Kítezh

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Coordenadas: 56°49′8.1″N 45°5′34.6″E / 56.818917, 45.092944 Kítezh (ruso: Ки́теж, también transcrito en español como Kitezh o Kitej) es una mítica ciudad bajo las aguas del Lago Svetloyar en el distrito de Voskresenski de la óblast de Nizhni Nóvgorod en Rusia central. La primera mención de Kítezh se da en "Crónica de Kítezh", un libro anónimo de finales del siglo XVIII, aunque se supone que la creación de la obra está relacionada con los viejos creyentes.

Leyenda[editar]

"La ciudad invisible de Kítezh" (1913), por Konstantin Gorbatov.

La leyenda cuenta que Yuri II de Vladímir, Gran Príncipe de Vladímir, a principios del siglo XIII construyó en primer lugar la ciudad de Maly Kítezh (Pequeño Kítezh) en el Volga. En ocasiones se identifica erróneamente con Gorodéts, que realmente fue fundada unos treinta años antes del nacimiento de Yuri II en 1189. Tiempo después el príncipe cruzó los ríos Uzola, Sanda y Kérzhenets y encontró un hermoso paraje a orillas del lago Svetloyar donde decidió construir la ciudad de Bolshói Kítezh (Gran Kítezh). Según la etimología popular el nombre de la ciudad procede de la residencia real de Kídeksha, cerca de Suzdal, saqueada por los mongoles en 1237, mientras que el lingüista Max Vasmer califica el topónimo de "dudoso".[1]

Tras haber conquistado parte del territorio ruso llegaron a oídos de Batú Kan rumores sobre la ciudad y ordenó a su ejército dirigirse hacia ella. Los mongoles capturaron Maly Kízeth con rapidez, lo que obligó a Yuri II a retirarse hacia el bosque en dirección a Bolshói Kítezh. Mientras, uno de los prisioneros capturados por los mongoles les habló de sendas secretas hasta el lago Svetloyar. El ejército de la Horda Dorada siguió a Yuri y pronto alcanzó las murallas de la ciudad donde, para sorpresa de los mongoles, no encontraron fortificación alguna. Sus ciudadanos ni siquiera intentaron defenderse y se hallaban inmersos en fervientes plegarias en las que rogaban a Dios que los salvara. Viendo la situación los mongoles se lanzaron al ataque pero tuvieron que detenerse pues repentinamente incontables fuentes de agua brotaron del suelo a su alrededor. Los atacantes retrocedieron y observaron como la ciudad se sumergía en el lago. Lo último que vieron fue la resplandeciente cúpula de una catedral con una cruz en lo alto. Pronto solo quedaron las olas.

La leyenda dio origen a numerosos rumores increíbles que han sobrevivido hasta la actualidad, entre ellos el de que la ciudad, además de estar sumergida, es invisible.[2]​ Se dice que solo aquellos puros de alma y corazón encontrarán el camino hasta Kítezh y la carretera hasta el lago aún recibe el nombre de "Батыева тропа" o Camino de Batú. También se dice que con tiempo tranquilo se puede escuchar en ocasiones un repiqueteo de campanas y de gente cantando desde debajo de las aguas del lago Svetloyar. Otros dicen que los individuos más piadosos pueden llegar a ver las luces de procesiones religiosas llamadas "крестный ход" e incluso edificios en el fondo del lago, lo que ha llevado a que en ocasiones el lago Svetloyar reciba el nombre de "Atlántida rusa".

Kítezh en el arte[editar]

Referencias[editar]