Julio Romero de Torres

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Julio Romero de Torres
Julio Romero de Torres.jpg
Retratado c. 1895
Información personal
Nacimiento 9 de noviembre de 1874
Bandera de España Córdoba, España
Fallecimiento 10 de mayo de 1930 (55 años)
Bandera de España Córdoba, España
Nacionalidad Español
Familia
Padres Rafael Romero Barros
Rosario de Torres Delgado
Cónyuge Francisca Pellicer López (1899-1930)
Hijos Rafael
Amalia
María de los Ángeles
Educación
Educación Escuela de Bellas Artes de Córdoba
Información profesional
Área Pintura, dibujo
Obras notables La musa gitana
Retablo del amor
El pecado
La gracia
La chiquita piconera
[editar datos en Wikidata]
Museo de Bellas Artes de Córdoba, casa natal de Julio Romero de Torres.
Monumento a Julio Romero de Torres en Córdoba.

Julio Romero de Torres (Córdoba, 9 de noviembre de 1874-ibídem, 10 de mayo de 1930)[1]​ fue un pintor simbolista español. Nacido en una familia de artistas, de joven realiza una pintura regionalista, heredera de la mejor tradición española, para adherirse progresivamente a la estética del 98 y del modernismo, triunfante en España. Hacia 1908, su estética desemboca en un estilo personal que conjuga sentimiento popular y un genuino folclore, en una línea andalucísima plagada de refinamiento y embrujo.[2][3]​ Sobresale un dibujo preciso en composiciones equilibradas de colores azulados, verdosos y, sobre todo, negros. También fue conocido por su temática flamenca y taurina, con cierto tributo a la copla popular.[4][5]​ Tres etapas podemos apreciar en la obra de este pintor modernista. Una inicial, que acabaría en 1908. Una central que terminaría en 1916. Y una final, que acabaría con su muerte en 1930.[6]​ Su obra mejor cotizada ha sido el cuadro ‘Fuensanta’, subastada en 2007 por 1’17 millones de euros.[7]

Biografía[editar]

Tipo árabe a caballo (1889)

Séptimo hijo de Rafael Romero Barros, pintor costumbrista y conservador del Museo de Bellas Artes de Córdoba, Julio Romero de Torres nació en Córdoba el 9 de noviembre de 1874, en un hogar volcado a las artes. Rafael Romero Barros había nacido en Moguer y en 1862 llegó a la ciudad de Córdoba como conservador del Museo de pinturas. Se instaló en una vivienda aneja al museo, en la plaza del Potro, junto a su esposa, la sevillana Rosario de Torres Delgado. En ese ambiente crecieron los ocho hijos del matrimonio, rodeados de obras de arte y de los escolares de la Escuela de arte y Conservatorio de Música, también instalados en el mismo recinto.

Formación (1889-1895)[editar]

Julio Romero asiste al Instituto Góngora de la capital cordobesa. Con 10 años va a recibir clases de Música y solfeo en las aulas del Conservatorio y estudia pintura y dibujo en la Escuela Provincial de Bellas Artes que dirige su padre, junto a sus hermanos Rafael y Enrique. En 1889 presenta sus primeras obras fechadas, Cabeza de árabe o Tipo árabe a caballo. En 1890, con apenas 16 años, pinta La huerta de Morales, que también pintara su padre. Hay en ambas una clara influencia paterna, por los temas que desarrolla y el estilo, en el que están presentes pintores paisajísticos y costumbristas, como Jenaro Pérez Villaamil, Aureliano Beruete o Carlos de Haes.

En 1891 empieza a colaborar con el "Almanaque" del Diario Córdoba, con espléndidos dibujos, a veces en unión de sus hermanos (colaboración que se mantendrá hasta 1912). En 1892 consigue la medalla en la asignatura de Dibujo al natural en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba. Al año siguiente, publica por primera vez en la revista madrileña La Gran Vía. Más adelante ilustrará en ella poemas de Manuel Reina y Salvador Rueda.

Mira qué bonita era (1895)

En 1895, Romero presenta su obra Mira que bonita era en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en el Retiro madrileño. El cuadro obtiene mención honorífica y que es adquirida por el Estado. El título está sacado del primer verso de una famosa soleá:

¡Mira qué bonita era!
¡Mira qué bonita era!
Se parecía a la Virgen
de Consolación de Utrera.[8]​.

El primer premio fue para Joaquín Sorolla, por su obra ...Y luego dicen que el pescado es caro. El fallecimiento de su padre el día 1 de diciembre de 1895 afecta grandemente a la familia. Su hermano Enrique se ve obligado a regresar definitivamente a Córdoba para ocupar la vacante del museo dejada por su padre, siendo nombrado Conservador–Restaurador del Museo Provincial.[9]

En 1897 decide optar a una beca de la Academia Española de Roma, que había convocado el concurso bajo el tema: El anarquista y su familia. Romero de Torres no obtiene la beca, aunque al año siguiente presenta su sombrío retrato de un anarquista bajo el nombre de Conciencia tranquila a la Exposición Nacional de Bellas Artes, consiguiendo la tercera medalla. Sus amigos de Córdoba, enterados de su éxito, le preparan un pequeño homenaje para el 30 de mayo de 1898. Pocos meses después, en noviembre, fallece su hermano Rafael. Ese mismo año, además, se inicia como cartelista pintando el cartel de la Feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba.

Patio andaluz o Pereza andaluza (1900 ca.). Julio Romero de Torres

Con su hermano Enrique, pinta un fresco en el Círculo de la Amistad titulado Rosas en la balconada. Frecuenta a personajes del mundo de los toros, como Belmonte, El Gallo, Machaco o Machaquito y pinta el Retrato del torero Guerrita". También se adentra en el mundo del flamenco y conoce a Pastora Imperio o La Niña de los Peines.

Matrimonio[editar]

Retrato de Salvadora Pérez Ortí, marquesa de Viana (1900)

El 30 de octubre de 1899, Romero de Torres contrae matrimonio con la cordobesa Francisca Pellicer López, miembro de una familia de creadores. Su hermano era el escritor y dramaturgo Julio Pellicer y su sobrino, el pintor Rafael Pellicer. Del matrimonio nacerían tres hijos: Rafael, Amalia y María de los Ángeles.

En 1900 hace las ilustraciones de Tierra andaluza, un texto de Julio Pellicer, y conoce a Amalia Fernández Heredia, la modelo de Musa gitana. Pinta un retrato de la marquesa de Viana. En 1902 es nombrado profesor numerario de la cátedra de Colorido, Dibujo y Copia de la Escuela de Bellas Artes de Córdoba y en 1903 profesor agregado en la Escuela Superior de Artes Industriales.

Primera etapa (1900-1908)[editar]

Generación del 98[editar]

En 1903, Julio Romero viaja con su hermano Enrique por Marruecos. Pinta "La monta" y "Calle de Tánger", entre otras obras, con un aire de temática africana. Al año siguiente viaja por Francia y los Países Bajos. A su regreso permanece en Madrid. Frecuenta el Café de Levante, que ya visitó con motivo de su fundación el año anterior, en compañía de Valle-Inclán. Asiste a las sesiones de la "Academia de poesía modernista" de los hermanos Machado, y conoce a Pío Baroja, Pérez de Ayala, Alejandro Sawa, Antonio de Hoyos o Emilio Carrere. Coincide con colegas y amigos como Zuloaga, Solana, Rusiñol, su paisano Mateo Inurria, Anglada Camarasa o Rodríguez Acosta. En la Exposición Nacional de Bellas Artes presenta tres obras: Rosarillo, Aceituneras y Horas de angustia. Y termina los murales de la Parroquia de la Asunción de Porcuna. Ese año es nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Córdoba.

Lectura[editar]

Hacia 1902, Julio Romero pinta Lectura, un cuadro genuinamente personal. En la composición, apreciamos el dominio absoluto del joven artista. En la imagen, una modelo de aires andaluces está recostada sobre la cama, con la cabeza apoyada en su brazo, y deja abandonado un libro sobre la colcha. En el cuadro predomina el color rojizo del cobertor y los blancos rotos del vestido de la joven. El calzado apenas se sugiere con unas líneas, sobre un fondo oscuro. En la parte izquierda de la composición, una lamparita sobre una mesilla de madera, con tintes modernistas.

Si observamos la obra de un Ramón Casas, podemos asistir en 1899 al retrato de la Jove decadent. Després del ball, una composición en la que una joven burguesa, echada en el sofá-cama, retiene el libro todavía en sus manos. En la composición del pintor catalán predominan los verdes del sofá, y un azul oscuro del vestido de la joven. El óleo de Casas apenas supera los 50 cm. de ancho.

Jove decadent. Després del ball (1899), de Ramón Casas.

Círculo de la Amistad de Córdoba[editar]

Canto de amor (1905). Círculo de la Amistad. Córdoba.

En 1903, el Círculo de la Amistad de Córdoba le propone, por boca de su director, Antonio Marín, seis telas para para ilustrar el primitivo Salón pequeño de la entidad. Romero realiza cinco grandes murales dedicados a las artes y las letras, la literatura, la música, la poesía, la escultura, el arte. En tonos claros, en los que predomina el azul, el artista se nos presenta como un definitivo modernista, inspirado en la escuela británica de los prerrafaelistas y con asociaciones al maestro Joaquín Sorolla. Pasados los años, y tras su reforma, el Círculo trasladó los frescos a la escalinata principal, lo que le dio un aire de palacio renacentista. El artista, que habría tenido la oportunidad de conocer durante su viaje de 1904 por París y los Países Bajos la obra de un Puvis de Chavannes o de los modernistas y simbolistas catalanes como Ramón Casas, incluso los trabajos de monocromía de Whistler, con un lenguaje alegórico busca la representación de ideas abstractas por medio de figuras femeninas, la obra de arte total, procedente del romanticismo alemán. Romero de Torres consigue una mínima referencia a la realidad con mujeres de sensual materialidad, aunque desprovistas del más leve atisbo de erotismo o carnalidad, obras imbuidas de una atmósfera evanescente. Sugieren más la contemplación platónica y la ensoñación poética, que las promesas de la carne. A todo lo cual contribuye una utilización del cromatismo en la que se subrayan los colores positivos que insisten en la inmaterialidad, como los blancos y los tonos del azul, sugeridores de la paz, la inocencia, la pureza, la armonía, la serenidad y el infinito.[10]

Su amistad con el grupo de escritores modernistas, especialmente con Ramón María del Valle-Inclán y Manuel Machado, va a influir en su manera de hacer pintura. La cerrada defensa que hacen de Romero de Torres autores como Jacinto Benavente, da idea de que su obra no solo era "modernista". Cuadros como «El amor sagrado y el amor profano», «Retablo del amor» y la trilogía compuesta por «Las dos sendas», «El pecado» (1913) y «La gracia» (1915) acercan su obra a la de los modernistas españoles, generación que se solapa con la Generación del 98. A la par, en esta etapa, Romero de Torres profundiza en la psicología femenina, llevando a sus obras los estados del alma femenina, sus inquietudes y su búsqueda de la realización humana, aportando una visión ante situaciones discriminatorias que durante siglos ha padecido la mujer.

Exposición Nacional de Bellas Artes[editar]

Vividoras del amor (1906)

Julio Romero participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1906. Una de sus obras, Vividoras del amor es rechazada por inmoral. Paradójicamente, dos años más tarde, esta misma obra se expone en Londres con gran éxito. El tema de la prostitución no era nuevo ni en la literatura ni en la pintura de principios de siglo XX. El malditismo de Baudelaire y los simbolistas era bien conocido en España. La obra primera de Manuel Machado nos da idea de su presencia en las letras españolas. En pintura, a Joaquín Sorolla se debe Trata de blancas (1897) y a Gonzalo Bilbao, La esclava (1904). Romero de Torres se ocupa del tema en varias ocasiones, y en todas ellas es perceptible su preocupación social y no tanto esteticista. Con Vividoras del amor, el pintor suscitó un monumental escándalo en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1906. Lo sorprendente es que Gonzalo Bilbao, que estaba en el jurado, participase de tal opinión, cuando su cuadro, La esclava, de 1904, era de idéntica temática y es más que probable que inspirara el de Romero de Torres. Incluso algunos han visto el cuadro de Romero como inspiración del mismo Pablo Picasso en Las señoritas de Aviñón (1907).[10]

En 1907, vuelve a participar en la Exposición convocada por el Círculo de Bellas Artes. También participan Solana, Rusiñol o Regoyos. Dos de las obras que presenta, Carmen y Rosario, son adquiridas por la marquesa de Esquilache, lo que da idea de que su obra empieza a interesar a la alta sociedad española.

La musa gitana[editar]

Realizada antes de su viaje por Europa, con La musa gitana (1907), Romero cierra una etapa. La obra concurre a la Exposición Nacional de Bellas Artes del año siguiente, 1908. El cuadro, protagonizado por su modelo Amalia Fernández Heredia, obtiene la medalla de oro de la exposición. Como era preceptivo, el Estado la adquiere para exhibirla en el Museo de Arte Moderno. Sin embargo, el dramaturgo e intelectual Jacinto Benavente protesta públicamente y afirma que una obra de esta naturaleza debe estar colgada en el templo de la pintura española, el Museo del Prado.

La musa gitana (1907)

Tras el escándalo, Rafael Cansinos-Asséns, uno de los grandes promotores del ultraísmo, recuerda en sus memorias su encuentro con nuestro pintor:

"Una noche fuimos a ese café [Candelas], del que era asiduo Romero de Torres, el pintor cordobés, el creador de la Musa gitana, que había impuesto con sus cuadros el tipo de la mujer morena, pasional y fatal. Fue para mí una gran emoción, oírle su "buenas noches" con un acento andaluz y estrechar su mano, ancha y ruda, de torero".

Rafael Cansinos-Asséns, La novela de un literato, pág. 176.[11]

Modernismo (1908-1915)[editar]

En 1908, Romero viaja por Italia, Francia y Reino Unido. Estudia el Renacimiento y conoce a fondo los primitivos italianos. En Gran Bretaña, admira las obras de los prerrafaelistas. Tras el viaje, el contenido de su obra y el tratamiento de su pincelada cambió radicalmente. Con influencias como las de Tiziano en su obra «El amor sagrado y el amor profano», Julio Romero inicia una nueva etapa, un ciclo de pinturas en el que la mujer se convierte en heroína. Deja atrás sus obras costumbristas o de preocupación social y se adentra en su etapa modernista.

Amor místico y amor profano[editar]

Amor místico y amor profano. Palacio de Viana (Córdoba).

Hacia 1908, Julio Romero realiza Amor místico y amor profano, una de sus obras en las que profundiza en la dualidad del ser humano. En primer plano, con un fondo de tonos sombríos, mujer que viste de negro a la izquierda, mujer que viste de blanco, a la derecha, que casi entrecruzan sus manos, con las tapias del cementerio al fondo, que tapan los cipreses de lejos.

Retablo del amor[editar]

En 1911, el público de Barcelona admira su Retablo del amor (1910), políptico de seis tablas con medidas desiguales presidido por dos desnudos femeninos. Abajo, mujeres virtuosas. Arriba, mujeres pecadoras. Al fondo, la ciudad mítica de Torres, la Córdoba esencial. Ese mismo año ilustra Voces de gesta, una obra de su amigo Valle-Inclán, así como varias composiciones de los hermanos Machado. Presenta La Consagración de la copla y los retratos de Belmonte y de Pastora Imperio, así como su Autorretrato. Viaja a Munich y marcha después a Buenos Aires. En 1913 visita Chicago y más tarde Gante. Pinta "La Gracia" y "El Pecado", también su famoso "Poema de Córdoba", un políptico en siete tablas atípico en la tradición española.

Retablo del amor (1910). Museo Nacional de Arte de Cataluña

Retratista[editar]

Boceto para el retrato de Ysolina Gallego (1910)
Boceto para el retrato de La señora de Casanueva (1910)

Romero de Torres es también un gran amante del retrato. Con cerca de un millar de obras, más de 500 pertenecen a retratos identificados.[12]​ Su gran mayoría, algo más de 400 pertenecen a actrices, bailarinas, cantantes, escritoras o esposas de empresarios y políticos. Como retratista, entre 1915 y 1930, Romero plasmó en sus lienzos a todos los estamentos sociales, aunque dada su notoriedad, su trabajo fue demandado mayoritariamente por modelos de renombre que pagaban una considerable suma por su trabajo, desde miembros de la aristocracia o la burguesía madrileña, vasca o catalana, hasta las artistas, cupletistas o toreros destacados. Romero de Torres fue el cronista de toda una época. Solo faltaron los deportistas, a los que Romero no prestó atención.[12]


Adela Carboné, la Tanagra[editar]

Adela Carboné, llamada la Tanagra (1890), es un personaje muy interesante que Romero de Torres pinta en 1911, cuando la actriz tiene 21 años. Carboné era cuñada del escritor cordobés Cristóbal de Castro, que ese mismo año se casaría con la actriz Mary Carboné de Arcos, de origen genovés. Su hermana Adela, además de actriz, escribiría algunas novelas breves, como El crimen de Lotino (1917), La huella (1918), La hermanastra (1919) o El amigo ahorcado (1920). Como actriz, fue protagonista de algunas películas del primitivo cine español, como Aventuras de Pepín (1909) o El fantasma del castillo (1911).[13]

Adela Carbone, la Tanagra (1911).[14]

La consagración de la copla[editar]

La consagración de la copla (1912). Fundación Prasa.

Julio Romero había retratado a Pastora Imperio en varias ocasiones con anterioridad a 1912, pero su rostro se puede apreciar entre los retratos que forman parte del monumental lienzo “La consagración de la copla”, entre ellos el del propio Julio Romero. También se aprecian a artistas como Adela Carbone o Socorro Miranda y los torreros Machaquito o Guerra. Tras la negativa del jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1912 a otorgar distinción alguna a la obra de Romero de Torres, Gregorio Martínez Sierra junto con Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós y 100 firmas más de los intelectuales más reconocidos de España, levantaron su voz públicamente para apoyar al pintor cordobés y protestar contra el fallo del jurado de la Exposición Nacional.

Poema de Córdoba[editar]

El políptico Poema de Córdoba, compuesto de siete paneles, es una alegoría de la ciudad de Córdoba a través de sus personajes más ilustres. Pintado en 1913, fue expuesto en Madrid en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1915.[15][16][17]​ El tamaño de seis elementos es idéntico, pero el séptimo y central es de mayor tamaño. Cada panel representa alegóricamente a la ciudad a través de algunos de sus personajes más ilustres. De izquierda a derecha: Córdoba guerrera, Córdoba barroca, Córdoba judía, Córdoba cristiana, Córdoba romana, Córdoba religiosa y Córdoba torera.

Poema de Córdoba (1913). Museo Julio Romero de Torres.

El pecado y La gracia[editar]

El pecado (1913). Museo Julio Romero de Torres.

Pintado en 1915, La Gracia -escrita con mayúscula en la época- era la contraposición de El pecado (1913). Ambos lienzos tienen exactas dimensiones y parecen hechos para colgar en un mismo espacio. La gracia no fue dado a conocer hasta la Exposición Nacional de 1915. El lienzo, tras la exposición, fue adquirido por el industrial estadounidense Charles Deering. Tras algunas vicisitudes y procedente de una colección particular de EEUU, salió a subasta en la galería Sotheby's de Londres en 2000 y fue adquirido por el Ayuntamiento de Córdoba por el precio de 612.000 euros.[18]

Julio Romero repite la misma estructura compositiva en ambos: el desnudo de una joven rodeado de cuatro personajes femeninos. La modelo, que en «El pecado» aparecía en su plenitud, se muestra en «La gracia» arrepentida, con su cuerpo desplomado, moribundo, aunque todavía hermoso, en manos de unas santas, que le dan la virtud que no tiene. La escena parece la de Cristo que acaba de descender de la cruz. La figura de la izquierda, con hábito de monja, no es otra que la cantaora Carmen Casena. María Magdalena podría ser esa monjita que abraza los pies de la joven. La modelo, de proverbial belleza, es Adela Moyano. Se ha dicho que la obra recuerda el descendimiento de el Greco en su obra «La quinta Angustia».

El paisaje da una vez más una inmensa serenidad al espacio. Podemos vislumbrar al fondo monumentos aislados de Córdoba, la eterna ciudad de Romero: el cementerio de San Rafael, la iglesia de la Fuensanta, el Guadalquivir y sus molinos, el puente romano, la Calahorra, la iglesia de Santa Marina, la torre de la iglesia de San Lorenzo y la Mezquita.

La gracia (1915). Museo Julio Romero de Torres.

Etapa de madurez (1916-1930)[editar]

En 1915, Romero de Torres se instala en Madrid. Vivirá en la Carrera de San Jerónimo, número 15, junto al Congreso de los Diputados. Su estudio lo monta en la calle Pelayo, en un piso que le facilita el doctor Floristán Aguilar, dentista personal del rey Alfonso XIII.

Retrato de la señorita Julia Pachelo (1916)

Ese año expone, en sección especial fuera de concurso, 15 obras en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Frecuenta el Café Pombo y firma el manifiesto aliadófilo junto a Gregorio Marañón, Menéndez Pidal, Ortega, Machado, Valle, Galdós, Casas, Zuloaga, Unamuno, Azaña. Su obra Carmen es adquirida por el diestro Juan Belmonte. Romero ilustra Los intereses creados de Benavente.

Desde 1916 y hasta el final de sus días, fue profesor de “Dibujo Antiguo y Ropaje” en la llamada Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, instalada en el mismo edificio de la Real Academia de San Fernando. Julio Romero se relaciona con la Revista España, dirigida primero por Ortega y más tarde por Araquistáin y Azaña. También asiste a las tertulias de la Maison Doré, en la que se dan cita las grandes figuras del "modernismo" español. La familia Oriol le encarga la decoración de la capilla de su finca de El Plantío, en las cercanías de Madrid. Allí pinta un mural sobre el tema de la Eucaristía.

En 1919 pinta y retrata a los más importantes industriales de Bilbao: las familias Aznar, Soto, Garnica. En Córdoba, la familia Basabé posa también en su estudio.

Manierismo[editar]

Como profesor de “Dibujo Antiguo y Ropaje” en la llamada Escuela Especial de Pintura instalada en la Real Academia de San Fernando de Madrid desde 1916, Julio Romero se interesa cada vez más por ropaje y las vestiduras de sus modelos. Estudia minuciosamente los detalles y da pie a hablar, desde 1920, de una nueva etapa, la manierista.

La muerte de Santa Inés [editar]

La muerte de Santa Inés (1920). Museo Julio Romero de Torres.

En 1920, Romero de Torres pinta La muerte de Santa Inés, políptico de tres tablas, de acendrado manierismo.

Conchita Triana (1924). Museo Julio Romero de Torres.

En 1924 pinta el retrato de la artista Conchita Triana. Romero ha dejado a un lado su etapa más clásica y se adentra en la búsqueda de un retrato espiritual. En 1928 pinta La Virgen de los Faroles para la fachada de la Mezquita-Catedral de Córdoba. En 1929, en la Exposición Iberoamericana de Sevilla presenta La chiquita piconera, Nocturno, La copla o Naranjas y limones. También de 1929 es Cante hondo, ejemplo claro de su manierismo último. Si La muerte de Santa Inés abre una etapa perfeccionista, en la que el pintor busca reflejar los pliegues de las ropas, la superposición de elementos, el completar el espacio visual, una especie de horror vacui con elementos consabidos: su perro Pacheco o la Virgen de los Dolores.

Cante hondo[editar]

Hacia 1928 los doctores le han avisado del mal estado de su salud. La fatiga le hace reducir su ritmo de trabajo. En una larga entrevista, el periodista Manuel Chaves Nogales le acompaña por la ciudad de Córdoba y habla de un artista excepcional.[19]​ También César González-Ruano lo entrevista hacia 1930.[20]​ Julio Romero le confesaba al periodista que necesitaba descansar.

Julio Romero era un gran "cansao". Hace unos meses que me lo decía en su estudio de la calle de Pelayo, junto a los braseros enormes, cerca de la vitrina donde él guardaba estoques y capotes de Lagartijo, sentados los dos con una chavala morena, que envolvía su cuerpo en un abrigo del pintor.

- Estoy cansado. Me cansa Madrid y me cansa Córdoba.
- ¿Adónde se va usted, entonces?
- A París. Me cansa esto; además...".
César González-Ruano.

Cante hondo, que dejará firmado en 1929, es un homenaje al cante jondo de su tierra y no falta ninguno de los elementos esenciales en su vida. Parece como una despedida del pintor en la que no quiere dejar fuera a nadie. Ni a su perro, Pacheco que corona como un triunfo el altar de la musa flamenca, desnuda y con guitarra, con un cadáver a su espalda de una niña muy hermosa, y un cadáver a sus pies de una mujer desdichada. Su amante y asesino empuña una faca delatora.

Cante hondo (1929). Museo Julio Romero de Torres.

En mayo de 1930, cuando le llega la muerte, interrumpe dos importantes cuadros: el retrato de la condesa de Colomera, Magdalena Muñoz-Cobo, quien posa con un vestido de gasa de plata, y el retrato de Maria Teresa López, su modelo favorita de los últimos años, argentina de nacimiento a la que inmortalizó en su obra Fuensanta y a la que deja inacabada en el lienzo de La monja.

La chiquita piconera[editar]

Profundo erotismo rezuma la última obra firmada por Romero de Torres, La chiquita piconera (1930). Incluida en su etapa manierista, la modelo nos atrapa con una mirada cómplice. El fetichismo de Romero es perceptible en los zapatos con tacones, las medias de seda, las ligas anaranjadas, el hombro desnudo y el arranque de los senos. El conjunto, de empaque clásico, se cierra con un brasero popular, de factura circular y omnipresente en la cultura andaluza. La joven piconera es el prototipo de la musa de Julio Romero.

La chiquita piconera (1930). Museo Julio Romero de Torres.

Muerte[editar]

Una de sus últimas obras, Ministro Barroso y Castillo (1929). Museo Julio Romero de Torres.

El artista murió en su casa natal de Córdoba en la madrugada del sábado 10 de mayo de 1930. La gente acudió en masa al Museo de Bellas Artes de la plaza del Potro, para dar testimonio de su dolor ante el cadáver, depositado en el salón del Museo Provincial, antigua capilla del Hospital de la Caridad. El Ayuntamiento acordó sufragar los gastos de los funerales, asistir en Pleno al entierro y ceder terrenos a perpetuidad en el cementerio de San Rafael para recoger los restos mortales del pintor. La Diputación también asistió en Pleno, portando las cintas del féretro. El ministro de Gracia y Justicia acudió al sepelio en representación del rey Alfonso XIII. El entierro se llevó a efecto el lunes 12 de mayo, a las 10 de la mañana, en la Mezquita-Catedral. El padre Tortosa pronunció la oración fúnebre y un larguísimo cortejo, en el que también figuraban sus famosas modelos, lo condujo hasta el cementerio, a las afueras de la ciudad. Previamente al acto, su cadáver fue llevado a la la plaza de Capuchinos, donde sonó la "Reverie" de Schumann. Cerraron los comercios, teatros, cafés, casinos, bares y tabernas de la ciudad.[21]​ Nadie quería perderse el último adiós al maestro. Los taxis fueron enlutados con crespones negros; los afiliados a UGT, concentrados por la organización, acudieron con sus trajes de trabajo, considerando que había muerto un acreditado trabajador. Está enterrado en el cementerio de San Rafael de su ciudad natal.[22]

Obras más importantes[editar]

El grueso de su obra se encuentra en Córdoba en el Museo Julio Romero de Torres, donde se puede admirar el amplio repertorio de cuadros que fueron donados por su familia, por coleccionistas privados o comprados por el Ayuntamiento. Entre las obras más destacadas de este maestro figuran Naranjas y limones, Amor místico y amor profano, Poema de Córdoba, Marta y María, La saeta, Cante hondo, La consagración de la copla, Carmen, y por supuesto, La chiquita piconera o El retablo del amor.

Otras obras como La Buenaventura, La feria de Córdoba o La monja pueden contemplarse en el Museo Carmen Thyssen de Málaga.

Como escribe en su ensayo Francisco Zueras Torrens,[23]​ las características principales de su obra están repletas de contenido y profuso estudio de cada elemento presente en el cuadro. Así, éstas se pueden resumir en:

- Simbolismo - Precisión de forma y dibujo - Luz suave en ropajes y carnes - Extraña luz de escenarios - Poética artificiosidad de escenarios - Dominio de la morbidez - Capacidad enorme para representar la figura humana - Paisajes que refuerzan el simbolismo - Paisajes donde la realidad se convierte en alegoría - Paisajes listos para ser degustados por el alma "sin detenerse en la superficie coriácea de las cosas - Paisajes desmaterializados para su última vivencia con el espectador.

Galería[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Biografía de Julio Romero de Torres. En www.cordoba24.info
  2. Córdoba: horizonte estético en la obra de Julio Romero de Torres, por Mercedes Valverde Candil, en la revista Andalucía en la historia, nº 7, 2004, págs. 90-95. ISSN 1695-1956.
  3. Romero de Torres, julio, en la web Museodelprado.es, consultada el 6 de enero de 2018.
  4. El flamenco, un arte contemporáneo, por Cristina Cruces Roldán, en la revista Andalucía en la historia, nº 7, 2004, págs. 54-61. ISSN 1695-1956.
  5. http://ermundodemanue.blogspot.com.es/2011/10/julio-romero-de-torres-biografia-obras.html
  6. Julio Romero de Torres y La Gracia: la intención narrativa, por Mercedes Valverde Candil, Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, número 141, 2002, págs. 229-246. ISSN 0034-060X .
  7. «Un cuadro intervenido a Antonio López, entre los más cotizados de Julio Romero de Torres». El Faro de Ceuta. 18 de abril de 2017. 
  8. Julio Romero de Torres. Un simbolista andaluz, por Helena Pérez Molina, en la web CSIF.es, consultado el 24 de enero de 2018.
  9. «Enrique Romero de Torres (1872-1956) en su cincuenta aniversario». Revista Mus-A. 2007. 
  10. a b Modelos de mujer: Arquetipos femeninos en la pintura de Julio Romero de Torres, por José Raya Téllez, en la revista Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte, número 21, 2008-2009, págs. 241-264. ISSN 1130-5762.
  11. Cansinos-Asséns, Rafael : La novela de un literato (Hombres, ideas, efemérides, anécdotas). Vol. I ( 1882-1914), ed. Rafael M. Cansinos, Madrid, Alianza, 1982.
  12. a b «Las más de 400 modelos de Julio Romero de Torres, el cronista gráfico de toda una época». ABC. 14 de febrero de 2018. 
  13. Cruz Casado, Antonio, Julio Romero de Torres y las tertulias literarias de su tiempo. Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, ISSN 0034-060X, Nº. 149, 2005, págs. 73-84.
  14. Sotheby's subastará en Londres en noviembre tres Romero de Torres, en la web 20minutos.es, 27 de octubre de 2011.
  15. «Boceto del Poema de Córdoba». Museo Carmen Thyssen Málaga. Consultado el 31 de agosto de 2013. 
  16. «Córdoba cristiana, Poema de Córdoba». artehistoria.jcyl.es. Consultado el 31 de agosto de 2013. 
  17. «El Museo Carmen Thyssen Málaga recorre la obra de Julio Romero de Torres». rtve.es. 26 de abril de 2013. Consultado el 31 de agosto de 2013. 
  18. Córdoba intenta comprar 'La Gracia' de Romero de Torres antes de su subasta, en el diario El País, 4 de mayo de 2000.
  19. Los libros de entrevistas, en la web Digitalbooks.pro, consultada el 11 de febrero de 2018.
  20. Antonio Cruz Casado (2005). Julio Romero de Torres y las tertulias literarias de su tiempo. Boletín de la Real Academia de Córdoba. p. 75-88. Consultado el 11 de febrero de 2018. 
  21. El entierro del pintor, por Miguel Salcedo Hierro, en el Diario Córdoba, 10 de mayo de 2003.
  22. http://sevilla.abc.es/fotonoticias/fotos-cordoba/20141117/tumba-julio-romero-torres-1613989669634.html
  23. "Julio Romero de Torres y su mundo", Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1987. ISBN 84-7580-432-2.

Bibliografía[editar]

  • Pérez de Ayala, Ramón : «Julio Romero de Torres, pintor», en Ramón Pérez de Ayala y las artes plásticas, cat. exp., Granada, Fundación Rodríguez-Acosta, 1991, págs. 140-142.
  • Calvo Serraller, Francisco : «La hora de iluminar lo negro: tientos sobre Julio Romero de ­Torres», en Julio Romero de Torres (1874-1930), cat. exp., Madrid, Fundación Cultural Mapfre Vida, 1993.
  • Zueras Torrent, Francisco : Julio Romero de Torres, su vida y su mundo, Córdoba, Ayuntamiento, Delegación de Cultura, 1974.
  • Pérez de Ayala, Ramón : «Romero de Torres en la Argentina», Ramón Pérez de Ayala y las artes plásticas, cat. exp., Granada, Fundación Rodríguez-Acosta, 1991, págs. 222-225.

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