Julia César

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Julia César fue hija del general romano Julio César, fruto del primer matrimonio de éste con la noble romana Cornelia Cinna la Menor (Cornelia Cinna minor), conocida también como Cinila, hija de Cinna. Julia se casó con el futuro rival de su padre, el general Cneo Pompeyo Magno de quien quedó embarazada de un hijo innominado ya que ambos, Julia y el bebé, murieron producto de un difícil parto en 54 a. C.

Vida[editar]

Denario de Julio César.

Julia nació en 82 a.c. Después de que su madre muriera al dar a luz a un segundo hijo que tampoco sobrevivió, alrededor de 69 a. C., fue criada por su abuela paterna Aurelia Cotta. Su padre quería que se casase con Fausto Cornelio Sila, pero ella acabó prometida con Marco Junio Bruto, hijo de Servilia Cepionia (Servilia Cepionis) la que era amante del mismo César. Julio César rompió finalmente este compromiso y la casó con Pompeyo en abril de 59 a. C., con el que César buscaba una fuerte alianza política en la formación del Primer Triunvirato. Esta alianza de la familia -se consideraba como el más firme vínculo entre César y Pompeyo- fue vista con gran alarma por la oligarquía romana, en especial por Marco Tulio Cicerón y Catón "el Joven".

A pesar de ser un matrimonio por interés Pompeyo estaba, al parecer, enamorado de su prometida. Los encantos personales de Julia eran notables: ella era una mujer bella y virtuosa, y aunque la política impulsó su enlace y era veinticuatro años más joven que su marido, tuvo en Pompeyo un dedicado marido, a quien ella, en correspondencia, estaba devotamente unida. Incluso se ha señalado que el antiguo conquistador estaba perdiendo interés en la política en favor de la vida doméstica con su joven esposa. De hecho, a Pompeyo se le había encargado la gobernación de la Hispania Ulterior, pero había sido autorizado a permanecer en Roma para supervisar la oferta romana de grano como curador annonae, ejerciendo su mando en la provincia hispana a través de sus subordinados y permaneciendo por tanto más tiempo con su esposa.

Julia murió antes de que el choque entre su esposo y su padre se convirtiera en ineludible. En la elección de los ediles en 55 a. C., Pompeyo fue rodeado por una muchedumbre tumultuosa, y su toga quedó manchada con sangre de los amotinados. Un esclavo habría llevado la toga manchada a su casa en Carinae; al verla, Julia imaginó que su marido estaba muerto, lo que le provocó una gran crisis nerviosa. En agosto del siguiente año, 54 a. C., murió al dar a luz a su primer hijo (no se sabe siquiera si un varón o mujer), que le sobrevivió sólo unos días. César estaba en Britania (actual Reino Unido), de acuerdo con Suetonio, cuando recibió las noticias de la muerte de Julia y su nieto.

Aunque Pompeyo deseaba que sus cenizas reposaran en sus propiedades, el pueblo romano, que amaba a Julia, pedía que descansara en el Campo de Marte. Era necesario para ello la autorización de un decreto especial del senado, y Lucio Domicio Enobarbo, uno de los cónsules de 54 a. C., impulsado por su odio hacia Pompeyo y César, consiguió una interdicción. Sin embargo, prevaleció la voluntad popular, y, después de escuchar una oración fúnebre en el foro, el pueblo colocó la urna con sus restos en el Campo de Marte. Diez años más tarde la pira oficial para la cremación de César sería erigida cerca de la tumba de su hija, pero la multitud intervino después de la alabanza fúnebre (laudatio funebris) realizada por Marco Antonio e incineró el cuerpo de César en el Foro.

Después de la muerte de Julia, la alianza entre Pompeyo y César comenzó a desvanecerse, lo que acabó, entre otras muchas causas, traduciéndose en la guerra civil. Se observó, como singular augurio, que en el día en que Augusto entró en la ciudad como hijo adoptivo de César, el mausoleo de Julia fue alcanzado por un rayo. César prometió asimismo una ceremonia, que se celebró en 46 a. C. en un extenso funeral, con juegos que incluían gladiadores en combate. La fecha de la ceremonia se eligió para que coincidiera con la fiesta Veneris Genetricis en septiembre, el festival en honor de Venus Genitrix, la diosa antepasada de los julios.