Juegos Nemeos

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Heracles y el león de Nemea.

Los Juegos Nemeos provienen de los juegos fúnebres, ya que los jueces iban vestidos de luto (color gris-negro).
A esto se une la ubicación del templo de Zeus, del cual aún quedan en pie algunas columnas, en un bosque sagrado de cipreses, un árbol que siempre simbolizó la muerte y el infierno.

Historia mítica[editar]

Los Juegos de Nemea se instituyeron como recuerdo de la hazaña de una de las doce pruebas de Heracles. El león de Nemea campaba por el país y aterrorizaba a sus habitantes hasta que Heracles lo capturó y estranguló. Sin embargo esta versión sólo logró difusión durante la época romana.

Mucho más conocido es el triste cuento del pequeño Ofeltes, rebautizado póstumamente como Arquemoro, que guarda relación con la historia de los Siete contra Tebas.
Historia que forma parte de la saga de Edipo. Polinices, el hijo de Edipo, junto a otros seis jefes (entre los que estaba Adrasto y el adivino Anfiarao), se rebeló contra Tebas, donde reinaba su hermano Eteocles, alegando un acuerdo no respetado. En su expedición llegaron hasta Nemea afligidos por la sed.

Según un escolio a Píndaro:

Allí encontraron a Hipsípila, de la isla de Lemnos, que llevaba al pequeño Ofeltes en brazos. Este era el hijo del sacerdote Licurgo (al servicio de Zeus) y de Eurídice. Hipsípila los condujo a un manantial, pero entretanto dejó tendido al niño en una plantación de apio, donde una serpiente lo mató, bien estrangulándolo, bien inoculándole veneno. Cuando los Siete volvieron de la fuente y vieron la catástrofe, mataron a la serpiente e instauraron unos juegos fúnebres bianuales...los juegos fúnebres comprendían competiciones gimnásticas y carreras de cuadrigas; aunque no de bigas, ni tampoco de caballos.

Por otras fuentes sabemos además que un oráculo había avisado que no se pusiese en contacto al pequeño Ofeltes con la tierra antes de poder caminar. Entonces Anfiarao le cambió el nombre por el de Arquémoro ("Principio de la desventura"), porque había previsto el trágico desenlace de la expedición. Y seguimos leyendo:

Los atletas sólo luchaban por una corona (agon stefanites) , porque a los Siete no les gustaba entregar premios. Sí que prometieron, en cambio, que a su regreso organizarían competiciones con premios valiosos del eventual botín de guerra (agon khrematites). En un principio la corona se confeccionaba con ramas de olivo (como en Olimpia), pero más tarde la hicieron de "apio tierno".

Historia de los Juegos[editar]

Según Eusebio de Cesarea, las competiciones se iniciaron en el 573 a. C. y fueron instauradas por la cercana ciudad de Cleonas. A las competiciones gimnásticas e hípicas se añadieron las musicales en época helénica. a partir del siglo I a. C. las mujeres pudieron participar.

Cuando en la primera mitad del siglo IV a. C., se construyó el templo de Zeus los juegos también fueron consagrados al dios soberano.

Desde su nacimiento tuvieron lugar cada dos años en julio-agosto, en el segundo y cuarto año de la olimpiada.

El programa preveía las mismas competiciones atléticas que en Olimpia. El estadio podía albergar hasta 40.000 espectadores.

Tras la invasión de Cleonas por Argos, las competiciones pasaron a celebrarse en Argos, desde finales del siglo V a. C. hasta el 330 a. C. aproximadamente, cuando probablemente bajo presión macedonia, fueron reinstauradas en Nemea hasta c. 265 a. C.

En 235 a. C., Arato de Sición, por entonces enemigo de Argos, organizó unos juegos alternativos en Nemea. Los atletas que a pesar de todo quisieron actuar en Argos, fueron capturados y vendidos como esclavos. Según Plutarco esta fue la más grave violación que jamás hubo contra la paz sagrada.

En 145 a. C. el tribuno militar, Memnio, que aquel mismo año había devastado Corinto, hizo celebrar los juegos en Nemea, pero unos decenios después pasaron definitivamente bajo control de Argos.

Cuando Pausanias visitó Nemea al principio del siglo II, el santuario ya estaba en ruinas: «el techo del templo de Zeus Nemeo estaba hundido y ya no tenía imagen».

Lo más espectacular de Nemea es el túnel de 36 m de largo por el cual pasaban los atletas y los jueces al entrar en el estadio. Probablemente en él se desvestían los atletas, y mientras se pasaba lista, pintarrajeaban las paredes con inscripciones (probablemente con su estrígil). Se puede leer el optimista niko (‘gano’) o inscripciones eróticas del estilo de Epikrates kalos (‘Epícrates es guapo’). Sigue sin descifrarse el grafiti Akrotatos kalos debajo del cual otra mano escribió tou grapsantos, lo que probablemente se pueda interpretar en forma interrogativa como: ‘¿y quién ha escrito eso?’. Es factible que el tal Acrótato fuera el futuro rey de Esparta (265 a. C. - 252 a. C.), que por su belleza física se vio envuelto en muchas aventuras amorosas.

Véase también[editar]