Jubaea chilensis

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Palma chilena
Jubaea chilensis Hyères gross.jpg
Estado de conservación
Vulnerable (VU)
Vulnerable (UICN 2.3)[1][2]
Taxonomía
Superreino: Eukaryota
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Liliopsida
Subclase: Commelinidae
Orden: Arecales
Familia: Arecaceae
Subfamilia: Arecoideae
Tribu: Cocoseae
Subtribu: Attaleinae
Género: Jubaea
Kunth
Especie: Jubaea chilensis
(Molina)Baill.
Sinonimia

Jubaea chilensis (Molina) Baill., conocida como Palma chilena, Can-can, Lilla, Palma de coquitos o Palma de miel, es la única especie viviente del género (monotípico) Jubaea, que se incluye dentro de la familia Arecaceae.

Espécimen de palma chilena (Jubaea chilensis), en el Real Jardín Botánico de Kew, la cual la convierte en la planta interior más alta del mundo.

Distribución y hábitat[editar]

Es nativa del suroeste de América del Sur, donde es endémica de una pequeña área de Chile central, entre los 30° y 35° correspondiente a la Región de Coquimbo, Región de Valparaíso, donde es más abundante, Región Metropolitana de Santiago, Región de O'Higgins y en la provincia de Curicó , Región del Maule, cuyo clima es mediterráneo con estación seca prolongada. Existía otra palma de este género en la isla de Rapa-Nui o isla de Pascua, pero lamentablemente, se considera extinta.[4]

Descripción[editar]

La palma chilena es una palmera muy impresionante, siendo la más corpulenta de ellas, alcanzando alturas de 30 m con un grueso tronco compuesto de fibras, de hasta 1,3 m de diámetro en la base, generalmente más angosto hacia arriba, y de corteza lisa. Es de crecimiento muy lento, tan lento que la sola germinación de su semilla puede durar meses o incluso años, y llegar a la edad reproductiva entre los 35 a 70 años. Las hojas son de forma de pluma, pineadas, de 3 a 5 m de longitud. Puede tolerar heladas de hasta −18 °C, y hasta más de 40°C, algunas de sus raíces salen en busca de aguas hasta 20m o más, resistiendo fuertes sequías en su edad adulta, convirtiéndola en una de las especies de palmeras más resistentes y australes del mundo.

En la actualidad se la encuentra en su ambiente natural en cerros cercanos al litoral, como en los alrededores de Valparaíso, destacando en los palmares de Ocoa (70 000 ejemplares) en el Parque nacional La Campana y en el Cocalán (35 000 ejemplares contabilizados en la década de los 80, hoy las estimaciones son ampliamente superiores), en la comuna de Las Cabras en la Región del Libertador General Bernardo O'Higgins. Se encuentraba protegida bajo el Decreto Ley N° 701 de 1974, que establece que la tala o explotación debe ejecutarse según un plan de manejo, aprobado por la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Hoy en día bajo la ley del bosque nativo, se prohíbe la tala de la palma para cualquier índole, incluso productiva, por lo que desde el año 2007 ninguna palma es derrribada para la producción de la miel de palma, ésta se extrae actualmente de pie, mediante el lento goteo de una poda entre sus hojas que le permite seguir viviendo.

Productos a partir de la palma chilena[editar]

Su fruto se llama "coquito" y es utilizado en confitería y como ingrediente de la tradicional "miel de palma", que es un almíbar o savia dulce, tradicional chileno, a base de jugo de coquitos, savia de palma y azúcares, utilizado principalmente en postres o con fruta. Sus hojas también fueron ampliamente utilizadas en la antigüedad para construcciones habitacionales junto al adobe, también eran utilizadas para techumbres y artesanías, tejiendo sus ramas para elaborar sombreros, y decoraciones. Para las artesanías también se utilizaban las cáscaras de sus coquitos confeccionando anillos, pipas y otros adornos pequeños. Para extraer la savia de la palma, y elaborar su miel, antiguamente, se talaba la planta sin regulación, lo cual se realizaba de manera artesanal por cualquier persona que quisiese obtener su miel, lo cual tuvo una gran repercusión en sus poblaciones hace centenares de años atrás, esto, en conjunto con el crecimiento urbano, la falta de regulación de la especie, y las plantas papeleras de la época, ya que de la palma también es posible elaborar papel, colaboraron con una fuerte disminución de la palma chilena en aquella época, la cual, debido a su lento crecimiento, y poca conciencia de la época, repercute hasta el día de hoy, particularmente en zonas que han quedado despobladas de palmas. Cabe destacar que los únicos 2 palmares productivos de miel de palma, son justamente los palmares más grandes y mejor conservados de Jubaea chilensis, descartando el hecho de que la elaboración de miel de palma de manera industrial, haya sido la causante de dicha disminución. Desde los años 80 Conaf reguló la extracción de su savia de manera sustentable, a través de planes de manejo, plantando palmas alrededor de cada palma volteada, lo que multiplicaría la población considerablemente, con una rotación de 40 años (edad promedio para su extracción). En la actualidad, debido a la ley del bosque nativo, está prohibida su tala incluso para fines productivos. Desde el año 2007 que su savia se extrae exclusivamente por el goteo de una minuciosa poda entre sus hojas, sin derribar la palma, la cual continúa su crecimiento normal luego del proceso, y se continúa multiplicando significativamente en el sector productivo, VI región, labor sustentada gracias a la venta de su miel. Esta nueva forma de extracción de savia, junto a la considerable multiplicación de la palma Chilena en el sector, ha contribuido a que la palma chilena no haya sido declarada en estado de extinción el año 2017, siendo considerada sustentable, protegida y quedando calificada como especie “vulnerable” en la última convención de clasificación de especie de la palma chilena.

Problemáticas actuales[editar]

Lamentablemente, en la actualidad, enfrenta la extracción desmedida de semillas, para la venta en mercados asiáticos, en las que se considera como afrodisíaca. Por lo que se prohibió la extracción de semillas desde el parque nacional la campana en 2017. [5]

En naturaleza, la regeneración natural, es casi nula, debido principalmente a la ganadería y la presencia de conejos. [6]

Taxonomía[editar]

Jubaea chilensis fue descrita por (Molina) Baill. y publicado en Histoire des Plantes 13: 397. 1895.[7]

Etimología

Jubaea: nombre genérico otorgado en honor del rey Juba II de Mauritania (52 a 50 a. C. - 23).[8]

Chilensis: epíteto geográfico que alude a su localización en Chile.

Sinonimia
  • Cocos chilensis (Molina) Molina
  • Jubaea spectabilis Kunth
  • Micrococos chilensis (Molina) Phil.
  • Molinaea micrococos Bertero
  • Palma chilensis Molina[9]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. González, M. (1998). «Jubaea chilensis». Lista Roja de especies amenazadas de la UICN 2016.1 (en inglés). Consultado el 21 de agosto de 2016. 
  2. Hechenleitner V., P., M. F. Gardner, P. I. Thomas, C. Echeverría, B. Escobar, P. Brownless & C. M. A. 2005. Plantas Amenazadas del Centro-Sur de Chile. Pl. Amenaz. C.-S. Chile 187 pp.
  3. Sinónimos en Kew Consultado el 1 de agosto de 2009
  4. w:en:Jubanea chilensis
  5. «CONAF». www.conaf.cl. Consultado el 15 de abril de 2018. 
  6. «Ficha MMA sobre Palma Chilena». 
  7. «Jubaea chilensis». Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. Consultado el 21 de agosto de 2013. 
  8. (J. Dransfield, N. Uhl, C. Asmussen, W.J. Baker, M. Harley and C. Lewis. 2008)
  9. Sinónimos en Catalogue of life [1]

Bibliografía[editar]

  1. Henderson, A., G. A. Galeano & R. Bernal. 1995. Field Guide Palms Amer. 1–352. Princeton University Press, Princeton, New Jersey.
  2. Marticorena, C. & M. Quezada. 1985. Catálogo de la Flora Vascular de Chile. Gayana, Bot. 42: 1–157.
  3. Pintaud, J.-C., G. A. Galeano, H. Balslev, R. Bernal, F. Borchsenius Kristensen, E. J. L. Ferreira, J. J. de Granville, K. Mejía C., B. Millán, M. Moraes R., L. R. Noblick, F. W. Stauffer & F. Kahn. 2008. Las palmeras de América del Sur: diversidad, distribución e historia evolutiva. Revista Peruana Biol. 15(supl. 1): 7–29.
  4. Zuloaga, F. O., O. N. Morrone, M. J. Belgrano, C. Marticorena & E. Marchesi. (eds.) 2008. Catálogo de las plantas vasculares del Cono Sur. Monogr. Syst. Bot. Missouri Bot. Gard. 107: 3 Vols., 3348 p.

Enlaces externos[editar]