Juana Azurduy

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Juana Azurduy
Juana Azurduy.jpg
Juana Azurduy de Padilla, pintura del Salón de Espejos de la Ciudad de Padilla

Coronel del Ejército de Bolivia, ascendida post mortem a Mariscal
Teniente coronel del Ejército Argentino, ascendida post mortem a General

Información personal
Nacimiento [12 de julio] de 1780
Bandera de España 1760-1785.svg Toroca, Provincia de Chayanta, Virreinato del Río de la Plata (actual Bolivia)
Fallecimiento 25 de mayo de 1862 (81 años)
Bandera de Bolivia Sucre, Bolivia
Nacionalidad Boliviana Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Matías Azurduy
Eulalia Bermúdez
Cónyuge Manuel Ascensio Padilla
Hijos 5
Información profesional
Ocupación militar e independentista
Rango
Firma Firma de Juana Azurduy.jpg

Juana Azurduy Bermúdez (Toroca, Intendencia de Potosí, Virreinato del Río de la Plata, actual Bolivia, 12 de julio de 1780 - Sucre, Bolivia, 25 de mayo de 1862) fue una patriota del Alto Perú que luchó en las Guerras de independencia hispanoamericanas por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata contra el Reino de España y asumió la comandancia de las guerras que conformaron la luego denominada Republiqueta de La Laguna, por lo que su memoria es honrada en la Argentina y en Bolivia.[1]

Nacimiento, infancia y formación[editar]

Juana Azurduy nació en Toroca, población aledaña a Chuquisaca, ubicada en la Intendencia de Potosí del Virreinato del Río de la Plata -hoy municipio de Ravelo, departamento de Potosí, actual Bolivia-, el 12 de julio de 1780.

Sus padres fueron don Matías Azurduy, un rico blanco dueño de muchas propiedades y doña Eulalia Bermúdez, una chola de Chuquisaca. Su padre tenía una buena posición económica, dueño de varias propiedades en la zona.[2]

Tuvo un hermano, Blas, que falleció siendo niño. Y este hecho presumiblemente hizo que sus padres esperasen otro varón y por eso criaron a su hija con características de un hijo hombre, y además la sociedad de Chuquisaca por esos años era muy conservadora, y un hijo varón permitiría conservar el apellido Azurduy que era considerado noble y también hubiese podido seguir con las actividades económicas de su padre cuando alcanzase la mayoría de edad.[3]​ Sus padres continuaron buscando el hijo varón y años después nació Rosalia, otra hija mujer que hizo convencer al padre que no iba a tener más varones.[3]

Juana fue bautizada en La Plata (hoy Sucre, Chuquisaca) por lo que se suponía que nació en esa ciudad. Creció en Chuquisaca viviendo en el campo con libertades que a otros niños no le daban sus padres en esa época.[3]​ Compartió las tareas con los pobladores originarios de la zona a quienes observaba trabajar y dialogaba con ellos utilizando el lenguaje quechua que su madre le había enseñado, y además compartía con ellos las ceremonias religiosas. Ella contaba que su padre le había enseñado a andar a caballo, y lo hacía a galope sin sentir miedo, y además realizaron juntos muchos viajes.[3]

Y a partir de los 12 años se educó en el prestigioso Convento de Santa Teresa de Chuquisaca para ser monja[1]​ y hablaba tanto el español como el quechua. Debido a su comportamiento rebelde fue expulsada del convento cuando tenía 17 años.[1]

Sus padres fallecieron ambos en forma imprevista, cuando tenía siete años de edad. Su madre falleció de muerte súbita lo que obligó a su padre a mandarla a regresar a su hogar en el campo. Pero al poco tiempo su padre, que tenía una aventura amorosa, fue asesinado supuestamente por un aristócrata que nunca logró conocerse su identidad.[4]

Vida en un convento[editar]

Al quedar huérfanas las hermanas quedaron a cargo de sus tíos, Petrona Azurduy y Francisco Díaz Valle quienes lo hicieron más por las propiedades que quedaron a manos de las menores que por amor a las niñas. Por la formación que su padre le había inculcado a su hija basada en la rebeldía y en la libertad se contradecía con la disciplina de sus nuevos tutores, Petrona y Francisco sobre todo la tía con quien las peleas eran frecuentes.

Para resolver el problema de convivencia resolvieron enviar a Juana a un convento, Rosalía era muy pequeña y se logró convivir con sus tíos sin mayores sobresaltos. Azurduy aceptó ser enviada al convento para terminar con la relación conflictiva con sus tutores y porque algunas religiosas ocupaban posiciones de poder y prestigio en la sociedad chuquisaqueña, y ella suponía que ella podía hacerlo también y de paso ayudar a los marginados.[5]

Pero en un convento también hay que mantener la disciplina, y no había más libertades que en la casa de sus tíos por lo que se dió cuenta que esa vida tampoco era para ella, aparte la vida no era al aire libre y también sin sexo. Estas limitaciones en sus libertades hizo que Azurduy discutiera fuertemente con la madre superiora lo que terminó en su expulsión del convento de Santa Teresa, y los diecisiete años volvió a su casa en Toroca.[6]

Matrimonio[editar]

Manuel Ascensio Padilla, esposo de Juana Azurduy.

La convivencia de Juana con sus tíos volvió a ser difícil, se alojó en la casa que era de su padre. Además colaboró con su tío, que ya era muy mayor, en la administración de las propiedades. En esa casa volvió a encontrar la libertad que su padre le había inculcado.

Los Azurduy eran vecinos con los Padilla, una familia de hacendados cuyo padre Melchor era amigo del padre de Azurduy. Los Padilla tenían dos hijos, Pedro y Manuel Ascencio.[3]​ Las dos familias compartían las fiestas y las tareas. Y entre Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla se empezó a formar una relación de simpatía. Y se reencontraron cuando ella regresó a su casa cuando abandonó el convento, ella estaba sola en su finca y se cruzaba a visitar a su vecina Eufemia Gallardo de Padilla, esposa de Melchor, y quién debió haber coordinado el encuentro de la futura pareja, ya que veía en la joven muchacha una buena candidata para su segundo hijo.[7]

En los encuentros previos al matrimonio, Azurduy escuchaba con interés los relatos de Manuel de sus experiencias vividas, como la que le tocó presenciar siendo niño al presenciar la ejecución del aymará Damaso Catari responsable de una rebelión de connacionales suyos que se desarrolló durante meses sin que el ejército hispánico pudiera contenerla.

Juana y Manuel contrajeron matrimonio en 1805, cuando ella tenía 25 años de edad.[8][7]

Hijos[editar]

El matrimonio de Juana y Manuel tuvo cinco hijos: Manuel, Mariano, Juliana, Mercedes y Luisa. Ella se ocupó de crezcan saludablemente y el padre de la economía familiar.[9]

Y ese deseo de darle un futuro próspero a sus hijos lo llevó a Padilla a postularse para un cargo político en el gobierno de Chuquisaca pero su condición de criollo fue un impedimento para lograrlo, solamente podían acceder a esas posiciones los ciudadanos con linaje español, y también era notoria la diferencias con los impuestos que debían pagar. Estas circunstancias hizo que el matrimonio dialogara cuando los niños descansaban sobre la necesidad de que esa desigualdad terminase.

Asimismo, Manuel había tomado conocimiento por mensajes de sus amigos estudiantes de otros países de que el rey de Francia había sido ejecutado en la guillotina durante la Revolución Francesa y además arribaron a esa región libros de Rousseau y la Enciclopedia que influenciaron en el pensamiento de los estudiantes.[9]

Y es por estas ideas de una patria independiente para sus descendientes que los terminaron poniendo riesgo y finalmente fallecieron los cuatro.

La primera acción fue en la Revolución de Chuquisaca, de mayo de 1809, en la cual los esposos participaron en forma activa, y este fue el evento que determinó que los cuatro niños tuvieran que vivir como guerrilleros para toda su vida, sufriendo enfermedades de las alturas y debiendo soportas carencias como frío y hambre.[10]

Y cuando el patriota porteño Juan José Castelli fue derrotado en la Batalla de Huaqui por los realistas, todas las propiedades de la familia Padilla fueron confiscadas y si bien Azurduy logró, en un primer momento, refugiarse en la ciudad fue delatada y la apresaron con sus cuatro hijos y confinada en una hacienda cercana con estricta vigilancia del ejército godo que pretendía amedrentar a Padilla, conocedores del amor que él sentía por su familia. Pero Azurduy logró derrotar a los guardias, asesinando a varios de ellos, y junto a su esposo que la esperaba afuera de la propiedad y con la ayuda de tres caballos lograron fugarse. En un caballo montaron Azurduy y la pequeña Juliana, en el otro Manuel y Mariano (contaban con cuatro y cinco años de edad) y en el caballo restante Ascencio con Mercedes.[11]

Posteriormente, y pese al deseo de su esposo de que no participara en las batallas, dejó a los cuatro hijos al cuidado de los indios y se unió al ejército. Cuando instalaron el campamento en la Laguna, Azurduy los mandó a buscar. El encargado de esa misión fue el cholo Hualparrimachi, quien logró su objetivo pese a la dificultad de la ubicación, entre las serranías entre Chuquisaca y Potosí.[12]

En ese lugar los cuatro niños pudieron jugar, a Manuel le gustaba jugar trepando a los árboles, y cuando se caía al piso por la quebradura de alguna rama no demostraba ningún síntoma de dolor. A Mariano le gustaba jugar con los amazonas y soldados, logrando cumplir sus deseos manejando adecuadamente las problemáticas, logrando cumplir lo que se proponía.[12]​ Por su parte Juliana ya presentaba un físico parecido al de su mamá, tenía la piel color cobre y lograba cabalgar al galope sin perder el equilibrio. Y por último la pequeña Mercedes que estaba aprendiendo a caminar y le gustaba que le hicieran upa algunos de los cholos, y le gustaba cuando su padre la arrojaba al aire y la recogía.[12]

Pero la estancia en este campamento finalizó cuando el general patriota Manuel Belgrano fue derrotado y la familia Padilla debió escapar, y en ese exilio los niños establecieron amistad con Hualparrimachi quien les enseñó a los varones a usar las armas, el pequeño Manuel aprendió a emplear la "hurraca" y a revolear la piedra, mientras tanto Mariano no tenía la habilidad necesaria para usar las armas pero si la habilidad suficiente para esconderse y escabullirse, haciendo de forma que hasta Hualparrimachi se sorprendía.[13]

Pero las condiciones de vida que la guerra los obligaba a tener no eran las ideales para el desarrollo saludable de los niños, no conseguían alimentos para asegurar una comida diaria y la salud de los cuatro comenzó a resquebrajarse. Empezaron a mostrar falta de fuerzas, cansancio y la imposibilidad de lograr lo que antes podían, como trepar a las alturas y otras habilidades que habían desarrollado. Y finalmente cuando lograron la victoria de Tarvita el brigadier español Joaquín de la Pezuela ordenó aniquilar a los Padilla. El matrimonio, cuando recibió el parte de un espía y ante las malas condiciones de salud de sus hijos, decidió separarse:, ella se escondió en el valle de Segura con la guardia de unos pocos guerrilleros mientras que el esposo continuó con la lucha.[14]​ Pero el esposo fue derrotado en Pomabamba por los realistas. Azurduy que decidió esconderse en los pantanos del Valle de Segura ante la posibilidad de que la delataran. Pero ese lugar era insalobre lo que provocó que varios de sus guardias la abandonen.[15]

Allí mismo los dos hijos varones contrajeron malaria, y Manuel, el mayor, empeoraba a medida que pasaba el tiempo. Para evitar que sus hijas se contagien le ordenó a Dionisio Quispe que se las llevara con él al rancho de cualquier otro poblador originario que las pudiese cuidar. Ella se quedó cuidando a sus dos hijos que ya estaban gravemente enfermos y finalmente fallecieron. Los enterró en dos fosas precarias que cavó y cuando se dió cuenta que Quispe no había regresado, colocó una cruz de madera en las tumbas de sus hijos y salió a buscar a las otras dos.[16]​ Cuando estaba rumbo a la dirección que presumía que debían haber seguido sus hijas se encontró con su marido y Hualparrimachi quienes al verla con las ropas rotas y ensangrentadas presumieron que algo malo había sucedido, y cuando Ascencio se enteró del fallecimiento de sus hijos varones tuvo un ataque de violencia y le increpo a su esposa por no haber cuidado a sus hijos en forma adecuada, Hualparrimachi tuvo que intervenir para que no la golpeara y finalmente se echo a llorar desconsaladamente. Posteriormente le pidió disculpas varias veces por ese arrebato. Y finalmente cuando Ascencio logró componerse abrazó a su esposa, la beso consolándola y emprendieron la misión que tenían inmediata: El rescate de las dos hijas. Encontraron un rancho en las proximidades donde seguramente estaban prisioneras. Con la ayuda de Hualparrimachi lo asaltaron y se enfrentaron contra los ocupantes, un grupo de realistas que lograron que Quispe traicione a Azurduy convenciéndolo que su futuro era unirse a ellos. Las dos niñas estaban atadas con cadenas a una cama quienes fueron testigos de las muertes que dejó de la operación de rescate.[17]

Una vez lograda la liberación de las niñas las trasladaron a upa pero durante ese traslado se evidenció las altas temperaturas en los cuerpos de ambas, síntoma del contagio del paludismo que ya había terminado con las vidas de los dos hijos varones. Y finalmente pese a los esfuerzos de los dos padres no lograron sobrevivir.[18]

La muerte de los cuatro hijos tuvo un cambio en el accionar en la guerra por parte de la pareja, sobre todo en el tratamiento a los prisioneros, ya que en vez de mantenerlos vivos como venían haciendo empezaron a aniquilarlos. Azurduy que intercedía ante su esposo para que no matara a los rehenes hasta ese evento, comenzó a exterminarlos ella misma, aunque portasen una bandera blanca de rendición.[19]

Y otra de las acciones que emprendió la pareja para paliar la muerte de todos sus hijos fue la búsqueda de otro. Azurduy quedó embarazada enseguida, y estando en ese estado debió luchar contra el enemigo y sufrir la perdida de su amigo Hualparrimachi en una de las batallas que debió entablar sola porque su esposo estaba en otra misión. Y cuando estaban en el velatorio de Gregorio Nuñez, ejecutado por los realistas, sintió las primeras contracciones, entonces un grupo de pobladoras originarias la acompaño a la orilla de un río donde dió a luz, nació una niña. Ascencio apenas pudo conocer a su nueva hija y tuvo que ponerse al frente de un combate para contener un avance realista.[20]

Azurduy se alejó de ese lugar en compañía de una escolta comandada por el sargento Romualdo Loayza y cuatro soldados. Consigo llevaban un cargamento de armas, animales y víveres. Y por codiciar este cargamento los cinco hombres resolvieron traicionar a su jefa e intentar asesinarla aprovechando que estaba débil por el reciente parto. Pero Azurduy cuando vió que estaba en peligro entro en combate, de un sablazo tiró a Loayza de su mula y malherido profería gritos de dolor que paralizó a los otros cuatro soldados. Aprovechando la oportunidad Azurduy apretó fuertemente a la beba y obligó a la mula que cabalgaba a tirarse al río correntoso, y a pesar de la fuerza de la corriente el animal con sus pasajeros logró llegar a la otra orilla poniéndolos a salvo.[20]

Cuando se reunió nuevamente con su marido, resolvieron que la niña llevase el nombre de Luisa y que la criara Anastasia Mamani, pobladora originaria, quien le daba total confianza, y logró realizar la tarea en forma satisfactoria. El hecho de que la crianza estuviese a cargo de otra persona por varios años, hizo que posteriormente madre e hija no lograran relacionarse como era de esperarse.[21]​ Cuando tenía once años de edad Luisa acompañó a su madre a su ciudad natal para intentar recuperar las propiedades,[22]​ y finalmente Luisa se casó con Pedro Poveda Zuleta estableciendo domicilio lejos de la casa de su madre, hecho de que dejó a Azurduy completamente sola.[23]

Trayectoria[editar]

Zona de acción[editar]

Azurduy y Padilla combatieron en lo que entonces se conocía como el Virreinato del Río de La Plata, partiendo del norte de Chuquisaca hasta las selvas de Santa Cruz, abarcando las ramificaciones de la cordillera de Los Frailes y las sierras de Carretas, Sombreros y Mandinga. Por esa sona tienen sus cauces los ríos de Mojotoro, Tomina, Villar, Takopaya, Tarvita, Limón, Pescado y Sopachuy entre los más conocidos.[24]

Además en esas zonas se establecían las poblaciones de Presto, Mojotoro, Yamparáez, Tarabuco, Takopaya, La Laguna y Pomobamba. Las dos últimas de estas localidades fueron posteriormente renombradas como Padilla y Azurduy homenajeando al matrimonio.[25]

En este área se libró lo que Bartolomé Mitre denominó "Guerra de Republiquetas" en su libro Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, precediendo y sirviendo de modelo para la posterior Batalla de Salta. Esta batalla se caracterizó por el hecho de que se paralizó a grandes ejércitos experimentados y con triunfos encima. En total la contienda duró quince años, no se dejó de pelear ni un solo día, tuvo a ciento dos caudillos y sólo nueve llegaron a ver el final y el resto murió en el campo de batalla sin rendirse, y tampoco siquiera pedir tregua.[26]

Cada lugar de esa región constituyó una "Republiqueta", un centro de rebelión con su jefe, bandera y administración autónomos, y sus esfuerzos convergieron a un resultado general que se logró sin que las partes llegaran a un acuerdo. Y los combatientes fueron pobladores originarios armados con piedras, cuya falta de experiencia en guerras convencionales no se notó en las diferentes batallas.[27]

El medio de comunicación usado fue el fuego, en las cimas de las montañas se establecieron puestos de vigilancia en donde un hombre observaba con un ojo de águila lo que acontecía en cada punto del territorio y cuando observaban una novedad les avisaba a los guerrilleros con señales de humo generadas con las fogatas hechas con diferentes tipo de madera. De esta forma lograron sorprender casi siempre a sus enemigos, y casi siempre eludían las persecuciones.[27]

Revolución de Chuquisaca[editar]

Azurduy y su esposo se sumaron a la Revolución de Chuquisaca que el 25 de mayo de 1809[28]​ destituyó al presidente de la Real Audiencia de Charcas, Ramón García de León y Pizarro, levantamiento que culminó a principios de 1810 cuando los revolucionarios fueron vencidos por las tropas realistas que el virrey del Virreinato del Río de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, envió al mando del brigadier Vicente Nieto, condenando a sus cabecillas a prisión y al destierro. Padilla tuvo la misión de impedir que los soldados leales al gobierno de Potosí reciban víveres, pero la revolución no tuvo éxito y el general español José Manuel de Goyeneche ejecutó a los principales cabecillas, y Padilla fue incluidos en la lista de los que debían ser encarcelados y posteriormente abandonar el territorio por su apoyo a la revuelta, pero Padilla logró fugarse ayudados por los pobladores originarios quienes lo albergaron en sus hogares hasta que la tranquilidad volvió a la zona.[29]

Pero esta acción de Padilla provocó que toda la familia debiese vivir como guerrilleros expuestos a toda clase de peligros partir de entonces.

Revolución de Cochabamba[editar]

El 14 de septiembre de 1810 Cochabamba se sublevó contra el gobierno de España en apoyo a la revolución de mayo de 1810 en el entonces Virreinato del Río de la Plata, y Padilla se alistó a las órdenes de Esteban Arce, el líder de los caudillos rebeldes. Y este jefe lo nombró comandante de las fuerzas rebeldes en cinco zonas, y tuvo la misión de estar al frente de 2000 soldados conformados por pobladores originarios que tenían que evitar que de Lagunillas salgan víveres rumbo a Chuquisaca destinado a los realistas.[10]

Esta acción revolucionaria fue sofocada por el ejército realista, y comenzó el acoso para la familia Padilla.[10]

Primera expedición auxiliadora al Alto Perú[editar]

Producida la Revolución de Mayo en la ciudad de Buenos Aires, la capital virreinal, los esposos Padilla se ligaron, a partir de 1811, al Ejército Auxiliar del Norte enviado desde Buenos Aires, para combatir a los realistas del Alto Perú, y Azurduy recibió a los jefes revolucionarios Juan José Castelli, Antonio González Balcarce y Eustoquio Díaz Vélez en las haciendas de Yaipiri y Yurubamba.[30]​mientrás que su esposo se unió a ellas.[31]

Tras la derrota de las fuerzas patriotas en la batalla de Huaqui el 20 de junio de 1811, el ejército del virrey del Perú, al mando de José Manuel de Goyeneche, recuperó el control del Alto Perú. Las propiedades de los Padilla, junto con las cosechas y sus ganados, fueron confiscadas; asimismo, Juana Azurduy y, en ese entonces, sus cuatro hijos fueron apresados, aunque Padilla logró rescatarlos, refugiándose en las alturas de Tarabuco, logrando eludir una noche la guardia y rescatar a su familia ayudado por tres caballos, uno montado por Azurduy y su hija Juliana, el segundo por sus hijos varones y el último por Padilla y su hija Mercedes.[31]

Azurduy le solicitó unirse con él a las milicias rebeldes, pero el se negó aduciendo que su deber era cuidar a los hijos que aún eran muy pequeños. Pero a pesar de la negativa de su esposo, en su ausencia ella practicaba estrategias de lucha con muñecos de paja que ella los atravesaba con su lanza y además ejercitaba con la boleadora.[32]​ Su marido le enviaba recuerdos de sus misiones, en una oportunidad le hizo llegar un estandarte con las armas del rey que había conseguido en la batalla de Pitantora.[10]​ Y en este período de ausencia de su marido, casi un año, le llegaban a Azurduy noticias contradictorias, una anunciando victorias y otras donde se le notificaban de derrotas, y a su regreso Padilla le contó la historia de las mujeres cochambinas que lograron repeler el avance del general Goyeneche. Esta historia y el hecho de que su hogar en la montaña ya no era seguro porque ya eran conocidos por muchos pobladores que llevaban leña, comida o simplemente querían conocerla a ella y a sus hijos, incrementando de esa manera las posibilidades de una delación hicieron que Azurduy tomase la decisión de unirse a las tropas revolucionarias dejando a sus hijos en manos de cuidadores de su confianza.[33]

Relación con Huallparrimachi[editar]

Entre la gente que reclutó para la causa independentista se destacó Juan Huallparrimachi, o Wallparrimachi, un poeta cholo quien se ofreció ante los esposos Padillas para ser parte de su tropa. Afirmaba ser hijo natural De Francisco de Paula y Sanz, ex gobernador de Potosí, y éste a su vez era hijo ílegitimo del rey Carlos IV de España. Tenía odio contra el español porque fue testigo de la violencia que su padre ejerció contra su madre, una pobladora originaria de la región, y finalmente la abandonó dejándola en malas condiciones de vida.[34]

Los Padilla rápidamente entraron en confianza con él, Azurduy lo trataba como a uno de sus hijos y finalmente Padilla lo nombró lugarteniente. Además demostró tener habilidades y destrezas para atacar eficientemente al enemigo. Una de las funciones que le asignaron fue la de custodia de los hijos de la pareja.[35]​ Tarea que logró cumplir eficientemente y además se desempeño como entrenador de los menores, sobre todo de los dos varones a quienes les enseño el funcionamiento de las principales armas, como el arco y la flecha, la lanza, la huraca y el lanzamiento de piedra.[13]

Y también participó en misiones militares, ayudo a rescatar a Padilla cuando fue capturado cuando intentó amedrentar a un señor apellidado Carvallo por acosar a los nativos en nombre del delegado del cantón de Tapala, Manuel Sánchez de Velasco. Cuando los pobladores no podían pagar los impuestos, Carvallo les confiscaba los bienes dejándolos en la miseria y con una muerte próxima segura por inanición, además tenía acusaciones por torturar y asesinar para lograr imponer su voluntad.[13]

Otra de las misiones que logró cumplir Huallparrimachi fue el traslado de los cuatro hijos, que habían quedado al cuidado de pobladores originarios de confianza, al campamento de La Laguna donde sus padres estaban instalados. Era un encargo díficil porque ese campamento estaba ubicado en un terreno en una zona serrana entre Chuquisaca y Potosí.[36]

Participó de la batalla de la Tarvita, fue el que dió la orden de asalto a las tropas y además se desempeñó como espía, descubrió en un bolsillo de los prisioneros una carta de Sánchez de Velazco al comandante López donde anunciaba la llegada de un pelotón que se iba a unir a los que estaban en ese momento prisioneros para aumentar la cantidad de hombres para luchar contra los Padilla. Esta información les dió tiempo para organizar la defensa.[37]

Esta misión hizo que a partir de ese momento aoompañase a Padilla en las misiones militares, dejando la función original de guardia de los hijos, ya que el nuevo refugio era considerado seguro por el matrimonio. Junto a Padilla se dirigió a Sauces, y el ayudo en las negociaciones con los pobladores de esa comuna para conseguir hombres porque un informante había informado, erróneamente o a propósito, que Azurduy y sus hijos habían sido capturados y Padilla quería regresar a rescatarlos; sin embargo no lograron exito en el intento de conseguir ayuda, nadie quizó unirse a ellos y hasta les confiscaron las armas que les habían encargado que guarden.[15]​ Y finalmente Huallparrimachi fue testigo de la noticia del fallecimiento de los dos hijos varones, tuvo que contener a Padilla que estaba fuera de sí y también participar del rescate de las dos hijas mujeres que estaban prisioneras de los realistas y presenciar, una vez concluido el rescate, la muerte de ambas niñas víctimas de la malaria.[38]

Y finalmente en una de las batallas que Huallparrimachi participó junto a los Padilla, tuvo que salvar la vida de Azurduy dejando la de él. Fue en el Cerro de la Carretas donde estaban apostados para emboscar al coronel Sebastián Benavente, quién cumpliendo ordenes del general de la Pezuela estaba desplazando un batallón desde el cuartel de Cinta. El coronel Benavente logró sobornar a Pedro Artamachi, un originario miembro del ejército de los Padilla, y éste lo guió durante la noche hacia el campamento donde el ejército de los Padilla dormía, encontraron a Azurduy sola, su esposo estaba recorriendo la zona ordenando los puestos. Azurduy se defendió del ataque y profirió gritos, y en ese momento Huallparrimachi salió en su ayuda llegando en el momento exacto, porque logró interponerse a disparos de fusiles que tenían como blanco a su jefa pero que terminaron en su pecho cayendo muerto sin lograr proferir ni un gemido.[39]​ Murió logrando que Azurduy no sufriera ni una herida.

Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú[editar]

En 1812 Padilla y Juana Azurduy se pusieron a las órdenes del general Manuel Belgrano, nuevo jefe del Ejército Auxiliar del Norte, llegando a reclutar 10 000 milicianos. Lograron la simpatía de Belgrano enseguida, en el momento de la presentación, según los informes que el general enviaba a Buenos Aires donde destacaba que había encontrado en los esposos dos colaboradores para la misión. Y Azurduy se encargó de recorrer la zona buscando voluntarios para participar de las misiones independentistas. Logró reunir diez mil reclutas entre los pobladores ayllus quienes eran convencidos por su presencia, vestida con vestimentas militares y manejando con destreza su sable.[40]​ Y el hecho de que sea mujer le daba más animo a los hombres de alistarse y también a las mujeres, logró reclutar a un gran número de amazonas.

En la batalla de Vilcapugio el pelotón de los Padilla debieron encargarse del transporte de los cañones por las montañas y emplazarlos en lugares adecuados, por lo tanto no tuvieron participación protagónica de esta contienda que la que terminaron siendo derrotados. Una vez finalizada la contienda escoltaron al general Díaz Velez y su división cuando se retiraron hacia Potosi, misión que fue cumplida satisfactoriamente. Posteriormente Azurduy le recriminó a Belgrano el hecho de no haber participado en forma directa de las acciones, y éste le contestó que el tenía dudas que esa división de hombres tuviera la disciplina suficiente como para sostener una batalla, consideraba que no tenían la formalidad de un ejército experimentado.[41]

Retrato de Juana Azurduy, fecha desconocida.

Azurduy organize, utilizando bibliografía que le facilitó el propio Belgrano un batallón que denominó "Leales" al que le enseño tácticas y estrategias de guerra.[42]​ Y empezó a utilizar en sus misiones un pantalón blanco tipo mameluco, una chaquetilla color escarlata o azul y una gorra militar con una pluma azul y blanca, los colores que Belgrano eligió para la bandera. Lo hizo como apoyo para el general y en protesta a la órden del Triunvirato de Buenos Aires que le ordenó a Belgrano a no utilizarla y hacerla desaparecer.[43]

Producido el Éxodo Jujeño, prestaron colaboración con la retaguardia comandada por el mayor general Díaz Vélez.

La popular entrada de Díaz Vélez en Potosí, el 17 de mayo de 1813, permitió que Juana Azurduy y su familia pudiera reencontrase con Padilla.[44]

Con el Batallón Leales, Azurduy participó en la batalla de Ayohuma el 9 de noviembre de 1813, en esta batalla los esposos Padilla estuvieron en el frente de batalla, en el flanco derecho con la colaboración de Zelaya, uno de los lugarteniente de la pareja. Y es en esta batalla donde los "Leales" de Azurduy de destacaron a pesar de que terminaron siendo derrotados por los realistas. Belgrano en reconocimiento le obsequió a Azurduy su espada, arma que utilizara en todas sus acciones posteriores.[45]

Esta nueva derrota significó el retiro temporal de los ejércitos rioplatenses del Alto Perú. A partir de ese momento Padilla y sus milicianos se dedicaron a realizar acciones de guerrillas contra los realistas. Y además terminó de convencerlos de que no iban recibir más ayuda de los ejércitos rioplatenses, que a partir de ese momento dependían de sus propios caudillos, presunción que el tiempo convirtió en realidad.[46]

El 3 de marzo de 1816, cerca de Villar (Bolivia), Juana Azurduy, al frente de treinta jinetes, entre ellos varias mujeres, atacó a las fuerzas del general español La Hera, les quitó el estandarte y recuperó fusiles.[47]

Azurduy atacó el cerro de Potosí, tomándolo el 8 de marzo de 1816. Debido a su actuación, tras el triunfo logrado en el combate del Villar, recibió el rango de teniente coronel por un decreto firmado por Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 13 de agosto de 1816. Tras ello, el general Belgrano le hizo entrega simbólica de su sable.[48]

El 14 de noviembre de 1816 fue herida en la batalla de La Laguna, su marido acudió a rescatarla y en este acto fue herido de muerte.

El cambio de planes militares, de abandonar la ruta altoperuana para combatir a los realistas afincados en el Perú por vía chilena, disminuyó el apoyo logístico a sus fuerzas por lo que se vio obligada a replegarse hacia el sur, uniéndose finalmente a Martín Miguel de Güemes. A la muerte de Güemes en 1821 se vio reducida a la pobreza.

En 1825 el libertador general Simón Bolívar, luego de visitarla y ver la condición miserable en que vivía, avergonzado la ascendió al grado de coronel y le otorgó una pensión. Luego de la visita le comentó al mariscal Antonio José de Sucre:

«Este país no debería llamarse Bolivia en mi homenaje, sino Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre».[49]

En Charcas conoció a otra mujer extraordinaria de la independencia americana, Manuela Sáenz, también con el grado de coronel, quien le escribió:[50]

El Libertador Bolívar me ha comentado la honda emoción que vivió al compartir con el General Sucre, Lanza y el Estado Mayor del Ejército Colombiano, la visita que realizaron para reconocerle sus sacrificios por la libertad y la independencia. El sentimiento que recogí del Libertador, y el ascenso a Coronel que le ha conferido, el primero que firma en la patria de su nombre, se vieron acompañados de comentarios del valor y la abnegación que identificaron a su persona durante los años más difíciles de la lucha por la independencia. No estuvo ausente la memoria de su esposo, el Coronel Manuel Asencio Padilla, y de los recuerdos que la gente tiene del Caudillo y la Amazona.

Manuela Sáenz, 8 de diciembre de 1825

El Mariscal Sucre presidente de Bolivia le aumentó su pensión, que apenas le alcanzaba para comer, pero dejó de percibirla en 1830 debido a los vaivenes políticos bolivianos. En una carta escrita en ese año, cuando vagaba por las selvas del Chaco argentino:

"A las muy honorables juntas Provinciales: Doña Juana Azurduy, coronada con el grado de Teniente Coronel por el Supremo Poder Ejecutivo Nacional, emigrada de las provincias de Charcas, me presento y digo: Que para concitar la compasión de V. H. y llamar vuestra atención sobre mi deplorable y lastimera suerte, juzgo inútil recorrer mi historia en el curso de la Revolución. (...) Sólo el sagrado amor a la patria me ha hecho soportable la pérdida de un marido sobre cuya tumba había jurado vengar su muerte y seguir su ejemplo; mas el cielo que señala ya el término de los tiranos, mediante la invencible espada de V.E. quiso regresase a mi casa donde he encontrado disipados mis intereses y agotados todos los medios que pudieran proporcionar mi subsistencia; en fin rodeada de una numerosa familia y de una tierna hija que no tiene más patrimonio que mis lágrimas; ellas son las que ahora me revisten de una gran confianza para presentar a V.E. la funesta lámina de mis desgracias, para que teniéndolas en consideración se digne ordenar el goce de la viudedad de mi finado marido el sueldo que por mi propia graduación puede corresponderme".

Pasó varios años en Salta, solicitando al gobierno boliviano sus bienes confiscados. La pensión que le habían otorgado le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares.

Murió indigente el 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años y fue enterrada en una fosa común.

Su restos fueron exhumados cien años después y fueron depositados en un mausoleo que se construyó en su homenaje en la ciudad de Sucre.

Homenajes[editar]

En Argentina[editar]

Una cueca norteña escrita por el historiador Félix Luna y musicalizada por Ariel Ramírez honra el accionar de Juana Azurduy, llamándola "la flor del Alto Perú".

Su personaje en la película de Leopoldo Torre Nilsson Güemes: la tierra en armas fue protagonizada por Mercedes Sosa.

El Ejército Argentino ha nombrado al Regimiento de Infantería de Monte Nº 28, con sede en Tartagal (provincia de Salta), como Generala Juana Azurduy.[51][52]

El Programa "Juana Azurduy" de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres se llama así en su homenaje[53]

En la provincia de Chaco hay una ruta llamada "Ruta Juana Azurduy" que nace en la ruta Nº 95, pasa por el impenetrable chaqueño y llega hasta el límite con la provincia de Salta, donde la ruta sigue pero con el nombre de ruta Nº 52. Existe también diversas escuelas en su homenaje, entre ellas una en Moreno, Provincia de Buenos Aires[54][55]​en Nueva Pompeya.[56]​en General Pico, entre otros.[57]

Su imagen decora el "Salón Mujeres Argentinas" de la Casa Rosada, sede del gobierno argentino. Cuando el presidente de Venezuela Hugo Chávez visitó en 2009 la Casa de Gobierno saludó militarmente su imagen y la presidenta argentina Cristina Fernández le comentó:[58]

Hacés muy bien en hacerle la venia. Perdió cinco de sus seis hijos en la guerra por la Independencia.

Los presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Evo Morales inaugurando el monumento a Juana Azurduy en Buenos Aires.

El 14 de julio de 2009 la presidenta Cristina Fernández ascendió post-mortem a Juana Azurduy, del grado de teniente coronel a generala[59]​ del Ejército Argentino.[60][61]

En marzo de 2010, el mismo presidente personalmente entregó el sable y las insignias de generala del Ejército Argentino ante sus restos, resguardados en la Casa de la Libertad, en Sucre. Junto al presidente boliviano Evo Morales firmaron un tratado que instituye el día del nacimiento de Juana Azurduy, como el "Día de la Confraternidad Argentina-Boliviana".

La presidenta también dispuso que en el Parque Colón, contiguo a la Casa Rosada de Buenos Aires, se ubique un monumento en honor a la figura de Juana Azurduy de Padilla reemplazando al monumento a Cristóbal Colón.[62]​ La estatua, del artista Andrés Zerneri, mide 16 metros de alto y 25 toneladas de peso, fue realizada en bronce y donada por el gobierno de Bolivia, se inauguró en junio de 2015.[63][64]

El 20 de junio de 2014, la presidenta incluyó su imagen en el nuevo billete de $10.[65]

El 15 de julio de 2015, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, con la visita del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales inauguró el monumento a Juana Azurduy en la plaza Colón en la Ciudad de Buenos Aires.[66]​ El 16 de septiemrbe de 2017 este monumento fue trasladado a la Plaza del Correo, frente al Centro Cultural Kirchner, en el marco de las tareas para la construcción del Paseo del Bajo.

Se encuentra actualmente en construcción, el buque petrolero de 47 000 toneladas de porte bruto, "Juana Azurduy", en Astillero Río Santiago para la empresa venezolana PDVSA.

Bolivia[editar]

En Bolivia, la provincia Juana Azurduy de Padilla lleva su nombre, así como el aeropuerto de la ciudad de Sucre.

Busto de Juana Azurduy de Padilla en La Paz.

El 25 de mayo de 2009 el presidente Evo Morales instituyó el Bono Juana Azurduy de Padilla de Bs. 1.820 (unos 260 dólares estadounidenses), una asistencia económica que reciben las mujeres en estado de gestación y los niños niñas menores de dos años, en el intento de disminuir los altos índices de desnutrición y mortalidad infantil y materna.[67]

En noviembre de 2009, el Senado la ascendió póstumamente al grado de Mariscal de la República, declarándola “Libertadora de Bolivia”, sobre la base de las acciones de patriotismo demostradas en bien de la independencia del país.[68]

En la literatura boliviana, Juana Azurduy de Padilla, ha sido fuente de inspiración por parte de las primeras escritoras mujeres del país. Así Lindaura Anzoátegui Campero de Campero, primera dama de Bolivia, rescató su figura en las novelas históricas "Juan Ascencio Padilla" y "El Año de 1815".

Juana Azurduy de Padilla fue la primera mujer boliviana ascendida al máximo grado militar en la categoría de oficiales. El 6 de agosto de 2011, la Asamblea Plurinacional en la Casa de la Libertad, Sucre, le otorgó el grado póstumo de “Mariscala del Estado Plurinacional de Bolivia” en conmemoración de los 186 años de la emancipación libertaria y el presidente Evo Morales posesionó los grados y el sable de Mariscala del Estado Plurinacional, al pie de sus restos en testimonio de gratitud por su heroica participación en la lucha de la independencia en la guerra contra el imperio español.

En el 2014 la Orquesta Infanto-Juvenil Nacional fue nombrada Juana Azurduy.

Chile[editar]

El grupo de música folclórica chilena Illapu incluyó en su homenaje el tema Juana Azurduy, de los ya citados Félix Luna y Ariel Ramírez, incluido en su álbum El canto de Illapu de 1981.

Citas[editar]

  • "La propuesta de dinero y otros intereses sólo debería hacerse a los infames que pelean por su esclavitud, mas no al que defendían su dulce libertad, como él lo haría a sangre y fuego."; comentario por el rechazo del soborno ofrecido por un oficial español a su marido.[69]
  • "Padilla es cruel, es sanguinario (...) La guerra se ha desatado bárbaramente; ya no es la ley del Talión la que prima, sino una ley más inhumana, por un muerto se exigen dos, por dos, cuatro", afirma Gantier". "Juana Azurduy está nuevamente embarazada cuando combate el 2 de agosto de 1814 con Padilla y su tropa, en el cerro de Carretas. Y Juana Azurduy sufre ya los dolores de parto cuando escucha las pisadas de la caballería realista entrando en Pitantora. Luisa Padilla, la última hija de los amantes guerreros, nace junto al Río Grande y experimenta ahora en brazos de su madre los ardores de la vida revolucionaria"'

Referencias[editar]

  1. a b c Knaster, Meri ”Women in Spanish America: An Annotated Bibliography from pre-Conquest to Contemporary Times”. Boston. G.K Hall and Co. 1977. Pág. 501.
  2. O'Donell, 1994, p. 5.
  3. a b c d e O'Donell, 1994, p. 6.
  4. O'Donell, 1994, p. 7.
  5. O'Donell, 1994, p. 8.
  6. O'Donell, 1994, p. 9.
  7. a b O'Donell, 1994, p. 10.
  8. «Proyecto de Declaración del Senado de la Nación Argentina». 2016. Consultado el 30 de agosto de 2018. 
  9. a b O'Donell, 1994, p. 17.
  10. a b c d O'Donell, 1994, p. 20.
  11. O'Donell, 1994, p. 34.
  12. a b c O'Donell, 1994, p. 35.
  13. a b c O'Donell, 1994, p. 40.
  14. O'Donell, 1994, p. 50.
  15. a b O'Donell, 1994, p. 51.
  16. O'Donell, 1994, p. 53.
  17. O'Donell, 1994, p. 54.
  18. O'Donell,, p. 54.
  19. O'Donell, 1994, p. 55.
  20. a b O'Donell, 1994, p. 56.
  21. O'Donell, 1994, p. 57.
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  23. O'Donell, 1994, p. 102.
  24. O'Donell, 1994, p. 32.
  25. O'Donell,, p. 32.
  26. O'Donell, 1994, p. 33.
  27. a b O'Donell,, p. 33.
  28. «Sociedad Mundos Intimos Revolucionarias en la Historia». Consultado el 15 de julio de 2013. 
  29. O'Donell, 1994, p. 19.
  30. WEXLER, Berta. Juana Azurduy y las mujeres en la revolución Altoperuana. Centro "Juana Azurduy". 2002. Isbn: 9789879747315.
  31. a b O'Donell, 1994, p. 21.
  32. 1994,, p. 22.
  33. O'Donell, 1994, p. 23.
  34. O'Donell, 1994, p. 30.
  35. O'Donell,, p. 31.
  36. O'Donell,, p. 35.
  37. O'Donell, 1994, p. 47.
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  40. O'Donell, 1994, p. 24.
  41. O'Donell, 1994, p. 25.
  42. O'Donell, 1994, p. 26.
  43. O'Donell, 1994, p. 27.
  44. CAJAL, Alberto. Guerra de la Independencia en el Norte del Virreynato del Río de la Plata: Güemes y el Norte de Epopeya. Plus Ultra. 1969. P. 126.
  45. O'Donell, 1994, p. 28.
  46. O'Donell, 1994, p. 29.
  47. Pigna, Felipe (2013): «Juana Azurduy, amazona de la libertad», artículo de 2013 en el sitio web El Historiador (Buenos Aires).
  48. “Los mitos de la historia argentina 1” de Felipe Pigna, "La tierra en Armas. Los infernales de Martín Miguel de Güemes: Flor del Alto Perú"
  49. Rogelio Alaniz (2005). Hombres y mujeres en tiempos de revolución: de Vértiz a Rosas. Itinerarios. Santa Fe, Argentina: Universidad Nac. del Litoral. pp. 130-136. ISBN 9789875084704. 
  50. Citada en:Alba Carosio, Centro de Estudios de la Mujer. Las mujeres en el proceso independentista. 
    Es interesante leer la respuesta de Azurduy a esta carta, disponible en el mismo artículo.
  51. «Imposición de nombre». 31 de enero de 1996. Archivado desde el original el 12 de febrero de 2008. Consultado el 3 de agosto de 2010. «El Jefe de Estado Mayor General del Ejército Resuelve: Imponer al Regimiento de Infantería de Monte 28, el nombre de "Teniente Coronel Juana Azurduy".» 
  52. Ejército Argentino - Estructura - R I Mte 28 "Generala Juana Azurduy"]
  53. Programa "Juana Azurduy" de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres (in Spanish)
  54. http://www.argentino.com.ar/escuela-juana-azurduy-F1106C8021FD7
  55. http://moreno.gob.ar/noticia.aspx?id=6692
  56. http://www.buenosaires.gob.ar/areas/educacion/establecimientos/ficha.php?id=20227800&menu_id=10194
  57. https://repositorio.lapampa.edu.ar/index.php/establecimientos/niveles/secundaria/item/colegio-secundario-juana-azurduy-ex-ue-n-12
  58. «Página/12 :: El país :: El eje Caracas-Buenos Aires, sobre ruedas». Consultado el 2009. 
  59. «Decreto 892/2009». Infoleg. 
  60. Presidenta argentina asciende a general a Juana Azurduy, muerta en 1862
  61. Cristina ascendió a general a Juana Azurduy
  62. http://noticias.terra.com.ar/politica/un-juez-valido-la-remocion-de-la-estatua-de-colon,c0b918129e5af310VgnCLD2000000ec6eb0aRCRD.html
  63. http://www.cronista.com/economiapolitica/Cristina-y-Evo-Morales-inauguran-el-monumento-a-Juana-Azurduy-20150715-0081.html
  64. http://www.telam.com.ar/notas/201507/112670-cristina-evo-morales-monumento-juana-azurduy.html
  65. «http://www.lanacion.com.ar/1703106-cristina-presento-el-nuevo-billete-de-10-pesos-con-manuel-belgrano-y-juana-azurduy». Diario La Nación. 20 de junio de 2014. 
  66. Diario Infobae (consultado el 17/07/2015)
  67. Organización Panamericana de la Salud - Bolivia (12 de mayo de 2009). «MINISTRO DE SALUD INFORMA QUE BONO JUANA AZURDUY DE PADILLA SE PONE EN MARCHA CON REGISTRO DE MADRES EMBARAZADAS Y NIÑOS MENORES DE UN AÑO.». Archivado desde el original el 10 de marzo de 2011. 
  68. «Juana Azurduy de Padilla es declarada Libertadora de Bolivia». El Diario (Bolivia). 27 de diciembre de 2009. Consultado el 22 de noviembre de 2010. 
  69. “Conspiraciones y revoluciones de la Independencia de América”, Enrique de Gandía.

Biblografía[editar]

O'Donell, Mario (1994). Juana Azurduy, la teniente coronel. Editorial Planeta. ISBN 9789877252361. Consultado el 30 de agosto de 2018. 

Enlaces externos[editar]