Juan Gil (trinitario)

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Juan Gil
Fray Juan Gil.jpg
Monumento a Fr. Juan Gil en Arévalo, obra de Francisco Aparicio Sánchez.
Información personal
Nacimiento 25 de noviembre de 1535
Arévalo, Ávila
Fallecimiento Probablemente en 1604
Arévalo
Nacionalidad Español
Información profesional
Título Religioso y Redentor General de la Orden de la Santísima Trinidad
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Juan Gil (Arévalo, 25 de noviembre de 1535 - Arévalo, 1604) fue religioso de la Orden de la Santísima Trinidad, en la que tuvo el oficio de Redentor General y como tal dirigió el rescate de Miguel de Cervantes en Argel.

Notas biográficas[editar]

Juan Gil nació en Arévalo, y en el desaparecido convento trinitario de la misma villa tomó el hábito. Estudió lógica y artes en Valladolid, y teología en Salamanca. Posteriormente se convertiría en profesor de estas mismas ciencias en los mismos conventos trinitarios. Fue nombrado Secretario Provincial de la Provincia de Castilla (1571-1574) y Procurador General de España (1578-1584). En 1579 el Ministro General (fr. Bernardo Dominice de Metz) lo nombró Comisario General para América, y como tal realizó un viaje a América con el fin de recaudar fondos para la obra de la redención.[1]

En 1579 es nombrado Redentor General de la Provincia de Castilla, comienza a recorrer los pueblos de Castilla pidiendo limosna para la redención de cautivos. Como tal Redentor participa en la redención realizada en 1580 por la Provincia de Andalucía, acompañado de fr. Antón de la Bella, natural de Baeza , dando libertad a 186 cautivos, entre los que se contaba Miguel de Cervantes. En 1583 pasó de nuevo a Argel en compañía de fr. Francisco Girón, rescatando 147 cautivos.

Las vicisitudes pasadas en la última redención, y el viaje a América, pasaron factura a su salud. No se resigna a preparar una tercera redención, pero las fiebres pueden con su ánimo y en el Capítulo Provincial de la Provincia de Castilla de 1585 se elige a fr. González Alonso como Redentor General en su lugar. Fr. Juan Gil fue enviado a Arévalo, a su convento de profesión para reponerse de las fiebres y de la fatiga. Se ha dicho hasta ahora que falleció en Arévalo en 1587, sin embargo es más probable que muriera en 1604 ó 1605.[2]

Redención de Miguel de Cervantes[editar]

Fr. Juan Gil libera a Miguel de Cervantes

Sin duda fr. Juan Gil forma parte de la historia de la humanidad como aquel que dirigió la redención en la que fue liberado Miguel de Cervantes. Es por esta razón por la que destacamos aquí la noticia de su redención.

En noviembre de 1578, el Ministro General de la Orden de la Santísima Trinidad, fr. Bernardo Dominici (1570-1597), preside en Granada un capítulo conjunto de las provincias de Castilla y Andalucía, que habían descuidado durante demasiados años la obra de la redención y les puso como plazo hasta el 24 de junio de 1579 para dar comienzo a una nueva acción redentora. En Madrid, en el palacio de El Pardo, se encontró posteriormente con el rey Felipe II para exponerle todo lo acordado, entregarle el decreto final del Capítulo y pedir su licencia y apoyo para realizar la redención.[3]

En la fecha prevista se hace noticia de la redención por todo el reino, así lo sabemos por declaraciones de doña Leonor de Cortinas, madre de Cervantes.[4]​ El 21 de mayo de 1579 el Consejo Provincial de Castilla reunido en Medina del Campo (formado por el Ministro Provincial fr. Pedro de Bilbao y los definidores fr. Diego de Guzmán, Ministro de Salamanca, fr. Antonio de Castañeda, Ministro de Cuenca, fr. Gaspar de Prado y fr. Gaspar de Río de Losa) nombra a fr. Juan Gil, que era Procurador General de la Orden, Redentor General, y le otorga un poder para que acompañe a fr. Antón de la Bella, Ministro de Baeza y Redentor de la Provincia de Andalucía, a rescatar cautivos cristianos a Argel. En cartas fechas en Madrid a 12 y 13 de agosto de 1579, Felipe II da licencia a los redentores y comisión para ir a Argel a rescatar cautivos y para recibir y cobrar las mandas, caridades y limosnas que se hacen, así de testamentos y últimas voluntades, como entre vivos, para la dicha redención de cautivos.[5]​ Nombra también escribano de la redención a D. Pedro de Anaya y Zúñiga.

Los redentores se ponen entonces a la tarea de recaudar fondos para la misión redentora, según la costumbre de la Orden Trinitaria. Estos son los que obtuvieron:[6]

  • De la Tertia Pars,[7]​ entrega el 25 de julio de 1579 el Ministro de Madrid 3.572 ducados con 292 maravedíes, de los que 2.000 ducados pertenecían a la Tertia Pars de los conventos de Andalucía y el resto de la Tertia Pars de los conventos de Castilla. Además recibe 800 ducados más entregados por diversos conventos trinitarios de su propia Tertia Pars.[8]
  • Felipe II manda el 31 de agosto de 1579 que de la Contaduría de la Cruzada se entreguen a Fr. Juan Gil 190.000 maravedíes.
  • El Señor Gallo entrega el 20 de agosto de 1579 48.500 maravedíes de la fundación que dejó el soldado Francisco de Carabanchel para la redención de cautivos, y que después servirían para completar el precio del rescate de Cervantes.
  • El obispo de Lugo, D. Juan Suárez de Carvajal, deja 1.200 ducados en objetos y prendas de oro y seda para rescatar mujeres y niños, de los que se obtuvieron con su venta 240.746 maravedíes.
  • El Consejo Real de Indias aportó 253.784 maravedíes.
  • El Consejo de las Órdenes Militares aportó 255.675 maravedíes.
  • De las colectas realizadas en las villas de Toledo, Salamanca, Villalón, Talavera de la Reina, Badajoz, Sevilla, Écija, Córdoba, La Rambla, Granada, Jerez, Puerto de Santa María, Antequera, Málaga, Baeza, Cuenca y otras más pequeñas, 150.204 reales y 2 maravedíes.
  • En Toledo compraron 40 docenas de bonetes, de los que se regaló una parte al rey de Argel y a otros ministros importantes, siendo el resto vendido para aumentar los fondos de la redención en 2.832 reales.
  • En Córdoba, Jaén y Baeza compraron grana y paños finos que tiñeron en Valencia para regalar a los principales señores de Argel y venderlos después para aumentar el fondo de la redención en 103.000 maravedíes.

El 22 de mayo de 1580 embarcan finalmente en el Grao de Valencia en la galera llamada Santa María y Santa Olalla. Llegaron a Argel ocho días después, al día siguiente de la fiesta de la Santísima Trinidad. Lo primero que hicieron fue repartir los regalos que llevaban para los principales de la ciudad. El 31 de mayo se presentaron a Hassan Bashá, rey de Argel, que les exigió como derecho de entrada en la ciudad el 10% de todo lo que llevaban, 1.552 doblas y cuatro docenas de bonetes toledanos por las mercancías, y 1.833 reales por los dineros. Fr. Juan Gil se dio buena maña para ocultar 2.415 escudos de oro. Un turco quiso robarles y llegó a romper una de las arcas con 8.000 ducados, pero no consiguió llevarse todo, ya que alguien avisó a los redentores.

El 12 de junio empezaron la redención. Primero redimieron 13 cautivos del rey, por cien escudos cada uno. Hasta finales de julio rescataron 98 más, entre los que había dos frailes trinitarios, Antonio Munera y Diego López, por los que pagaron 450 y 110 doblas respectivamente de las limosnas propias de la Orden. Los redentores llevaban adyutorios para muchos cautivos pero tras muchas idas y venidas por toda la comarca no los encontraron, la mayoría habían sido embarcados como esclavos remeros en los barcos turcos que llegaban a la ciudad. Los 111 cautivos liberados embarcaron con Fr. Antón de la Bella rumbo a España en la nave Santa María y San Nicolás junto al escribano real Pedro de Anaya, pagaron al patrón del barco dos doblas por cada pasajero y llegaron a Valencia el 5 de agosto. Fr. Antón de la Bella presentó el 6 del mismo mes al Virrey de Valencia la relación de redimidos y con permiso del arzobispo San Juan de Ribera se organizó la procesión desde el convento trinitario de Nuestra Señora del Remedio hasta la Catedral, portando el escapulario trinitario que los identificaba como cautivos liberados por la Santísima Trinidad. De vuelta en el convento comieron todos y se les dio patente de estar rescatados, partiendo después cada uno a su tierra.

Acta de la redención de Miguel de Cervantes

Permaneció Fr. Juan Gil siete meses y medio en Argel, y solo pudo rescatar 42 cautivos más, pues se le agotó el dinero. Entre ellos hay otro trinitario, Juan de Santiago, rescatado el 13 de febrero de 1581 por 300 doblas. Rescató también una espina de la corona de Cristo con otras reliquias (tomadas por corsarios turcos en Tortosa a los marqueses de Ayamonte en 1580) por 92 doblas. Los fue embarcando de regreso a Europa, 6 a Valencia en octubre de 1580; 2 a Sicilia en diciembre de 1580; y el 12 de marzo de 1581 se embarcó él mismo con 25 cautivos en la Saetía llamada Santa María y San Nicolás, que desembarcó en Denia y de ahí se desplazaron a Valencia, donde se realizó la tradicional procesión de rescatados desde el convento trinitario del Remedio hasta la Catedral. En total se habían rescatado 186 cautivos (fueron 185 pero se pagó por Francisco Meneses que fue rescatado bajo su palabra en 1578 y que por medio de Juan Gil mandó a Hassan Bashá los mil ducados prometidos).

Entre este último grupo de rescatados había un tal Miguel de Cervantes, que había sido apresado en la goleta Sol el 26 de septiembre de 1575, cerca de Marsella. Fue conducido a Argel, junto a su hermano Rodrigo y otros prisioneros. y permaneció cinco años en los baños. Allí organizó cuatro planes de fuga para él y sus compañeros. Al segundo intento, el rey obligó al amo de Cervantes a que le cediera por 500 escudos un esclavo tan peligroso. La madre de Miguel de Cervantes había entregado a los trinitarios para su rescate 250 ducados, y la hermana otros 50.[9]​ Fr. Juan Gil entabló amistad con Miguel de Cervantes pero el rescate resultaba complicado porque su amo, que no era otro que el mismo rey-gobernador, y que había terminado su gobierno en Argel y se disponía a regresar a Constantinopla, pedía lo mismo que por él había pagado. En el último momento, casi a punto de partir, fr. Juan Gil logró reunir los 500 ducados en oro de España y rescató a Miguel de Cervantes.

En la ciudad de Argel, a diez y nueve del mes de septiembre, en presencia de mí, el dicho notario, el M. R. P. Fr. Juan Gil redentor susodicho, rescató a Miguel de Cevantes, natural de Alcalá de Henares, de edad de treinta y un años, hijo de Rodrigo de Cervantes y de doña Leonor de Cortinas, vecinos de la villa de Madrid, mediano de cuerpo, bien barbado, estropeado del brazo y mano izquierda, cautivo en la galera Sol, yendo de Nápoles a España, donde estuvo mucho tiempo al servicio de S.M. Perdióse a 26 de septiembre del año 1575. Estaba en poder de Azán Bajá, rey; y costó su rescate quinientos escudos de oro en oro. No le quería dar su patrón si no le daban escudos de oro, en oro de España, porque si no, le llevaba a Constantinopla. Y así, atento a esta necesidad y que este cristiano no se perdiese en tierra de moros, se buscaron entre mercaderes doscientos veinte escudos, a razón cada uno de ciento veinte y cinco ásperos; porque los demás, que fueron doscientos ochenta, había de la limosna de la Redención; y los quinientos escudos son y hacen doblas, a razón de ciento y cinco ásperos cada escudo, mil trescientas cuarenta doblas. Tuvo de adyutorio trescientos ducados. Fue ayudado con la limosna de Francisco Carabanchel, del Consejo de S.M., con cincuenta sobas; y de la limosna general de la Orden fue ayudado con otras cincuenta; las demás restantes, a cumplimiento de las mil y trescientas cuarenta, hizo obligación de pagarlas a la dicha Orden, por ser maravedíes para otros cautivos, que dieron deudos en España para sus rescates, y por no estar presentes en Argel, no se han rescatado, y estar obligada la dicha Orden a volver a las partes su dinero, no rescatando los tales cautivos. Y más se dieron nueve doblas a los oficiales de la galera del dicho rey Azán Bajá, que pidieron sus derechos.
En fe de lo cual lo firmaron de sus nombres, testigos: Alonso Verdugo, Francisco de Aguilar, Miguel Molina, Rodrigo de Frías, cristianos.
Fray Juan Gil.
Pasó ante mí, Pedro de Rivera, notario apostólico.[10]

Y Cervantes, que siempre hizo de la gratitud un culto, dedicó a Juan Gil estos versos de su comedia El trato de Argel, hacia 1584:

Albricias, caro Aurelio, que es llegado
un navío de España; y todos dicen
que es de limosna, cierto; en el cual viene
un fraile trinitario, cristianísimo,
amigo de haçer bien y conocido,
porque ha estado otra vez en esta tierra
rescatando christianos, y da exemplo
de mucha cristiandad y gran prudencia.
Su nombre es Fray Juan Gil.

Y en su novela La española inglesa (1613), pone en boca de Ricaredo, el protagonista, estas palabras:

Trujéronnos a Argel, donde hallé que estaban rescatando los padres de la Santísima Trinidad; hablélos, díjeles quién era; y movidos por la caridad, aunque yo era extranjero, me rescataron en esta forma: que dieron por mí trescientos ducados, los ciento luego, y los doscientos cuando volviese el bajel de la limosna a rescatar al padre de la redención, que se quedaba en Argel empeñado en cuatro mil ducados, que había gastado más de lo que traía, porque a toda esta misericordia y liberalidad se extiende la caridad de estos Padres, que dan su libertad por la ajena y se quedan cautivos por rescatar los cautivos.[11]

El 28 de noviembre de 1608 se fundó en el convento madrileño de los trinitarios descalzos la Esclavonía del Santísimo Sacramento en la que fue recibido Miguel de Cervantes el 17 de abril del año siguiente. Y en agradecimiento al gran amor y predilección por la Orden Trinitaria, mandóse enterrar en las Monjas Trinitarias, como dice su partida de defunción el 23 de abril de 1616.

Fuentes bibliográficas[editar]

  • Libro de la rendempcion de captiuos en Argel (1579-1581). Madrid, AHN, Cód.118B 2.
  • Martín Fernández de Navarrete, Vida de Cervantes (1819), pp. 333ss.
  • Bonifacio Porres, Libertad a los cautivos, Córdoba 1997.
  • José Hernández, Espigando en el patrimonio trinitario, Roma 2000.

Notas y referencias[editar]

  1. Aunque de este viaje no hay vestigios en los archivos de Simancas y de Indias, parece que se realizó pues con fecha 30 de junio de 1604 la Congregación de Regulares para atender a la petición de fray Juan Gil autorizándo que si, a su muerte, queda algo de los más de mil ducados que ha tráido de las Indias para la redención de cautivos, se aplique al monasterio donde emitió su profesión (Acta Ordinis SS.mae Trinitatism IV/11 (1951) 600-601)
  2. El texto de la referencia anterior así lo demuestra.
  3. Juan de Figueras Carpi, Chronicum Ordinis SSmae. Trinitatis (Verona 1645) 247
  4. Pérez Pastor, Documentos cervantinos, t.II, docs XVI y XVII
  5. AHN, códice 118B, f2. Las provisiones reales fueron despachadas para el corregidor de Toledo y su lugarteniente; para los corregidores de Segovia, Ávila, Arévalo, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Toro, Zamora, Medina del Campo, Valladolid, Medina de Rioseco, Palencia; para el Adelantamiento de Campos; corregidor de la ciudad de Burgos, adelantamiento de Burgos, Sigüenza, Cuenca, Guadalajara, Alcalá, Talavera, Badajoz; asistente de Sevilla, Jerez, Málaga, Granada, Jaén, Ecija, Carmona, Córdoba, Úbeda y Baeza; otra para el corregidor de Murcia, Lorca y Cartagena; Utiel y Requena; carta del Consejo Real para el presidente de la Real Chancillería de Valladolid, y otra para el de la Real Chancillería de Granda.
  6. B. Porres, o.c., pp. 312-314
  7. Según manda la Regla de la Orden, escrita por San Juan de Mata y aprobada por Inocencio III, de todos los bienes que se recibieren en cada Casa de la Santísima Trinidad, habrá de separarse la tercera parte para la redención de cautivos.
  8. Así aparece en el Memorial que Juan Gil presentó al rey en 1581
  9. AHN, cód 120B, 32r
  10. Madrid, AHN, Cód. 120B, 32r
  11. Miguel de Cervantes, Novelas Ejemplares (Madrid 1985) 279

Enlaces externos[editar]