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Giovanni Andrea Doria

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Giovanni Andrea Doria

Giovanni Andrea Doria
Información personal
Nacimiento 5 de febrero de 1539jul. o 5 de febrero de 1540 Ver y modificar los datos en Wikidata
Génova (República de Génova) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 2 de febrero de 1606 Ver y modificar los datos en Wikidata
Génova (República de Génova) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Génova Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia Casa Doria Ver y modificar los datos en Wikidata
Padres Giannettino Doria Ver y modificar los datos en Wikidata
Ginetta Centurione Oltremarino Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge Zanobia Del Carretto Doria Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos
Información profesional
Ocupación Oficial militar, marino y almirante Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Militar Ver y modificar los datos en Wikidata
Rama militar Armada Ver y modificar los datos en Wikidata
Rango militar Almirante Ver y modificar los datos en Wikidata
Conflictos Batalla de Los Gelves, guerras italianas y batalla de Lepanto Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones
  • Maestre de la Orden de Santiago Ver y modificar los datos en Wikidata

Giovanni Andrea Doria (1539–1606), también conocido como Gianandrea Doria , fue un almirante y armador genovés, sobrino nieto e hijo adoptivo de Andrea Doria. Fue marqués de Tursi y VI príncipe de Melfi, ambos títulos heredados de su relación y su tío.

Militó durante toda su vida como comandante y contratatista naval para la Monarquía Hispánica, combatiendo contra franceses y otomanos. A diferencia del afamado Andrea, careció de grandes victorias a su nombre y se vio marcado por polémicas participaciones en las batallas de Los Gelves y Lepanto, lo que le ganó en ambas ocasiones una reputación de incompetencia parcialmente inmerecida. Sin embargo, formó parte de una larga lista de campañas españolas victoriosas, a las que asistió con sus flotas y su logística.

Menos controvertible fue su carrera política y empresarial, por la que llegó a ser una de las figuras más influyentes de la política española mediterránea durante los reinados de Felipe II y Felipe III. Fue miembro vitalicio del partido proespañol de Génova, donde su mandato llevó a la familia Doria a nuevas cotas.[1]

Biografía

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Era el hijo de Giannettino Doria, y el padre del cardenal Giovanni Doria. Se le tuvo por un niño inteligente y precoz, que con seis años ya había leído las crónicas de Julio César.[2] Poco después su padre fue asesinado en la conjuración de los Fieschi, lo que llevó a su tío abuelo Andrea a comenzar inmediatamente su adiestramiento como su sucesor político y militar.[1] Con ocho años comenzó a servir en las galeras de Andrea, y con catorce ya había comandado escuadras enteras de la flota genovesa.[2] También durante su niñez se acordó su matrimonio con Zenobia del Carreto, la hija de Marco Antonio del Carreto, noble adoptado por Andrea Doria por motivos políticos. Giovanni y Zenobia se habían criado juntos y el genovés describe en su autobiografía que les unían lazos verdaderos.[1]

Guerras italianas

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En 1554, con tan sólo quince años, Giovanni comenzó su carrera como almirante adjunto de Andrea en la última guerra italiana. Advertidos sobre una flota franco-otomana capitaneada por Antoine Escalin des Aimars y Salah Reis en el norte de Italia, el ya octogenario Andrea delegó en Giovanni la tarea de impedir que el enemigo desembarcara cerca de Porto Ercole. Sin embargo, Giovanni y sus 26 galeras genovesas y florentinas se toparon con que la armada franco-otomana sumaba 56, por lo que el genovés optó por cancelar el ataque y atacar en su lugar el puerto enemigo de Civitavecchia.[3] Esta decisión fue muy criticada, señalándose que las naves enemigas eran débiles y que Doria habría contado con apoyo terrestre, pero empezaban a resultar patentes las expectativas que pesaban sobre Giovanni al pedirle que se hubiera enfrentado a una flota de más del doble de naves que la suya.[3]

En octubre del mismo año, después de la victoria de Marciano sobre el ejército de Siena, aliada de Francia, Doria transportó refuerzos para el ejército hispanoflorentino de Gian Giacomo Médici, que sitiaba la ciudad. Poco después unió fuerzas con Bernardino de Mendoza, pero sus actuaciones no satisfacieron al duque Cosme I, que veía al joven genovés con descontento.[4] En marzo de 1555, entre temores de una gran armada otomana avecinándose, Giovanni acudió con 42 galeras genovesas y napolitanas para bloquear las líneas de suministro de Piero Strozzi en el canal de Piombino, mientras el anciano Andrea reforzaba a Agostino Spínola en Córcega, ya mayormente reconquistada de manos francesas.[5] En 1556 salió con vida por poco de una tormenta que hundió una de sus flotas en Córcega, lo que le llevó a proponer mejoras en la instrucción de los pilotos genoveses.[1]

Durante durante la reanudación en 1557 de la guerra, ahora bajo el rey Felipe II, Giovanni y su anciano pariente Antonio Doria, con quien Andrea y él mantenían una rivalidad política, salieron con sus escuadrones de galeras. Al tener ahora los franceses y papales muy poco poderío naval comparado con el de Felipe, los genoveses no tuvieron mucho que hacer, dedicándose principalmente a transportar tropas y a expugnar las fortalezas costeras de los rebeldes francófilos de Córcega que quedaban. Ayudaron en particular a transportar los tercios del Duque de Alba a los Estados Pontificios, aliados de Francia.[6] En 1558, Doria logró obligar al almirante turco Pialí Bajá a huir de las costas de Italia.[2]

Moneda con la efigie de Doria.

A pesar de los escepticismos, durante la guerra italiana resultó un comandante altamente efectivo, aunque se le criticó por tener una vocación más comercial y cortesana que militar; alternaba sus servicios con constantes emprendimientos comerciales, preocupado por el vacío en las arcas familiares que habían provocado la generosidad de Andrea Doria y el retraso de las pagas habitual en el imperio español. Ello llevó a Giovanni y su tío a chocar con su suegro Marco Antonio, requiriendo una reconciliación obrada por el propio Felipe II para que el matrimonio con Zenobia pudiera tener lugar. En 1559, participó de mano de su tío en conversaciones secretas con Felipe en Bruselas, tratando entre ellos una intervención militar en Génova para asegurar los intereses comunes, pero el final de la guerra trajo consigo una solución pacífica.[1]

Guerra contra los otomanos

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Los Gelves

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En 1560 se le conferiría el mando de una flota cristiana combinada de 100 naves para una proyectada reconquista de Trípoli en favor de la Orden de Malta. Sin embargo, aunque contaba con el consejo de su tío Andrea, que se abstuvo de participar a causa de su avanzada edad, la expedición se vio enturbiada por una combinación de mala preparación y procederes cuestionables. Llegados a África, Giovanni enfermó gravemente de una epidemia causada por los pantanos locales, hasta el punto de que su preceptor y asistente Plinio Tomacelli tuvo que encargarse de mediar por él entre los demás comandantes del consejo.[1]

El general terrestre de la expedición, Juan de la Cerda, duque de Medinacelli, insistió en construir una fortaleza en la isla de los Gelves, decisión que Doria y los malteses de la flota criticaron como inútil y peligrosa.[7] Sin embargo, días después de su construcción se supo que Pialí Bajá acudía desde Constantinopla con 80 velas, por lo que cundió la discordia en el campamento cristiano. Doria, enfermo de nuevo por una recaída que casi había acabado con su vida, urgió a zarpar y huir para no arriesgar la flota española, ya muy perjudicada, mientras que otros recomendaron quedarse y defender la posición.[8]

La salida de la flota cristiana se vio dificultada además por un viento hostil, con lo que la flota turca les encontró finalmente. Doria no dio ninguna nueva orden, y cuando su buque insignia dio contra un arenal en la huida, cedió al pánico y lo abandonó para refugiarse en tierra.[9] El cronista Herrera atribuye su conducta a su enfermedad.[10] Sea como fuere, la flota quedó sin mando y confusa, por lo que gran parte de ella fue capturada en la consiguiente batalla. Rescatado por Álvaro de Sande de la guarnición del fuerte, Doria planeó reunir a los barcos que hubieran escapado y recabar refuerzos en Sicilia y Malta, pero una vez allí Felipe II desautorizó la operación de rescate.[11][12]

Tras regresar Giovanni a Génova, falleció el viejo Andrea Doria, que tuvo el único consuelo de que su sobrino había sobrevivido. El desastre de Los Gelves tuvo un efecto pésimo sobre la reputación de Giovanni y la escuadra genovesa, incluso aunque Giovanni hizo notar que sus consejos habían sido rechazados desde el principio, y ello se vio empeorado por la grave pérdida en galeras de las que eran propietarios.[1] Giovanni ocupó el siguiente verano en comandar una veintena de naves, pero debido al desastre ya no era posible oponerse a la flota de Dragut, que saqueaba a sus anchas. Aunque la flota española fue reconstruida en 1561, Giovanni fue sustituido al mando por su suegro Marco Antonio, que emprendió su propia caza de Dragut, sin éxito.[13]

Orán y Vélez

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Desposeído del favor de los grandes militares, Doria ya no volvió a ocupar puestos tan elevados, que él mismo terminaría por reconocer en su autobiografía inadecuados para la juventud e inexperiencia que padecía. El joven genovés, siempre más cómodo en la política y el comercio que en el campo de batalla, se centró entonces reorganizar sus asuntos comerciales de Génova mientras comenzaba de nuevo con su carrera en la corte filipina. Por esta época remodeló la flota y las propiedades familiares en la república. Entre sus negociaciones, convenció a Felipe II de no reducir el número de galeras familiares contratadas por España.[1]

Grabado de Giovanni Andrea Doria.

En 1563 fue llamado para levantar el asedio otomano de Orán. Giovanni esperaba que se le diera el mando de la flota de socorro, pero sólo recibió el mando de la escuadra genovesa, hecho que protestó a Felipe II, pero el rey le convenció de transigir a las órdenes de Francisco de Mendoza por aquella vez.[14] Giovanni decidió no correr ningún riesgo y cedió incluso el mando de la escuadra de Génova a su hermano Pagano, participando exclusivamente como voluntario. En todo caso, la flota de Mendoza fue exitosa, sorpendiendo a la de Dragut cuando se había dividido para traer suministros de Argel, ahuyentándola en el proceso.[15] A la muerte por enfermedad de Mendoza, y a pesar de las pretensiones de Doria, Felipe nombró como capitán general a García de Toledo, de muy necesaria veteranía.[16]

Al año siguiente, Doria sirvió a las órdenes de Toledo, ahora virrey de Sicilia, en la conquista del Peñón de Vélez de la Gomera. El genovés comandó la colocación de la artillería terrestre y reconoció la fortaleza tras advertir que su guarnición había claudicado. El éxito de la operación le hizo cosechar alabanzas de nuevo.[17] Más tarde fue enviado a la colonia genovesa de Córcega para ayudar a reprimir la sublevación francófila de Sampiero Corso, que fue aplastada.[18]

Malta y las Alpujarras

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En 1565 sirvió una vez más García de Toledo en el socorro al Gran Sitio de Malta, en la que él y Álvaro de Bazán llevaron a Sicilia escuadrones de galeras para conformar la flota de rescate.[19] El genovés, que tenía una estrecha relación con el gran mestre de Malta, Jean de La Valette, hasta el punto de llamarse de padre e hijo, abogó desde el primer momento por acudir al rescate de la isla, llegando a pedir permiso al virrey para unirse personalmente a los defensores con cuatro galeras si se decidía no llevar a cabo un socorro. También ofreció su propio dinero a la empresa y estipuló que sus herederos la costeasen si él caía en su transcurso.[20]

Al armarse la flota de socorro por inspiración de Bazán, liderada por el propio Toledo, se encargó a Doria ir de batidor con una galera. Antes de alcanzar Malta fue descubierto por un bergantín de vigías turcos, no logrando alcanzarle debido a la poca profundidad de su pasaje, pero una vez llegó el resto de la flota, que debía desembacar con rapidez, obró con gran arrojo para mantener la comunicación con las posiciones maltesas durante el desembarco.[21] En el ir y venir fue perseguido por turcos y herido de una flecha turca en la cara. El socorro, sin embargo, tuvo éxito, obligando a la flota turca de Pialí y Mustafá Baja a retirarse con grandes bajas. El asedio de Malta se convirtió así en una de las grandes victorias de la época.[22]

En 1568 asistió durante la rebelión de las Alpujarras a Juan de Austria, con quien le unió una gran amistad, apresando varios buques berberiscos. Sin embargo, su eterno esfuerzo por cuadrar las cuentas de la familia Doria le llevaron el mismo año a vender el condado de Tursi, que no recuperaría hasta mucho después.[1]

Guerra turco-veneciana

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Chipre

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En 1570, fue llamado por Felipe II para la nueva Liga Santa convocada por el papa Pío V, que tenía como objetivo socorrer las colonias venecianas de Chipre ante los otomanos. Antes de le ordenó aprovisionar La Goleta y esperar el final de una plaga de tifus que había surgido en la flota veneciana. En el lapso, Doria intentó tender una trampa al almirante turco Uluj Alí, señor de Argel, con ayuda de sus capitanes asignados Álvaro de Bazán y Juan de Cardona, pero un error de este último permitió escapar al turco. Poco después, llevando 49 galeras, enlazó en Otranto con el capitán papal Marco Antonio Colonna, otro veterano de los ejércitos españoles, y navegaron a Candía para reunirse con su homólogo veneciano Girolamo Zane.[23] Se había acordado que Colonna dirigiría la Liga, aunque atendiendo a Doria por ser el capitán de guerra más experimentado de los tres, pero esto no ayudó a solventar los inevitables desacuerdos.[24]

Para empeorar las cosas, Felipe II, desconfiando de los pontificios y los venecianos, ordenó a Doria asistir a la Liga pero sin poner en peligro su flota, y prácticamente le impelía a desobedecer o coaccionar a Colonna, órdenes que hasta el genovés encontraba complejas de seguir.[25] El monarca no estaba en ese momento excesivamente en sintonía con las alianzas del Papa, y tenía planeado utilizar la flota española por su cuenta para reconquistar Túnez en el futuro.[1]

Mapa del asedio de Nicosia. Giovanni Camoccio, 1574.

Los almirantes de la Liga determinaron atacar las posiciones turcas en Chipre, ocupadas en atacar Nicosia, pero antes Doria demandó comprobar el estado de la flota veneciana, que resultó ser lamentable.[26] En una carta al embajador español en Roma, Juan de Zúñiga, el genovés notó que las galeras vénetas no tenían ni siquiera suficientes remeros y tripulantes entrenados.[1] Doria se negó a luchar en tal estado, señalando además la pronta llegada del clima de otoño, pero Bazán secundó a Colonna y Zane en que valía la pena intentarlo, valiéndose la dispersión de la flota turca por el costa chipriota y el tiempo favorable de que aún disponían.[27] Para cuando llegaron, sin embargo, supieron que Nicosia ya había caído.[28] Zane entonces abogó por atacar la base turca de Negroponte para atraerle lejos de Chipre, pero Doria lo consideró suicida y aconsejó atacar Morea o Albania, blancos mucho más fáciles para las condiciones con que contaban, sólo para toparse con una negativa. El mal tiempo del que había advertido no tardó además en aparecer.[24]

Al final Doria, apoyado por Cardona e incluso Bazán, decidió desistir de la campaña y moverse a Cefalonia para esperar órdenes reales, y aunque accedió a peticiones coaligadas de permanecer, su relación con Colonna quedo arruinada, acusando al romano de ponerse irracionalmente del lado a Venecia.[29] Finalmente, después de una serie de desplantes, los venecianos volvieron a sus bases, y lo mismo hicieron los españoles, llegando a las suyas con mayor rapidez.[30] La navegación de Doria se denotó en que la española fue la única de las flotas coaligadas en sortear los temporales y llegar intacta a su propio puerto, mientras que las demás perdieron un número considerable de buques.[1] Como resultado de estos problemas, la campaña para socorrer Chipre fue un fracaso.

El rey trató de conciliar entre Doria y Colonna, que llegado a este punto se acusaban el uno al otro de incompetencia. A ello se sumaron los intentos de Venecia de depositar la culpa sobre el genovés, producto de la enemistad ancestral entre Génova y Venecia. Doria también temía que Colonna y Bazán formasen un frente político contra él.[31] Llegado a este punto, Doria llegó a vender sus once galeras personales a Felipe II y anunciar que dejaba de servir en la armada española, pero cambió de opinión y logró deshacer la venta cuando supo que el monarca pensaba revender las naves al banquero Niccolo Grimaldi, rival político de los Doria entre los genoveses hispanófilos. Giovanni volvió así al servicio activo.[1]

Lepanto

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El año siguiente, Doria estaba ahora a las órdenes de Juan de Austria junto con a Bazán y Luis de Requesens. La nueva campaña no fue fácil, ya que Doria seguía importantes fricciones con la escuadra de Venecia, además de su rivalidad con el Colonna, al que acusaba con cierta razón de no tener experiencia marítima. Al igual que Requesens, Doria era además poco partidario de comenzar una campaña con el clima de finales de verano. De un modo u otro, así se llegó a la batalla de Lepanto, donde Giovanni comandó el ala derecha cristiana. Algunos le atribuyen a él, y otros a García de Toledo por carta, haber aconsejado a Juan de Austria serrar los adornos de proa de las galeras para aumentar el ángulo de tiro de sus cañones.[32] Durante la batalla, Doria tuvo la poca fortuna de quedar ante el almirante turco más experimentado, Uluj Alí, que además tenía casi el doble de naves que él en su ala, lo que complicaría toda su actuación.[32]

Busto de Giovanni Andrea Doria, por Pompeo Leoni.

El genovés vio cómo el otomano extendía su línea hacia el mar e hizo lo mismo, presumiblemente buscando evitar que la flota cristiana fuera flanqueada por la derecha, pero su movimiento abrió una brecha entre él y el centro que permitió a Alí penetrar, probablemente lo que el otomano buscaba desde un principio.[33] La maniobra que Doria complicó también que pudieran llegar en su auxilio las dos galeazas de su ala, que no habían podido ser desplegadas, quizá por falta de tiempo.[32][34] Las galeras de Malta del centro, comandadas por Pietro Giustiniani, fueron duramente atacadas, y podría haberse dado al traste con toda la batalla de no acudir Cardona con varias galeras y luego Bazán con el escuadrón trasero para cerrar la brecha, además del propio Doria, que ordenó dar la vuelta y arremeter a Uluj por el costado cuando se dio cuenta de su error. Rodeado así por españoles y genoveses, el turco huyó para no verse envuelto, sellando así la victoria cristiana.[33][35]

La actuación de Doria tuvo una pésima acogida entre las celebraciones de victoria, como lo tuvo el hecho de que, a causa de la situación, su escuadrón fuera el menos dañado, alimentando toda clase de rumores. Se insinuó por ello que Doria se había despreocupado de la flota cristiana o incluso que seguía designios secretos. El Papa le llamó traidor y anunció que le haría ejecutar si pisaba sus dominios, y recomendó a Felipe II revocar todos sus contratos navales con él.[36] Sin embargo, Requesens defendió su actuación, afirmando que Doria le había informado de sus intenciones de extender la línea a la derecha y se había quejado de que no todas las galeras de su escuadrón le seguían el ritmo, lo que habría sido el verdadero problema en su maniobra.[36] De un modo u otro, el Vaticano quedó seriamente decepcionado y presionó para que fuese sustituido por su pariente y enemigo Antonio Doria, a pesar de que Juan de Austria intercedió en su favor.[1]

La historiografía tradicional ha recogido estas acusaciones, donde Doria es perfilado como cobarde, incompetente o interesado.[37] Se le ha acusado de sacrificar a toda la flota cristiana para salvar sus propias galeras privadas o de haber llegado a alguna clase de acuerdo secreto con Uluj Alí.[35] Sin embargo, autores modernos han sido más escépticos, notando que en realidad las galeras privadas de Doria estaban repartidas por toda la flota, y que un pacto habría sido difícil dado los espías otomanos no parecían conocer que Doria iba a comandar un ala.[35] Barbero y Anderson creen que Doria se vio honestamente superado por el experimentado Uluj Alí, que además comandaba un escuadrón muy superior numéricamente.[38][36] Así mismo, Barbero y Capponi citan testigos de la batalla de que varias galeras venecianas desobedecieron a Doria para unirse a la lucha del centro, empeorando la situación, y que en realidad, el tardío retorno de Giovanni fue vital para que Uluj fuera neutralizado desde todos los ángulos.[36] Duro también consideró infundada la usual acusación veneciana de que Felipe II había ordenado a Doria sabotear la batalla con el único objeto de perjudicar a Venecia.[39]

Carrera posterior

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En 1573, Juan de Austria llamó a Giovanni y su hermano Pagano para participar en la conquista de Túnez, que se efectuó sin sangre. La situación política de Génova volvió a complicarse a su retorno, con la nueva nobleza cobrando poder contra las viejas familias hispanófilas como la suya, hasta el punto de que Doria contactó con don Juan para planear una intervención militar en la república si la situación se volvía desesperada. Pagano, capitán de la infanteria de los tercios, había quedado en la guarnición tunecina, y cayó en combate cuando la plaza fue reconquistada por los turcos el año próximo, sin que don Juan y Giovanni pudieran auxiliarles a causa de dificultades logísticas y climáticas.[1]

Escudo de Giovanni Andrea Doria en 1600.

En 1575, el creciente faccionalismo de Génova llegó hasta el punto de que se previo incluso una guerra civil para impedir que los sectores francófilos tomasen el poder. Giovanni y Juan de Austria habían preparado cada uno una flota con la que irrumpir en Génova, contactando con Antonio para prevenir el envío de suministros desde Nápoles para ejercer presión, y llegaron a desplegarse tropas para contener a la facción insurrecta. Sin embargo, se pudo hallar una solución negociada a los problemas de la república, que continuó en la órbita española. Doria tuvo un enorme papel en este logro político, ganándose a los gremios de la ciudad y desacreditando a los golpistas, y reafirmando el principio de igualdad entre las distintas noblezas que reinaba desde las reformas de su tío Andrea.[1]

Ello coincidió con un notable ascenso de su importancia en la corte imperial. Sus barcos ayudaron a la lucha contra el corso berberisco y al trasbordo de tropas y dinero a los ejércitos de la guerra de Flandes, en ese momento dirigida por el mismo Juan de Austria en estrecha colaboración epistolar con Doria. Sin embargo, su papel militar se había reducido, ya que el Mediterráneo se había pacificado con la victoria de Lepanto y el Atlántico no era un océano propicio para la navegación de galeras. En 1582 vendió casi todas sus galeras a España, y con el apoyo del cardenal Granvela, fue nombrado Capitán General de la Mar, el propio puesto desempeñado antaño por Juan de Austria y otros superiores. El cambio le trajo irónicamente fricciones con los ciudadanos de Génova, que le acusaron de altivez y autoritarismo en su nuevo puesto, perp su poder local se mantuvo sin igual, controlando las elecciones de los dogos.[1]

En 1586 obró incluso de diplomático con Inglaterra, donde el renegado genovés Orazio Pallavicino intentó negociar un acuerdo de paz con él, pero Doria contestaría que no habría paz mientras las incursiones de Francis Drake continuaran. Sin embargo, para 1594 ya no contaba con la salud adecuada para su capitanía, y solicitó su baja, que no se le concedió, aunque que se le compensó con un puesto en el Consejo de Estado y de comendador de la Orden de Santiago. Doria estaba entonces en la cúspide de su riqueza y su influencia política internacional.[1]

A la muerte del rey, Doria continuó con su papel en la corte de Felipe III, al que pidió el retiro por un recrudecimiento de su mala salud, de nuevo sin conseguirlo. En 1600 ayudó a la expulsión de Génova del francófilo Goffredo Lomellini, y al año siguiente organizó bajo los auspicios del Duque de Lerma un intento de conquistar el centro de piratería berberisca de Argel, para lo que contó con 70 galeras y 10.000 hombres, pero debió abortar el plan a las puertas de la plaza después de que un enorme temporal obligase a la flota a regresar a puerto.[40] Cansado tras este fiasco, volvió a pedir su relevo como capitán general y esta vez se le concedió. Los siguientes años se encargó de intervenir políticamente en Mónaco a favor de España.[1]

Murió en 1606, consecuencia de su mala salud recurrente, dejando a sus herederos la impresionante riqueza conseguida durante su carrera. Dejó en su testamento que se le enterrara con un mechón de cabello de su esposa en las manos. Poco antes se le había erigido una estatua en Génova al estilo de la de su tío Andrea, con el título de patriae libertatis conservator.[1]

Matrimonio e hijos

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Se casó en 1558 con Zenobia del Carretto (1540-1590) y tuvo a:

Referencias

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  1. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 Rodolfo Savelli, Dizionario Biografico degli Italiani - Volume 41, 1992
  2. 1 2 3 Allen, 2017, p. 60.
  3. 1 2 Tzavaras, 2025, p. 110-111.
  4. ↑ Tzavaras, 2025, p. 116-117.
  5. ↑ Tzavaras, 2025, p. 119-121.
  6. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 6.
  7. ↑ Allen, 2017, p. 62.
  8. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 23-33.
  9. ↑ Anderson, 1952, p. 13.
  10. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 23.
  11. ↑ Allen, 2017, p. 65.
  12. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 25-37.
  13. ↑ Allen, 2017, p. 70.
  14. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 15-16.
  15. ↑ Anderson, 1952, p. 15-16.
  16. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 59-61.
  17. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 69-71.
  18. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 73.
  19. ↑ Anderson, 1952, p. 22.
  20. ↑ Sánchez, 1868, p. 66.
  21. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 93-95.
  22. ↑ Sánchez, 1868, p. 68.
  23. ↑ Rosell, 1853, p. 34-35.
  24. 1 2 Rosell, 1853, p. 36.
  25. ↑ Capponi, 2010, p. 125, 135-137.
  26. ↑ Rosell, 1853, p. 37-38.
  27. ↑ Capponi, 1853, p. 137.
  28. ↑ Rosell, 1853, p. 38.
  29. ↑ Rosell, 1853, p. 43-44.
  30. ↑ Rosell, 1853, p. 44-45.
  31. ↑ Capponi, 2010, p. 141.
  32. 1 2 3 Korpas, Zoltan (2022). "History is Written by Victorious Battles: Glorious Lepanto (1571) and Forgotten Preveza (1538)". Turkish Journal of History (76). Istanbul University
  33. 1 2 Fernández Duro, 1896, p. 159.
  34. ↑ Anderson, 1952, p. 42-44.
  35. 1 2 3 Capponi, 2012, p. 235-236.
  36. 1 2 3 4 Barbero, 2010, p. 561-562.
  37. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 161-162.
  38. ↑ Anderson, 1952, p. 45.
  39. ↑ Fernández Duro, 1896, p. 162.
  40. ↑ Sánchez Doncel, 1991, p. 183.

Bibliografía

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  • Allen, Bruce Ware (2017). The Great Siege of Malta: The Epic Battle Between the Ottoman Empire and the Knights of St. John. University Press of New England. ISBN 9781512601169. 
  • Anderson, Roger Charles (1952). Naval wars in the Levant, 1559-1853. Princeton University Press. 
  • Alessandro, Barbero (2010). Lepanto. La battaglia dei tre imperi. 
  • Bracco, Raffaele (1960). Il principe Giannandrea Doria: patriae libertatis conservator, conte di Loano, fondatore di S. Agostino. Génova. 
  • Niccolo, Capponi (2012). Lepanto 1571. La Lega santa contro l'Impero ottomano. 
  • Fernández Duro, Cesáreo (1896). Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón, tomo II. Madrid: Instituto de Historia Naval. 
  • Rosell, Cayetano (1853). Historia del combate naval de Lepanto. Real Academia de la Historia. 
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  • Tzavaras, Andrew J. (2025). Duke Cosimo I, the Medici Navy and the Italian Wars (c.1544–1563). Brill. ISBN 9789004747913.