José del Castillo Sáenz de Tejada

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José del Castillo
José del Castillo 1930.jpg
Teniente
Años de servicio 1919-1936
Lealtad Flag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg España
Unidad Guardia de Asalto
Participó en Guerra de Marruecos
Revolución de 1934
Información
Nacimiento 29 de junio de 1901
Alcalá la Real, España
Fallecimiento 12 de julio de 1936
Madrid, España

José del Castillo Sáenz de Tejada (Alcalá la Real, 29 de junio de 1901- Madrid, 12 de julio de 1936) fue un militar español destacado durante la Segunda República. Sería su asesinato, junto con el del Jefe de la Oposición conservadora José Calvo Sotelo, los que la historiografía ha considerado detonantes inmediatos de la guerra civil española.

Biografía[editar]

Primeros años y formación[editar]

Su padre, Valeriano del Castillo, era un abogado de ideas liberales, y su madre Cariño Sáenz de Tejada era de ascendencia aristocrática. Estudia el bachillerato en Granada, en el mismo colegio en el que lo hizo Federico García Lorca. Ingresó en la Academia de Infantería de Toledo en 1919, en la que se gradúa en 1922 como alférez.

Destinado al Grupo de Regulares Indígenas de Tetuán nº 1, toma parte en la Guerra del Rif, donde por méritos de guerra consigue el grado de teniente. En 1925 tiene lugar el desembarco de Alhucemas, que precipita el final de la guerra, y Castillo es destinado a la península, al Regimiento de Infantería de Alcalá de Henares.

Actividad durante la Segunda República[editar]

Tras la proclamación de la II República, Castillo entra en una fase de concienciación política, posiblemente influido por el también teniente Fernando Condés, con quien había trabado gran amistad durante la guerra en Marruecos y que al final de la misma había ingresado en la Guardia Civil.

Simpatizantes declarados del socialismo, ambos son condenados por su actuación durante la Revolución de 1934. En concreto, Castillo, que había sido destinado al frente de una sección de morteros a la localidad asturiana de Cuatro Caminos, perteneciente al municipio de Villaviciosa, se niega a reprimir a los obreros sublevados alegando: Yo no tiro sobre el pueblo. Sometido por este acto de desobediencia a consejo de guerra, lo condenan a un año de prisión militar. Una vez concluida la condena, en noviembre de 1935, y ante el cariz de los acontecimientos políticos, adopta una actitud aún más decidida en defensa de sus ideales de extrema izquierda.

Tras el triunfo del Frente Popular en 1936, solicita su pase a la Guardia de Asalto. Su ingreso en este cuerpo se produce el 12 de marzo de dicho año, siendo destinado a la 2ª Compañía de Especialidades, con base en Madrid, en el cuartel de Pontejos (ubicado en la Plaza de Pontejos), junto a la sede del Ministerio de la Gobernación. En este tiempo se están produciendo continuos y violentos enfrentamientos entre militantes de izquierda y de derecha, especialmente falangistas y carlistas, así como una ola de atentados contra los militares pertenecientes a la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA) a la que Castillo se había afiliado tras salir de prisión y desde la que le fue encargada la instrucción de las milicias de las Juventudes Socialistas.

Uno de estos incidentes tiene lugar el 14 de abril, durante los actos conmemorativos del V aniversario de la República, en el que fue asesinado el alférez de la Guardia Civil Anastasio de los Reyes por increpar a un grupo de personas que abucheaban a la guardia civil que estaba desfilando. El gobierno frentepopulista hizo todo lo posible para que el entierro del alférez Anastasio de los Reyes quedase en la intimidad familiar pero sus compañeros decidieron tratarlo con honores y llevaron su féretro a hombros por las calles de Madrid. La comitiva fue atacada durante el entierro, provocando tiroteos y tumultos por la ciudad. Los Guardias de Asalto al mando del teniente José del Castillo trataron de disolver el cortejo fúnebre por la fuerza.[1]​ En dicha acción muere, por disparos de uno de los hombres de la sección de Castillo, Andrés Sáenz de Heredia, primo del fundador de la Falange José Antonio Primo de Rivera, y resulta herido de gravedad, por disparos a quemarropa del propio teniente José del Castillo, el joven militante carlista, que no iba armado, y estudiante José Luis Llaguno Acha. Algunas fuentes indican que el teniente del Castillo fue autor de los disparos que mataron e hirieron a Andrés Sáenz y a José Luis Llaguno.[2][3][4][5]​ Castillo estuvo a punto de ser linchado por los manifestantes y tuvo que ser sacado del lugar por los agentes bajo su mando, que lo trasladan a la Dirección General de Seguridad, donde presta declaración y es puesto en libertad sin cargos. Desde este día Castillo se convirtió en objetivo de las milicias derechistas, las amenazas menudean y sus superiores le proponen trasladarle fuera de Madrid, cosa que él no acepta. Sufre dos intentos de asesinato fallidos y las milicias de las Juventudes Socialistas lo escoltan sin que él lo sepa.

Asesinato[editar]

Ermita del Humilladero de Nuestra Señora de la Soledad en la esquina de las calles Fuencarral y Augusto Figueroa. A sus puertas fue asesinado el teniente Castillo.

El 12 de julio, tras asistir a los toros, es advertido por una militante socialista de que corren rumores de que esa noche se va a atentar contra su vida, pero Castillo, tras dar un paseo con su esposa, con la que se había casado el 20 de mayo, decide incorporarse a su puesto como cada día. No obstante, a las diez de la noche, cuando dobla la esquina de la calle de Augusto Figueroa con Fuencarral, para encaminarse al cuartel, cuatro pistoleros de extrema derecha (carlistas pertenecientes al Tercio de requetés de Madrid, según el historiador Ian Gibson, o falangistas según otros autores como Paul Preston), le disparan sin darle tiempo a sacar su arma reglamentaria. Auxiliado por el periodista Juan de Dios Fernández Cruz, que casualmente pasaba por el lugar, es trasladado a una casa de socorro cercana donde ingresa cadáver.

Las consecuencias del asesinato[editar]

El teniente Castillo, posiblemente, habría sido uno más de los militares de la UMRA asesinados por pistoleros de la derecha y su nombre no habría entrado en la Historia de no ser por los acontecimientos que siguieron al conocimiento por sus compañeros de su muerte. Su asesinato motivará, en venganza, el secuestro y asesinato por algunos de sus compañeros de uno de los políticos más señalados de la época, José Calvo Sotelo, líder de la conservadora y monárquica Renovación Española.

La tesis más comúnmente aceptada por la izquierda es que los compañeros de Del Castillo, especialmente Fernando Condés, organizaron un grupo con el propósito de asesinar al jefe de la CEDA José María Gil-Robles, pero al no encontrar a este en su domicilio se encaminaron al de José Calvo Sotelo, líder de Renovación Española, al que se llevaron de su domicilio, burlando a sus escoltas con una orden de detención falsa, y tras dispararle Luis Cuenca Estevas dos tiros dentro del coche en el que iban, dejaron su cadáver en el depósito del cementerio del Este. Esta tesis es desmentida por Luis Romero , en su libro "Por qué y cómo mataron a Calvo Sotelo" [6]​ afirma que el autor de los dos tiros fue Victoriano Cuenca. Afirma también que la reacción fue espontánea y como reacción al asesinato de Castillo. El grupo ejecutor estaba formado por varios guardias de asalto (Orencio Bayo Cambronera, los tenientes León Lupión y Barbeta, el guardia civil José del Rey y el capitán Condés, Bienvenido Pérez, Ricardo Cruz Cousillos, Aniceto Castro Piñeira, un número del Escuadrón de Seguridad que es asistente del hermano de Barbeta, y algunos más) y algún civil (Manuel Tagüeña, Francisco Ordóñez y Federico Coello García, todos ellos miembros de las milicias de las Juventudes Socialistas). En total, el grupo está formado por 18 o 19 miembros y a la 1.30 de la madrugada el teniente Lupión les ordena que tomen a camioneta número 17 y que estará al mando del capitán Fernando Condés (este hecho, que un capitán de la guardia civil tome el mando de una camioneta de la guardia de asalto, es una irregularidad manifiesta pero ante la que todos callan. Además, que este capitán vaya vestido de civil lo hace ya una ilegalidad). Al llegar al domicilio de Calvo Sotelo, el capitán Condés (vestido de paisano) ordena y distribuye las fuerzas, unos fuera y otros al domicilio, con los que irá él al frente. En el portal se enfrentan (verbalmente) a los dos guardias de seguridad que protegen a Calvo Sotelo, también un sereno que pasa por allí pregunta. Condés enseña su carnet de la Guardia Civil y todos callan. Condés sube al domicilio junto con los civiles José del Rey y Victoriano Cuenca, entre otros. Les acompañan algunos guardias de asalto uniformados. Tras entrar y obligar a salir a Calvo Sotelo, este consiente finalmente cuando Condés le enseña su carnet de guardia civil. No obstante, al despedirse de su esposa dice que debe estar tranquila y que la llamará en cinco minutos desde la Dirección de Seguridad "si es que estos señores no me llevan para pegarme cuatro tiros". Ya en la camioneta, es Victoriano Cuenca, sentado justo detrás de Calvo Sotelo, quien le da dos tiros en la nuca. César Vidal, sin embargo, sostiene que el asesinato de Calvo Sotelo ya se habría decidido el 9 de mayo de ese mismo año en una reunión de un supuesto grupo de masones, de la que citan como fuente la supuesta confesión de uno de los participantes, Urbano Orad de la Torre, en una entrevista concedida a un extinto periódico de ultraderecha, El Imparcial. Sin embargo, el propio Orad de la Torre escribió dos días después a El País negando cualquier implicación de la masonería, y acusando a El Imparcial de "injurioso e inexacto en sus titulares y contenido".

Los militares que dieron cuatro días después (el 17 de julio) el golpe de Estado que se venía gestando desde el triunfo electoral del Frente Popular, con la sublevación en Melilla del ejército de África, con la que comienza la Guerra Civil Española, reiteraron con frecuencia desde el final de la contienda que se habían rebelado a raíz de este crimen, pese a que es bien sabido que durante muchos meses antes de que se produjera el asesinato ya se habían iniciado las gestiones y concertado los medios para la sedición, incluyendo algunos tan difíciles de organizar como el puente aéreo, el primero de la historia, que se realizó en varias fases.El puente aéreo comenzó el mismo 20 de julio de 1936, efectuándose vuelos de los tres Fokker F-VII militares entre los aeródromos de Sania Ramel (Tetuán) y de Tablada (Sevilla). Dos hidroaviones Dornier «Wal» de la Aeronáutica Naval se unieron a este cometido desde un principio, realizando vuelos entre los puertos de Ceuta y Algeciras (Cádiz), y un bimotor Douglas DC-2, procedente de la Líneas Aéreas Postales Españolas, a partir del día 25 de julio, todos ellos con pilotos españoles a los mandos. Para ocupar los puestos de segundos pilotos, muchos de los aviadores presentes en África del Norte y en Sevilla rivalizaron en disputarse una plaza, por lo que el puente aéreo sirvió también como una verdadera escuela de aviones polimotores. El día 29 de julio se habilitó el nuevo aeródromo de Jerez de la Frontera (Cádiz), lo que acortó sustancialmente el viaje, y se incorporó al puente aéreo el primer trimotor Junkers Ju 52 3m alemán, aunque también era volado por pilotos españoles en estos momentos. Ello permitió aumentar la carga y la frecuencia de los vuelos de transporte, ya que el día 30 se transportaron 241 soldados.Alemania contribuyó sustancialmente a consolidar el puente aéreo, con la llegada de los primeros trimotores Junkers Ju 52, de los cuales una decena, con tripulación germana, se dedicó partir del 10 de agosto de 1936, en exclusiva a efectuar servicios de transporte de tropas y material de guerra entre los aeródromos de Tetuán, Sevilla y Jerez . Los Junkers Ju 52 germanos, durante los meses de agosto, septiembre, octubre y noviembre de 1936, transportaron a la península dos Banderas de la Legión y los nueve Tabores de Regulares restantes. En diecisiete días, del 19 de julio al 4 de agosto de 1936, fueron ocho batallones de choque los que fueron trasladados desde África a la Península, de los que seis lo fueron en vuelo y los otros dos en barco, lo que constituía casi el 40% de los batallones existentes en el Protectorado español de Marruecos. Entre el 20 y 28 de julio de 1936 se trasladaron a Sevilla las 4ª y 5ª Banderas del Tercio, a un ritmo medio de 120 legionarios por día. Los trimotores Fokker F-VII 3m alternaban estos vuelos con otros nocturnos de bombardeo y reconocimiento, hasta puntos tan lejanos como Albacete y Madrid; los pilotos dormían, por turnos, en su asiento de la cabina o en los breves descansos entre los servicios.[7]

Bibliografía y referencias[editar]

Enlaces externos[editar]


  1. «Durante el entierro del alférez de la Guardia Civil D. Anastasio de los Reyes, resultan varios muertos y numerosos heridos». ABC. 17 de abril de 1936. p. 27. Consultado el 27 de julio de 2018. 
  2. Santo Matas, Joaquín (16 de julio de 2016). «Alicante, 18 de julio de 1936». Diario Información. Consultado el 27 de julio de 2018. 
  3. Hillers de Luque, Sigfrido. España: régimen jurídico-político de Franco (1936-1975. 
  4. Beaumont, José F. (17 de febrero de 1982). «Gibson: yo iba a escribir mi libro para la editorial Planeta». El País. Consultado el 30 de julio de 2018. 
  5. «La guerra al fin». La Razón. 17 de julio de 2011. Consultado el 30 de julio de 2018. 
  6. Luis., Romero, (1982). Por qué y cómo mataron a Calvo Sotelo (1a ed edición). Planeta. ISBN 8432056782. OCLC 8743571. Consultado el 18 de agosto de 2018. 
  7. Razón, La. «El puente aéreo del Estrecho». www.larazon.es. Consultado el 18 de agosto de 2018.