José Selva Mergelina

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José Selva Mergelina
Marqués de Villores 2.png
Información personal
Nacimiento 1884
Valencia, Flag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg España
Fallecimiento 1932
Valencia, Flag of Spain (1931–1939).svg España
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión católico
Partido político Comunión Tradicionalista (también llamada Comunión Legitimista o Comunión Católico-Monárquica)
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación político
Título marqués de Villores
Firma Firma del Marqués de Villores.png

José Selva Mergelina, quinto marqués de Villores (Valencia, 10 de julio de 1884 - Valencia, 10 de mayo de 1932) fue un político carlista español, último secretario político del pretendiente Jaime de Borbón y Borbón-Parma y jefe delegado de la Comunión Tradicionalista desde 1921 hasta su muerte en 1932.

Biografía[editar]

Familia y juventud[editar]

Villena, Casa Selva.

José María de Selva y Mergelina Mergelina y Llorens era descendiente de las familias terratenientes levantinas de Selva y Mergelina. Ambas proceden de la localidad alicantina de Villena,[1]​ cruzadas entre sí a lo largo de varios siglos. Su árbol genealógico puede trazarse hasta el siglo XVI, habiendo sido algunos de sus antepasados y parientes personajes notables de la historia de España.[2]​ Su abuelo paterno, adscrito al Partido Moderado, Rafael Selva López de Oliver (1820-1878),[3]​ fue alcalde del municipio;[4]​ era primo de Joaquín María López, el célebre político y tribuno del Partido Progresista. La adscripción de la familia Selva al carlismo procedió de su nuevo entronque con los Mergelina a partir de la generación siguiente, en concreto cuando el padre de José, Enrique Selva Mergelina López de Oliver y Selva (1852-1923)[5]​ —que llegó a ser vicepresidente de la Junta Provincial carlista de Valencia a finales del siglo XIX—[6]​ se casó con María de la Trinidad Mergelina Llorens (1851-1924), prima del dirigente carlista valenciano Joaquín Llorens y Fernández de Córdoba[7]​ y emparentada con numerosas familias de la nobleza.[8]

Al igual que sus seis hermanos, José[9]​ se crio en un ambiente fervientemente católico. De joven, tras su educación en el hogar, estudió en el Colegio de San José, un prestigioso colegio valenciano fundado en 1870 por Agustín Cabré y dirigido por los jesuitas,[10]​ donde acabó su etapa escolar en 1900.[11]​ Terminado el bachillerato, estudió las carreras de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia,[12]​ graduándose en 1905.[13]

José Selva Mergelina

En 1909 se casó con María Josefa Salvador y Núñez-Robres,[14]​ descendiente de una familia aristocrática valenciana poseedora de numerosas propiedades en todo el Levante[15]​ e hija de José Salvador de la Figuera Barroso de Frías y Mezquita, cuarto marqués de Villores.[16]​ El matrimonio tuvo cuatro hijos: Enrique (1910), José María (1911), María Dolores (1913) y Rafael (1914). Tras la muerte prematura de su esposa en 1916, casó en segundas nupcias en 1918 con la hermana mayor de su difunta esposa: María Vicenta Salvador y Núñez-Robres.[17]​ Puesto que su padre no tenía descendientes varones, se dispuso que ella heredaría el marquesado;[18]​ una vez contraído el enlace, José Selva usó también el título como marqués consorte. Su segundo matrimonio no tuvo descendencia. Fue caballero de la Real Maestranza de Caballería de Valencia.[19]

Un hermano de Villores, Juan Selva Mergelina (1886-1949), también fue tradicionalista; militar de profesión, participó en la Guerra del Rif,[20]​ alcanzó el grado de comandante en 1927,[21]​ y se retiró con la Ley Azaña. Fue detenido tras el fallido golpe de Estado de Sanjurjo[22]​ y estuvo posteriormente implicado en la fracasada sublevación de julio de 1936 en Valencia. Detenido y juzgado con otros requetés por un Tribunal popular, el fiscal pidió la pena de muerte por rebelión militar, pero salvó la vida gracias a que el presidente del tribunal, Enrique Cerezo, había militado en el jaimismo en su juventud.[23]​ Juan Selva pasó toda la guerra civil encarcelado, y a su término fue nombrado gobernador civil de Tarragona en 1941.[24]​ Ingresó en el Consejo Nacional falangista en 1943 y fue procurador en las Cortes franquistas.[25]​ Su hermano Luis (1889-1952) fue concejal carlista del Ayuntamiento de Valencia en los primeros años 20, mientras que su hermana Dolores (1897-1975) formó parte de la organización de asistencia tradicionalista Socorro Blanco, formada poco antes de la guerra civil.[26]​ El hijo mayor de Villores, Enrique Selva Salvador, lo sucedió en el título de Marqués de Villores[27]​ y tuvo una militancia carlista activa ya durante la República;[28]​ posteriormente contribuyó a la causa tradicionalista durante el franquismo[29]​ y presidió el círculo carlista "Aparisi y Guijarro" de Valencia.[30]

Primera actividad política[editar]

Junta Magna de Biarritz presidida por Don Jaime (1919)

José Selva comenzó su actividad política en la universidad, implicándose de manera muy activa en la rama valenciana de la Liga Católica.[31]​ Inició su vida pública en 1914 durante el movimiento de coalición monárquica valenciana.[19]​ Participó en las elecciones locales con dicha coalición y fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Valencia,[32]​ donde alcanzó una tenencia de alcaldía.[33]

Habiendo heredado una mentalidad netamente católica y tradicionalista, José Selva ingresó tempranamente en el movimiento carlista. Su padre había sido vicepresidente de la Junta Provincial y su tío materno uno de los líderes carlistas a nivel nacional, por lo que Selva formó parte pronto de la estructura de la Comunión en la región levantina. De joven fue secretario de Manuel Simó Marín, jefe del jaimismo valenciano. En 1913 ya era Presidente del Círculo Jaimista,[34]​ representando al partido en el ámbito regional. Con una implicación destacada en el movimiento, participó en reuniones tradicionalistas nacionales en Burdeos y Lourdes; en esta última, celebrada en 1913, con ocasión del traslado a España de los restos del general Tristany, fue presentado personalmente al pretendiente Don Jaime.[35]

Tras la Primera Guerra Mundial se produjo una división interna en el carlismo debido a un enfrentamiento entre el caudillo carlista y el mayor ideólogo de la causa, Juan Vázquez de Mella. Cuando Mella se escindió de la Comunión Tradicionalista en 1919 fundando su propio partido, numerosos dirigentes de la Comunión, jefes regionales (incluyendo a Simó Marín en Valencia) y otras figuras distinguidas se unieron a la escisión, quedando pocas personalidades reconocidas del lado de Don Jaime.[36]​ Impresionado por Selva, que era conocido desde 1918 como marqués de Villores, el rey legitimista le confió el liderazgo y la reorganización del jaimismo valenciano.[37]​ A finales de 1919 Selva fue uno de los participantes en la Asamblea Magna de Biarritz presidida por Don Jaime para reoganizar el partido.[38]

A los 34 años de edad el marqués de Villores comenzó sus funciones con entusiasmo, recorriendo la región, reconstruyendo los círculos y fundando un nuevo semanario regional: El Tradicionalista.[39]​ Habiendo demostrado ya en su juventud gran inclinación por las letras,[40]​ hizo también su contribución al periódico como redactor.[41]​ Sus tres años de trabajo dieron frutos a finales de 1921, cuando Don Jaime quiso elegir a su nuevo secretario político que habría de suceder en el liderazgo de transición a Pascual Comín Moya y Luis Hernando de Larramendi. Aparte de unos pocos jefes de avanzada edad pero leales,[42]​ había muchos candidatos potenciales entre los políticos de la nueva generación, que ya habían ocupado escaños en el Congreso o en el Senado durante algunas legislaturas.[43]​ Sin embargo, por razones que no están del todo claras,[44]​ el pretendiente optó por Villores, nombrándolo —en carta enviada desde París el 17 de septiembre de 1921— su Secretario Político en España, sin abandonar por ello la Jefatura Regional valenciana.[45]​ De esta forma se convertía en el líder político más joven de la historia del carlismo.[46]

Liderazgo carlista[editar]

Redacción de El Correo Español (1912)

La tarea más inmediata a la que tuvo que enfrentarse Villores fue la reconstrucción y consolidación del jaimismo, muy dañado por la defección de los mellistas. Tratando de reconstruir las estructuras locales de la Comunión legitimista, recorrió todo el país nombrando nuevos jefes locales y regionales. Sin embargo, sufrió un duro golpe al comienzo de su mandato, al no conseguir evitar el cierre de El Correo Español. El diario, fundado en 1888, era el órgano semioficial del carlismo y constituía una tribuna pública muy eficaz. Sin embargo, su consejo de redacción había sido diezmado por la crisis mellista.[47]​ El nuevo líder tradicionalista no logró sortear la crisis del periódico, que cerró en 1922.[48]​ Continuaron circulando acusaciones públicas[49]​ y Villores no logró establecer un nuevo órgano de prensa, por lo que la rama principal del tradicionalismo no contó con ningún periódico diario de alcance nacional hasta 1932.[50]​ En octubre de 1922 presidió la Asamblea jaimista de Zaragoza y el 20 de abril del año siguiente fue nombrado caballero de la Orden de la Legitimidad Proscrita,[51]​ creada cuatro días antes por el pretendiente, quien le otorgó después el Collar de la Orden del Espíritu Santo.[19]

En cuanto a su estrategia política global, Villores siguió el camino marcado por Don Jaime, abandonando grandes proyectos para centrarse en el trabajo de base, consolidando el Jaimismo su carácter regional y foral.[52]​ Algunos autores se refieren a esta estrategia como la nueva política carlista, basada en un programa federalista junto con la idea de justicia social y económica.[53]​ Quizá debido a esta estrategia, en 1923, por primera vez en el siglo XX, los jaimistas se abstuvieron de concurrir a las elecciones a Cortes,[54]​ aduciendo como razón oficial su rechazo a participar en la "farsa parlamentaria".[55]

Jaime III

Los carlistas recibieron positivamente la dictadura de Primo de Rivera,[56]​ satisfechos con la caída de una democracia corrupta y considerando el golpe de Estado como un primer paso hacia la monarquía tradicional.[57]​ Villores, de acuerdo con las instrucciones de Don Jaime, que ordenó una cooperación cautelosa con el régimen, recomendó el ingreso en la milicia primorriverista del Somatén,[58]​ de manera que alejaba el centro de atención de la propia organización paramilitar carlista: el Requeté.[59]

En 1925 la prudencia del abanderado lo llevó a retirar su apoyo al directorio militar, dando inicio a una política tradicionalista de oposición.[60]​ Llevando a cabo este cambio de estrategia, Villores mantuvo la Comunión fuera de la Unión Patriótica y expulsó a quienes aceptaron la invitación a la Asamblea Nacional Consultiva.[61]​ No logró evitar que se produjesen nuevas deserciones,[62]​ aunque consiguió disolver conatos de levantamiento armado.[63]

El desconcierto político de la Dictablanda parecía ofrecer nuevas oportunidades a un carlismo cada vez más marginado y hay indicios de que la Comunión consideró participar en unas elecciones "controladas", que planeaba —y cuya idea finalmente abandonó— el general Berenguer.[64]​ Villores se declaró partidario de una política más activa, apoyando al parecer una amplia coalición católica en defensa de la monarquía, aunque disintió del cardenal Segura al señalarle con firmeza que el movimiento monárquico no podría apoyar el sistema liberal alfonsino.[65]

Últimos meses de liderazgo[editar]

Manifestación jaimista en Villarreal (noviembre de 1930)

La etapa final del liderazgo del marqués de Villores fue aún más turbulenta que la inicial, con la proclamación de la República y la repentina muerte de Don Jaime. Inicialmente, Villores quedó desorientado como la mayoría de los carlistas, encantados de ver derrumbarse la monarquía alfonsina que tanto aborrecían, pero detestando aún más la democracia republicana.[66]​ Villores siguió el manifiesto inicial conciliador de Don Jaime, que ordenó a sus seguidores ayudar al gobierno provisional en el mantenimiento del orden y la defensa de las iglesias hasta que fueran convocadas unas Cortes Generales constituyentes, al tiempo que pedía la unidad de los monárquicos y afirmaba estar dispuesto a luchar hasta la muerte contra el comunismo «al frente de todos los patriotas».[67]​ Después del boicot a las elecciones de 1923, Villores finalmente pudo dirigir a las fuerzas carlistas en las elecciones a Cortes de 1931, pero la campaña pareció bastante desorganizada.[68]​ El resultado fueron 5 diputados,[69]​ un número inferior al de los peores resultados obtenidos durante la Restauración.[70]​ Villores se presentó por el distrito electoral de Valencia-provincia y obtuvo 13.172 votos (de un censo de 197.040, de los que ejercieron el voto 143.657),[71]​ un resultado, sin duda, decepcionante.[72]

El marqués de Villores vistiendo el uniforme de la Real Maestranza de Caballería de Valencia

El absoluto rechazo hacia la República anticlerical acercó a las tres ramas del tradicionalismo. Villores era partidario de la reunificación y participó en junio de 1931 en actos públicos de asistencia masiva llamando a la unidad.[73]​ La inesperada muerte de Don Jaime en octubre y la sucesión de Don Alfonso Carlos en la jefatura de la Comunión, facilitó la reconciliación.[74]​ El marqués de Villores representaba la corriente principal del tradicionalismo (jaimista) en las negociaciones para la reunificación,[75]​ que a principios de 1932 alcanzó la reintegración de los integristas y mellistas en la Comunión Tradicionalista,[76]​ bajo el liderazgo de Villores como delegado de Don Alfonso Carlos.[77]

Las conversaciones con los alfonsinos demostraron ser mucho más difíciles. Aunque el depuesto Alfonso XIII y Don Jaime (no representado por Villores sino por José María Gómez de Pujadas)[78]​ parecían estar de acuerdo en un vago compromiso dinástico,[79]​ la versión corregida por Villores fue rechazada por los alfonsinos.[80]​ Otro acuerdo monárquico, conocido como el "pacto de Territet", fue recibido con indiferencia entre los tradicionalistas.[81]​ Para entonces, Villores, con una salud deteriorada desde hacía meses debido a una lesión de aorta, complicada en el último mes por un ataque de uremia,[82]​ era incapaz de participar en el debate. Poco antes de morir dio a Don Alfonso Carlos la idea de mandar celebrar a los tradicionalistas anualmente la Fiesta del Triunfo de la Santa Cruz el 3 de mayo.[83]​ El marqués de Villores falleció el 10 de mayo de 1932. Al día siguiente, el cortejo fúnebre, en el que participó la plana mayor de los dirigentes carlistas españoles y al que se sumó una multitud de militantes y simpatizantes, constituyó una imponente manifestación en la Valencia republicana.[84]​ Sus funerales dieron lugar a la exhibición pública de un creciente fervor tradicionalista en algunas ciudades de España.[85]

Además de su actividad política, el Marqués de Villores era consejero de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia, así como de la Federación Agraria de Levante. Tenía propiedades en Villores, cuna del blasón heráldico de su nobleza, Morella, Vinalesa, Forcall, Hervés, Alcalá de Chisvert, Torreblanca, Alcossebre, Villena, Valencia, San Mateo y Albacete.

Recepción y legado[editar]

Palacio de Villores, S. Mateu

En la historiografía, la figura del marqués de Villores no ha generado grandes controversias. No se ha publicado ninguna monografía hasta la fecha –ni un trabajo importante ni algún artículo menos destacado–[86]​ y es mencionado escuetamente incluso en obras dedicadas a la historia del tradicionalismo. Aunque la mayoría de los historiadores reconocen que la década de 1920 supuso el mayor declive del carlismo desde su nacimiento, no existe un acuerdo sobre si Villores podría haberlo evitado. Algunos (Clemente) lo consideran un buen líder que en lugar de lucha interna por el poder trajo estabilidad, consolidando el partido.[52]​ Otros (Blinkhorn) califican su liderazgo de "flojo", sugiriendo que carecía de la visión y energía necesarias.[87]​ Melchor Ferrer, por su parte, destacó sobre todo sus prendas humanas: "Una de las cualidades que fijan más al Marqués de Villores era su sencillez y su bondad. En esto nadie le superó. Fue siempre cariñoso con los humildes y abierto a toda comprensión".[88]​Todos parecen estar de acuerdo en que ejecutaba la estrategia política diseñada por Don Jaime, en lugar de la suya propia.

Existen calles con el nombre de "Marqués de Villores" en varios pueblos y ciudades de España (incluyendo la Villena de sus orígenes familiares). Hay algunos edificios en la Región Valenciana que pertenecieron la familia Villores;[89]​ el edificio en el que se crio José Selva aloja el Museo Festero, que no guarda relación con la historia de la familia.[90]​ El Marqués de Villores cedió gratuitamente su casa familiar en 1918 al ayuntamiento de Albacete para la ampliación de los terrenos municipales. En agradecimiento, el ayuntamiento le dedicó una calle que llevaría y aún lleva su nombre,[19]​ que discurre por donde se encontraba la antigua casa familiar y permitió el desarrollo de la ciudad más allá del Alto de la Villa y paralelamente a la calle del Rosario. El círculo carlista de Albacete lleva desde 2005 el nombre de Marqués de Villores.[91]​ El propio marquesado sigue existiendo hoy.[92]

Notas[editar]

  1. La casa de los Selva, [en:] Villena cuéntame, disponible aquí
  2. Joaquín de Mergelina Selva fue un oficial de la armada española que participó en la Batalla de Trafalgar, véase Antonio de la Vega, "Joaquín de Mergelina Selva, un marino desconocido", [en:] Revista de Historia Naval 7 (1989)/27, pp. 19-32, disponible aquí
  3. Véase servicio geneanet
  4. 1954: Doña Virtudes Selva y Mergelina cumple cien años de edad, [en:] Villena cuéntame aquí afirma que Rafael Selva fue alcalde de Villena durante el gobierno de Fernando VII, algo que parece poco probable dado que nació en 1820.
  5. geneanet; esquela en La Epoca 22/03/23, disponible aquí, también un blog aquí
  6. El Cabecilla 02/08/1890, p. 3, véase aquí
  7. Trinidad Mergelina Llorens era hija de Trinidad Mergelina y Cervera y Juana Llorens Bayer; esta última hija de Joaquín Llorens Chiva y hermana de José Llorens Bayer, que era a su vez padre de Joaquín Llorens y Fernández de Córdoba
  8. Véase Rafael Bernabeu Galbis, Apéndice documental, [en:] Los escudos nobiliarios de Ontinyent, disponible aquí
  9. La única fuente sobre su fecha de nacimiento afirma que nació en 1884, véase geneanet; otras fuentes afirman que nació en 1885; véase Javier Paniagua Fuentes, José Antonio Piqueras Arenas (eds.), Diccionario biográfico de políticos valencianos, 1810-2003, Valencia 2003, ISBN 847822386X, 9788478223862, p. 520
  10. El Colegio de los Padres Jesuitas, [en:] Asociación Antiguos Alumnos Jesuitas – Valencia, disponible aquí
  11. Véase Buscador de alumnos [en:] Asociación Antiguos Alumnos Jesuitas – Valencia disponible aquí
  12. Paniagua, Piqueras 2003, p. 520 afirman que estudió "Derecho y Filosofía y Letras"; Germán Perales Birlaga, El estudiante liberal. Sociología y vida de la comunidad escolar universitaria de Valencia 1875-1939, Madrid 2009, ISBN 9788498947014, p. 291 afirma que Selva fue "alumno de derecho y filosofía". Probablemente estudió en dos facultades Derecho y Filosofía y Letras
  13. Perales 2009, p. 291
  14. ABC 10/05/09, disponible aquí
  15. Véase, por ejemplo, José Vaquer Roca, "La Torre del Palomar", [en:] Antropología Sant Mateu, disponible aquí, o Historia del Pueblo, en la página web de Villores, aquí
  16. No hay ninguna descripción clara disponible del marquesado de Villores, algunas de las explicaciones en Internet son confusas, incompletas o contradictorias. Una de ellas se encuentra aquí, la versión más fiable parece ser la de José Miguel Giménez Guarinos, Marquesado de Villores, [en:] Un paseo por Vinalesa, Valencia 2011, ISBN 9788461489435, pp 157-159, disponible paseo por Vinalesa.pdf aquí
  17. Véase, por ejemplo, La Época 07/08/1918 disponible aquí o La Nación 09/07/1918 disponible aquí
  18. José Salvador de la Figuera Barroso de Frías y Mezquita, cuarto Marqués de Villores, murió en 1912
  19. a b c d El Cruzado Español 13/05/1932, p. 2
  20. Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 29/12/14, véase aquí
  21. La Correspondencia Militar 13/12/27, véase aquí
  22. El Sol 28/09/1932, disponible aquí
  23. Pepe Romero, "Extracto de las memorias de Guerra de Miguel Vergara Gimeno, Miguel Peñarrocha Taroncher y Miguel Asensio Martínez, Requetés voluntarios en el Tercio", [en:] La Guerra Civil en Llíria, aquí
  24. ABC 10/21/41, aquí, también: Abanderats i abanderades de la nostra historia disponible aquí
  25. 1943: homenaje Chapí XXXIV Aniversario, [en:] Villena cuéntame disponible aquí, véase también Índice Histórico de Diputados aquí
  26. Pepe Romero 2007
  27. tras la muerte en 1952 de su tía y la segunda esposa de su padre, María Vicenta Salvador y Núñez-Robres
  28. Joaquín Monserrat Cavaller, Joaquín Bau Nolla y la Restauración de la Monarquía, Madrid 2001, ISBN 8487863949, p. 83
  29. Manuel Martorell Pérez, La Continuidad ideológica del carlismo tras la Guerra Civil [tesis doctoral], Valencia 2009, p. 338
  30. "Celebración del 50 aniversario del Círculo", [en:] Portal Avant!, disponible aquí
  31. Véanse: José Vicente Castillo García, La política de los camaleones: Los conservadores valencianos durante la Restauración (1875-1923), Valencia 2002, ISBN 8437053730, 9788437053738, Francesc-Andreu Martínez Gallego, Manuel Chust Calero, Eugenio Hernández Gascón (eds.), Valencia, 1900: movimientos sociales y conflictos políticos durante la guerra de Marruecos, 1906-1914, Valencia 2001, ISBN 8480213485, 9788480213486
  32. Paniagua, Piqueras 2003, p. 520
  33. Oro de Ley 25/3/17 véase aquí, Oro de Ley 01/04/17, véase aquí
  34. El Siglo Futuro 04/11/13, véase aquí
  35. Según indica la nota necrológica que publicó El Siglo Futuro 12/05/32, recogiendo, a su vez, la nota publicada por El Correo Catalán. Véase también Paniagua, Piqueras 2003, p. 520
  36. Francisco Martín Melgar (Conde de Melgar), Joaquín Llorens, Tomás Domínguez Romera (Conde de Rodezno) y Miguel Junyent fueron probablemente los legitimistas más célebres y experimentados
  37. Paniagua, Piqueras 2003, p. 520. Esta designación se presentó como inevitable ante la adhesión de García Guijarro a los mellistas
  38. Juan María Roma, Álbum Histórico del Carlismo: 1833-1933-35, 1935, p. 286
  39. Giménez Guarinos 2011, p. 159. Se describe el semanario como "menor", aunque sigue siendo mencionado como parte de la red nacional de prensa carlista por Eduardo González Calleja, "La prensa carlista y falangista durante la Segunda República y la Guerra Civil (1931-1937)", [en:] El Argonauta español 9 (2012), p. 5; para una muestra de mediados de la década de 1920, véase aquí
  40. En su época de estudiante escribió algunas poesías; véase Perales 2009, p. 291
  41. Utilizó el seudónimo "El Ermitaño"; véase Giménez Guarinos 2011, p. 159
  42. Como Francisco Martín Melgar, marqués de Tamarit, Romualdo Cesáreo Sanz Escartín o Joaquín Llorens Fernández de Córdoba
  43. Como Esteban Bilbao (4 legislaturas), Lluís Argemí i de Martí (2 legislaturas como senador), Pedro Llosas Badía (4 legislaturas), Joaquín Baleztena (3 legislaturas), Tomás Domínguez Arévalo (2 legislaturas), Bartolomé Trías (2 legislaturas como diputado y 2 como senador) o Miquel Junyent i Rovira (1 legislatura como diputado y 1 legislatura como senador); excepto Junyent (nacido en 1871), todos rondaban entre los 30 y los 40 años de edad
  44. Ninguno de los estudios consultados ofrece un intento convincente de explicar la lógica de la candidatura de Villores. Melchor Ferrer en su Historia del tradicionalismo español, tomo XXIX, Sevilla, Editorial Católica Española, 1960, p. 147, señala que, en encuentros previos, el pretendiente "fue conociendo la gran lealtad, el entusiasmo jaimista y las dotes de trato de gentes" que poseía Villores. Josep Carles Clemente (El carlismo en el novecientos español (1876-1936), Madrid 1999, ISBN 8483741539, 9788483741535, p. 71) sugiere que Villores, totalmente leal a Don Jaime, aseguró unidad y cohesión, centrándose en el trabajo de base en comparación con los designios previos, supuestamente grandes y pretenciosos
  45. Melchor Ferrer 1960, p. 263, reproduce la carta de don Jaime
  46. En el momento de sus respectivos nombramientos, Nocedal tenía 58 años (en 1879); Cerralbo, 45 (1890); Barrio, 55 (1899); Feliu, 66 (1909); Sanz Escartín, 74 (1918); Comín, 61 (1919); Larramendi, 38 (1919); Villores, 37 (1921); Rodezno, 50 (1932); Fal Conde, 40 (1934); Valiente, 55 (1955) y Carlos Hugo, 38 (1968)
  47. Su redactor jefe, Miguel Fernández Peñaflor, se unió a los mellistas y salió del consejo de redacción en 1919; véase Agustín Fernández Escudero, El marqués de Cerralbo (1845-1922): biografía política [tesis doctoral], Madrid 2012, p. 471
  48. Agustín Fernández Escudero, "El XVII marqués de Cerralbo (1845-1922).Primera parte de la Historia de un noble carlista, desde 1869 Hasta 1900", [en:] Ab Initio: Revista digital para estudiantes de Historia, 2/2011, ISSN 2172671X, p. 139
  49. Véase al respecto la carta del exdirector de El Correo Español, Gustavo Sánchez Márquez, publicada en ABC en 04/12/23, véase aquí; sobre Sánchez y su postura cada vez más hostil hacia Jaime III, cfr. Fernández Escudero 2012, pp. 465ss y 500ss; véase también la esquela de Sánchez en ABC 01/02/63 aquí
  50. Los principales diarios carlistas eran el pamplonés El Pensamiento Navarro y el barcelonés El Correo Catalán, limitados ambos a Vascongadas y Cataluña. El carlismo recuperó su diario de circulación nacional en 1932, cuando los integristas reunificados incorporaron su órgano: El Siglo Futuro
  51. Ferrer Dalmau, Melchor (1960). Historia del Tradicionalismo Español. Tomo XXIX. Sevilla: Editorial Católica Española. pp. 159-160. 
  52. a b Clemente 1999, p. 71
  53. Clemente 1999, p. 179. El autor, un historiador autoproclamado carlista de clara inclinación izquierdista, afirma poder demostrar que bajo el liderazgo de Villores el carlismo regresó a sus raíces populares y abandonó la política reaccionaria que hacían quienes (aristócratas, extremistas religiosos, conservadores) supuestamente se habían infiltrado en el movimiento. Véase, por ejemplo, su Historia del Carlismo Contemporáneo 1935-1972, Barcelona 1977, ISBN 8425307597, 8425307600, pp. 7-24; también su Seis estudios sobre el carlismo, Madrid 1999, ISBN 8483741520, 9788483741528, pp. 9-17, Los días fugaces. El Carlismo. De las guerras civiles a la transición democrática, Cuenca 2013, ISBN 9788495414243, pp. 26-28
  54. El último boicot se había producido en 1899, cuando los carlistas se plantearon un nuevo levantamiento
  55. ABC 03/13/23; el pretendiente sólo permitió candidaturas individuales, señalando que en "futuras Cortes habrá jaimistas diputados, pero no una minoria jaimista", véase aquí. Finalmente, hubo 4 diputados jaimistas electos
  56. Martin Blinkhorn,Carlism and Crisis in Spain 1931-1939, Cambridge 2008, ISBN 9780521207294, 9780521086349, pp. 39-40
  57. ABC 04/10/23; Don Jaime escribió a Villores que un "movimiento que, en definitiva, no significa otra cosa en sus propósitos iniciales que un acercamiento a nuestras doctrinas" es de "espirtu netamente tradicionalista", véase aquí
  58. Julio Prada Rodríguez, "El Fénix que siempre renace. El carlismo ourensano (1894-1936)", [en:] Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea 17 (2005), p. 125
  59. Aunque en los últimos años de la Restauración Villores trató de revitalizar el Requeté, durante la dictadura muchos de sus militantes se pasarón al Somatén; véase Julio Aróstegui, Combatientes requetés en la Guerra Civil Española (1936-1939), Madrid 2013, ISBN 9788499709758, pp. 68-69
  60. Jordi Canal i Morell, Banderas blancas, boinas rojas: una historia política del carlismo, 1876-1939, Barcelona 2006, ISBN 8496467341, 9788496467347, p. 41
  61. Este fue el caso, por ejemplo, de Esteban Bilbao
  62. El caso, por ejemplo, de Joaquín Bau y otros "jefes naturales", Josep Carles Clemente Muñoz, Raros, heterodoxos, disidentes y viñetas del Carlismo, Madrid 1995, ISBN 842450707X, 9788424507077, p. 191
  63. Así en Seo de Urgel en 1928, Clemente 1995, p. 191, sobre otros planes de acciones terroristas contra la dictadura, véase también Clemente 1999, pp. 73-74
  64. Alberto García Umbon, "Las proyectadas elecciones del general Berenguer en Navarra (1930)", [en:] Cuadernos de Sección Historia y Geografía, 10 (1988), pp. 213-219
  65. Segura subrayó una "obligación de participar en la res publicae, los católicos podían militar en los partidos existentes o fundar otros confesionales, siempre que no fuesen antidinásticos", a lo que Villores respondió en carta privada que "debe haber sido una mala interpretación del corrector de pruebas, no el pensamiento de Va. Emma. Rvdma., de quien me costa, sois un antiliberal convencido, y por consecuencia, incapaz de sostener esa tesis". Citado por Santiago Martínez Sánchez, El Cardenal Pedro Segura y Sáenz (1880-1957) [tesis doctoral], Pamplona 2002, pp. 149-151
  66. Blinkhorn 2008, p. 41
  67. Antonio Manuel Moral Roncal, "1868 en la memoria carlista de 1931: dos revoluciones anticlericales y un paralelo", [en:] Hispania Sacra, 59/119 (2007), p. 342
  68. En algunos distritos electorales, los carlistas formaron coaliciones diferentes, en otros optaron por una campaña independiente; parece que quienes tomaron la decisión fueron los dirigentes carlistas regionales; cfr. Blinkhorn 2008, pp. 51-57
  69. Beunza (Navarra), Oreja (Vizcaya), Oriol (Álava), Rodezno (Navarra) y Urquijo (Guipúzcoa), Blinkhorn 2008, p. 56
  70. Cuando los carlistas participaban como fuerza organizada, compárese aquí
  71. J. Tusell, O. Ruiz Manjón y G. García Queipo de Llano: "Las Constituyentes de 1931: Unas elecciones de transición", Revista de Derecho Político, 12 (invierno 1981-1982), p. 260.
  72. Otros líderes políticos carlistas habían concurrido a las elecciones (Barrio en 1901, 1903, 1905 y 1907, Feliú en 1910, Larramendi en 1920, y Domínguez Arévalo lo haría en 1933) y algunos de ellos incluso habían perdido (Barrio en 1903, Larramendi en 1920), pero el único resultado desastroso en comparación fue el cosechado por Carlos Hugo con su autoproclamado Partido Carlista de izquierdas en las elecciones de 1979, véase Jeremy MacClancy, The Decline of Carlism, Reno 2000, ISBN 0874173442, pp. 194-198. Aunque las elecciones de 1931 tuvieron un carácter muy especial para la derecha en su conjunto (anonadada por la proclamación de la República y todavía poco organizada), los resultados electorales de Villores reflejarían su posición poco relevante en la derecha valenciana; ni siquiera lo menciona Rafael Valls en "Las aportaciones del carlismo valenciano a la creación de una nueva derecha movilizadora en los anos treinta", [en:] Ayer 38 (2000), ISBN 8495379147, pp. 137-154
  73. Por ejemplo, en Pamplona, en junio de 1931; véase Moral Roncal 2007, p. 355
  74. Villores estableció buenas relaciones con el nuevo caudillo legitimista, que lo confirmó como jefe político; publicó y prologó en el semanario El Tradicionalista las memorias de Don Alfonso Carlos; véase aquí
  75. Por ejemplo, con el líder integrista Juan Olazábal; véase la entrevista con Manuel Fal Conde de Josep Carles Clemente en Tiempo de Historia, 39 (febrero de 1978), pp. 13-23, se hace referencia aquí
  76. En octubre de 1931 empleando el nombre de Comunión Católica Monárquica, Jacek Bartyzel, Karlizm, [en:] metapedia, véase aquí
  77. Blinkhorn 2008, p. 73. Algunos autores afirman que en junio de 1932 don Alfonso Carlos puso a Villores a la cabeza de la recién creada Junta Suprema del Carlismo, véase Josep Carles Clemente, El carlismo en su prensa, 1931-1972, Madrid 1999, ISBN 8424508157, 9788424508159, p. 67; para entonces, no obstante, Villores ya había fallecido
  78. Eduardo González Calleja, "El ex-Rey", en: Javier Moreno Luzón (ed.), Alfonso XIII: un político en el trono, Barcelona 2003, ISBN 8495379597, 9788495379597, p. 415-416
  79. Fermín Pérez-Nievas Borderas, Contra viento y marea, Pamplona 1999, ISBN 8460589323, pp. 96-99
  80. González Calleja 2003, p. 415-416
  81. Algunos autores afirman que fueron los líderes carlistas quienes se opusieron a este acuerdo (véase González Calleja 2003, p. 417), otros apuntan a la oposición de las bases, véase Clemente 1999, p. 79
  82. ABC 11/05/32, véase aquí El nuevo órgano de prensa del Tradicionalismo, El Siglo Futuro, dio reiteradas noticias del agravamiento de su enfermedad a lo largo del mes que precedió a su muerte, pero sin hacer mención expresa a la naturaleza de su dolencia
  83. El Cruzado Español, 24/05/32, véase aquí
  84. El Siglo Futuro 12/05/32, véase aquí
  85. El Siglo Futuro 24/05/32, véase aquí
  86. véase María Cruz Rubio Liniers, María Talavera Díaz, Bibliografías de Historia de España, vol. XIII: El carlismo, Madrid 2012, ISBN 8400090136, 9788400090135
  87. Es verdad que también llama a Villores, que en ese momento contaba con algo más de cuarenta años, "delegado de edad avanzada", véase Blinkhorn 2008, pp. 40, 57
  88. Ferrer 1960, p. 151
  89. Por ejemplo, Palacio del Marqués de Villores en Sant Mateu, véase aquí, o Torre El Palomar, cerca de la misma localidad, véase aquí
  90. turismovillena
  91. Su perfil de Facebook aquí
  92. Para el actual poseedor del título véase "La hija mayor de la fallecida marquesa de Villores reclama el título por edad", [en:] Levante-EMV disponible aquí

Bibliografía y obras relacionadas[editar]

Enlaces externos[editar]

Calle del Marqués de Villores, Mislata