José Reyes Vega

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José Reyes Vega fue un presbítero mexicano que participó en la Guerra Cristera en carácter de general, llegando a ser uno de los más renombrados. Se lo conocía como «el Padre Vega».

Fue el más célebre de los sacerdotes armados, apodado "el Pancho Villa de sotana",[1]​ por su carácter exaltado e impulsivo, "por sus amoríos y por la facilidad con que fusilaba a los prisioneros federales",[2]​ además de ser "capaz de matar a cualquiera de su tropa por desobedecerlo".[3]

Antiguo cura de Arandas, Jalisco, y luego general de los cristeros, junto con Miguel Gómez Loza y otros sacerdotes, el 19 de abril de 1927 dirige el ataque al tren militar federal de La Barca, en el que mueren más de cincuenta soldados federales, y varios civiles más. El ataque fue difundido por la prensa criticándolo al compararlo con el que más de una década antes hicieran los zapatistas organizaron contra un tren en Cuernavaca, Morelos, México. Este ataque ha creado diversas opiniones ya que en los registros oficiales se reporta que llevaba un importante cargamento de dinero y oro. El ejército Cristero no dejó vivo a ningún soldado federal y el tren fue quemado para no dejar evidencias. Se cree que en el ataque el hermano del padre Reyes Vega fue muerto, pero no se ha podido corroborar.

En ese atentado muchos de los pasajeros fueron muertos a tiros o pasados a cuchillo por los atacantes, quienes incendiaron los vagones donde soldados y pasajeros que habían quedado heridos murieron carbonizados.[4]

Reyes Vega asesinó a personas inocentes (mujeres y niños), algunas de las cuales fueron quemadas vivas. Testigos de ese suceso refieren que "con una mano daba la absolución in articulo mortis a los heridos, y con la otra y su propia pistola, les asestaba el tiro de gracia a quien se le enfrentaba.[5]

En una oportunidad atrapó a un general federal, quien acababa de martirizar y asesinar a un sacerdote pacífico. Los cristeros de Vega lo atraparon en el acto, y el general federal intentó suicidarse sin lograrlo. Al tenerlo prisionero, el padre Vega ordenó que lo rociaran con petróleo y lo quemaran vivo. Cuando uno de sus oficiales de apellido Cano le pregunto: "Oiga,¿acaso no es usted sacerdote?"; entonces Vega (ya molesto) sacó su pistola escuadra calibre 45, descargó la carga del arma en la cabeza y pecho del oficial federal y luego dijo: "ahora sí, quemen a esta basura".

El padre Reyes Vega era conocido por su personalidad demasiado explosiva.

También es conocido por haber ganado la batalla de Tepatitlán el 17 de marzo de 1929 en contra de las fuerzas de Saturnino Cedillo, dirigidas por el General Pablo Rodríguez, aunque murió durante la lucha.

En ese enfrentamiento recibió un balazo en la cabeza que le disparó un francotirador cuando el cura soldado dio un paso, pistola en mano, fuera de la esquina de una casa de adobe donde se había guarecido,[6]​ o por una bala perdida después de la victoria.[7]​ El proyectil que mató al padre Vega, no venía de frente, sino de atrás hacia adelante.

Referencias[editar]

  1. Martín Moreno, Francisco (2013). 100 Mitos de la historia de México. Aguilar. p. 190. 
  2. Meyer, J. (2007). La Cristiada. FCE-Clío, México, 2007, p.259
  3. Curiel, A. (2004). Héroes Cristeros. Amat, México p.90
  4. El Universal Gráfico, 21 de abril de 1927, p.1
  5. Rodríguez, C. (1960). La Iglesia católica y la rebelión cristera en México (1926-1929), La Voz de Juárez, México p. 150
  6. Martín Moreno, Francisco (2013). 100 Mitos de la historia de México. Aguilar. p. 191. 
  7. Meyer, Jean A. (2005). La cristiada: La guerra de los cristeros (22ª edición). México: Siglo XXI Editores Argentina. p. 303. ISBN 968-23-1904-8. Consultado el 16 de marzo de 2016. 

Véase también[editar]