José Cecilio del Valle

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José Cecilio del Valle
Cecilio del Valle Wallpaper.jpg

Coat of arms of Chiquimula.png
Diputado Chiquimula/Guatemala
por Guatemala
28 de marzo de 1826-1829

Escudo de las Provincias Unidas del Centro de América.svg
Miembro del Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas de Centroamérica
5 de febrero de 1824-1825
Predecesor José Matías Delgado y León
Sucesor Manuel José Arce

Coat of arms of Mexico (1821-1823).svg
Ministro de Relaciones Exteriores de México
22 de febrero de 1823-2 de abril de 1823
Monarca Agustín de Iturbide
Predecesor José Manuel de Herrera
Sucesor Lucas Alamán

Diputado Tegucigalpa/Chiquimula
por Honduras
10 de marzo de 1822-3 de septiembre de 1823

Escudo de las Provincias Unidas del Centro de América.svg
Miembro del Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas de Centroamérica
15 de septiembre de 1821-febrero de 1822
Predecesor Gabino Gaínza
Sucesor Vicente Filísola

Escudo imperio español.png
Auditor de Guerra
mayo de 1821-15 de septiembre de 1821

Coat of arms of Guatemala Department.png
Alcalde de Guatemala
febrero de 1821-mayo de 1821
Predecesor Vacante
Sucesor Pedro Molina Mazariegos

Datos personales
Nacimiento 22 de noviembre de 1780
Bandera del Imperio Español Choluteca, Capitanía General de Guatemala (actual Honduras)
Fallecimiento 2 de marzo de 1834 (53 años)
Guatemala, República Federal de Centroamérica
Cónyuge Josefa Valerio
Hijos Bernardo, Mercedes
Profesión Filósofo
Abogado
Político]
Periodista
Ocupación Político y periodista
Alma máter Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo
Religión Iglesia católica

Firma de Jose Cecilio del Valle.jpg
Firma de José Cecilio del Valle

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José Cecilio Díaz del Valle (Choluteca, 22 de noviembre de 1780Guatemala, 2 de marzo de 1834). Fue un filósofo, político, abogado y periodista hondureño. Realizó sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo. Su espíritu investigador penetró en los estrados del conocimiento y su poderosa inteligencia lo llevó a cristalizar enseñanza, pensamiento y ciencia. Escribió sobre matemáticas, filosofía, geografía, historia, botánica, mineralogía y derecho. [1]

Valle, un hombre de ideas moderadas, creyó fervientemente en el derecho de los pueblos a obtener su libertad y en los cambios socio-políticos. Pero estaba convencido, que estos debían llevarse a cabo despacio, como una especie de evolución social. Por esta razón, cuando Centroamérica se preparaba a declarar su independencia, Valle pensó que no era el momento justo para hacerlo y la condicionó bajo el argumento, que primero debía oírse el voto de la provincias.

Una vez adoptada la Independencia, Valle se convirtió en un acérrimo defensor de la misma. Cuando surgieron las intenciones de anexar Centroamérica a México por parte de los simpatizantes del estilo monárquico de gobierno, Valle se pronunció en contra de ello. Al final, los anexionistas triunfaron y Valle se vio en la necesidad de luchar por la independencia de Centroamérica en México. El 12 de abril de 1823, presentó pruebas contundentes, demostrando que la anexión no tenía bases jurídicas, legales o morales por lo que solicitó al congreso mexicano su nulidad.[2]

De regreso en Guatemala, Valle se convirtió en candidato presidencial, por el partido conservador. El pueblo centroamericano lo elige su presidente, sin embargo, este resultado desconcertó a los liberales quienes aspiraban a dominar en el ánimo del gobernante. Éstos consideraron imposible dominar a Valle, ya que era un hombre de vasta instrucción,[3] por lo que apelaron a expediente de falsear el computo de la elección. Para esto, contaron con la ayuda de los conservadores que no eran leales a Valle. " Ambos entraron en arreglos, formaron una coalición que dio en tierra con la votación popular, y eligieron en el congreso...al General Manuel José Arce, Presidente de Centro-América."[4]

El legado de Valle, quedó plasmado en una serie de artículos, discursos y proyectos en los que identificaba los males que sumían a la Nación en el atraso, al mismo tiempo que proponía una serie de soluciones para salir de esa situación. Era optimista en cuanto al potencial de Centroamérica, pero sabía que para realizar ese potencial habría que hacer una gran inversión en educación e infraestructura, involucrando a todos los habitantes de la región en el proyecto de nación que tenía en mente. Desafortunada mente, sus ideas no llegaron a implementarse, ya que en los primeros años de vida independiente el país tuvo serias dificultades políticas y económicas que, en última instancia, llevaron a la desintegración de Centroamérica.[5]

Biografía[editar]

Primeros años y educación[editar]

José Cecilio del Valle nació el 22 de noviembre de 1780 en Choluteca, una comunidad localizada a orillas del río del mismo nombre hoy parte de la República de Honduras. Sus padres fueron don José Antonio Díaz del Valle y de doña Gertrudis Díaz del Valle, criollos, de buena posición económica, y terratenientes dedicados a la agricultura y ganadería. Otros parientes cercanos de José del Valle además de la ganadería se dedicaron a la política. Su bisabuelo, José Díaz del Valle, quien llegó a tener en sus haciendas más de dieciséis mil cabezas de ganado, fue alférez mayor y regidor perpetuo de Choluteca, y de origen andaluz. En su escudo familiar llevaba una leyenda que decía "El que más vale no vale tanto como vale Valle". Su primo Dionisio de Herrera fue Jefe de estado de Honduras (1824) y de Nicaragua (1830). Hijo de Paula Díaz del Valle y de Juan Jacinto Herrera y Rivera quien también fue Teniente de Milicias y Alcalde Mayor de Tegucigalpa.[6]

Los padres de José Cecilio, deseosos de educar a su hijo de la mejor manera y no encontrando en la provincia de Honduras un centro adecuado, se trasladaron a Nueva Guatemala, capital del Reino de Guatemala, en 1789. "La situación de Guatemala en cuanto a la vida moral y literaria aventajaba por mucho a la de Honduras".[4] Aun así, la enseñanza era subdesarrollada ya que esta, se encontraba casi paralizada debido a la influencia de las instituciones de la colonia. Según José Milla y Vidaurre " Las doctrinas atrevidas que en" Europa " habían producido una transformación completa en las ciencias morales y políticas, apenas eran conocidas en" Guatemala. Esta era la situación del Reino, cuando Valle hacia el aprendizaje, de la primeras letras. Eso fue hasta que hombres como: Rayon, Villaurrutia y el costarricense, José Antonio Liendo y Goicochea entre otros, se propusieron reformar el plan de estudio en Guatemala.[7]

A los 12 años de edad, el joven José asistió por un tiempo a la escuela de los hermanos betlemitas y posteriormente al Colegio Tridentino con el fin de aprender latín. Al terminar en la escuela primaria, José del Valle, se convirtió en discípulo de Goicochea. Este le abrió la puerta, y "despejó las vías que Valle debía recorrer como hombre de ciencias y letras".[4]

En 1791 ingresó a la Universidad de San Carlos, donde estudió Derecho Civil y Canónico. Se graduó de bachiller en filosofía en 1794. En 1795 falleció su madre, lo que lo llevó a interrumpir sus estudios. En 1803 obtuvo el título de abogado y comenzó a ejercer su profesión de inmediato. Continuó sus estudios sobre Idiomas, Derecho, Economía, Ciencias Naturales, Políticas, Finanzas, Historia, Geografía, y Matemáticas.[8] El 12 de octubre de 1812, contrajo matrimonio con Josefa Valero Morales, originaria de Comayagua.

Valle fue discípulo de Fray Antonio Liendo y Goicochea.

Formación laboral[editar]

"Por su conducta intachable, y por sus sólidos y vastos conocimientos" de las leyes de Castilla e Indias "y en su calidad de hijodalgo aunque nacido en América", Valle tuvo casi el mismo privilegio de los españoles. Entre 1803 y 1821, Valle fue funcionario del gobierno colonial. En mayo de 1805, Valle fue nombrado, Diputado Interino de la Comisión Gubernativa de consolidación, Defensor de Obras Pías y Censor de "La Gaceta de Guatemala".

En febrero de 1806 se convirtió en Asesor del Consulado de Guatemala. En marzo del año siguiente fue nombrado Fiscal del Juzgado de los Reales Cuerpos de Artillería e Ingenieros del Reino y en abril de 1808, Asesor de los Reales Cuerpos de Artillería e Ingenieros del Reino. En 1813 cuando tiene lugar la conjura de Belén Valle desempeña el cargo de Fiscal de los Reos del estado.[9]

En marzo de 1820, cuando Fernando VII se ve obligado a restaurar la Constitución de 1812, se llevaron a cabo en Guatemala elecciones de representantes legislativos y ejecutivos, oportunidad en la cual, Valle fue elegido Alcalde de la Ciudad de Guatemala a comienzos de 1821, desempeñándose en este cargo hasta mayo de ese año cuando fue nombrado Auditor de Guerra.[10]

Independencia de España[editar]

Antecedentes de la Independencia[editar]

La promulgación de la Constitución de Cádiz en España, tuvo sus repercusiones en Centroamérica

La figura de José Cecilio del Valle se encuentra estrechamente ligada a la independencia de Centroamérica. Supo realizar la transición política del período colonial a la época independiente.[11] De línea moderada, Valle pasó de opositor de la independencia, a ser un defensor de la misma, luego que esta se había adoptado.

José del Valle era un hombre maduro durante los primeros acontecimientos de la Independencia. A raíz de la invasión francesa a España en 1808, que destronó al rey Fernando VII y creó un caos político en la península ibérica, los españoles se rebelaron en contra de el invasor, negándose a reconocer al francés José I como su monarca, y convocaron a una asamblea nacional constituyente en la cual se promulgó la Constitución de Cádiz en 1812.[12] Esta constitución establecía el sufragio universal, la soberanía nacional, la separación de poderes, la libertad de prensa, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre otras cosas. Estos cambios repercutieron en Centroamérica.

Los liberales centroamericanos los recibieron con entusiasmo, y comenzaron a propagar la idea de la independencia, ante la oposición del régimen colonial. En 1811 se llevaron a cabo en San Salvador y Nicaragua, los primeros actos de insurrección en contra el gobierno de la colonia española; actos que fueron duramente reprimidos por el Capitán General, José de Bustamante y Guerra. Al año siguiente (25 de noviembre de 1812), se celebraron en Centroamérica las primeras elecciones para ayuntamientos y diputaciones. Así, los liberales intentaban crear las primeras instituciones democráticas, a pesar de la hostilidad de Bustamante, fuerte opositor a la constitución de Cádiz.[13]

Debido a estos acontecimientos, Valle temió una revuelta en el Reino de Guatemala, por lo que consideró conveniente hacer mejoras[14] antes de proclamar la independencia.[15] Su vasta experiencia laboral en asuntos de la administración pública durante el periodo colonial (1803-1821)[16] le había revelado a Valle las "debilidades" de Centroamérica,[17] lo que quizás le hizo dudar de la capacidad de ésta para ejercer su autonomía como nación.[18] [19]

Actitud de Valle[editar]

En 1813 tuvo lugar la Conjuración de Belén,[20] que fracasó en sus objetivos.[4] Durante estos hechos Valle no solo no se mantuvo al margen de los mismos, sino que recibió nuevas muestras de consideración y fue nombrado con el cargo de Auditor de Guerra del ejército y Provincia de Guatemala.[7]

Debido a la postura de Valle ante los hechos, sus adversarios le consideraron un opositor de la independencia. Para escritores como Ramón Rosa, Valle continuaba siendo el empleado "sumiso" del gobierno colonial: "Explicable es la conducta de Valle en aquella época"..."porque él se había educado bajo ese régimen, había obtenido confianza, consideraciones y honores, además de ser empleado del mismo.[21] Pudo creer que sus sentimientos de lealtad lo comprometían de manera indeclinable... Así debió creerlo cuando tuvo la conducta que observó contrariando la causa de los independientes".[4]

Sin embargo, historiadores y su mismo adversario político, Pedro Molina, aseguran que Valle, "era como buen americano amigo de la independencia; pero como hombre prudente sabía esconder sus tendencias".[22] [23] [2] Sumado a esto, los escritos de Valle también revelan, que éste siempre creyó en el derecho de las naciones a obtener su libertad. Sabía que era imposible "que un pueblo continúe siempre gobernado por uno muy distante."[24] Pero pensó que no era el momento justo de proclamar la independencia,[15] y la condicionó bajo el argumento que debía oírse el voto de todas las Provincias antes de emitir un juicio final.[21]

La Independencia[editar]

Centroamérica logró su independencia de España el 15 de septiembre de 1821

En 1818 Bustamante dejó el poder y le sustituyó Don Carlos Urrutia, hombre de carácter débil quien dio respiro a los independentistas. Durante su gobierno estos ganaron terreno, pero su empuje fue más vigoroso en 1820 cuando el rey de España Fernando VII se vio forzado a restablecer la constitución de 1812. A consecuencia de esto, se declaró en Centroamérica la libertad de imprenta. El doctor e independentista Pedro Molina Mazariegos aprovechó esta oportunidad y fundó "El Editor Constitucional" a través del cual promovió la independencia. Valle, a su vez, fundó "El Amigo de la Patria" periódico en el que combatió las ideas políticas de Molina.[4]

Si Molina era la bandera del radicalismo, Valle representaba la idea moderada.[7] Las apuestas de Molina y Valle dieron lugar al nacimiento de dos partidos políticos: Los Gazistas del cual Valle era el jefe y los Cacos liderados por Pedro Molina. Ambos se fueron a elecciones para diputados a cortes, imponiéndose el partido de Valle. Pero los Cacos lograron una victoria al deshacerse del Capitán Urrutia y en su lugar colocaron al sub-inspector del ejército Don Gabino Gaínza el 9 de marzo de 1821. Gaínza un hombre de edad avanzada y de carácter débil y voluble.[4]

En México, la revolución obtuvo un completo triunfo y a través del Plan de Iguala declaró su independencia total de España el 24 de febrero de 1821.[25] Con tal suceso, creció el deseo de los liberales guatemaltecos, y condescendiendo Gaínza a sus peticiones, convocó a una junta para que en ella se decidiera la marcha política del país.[7] Ramón Rosa relata el momento cumbre de la Independencia de la siguiente manera:

Los independientes guatemaltecos... apremiaron a Gainza con sus instancias y representaciones, halagando, a la vez, su vanidad e intereses, haciéndole comprender que el seria el Gefe de la nueva nación. Gainza, cediendo a la necesidad y a la conveniencia, a los grandes y diversos estímulos que lo impulsaban, para salvar su responsabilidad, sin contrariar las corrientes de la opinión, y sujetándose al voto de la Diputación provincial, convocó una Junta General de los empleados y corporaciones de Guatemala para que dictase las medidas convenientes sobre el capitalisimo asunto de la independencia. La Junta se reunió el día 15 de Setiembre de 1821, en el palacio de Gobierno. Valle tomo la palabra, y en un elocuentísimo discurso, demostró la necesidad y la justicia de la independencia, pero manifestando que, para proclamarla debía oírse el voto de la Provincias. Las luminosas ideas de Valle fueron acogidas con aplauso; mas su parecer, en orden al aplazamiento, no fue adoptado. La mayoría de la Junta, estimulada por las entusiastas e impetuosas manifestaciones del pueblo, reunido en masa, acordó se proclamase en el acto la Independencia de Centro-América. La Diputación provincial y el Ayuntamiento de Guatemala, órganos legítimos de la voluntad del pueblo, acordaron los puntos del Acta que debía celebrarse y Valle redactó aquel memorable documento. Valle también redactó el Manifiesto que publicó el Capitán General Gainza sobre el gran suceso de la independencia.

Junta Consultiva Provisional[editar]

Valle fue miembro de la Junta Consultiva Provisional

En cierto modo, el tiempo le dio la razón a Valle, pues Centroamérica no estaba preparada para auto gobernarse.[26] Prueba de ello, fue el caos que se dio luego de adoptada la independencia. Por un lado, la situación económica de las provincias de Centroamérica, al asumir su nuevo estado jurídico independiente, era calamitosa. Sin rentas en las arcas nacionales, y para atender sus gastos ordinarios el gobierno, tuvo que recurrir a préstamos.[2] La declaración de libre comercio resultó contraproducente, ya que comenzaron a salir del país cargamentos de monedas y oro pertenecientes a los españoles que huían ante la incertidumbre del nuevo gobierno. Esto desestabilizó la situación monetaria volviéndola más ruinosa.[2]

A pesar de los problemas existentes, Valle dejó atrás su pasado con el imperio español. En representación de Comayagua, él formó parte de la Junta Provisional Consultiva[27] que se estableció junto al jefe Gaínza, Mariano de Aycinena y Piñol, Miguel Larreynaga, Don José Valdes, Ángel María Candina, José Antonio Alvarado y Antonio Robles. Estos hombres suprimieron el Gobierno de España, conservando el organismo gubernativo de la colonia. Además, decidieron mantener transitoriamente las leyes y autoridades españolas. Asimismo establecieron que las provincias eligieran a sus representantes para formar el congreso. Dicho congreso se reuniría el 22 de marzo de 1822 para que ratificase la independencia, conformase la constitución y las bases del nuevo gobierno. Durante estos hechos Valle actuó con "gran prudencia y sentido político", comprendió que con la independencia se había dado un salto importante aunque peligroso, y que era necesario evitar una "caída mortal". También entendió que debía hacerse una "transición conciliatoria, una verdadera evolución social".[4]

Se le encomendó a Valle la formación de un plan administrativo. Además, propuso comisiones de seguridad y defensa, instrucción pública, estadísticas, agricultura, comercio y hacienda pública.[6]

Larreynaga, acompañó a Valle en la Junta Provisional

Valle se encargó personalmente del ramo de rentas, departamento que según él era la "columna de bronce" donde descansaba la independencia. Trabajó incansablemente en la formación del nuevo gobierno, tenía en mente una "evolución política que gradual y prudentemente hiciese ganar terreno a la educación liberal de los pueblos, para que se crease un sólido régimen de libres instituciones en Centroamérica."[4]

En el transcurso de todo esto, los liberales rompieron el clima de cooperación existente en la formación del nuevo gobierno. Estos solicitaron la derogación del artículo 3 del Acta de Independencia, asimismo, pidieron que la elección de representantes de las provincias se dejara a las juntas gubernamentales que había elegido diputados a cortes, como también la formación de milicias nacionales, y la destitución de empleados sospechosos de tener conexiones con el antiguo régimen de la colonia. Además de querer participar en las deliberaciones de la Junta Consultiva.[4]

Esta participación activa de los liberales en asuntos del gobierno, enfureció a las familias ilustres, quienes vieron sus privilegios de clase superior amenazados. Esto dio dio lugar al nacimiento de dos partidos políticos: los conservadores y los liberales, quienes a partir de ese entonces serían incapaces de trabajar en beneficio de la nación. Los conservadores maniobraban con el único propósito de mantener los privilegios obtenidos durante el gobierno español. Mientras que los liberales querían imponer sus ideas a cualquier costo. Fue así, con este marcado divisionismo político, unido a la fragilidad de sus instituciones, dio lugar a que el futuro de Centroamérica girara alrededor de los acontecimientos en México.[28]

Anexión[editar]

Antecedentes de la anexión a México[editar]

Mariano Aycinena, fue clave en la anexión de Centroamérica a México

El 28 de noviembre de 1821, Gaínza dio cuenta a la Junta Provisional de un documento proveniente del despacho de Don Agustín de Iturbide. En el documento, Iturbide argumentaba que Guatemala carecía de elementos para asegurar su autonomía, para librarse de la amenaza extranjera, y para constituirse como nación. Él proponía a los guatemaltecos formar un gran imperio con México, bajo el plan de Iguala y los tratados de Córdoba.[29] Esta sugerencia de Iturbide garantizaba, entre otras cosas, la continuidad del sistema monárquico de gobierno. Como medida de presión, el emperador mexicano anunciaba la movilización de tropas mexicanas hacia la frontera, bajo la excusa de que sus intenciones eran las de proteger al pueblo guatemalteco.[30]

Como consecuencia de las acciones provocadoras de Iturbide surgieron dos alianzas: los anexionistas y los independentistas. En Honduras había una marcada división entre Comayagua, por la anexión, y Tegucigalpa, en contra. [31] Asimismo, en Nicaragua ocurría un caso similar, mientras Costa Rica se mantenía neutral. Solo San Salvador mantenía firme su lealtad al Acta de Independencia.[32]

El grupo de los anexionistas, formados en su mayoría por miembros del partido conservador y las familias ilustres, se aprovecharon del divisionismo surgido en las Provincias, producto de la carta enviada por Iturbide. Seguros de que este podría construir un durable Imperio, en donde ellos podrían continuar unidos a España y por ende mantener sus privilegios, ejercieron su influencia en favor de la anexión. Para esto contaron con el liderazgo del Marqués Mariano Aycinena quien servía de enlace entre los anexionistas e Iturbide, y el jefe Gabino Gaínza quien había desertado la causa independentista.

La junta nombrada el día de la independencia, ante el temor de una posible invasión mexicana, en lugar de esperar que el congreso decidiera sobre la independencia absoluta de Centroamérica tal y como estaba previsto, determinó el 30 de noviembre, que los ayuntamientos decidieran en cabildo abierto sobre la anexión en un plazo breve.[33]

Oposición de Valle[editar]

Así quedó el mapa del Imperio Mexicano, luego de la anexión de Centroamérica.      Tratados de Córdoba      Adquisiciones (1821-1822)

El 5 de enero, se reunió nuevamente la Junta Consultiva, con el fin de determinar de una buena vez el asunto de la anexión.[7] Se hizo el escrutinio de los votos recibidos y resultó que faltaban todavía el voto de 68 ayuntamientos. Además, en los votos recibidos no existía una definición clara del deseo de cada uno de los pueblos. Las declaraciones se repartían en aceptar la anexión, dejar que el Congreso decidiera, aceptar la anexión bajo condiciones, o aceptar la decisión de la Junta Consultiva.[7]

Luego se produjo el debate en el cual Valle se opuso enérgicamente a la anexión,[34] argumentando que aún con todos los incovenientes existentes, Guatemala era una nación grande, y que contaba con los recursos naturales, y el material humano para salir adelante: "Bien administrada por un Gobierno que quiera, sepa y tenga las facultades para desenvolver aquellos gérmenes, Guatemala no solo puede ser nación independiente, sino rica también, fuerte y poderosa...", dijo Valle.

También les advirtió, que la decisión final sobre la anexión no era un asunto que correspondendia a Iturbide, y a 'las familias ilustres', sino a todo el pueblo de Guatemala: "Los hombres de Guatemala son como los de Chile, los de Buenos Aires, los de Perú....Quieren ser independientes... Solo Guatemala puede decidir de Guatemala; y esa voluntad no se ha pronunciado hasta ahora. Guatemala no debe ser provincia de México. Debe ser independiente. Esto es lo que enseña la razón; lo que dicta la justicia; lo que inspira el patriotismo...", finalizó Valle.

Pero vanos fueron sus esfuerzos, porque la mayoría de la Junta Consultiva, liderada por Gabino Gaínza, e influenciada por los conservadores, determinó que Guatemala no tenía los elementos para constituirse como nación independiente. Ellos concluyeron que si el país quería gozar de los beneficios de la paz y de la libertad, debía unirse al imperio de Iturbide. Fue así como estos declararon la anexión del antiguo Reino de Guatemala a México.[33] Consumada la anexión a México la Junta Consultiva se disolvió el 22 de febrero de 1822. Gainza continuo como Jefe de la Provincia. Para su consejo convocó a los representantes, nuevamente electos para la Diputación Provincial que se instaló por tercera vez el 29 de marzo.[4]

México[editar]

Diputado[editar]

Después de estos acontecimientos, Valle, muy decepcionado, se retiró a la vida privada. "En su profundo dolor...y duelo por la patria muerta" dice el escritor Rosa, "buscó..consuelo en el estudio y el cultivo de las letras". Mientras el 'Sabio' se encontraba alejado de la política, la provincia de San Salvador que se mantenía firme en sus pretensiones independentistas, quiso sacarlo del retiro, nombrándolo Jefe Superior Político. Valle comprendía la difícil situación de los salvadoreños que se preparaban a sostener una ruda lucha contra Guatemala. Pero "comprendió que no debía entrar en una lucha fratricida" y "no aceptó el honroso puesto" ofrecido por los salvadoreños.[4]

Iturbide puso en prisión a Valle y siete meses después, lo hizo su Ministro de Relaciones Exteriores

El 10 de marzo, poco antes de declinar al cargo ofrecido, Valle fue electo Diputado por Tegucigalpa y el 19 del mismo mes Diputado por Chiquimula. Aceptó el cargo de estos pueblos porque lo consideraba un deber patriótico. El día 7 de mayo de 1822 José del Valle salió rumbo a México "con un cargo de responsabilidad histórica, con la sola creencia que puede hacer un bien a su patria."[2] Esto "le prestó valor para el prolongado viaje y para la dolorosa separación de su familia"[7]

El Diputado Valle arribó a la capital mexicana el 28 de julio de 1822, cuando Agustín de Iturbide ya había sido coronado Emperador de México. El 3 de de agosto, Valle fue juramentado, dos días más tarde se le nombró miembro de la comisión encargada de redactar el proyecto de constitución. A Valle le toco actuar dentro de un congreso opositor al de Iturbide. Este había construido su imperio a través de las armas, por lo que, además del congreso, enfrentaba la oposición de muchos otros poderosos enemigos. Esta situación favorecía los intereses de Valle, quien desde un principio preparó su estrategia para arrancar la independencia de Centro América.[2]

El 4 de agosto, Iturbide propuso al congreso que hubiese en la capital de cada provincia un tribunal compuesto por dos oficiales y un letrado nombrados por el Emperador para juzgar los delitos de sedición, conspiración, homicidios y hurtos. La propuesta de ley fue resistida por lo mexicanos. Mientras, Valle pensó que de adoptarse esta ley sería someter a Centroamérica al juicio de oficiales mexicanos. Según él, esto complicaría aún más el logro de la independencia. Valle dio dictamen en contra de la ley y lo hizo publicar, recibiendo el apoyo de la mayoría del congreso. Este hecho, significó el primer triunfo parlamentario de Valle en México.

El 16 del mismo mes, el gobierno de Iturbide "presentó al congreso la cuestión de si este, o el poder ejecutivo debía nombrar los Ministros del Tribunal Supremo de Justicia." "Valle, en un luminoso discurso, calcado sobre la verdadera teoría de la división de los... poderes públicos, estuvo por el nombramiento del congreso. Este hizo imprimir su discurso, y siguió su parecer. Valle en medio de los entusiastas aplausos de la galería, alcanzó un nuevo...triunfo parlamentario." Por su demostrado talento como Parlamentario y orador,[35] Valle se ganó el prestigio y admiración entre sus compañeros, que terminaron por nombrarlo Vicepresidente de la cámara el 24 de agosto de 1822.

Prisionero[editar]

José del Valle, estuvo preso en el convento de Santo Domingo

Luego de estos sucesos, Valle se puso a trabajar junto al diputado de Guadalajara, Mariano Mendiola, en el proyecto de Constitución.[36] A través de este documento, Valle intentaría probar, la ilegitimidad de la anexión de Centroamérica al Imperio mexicano. Mientras esto ocurría fue informado que él y otros congresistas opositores al régimen, serían encarcelados. "Un vecino de la capital le ofreció su casa para que se asilase" pero Valle no quiso huir y dijo "Que huyan...los que son reos ante la ley: los que han cometido delitos y son positivamente criminales. Yo no conozco el crimen; yo soy hombre de bien: yo respeto la virtud." Y fue así como él, junto a otros Diputados, militares y paisanos, sin orden escrita fueron puestos presos el 27 de agosto, acusados de conspirar contra Iturbide. Valle, fue enviado al Convento de Santo Domingo, donde se dice fue bien tratado,[35] y donde le abrieron las puertas de la rica biblioteca.

El 26 de febrero de 1823 a las 6 P.M. Se presentó un oficial a su celda, con un comunicado en el cual se le informaba su nombramiento como Secretario de Estado de Relaciones y que pasara a Zapaluta lugar donde se encontraba el emperador. En la reunión con Iturbide, éste le hizo oficial su nombramiento,[37] pero Valle lo rechazó diciéndole que no tenía "Todos los conocimientos necesarios de la nación", entre otras cosas. Pero sus explicaciones fueron en vano, Iturbide no las aceptó y Valle se vio en la imperiosa necesidad de tomar las riendas del ministerio. Según algunos historiadores, con este nombramiento, el Emperador trataba de compensar a Valle por los "males"[15] que él le había causado. Sin embargo, los acontecimientos históricos indican, que para esa tiempo, el Imperio de Iturbide estaba en su etapa agonizante. Por lo que Iturbide pensó, que quizás, el talento de Valle podría ayudarle a salvar su imperio.

Secretario de Estado de Relaciones Exteriores[editar]

De pronto, José del Valle se encontró a la cabeza de un Ministerio[38] que se desenvolvía en medio de una "crisis política que arrastraba el gobierno." A los pocos días después, Valle volvió a interponer su renuncia, pero fue obligado a continuar en el cargo.

Mientras estuvo al mando del Ministerio, Valle trabajó con toda "la prudencia que pudo ser capaz". "Desde su posición gubernamental procuró el restablecimiento del Congreso Constituyente", mientras al mismo tiempo, le hacia ver a la nación, que el gobierno trabajaba por la paz y la prosperidad.

Pero el fin del imperio estaba cerca. La ideas republicanas habían tomado un gran impulso con la proclamación de la República en Veracruz por parte de Antonio López de Santa Anna el 6 de diciembre de 1822. En febrero de 1823, se firmó el Plan de Casa Mata, como resultado, los borbonistas y republicanos unieron sus fuerzas para apoyar el derrocamiento de Iturbide.[39]

"Valle, que como diputado, no había querido la violencia, tampoco quiso la opresión como ministro de Iturbide." "Trabajó para que el imperio no terminara en una catástrofe... ni en una revolución sangrienta que malograse las conquistas de la independencia". "El Emperador aunque con muchos partidarios...evitó la guerra civil; abdicó la corona el 29 de marzo y dejó el país...con su familia".

La segunda independencia[editar]

Nulidad de la Anexión[editar]

Valle, fue Vice-presidente del Congreso Mexicano donde destacó por sus dotes de orador

"Caído el imperio se restableció el Congreso que había sido disuelto en 30 de octubre de 1822".[4] El 31 de de marzo" de 1823 se constituyó "un poder ejecutivo que componían Bravo, Victoria, Guerrero y Negrete."[7] "Valle volvió a ocupar su puesto de Diputado, y el Congreso continuó dispensándole su confianza, y haciéndole honores dignos de sus altos méritos".[4] El 14 de mayo fue nombrado miembro de la comisión especial para fijar las bases de la Constitución mexicana,[35] "bases que explicó en un notable escrito, que fue impreso por orden del Congreso".[40] [4]

El 12 de abril, Valle llegó al Congreso mexicano e hizo una presentación con el firme propósito de demostrar la ilegitimidad de la anexión de Centroamérica a México.

Proposiciones:
  • 1ª La voluntad de México y Guatemala era necesaria para agregar la una a la otra.
  • 2ª Debía pronunciarse aquella voluntad de un modo legal por la única autoridad competente para decirla.
  • 3ª La voluntad de Guatemala, no ha tenido el grado de libertad que era necesario.
  • 4ª No fue pronunciada del modo que dictaba la razón por la autoridad que debía expresarla.
  • 5ª Aún respecto de aquellos que se decidieron por la agregación de Guatemala, ha debido cesar desde el momento en que Vuestra Soberanía declaro insubsistentes el Plan de Iguala, y el tratado de Córdova.
  • 6ª Aún estando vivos unos y otros, debe tenerse presente, que ni México ni a Guatemala conviene la unión de la segunda con la primera.

"Deseaba volver al seno de este Congreso para manifestar los derechos de Guatemala, mi patria amada, objeto de mi largo...viaje". Comenzó diciendo aquel día, Valle. Luego puso sobre la mesa de discusión seis proposiciones a través de las cuales pensaba obtener la nulidad de la anexión.[41]

En su presentación, Valle expuso que el día que se dio la anexión, no hubo en Guatemala la voluntad o el consenso generalizado de la provincias para la anexión a México. Sino que más bien, ésta fue producto del deseo de unos pocos individuos y de la presión impuesta por el imperio mexicano a través de las armas.

"La voluntad es el origen de los pactos". Y "para que México y Guatemala formen un todo político, es necesario que México y Guatemala quieran constituirlo. México no tiene derecho para violentar la voluntad de Guatemala, reduciéndola a provincia suya, ni Guatemala la tiene para forzar la voluntad de México, obligándola a entrar en sociedad con ella", expuso Valle.[42]

"La unión de Guatemala con México es nula"[43] dice Valle porque "La voluntad general de los pueblos es la que debe determinarlo, y esta voluntad solo puede expresarse por un congreso formado de diputados elegidos por los mismos pueblos para decidir si todos ellos deben de ser provincias de N.E."[44]

Pero no fue el congreso centroamericano el que determinó la anexión. Sino que esta decisión fue tomada por unos pocos individuos. Y como prueba de ello, Valle puso al desnudo, las acciones del Capitán General de Guatemala, quien por un lado le decía a los centroamericanos "que aquellas provincias no podían unirse con estas, formar una nación libre e independiente". Pero por otro lado,"trabajo con fervor en la agregación de Guatemala" y fue uno de los cabecillas que finalmente determinó la anexión a México.

La unión de Guatemala con México es nula" repetía Valle, "porque no hubo el grado de libertad". Según él, Guatemala fue coersionada a decidirse por la anexión. ¿Como podía el pueblo "en posición tan crítica, deliberar con plena libertad?" "Los pueblos oían por una parte que tropas de México marchaban a Guatemala, y sabían por otra que las tropas de Guatemala eran mandadas por por jefes que deseaban la agregación de Guatemala."[45]

Por todas las ilegalidades que se dieron durante el proceso, la anexión es nula finalizaba diciendo Valle. "México quiere ser estado independiente; y en Guatemala debe suponerse el mismo deseo. "Solo la voluntad libre y espontánea de" Guatemala podría agradar a México; "y no ha existido esa voluntad pronunciada libremente". "Pido: que Vuestra Soberanía se sirva declarar que las tropas de México mandadas por el Brigadier D. Vicente Filisola y sus oficiales deben retirarse inmediatamente de todo el territorio de Guatemala."[46]

Resolución final[editar]

Acta de la Independencia de Centroamérica

Mientras Valle se encontraba en México; en Centroamérica, el Brigadier Vicentel Filisola que había sido enviado por Iturbide a pacificar a la provincia de El Salvador, obtuvo el triunfo sobre los independentistas salvadoreños. Pero este "triunfo de Filisola en El Salvador fue muy efímero, porque a pocos días después se tuvo en Guatemala noticia de los sucesos precursores a la caída del imperio mexicano y aquel general regresó a Guatemala. En esta ciudad, reunió a la diputación provincial el 19 de mayo de 1823 le hizo presente, que a su juicio el único medio de salvar a Centroamérica de la anarquía que amenazaba al Imperio, era convocar a los pueblos para la reunión del Congreso que se prevenía en el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821. El mismo día de la sesión, fue expedido el decreto de convocatoria que calmo la excitación de los animos y tuvo la mejor acogida en todas las provincias".[47] Estos acontecimientos daban la primera señal de la separación de Centroamérica del Imperio.

Pero se necesitaba de una declaración legal y oficial, por parte del gobierno mexicano, garantizando la independencia de Centroamérica. Por esta razón, Valle con la ayuda de Mayorga y otros diputados centroamericanos, insistió con el asunto de la separación el 22 de abril.[48] En aquella oportunidad José del Valle pronunció otro discurso en el seno del congreso reafirmando lo dicho el 12 de abril. El 13 de junio hizo otro recordatorio al Congreso mexicano.[48]

Y fue hasta el 1 de julio cuando se trató en definitiva la gran cuestión sobre la independencia de Guatemala.[49] "Valle pronunció en aquella sesión memorable un extenso...discurso sobre los incontestables derechos de Centroamérica a su independencia y a su libertad." Estos derechos según Valle, era innegables ya que estaban declarados nulos: el Plan de Iguala y los tratados de Córdova, sobre cuyas bases se había hecho ...la anexión.[4]

Según Rosa, "La poderosa voz de la razón se hizo sentir, Valle llevó a todos los ánimos el convencimiento". El ministro de relaciones del nuevo gobierno manifestó que "Guatemala debía estar en libertad para constituirse como le pareciese, y que debían retirarse las tropas de Filisola."[4] [50] El congreso cediendo a la justicia hidalga y brillantemente representada por Valle, dio un acuerdo confirmando los puntos indicados por el ministerio."[4]

Y fue así como Valle "empleando toda su energía y sus talentos" dice el historiador Ramón Salazar pudo "desligar a Guatemala" de la ilegítima "unión a que los aristócratas la habían sometido."[51] [52] [53]

República Federal de Centroamérica[editar]

Miembro del Poder Ejecutivo[editar]

"Tras largos meses de propaganda, por medio de la prensa, y de trabajos parlamentarios en favor de la emancipación de Guatemala, Valle vio colmados sus deseos". El 3 de septiembre dirigió un comunicado al congreso mexicano anunciando que había sido electo Diputado a la Asamblea de Guatemala, por lo que él y sus "compañeros guatemaltecos, habían recibido orden de su Gobierno para regresar a su país". "Valle regresó a Guatemala a principios de 1824. El 5 de febrero, tomó posesión de su cargo como miembro del Supremo Poder Ejecutivo junto a Tomas O. Horan y el liberal Manuel José Arce."[2]

Mientras Valle y "sus colegas ejercían el Poder Ejecutivo de las Provincias de Centro-América. La Asamblea Nacional Constituyente se ocupaba en la formación de la" Constitución, "que había de darse a la República". La Asamblea estaba dividida, en dos grupos, "el federalista y el centralista: el primero estaba formado de los liberales que querían darle a Centro-América una Constitución análoga a la de los Estados Unidos: el segundo estaba formado de los conservadores que querían hacer de Centro-América una República Unitaria, y constituirla bajo el régimen de un Gobierno Central".[4]

Después de producirse el debate en relación a esta cuestión, triunfó el federalismo luego que las ideas imperialistas de los conservadores habían fracasado. El 22 de noviembre de 1824 se emitió la Constitución de la República Federal de Centroamérica. Valle, aunque electo diputado, no figuró en la Asamblea Nacional Constituyente, pero fue uno de los tres miembros del ejecutivo que autorizó dicha constitución.

El 25 de febrero de 1825 se instaló el primer congreso federal. José del Valle informó a los representantes del pueblo centroamericano acerca de los trabajos llevados a cabo por el gobierno provisional. "Trabajé" dijo Valle "en el año que ha pasado; trabajaré más en el año que comienza. Los pueblos me han confiado sus destinos: yo seré todo para los pueblos." El 5 de mayo de 1824, los pueblos eligieron a sus autoridades federales.

El primer fraude electoral[editar]

Manuel José Arce se convirtió en presidente, luego de llevarse a cabo, el primer fraude electoral de la historia de Centroamérica

Los partidos entraron en una verdadera campaña electoral. Los liberales trabajaron por la candidatura de Arce, un hombre muy respetado entre los liberales por haber contribuido enormemente a la causa independentista. Los Conservadores al no encontrar un candidato prestigioso para hacerle frente a Arce recurrieron a Valle. "Uno y otro partido, contrariando sus deberes" dice Ramón Rosa, empezaron por" sembrar "el virus de corrupción electoral; trataron de dividir los sufragios de los pueblos para que no resultase elección popular, y correspondiese al congreso el nombramiento de las supremas autoridades." No obstante...tan viciados" manejos "triunfo para honra de Centro América...el buen sentido de los pueblos."[4]

Valle obtuvo cuarenta y un voto, contra treinta cuatro de Arce, y fue electo Presidente de Centroamérica. El resultado de las elecciones desconcertó a los liberales quienes aspiraban a dominar en el animo del gobernante, y Valle no era para ser dominado"[4] ya que era un hombre de vasta instrucción.[3] Entonces apelaron a expediente de falsear el computo de la elección. Para esto contaron con la ayuda de los conservadores que no eran leales a Valle. " Ambos entraron en arreglos, formaron una coalición que dio en tierra con la votación popular, y eligieron en el congreso...al General Arce, Presidente de Centro-América."[4]

"Valle fue nombrado vice-presidente de la República. Renunció este cargo, y no le fue aceptada su renuncia: volvió a renunciar, y conocida por el Congreso su absoluta negación, tuvo que admitirle la renuncia, sustituyéndolo, primero, Don José Francisco Barrundia, y después por dimisión de este celebre centroamericano, con Don Mariano Beltranena. Es indudable que Valle quedó profundamente resentido por habérsele arrebatado la Presidencia que tenía derecho a ejercer en virtud de la elección de los pueblos." "Si Valle hubiera aceptado la Vice-Presidencia, habría reconocido implícitamente, como válidos, procedimientos que juzgaba nulos".[4]

El 29 de abril de 1825, Arce tomo posesión de la Presidencia de Centro-América. Valle, aunque resentido por el triunfo de su rival, y y aunque poseedor de grandes medios de acción, no quiso convertirse en opositor sistemático y negativo, y mucho menos, en opositor faccioso. Optó por una política de retraimiento, y se entregó a sus acciones domésticas y a sus estudios.[4]

Diputado por Guatemala[editar]

"A pesar del retraimiento de Valle, los pueblos no lo olvidaron. Los de la Capital de Guatemala, de Chiquimula y de Santa Bárbara lo eligieron, al mismo tiempo, Diputado al Congreso federal, correspondiente al ano 1826. Sintiendo su salud ya quebrantada, y a la vez deseoso de continuar alejado de la vida política, rehusó concurrir al Congreso". Pero sus partidarios le insistieron y el 28 de marzo de 1826 tomo posesión de su cargo. En el congreso centroamericano Valle pronuncio discursos de gran interés político y administrativo.

El 30 de junio del año 1826 cerró sus sesiones el congreso federal, y a fines del mismo año, Arce, inquietado por los liberales, y engañado por los conservadores, tuvo el criminal desacierto de provocar una de las revoluciones más dilatadas y sangrientas que ha tenido Centro-América. Arce destituyó ilegalmente y redujo a prisión a Don Juan Barrundia, Jefe del Estado de Guatemala: anuló los Poderes legislativos constitucionales: entró en guerra contra el Estado del Salvador que patrocinaba la causa de las instituciones: ordeno la invasión inicua de Honduras, que produjo la caída del Jefe de Estado, Don Dionisio de Herrera, y el incendio de Comayagua, la capital. De esta manera Arce, aconsejado por los conservadores, trato de anonadar los derechos de los Estados para que no hubiese más ley que su voluntad. Pero los Estados se resistieron, y "lucharon heroicamente en defensa de las instituciones". Fue así, como, el presidente "Arce, convirtió a Centro América en un horrible caos en que solo se dejaba ver, a veces, el siniestro resplandor de los incendios, y en que solo se oía el choque de los sables, el disparo de los fusiles, el estruendo de los cañones...y los lamentos de infelices víctimas".

"Valle, durante tan cruda y sangrienta lucha, permaneció en su hogar, doliéndose de las desventuras patrias, y haciendo votos votos por el triunfo de la verdad y la justicia". El 13 de abril de 1829, el general Francisco Morazán en representación de los estados, obtuvo un completo triunfo militar y ocupó la plaza de Guatemala. Morazán exilió a Arce y a todos los que habían tenido participación en la guerra civil.

Candidato presidencial[editar]

El General Francisco Morazán derrotó a Valle en las elecciones de 1830

Después de finalizada la guerra, Valle volvió a ocupar su sillón de Diputado, y en uno de sus escritos emitió su juicio sobre la guerra de la siguiente manera: " Desaparecieron los Poderes constitucionales: quedó solamente el despotismo incendiador de los pueblos, destructor de hombres, devorador de capitales: los Estados del Salvador, Honduras y Guatemala se alzaron contra él en uso de sus derechos; y la justicia al fin triunfo como era de esperarse". Luego de esto, Valle puso a disposición sus ideas para la reorganización de la República.[4] "

Una vez concluido el periodo de Manuel José Arce, Juan Francisco Barrundia como presidente de la República Federal convocó a elecciones en los primeros meses del 1830. Las elecciones se llevaron a cabo en paz y en justicia. Los votos de los ciudadanos se dividieron en su mayor parte entre Francisco Morazán y José del Valle. Se realizaron los escrutinios en el Congreso, y el General Morazan resultò electo presidente de la República.

José Cecilio del Valle "vio con gusto el triunfo de su rival". "Si protestó en el año de 1825 contra la elección de Arce, no fue por su derrota electoral, fue porque tal elección violaba la ley". Dice Ramón Rosa. En 1834, José del Valle volvió a ser candidato presidencial por el partido conservador, los liberales por otro lado, deseaban la reelección del general Morazan.

Sus últimos días[editar]

La Concepción[editar]

"Acostumbraba Valle hacer, con toda su familia, todos los años, una temporada en su hacienda llamada "La Concepción," distante 18 leguas de Guatemala. Desde fines de diciembre de 1833 permanecía en esta hacienda, disfrutando de completa salud," sin embargo, el 1 de febrero de 1834, Valle comenzó "a experimentar distintos padecimientos físicos, aunque no de carácter alarmante. Así continuó por espacio de algunos días, hasta el 22 del mismo mes, en que, á las 5 de la tarde, fue repentinamente atacado de una fuerte fatiga con hervor de pecho, mal de que nunca había padecido, y que era de gravísimo carácter porque casi le impedíala respiración y podía producir una asfixia. En fuerza de los solícitos cuidados de la familia, Valle tuvo algún alivio, pero la enfermedad continuaba".[4] "

El 1 de marzo, "salió la familia de la hacienda, conduciendo al enfermo en una camilla arreglada rumbo a la capital, en la manana del mismo día el enfermo sintió un ligero alivio pero en la noche inesperadamente se agravó el mal del enfermo manifestándose en particular, su gravedad por un prolongado delirio. Pasó el delirio y vino una ligera calma; pero después, en la madrugada, acometió al enfermo un nuevo ataque de fatiga: Valle se asfixiaba. La familia, con redoblados es fuerzos, logró calmarlo, y continuaron su marcha para la hacienda "Corral de Piedra", distante 12 leguas de la capital de Guatemala. Pero á media jornada, y á eso de las 10 de la mañana del domingo 2 de marzo, en medio de una de las llanuras del camino, la camilla hizo alto: Valle se moría; la enfermedad le asestaba su último golpe".[4] "

Muerte[editar]

Valle murió el 2 de marzo de 1834, sin saber que había sido elegido presidente de la República

El 2 de marzo de 1834, "en un camino desierto, yermo, e inhóspito, en donde se levantaban enormes nubes de polvo, y en donde el sol calcinaba con sus rayos la humanidad de los caminantes, rodeado únicamente por su familia y los arrieros", falleció Don José Cecilio del Valle. El enfermo, tuvo tiempo de pedir los auxilios del confesor, y dijo, entre otras cosas, a su Capellán "Padre, conozco que ya estoy en el último periodo de existencia, y necesito de los auxilios espirituales para devolver mi alma al Creador que me la dio."[4] "

El cuadro clínico presentado por don José del Valle antes de su muerte, es el de un infarto del miocardio, complicado por insuficiencia cardíaca izquierda en su forma más grave que es el edema agudo del pulmón. Esta entidad clínica se manifiesta con factores predisponentes que estaban presentes en este caso, como lo son la personalidad tipo A; la tensión emocional y ansiedad; el sedentarismo...Todo ello es prueba de la enfermedad coronaria que terminó con la vida del Sabio Valle, a edad relativamente temprana.[54] [55] [56] [57]

Repercusiones[editar]

Jeremy Bentham mantuvo una amistad con Valle

La muerte de Valle, "el más grande pensador y erudito hasta la fecha ha nacido en Centroamérica" fue todo un acontecimiento político, ya que "estaba electo Presidente de Centro América...obtuvo la mayoría de los votos; pero el destino había decidido que jamás fuera Jefe de la nación. La muerte cerró sus ojos antes de que los pliegos se abrieran."[3]

Marure consagra a Valle el siguiente párrafo de las efemérides: "Perdió Centro-América, con el fallecimiento del licenciado José del Valle, a uno de sus más distinguidos hijos. Conocido ya desde el tiempo del Gobierno español por sus grandes talentos y extraordinario saber; luego que se proclamó la Independencia, fue elevado á los primeros destinos de la naciente República...el siguiente año concurrió á las Cortes de Méjico, en donde sostuvo victoriosamente los derechos de su patria y sobresalió por su elocuencia y laboriosidad".[58]

Jeremy Bentham y otros ilustres escritores de Europa le honraron con su amistad, y la Academia de ciencias de París, le inscribió en el catálogo de sus miembros. La memoria de este distinguido centroamericano fue justamente honrada por sus compatriotas: la Asamblea de Guatemala acordó, en 13 de marzo del mismo año de 34. que su retrato fuese colocado en el salón de sesiones, y que en demostración de sentimiento por su muerte, todos los funcionarios públicos vistiesen luto por tres días. El 9 de abril siguiente la Asamblea del Salvador decretó los mismos honores fúnebres a la memoria de Valle."[58]

Legado[editar]

El legado de Valle, quedó plasmado en una serie de artículos, discursos y proyectos en los que identificaba los males que sumían a la nación en el atraso, al mismo tiempo que proponía una serie de soluciones para salir de esa situación. Era optimista en cuanto al potencial de Centroamérica, pero sabía que para realizar ese potencial habría que hacer una gran inversión en educación e infraestructura, involucrando a todos los habitantes de la región en el proyecto de nación que tenía en mente. Desafortunada mente, sus ideas no llegaron a implementarse, ya que en los primeros años de vida independiente el país tuvo serias dificultades políticas y económicas que, en última instancia, llevaron a la desintegración de Centroamérica.[59]

El Panamericanismo de Valle[editar]

Valle: Precursor del Panamericanismo

José Cecilio del Valle es para muchos historiadores, uno de los padres del Panamericanismo, junto a Francisco de Miranda y Simón Bolívar.[60] [17] [61] [2] [62] [63] [64] Mientras que Valle fue el primero, en diseñar un plan específico de como llevar a cabo, la unidad de la América Latina, fundado en la igualdad de los estados, la justicia, la paz internacional y la solidaridad entre los pueblos.[2] [65] Simón Bolívar por otro lado, fue el primero en poner en práctica esta idea.[66]

En 1815, Bolívar expreso sus pretensiones "de formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse".[62]

Durante la lucha emancipadora de América, otros como: Miranda, Sucre, San Martín, O' Higgins y Morazán expresaron en diversas épocas ideas parecidas.[2] Pero en la concepción de José Cecilio del Valle, la idea de la unión americana y su confederación, se vuelve más pragmática, sistemática y objetiva, en cuanto que sus fundamentos son más concretos y avanzados.[2]

Valle en su periódico, 'El Amigo de la Patria' publicó el 1 de marzo de 1822, un artículo titulado "Soñaba el abad de San Pedro y yo también se soñar". En éste, el 'Sabio' expresó sus deseos "Que en la provincia de Costa Rica o de León (Nicaragua), se formase un Congreso general más respetable que el de Viena, más interesante que las dietas donde se combinan los intereses de los funcionarios y no los derechos de los pueblos."[67]

La formación del congreso americano integracionista propuesto por Valle, tendría el deber de cumplir con dos objetivos primordiales "...que ninguna provincia de América sea presa de invasores externos, ni víctima de divisiones intestinas", y el segundo: fomentar el desarrollo económico de todas las regiones americanas. Para lograr este último punto, que...se tomasen en cuenta las respectivas necesidades, y se formase el tratado general de comercio de todos los estados de América, distinguiendo siempre con protección más liberal el giro recíproco de unos con otros.."[35]

En 1823 Bernardo Monteagudo representante de Simón Bolívar estuvo por algún tiempo en Guatemala.[68] Allí leyó los escritos de José del Valle. Poco después de abandonar el país le escribió a Valle demostrándole su interés por imprimir su artículo sobre lafederación americana y que el libertador estaba de acuerdo. Agregaba que Bolívar veía en él uno de los más fuertes defensores de la libertad en el nuevo mundo.[64]

En junio de 1826, se llevó a cabo en la Ciudad de Panamá el Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar desde diciembre de 1824.[69] Al mismo concurrieron los delegados y representantes de la Gran Colombia, Perú, Centroamérica y México. Como países observadores estuvieron Gran Bretaña, Holanda, Brasil y EE.UU.[70] En el congreso se determinó entre otras cosas "Sostener en común, defensiva y ofensivamente si fuese necesario, la soberanía e independencia de todas y cada una de las potencias confederadas de América contra toda dominación extranjera; y asegurarse desde ahora para siempre los goces de una paz inalterable y promover al efecto la mejor armonía y buena inteligencia, así entre sus pueblos, ciudadanos y súbditos, respectivamente, como con las demás potencias con quienes deben mantener o entrar en relaciones amistosas...»[70]

Fue así, como José Cecilio del Valle con sus ideas contribuyó a dar vida a los "principios jurídicos que ahora son factores de las relaciones y la convivencia interamericana. Lo cual constituye, uno de sus principales logros.[2]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Lectura Recomendada[editar]

Biografías[editar]

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Historia Relacionada[editar]

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Predecesor:
Primer Triunvirato de Centroamérica
Escudo de las Provincias Unidas del Centro de América.svg
Presidentes de Centroamérica

1823 - 1825
Sucesor:
Manuel José de Arce y Fagoaga

VIGENCIA DE JOSE CECILIO DEL VALLE. Por Gustavo Zelaya. INTRODUCCIÓN. La investigación del pensamiento filosófico hondureño puede rastrearse a partir del siglo XVI, debido a que existen datos más precisos en forma de periódicos, panfletos, sermones, oraciones fúnebres, discursos políticos, ensayos, tesis universitarias y lecciones profesorales. Además, la comunidad llamada Honduras no existía antes de 1492. La tarea del esclarecimiento y desmitificación del proceso generador del pensamiento filosófico en Honduras manifiesta más obstáculos del siguiente estilo: como se trata de mostrar y divulgar los productos teóricos que han ayudado a constituir la filosofía elaborada por pensadores extranjeros y nacionales desde nuestra realidad, una dificultad que hay que sortear es que, aunque exista producción teórica, ésta se encuentra disgregada en distintas publicaciones, en antologías, en obras no reeditadas y otras depositadas en los archivos personales de los autores y en bibliotecas privadas. Buena parte de ese esfuerzo compilador se puede notar en las distintas antologías y biografías sobre José Cecilio del Valle. En esto destaca el trabajo inicial de Ramón Rosa continuado, entre otros, por el guatemalteco Jorge Mario García Laguardia y los hondureños Rafael Heliodoro Valle, Juan Bautista Valladares, Ramón Oquelí y Rafael Leiva Vivas. Esos repertorios son elementos fundamentales en la formación de la identidad nacional.

Es probable que a partir de la obra de José Cecilio del Valle se descubra la raíz desde la cual se va formado el pensamiento filosófico hondureño considerando también la dispersión de los documentos y los hallazgos que puedan encontrarse en la literatura nacional. Pero entre tantas dificultades metodológicas se puede afirmar que para su esclarecimiento y profundización la referencia inicial, obligada y necesaria, está en los escritos y en la práctica de nuestro sabio. 

De José Cecilio del Valle se puede mencionar su formación académica y su accionar político. Es un tránsito que inicia como rico hacendado, funcionario colonial, gestor de reformas sociales y activo propagandista de las ideas avanzadas de su época. Otro aspecto de su obra es el vínculo que estableció con las ideas utilitaristas; la relación de primera mano con el fundador de esas ideas como fue su amigo Jeremy Bentham. Esas ideas que Valle combinó con las ideas ilustradas, están presentes en la obra principal de nuestro sabio. Son la razón de ser de su pensamiento y se expresan en sus propuestas jurídicas y políticas. En su sistema de ideas también aparece la forma en que concibió los problemas que enfrenta el legislador, su necesario conocimiento de la geografía, la política y la ciencia, la necesidad de elaborar leyes justas como un camino hacia la igualdad entre los individuos y los grupos sociales. Igualmente se interesó por crear una concepción general acerca del buen gobierno, de la necesidad de la educación como otro medio que ayuda a atenuar las desigualdades. Tal noción del gobierno que planifica cada una de sus acciones y que se esmera en diseñar políticas con aplicación concreta, se va a convertir en la divisa principal del pensamiento político de Valle y para tales fines hizo suyo un principio regulador, una especie de ley que cruza toda la acción pública en favor de la sociedad, es el principio utilitarista que propone el máximo posible de felicidad para el mayor número posible. La Universidad de San Carlos fue el sitio en donde empezó la vida intelectual de Valle, es donde se formaron los firmantes de la declaración de independencia y que tomarían las riendas del nuevo gobierno. Ahí es donde se inculca la lucha contra el pensamiento escolástico y las viejas concepciones que imponían opiniones a favor del absolutismo y del autoritarismo en las ideas y en la política. La universidad es fundamental para consolidar las ideas ilustradas. Es aquí en donde se discute la importancia de la educación para superar el atraso y la ignorancia; sostenía que el progreso cultural era el elemento básico para lograr la felicidad y obtener la libertad. Esa es una de las ideas que cruzan todo el pensamiento de Valle. En ese camino hacia la felicidad Valle reivindica la importancia de respetar otras formas culturales y en tal sentido criticó algunas consecuencias de la conquista como el exterminio de los pueblos originarios, la destrucción de sus formas de gobierno, la imposición del monocultivo y la servidumbre a que fueron sometidos los sobrevivientes (Meléndez Chaverri: 162). Cuestionó la política colonial por fomentar la ignorancia, la pobreza y someter duramente a los pueblos americanos con ayuda de armas totalmente extrañas a los pueblos conquistados. Ese fue el sello distintivo de la colonia: absolutismo y espíritu inquisitorial.

Los ilustrados de Centroamérica se interesaron en debatir y en accionar por un nuevo orden social. Su aspiración era modificar el régimen colonial y generar otra organización con elementos constitucionales y parlamentarios, con el pueblo educado participando en el gobierno y en la legislación por medio de representantes elegidos según su formación y su riqueza material. En lo social pugnaron contra los privilegios y por la igualdad de derechos y obligaciones entre los ciudadanos. Exigieron la más amplia tolerancia con un  Estado que no impusiera religión alguna, admitiéndolas todas y protegiéndolas por igual, pensaron la religión como asunto personal y no como problema estatal. Además, plantearon el libre comercio y el libre cambio en provecho de la agricultura y la industria. La condición de ese libre comercio estaría en la desaparición de la servidumbre y en el surgimiento del individuo autónomo, libre, igual ante la ley y objeto también de ese libre comercio.

La idea de nación imaginada por los centroamericanos como Valle se oponía al ideal colonial que propugnaba por mantener un orden rígido e inquebrantable, mientras que los ricos hacendados criollos y los comerciantes educados aspiraban a edificar una nación compuesta por indios, ladinos, criollos, europeos, integrados en un mismo espacio social, organizados alrededor de un Estado que hiciera suyas los ideales independentistas en una entidad social que los integrara y que hiciera posible la igualdad. Entendieron que la política no era para oprimir sino para lograr la felicidad del pueblo, porque nadie tenía como don natural el derecho de mandar a otros En general, la ilustración fue entendida como la mejor forma de salir del desorden y del atraso colonial, una salida que no significaba necesariamente transformar radicalmente al gobierno, sino la instalación de hombres buenos y sabios en el poder político. Idea fundamental en Valle por suponer que esos hombres eran los que mejor podían obedecer la ley. Para ello tendrían que basarse en un sólido cuerpo legal encargado de garantizar la inversión, la armonía y la justicia social. LA SOCIEDAD ECONOMICA. Valle organizó una institución privada conocida como La Sociedad Económica pensada para ser el centro formador de los educadores, los científicos, los estadistas y de los planes de gobierno, el centro de la ilustración, el más claro lugar para forjar el cuerpo de ideas que alumbraría al gobernante en la conducción del Estado que, gracias a su actividad, rápidamente colocaría a Centro América al nivel del desarrollo logrado por los países del viejo mundo. Esa era la aspiración: la prosperidad del Reino de Guatemala. La única Junta correspondiente que funcionó fue la del Puerto de Trujillo, que trabajó desde 1795 hasta 1800. En el año de 1811 se crearon otras secciones en San Salvador y Tegucigalpa que no tuvieron mayor consecuencia. Para lograr su objetivo educativo estableció tres formas generales de aprendizaje: en primer lugar, educación familiar, dando publicidad a las obligaciones que debían tener las madres para con sus hijos; en segundo lugar, una educación pública o social, entendida como la que provenía de las buenas costumbres y de las opiniones más razonables; por último, abogaba por la organización de una educación específica que se obtendría por medio de las escuelas, los colegios y la universidad. EL PERIODISMO. La Universidad de San Carlos y la Sociedad Económica fueron las instituciones fundamentales para la formación intelectual y política de José Cecilio del Valle, pero su pensamiento logró contornos más acabados a través del trabajo periodístico, labor que desplegó desde varios órganos de difusión como la Gaceta de la Ciudad de Guatemala, el Redactor General y El Amigo de la Patria. Por estos medios logró mostrar sus principales ideas y confrontarlas con otras tesis que también hablaban de legislación, política, economía y emancipación. El mérito más importante atribuible al periódico de Valle consistió en haber sido el primero en proclamar los derechos políticos desde puntos de vista incuestionables, científicos, tomando en cuenta la realidad y las exigencias del momento, buscando respuesta a los conflictos de los tiempos con argumentos de la economía política, con una sólida base numérica, con la estadística y el censo de población en la mano; así planteó discusiones acerca de las libertades y los derechos que nacen con la propiedad territorial, en fin, se detuvo en lo que pareció fundamental: transformar el pueblo por medio de la educación y con la mejora de sus condiciones económicas. LA INDEPENDENCIA Y LA ANEXION. El problema crucial radicaba en el precio de la independencia: si era necesario verter tanta sangre y sacrificar tantas vidas humanas para que al final se instaurará un régimen despótico. Las divergencias eran más notorias cuando se tocaba el tema de la participación de las masas populares en el movimiento libertador. Valle suponía que el sistema colonial ya no era posible y se inclinaba por una respuesta reformista en donde se identificaran los puntos de encuentro entre las distintas posturas políticas y convivieran aspectos de la tradición como la religión y la monarquía con los nuevos elementos ilustrados. La posición de Valle frente a los esfuerzos independentistas ha sido lugar de muchas discusiones; tomando en cuenta, en primer lugar, que él fue el redactor del Acta de Independencia, se le achaca el hecho de haber querido moderar la gesta separatista obedeciendo a sus intereses personales. Otros afirman que Valle sostuvo que era necesaria la presencia de los delegados de las provincias para que el procedimiento fuera legal (Tate Lanning, 1978). Dentro de un contexto general en muchos aspectos tenía suficiente razón. En primer término no estaban preparados para asumir las responsabilidades que el paso implicaba. Aquella sociedad carecía de los recursos humanos y económicos para llevar adelante con el progreso que se esperaba. Al respecto Ramón Rosa, manifestó lo siguiente: Cierto es que respetó la legalidad existente durante la colonia; cierto es que fue hasta complaciente con los peninsulares, y por tales complacencias lo he juzgado con severidad, pero consumada la independencia, Valle fue el devoto más sincero del nuevo régimen (Rosa: 57). Según Valle, la satisfacción más placentera era que la independencia se alcanzara sin derramamiento de sangre y sin generar en la sociedad pugnas que pusieran en peligro al movimiento emancipador (Oquelí: 371). Incluso, en repetidas ocasiones afirmó que la independencia absoluta, de por sí, era el primer derecho y el fundamento de los demás (Ibídem, p. 341); que sin ella no era posible desarrollar la riqueza de Centro América, ya que el sometimiento colonial significaba ignorancia y pobreza, y la independencia, prosperidad y cultura. La aspiración independentista, según él, devenía en ley natural igual que cualquier ley natural del mundo físico, por el hecho de que una nación poderosa no podía someter por mucho tiempo a otra nación distante, separadas ambas por océanos o montañas, sin provocar irritación y furia contra el despotismo (Valle, Rafael Heliodoro: 88 a 90).

En definitiva, ese movimiento emancipador era producto genuino de la armonía de intereses de todos los nacidos en América, por ello es que insistió  que para lograr la independencia se requería  moderación y equilibrio, pausas en el camino de por sí lento, de la evolución. Esas pausas sugeridas por los más ilustrados eran la condición indispensable para la trayectoria segura de los nuevos Estados; se esperaban, entonces, fases, grados necesarios, que tendrían que traducirse en leyes bien pensadas, en desarrollo económico y en una educación que incluyera a la mayoría de la población.

En otro de sus escritos también se refirió en términos optimistas acerca de las ventajas que se podían lograr con la independencia. Dijo que la superioridad consistía en ofrecer “A los pueblos el beneficio de ser ellos mismos los que constituyesen las formas de sus gobiernos; A las clases elevadas, los primeros empleos del estado, y a las inferiores la abolición de las leyes que las degradaban y la aperción de las puertas del honor; A los eclesiásticos, las prelacías, dignidades, prebendas y beneficios sin partirlos con los españoles; A los comerciantes, la libertad de abrir relaciones con todas las naciones del mundo (...) A los labradores, la ventaja de dar valor más grande a los productos de la tierra, extendiéndose el comercio y multiplicándose los compradores; A los hombres de talento, el derecho de cultivarlo libremente” (García Laguardia: 73). En la concepción de Valle acerca de la independencia hay dos aspectos esenciales: el voto y el pueblo. Las expresiones que difundió alrededor de esos temas reflejaron una tremenda desconfianza a propósito del sufragio universal y de la capacidad popular para escoger libremente a sus gobernantes. Primero propuso que la insurrección es un derecho del pueblo siempre que resida en la masa entera de la nación y que su justeza exista cuando las autoridades quebranten las leyes fundamentales. Esta idea introdujo un elemento que frenaba la misma insurrección, al decir que ella no será legítima si es realizada por una parte del pueblo; y en seguida la moderó mucho más ya que “Una insurrección no puede verificarse sin enormes injusticias individuales; y este mal solo, incalculable en sus efectos, hace que un pueblo no emplee la fuerza, sino en último recurso, contra las autoridades constituidas que infringen la ley, o de cualquier modo exceden sus atribuciones (Oquelí: 355). Creyó que las decisiones del pueblo podían ser de gran provecho o provocar daños gravísimos a la sociedad y ello dependía del nivel educativo alcanzado. Por ello sostuvo que “El pueblo es el origen de donde emanan las autoridades supremas de la nación. Todo es desgracia si no hay en el pueblo la moralidad y conocimientos precisos de sus verdaderos derechos y deberes. Todo es felicidad cuando poseen en el grado necesario ambas cualidades” (Inéditos). Entonces, las virtudes más elevadas del pueblo tendrán expresión manifiesta cuando pueda escoger libremente y con el debido conocimiento como sus gobernantes a los hombres más sabios de la sociedad, a los más preparados en el arte del gobierno y de las ciencias. Y las elecciones del pueblo, para ser buenas, deben fundarse a partir de las estimaciones que pueda hacer acerca de las capacidades de los posibles gobernantes, acerca de su ilustración y del dominio que tengan de la ciencia de la legislación y del gobierno. En consecuencia, para que el pueblo pueda discernir entre esos requisitos necesariamente deberá ser educado, de otro modo el gobierno será ignorante, arbitrario, y la administración de la justicia también tendrá ese sello. Acerca de la anexión a México Valle genera más polémica. Según Ramón Rosa, Valle aceptó esa distinción debido a la posibilidad que existía de trabajar en provecho de los intereses de Centro América (Rosa: 53 a 55). El Imperio tuvo una duración efímera, abdicando Agustín Iturbide el 20 de marzo de1823. El Congreso, que había sido disuelto por el emperador, se volvió a reunir y decretó la segunda independencia centroamericana el 12 de abril de 1823. Ramón Rosa consideró que la actuación del hondureño en México fue de brillantes éxitos parlamentarios y de una ponderada labor en el gabinete de Iturbide (Ibídem). Valle sostuvo que la anexión debía ser resuelta por los pueblos a través de una elección libre, en primer lugar dijo: “Ninguna de las autoridades actualmente constituidas puede decidir el punto de unión o independencia de México, porque (...) las leyes no las han facultado para resolver una cuestión tan ardua; que la voluntad de los pueblos es la que debe decidirla y esta sólo puede expresarla el Congreso de Diputados elegidos por los mismos pueblos” (Oquelí: 378). Esto tenía una sólida justificación que Valle encontraba en el hecho de que para que dos naciones quieran unirse en una sola sociedad política, necesariamente tendría que tomarse en cuenta la voluntad de esas mismas naciones, expresada libremente. A la letra decía: “La voluntad es el origen de las obligaciones (...) de los pactos. No hay obligaciones cuando no hay voluntad. Sería una quimera la igualdad si un hombre tuviera derecho sobre otro hombre contra su voluntad: sería imaginaria la voluntad si fuera obligatoria, no siendo libre. La unión de dos individuos (...) exige (...) la voluntad de los mismos individuos expresada con libertad. La unión de dos naciones (...) exige (...) la voluntad de las mismas naciones pronunciada libremente” (Leiva Vivas: 259).

                                                                                                                      BENTHAM Y VALLE.

Para García Laguardia ( p. 16), los aspectos importantes del utilitarismo que impactaron en Valle son los siguientes: el hecho de formular una legislación y una ética dirigidas a un mismo fin y que orientaran las acciones de los hombres y produjeran la máxima cantidad de placer; el hecho de que la búsqueda de esa mayor suma de felicidad para el mayor número de personas podría tomar la forma concreta del gobierno constitucional con un ejecutivo fuerte; esos aspectos se reflejaron con claridad cuando propuso la existencia de un poder legislativo generador de leyes, de un poder ejecutivo que las cumpla y las haga cumplir y, sobre todo, de una ley fundamental, de una constitución que asegure el mayor bien posible del mayor número posible, para que el gobierno tenga a su favor a ese mayor número. Uno de los temas fundamentales que interesó a Valle fue el referente al diseño de las leyes, a su formulación, a su necesidad en estos pueblos que habían tenido escasas experiencias en cuanto a normatividad se refiere; por ello la introducción de la jurisprudencia de Bentham le pareció de extrema urgencia. Se trataba de implantar un procedimiento aritmético que sumara, restara y cuantificara los bienes y los males. La concepción de las leyes que sostenía Bentham incitó en Valle la certeza completa de que estaba frente al más importante jurista de la historia y ello provocó que afirmara que se necesitaban en las cortes legisladores como Bentham y que esos hombres formados en la jurisprudencia sean los que ocupen el lugar de los héroes militares en las diputaciones provinciales y que impriman el análisis legislativo y el sello de las matemáticas en las leyes, en consecuencia, pide repetidas veces que se inspiren en Bentham. Es decir: al hacer uso de los aportes del utilitarista el papel de los legisladores se verá simplificado en gran medida y se evitarían daños mayores a los pueblos cuando los diputados sepan sumar y restar bienes y males ( Meléndez: 204). Cuando tengan la posibilidad de elaborar la ley se tendrá el necesario instrumento regulador de la convivencia social y su utilidad se determinará en la medida en que pueda aumentar la felicidad y combatir todos los delitos que el hombre pueda cometer. Esa sería la función del legislador. La aplicación del principio utilitarista serviría, además, para identificar la calidad de los gobiernos, y el que lo implemente correctamente será superior a cualquier otro. Tal maximización de los beneficios del poder público a costa de un mínimo precio, sería la consigna del buen gobierno, la garantía de la felicidad, la condición indispensable para que exista la quietud social. Es decir, para que se concretara el ideal social se exigía orden y tranquilidad, penas y recompensas, sin importar bajo qué forma de gobierno se realice y, finalmente, constituir una sociedad sin diferencias abismales de riqueza.

   Apoyándose en el utilitarista, nuestro sabio pensó como algo necesario generar la formación de un sólido cuerpo jurídico que ayudase a poner orden  en su sociedad enfrentada a una situación del todo inédita: es el momento de la propagación de las ideas ilustradas, del ascenso de los grupos económicos y políticos importantes que aspiraban a una mayor autonomía, es cuando ocurre el advenimiento del proceso independentista;  todos esos acontecimientos constituían las grandes líneas centrales de aquella situación novedosa. Dentro de ese mundo aparentemente confuso, Valle retomó y trató de aplicar el pensamiento avanzado de su época para elevarlo como un ideario propio concebido para promover la gradual independencia de las antiguas provincias del Reino  de Guatemala; ese pensamiento y  la acción política haría posible acercarse al objetivo fundamental: construir una sociedad duradera, completamente estable. Y si acaso Valle supuso algún cambio en su ideal social, éste siempre sería obtenido de manera racional.

EL GOBIERNO. Independencia, educación, leyes justas y progreso social sólo puede realizarse con el buen gobierno, definiendo cuál es la mejor forma de gobierno bajo el cual se pueden establecer modos de convivencia con un gobernante ideal para el orden social instaurado. Esta es una de las reflexiones fundamentales del pensamiento político de todos los tiempos y que interesó a Valle. Ese ideal se refiere a una forma de gobierno en la que ningún miembro de la comunidad o algún grupo de individuos tiene potestad política sobre cualquier otro. Ese gobierno es, por tanto, el régimen gubernativo de todos sobre todos en interés común, en oposición al interés individual o de grupos aislados. Al menos esa sería la formulación general del buen gobierno con la que estarían de acuerdo los ilustrados formados en las ideas liberales, los utilitaristas y, por supuesto, nuestro Sabio Valle. Se trata de la sociedad que debe perseguir la mayor felicidad del mayor número, el principio fundamental utilitarista, el objetivo que en teoría estaría mejor garantizado por el gobierno de los muchos que por el gobierno de los pocos. La igualdad política y el gobierno de todos sobre todos podrían ser alcanzados inmediatamente si se contara con un desarrollo material y espiritual a la mano, o en un largo proceso evolutivo en el cual sería indispensable promover aquél desarrollo. En el caso de Valle lo principal es la calidad del poder político, lo mejor y más excelente desde su perspectiva, estos es, aquellos miembros de la comunidad mejor calificados para gobernar eran los que debían mandar sobre los otros menos capacitados para hacerlo. Esa autoridad y poderío serían ejercidos en pro del interés de los gobernados y no exclusivamente en provecho de los grupos gobernantes. De ahí la gran importancia que cobró en Valle la educación. Pero la educación no la encontró únicamente en el sistema escolar, ya que se trataba de forjar un hombre distinto, ilustrado, moldear la organización de la vida, de las rutinas, de los usos y costumbres de la sociedad civil que forma al individuo. La educación la reconoció también en la influencia que las leyes ejercen sobre el hombre. Por consiguiente, la preocupación sobre el tema de la educación tendría que coincidir con el de la ciencia, la economía, la política y el gobierno. Esto es así, ya que para Valle era imposible fundar un sólido sistema educativo sin transformar el orden político y sin tener un instrumento que permitiera la realidad de la educación y de la política deseada. Se creyó, pues, en la posibilidad de una forma de gobierno en donde los mejores gobernaban asignando lo que es debido a cada miembro o grupo de la comunidad, suponiendo que el criterio de valor conforme al cual se asignaría lo debido podría ser determinado objetivamente.

Claro está que para las ideas que se están examinando, los mejores para gobernar serían los hombres bien instruidos en tales menesteres y que fueran también propietarios. Y el criterio  objetivo para repartir lo debido se fundaría en el principio de la felicidad general, expresado en las leyes. Así, cualquier ley que se elaborara tendría que apoyarse en el principio de la utilidad general, en el entendido de que esa utilidad es la que hace que el mayor número de ciudadanos se encuentren sujetos a la misma forma de gobierno.



EL MEJOR GOBIERNO. José Cecilio del Valle determinó en qué debe consistir el mejor gobierno tomando en cuenta tres condiciones: la ciencia, la riqueza y la división del trabajo. Es necesario que el gobierno respete en los sabios la facultad de pensar, en los empresarios la de especular, y en todas las clases, la de trabajar; es necesario que mire la ilustración como el primer origen de la prosperidad, porque ella es la que descubre los tesoros de la naturaleza y enseña a aprovecharse de ellos; es necesario que deje en libertad a los labradores, comerciantes y artesanos, porque el interés de ellos es ilustrado y activo en procurar la misma riqueza que desea el gobierno (Oquelí: 290). El triunfo mayor de la razón sería la filosofía instalada en el gobierno. A la letra decía: “Una nación gobernada por la filosofía sería el espectáculo más grande de los siglos, el triunfo de la razón, el goce del patriotismo” (Ibídem, p.293). Claro está que esa filosofía no sería otra más que la filosofía de la ilustración con los agregados tomados del utilitarismo. Tal propuesta la consideró como “La filosofía que se interesa por los sufrimientos de la humanidad” (Ibídem, p. 270). En diversas ocasiones Valle repitió sus explicaciones: el 16 de junio de 1821 afirmó que el primer elemento del poder era la ilustración y que la riqueza ayudaba a aumentar el poder de los Estados (Ibídem, p. 210); el 16 de mayo de 1831 reiteró que “los elementos del poder de un estado son, la ilustración, la fuerza, la riqueza y la moralidad” (Meléndez Chaverri: 199). La capacidad de pensar acerca de esos “elementos del poder”, de revelar su ubicación y de saber dominarlos para ponerlos al servicio de la sociedad era, para los utilitaristas en particular y para cualquier ilustrado, una cualidad exclusiva del gobernante ilustrado, del tan anhelado Rey-Filósofo completamente dueño de la ciencia universal y que la utiliza para dominar la naturaleza, para leer en ella, descubrir sus misterios y ponerlos al servicio de la humanidad Puede afirmarse que para Valle gobernar requiere de un sólido dominio de la ciencia, en especial de la que atañe a las relaciones sociales; se necesitan leyes dictadas por los hombres y que expresen de la manera más fiel posible el interés general; para tales propósitos hace falta que exista el gobernante ilustrado dueño de una voluntad para gobernar y, algo más, este hombre sabio encargado de conducir a su comunidad deberá poseer en su raciocinio a la ciencia del gobierno que, en opinión de nuestro Sabio, es una ciencia positiva comparable con cualquier ciencia experimental.

Según Valle sólo se necesitaban de dos componentes para constituir el mejor gobierno: hombres sabios capaces de calcular los bienes y los males y así formular el código legislativo, y otros que pongan en marcha el sistema. Es decir, una sabiduría provisoria y funcionarios laboriosos. 

Aquí se descubren, entonces, los componentes del gobierno justo que propiciaran la felicidad de los pueblos y de todos los placeres deseados. Estos principios consisten en “Leyes dictadas por la sabiduría: ciudadanos formados por la educación; funcionarios provistos por la imparcialidad; estos son los elementos necesarios de un Gobierno Justo” (Ibídem, 114). Esos elementos tendrían que descansar en una plataforma granítica que sería la razón de ser del buen gobierno, el principio regulador de toda la actividad gubernamental; para decirlo con Valle: “La base indestructible de un Gobierno sólido es el mayor bien posible” (Oquelí: 484). De nuevo el principio de la felicidad general aplicado a la dirección de la sociedad. Según nuestro ilustrado, la política que expresa el principio de la felicidad general es la “moral en los negocios privados de individuo a individuo. Moral en los asuntos públicos de nación a nación. Esa es la única política justa y sólida” (Ibídem, p. 63).

Aquí se expresa otro elemento principal en la concepción de Valle acerca del gobierno justo, sin él no podría funcionar la política justa ni la buena administración; tampoco marcharía la generación de riquezas materiales ni existiría la educación formadora de hombres ilustrados. Este elemento novedoso es la planificación, la necesidad de que la conducción de la sociedad y de los negocios públicos se realice conforme a un plan bien concebido que será la garantía para que las acciones del gobierno se ejecuten con un margen reducido de imprevistos y con resultados prácticos.

Lo que anheló fue la construcción de un gobierno nacional, fuerte, centralizado, que pudiera sostener la unidad y la autonomía del desaparecido Reino de Guatemala. Además de la fuerza y la riqueza, el gobierno debía garantizar las libertades públicas, particularmente la de imprenta, asegurar también la distribución inteligente de los empleos entre los más capaces para desempeñar su trabajo y para defender la independencia (Oquelí: 146). ALGUNAS CONCLUSIONES. 1. José Cecilio del Valle intentó desarrollar un trabajo teórico totalizante, que abarcara los aspectos más generales de los temas de la política y de la sociedad. El hilo conductor de sus indagaciones era la promoción del progreso social por medio de reformas paulatinas y de movimientos calculados que evitaran a toda costa las transformaciones violentas y los giros inesperados. Sus propuestas no eran posibles realizarlas en una situación en donde las pasiones políticas de los grupos del poder y de los desplazados del mismo, se encontraban agitadas y la organización del poder no lograba estabilizarse. Nuestro sabio creyó que los individuos se impulsaban y resolvían en todo momento por el placer o por evitar el dolor. Esto hacía imprescindible la existencia de unas normas de convivencia racionales que harían que el hombre se acercara siempre a la mayor cantidad posible de placer y se alejara del dolor. Aquí se encontraría también el sentido esencial de la ley Buscar el placer y evadir el dolor sería la regla a la que podrían reducirse todos los mandatos acerca de la conducta del individuo. Y si acaso no actuara conforme a esa norma fundamental, no será por que encierra en sí mismo elementos de maldad natural sino por desconocimiento de la misma. Estas deficiencias deberán ser subsanadas con una buena enseñanza y la legislación y a ello debe tender la legislación justa: a obtener la máxima felicidad para el máximo posible, y la manera de encauzar las acciones individuales hacia la obtención de la felicidad es por medio de la educación y la moral. Cuando Valle habló de la mayor felicidad consideró que el fundamento social y de las instituciones se encontraba en el placer, sin excluir a nadie del principio de la felicidad general y extendiéndolo a todos los individuos y tomando a cada uno de ellos en igual grado, sin considerar que los individuos son eso precisamente por ser diferentes. La felicidad, pues, era aquí la suma de las felicidades individuales. 2. El buen gobierno no podía ser igual a los gobiernos considerados débiles, su fortaleza estaría fundamentada en la soberanía del poder legislativo, en las ejecutorias firmes del poder correspondiente, en la correcta administración de la justicia y en la existencia de una opinión pública bien educada actuando como freno a los excesos del poder. La organización del poder tendría como última razón al pueblo en general, ya que no podría existir otra forma de hacer coincidir el interés general con el plan de gobierno. En principio, el sufragio universal sería el medio más indicado para poder conocer de forma directa el interés popular aunque, debido a las circunstancias de la época, ese instrumento de consulta debía ser suspendido a la espera de que la educación produjera sus efectos en los potenciales electores. Mientras tanto, se justificaría el voto restringido a los propietarios ilustrados. Aquí resalta, otra vez, la creencia en la fuerza de la ilustración que hizo que la mayoría de sus exponentes, nuestro sabio incluido, se desinteresaran de las hipotéticas tiranías de las minorías educadas, ya que éstas sí serían garantes calificadas del buen gobierno, del orden y la seguridad, aunque la libertad resultase afectada. Esas ideas fueron bien acogidas por los grupos sociales representados por Valle encargados de sostenes los intereses de los hacendados, los comerciantes y los artesanos criollos; y sus afirmaciones acerca de la organización política provenían de la presunción de que las acciones del gobierno radicaban en alentar y estimular la riqueza para ponerla al servicio del individuo y de toda la sociedad. 3. Como buen ilustrado, Valle consideró que, aunque exista alguna armonía social como expresión de la moral pública, era más importante buscar las formas de moderar los antagonismos sociales mediante el recurso de la educación y de las leyes para hacer efectivos el disfrute de los derechos que existen para todos. Por otro lado, debido a los peligros que podían originarse en las clases bajas por su ignorancia y su miseria, había que procurar que se mantuvieran en su lugar y para tal cuestión podía dárseles buenas leyes y mostrarles la eficiencia de los ilustrados utilitaristas en el manejo del gobierno, o compadecerse de su situación. Pero, mientras no se alcanzara el grado suficiente de educación, no podía brindarles la oportunidad de ejercer el poder. De aquí provenía la concepción de la libertad política como originada no en supuestos derechos naturales sino en otro tipo de convenios sociales. Así, esa libertad era apenas un recurso más para acceder a la felicidad general y no una categoría metafísica absoluta. La finalidad del gobierno sería siempre legislar correctamente, formular buenas leyes, educar a los individuos para que logren entender que importa más cumplir el deber y comprender la justicia, en vez de emprender luchas fratricidas para obtener derechos políticos. Es decir, las libertades políticas no podían ser un derecho natural y universal ya que se expondría a las leyes justas elaboradas por los más capaces a una crítica en el momento en que atentaran contra la libertad de algún particular. Antes de argumentar sobre los derechos naturales sería preferible vivir bajo gobiernos civiles que se apoyen en el principio utilitarista de la máxima felicidad.

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