Jorge Cuesta

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Jorge Cuesta
Información personal
Nombre de nacimiento Jorge Mateo Cuesta Porte Petit
Nacimiento 23 de septiembre de 1903
Bandera de México Córdoba, México
Fallecimiento 13 de agosto de 1942
(38 años)
Bandera de México Tlalpan, México
Causa de muerte Suicidio por ahorcamiento
Nacionalidad mexicano
Familia
Cónyuge Guadalupe Marín
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación químico, escritor, editor
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Jorge Mateo Cuesta Porte Petit (1903-1942) fue un químico, poeta, ensayista y editor mexicano.

Nació en Córdoba, Veracruz, en donde realizó sus primeros estudios. En 1921 a la edad de 18 años, se trasladó a la Ciudad de México para ingresar al Conservatorio Nacional de Música y ser violinista, idea que abandonó para asistir a la Facultad de Ciencias Químicas, dónde cuatro años más tarde concluyó sus estudios.

Durante este periodo se dedicó a escribir ensayos y se relacionó con algunos miembros del grupo literario Los Contemporáneos, jóvenes intelectuales mexicanos que se encargaron de difundir las innovaciones en el campo del arte y la cultura de la sociedad mexicana durante el siglo XX. Dicho grupo lo llamaron "El Alquimista" y estaba integrado por Xavier Villaurrutia (1903-1950), Jaime Torres Bodet (1902-1974), Gilberto Owen (1904-1952) y Salvador Novo (1904-1974), quienes impulsaron la publicación de una revista en 1928 con el mismo nombre del colectivo.

En 1927 conoció a Guadalupe Marín (entonces esposa del pintor Diego Rivera), que más tarde sería su esposa, y ese mismo año publicó su polémica Antología de la poesía mexicana moderna.

En 1928 viajó a Europa, donde estuvo en contacto con André Breton, Carlos Pellicer, Samuel Ramos y Agustín Lazo.

En 1932 al terminó de su matrimonio y comenzó el éxito de su carrera literaria. Luego de la colaboración en la revista “Los Contemporáneos”, fundó la revista “Examen”, que cerró más tarde por su evidente participación en la crítica de la ideología nacionalista, característica de esos años en México.

Tiempo después, en 1938, dio un giro a sus actividades y se enroló en la industria de azúcares y de alcoholes, siendo jefe del departamento de laboratorio en una industria del ramo. Allí, revivieron sus inclinaciones científicas y experimentó con algunas enzimas y sustancias de diversa índole. Apuntan sus biógrafos, que fue por esos años que el poeta comenzó con su etapa de locura.

Según el portal “horizonte.unam”, luego de diversos males que aquejaron a su cuerpo, Cuesta visitó al psiquiatra, quien le diagnosticó disturbios mentales supuestamente derivados de tendencias homosexuales reprimidas.

El escritor reaccionó ante este diagnóstico y redactó una carta en la que se negó a atribuir sus males a su sistema nervioso sin un examen físico, oponiendo resistencia a la posibilidad de que hubiera algo reprimido y oscuro que pudiera vencer a su prolífica inteligencia.

Jorge Cuesta sufría crisis de paranoia y estuvo en diferentes centros clínicos. El 13 de agosto de 1942 cuando se encontraba internado en el Sanatorio del doctor Lavista, ubicado en Tlalpan, aprovechando el descuido de los enfermeros, se colgó con sus propias sábanas de los barrotes de la cama. Tenia 38 años de edad y había sido internado por un segundo acceso de locura que lo había llevado a acuchillarse los genitales. Recaía en una crisis de paranoia que había superado en el Hospital Mixcoac dos años antes.

El hecho lo consagró como un escritor misterioso, oscuro y ambivalente, que supo plasmar en su obra emociones como la ansiedad, la vejez, el pesimismo, la muerte y el equilibrio.

El día de su muerte, 13 de agosto de 1942, periódicos locales dieron la noticia con encabezados que decían: "Suicidio y castración. Poeta veracruzano se quita la vida en un ataque de locura." Otras fuentes escritas recogieron la noticia de manera más lacónica: "Loco y poeta. Termina emasculándose y muere días después".

René Tirado recuerda que una noche, en un café, Cuesta dejó escrita la siguiente frase en un papel[1] : «Porque me pareció poco suicidarme una sola vez. Una sola vez no era, no ha sido suficiente». Con el tiempo estas palabras se han convertido en profecía cumplida pues, efectivamente, el suicidio de Cuesta tiene que ser revivido por cada lector que se interna en su Canto a un dios mineral con el ánimo de entender este poema que ha sido calificado de «hermético». Porque, en realidad, como dijo Rubén Salazar Mallén, su poesía es oscura sólo para quienes no conocen su vida o, en palabras de Alí Chumacero, su poesía es poco diferente de lo que vivió.

Su poesía es descarnada, racionalista, utiliza como temas la ansiedad, el pesimismo, la vejez, la muerte, el equilibrio, etc. Privilegió la forma del soneto. Su poema más ambicioso y mejor logrado es Canto a un dios mineral, que es agrupado por la crítica en la tradición mexicana del poema filosófico junto con Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz, Muerte sin fin de José Gorostiza, Blanco de Octavio Paz e Incurable de David Huerta.

Colaboró en la Revista Ulises, El Universal, contemporáneos, Voz nacional, Letras de México y El Nacional. En 1932 fundó la revista Examen.

Jorge Cuesta es considerado fundador de la crítica literaria mexicana.

Su poesía fue recopilada póstumamente en dos ediciones, una prologada por Alí Chumacero (1918-2010) y otra por Elías Nandino (1900-1993) y Rubén Salazar Mallén (1928-1970). En 1964 la Universidad Nacional Autónoma de México publicó todo lo que se conoce de su obra poética y ensayística en cuatro volúmenes.

Bibliografía[editar]

  • Huerta-Nava, Raquel (compiladora). Jorge Cuesta: la exasperada lucidez. México, 2003. Contiene ensayos de Janitzio Villamar, Juan armando Rojas, Luis Enrique del Ángel, Juan Carlos H. Vera, Raquel Velasco, Norma Garza Saldívar, Édgar Valencia, Eduardo Cerecedo y Rodolfo Mata.
  • Alberto Pérez-Amador Adam: La sumisión a lo imaginario. Nueva edición, estudio y comento de ‘Canto a un dios mineral’ de Jorge Cuesta. Madrid / Frankfurt: Vervuert - Iberoamericana 2001 (ISBN 84-95107-67-8)

Enlaces externos[editar]