Jezabel (Biblia)

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La muerte de Jezabel por Gustave Doré.

Jezabel (en hebreo, אִיזֶבֶל |אִיזָבֶל| Izével| Izável| ʾÎzéḇel |ʾÎzāḇel| interpretado tradicionalmente como "no exaltada") es el nombre de una mujer que aparece en la Biblia.

En las Escrituras hebreas[editar]

En el Tanaj (las Escrituras hebreas y el Antiguo Testamento cristiano), Jezabel es una reina del antiguo Israel. Su historia se cuenta en los Libros de los Reyes (I y II).

Es introducida como una princesa fenicia, hija del rey Ithobaal I de Sidón, que se casa con el rey Acab del Reino del Norte durante la época en que la nación de Israel estaba dividida en los reinos del norte (Israel) y sur (Judá). Esta reina alejaba a Acab de Dios (que, en este contexto, era adorado solamente por los habitantes de Judá) y los llevaba a adorar Baal (a quien adoraban los sidonios).

Acab y Jezabel permiten que funcionen templos dedicados a los Baales (El, Baal, Asera...) en Israel, y el paganismo recibe respaldo legal. Además, la reina usa su control sobre Acab para llevar a los hebreos a la idolatría, la corrupción y la inmoralidad sexual, sometiéndolos a una tiranía (ver episodio de la viña de Nabot 1Reyes 21:1-16). El plan de Jezabel fue que al estar recién casada con el rey de Israel se sometió a la fe en Dios temporalmente. Sin embargo después se impuso a los ancianos de Israel y al mismo rey, la astuta mujer sedujo a su marido para ir modificando el modo de vida de Israel, adoptando el sistema de vida permitido por el dios El (y Baal) y obligó que se le rindiera culto en todo Israel, cosa abominable a los ojos de Dios.

Así Jezabel y Acab hicieron pecar a Israel por la idolatría, provocando indignación en Dios.

Ya más tarde, Jezabel hizo que dejaran las veneraciones a Dios y descaradamente siguieran los preceptos establecidos por los ídolos fenicios y cananeos (Baales), Asera (Astarot o Ishtar) la reina del cielo, y otros dioses ajenos o extraños a Dios. Es ahí cuando Dios se enoja con Jezabel e Israel por este pecado y envía profetas al rey Acab, más tarde al profeta Elías para resarcir la ofensa del rey y la reina de Israel.

Tras haber masacrado Jezabel a los profetas de Dios, el profeta Elías desafía a 450 profetas de Baal a una prueba para saber cuál es el verdadero dios (1 Reyes 18); se sacrifican dos animales, uno para cada dios, y se espera a ver cual dios, tras la invocación pertinente, enciende el fuego del sacrificio. Mientras que Baal no aparece, Dios sí, y el fuego enviado por el consumió incluso el agua que habían vertido sobre el sacrificio y hasta las piedras del altar. Elías y el pueblo, con el respaldo de Dios, masacran a los profetas de Baal, ganándose la enemistad de Jezabel.

Tras la muerte de Acab, Jezabel continúa mandando a través de su hijo Ahaziah. Cuando Ahaziah muere en una batalla, ella continúa ejerciendo el control a través de su otro hijo, Jehoram.

Como se refiere en 2 Reyes, 9:1-10, Dios habla a través del profeta Eliseo (sucesor de Elías), y sitúa a uno de sus siervos, el ungido Jehú, como rey en lugar de Jehoram', ordenándole: "golpea la casa de Acab...". Respondiendo a esta demanda para la revolución, Jehú asesina al rey Jehoram cuando intenta escapar.

Jehú se enfrenta luego a Jezabel en Jezrael y anima a sus eunucos a asesinar a la reina madre tirándola por una ventana. Lo hacen y la dejan en la calle para que sea comida por los perros. De Jezabel solo quedan el cráneo, los pies y las manos.

Su final cumple la profecía de Elías (1Reyes, 21:22-26).

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]

Jezebel, Artículo en inglés de Ronald L. Ecker]