Ir al contenido

Jerónimo de Ayanz y Beaumont

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Jerónimo de Ayanz

Retrato de Jerónimo de Ayanz y Beaumont, inspirado por uno de Miguel Servet. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, Eulogia Merle
Información personal
Nombre de nacimiento Jerónimo de Ayanz y Beaumont Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1553 Ver y modificar los datos en Wikidata
Guenduláin (Cizur) (Navarra, España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 23 de marzo de 1613 Ver y modificar los datos en Wikidata
Madrid (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Catedral de Murcia Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Familia
Padres Carlos de Ayanz
Catalina de Beaumont
Información profesional
Ocupación Ingeniero, inventor, militar y astrónomo Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma

Jerónimo de Ayanz y Beaumont (Guenduláin, 1553-Madrid, 23 de marzo de 1613) fue un polímata español, que destacó como militar, pintor, cosmógrafo y músico, pero, sobre todo, como inventor. Fue uno de los precursores del uso y diseño de la máquina de vapor, así como en sistemas de ventilación en minería, se adelantó al principio de Bernoulli, mejoró la instrumentación científica, desarrolló molinos de viento y nuevos tipos de hornos para operaciones metalúrgicas, industriales, militares e incluso domésticas. Inventó una campana para bucear, patentó un traje de inmersión probado ante la corte de Felipe III en el Pisuerga, el 2 de agosto de 1602. Si bien Jerónimo de Ayanz registró un sistema de extracción de agua mediante vapor en 1606, este dispositivo consistía en una bomba de presión y no en una máquina de vapor de movimiento mecánico (motor de vapor).[1]​ Su diseño se fundamentaba en principios físicos ya explorados por Herón de Alejandría y contemporáneamente por el italiano Giambattista della Porta. A diferencia de los motores desarrollados posteriormente por Thomas Newcomen o James Watt, el sistema de Ayanz carecía de condensador separado y de la capacidad de generar trabajo mecánico continuo mediante pistones.[2][3]

En una breve semblanza de mediados del siglo XX decía el autor:

Hombre de mucha ciencia para aquellos tiempos, hizo notabilísimas investigaciones e invenciones, cuyo recuerdo debía guardarse para honra de la patria.
Javier Ibarra Murillo, Biografías de ilustres navarros del siglo XVII, 1951

Biografía

[editar]
Casa natal de Jerónimo de Ayanz, a la vera del Camino de Santiago

Hijo de Carlos de Ayanz, capitán de la guarnición de Pamplona, y Catalina de Beaumont, fue el segundo de los hermanos varones, siendo el primogénito Don Francés de Ayanz, nacido un año antes. La crianza de Jerónimo y sus hermanos estuvo a cargo de su madre, Doña Catalina de Beaumont y Navarra, que inculcó en sus hijos los principios de una educación propia de su rango. Pasó la infancia en el señorío de Guenduláin hasta que en 1567 fue a servir al rey Felipe II como paje.[4]​ En la Corte se instruyó en las dotes miliciales, en las letras y las artes, y también en el manejo de las matemáticas que, posteriormente, le servirían para sus estudios de cosmografía.

Carrera militar

[editar]

Su padre, Carlos de Ayanz, intervino en las campañas de Francia, participando en la batalla de San Quintín en 1557 y en la expedición de castigo al, entonces, puerto corsario de San Juan de Luz.[5]​ Siguiendo su ejemplo, Jerónimo siguió la carrera de las armas tras su formación en El Escorial. En 1571 emprendió su carrera militar. En 1573 participa en las campañas en Túnez, bajo las órdenes de Juan de Austria. Fracasada la defensa de La Goleta, en 1574 es destinado a Lombardía, donde sirvió bajo el mando de Alejandro Farnesio durante algunos años en los que observó los progresos de una ciudad como Milán.[6]

Río Pisuerga a su paso por Valladolid, lugar de pruebas, ante la Corte, donde Jerónimo de Ayanz en persona realizó las primeras inmersiones para demostrar la eficacia de su invento.

Realizó el Camino Español, desde Milán a Namur, junto con sus compañeros del tercio bajo el mando de Lope de Figueroa, en el tiempo récord de 32 días, en pleno invierno, para acudir a Flandes ante la llamada del duque de Alba. Participó en la batalla de Gembloux, en 1578, y en el asalto de la ciudad de Zierikzee protagonizó una de sus hazañas legendarias cuando, gravemente herido, continuó luchando hasta deshacerse de sus atacantes.[7]​ Serán estos hechos los que Lope de Vega refleje posteriormente en su comedia titulada Lo que pasa en una tarde:

Flandes te diga, en campo, en muro, en villas
cual español tan alta fama alcanza.
Luchar con él es vana confianza,
que hará de tu guadaña lechuguillas.[8]

En 1579 está en Madrid, convaleciente, y recibe unas rentas de Felipe II en reconocimiento a sus acciones en Flandes. Al año siguiente, 1580, manda un destacamento para participar, a las órdenes de Sancho Dávila, en la campaña de Portugal.[9]​ Es el punto álgido de su carrera militar cuando en 1581 evitó el atentado que un francés planeaba contra Felipe II. En 1582, bajo las órdenes del marqués de Santa Cruz, embarca en los navíos que rumbo a las Azores participaron en la batalla de la Isla Terceira.[10]

Martos, Jaén

Gracias a su coraje y valentía, el rey lo premió con la Orden Militar de Calatrava.[11]​ El 7 de mayo de 1582 había recibido la encomienda de Ballesteros de Calatrava y años después, el 30 de enero de 1595, recibiría la encomienda de Abanilla.

En 1587 fue nombrado administrador general de Minas del Reino, es decir, gerente de las 550 minas que había entonces en España[12]​ y de las que se explotaban en América.[13]​ Fue capaz de resolver algunos de los graves problemas de la minería de entonces. Es necesario señalar que consiguió realizar este conjunto de invenciones desde 1598 hasta principios de 1602.

Asentado y residente en Murcia, donde actuaría como regidor durante mucho tiempo, se preocupó por la seguridad del litoral logrando el establecimiento en Cartagena de parte de la flota establecida en Barcelona, dando paso, desde entonces, a la actual base naval.[14]​ En 1589 reúne una tropa murciana y, junto a su hermano Francés, que había reunido tropas navarras también a su costa y cargo, acuden hasta La Coruña en apoyo de Juan Padilla, capitán de la guarnición, donde una decidida María Pita forjará su fama por detener exitosamente al pirata Francis Drake y su contraarmada.[15][16]

Fue también gobernador de Martos hasta 1597.

Inventos de Jerónimo de Ayanz

[editar]
La Esfera de fuego (1612-1613) por Jerónimo de Ayanz

Sistema de evacuación de fluidos por vapor

[editar]

Para solucionar la inundación de las minas, Ayanz diseñó un sistema que aprovechaba la presión del vapor para elevar agua al exterior. A diferencia de las máquinas de vapor de ciclo cerrado desarrolladas en el siglo XVIII, el dispositivo de Ayanz consistía en un depósito donde se inyectaba vapor para empujar el agua acumulada a través de una tubería. Aunque este mecanismo utilizaba principios de termodinámica y presión atmosférica, estos no fueron formulados teóricamente hasta los trabajos de científicos como Evangelista Torricelli (1643) o James Prescott Joule (siglo XIX). Su propuesta se sitúa cronológicamente después de las descripciones de Giambattista della Porta (1601) sobre la fuerza expansiva del vapor.[17]

El uso de la fuerza del vapor cuenta con antecedentes que se remontan a la Eolípila de Herón de Alejandría (siglo I)[18]​ y a aplicaciones acústicas como el órgano de la catedral de Reims (1120). En 1606, Ayanz propuso emplear la presión del vapor para el desplazamiento de fluidos en entornos mineros. No obstante, este sistema operaba mediante la expulsión directa por presión y no mediante un ciclo mecánico, diferenciándose de los motores de vapor con pistón y condensador desarrollados posteriormente durante la Revolución Industrial por figuras como Thomas Newcomen o James Watt.[19]

"Sistemas de refrigeración y ventilación de minas"

[editar]

En el ámbito de la ventilación, Ayanz propuso un sistema para refrigerar el aire de las minas mediante el intercambio de calor con nieve, dirigiendo el flujo al interior de las galerías. Aunque este mecanismo se cita en ocasiones como un precedente del aire acondicionado, técnicamente consistía en un enfriamiento por conducción, distinto de los sistemas de refrigeración por compresión modernos. Ayanz implementó estos diseños de forma experimental en su despacho y en la mina de Guadalcanal (Sevilla); sin embargo, la explotación de dicha mina cesó en 1611 debido a dificultades financieras y operativas de la compañía, sin que el sistema lograra una implantación industrial permanente.

Otros inventos

[editar]

Es un error histórico atribuirle a Ayanz la invención del vapor. Su trabajo en Guadalcanal fue una aplicación fallida de los principios físicos ya demostrados y publicados por el italiano Giambattista della Porta en 1601. Ayanz actuó como un técnico que intentó implementar tecnología extranjera, no como un descubridor original. El primer diseño conceptual del Submarino pertenece al inglés William Bourne, quien en 1578 estableció los principios teóricos de la navegación sumergible en su obra Inventions or Devises. A diferencia de los experimentos aislados de Ayanz, que no tuvieron continuidad ni influencia, el trabajo de Bourne y la posterior ejecución práctica del holandés Cornelius Drebbel en 1620 son los que sentaron las bases reales de la ingeniería submarina que hoy conocemos;[20]​ Asimismo, aunque se le atribuyen hitos como la invención del aire acondicionado o el traje de buceo, estos dispositivos se inscriben en una tradición técnica europea previa; sus sistemas de refrigeración de minas mediante nieve y tuberías seguían los principios de ventilación mecánica ya descritos por Georgius Agricola en De re metallica (1556), mientras que su equipo de inmersión era una evolución de las campanas de buceo y cascos con suministro de aire probados décadas antes por los italianos Guglielmo de Lorena (1535) y Francesco De Marchi (1551).[21]​ Pese a que en 1606 se le reconocieron 48 «privilegios de invención» firmados por Felipe III incluyendo balanzas de precisión, hornos para destilar agua marina, piedras cónicas de moler o estructuras en arco para presas, la mayoría fueron soluciones puntuales para la administración de la Corona que no generaron una línea de continuidad tecnológica. Un ejemplo es la inmersión de un buzo documentada en el río Pisuerga ante el Palacio de la Ribera en Valladolid, la cual, si bien fue un éxito logístico presenciado por la corte, no supuso el nacimiento de la escafandra autónoma ni del traje de buceo estanco moderno, desarrollados de forma independiente siglos más tarde.

Desde 1608 se dedicó a la explotación privada de un yacimiento de oro cerca de El Escorial y a la recuperación de las minas de Guadalcanal. En estas últimas, intentó implementar un sistema de desagüe mediante presión de vapor; sin embargo, este no era un invento aislado, sino una adaptación de los principios neumático-hidráulicos ya descritos por Herón de Alejandría y perfeccionados por ingenieros italianos como Giambattista della Porta. A pesar de la narrativa tradicional, la aplicación industrial de maquinaria para el drenaje de minas ya era una realidad avanzada desde mediados del siglo XVI en Centroeuropa, donde ingenieros alemanes en Sajonia y el Harz empleaban complejos sistemas mecánicos y de vacío documentados por figuras como Georgius Agricola. El intento de Ayanz en Guadalcanal representó un esfuerzo por seguir esta estela técnica europea, pero su efectividad fue limitada y no logró desplazar a los métodos tradicionales ya establecidos. Poco después, enfermó gravemente y el 23 de marzo de 1613 murió en Madrid. Sus restos se trasladaron a Murcia, la ciudad que había gobernado, descansando finalmente en su Catedral.

Recientemente la Biblioteca Nacional de España[22]​ adquirió un impreso fechado en 1612 donde se descubre una nueva faceta, la experimentación científica, al tiempo que deja constancia de su actividad hasta los últimos años de su vida. En una misiva al príncipe Emanuel Filiberto de Saboya le presenta un capítulo de un libro científico desconocido hasta ahora donde trata asuntos como la compulsión de elementos, la existencia del vacío, el movimiento perpetuo, la esfera de fuego y la caída de los cuerpos.[23]

Capilla del Socorro o de los Dávalos, lugar de enterramiento.

Enterramiento

[editar]

El enterramiento de Jerónimo de Ayanz se halla, supuestamente, en la Capilla del Socorro, situada en la girola de la Catedral de Murcia, capilla que fue de los Dávalos, familia con la que había emparentado tras su matrimonio con Blanca de Pagán Fajardo, y viudo de ésta, con su hermana Luisa, tras ser nombrado por Felipe II Comendador de Abanilla (Orden de Calatrava) y luego Regidor de Murcia.[24]

Tras su muerte en Madrid a la edad de 60 años, fue trasladado a la ciudad de Murcia, según sus voluntades, reposando en el Convento de San Antonio, del que sería trasladado, más tarde, a la Catedral, un enterramiento sin lápida que atestigüe su recuerdo.[25]

En la literatura

[editar]

Lope de Vega aborda la figura de su contemporáneo Ayanz, ya fallecido, en la obra de 1609 Lo que pasa en una tarde. Los personajes, haciendo una reminiscencia sobre los vigores de la juventud, le mencionan como un hombre de fuerza desaforada y le dan los títulos del «nuevo Alcides» en una elegía, en la que acusan a la muerte de no haberle podido vencer más que por vejez.[26]

Ayanz aparece también mencionado en El Criticón de Baltasar Gracián, donde los personajes de Andrenio y el Valeroso recuerdan como Ayanz era presuntamente capaz de partir una baraja de cartas con las manos.[27]​ Gracián utiliza un juego de palabras con intención moralizante, advirtiendo que así y todo es preferible huir de las pendencias (barajas en el argot de la época).[28]

[editar]

Ayanz protagoniza la novela de 2014 Ayanz, la increíble vida del Leonardo español de Rafael Romero.

La vida y obras de Ayanz fueron abordadas por el programa Cuarto Milenio en su episodio del 6 de mayo de 2018, contando con la colaboración del ingeniero Nicolás García Tapia.

El 11 de diciembre de 2019 se estrena en la sala de conferencias del Instituto Jerónimo de Ayanz de la Universidad Pública de Navarra un documental sobre su persona titulado "Jerónimo de Ayanz, inventor navarro".[29]

Tiene también un papel menor en la novela de 2020 El Maquinista del Mar, de Luis Torrecilla, que originalmente aborda la figura de otro inventor español poco conocido, Blasco de Garay.

Véase también

[editar]

Referencias

[editar]
  1. «The origins of the steam engine». The Roots of Progress. 29 de noviembre de 2023. Archivado desde el original el 6 de septiembre de 2024. Consultado el 6 de marzo de 2026. 
  2. Arndt, Gary (12 de junio de 2022). «The Development of the Steam Engine». Everything Everywhere (en inglés estadounidense). Archivado desde el original el 6 de febrero de 2025. Consultado el 6 de marzo de 2026. 
  3. «The Project Gutenberg eBook of A History of the Growth of the Steam-Engine, by Robert H. Thurston.». www.gutenberg.org. Archivado desde el original el 24 de mayo de 2025. Consultado el 6 de marzo de 2026. 
  4. García Tapia, Nicolás (1992). «Arte e ingenio en el Siglo de Oro. El proyecto técnico y artístico de Jerónimo de Ayanz en Valladolid». Boletín (Valladolid: Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción) 41: 31-52. ISSN 1132-0788. 
  5. Fortún Pérez de Ciriza, Luis Javier (3 de junio de 2017). Diario de Navarra, ed. «460 años de la bandera de Navarra». «Pamplona había reclutado una compañía de hombres y nombró como capitán de la misma a Carlos de Ayanz, señor de Guenduláin, ayudado por el alférez Miguel de Berio y Rosas, merino de Sangüesa, el sargento Pedro Daoiz y el contador y pagador de la ciudad, Juan de Labayen. Partieron el miércoles 27 de julio y la campaña duró quince días.» 
  6. García Tapia, 2010, p. 52
  7. García Tapia, 2010, pp. 52-53
  8. Vega Carpio, Lope de (1617). «Lo que pasa en una tarde». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 20 de julio de 2019. 
  9. García Tapia, 2010, p. 54
  10. García Tapia, 2010, p. 56
  11. García Tapia, Nicolás. «Capítulo 3. El nuevo Hércules. Hazañas militares de Jerónimo de Ayanz.». Un inventor navarro. Jerónimo de Ayanz y Beaumont. Valladolid. 
  12. García Tapia, 2010, pp. 114-130
  13. García Tapia, 2010, pp. 133-143
  14. «La máquina de vapor la inventó un navarro: Jerónimo de Ayanz». Universidad Pública de Navarra. 
  15. García Tapia, 2010, pp. 78-80
  16. VV.AA., 2015, p. 19
  17. «Giambattista della Porta - Biography». Maths History (en inglés británico). Archivado desde el original el 24 de mayo de 2021. Consultado el 6 de marzo de 2026. 
  18. «Hero's Aeolipile: The Ancient Greek "Steam Engine" Used For An Unknown Purpose». IFLScience (en inglés). Archivado desde el original el 4 de febrero de 2024. Consultado el 6 de marzo de 2026. 
  19. «https://www.britannica.com/technology/steam-engine». Britannica (en inglés). Consultado el 2 de marzo de 2026. 
  20. «Evolution of the Submarine». Warfare History Network (en inglés estadounidense). Archivado desde el original el 14 de enero de 2025. Consultado el 6 de marzo de 2026. 
  21. Eliav, Joseph (2015-01). «Guglielmo’s Secret: The Enigma of the First Diving Bell Used in Underwater Archaeology». The International Journal for the History of Engineering & Technology (en inglés) 85 (1): 60-69. ISSN 1758-1206. doi:10.1179/1758120614Z.00000000060. Archivado desde el original el 3 de julio de 2022. Consultado el 6 de marzo de 2026. 
  22. «Al serenissimo principe Emanuel Filiberto, gran prior de San Juan, generalissimo del mar. Don Geronimo de Ayanz ... sobre que no se puede hazer movimie[n]to perpetuo ... y assi mismo de la incertidumbre de la esfera del fuego y de la transmutacion de vnos elementos en otros ...». 
  23. García Tapia, 2016, p. 2
  24. Delgado, 2021, p. 121-122
  25. Delgado, 2021, p. 123
  26. VV.AA., 2015, p. 43-45.
  27. VV.AA., 2015, p. 50.
  28. VV.AA., 2015, p. 51.
  29. Universidad Pública de Navarra: Presentación del documental "Jerónimo de Ayanz, inventor navarro". Archivado el 10 de diciembre de 2019 en Wayback Machine.

Bibliografía

[editar]

Enlaces externos

[editar]