Parque del Retiro de Madrid

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Parque del Retiro
Puerta de Alcalá y Parque del Retiro (cropped).jpg
Vista del Parque del Retiro desde la plaza de la Independencia.
Parque del Retiro ubicada en Madrid
Parque del Retiro
Parque del Retiro
Tipo Parque público, jardín histórico
Localización Retiro (Madrid, España)
Coordenadas 40°24′55″N 3°41′02″O / 40.41527778, -3.68388889Coordenadas: 40°24′55″N 3°41′02″O / 40.41527778, -3.68388889
Vías adyacentes Plaza de la Independencia, calle de Alcalá, calle de O'Donnell, avenida de Menéndez Pelayo, calle del Poeta Esteban de Villegas, calle de Alfonso XII
Tamaño 1 180 000  (118 hectáreas) (Fuente: ETSICCP Madrid)
Creación 1630
Administración Ayuntamiento de Madrid
Estatus Parque público. Abierto todo el año
[editar datos en Wikidata]
Logotipo del parque del Retiro.
1 Puerta de Felipe IV
2 Puerta de España
3 Puerta de la Independencia
4 Puerta de Hernani
5 Puerta de Madrid
6 El Parterre
7 La Rosaleda
8 Estanque de las Campanillas
9 Casita del Pescador
10 Monumento a S.M. el Rey D. Alfonso XII
11 Monumento al General Martínez Campos
12 Monumento a Cuba
13 Fuente de la Alcachofa
14 Fuente de los Galápagos
15 Fuente del Ángel caído
16 Palacio de Cristal
17 Palacio de Velázquez
18 Montaña artificial
19 Casa de Vacas
20 Junta Municipal de Retiro
21 Templete de música
22 Embarcadero
23 Zona deportiva de la Chopera
24 Teatro de títeres
25 Inicio itinerario botánico
26 Aseos

El Parque del Retiro o Parque del Buen Retiro, popularmente conocido como El Retiro, es un jardín histórico y parque público situado en Madrid (España). Considerado como una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, alberga numerosos conjuntos histórico-artísticos de los siglos XVII a XXI, entre los que destacan el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, la Puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la Fuente de la Alcachofa; e incluso anteriores, como la ermita románica de San Pelayo y San Isidoro.

Fue construido en la primera mitad del siglo XVII dentro del proyecto paisajistico desarrollado para el Palacio del Buen Retiro, una antigua posesión real creada por el Conde-duque de Olivares (1587-1645)[1] para disfrute de Felipe IV (1605-1665),[2] de quien era su valido. Su uso como parque se remonta a 1767, año en el que Carlos III (1716-1788) permitió la entrada del público a efectos recreativos[3] y, ya definitivamente, a partir de 1868, cuando quedó bajo la titularidad del Ayuntamiento de Madrid.

Su aspecto actual responde preferentemente a las intervenciones realizadas en los siglos XIX y XX, si bien perviven trazados originales de los siglos XVII y XVIII.

Con una superficie de 118 hectáreas (1 180 000 ), pertenece administrativamente al distrito de Retiro, llamado así por el parque. Se encuentra delimitado por las calles de Alcalá y de O'Donnell (al norte), del Poeta Esteban Villegas (al sur) y de Alfonso XII (al oeste), mientras que la avenida de Menéndez Pelayo lo rodea por el este. Está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), figura legal que toda declaración de jardín histórico ostenta en la normativa española.

Toponimia[editar]

Los topónimos de Retiro y Buen Retiro hacen referencia a la funcionalidad del desaparecido Cuarto Real, un aposento anexo al Monasterio de los Jerónimos de Madrid, donde se retiraban los reyes para la meditación espiritual y el esparcimiento. Estas dependencias fueron ampliadas en 1561 por orden de Felipe II (1527-1598)[4] y sobre ellas terminaría constituyéndose, durante el reinado de Felipe IV, el Real Sitio del Buen Retiro, un conjunto de palacios, bosques y jardines, que darían lugar al parque actual.

Al parque también se le conoce como Jardines del Retiro o Jardines del Buen Retiro, aunque este último nombre, en sentido estricto, debe aplicarse a la zona ajardinada de carácter público creada en Madrid a finales del siglo XIX, donde hoy se levanta el Palacio de Cibeles, sobre terrenos que pertenecieron al Real Sitio[5] (véase Jardines del Buen Retiro de Madrid).

Otra de las denominaciones históricas es Parque de Madrid, como todavía puede leerse en algunas de las puertas de entrada al recinto. Empezó a utilizarse cuando el Buen Retiro fue municipalizado en el último tercio del siglo XIX[6] y hoy día está completamente en desuso.

Marco legal[editar]

El Parque del Retiro está protegido desde 1935, año en el que el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de la Segunda República procedió a su declaración como jardín histórico, mediante Orden de 8 de febrero. Esta protección queda ratificada por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, que establece que todos los jardines históricos son Bienes de Interés Cultural (BIC), y por la Ley 3/2013, de 18 de junio, del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.[7]

Además de su condición de BIC, el Retiro se encuentra dentro de la Zona Arqueológica del Recinto Histórico de Madrid (Decreto 61/1993, de 20 de mayo, de la Comunidad de Madrid), que garantiza el control arqueológico y paleontólogico ante posibles obras y excavaciones.[8]

Por su parte, la normativa del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid, de 1997, lo cataloga como parque histórico, junto con la Casa de Campo, el Parque del Oeste, la Quinta de la Fuente del Berro, el Parque de El Capricho, la Quinta de los Molinos, la Quinta de Vista Alegre, el Campo del Moro y el Real Jardín Botánico.[9]

El 27 de enero de 2015 el Sitio del Retiro y el Prado en Madrid fue inscrito en la Lista Indicativa de España del Patrimonio de la Humanidad, en la categoría de Bien Cultural, con el número de referencia 5977.[10]

Historia[editar]

Casón del Buen Retiro desde el Parque.
Monumento a Andrés Eloy Blanco.
Paseo de las Estatuas.

Los jardines tienen su origen entre los años 1631 y 1640, cuando el Conde-Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán y Pimentel), valido del rey Felipe IV (1621-1665), le regaló al rey unos terrenos que le habían sido cedidos por el duque de Fernán Núñez para el recreo de la Corte en torno al Monasterio de los Jerónimos de Madrid. Así, con la reforma del Cuarto Real que había junto al monasterio, se inició la construcción del Palacio del Buen Retiro. Contaba entonces con unas 145 hectáreas. Aunque esta segunda residencia real iba a estar en lo que en aquellos tiempos eran las afueras de la villa de Madrid, no estaba excesivamente lejos del Real Alcázar y resultó ser un lugar muy agradable, por estar en una zona muy boscosa y fresca.

Bajo la dirección de los arquitectos Giovanni Battista Crescenzi y Alonso Carbonell se construyeron diversos edificios, entre ellos el Coliseo del Buen Retiro, que acogió representaciones de los dramaturgos españoles del Siglo de Oro, entre ellos Calderón de la Barca y Lope de Vega. Perduran aún el Casón del Buen Retiro, antiguo Salón de Baile con frescos de Lucas Jordán, y el llamado Salón de Reinos, un ala del Palacio del Buen Retiro decorado antaño con pinturas de Velázquez y Zurbarán, entre otros; y los jardines de la posesión real.

Éstos se formaron al mismo tiempo que el palacio, trabajando en ellos, entre otros, Cosme Lotti, escenógrafo del Gran Duque de Toscana, y edificándose una leonera para la exhibición de animales salvajes y una pajarera de aves exóticas. El Estanque Grande, escenario de naumaquias y espectáculos acuáticos, el Estanque ochavado o de las campanillas y la Ría chica pertenecen a este período inicial.

A lo largo de la historia, el conjunto sufrió modificaciones, no siempre planificadas, que cambiaron la fisonomía del jardín, como el Parterre, diseñado durante el reinado de Felipe V (1700-1746), la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro (conocida popularmente como La China) en tiempos de Carlos III (1759-1788) o el Observatorio Astronómico, obra de Juan de Villanueva, reinando Carlos IV (1788-1808). El rey Carlos III fue el primero en permitir el acceso de los ciudadanos al recinto, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos.

Durante la invasión francesa, en 1808, los jardines quedaron parcialmente destruidos al ser utilizados como fortificación por las tropas de Napoleón. El palacio fue casi totalmente destruido.

Tras la contienda, Fernando VII (1814-1833) inició su reconstrucción y abrió una parte del jardín al pueblo, como ya hiciera Carlos III. El monarca se reservó una zona, entre las calles de O'Donnell y Menéndez Pelayo, donde construyó una serie de edificios de recreo, siguiendo la moda paisajística de la época, que aún se conservan, como la Casita del Pescador, la Casa del Contrabandista y la Montaña artificial.

Reinando Isabel II (1833-1868) se abrió la calle de Granada, que más tarde se llamaría de Alfonso XII, vendiéndose al estado los terrenos comprendidos entre ésta y el Paseo del Prado que fueron urbanizados por particulares.

Tras la revolución de 1868, (la Gloriosa), los jardines pasan a ser propiedad municipal y sus puertas se abrieron a todos los ciudadanos, comenzando una época en la cual, la Ría grande y el Estanque de san Antonio de los Portugueses se transformaron en Paseo de Coches. Se colocaron las fuentes de los Galápagos y de la Alcachofa, erigiéndose también la fuente del Ángel Caído en lo que fueron terrenos de la Fábrica de Porcelanas, obra de Ricardo Bellver. En el Campo Grande se edificaron el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez, obra de Ricardo Velázquez Bosco. En esta época, concretamente a finales del siglo XIX, transcurre la novela que Pío Baroja tituló Los Jardines del Buen Retiro, en la que se narra la vida de la capital en torno a este enclave.

Las últimas obras de ajardinamiento fueron las ejecutadas por el jardinero mayor Cecilio Rodríguez, que diseñó la rosaleda y los jardines que llevan su nombre.

El maestro Manuel Lillo compuso el pasodoble «Quiosco del Retiro» dedicado al lugar de conciertos matutinos en el que la Banda Sinfónica Municipal de Madrid actúa durante el verano.

El alcalde Enrique Tierno Galván designó a Antonio Mingote como Alcalde Honorario del Parque de El Retiro.[11]

Puntos de interés[editar]

Puertas monumentales[editar]

El Parque del Retiro cuenta con diecisiete entradas, concebidas, en gran parte, como puertas monumentales. Las que reúnen los mayores valores históricos y artísticos son las siguientes:

  • Puerta de España. Fue construida en 1893 por el citado Urioste, quien utilizó un esquema muy parecido al de la Puerta de la Independencia.[13] Consta de tres vanos, delimitados por cuatro grandes pedestales de orden jónico y cerrados por medio de una verja artística, realizada por Agustín Felipe Peró.[14] Se halla en la Calle de Alfonso XII y comunica la Calle de Antonio Maura con el Estanque Grande, a través del Paseo de la Argentina (anteriormente llamado de las Estatuas).
  • Puerta de Madrid. Enclavada en la confluencia de la calles de Alcalá y O’'Donnell, cerca de las Escuelas Aguirre, se abre al Paseo de Fernán Núñez (o Paseo de Coches), el de mayor longitud del Retiro. Fue diseñada con una gran amplitud, con objeto de facilitar el tránsito de vehículos. Se debe también a Urioste, quien concibió dos grandes pilares de planta cuadrangular, decorados con guirnaldas y medallones con cabezas de león, además de una columna exenta de orden compuesto, situada entre ambos.[12] Se inauguró en 1900.

Fuentes[editar]

Detalle de la Fuente del Ángel Caído.

El Retiro no conserva ninguna de las fuentes que albergó durante el siglo XVII, cuando se constituyó como Real Sitio. Entre los conjuntos perdidos se encuentran la Fuente de Narciso, cuya escultura central se hizo a partir de un vaciado traído por Velázquez (1599-1660) desde Italia,[16] y la Fuente del Tritón, conformada por un grupo escultórico de Giovanni Battista Lorenzi (1527-1583) y un pedestal de Juan de Bolonia (1529-1608).[17] La mayor parte de las fuentes que lo adornan en la actualidad proceden del siglo XIX, aunque también se mantienen en pie algunas del siglo anterior, como la Fuente de la Alcachofa, una de las de mayor interés histórico y artístico de todo el parque.

  • Fuentes del siglo XVIII. En lo que respecta al siglo XVIII, sobreviven las dos fuentes gemelas del Parterre, un jardín que mandó levantar Felipe V (1683-1746) siguiendo modelos barrocos franceses.[18] Consisten en dos amplios estanques, cada uno con un surtidor de piedra y bronce, con forma de alcachofa.
De este mismo siglo es la Fuente de la Alcachofa, construida en 1781 por Ventura Rodríguez (1717-1785) para el Salón del Prado y trasladada en 1880 al Retiro, donde preside la Plaza de Honduras, en el ángulo sudoeste del Estanque Grande. Consta de dos cuerpos, el inferior con una nereida y un tritón, obra de Alfonso Giraldo Bergaz (1744-1812), y el superior con cuatro amorcillos, que, junto la alcachofa del remate, fueron labrados por Antonio Primo.[19]
Dentro de las actuaciones llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Madrid, una vez que los jardines fueron municipalizados en el último tercio del siglo XIX, destaca la Fuente de los Galápagos, ideada por el arquitecto Francisco Javier de Marietegui (1775-1843) y materializada por el escultor José Tomás (1795-1848). Presenta un gran pedestal en forma de palmera, con figuras de niños montados sobre delfines en la base. Su primer emplazamiento fue la Red de San Luis, en la Gran Vía madrileña, donde fue inaugurada en 1831. En 1879 fue llevada al Retiro, a la Plaza de Nicaragua, muy cerca del Estanque Grande.[22]
Por su parte, la Fuente del Ángel Caído se construyó en 1885, si bien el grupo escultórico de la coronación es anterior. Se trata de una escultura de Ricardo Bellver (1845-1924), hecha en yeso en 1877 y fundida en bronce un año después, que se inspira en unos versos de John Milton, recogidos en El paraíso perdido (1667). La figura se apoya sobre un pedestal diseñado por Francisco Jareño (1818-1892), en cuya parte inferior hay dispuestos varios mascarones con surtidores, representativos de seres infernales.[23]
A lo largo de la primera mitad del siglo XX Cecilio Rodríguez (1865-1953), jardinero mayor del Retiro y director de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid, realizó distintas intervenciones paisajísticas, para los cuales hizo trasladar una serie de fuentes decimonónicas desde otros puntos de la ciudad. En la Rosaleda instaló la Fuente del Fauno y la del Amorcillo, originarias del Palacio del Marqués de Salamanca;[24] y en las inmediaciones de la Puerta de Hernani, la de las Cuatro Gracias y la del Pequeño Tritón, esta última procedente de la Casa de Campo.[25]
  • Fuentes del siglo XX. En referencia a las fuentes del siglo XX, cabe citar la de Cuba (1929), concebida como un monumento a la nación cubana, con un marcado tratamiento histórico,[23] y la de la Gaviota (1962), situada en los Jardines de Cecilio Rodríguez y adornada con un grupo escultórico de Jaime Fernández Pimentel (1933).[12]

Jardines y paseos[editar]

El Buen Retiro posee numerosos jardines de carácter diferenciado, además de paseos y plazas, pertenecientes a distintas épocas y estilos. Aunque el más antiguo que se conserva es el Parterre, levantado en las primeras décadas del siglo XVIII, existen vestigios de trazados anteriores en algunos recintos, como el Paseo de Fernán Núñez (o de Coches) y la Glorieta del Ángel Caído.

Detalle del Parterre, con el Casón del Buen Retiro al fondo.
  • El Parterre. Se trata de uno de los primeros jardines de gusto francés que se hicieron en España[18] y el único proyecto que pudo terminarse, dentro del plan de transformación del Real Sitio que Felipe V (1683-1743) encomendó a Robert de Cotte (1656-1735) y René Carlier (?-1722). Sustituyó al Jardín Ochavado, un espacio surgido en el siglo XVII a partir de la confluencia de varias calles en una plaza central. Su diseño recayó sobre el segundo de los arquitectos citados, quien concibió una explanada abierta, ordenada de manera formalista y dispuesta axialmente en relación al Casón del Buen Retiro, con dos rampas laterales como límites. Las obras comenzaron en 1716 y se estima que pudieron estar finalizadas en 1722.[18]
  • Paseo de la Argentina (o de las Estatuas). Durante el reinado de Isabel II (1830-1904) se acometieron varias reformas en el Retiro, como la apertura del Paseo de las Estatuas, posteriormente bautizado como Paseo de la Argentina, que discurre en paralelo al Parterre. Su nombre inicial procede de las esculturas de sus flancos, perteneciente a la serie de reyes españoles creada en la primera mitad del siglo XVIII, para decorar las cornisas del Palacio Real de Madrid.
Las figuras fueron realizadas por varios autores, bajo la dirección de los escultores Juan Domingo Olivieri (1706-1762) y Felipe de Castro (1711-1775). Después de ser instaladas en el palacio, Carlos III (1716-1788) ordenó retirarlas, según decreto de 8 de febrero de 1760, al considerar que adornaban en exceso. Tras permanecer varias décadas en depósito, en 1843 fueron recuperadas y ubicadas en diferentes puntos de Madrid, además de en otras ciudades españolas.
En la capital pueden verse también en la Plaza de Oriente y en los Jardines de Sabatini. En el Paseo de la Argentina hay un total de trece estatuas de reyes, así como un pedestal vacío, al perderse el grupo escultórico al que iba servir de base. A continuación aparecen representadas, ordenadas según su colocación en el paseo (de oeste a este):


Vista parcial de la Rosaleda.
La Rosaleda, con la Fuente del Fauno.
Jardines del Arquitecto Herrero Palacios (Casa de Fieras).
  • Jardín madrileño. Al igual que el Paseo de la Argentina, es resultado de las reformas impulsadas por la reina Isabel II (1830-1904) a partir de 1841. Se sitúa al sur del Parterre y presenta un trazado geométrico, con cuadros regulares rodeados de setos, en los que se levantan grandes árboles de sombra. Está adornado con diferentes fontines de piedra de granito.
  • Paseo de Fernán Núñez (o de Coches). Fue realizado en 1874 a iniciativa del Carlos Gutiérrez de los Ríos (1779-1822), duque de Fernán Núñez, quien pretendía crear una vía habilitada al tráfico, similar a las existentes en otros parques europeos (la circulación de vehículos estuvo permitida hasta el año 1981). Para su construcción se aprovechó parte del primitivo Río Grande (o de El Mallo), un canal navegable excavado entre 1638 y 1639,[26] del que hereda su trazado en forma de escuadra. Éste finalizaba en la desaparecida Ermita de San Antonio de los Portugueses, enclavada en una isla polibulada, sobre la que hoy se asienta la Glorieta del Ángel Caído. El Paseo de Fernán Núñez está adornado con dos grupos escultóricos, Hércules y el León de Nemea y Hércules y la Hidra de Lerna, ambos del siglo XVII.
La Rosaleda es de planta elíptica y está delimitada por un seto de arizónicas recortadas. Fue levantada alrededor de la estufa fría del Palacio del Marqués de Salamanca, un invernadero de hierro y cristal que el consistorio adquirió en 1876 e instaló en el Retiro, en el lugar que antes ocupaba la primera Ría de Patinar, junto al tramo meridional del Paseo de Fernán Núñez (o de Coches).
Con la Guerra Civil (1936-1939), el recinto sufrió daños de consideración, que motivaron su total reconstrucción en 1941. Durante estos trabajos se procedió a la desmantelación de la estufa, que había quedado muy deteriorada, y a su sustitución por un estanque.
El recinto conserva gran parte de los elementos del primitivo zoo, tales como pabellones, jaulas y grupos escultóricos, correspondientes tanto al proyecto original de Isidro González Velázquez (1765-1840) como a la intervención que hizo Cecilio Rodríguez (1865-1953) a partir de 1918. Han sido convertidos en motivos decorativos y, en el caso concreto del pabellón denominado La Leonera, del primer tercio del siglo XIX, en una biblioteca.
  • Jardines de Cecilio Rodríguez. Cecilio Rodríguez (1865-1953) construyó unos primeros jardines, a modo de ampliación de la vecina Casa de Fieras, a partir de una propuesta municipal aprobada en 1918. Tras los destrozos de la Guerra Civil (1936-1939), el propio jardinero procedió en 1941 a su restauración, cambiando sustancialmente su aspecto original. Son de planta rectangular y se encuentran flanqueados, en tres de sus lados, por pabellones que se utilizan ocasionalmente para actos oficiales. Albergan numerosos elementos paisajísticos, como pérgolas, fuentes, estanques, columnas ornamentales, suelos ajedrezados y grupos escultóricos, que se distribuyen de manera formalista.

Edificios[editar]

Entrada principal del Palacio de Velázquez.

El Buen Retiro se constituyó en el siglo XVII alrededor de un palacio real, cuyos dos únicos restos conservados, el Salón de Reinos y el llamado Casón, están enclavados fuera de los límites del parque, como consecuencia de la segregación de terrenos que tuvo lugar en 1865. Dentro del perímetro actual, se encuentran destacadas obras de la arquitectura española de los siglos XVIII y XIX, además de las ruinas de una ermita románica.

El edificio es de estilo neoclásico. De planta cruciforme, se articula alrededor de una rotonda central, que, pese a inspirarse en las villas palladianas del Renacimiento italiano, aporta soluciones de gran originalidad, como el templete jónico que se eleva sobre la misma y la cúpula rebajada que le sirve de cubierta.[28] En la fachada principal se abre un pórtico hexástilo, que, siguiendo las corrientes neoclásicas de la época, queda rematado con un entablamento con terraza, en lugar del característico frontón de los templos grecorromanos.

Monumentos[editar]

Monumento a Galdós en el Retiro, obra de Victorio Macho de 1918, inaugurada en 1919.
Monumento a Jacinto Benavente, obra de Victorio Macho, inaugurada en 1962.
  • Monumento a Alfonso XII. Está situado casi en el centro del parque del Retiro. En 1902 se convocó un concurso nacional para construir un monumento al rey Alfonso XII, a iniciativa de la reina madre María Cristina. El ganador fue el arquitecto José Grases Riera con un grandioso proyecto en uno de los lados mayores del Estanque Grande, compuesto por una gran columnata con gran número de esculturas que rodearía a la estatua ecuestre del rey, inmediata al estanque, todo ello en bronce y mármol. Al fallecer, fue sustituido en la dirección por Teodoro Anasagasti, que no introdujo modificaciones. El monumento, financiado por suscripción popular, fue inaugurado el 6 de junio de 1922.
Todo el conjunto mide 30 metros de alto, 86 metros de largo y 58 metros de ancho, y participaron en su elaboración más de veinte escultores. Fue la primera estatua conmemorativa de las que durante el pasado siglo fueron poblando los jardines: obras como las de Benlliure, Clará y Mateo Inurria entre otros.
En primer término aparece la estatua ecuestre del rey, fundida en bronce, realizada por Mariano Benlliure en 1904. En el basamento central, «La Paz» de Miguel Blay, «La Libertad» de Aniceto Marinas y «El Progreso» de Miguel Ángel Trilles. En el zócalo, tres relieves de bronce. Del monumento central avanzan unas escalinatas hacia el estanque, con cuatro leones de piedra que labraron Vallmitjana y Estany. Debajo de sus pedestales, en bronce, cuatro sirenas, obra de Parera, Atché, Coll y Alsina. También hay dos leones con amorcillos en cada uno de los accesos laterales al hemiciclo, obras de Francisco Javier Escudero Lozano, Bofill, Arnau y Campmany. A ambos lados del acceso central en la columnata, «El Ejército» de Montserrat y «La Marina» de Mateo Inurria. En la cara interna, frente al estanque aparecen representadas, en bronce, «Las Ciencias» de Fuxá, «La Agricultura» de Alcoverro, «Las Artes» de Bilbao y «La Industria» de Clará. La ornamentación de frisos y basamento central fue realizada por Estany.
  • Monumento a Santiago Ramón y Cajal. Se encuentra en el Paseo de Venezuela y está realizado en piedra granítica y bronce. Fue inaugurado en el año 1926. La concepción de su autor, el escultor Victorio Macho, es muy original. La estatua de Cajal se sitúa en el centro de un estanque, reclinado al modo de las figuras de sarcófago etruscas, con manto y el torso desnudo, como un héroe clásico. Cerrando el estanque a modo de testero o fachada, se dispone un edículo con una estatua femenina de bronce en el centro (La ciencia médica) y dos fuentes a los lados, decoradas con sendos relieves cuandrangulares. Representan la Fuente de la Vida (Fons Vitae, reza la inscripción) y la Fuente de la Muerte (Fons Mortis).
  • Monumento a Benito Pérez Galdós. Del mismo escultor que el anterior,[32] está situado en la pequeña glorieta que lleva el nombre del homenajeado, junto al Paseo de Coches. Está realizado en piedra blanca de Lérida (medidas: 2,10 x 1,13 x 2,20 metros).[33] Sufragado por suscripción pública, fue inaugurado el 20 de enero de 1919, con asistencia del propio escritor, ya inválido y ciego, en compañía del escultor, el alcalde de la capital española y algunos escritores y amigos.

Como alcalde de Madrid recibo en nombre del pueblo, la reliquia sagrada de esta obra de arte, que habrá de ser admirada por las generaciones presentes y venideras. (...) No he de hablar del nuestro Galdós como patriarca de las letras, sino como madrileño y madrileñista. Nadie como él describió esa calle de Toledo, y nadie como él ha amado tanto al pueblo de Madrid. (...) En nombre de este, beso la mano al maestro insigne, y repito con Serafín Álvarez Quintero: ¡Salud!

Palabras de Garrido Juaristi durante la ceremonia de inauguración.[34]
  • Monumento a Jacinto Benavente. Realizado también por Victorio Macho, fue inaugurado en 1962. Está ubicado en los jardines frente al Parterre. Fue costeado gracias a la recaudación de un millón de pesetas por suscripción popular.[35]

Caprichos[editar]

Casita del Pescador.
Montaña Artificial.
Casa de Vacas.

Un capricho es un elemento paisajístico y recreativo, por lo general tematizado, en el que se recrea, mediante modelos arquitectónicos singulares e ingenios mecánicos, un asunto fantasioso, histórico, exótico o rústico.[20]

El Buen Retiro contó con este tipo de edificaciones desde el momento de su fundación en el siglo XVII. Uno de ellos fue el templete chinesco del Estanque Ochavado,[36] que aparece representado en el plano de Madrid que Pedro Teixeira (1595-1662) hizo en 1656.[37] Con todo, su máximo desarrollo tuvo lugar a principios del siglo XIX, cuando el rey Fernando VII (1784-1833) ordenó a Isidro González Velázquez (1765-1840) que rehabilitara los jardines, tras los destrozos provocados por la Guerra de la Independencia (1808-1814).

El citado arquitecto diseñó numerosos caprichos, como la Fuente Egipcia, la Casa de Fieras, la Casita del Pescador, la Montaña Artificial, la Casa de Vacas, la Casa del Contrabandista, el Castillete Medieval, la Casa Persa (o Rústica) y la Casa del Pobre, estos dos últimos perdidos.[38] En su inmensa mayoría fueron levantados en el Reservado, una zona del Retiro que el rey acotó para uso y disfrute de la familia real. A continuación se describen los conjuntos conservados, con excepción de la Fuente Egipcia y de la Casa de Fieras, analizados anteriormente:

  • Casita del Pescador. Se trata de una pequeña estructura de planta cuadrangular y dos pisos, con cubiertas de zinc, resueltas a cuatro aguas y con chapitel en punta. Está decorada al exterior con pinturas pompeyanas y con hornacinas, que, si bien fueron concebidas para alojar esculturas, se adornan en la actualidad con plantaciones. El pabellón se encuentra dentro de un estanque y está rodeado por un corredor, del que parte una pasarela, que le pone en contacto con suelo firme.
  • Montaña Artificial. También es conocida como Montaña Rusa de los Gatos, por las esculturas de felinos ahí existentes. Consiste en una colina escalonada, ornamentada con una abundante vegetación y formaciones de rocalla, a través de las cuales se precipitan pequeñas cascadas, que vierten en una serie de estanques ubicados en la base. Por las laderas se abre un camino que, rodeando toda la estructura y atravesando varios puentes, conduce hasta la cima, donde había una construcción con torres, a modo de fortaleza en miniatura. Su interior se encuentra horadado con una bóveda, a la que se accede por medio de tres puertas decoradas, que hoy día permanecen cerradas, debido al deterioro de las instalaciones.
  • Casa de Vacas. Se diseñó como una alquería, donde se dispensaba leche recién ordeñada, actividad que explica su topónimo. Su fisonomía actual es resultado de dos reconstrucciones, la primera como consecuencia del paso de un ciclón en 1886 y la segunda tras sufrir un incendio en 1982, que han alterado sustancialmente el proyecto original. Hoy día es un centro cultural gestionado por el Ayuntamiento de Madrid.
  • Casa del Contrabandista. Al igual que el anterior, este capricho se encuentra muy transformado, debido a su uso como establecimiento de hostelería a lo largo de los XX y XXI. Fue concebido para albergar una noria, lo que explica su estructura circular y su cubierta en forma de cúpula. Consta también de un tramo recto, que se adosa al cuerpo principal. En sus orígenes contó con una colección de autómatas, inspirados en tópicos andaluces, entre los que figuraban un cura y un contrabandista, del que toma su nombre.[39]
  • Castillete medieval. Su nombre original fue Torre del Retiro, por su aspecto de fortificación de la Edad Media, con cuatro torres angulares, tres plantas y una cubierta plana. A finales del siglo XX fue cedido al Servicio Meteorológico Nacional (hoy Agencia Estatal de Meteorología), por lo que empezó a ser conocido como Castillete Meteorológico. En la actualidad está sin uso y en mal estado de conservación.

Estanques y rías[editar]

Siglo XVII[editar]

Isleta del Estanque Ochavado (o de Campanillas).

Durante la constitución del Real Sitio en la primera mitad del siglo XVII, una de las prioridades fue la creación de una red de infraestructuras hidráulicas, que no solo garantizase el suministro de agua a las plantaciones y al propio palacio, sino que también permitiera desarrollar elementos ornamentales y recreativos. De las actuaciones llevadas a cabo entonces, consideradas como las más vanguardistas entre las realizadas hasta ese momento en las Cortes europeas,[26] solamente se conservan dos estanques:

  • Estanque Ochavado (o de Campanillas). Aunque se desconoce la fecha exacta en que fue hecho, se sabe que es anterior al Estanque Grande.[26] Su planta está configurada por ocho lados polibulados y tiene en el centro una isleta, adornada en la actualidad con una formación de rocalla, aunque en sus orígenes albergaba un templete chinesco, del que colgaban campanillas, que sonaban con el viento.[36] Formaba parte del Jardín Ochavado, al que daba nombre, donde presidía uno de sus ángulos. Al levantarse el Parterre a principios del siglo XVIII, el citado jardín fue eliminado, con lo que el estanque quedó aislado, fuera de cualquier relación compositiva.
  • Estanque Grande. Fue proyectado en 1634 por Cristóbal de Aguilera, que, en su calidad de maestro mayor y veedor de las fuentes de Madrid, fue también el máximo responsable del sistema hidráulico del Buen Retiro. Aunque técnicamente fue concebido como un gran depósito, del que se extraía agua para abastecer al Real Sitio, desarrolló una función lúdica de primer orden, no solo porque en él se practicaba la navegación recreativa y la pesca,[40] sino también como escenario de naumaquias y representaciones teatrales.[1]
El estanque tenía una isla ovalada en su punto central y varios pabellones en sus orillas, obra de Alonso Carbonel (1583-1660), que se utilizaban como pescaderos y como elementos escenográficos. Además contaba con un canal navegable, denominado Río Grande o de El Mallo (1638-1639), que partía de su extremo suroriental y finalizaba en la ría polilobulada de San Antonio de los Portugueses.[18]
En 1817 el arquitecto Isidro González Velázquez (1765-1840) edificó en la ribera este el Embarcadero Real,[41] un pabellón de tres cuerpos, decorado con motivos chinescos, que fue demolido a principios del siglo XX, al construirse en su lugar el Monumento a Alfonso XII. En 1917 se hizo otro nuevo, situado esta vez en el lado norte, que, tras incendiarse, fue reemplazado en 1926 por el embarcadero que ha llegado a nuestros días, obra de Luis Bellido y González (1869-1955).[42] Dicha instalación sigue funcionando en la actualidad y a través de ella se canalizan los usos recreativos y deportivos que tiene ahora mismo el estanque.

Siglos XVIII a XX[editar]

Una de las rías construidas en el siglo XIX.
Atardecer en el estanque del Palacio de Cristal.

La construcción de elementos hidráulicos se aminoró durante el siglo XVIII y volvió a intensificarse en las primeras décadas del siglo XIX, con obras que, como el estanque de la Montaña Artificial (1817), estaban asociadas a los caprichos paisajísticos que Isidro González Velázquez (1765-1740) hizo para el rey Fernando VII (1784-1833). En cualquier caso, la mayor parte de estanques y rías que existen actualmente en el Retiro se realizaron a partir de 1868, una vez que los jardines fueron municipalizados :

  • Ría de Patinar. Se levantó en 1876 para sustituir otra anterior, que se encontraba en la actual Rosaleda. Para su emplazamiento se eligió una zona umbría, con objeto de que el agua permaneciese más tiempo congelada y prolongar así la práctica del patinaje sobre hielo. Presenta un recorrido ovalado y discurre alrededor una isla ajardinada.
  • Estanque del Palacio de Cristal. Fue construido en 1887 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco (1843-1923), junto al palacio por él mismo diseñado. En una de sus riberas instaló una gruta de rocalla, que concibió como un elemento de transición entre la lámina de agua y el desaparecido Pabellón Árabe, un templete de estilo neonazarí que había realizado cuatro años antes y que estaba enclavado en lo alto de un promontorio.
  • Estanque Rústico. Cecilio Rodríguez (1865-1953) hizo este estanque para los jardines que llevan su nombre. Es posible que lo levantase a partir de 1918, cuando recibió el encargo de ajardinar esta zona del Retiro, y que después decidiera mantenerlo, cuando asumió la reconstrucción del lugar, tras los destrozos de la Guerra Civil (1936-1939). El estanque está adornado con un puente oblicuo de dos ojos, con fábrica de mampostería e hileras de ladrillo.

Flora y fauna[editar]

El Retiro presenta una variada vegetación, en la que confluyen los tres grandes niveles de estratificación vegetal (el herbáceo, el arbustivo y el arbóreo), tanto de forma separada como, principalmente, combinada.

Con respecto a los árboles, el inventario realizado en 2014 contabilizó un total de 19.034 ejemplares, una cifra muy similar a la de 2012 (19.402) y claramente superior a la de 2004 (17.859), cuando se hizo el primer censo considerado plenamente fiable.[43] Las especies arbóreas representadas se elevan a 167, una treintena más que en 2004.

En su mayor parte se trata de castaños de Indias, con más de 6.500 individuos, que suponen el 34,5% de la masa forestal. A gran distancia se sitúan los plátanos de sombra (956, el 5%), los ciclamores (781, el 4,1%) y las palmeras excelsas (651, el 3,4%). También son abundantes los arces silvestres, los cedros atlánticos, los almeces, los cipreses mediterráneos, las acacias de tres espinas, los aligustres, los pinos piñoneros, los almendros, las encinas, las falsas acacias, las sóforas, los olmos comunes y los olmos de Siberia, especies que superan, cada una de ellas, las 300 unidades.[43]

La presencia de masas boscosas de cierta magnitud favorece la diversidad de la fauna. A ello también contribuyen las zonas húmedas existentes, tales como estanques, fuentes y rías artificiales, que no solo actúan como corredores biológicos, sino que, en sí mismas, constituyen ecosistemas.

En cuanto a los insectos, el Retiro reúne especies que, como las mariquitas, los escarabajos unicornio, los ciempiés, los mosquitos gigantes, los abejorros carpinteros, los grillos o las mariposas limoneras, no suelen ser frecuentes en la áreas urbanas, ni tan siquiera en parques de menores dimensiones.

Senda botánica[editar]

Senda Botánica del Retiro

La Senda Botánica del Retiro tiene un recorrido total de ocho kilómetros y se divide en siete tramos llamados itinerarios botánicos.[44] La senda consta de un total de ochenta especies de árboles. De ellos, seis están catalogados como "Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid":[44]

Cultura y deporte[editar]

Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías (Casa de Fieras).

El Retiro dispone de diferentes instalaciones deportivas, como el Centro Deportivo Municipal La Chopera y el embarcadero del Estanque Grande, a las que se añaden otras de carácter cultural, asentadas, en su mayor parte, sobre edificios históricos. Es el caso del Centro Cultural Casa de Vacas, de la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías (que aprovecha una antigua jaula de la Casa de Fieras), del Palacio de Velázquez y del Palacio de Cristal, estos dos últimos utilizados como sedes expositivas del Museo Reina Sofía.

En las cercanías de la Fuente de los Galápagos se levanta el Teatro Municipal de Títeres El Retiro y en las de la Puerta de Hernani el Templete de Música, un quiosco de hierro de principios del siglo XX donde tienen lugar conciertos al aire libre.

Desde 1967 la Feria del Libro de Madrid viene organizándose regularmente dentro del parque, con excepción de los años 1979 y 1980, en los que fue trasladada a la Casa de Campo. Aunque inicialmente estuvo ubicada en el Salón del Estanque, su lugar de celebración es el Paseo de Fernán Núñez (o de Coches).

En distintos puntos del Retiro, especialmente en las orillas del Estanque Grande, suelen desarrollarse, de manera espontánea, actuaciones de artistas callejeros, relacionadas con los títeres, la danza, la música y los espectáculos circenses.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Mercedes Simal López, El Palacio del Buen Retiro (1633-1648), Libros de la Corte.es, número 5, Madrid, 2012, páginas 124-132
  2. Pedro Montoliu, Madrid, villa y corte. Historia de una ciudad, Ed. Sílex, Madrid, 1996
  3. Carmen del Moral Ruiz,[1] El Retiro de Madrid en sus planos: de jardín real a parque público, Revista digital frontera-d, 2013
  4. Inocencio Cadiñanos Bardeci,[2] Claustros del Monasterio de San Jerónimo el Real, Archivo Español de Arte, LXXX, 319, julio-septiembre de 2007, páginas 247-259
  5. Carmen Ariza Muñoz, Los jardines de Madrid en el siglo XIX, El Avapiés, Madrid, 1988
  6. María del Carmen Simón Palmer, El Retiro: parque de Madrid, Editorial La Librería, Madrid, 1991
  7. Comunidad de Madrid,[3]Ley 3/2013, de 18 de Junio, del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, Madrid, 2014
  8. Comunidad de Madrid: Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno, Dirección General de Patrimonio Histórico,[4] Bienes inmuebles de Interés Cultural en la Comunidad de Madrid: Villa de Madrid
  9. Santiago Soria Carreras,[5] Jardines históricos de Madrid, Revista Foresta, número 52, Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, 2011
  10. UNESCO,[6] Site of the Retiro and the Prado in Madrid (en inglés o francés), 27 de enero de 2015
  11. «Mingote, Alcalde Honorario de El Retiro.»
  12. a b c Luis Miguel Aparisi Laporta, Paseo monumental por el Retiro, Instituto de Estudios Madrileños, Madrid, 2004
  13. Carmen Ariza Muñoz, Los jardines del Buen Retiro de Madrid, volumen 1, Lunwerg, Madrid, 1990, página 196
  14. Ramón Guerra de la Vega, Jardines de Madrid. El Retiro, edición del autor, 1983, página 65, ISBN 8430091823
  15. María Isabel Gea Ortigas, Diccionario enciclopédico de Madrid, Editorial La Librería, Madrid 2002
  16. Alfonso Rodríguez G. de Ceballos,[7] Velázquez y las ermitas del Buen Retiro: entre el eremitismo religioso y el refinamiento cortesano, Atrio: revista de historia del arte, números 15-16, 2009/10, páginas 147-148
  17. Fernando Loffredo, La vasca del "Sansone" del Giambologna e il "Tritone" di Battista Lorenzi in un'inedita storia di duplicati (con una nota sul "Miseno" di Stoldo per la villa dei Corsi), Saggi e memorie di storia dell'arte, número 36, 2012, páginas 57-115 (en italiano)
  18. a b c d Alberto Sanz Hernando,[8] El jardín clásico en España, un análisis arquitectónico, Universidad Politécnica, Madrid, 2006, páginas 603-609
  19. Agustín F. Martínez Carbajo y Pedro F. García Gutiérrez, Fuentes de Madrid, Editorial Avapiés, Madrid, 1994
  20. a b José Manuel Prieto González y Eva J. Rodríguez Romero,[9] Caprichos en el jardín: ficción y realidad en la escenografía de los ámbitos de recreo público decimonónicos, Archivo Español de Arte, LXXI, 284, octubre-diciembre de 1998, página 406
  21. Pedro Navascués Palacio, Arquitectura española: 1808-1914, Summa Artis: Historia general del Arte, Volumen XXXV, Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1993
  22. Varios autores, Rutas de fuentes históricas de la Comunidad de Madrid[10], Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid, Madrid, diciembre de 2008
  23. a b María del Socorro Salvador Prieto, La escultura monumental en Madrid. Calles, plazas y jardines públicos (1875-1936), Universidad Complutense, Madrid, 1990
  24. Varios autores, Catálogo de la Exposición sobre Narciso Pascual y Colomer (1808-1870). Arquitecto del Madrid Isabelino, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 2007
  25. Alberto Tellería Bartolomé,[11] La Fuente del Pequeño Tritón (de la Casa de Campo al Parque del Retiro): un enigma casi resuelto, Madrid Ciudadanía y Patrimonio, Madrid, 2014
  26. a b c Virgilio Pinto Crespo, Rafael Gili Ruiz y Fernando Velasco Medina,[12] Los viajes de agua de Madrid durante el antiguo régimen, Fundación Canal, Canal de Isabel II, Madrid, 2010
  27. Tres monumentos recuerdan en Madrid a las víctimas del 11-M, Diario de Sevilla, 10 de marzo de 2014
  28. Pedro Navascués,[13] La formación de la arquitectura neoclásica, sección del libro La época de la Ilustración, Escuela Técnico Superior de Arquitectura de la Universidad Polictécnica de Madrid, Madrid, 1987, página 696
  29. a b Pedro Navascués,[14] Arquitectura e ingeniería del hierro en España (1814-1936), Fundación Iberdrola, 2007
  30. Beatriz Blasco Esquivias,[15] Las exposiciones temporales: pasado, presente y futuro, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2005, página 18
  31. Victoria Soto Caba, Jardines de la Ilustración y Romanticismo en España (en Jardines del clasicismo y el romanticismo. El jardín paisajista, de Adrian von Buttlar), Editorial Nerea, Madrid, 1993, página 321
  32. Francés, José. «Un episodio nacional: Galdós» en Nuevo Mundo, número 1307, página 5. 24 de enero de 1919. issn 1699-8677. Nuevo Mundo. Consultado el 12 de agosto de 2015.
  33. «Escultura urbana: Monumento a Galdós.» Revista de escultura pública. ISSN 1988-5954. Consultado en septiembre de 2014.
  34. «Inauguración del monumento a Galdós en la Rosaleda». Mundo Gráfico (Madrid) (378): 14. 22 de enero de 1919. ISSN 1579-847X. 
  35. «Aniversario de la inauguración del monumento a Jacinto Benavente en el Retiro, obra de Victorio Macho», Boletín Digital, enero de 2013. Real Fundación de Toledo. Consultado el 12 de agosto de 2015.
  36. a b María Luis García-Saavedra y Ana Belén Martínez Granero,[16] Intervención arqueológica en la Fuente de las Campanillas, Parque del Retiro, Madrid. Resultados preliminares, Actas de las X Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, Comunidad de Madrid, Madrid, 2014, páginas 229-238
  37. María Isabel Gea Ortigas, Guía del plano de Texeira, Ediciones La Librería, Madrid, 2015
  38. Juan Carlos Rico, El paisajismo del siglo XXI, entre la ecología, la técnica y la plástica, Ediciones Sílex, Madrid, 2004, página 235
  39. Alberto Tellería Bartolomé,[17] La Casa del Contrabandista del Retiro, Madrid Ciudadanía y Patrimonio, Madrid, 2014
  40. Carmen Toribio Marín,[18] La forma del agua. Temas e invariantes en el jardín y el paisaje. Análisis de casos (Holanda-España, 1548-1648), Universidad Politécnica de Madrid, Madrid, 2015
  41. Pedro Navascués Palacio, Los discípulos de Villanueva, sección del libro Juan de Villanueva, Escuela Técnico Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, Madrid, 1982
  42. La Libertad, año VIII, Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España,[19] Madrid, 13 de agosto de 1926
  43. a b Varios, [20]Primer informe del grupo de expertos del arbolado del Parque del Buen Retiro, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 20 de noviembre de 2004
  44. a b Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad de Madrid (ed.). «Senda botánica del Retiro» (PDF). Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2015. Consultado el 6 de marzo de 2014. 

Bibliografía[editar]

  • Luis Montiel, La fiesta de las flores. Madrid. Bubok, 2014. www.bubok.es/libros/231912/La-Fiesta-de-las-Flores

Enlaces externos[editar]