Jaime de Nevares

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Jaime Francisco de Nevares, S.D.B.
Obispo emérito de la diócesis de Neuquén
Jaime de Nevares, primer obispo de Neuquén, junto a Juan Pablo II, en una de sus visitas ad limina Apostolorum
Jaime de Nevares, primer obispo de Neuquén, junto a Juan Pablo II, en una de sus visitas ad limina Apostolorum
Ordenación 25 de noviembre de 1951
Consagración episcopal 20 de agosto de 1961
por Carlos Mariano Pérez Eslava
Otros títulos Padre Conciliar del Concilio Vaticano II
Nacimiento 29 de enero de 1915, en la ciudad de Buenos Aires, Flag of Argentina.svg Argentina
Fallecimiento 19 de mayo de 1995, en la ciudad de Neuquén, Flag of Argentina.svg Argentina
Profesión abogado, teólogo
Alma máter Universidad de Buenos Aires

Escudo de Jaime de Nevares

Jaime Francisco de Nevares S.D.B. (Buenos Aires; 29 de enero de 1915Neuquén; 19 de mayo de 1995) fue un prelado católico argentino, obispo emérito de la diócesis de Neuquén. Su trabajo como sacerdote y, más particularmente, su accionar episcopal se centró en el ejercicio de la justicia y de la defensa de los derechos constitucionales durante las convulsionadas décadas de 1960, 1970 y 1980. Padre conciliar en el Concilio Vaticano II, defensor de las huelgas obreras a fines de la década de 1960, fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y a posteriori del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos en plena dictadura del Proceso de Reorganización Nacional, miembro de la CONADEP durante 1983 y 1984, y convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Argentina de 1994, el trabajo de Jaime de Nevares lo posicionó como un referente ético, tanto para los católicos como para otros actores sociales.

Primeros años, juventud y sacerdocio[editar]

Jaime Francisco de Nevares nació el 29 de enero de 1915 en la ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de la alta sociedad. De joven, terminó sus estudios secundarios en el colegio Champagnat, donde fue premiado con la medalla de oro al mejor bachiller. Su ingreso a la Conferencia Vicentina en el colegio Champagnat, junto con la influencia de su bisabuelo, determinó su temprana opción por los pobres, los marginados y los trabajadores. Luego obtuvo el grado de abogado en la Universidad de Buenos Aires. En 1945 entró en la Congregación Salesiana y fue ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1951.

Ya sacerdote, fue designado en la dirección del colegio salesiano «La Piedad» en Bahía Blanca, y en la dirección del estudiantado filosófico y noviciado de los salesianos en Viedma.

En junio de 1955, en el marco del ambiente político enrarecido previo al derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón, las casas de la Inspectoría Salesiana de la Patagonia Septentrional «San Francisco Javier» en Bahía Blanca fueron objeto de represión, según lo narra la Crónica suscinta de los acontecimientos del mes de junio de 1955, presente en el archivo histórico de la inspectoría.[1] Los sacerdotes del colegio Don Bosco de Bahía Blanca que fueron a parar, después de diversas peripecias, a la cárcel de dicha ciudad, comentan: «Allí nos encontramos con otros sacerdotes de Bahía. En total éramos 38 sacerdotes». Entre ellos figuran el arzobispo Germiniano Esorto, monseñor Fabi, vicario general de la diócesis, y el secretario Jorge Mayer. Entre los salesianos encarcelados estaba Jaime de Nevares.[2] pp. 122-123

Obispo[editar]

Período 1961-1976[editar]

El 12 de junio de 1961, Juan XXIII lo designó obispo de la flamante diócesis de Neuquén,[3] creada el 10 de abril de ese año. Su ordenación episcopal tuvo lugar el 20 de agosto de 1961, oficiando de principal consagrador Carlos Mariano Pérez Eslava S.D.B., por entonces obispo de la diócesis de Comodoro Rivadavia y más tarde arzobispo de la diócesis de Salta.

Jaime de Nevares participó como padre conciliar en las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II,[3] alineado con las tendencias renovadoras o «progresistas». En 1968, tomó parte en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que se desarrolló en Medellín, Colombia y que fue clave en la pastoral católica de América Latina.

Una de sus actuaciones emblemáticas fue su participación en la defensa de las huelgas organizadas por millares de obreros de la construcción durante la excavación para la cimentación de la represa El Chocón. Fue llamado el «obispo del choconazo».[4] Con motivo de la huelga en el Chocón, Jaime de Nevares dispuso que ningún sacerdote de su diócesis oficiase misa en el lugar en ocasión de la visita de las autoridades nacionales. El presidente de facto, general Alejandro Agustín Lanusse recurrió al vicario general del ejército Victorio Bonamín, quien envió un capellán militar.[5]

Período 1976-1983[editar]

Jaime de Nevares en las cercanías de la represa El Chocón, en enero de 1982, acompañado de su camineta Ford F-150 con la que recorría toda la diócesis

Durante los primeros meses posteriores al golpe de Estado en Argentina de 1976, De Nevares, junto con otros obispos como Miguel Hesayne, Justo Laguna, Alfredo Mario Espósito Castro y Jorge Novak, instaron a las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina para que se emitieron documentos firmados por Raúl Primatesta, Juan Carlos Aramburu y Vicente Faustino Zazpe que repudiaran las acciones de la Junta Militar.[6]

Jaime de Nevares adhirió a la Iglesia al Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen y creó los equipos pastorales de Migraciones, Social, Carcelaria. Durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional en los años 1976-1983, fundó con dirigentes nacionales y autoridades de iglesias hermanas la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y a posteriori el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

Enterado de que la esposa del ex dictador de facto Jorge Rafael Videla estaba en Neuquén y que visitaría la Catedral, Don Jaime hizo posta en la puerta para esperarla. Deseaba ardientemente poder hablar con la Junta militar para pedir por los desaparecidos y los campos de concentración. Cuando ésta llegó la acompañó al interior de la catedral y a la salida le dijo: "Señora, hay muchas madres que no saben dónde están sus hijos...". A lo que ella respondió: "Yo sé donde están mis hijos". Don Jaime le dijo: "Creí que hablaba con una madre", y se dio vuelta para irse. La señora de Videla le dijo:"Monseñor...". El se dio vuelta y le dijo: "Ahora es tarde señora". Y se fue.[2]

Juan San Sebastián

Dedicó su apostolado con particular atención a los sectores más necesitados y abandonados, y su compromiso con la defensa de los derechos humanos fue proverbial. Junto con Jorge Novak (primer obispo de la diócesis de Quilmes), Miguel Hesayne (obispo emérito de la diócesis de Viedma), Vicente Faustino Zazpe (arzobispo de la diócesis de Santa Fe), Alberto Pascual Devoto (obispo de la diócesis de Goya), Enrique Angelelli (obispo de la diócesis de La Rioja) y Carlos Horacio Ponce de León (obispo de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos), constituyó el grupo de obispos que se enfrentó con la dictadura militar iniciada en la Argentina en 1976, conocida como Proceso de Reorganización Nacional y denunció más enérgicamente las violaciones a la dignidad humana por ella realizadas. Junto con Novak y Hesayne, constituyó la línea más enérgica y radical del progresismo postconciliar.[7]

Su cuestionamiento al Proceso y su compromiso popular le generó un progresivo aislamiento respecto de los círculos de tomas de decisión de la Conferencia Episcopal Argentina, que tuvo como presidentes rotativos a los cardenales Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta. Tampoco tuvo acceso al Consejo Episcopal Latinoamericano, donde el cardenal Antonio Quarracino tenía influencia. En la reunión del CELAM de principios de 1979, no formaron parte de la delegación de los episcopados latinoamericanos ni De Nevares, ni Novak, ni Hesayne.[6]

Período 1983-1995[editar]

Jaime de Nevares junto al papa Juan Pablo II

Se desempeñó como miembro de la CONADEP durante los años 1983 y 1984. El 9 de abril de 1984, de Nevares señaló: "Es necesario un examen de conciencia de la Iglesia argentina en relación con su actitud durante la dictadura militar".[8]

El 24 de diciembre de 1986 se promulgó la ley 23.492 de Punto Final que establecía la caducidad de la acción penal contra los imputados como autores penalmente responsables de haber cometido el delito complejo de desaparición forzada de personas durante la dictadura militar del Proceso de Reorganización Nacional (1976–1983). Desde el episcopado se apoyó la medida: «Para la Patria, en este momento, es necesario un espíritu profundo de reconciliación y no hay muchas confesiones públicas que hacer. La Iglesia no quiere confesiones individuales, sino la reconciliación que al mismo tiempo implica reconocimiento de las propias debilidades como comunidad y una profunda esperanza en el amor de Dios que une a los hombres» (14 de diciembre de 1986).[9] Pero Jaime de Nevares se diferenció:

Aprobar este proyecto, significará convivir con los criminales. Con esta mafia, con el poder de la fuerza, ¿qué será del país?[9]

Jaime de Nevares, Río Negro, 11 de diciembre de 1986

En agosto de 1991 fue nombrado obispo emérito al tiempo que Agustín Roberto Radrizzani, lo sucedía en el obispado de la diócesis de Neuquén. Se retiró a la parroquia de San Cayetano, sita en Parque Industrial, barrio que ahora lleva su nombre luego de su fallecimiento.

El 10 de abril de 1994 fue elegido convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 por mayoría absoluta en la Provincia del Neuquén, pero renunció a dicho cargo haciendo severas denuncias contra la convención.

Su fallecimiento[editar]

Oratorio frente a la tumba de Don Jaime.

Jaime de Nevares falleció el 19 de mayo de 1995 a las 01.50 h, en la ciudad de Neuquén, tras una larga enfermedad. Así describe una publicación académica el velatorio:

Poco después del mediodía se abrieron las puertas de la catedral,

delante del altar sobre un catafalco, forrado con una tela púrpura, yacía el cuerpo. Ataviado con el traje y ornamentos episcopales, a su izquierda apoyado sobre el mismo catafalco el báculo, a su derecha extendida una estola tejida con diseños mapuches, a sus pies un pequeño arreglo floral y un puñado de piñones. El traje en su cuerpo era la representación de la autoridad de la Iglesia, de la jerarquía, de la distancia entre los hombres importantes y los otros. Salvo por un detalle, en sus pies en lugar de los zapatos con las hebillas episcopales, llevaba los borceguíes que usaba habitualmente. Los zapatos de andar siempre contrastaban con ese atuendo que no uso casi nunca, pero que sin embargo tenía un sentido profundo; a propósito del traje alguien dijo: "Así es mejor, para que hablen". De esta manera permaneció exhibido ante una multitud que desfiló frente a sus restos de manera incesante durante dos días. Pasaron por allí todos sin excepción: figuras públicas y gente anónima, dirigentes de la iglesia católica y de las otras iglesias y religiones, el comandante de la sexta brigada y los dirigentes de los organismos de derechos humanos, locales y nacionales, compatriotas y extranjeros, fieles católicos y amigos íntimos, familiares directos, enemigos, indiferentes, etc. Todos estuvieron allí. Hubo abundantes y elocuentes muestras de dolor y emoción, rezos. En la noche del velorio de entre la muchedumbre se abrió paso Samuel, se acercó a la tarima, se colocó el kipá y pronunció un kadish en medio de un profundo silencio que invadía la catedral. Afuera se escuchaban comentarios, alguien preguntó "¿Por qué tan largo el velorio?", - "hay que darle tiempo a las comunidades que vienen

del interior". En la provincia se decretaron tres días de duelo, y se colocaron las banderas de los edificios públicos a media asta.[10]
Laura Mombello (UBA - Núcleo de Estudios sobre Memoria, IDES); María Andrea Nicoletti (CONICET-Universidad Nacional del Comahue)

La Catedral María Auxiliadora, de estilo neogótico con planta en cruz latina, cuya construcción se iniciara en 1950 y finalizara en 2001 durante su ministerio, alberga la sepultura de este célebre primer obispo de la provincia de Neuquén.

Premios y distinciones[editar]

Arriba, el reconocimiento de Don Jaime como obispo de la Comunidad Mapuche de Chiuquilihuin en Junín de los Andes (enero de 1982). Abajo, nguillatún o rogativa mapuche.

Jaime de Nevares fue distinguido con diferentes premios, entre los que se cuentan:

Asimismo, recibió diferentes distinciones como la de la Sociedad Argentina de Pediatría, del Honorable Senado de la Nación, de la Honorable Legislatura de Neuquén y de el Honorable Consejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires.

Su mayor condecoración[editar]

El mejor y más importante premio a su labor pastoral fue el título que le dio la Comunidad de los Huayquillán de Colipilli, nombrándolo el 22 de marzo de 1990 "Peñi" (hermano, en mapuche). El Pergamino escrito a mano donde pasaba de "Huinca" a "Mapuche" decía: "En señal de afecto y gratitud, declaramos a nuestro obispo: "Peñi Jaime de Nevares, Miembro Honorario de la Agrupación Mapuche Huayquillán de Colipilli"[2]

Citas[editar]

La liberación debe realizarse en todos los sectores en que hay opresión: el jurídico, el político, el cultural, el económico y el social.

Esto es comprobación que el Evangelio, el cristianismo, la religiosidad, forzosamente debe influir en la sociedad, en la 'polis', en las estructuras, en las instituciones, en una palabra: en la política.

Dicen que ésta es una Catedral política. ¿Qué entenderán de política? Sólo lo dirán los ignorantes de la fe que profesan, y los que temen que los cambios afecten su situación de privilegio.

Personalidad[editar]

Monumento homenaje a don Jaime de Nevares.
  • Un día llegó al Obispado un telegrama de Monseñor José Miguel Medina diciendo más o menos así: "Lamentamos pérdida del Pastor. Oramos por atribulada diócesis". Por alguna mala información Medina pensó que Don Jaime había muerto. De Nevares le contestó inmediatamente: "Obispo Neuquén vivito y coleando. Diócesis sigue aguantando".[2]
  • La gente lo detenía permanentemente para saludarlo, pedirle cosas o simplemente abrazarlo. Una vez una mujer le dice: "¿A que usted no sabe quién soy yo?". Y Don Jaime le contesta: "A que no".[2]
  • En la Misa concelebrada con Juan Pablo II en plena Guerra de Malvinas en la Catedral de Buenos Aires, todos los Obispos tenían sus mitras puestas lo que impedía a los que estaban atrás ver la ceremonia. Don Jaime, en un latín macarrónico, exclamó en voz alta: "Tolletur Cucuruchum" (Quítense el Cucurucho) lo que causó risas en muchos obispos y molestia en otros.[2]


Predecesor:
sin predecesor
Diócesis de Neuquén
1961-1991
Sucesor:
Agustín Radrizzani

Multimedia[editar]

El 28 de septiembre de 1995, los cineastas Marcelo Céspedes y Carmen Guarini estrenaron — luego de seis años de trabajo — la película biográfico-documental Jaime de Nevares, último viaje, sobre los más importantes momentos de la vida del obispo neuquino. Conocido por su valiente defensa de los derechos de los aborígenes, los obreros y los perseguidos políticos, la película es una lectura de sus treinta años de labor — a través de íntimas conversaciones con los realizadores — y de su relación con la gente.[11]

Bibliografía[editar]

  • San Sebastián, Juan (mayo de 1997). Don Jaime de Nevares. Del Barrio Norte a la Patagonia. 349 páginas (1a edición). Buenos Aires: Ediciones Don Bosco Argentina - EDBA. ISBN 950-514-200-5. 
El padre Juan San Sebastián, autor del libro, fue secretario personal y amigo de Don Jaime por más de 50 años y su más fiel compañero de ruta.

Monumento en Cutral-Co[editar]

Estatua homenaje a don Jaime de Nevares.

Con un monumento se realiza un homenaje en Cutral Co al primer obispo de la Diócesis de Neuquén, Jaime de Nevares.[12] El acto inaugural se realizó el 28 de enero de 2011 en la esquina de las calles Carlos H. Rodríguez y Matorras de la comarca petrolera.[13]

El escultor Aldo Beroisa es el creador del monumento en homenaje a Don Jaime de Nevares. Tiene seis metros de altura y pesa 25 toneladas.[14]

Esta escultura se suma a los santuarios, imágenes y las fiestas religiosas que se concentran en la provincia de Neuquén y que movilizan miles de personas. Los visitantes llegan de distintos puntos de la región y de países vecinos. La oferta en este territorio del “turismo de la fe”, como prefieren llamarlo para no dejar afuera a ninguna religión, se divide entre Junín de los Andes, Las Ovejas, Cutral Co, Centenario y Neuquén capital.[15]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Rebok, Juan (2005). «Memorias que se nutren de recuerdos y olvidos». Revista Criterio (Buenos Aires) (2309). Consultado el 26 de marzo de 2012. 
  2. a b c d e f San Sebastián, Juan (1997). Don Jaime de Nevares. Del Barrio Norte a la Patagonia. 349 páginas (1a edición). Buenos Aires: Ediciones Don Bosco Argentina - EDBA. ISBN 950-514-200-5. 
  3. a b David M. Cheney (20 de febrero de 2011). «Bishop Jaime Francisco de Nevares, S.D.B. †». Catholic Hierarchy (en inglés). Consultado el 13 de noviembre de 2011. 
  4. Habbeger, Norberto. «Las huelgas rebeldes: El Chocón». Envido N°1, pp. 65-66. Consultado el 13 de noviembre de 2011. 
  5. Mignone, Emilio F. Iglesia y dictadura. El papel de la Iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar (2a edición edición). Buenos Aires: Ediciones del pensamiento nacional - Colihue. p. 47. ISBN 978-950-581-379-7. Consultado el 1 de marzo de 2012. 
  6. a b Wornat, Olga (2002). «Jinetes del Apocalipsis». Nuestra santa madre: Historia pública y privada de la Iglesia Católica Argentina. Buenos Aires, Argentina: Ediciones B, Grupo Zeta. pp. 78–112. ISBN 950-15-2209-1. 
  7. de Vedia, Bartolomé (10 de julio de 2001). «Murió Jorge Novak, obispo de Quilmes». La Nación - Cultura. Consultado el 6 de octubre de 2011. 
  8. Mignone, Emilio F. Iglesia y dictadura. El papel de la Iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar (2a edición edición). Buenos Aires: Ediciones del pensamiento nacional - Colihue. p. 58. ISBN 978-950-581-379-7. Consultado el 1 de marzo de 2012. 
  9. a b Wornat, Olga (2002). «Sotanas y Laicos». Nuestra santa madre: Historia pública y privada de la Iglesia Católica Argentina. Buenos Aires, Argentina: Ediciones B, Grupo Zeta. p. 153. ISBN 950-15-2209-1. 
  10. Mombello, Laura; Nicoletti, Andrea (2005). «La figura del primer obispo de Neuquén y la construcción de la identidad colectiva local». Ciencias Sociales y Religión/Ciências Sociais e Religião (Porto Alegre) 7 (7): 49–72. ISSN 1518-4463. Consultado el 4 de abril de 2012. 
  11. Cinenacional.com. «Jaime de Nevares, último viaje (1995)». Consultado el 12 de septiembre de 2012. 
  12. Homenaje a Jaime de Nevares
  13. Enorme estatua homenajea al obispo Jaime de Nevares
  14. Inauguran mañana monumento a Jaime de Nevares en Cutral Co
  15. La fe que genera turismo