Isidro Gomá
| Isidro Gomá y Tomás | ||
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Fotografiado en 1930 por Pascual Marín | ||
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Cardenal presbítero de San Pedro del Monte de Oro | ||
| 19 de diciembre de 1935-22 de agosto de 1940 | ||
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114.º arzobispo de Toledo Primado de España | ||
| 12 de abril de 1933-22 de agosto de 1940 | ||
| Predecesor | Pedro Segura y Sáenz | |
| Sucesor | Enrique Plá y Deniel | |
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Obispo de Tarazona Administrador apostólico de Tudela | ||
| 20 de junio de 1927-12 de abril de 1933 | ||
| Predecesor | Isidoro Badía y Sarradel | |
| Sucesor | Nicanor Mutiloa e Irurita, C.SS.R. | |
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| Otros títulos |
Administrador apostólico de Cuenca (1937-1940) Representante confidencial y oficioso de la Santa Sede ante la Junta Técnica del Estado (1936-1937) Administrador apostólico de Tarazona y de Tudela (1933-1935) | |
| Información religiosa | ||
| Ordenación sacerdotal | 8 de junio de 1895 | |
| Ordenación episcopal |
2 de octubre de 1927 por Francisco Vidal y Barraquer | |
| Proclamación cardenalicia |
16 de diciembre de 1935 por Pío XI | |
| Título cardenalicio | Cardenal presbítero de San Pedro del Monte de Oro | |
| Información personal | ||
| Nombre | Isidro Gomá y Tomás | |
| Nacimiento | 19 de agosto de 1869, La Riba | |
| Fallecimiento | 22 de agosto de 1940 (71 años), Toledo | |
| Estudios |
Doctor en Filosofía Doctor en Sagrada Teología Doctor en Derecho canónico | |
| Padres |
José Gomá Pedrol María Tomás Bosch | |
| Alma mater |
Universidad Pontificia de Tarragona Universidad Pontificia de Valencia | |
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Escudo de Isidro Gomá y Tomás
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Isidro Gomá y Tomás (La Riba, 19 de agosto de 1869-Toledo, 22 de agosto de 1940) fue un teólogo, biblista, canonista, arzobispo católico y escritor español, cardenal primado de España durante la Guerra Civil, en la que desempeñó un destacado papel protagonista en favor de los sublevados. Ocupó los cargos de obispo de Tarazona (1927-1933) y arzobispo de Toledo (1933-1940). Fue una destacada personalidad de la cultura en la primera mitad del siglo XX, siendo académico de número de la Real Academia Española y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
Biografía
[editar]Familia y primeros años
[editar]Nació en La Riba en 1869, en el seno de una familia acomodada, siendo el cuarto de nueve hermanos. Su padre, José Gomá Pedrol, era un industrial papelero; tenía seis obreros fijos y dos aprendices trabajando en la empresa, además de otros 12 obreros que colaboraban ocasionalmente, es decir, en aquellos momentos en los que se necesitaba más mano de obra. Los obreros comían en casa de los Gomá, en la misma mesa que el patrono y sus hijos.
Estudios y formación
[editar]Hizo sus primeros estudios en la escuela de su municipio natal. Su madre, María Tomás Bosch, muy interesada en que sus hijos recibieran la mejor educación posible, había hospedado al maestro de dicha escuela en su casa para que sus vástagos pudiesen recibir más formación, por lo que Isidro Gomá y sus ocho hermanos, además de las lecciones recibidas en la escuela, tuvieron clases extraescolares en su propio hogar. Como complemento, un profesor de música venía desde fuera del municipio a casa de los Gomá para dar clases de piano a los nueve hermanos.[1]
Isidro inició sus estudios eclesiásticos de letras clásicas, humanidades, filosofía, teología y derecho canónico en los Seminarios de Montblanch y de Tarragona, continuándolos en la Universidad Pontificia de Tarragona, donde obtuvo los doctorados en Filosofía y en Derecho canónico, y en la Universidad Pontificia de Valencia, donde obtuvo el doctorado en Sagrada Teología.[2]
Vida sacerdotal y docente
[editar]Fue ordenado sacerdote el 8 de junio de 1895. Inmediatamente después de su ordenación fue nombrado coadjutor en la parroquia del Carmen en Valls, cargo que no desempeñó durante mucho tiempo, pues poco después fue nombrado párroco de la parroquia de san Pedro de Montbrió del Campo.
Su labor parroquial se vería detenida al ser nombrado profesor de latín en el Seminario Pontificio de Tarragona (1897), y muy pronto, rector del mismo (1899-1908). Poco antes de abandonar la dirección del seminario obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo doctoral de la Catedral de Tarragona (1907), consagrándose desde entonces preferentemente al cultivo de la oratoria sagrada, en la que destacó grandemente, siendo considerado uno de los oradores más elocuentes de su época, cuya fama se irradiaría incluso fuera de España. Ocupó también los cargos de provisor y juez metropolitano en la curia arzobispal de Tarragona.
La mayor parte de las conferencias dictadas en congresos y conmemoraciones católicas se recopilaron e inspiraron la redacción de numerosas obras, en las que queda patente una amplia, profunda y bien vertebrada cultura religiosa y profana. La fundamentación en los grandes filósofos y teólogos cristianos (especialmente Santo Tomás de Aquino), y el influjo de autores franceses fieles a la doctrina de la Iglesia (en especial Pierre Batiffol y Andrien Gréa en su concepción de la Iglesia; y Jacques-Bénigne Bossuet en su visión de los planes de Dios) encuadran la formación intelectual de Gomá.[3] Sus fuentes estilísticas fueron sobre todo autores franceses y los clásicos del Siglo de Oro, además de autores españoles contemporáneos, especialmente Marcelino Menéndez Pelayo y Ramiro de Maeztu, representantes del pensamiento tradicional.[4]
En 1922 fue nombrado arcediano de la catedral tarraconense.
Episcopado
[editar]Obispo de Tarazona
[editar]Fue nombrado obispo de Tarazona el 20 de junio de 1927, cuando las relaciones entre la dictadura del general Primo de Rivera y el clero catalán estaban sometidas a duras pruebas. Fue consagrado obispo por Francisco Vidal y Barraquer el 2 de octubre de 1927 en la Catedral de Tarragona. Tomó posesión de la sede por poder el 10 del mismo mes e hizo su entrada solemne en la diócesis el día 16.
Durante su pontificado en la diócesis de Tarazona una de sus principales preocupaciones fue el seminario diocesano, cuyo edificio estaba en un estado lamentable. Lo reformó por completo aprovechando las vacaciones estivales para hacer las obras. También le preocupó la formación religiosa de los fieles, por lo que, en 1929, creó una Junta diocesana para el fomento del catecismo. Ese mismo año organizó una Semana Catequística en Calatayud. Además, fue particularmente celoso en urgir a sus sacerdotes el cumplimiento de todo lo dispuesto en el Código de Derecho Canónico. Entre 1928 y 1930 realizó una visita pastoral completa a todas las parroquias de su diócesis.
Con el advenimiento de la Segunda República, Gomá mantuvo desde el obispado posiciones integristas y beligerantes; sus ataques contra las reformas del primer bienio republicano en temas como el divorcio, el matrimonio civil o la enseñanza pública, o sus críticas a la democracia liberal y el parlamentarismo, llegaron a alcanzar resonancia fuera de España.[5]
Poco después de la proclamación de la Segunda República, la Santa Sede, por medio de la Nunciatura en España, manifestó su deseo de que los obispos recomendasen "a los sacerdotes, a los religiosos y a los fieles de su diócesis, que respeten los poderes constituidos y obedezcan a ellos, para el mantenimiento del orden y para el bien común". Gomá, al transmitir a sus súbditos el mensaje del Papa por medio del Boletín diocesano, afirmó:[6]
Tal vez lo hagamos en el número próximo (del Boletín). Son muchos los que nos han indicado la conveniencia de que concretemos determinados puntos. Pero cualquiera de los comentarios que hagamos deberán siempre condensarse en las frases lapidarias de la carta: "que respeten los poderes constituidos y obedezcan a ellos, para el mantenimiento del orden y del bien común". En este sentido les habíamos dado una plática a nuestros queridos seminaristas el domingo pasado.
Aunque sostuvo -siguiendo la doctrina de Aristóteles, de Santo Tomás de Aquino y de los Romanos Pontífices-, que ningún sistema político (monarquía, aristocracia o república) es en sí mismo malo -aunque puede ser mejor o peor que los otros-, pues en todos se puede procurar el bien común,[7] en su pastoral Sobre los deberes de la hora presente, del 10 de mayo de 1931, manifestó su pesar por el advenimiento de la Segunda República, al considerar que tenía un sesgo marcadamente anticatólico; por ello, en la pastoral también exhortaba a sus fieles a hacer autocrítica. Con la quema de conventos de 1931 se desengañó completamente, diciendo:[8]
Decir de aquellos hechos que son vandálicos, que son una vergüenza para el pueblo en que se producen, es poco; porque son, además, un espantoso atentado contra nuestro Dios, el Dios de España, Jesucristo, y las cosas divinas de su sacrosanta religión. Personas sagradas fueron vejadas y desposeídas; imágenes, reliquias, vasos, ornamentos, casas de oración y penitencia, es decir, todo el sistema externo y oficial del culto católico, en medio de ciudades populosas, ha sido devastado por el fuego, encendido y atizado en un momento de vesania por la ráfaga de una pasión que no tiene de humano más que lo que el hombre pueda tener de satánico: el odio a las cosas de Dios
Ante el avance de la legislación secularizadora en materia matrimonial, que cristalizaría en la aprobación de la ley del divorcio del 25 de febrero de 1932, el obispo Gomá vio la necesidad de prevenir a sus fieles de los errores en materia de matrimonio, por lo que publicó un libro titulado El matrimonio (1931), que es un comentario a la encíclica Casti connubii del Papa Pío XI, enviando un ejemplar a cada parroquia de su diócesis. También publicó, en 1932, la carta pastoral Matrimonio civil y divorcio, y una instrucción pastoral titulada La ley sobre el matrimonio civil.
Ese mismo año protestó pública y enérgicamente contra la expulsión de la Compañía de Jesús de España, decretada por el gobierno de la república, denunciando que esa expulsión no sólo dañaba a la religión católica, sino también a la cultura y a la ciencia, cultivadas con esmero por los jesuitas desde su fundación en el siglo XVI.
Arzobispo de Toledo y primado de España
[editar]Fue nombrado arzobispo de Toledo y primado de España el 12 de abril de 1933, manteniéndose como administrador apostólico de Tarazona y Tudela hasta 1935. La sede estaba vacante desde hacía dos años por la dimisión [cita requerida] del cardenal Pedro Segura. Tomó posesión de la sede por poder el 18 de junio de 1933. Su entrada solemne en la archidiócesis estaba prevista para el 2 de julio de ese año, por lo que las autoridades civiles republicanas habían prohibido poner colgaduras en los balcones y que se formasen grupos en la calle ese día. Los toledanos reaccionaron abarrotando la catedral para recibir a su nuevo arzobispo, al que acompañaron desde Madrid diversas autoridades, incluido el nuncio Tedeschini, en una caravana de 80 coches. El entonces coronel Moscardó, desafiando las disposiciones de las autoridades republicanas, acudió al acto al frente de una delegación de jefes y oficiales para recibir al arzobispo.[9]
Unos meses después de tomar posesión de la sede (septiembre de 1933), ante la dificultad de realizar inmediatamente una visita pastoral a toda la archidiócesis, pero queriendo tener de primera mano conocimiento exacto de todo, inició visitas a todas las cabezas de arciprestazgo.
El 15 de mayo de 1935, mientras estaba visitando la Feria del Libro de Madrid con su canciller-secretario, quedó impresionado con el stand de los protestantes y con las magníficas ediciones de la Biblia que ofrecían. Fruto de este impacto concibió la idea de publicar una edición de los Evangelios, concordada y comentada, para "contrarrestar la propaganda protestante y sus errores dogmáticos". La edición debía tener buena presentación y ser muy asequible económicamente. Así nació su obra Los Santos Evangelios. Vida y doctrina de N. S. Jesucristo según los Evangelios concordados, con gráficos, notas explicativas e índices. La generosidad de un amigo del arzobispo Gomá permitió que la obra fuese vendida, a partir de enero de 1936, por debajo del precio de coste. Se regaló un ejemplar a cada sacerdote de la archidiócesis de Toledo y a cada escuela de la provincia toledana.[10]
Cardenalato
[editar]En diciembre de 1935 fue creado cardenal por el Papa Pío XI (el mismo que le había nombrado obispo de Tarazona en 1927 y arzobispo de Toledo en 1933) con el título de cardenal presbítero de San Pedro del Monte de Oro.
Tras un viaje a Roma, en el que interesó por el tema de la primacía de la sede de Toledo a diversas autoridades -a Leandro Pita Romero, embajador de España ante la Santa Sede; al P. Ledochowski, prepósito general de la Compañía de Jesús; al famoso canonista español Pedro Vidal; y a otros.-, logró que en abril de 1936 la Santa Sede confirmase la primacía de Toledo sobre la diócesis de Tarragona, con lo que pasó a sustituir en la dirección de la Iglesia española al «accidentalista» Vidal y Barraquer.[5]
Pese a lo difícil del momento, en el desempeño de su tarea contó con el beneplácito de extensos círculos del moderantismo republicano, pero sin que su inalterable acatamiento al poder legítimamente constituido impidiera una enérgica repulsa contra cualquier injerencia o extralimitación de la potestad civil en el campo eclesiástico. Línea de conducta a la que conformaría igualmente su difícil y arriesgada actuación durante la Guerra Civil de 1936.
Guerra civil española
[editar]El estallido de la Guerra civil española le pilló fuera de Toledo, pues se encontraba de camino a la consagración de su nuevo obispo auxiliar, Gregorio Modrego, que debía celebrarse el 25 de julio de 1936 (una semana después el alzamiento) en Tarazona. El día 18 de julio se decidió posponer la consagración, pero al no poder regresar a su archidiócesis, tuvo que refugiarse en Pamplona.
El 27 de septiembre de 1936 las tropas franquistas toman Toledo, por lo que el cardenal Gomá pudo regresar brevemente a su sede. Ante las noticias del asesinato de muchos de sus sacerdotes y de la destrucción de multitud de templos, escribió:[11]
Un lamento, que sale del fondo de mi corazón, prensado por la pena. Españoles: muchos de nuestros sacerdotes, millares tal vez, han sido asesinados en España, en la España católica. Toledanos: nuestra ciudad y diócesis han pagado un tributo enorme de vidas sacerdotales. Es una gloria y una infamia, españoles. Es gloria porque si nuestros enemigos han sabido matar, nuestros sacerdotes han sabido morir (...). Entre tantos sacerdotes sacrificados no ha habido una sola defección.
Dos años después, en 1938, completaría este lamento en el Congreso Eucarístico Internacional de Budapest:[12]
Señores congresistas, cuando os hablen de las riquezas, de la molicie, de la pereza, del enervamiento del sacerdote español del siglo XX, no os entretengáis en refutar las razones de nuestros calumniadores. Responded con este hecho: que de 30.000 han dado la vida 6.000, sin una defección: igual hubiesen hecho los restantes con la gracia de Dios. Y yo digo que una raza que sabe morir, pudiendo vivir, aunque fuese con vilipendio, no está enervada; y que una clase que está todavía encuadrada en las grandes líneas que trazó su Fundador hace dos mil años, tiene derecho a seguir su historia haciendo bien al mundo, entre la admiración de amigos y adversarios.
El 21 de diciembre de 1936 fue nombrado Representante confidencial y oficioso de la Santa Sede ante la Junta Técnica del Estado, cargo que ocupó hasta el 7 de septiembre de 1937, cuando fue sustituido por el arzobispo Ildebrando Antoniutti, que pasó a ejercer como encargado de negocios ante la Junta. La intervención de Gomá fue decisiva para el reconocimiento por la Santa Sede del gobierno de la dictadura militar presidido por el general Franco.
En 1937 redactó, conociendo los asesinatos de obispos y sacerdotes en la zona republicana, y con la colaboración de Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá y ya entonces académico de número de la Real Academia de la Lengua, que afinó el estilo, y de Enrique Pla y Deniel, entonces obispo de Salamanca, que hizo algunas aportaciones doctrinales, la Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España.[13] En la carta defendía el movimiento nacional. También justificó teológicamente la Guerra Civil y dio su aprobación a la designación de "cruzada" a esta.
En una de sus intervenciones públicas más conocidas, celebrada en Budapest el 28 de junio de 1938, declaró: «Efectivamente, conviene que la guerra acabe. Pero no que se acabe con un compromiso, con un arreglo ni con una reconciliación. Hay que llevar las hostilidades hasta el extremo de conseguir la victoria a punta de espada. Que se rindan los rojos, puesto que han sido vencidos. No es posible otra pacificación que la de las armas. Para organizar la paz dentro de una constitución cristiana, es indispensable extirpar toda la podredumbre de la legislación laica...».[14]
Final de la Guerra civil y actividad posterior
[editar]Las injerencias del nuevo estado en materias eclesiásticas fueron causa del progresivo distanciamiento del cardenal, que en octubre de 1939 se opuso a la pretensión del entonces ministro de la Gobernación, Ramón Serrano Súñer, de limitar la predicación en vasco y catalán, y protestó ante la disolución de las Federaciones de Estudiantes Católicos. Pero el hecho de mayor trascendencia y que marcaría la ruptura definitiva fue la prohibición gubernativa de su carta pastoral Lecciones de la guerra y deberes de la paz, firmada el 8 de agosto de 1939, contra lo que protestó por carta dirigida al ministro de la Gobernación y por medio de una nota, redactada por él mismo, publicada en el Boletín del Arzobispado el 15 de octubre.[15] Su desengaño ante las nuevas autoridades —jóvenes a los que les falta la prudencia, sin la adecuada formación cristiana y más cercanos a la Alemania totalitaria que a Italia, e incluso infiltrados de masonería— se puso de manifiesto en una carta que dirigió al cardenal Maglione, Secretario de Estado de la Santa Sede, el 25 de octubre, denunciando los hechos mencionados.
El 1 de enero de 1940 fue elegido académico de número de la Real Academia Española, ocupando la silla T, en la que sucedió a Miguel de Unamuno, y en la que fue sucedido por Manuel Gómez-Moreno.[16] Por entonces ya era académico de número (medalla nº 15) de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.[17]
Muerte
[editar]Murió en Toledo el 22 de agosto de 1940, cinco años después de haber obtenido de Pío XI la púrpura cardenalicia (19 de diciembre de 1935). Descansa en la Catedral de Toledo.
Mérito suyo, entre otros, es haber difundido ampliamente en España la lectura del Nuevo Testamento, sobre todo los Evangelios concordados; e inspirar la revista Ecclesia, que fue puesta en marcha por el presbítero y futuro obispo Zacarías de Vizcarra.[18]
Citas durante su etapa de primado de España en la Guerra Civil
[editar]Poco después del comienzo de la guerra (1936), este mismo cardenal se refirió al conflicto como una lucha entre:
España y la anti-España, la religión y el ateísmo, la civilización cristiana y la barbarie.La Guerra de España, 1936-1939, página 261.
y también que:
¿La guerra de España es una guerra civil? No; una lucha de los sin Dios [...] contra la verdadera España, contra la religión católica.La Guerra de España, 1936-1939, página 261.
Tuvo especial predilección por el carlismo, movimiento tradicionalista y contrarrevolucionario por antonomasia en España, escribiéndole al Cardenal Pacelli, futuro papa Pío XII:
Nadie tan entregado a la Causa como la Comunión Tradicionalista.[19]
En enero de 1937, en su Respuesta obligada: Carta abierta AL Sr. D. José Antonio Aguirre[20] dice:
El amor al Dios de nuestros padres ha puesto las armas en mano de la mitad de España aún admitiendo motivos menos espirituales en la guerra; el odio ha manejado contra Dios las de la otra mitad...
De hecho, no hay acto ninguno religioso de orden social en las regiones ocupadas por los rojos; en las tuteladas por el ejército nacional la vida religiosa ha cobrado nuevo vigor...
...Cuente los miles que han sido villanamente asesinados en las tierras todavía dominadas por los rojos. Es endeble su catolicismo en este punto, señor Aguirre, que no se rebela ante esta montaña de cuerpos exánimes, santificados por la unción sacerdotal y que han sido profanados por el instinto infrahumano de los aliados de usted; que no le deja ver más que una docena larga, catorce, según lista oficial —menos del dos por mil— que han sucumbido víctimas de posibles extravíos políticos, aun concediendo que hubiese habido extravío en la forma de juzgarlos.
Las injerencias del nuevo estado en materias eclesiásticas fueron, sin embargo, causa del progresivo distanciamiento del cardenal, que en octubre de 1939 se opuso a la pretensión del ministro de la Gobernación Serrano Súñer de limitar la predicación en vasco y catalán y protestó ante la disolución de las Federaciones de Estudiantes Católicos. Pero el hecho de mayor trascendencia y que marcaría la ruptura definitiva fue la prohibición gubernativa de su carta pastoral Lecciones de la guerra y deberes de la paz, firmada el 8 de agosto de 1939, contra lo que protestó por carta dirigida al ministro de la Gobernación y por medio de una nota, redactada por él mismo, publicada en el Boletín del Arzobispado el 15 de octubre.[21] Su desengaño ante las nuevas autoridades —jóvenes a los que les falta la prudencia, sin la adecuada formación cristiana y más cercanos a la Alemania totalitaria que a Italia, e incluso infiltrados de masonería— se pondrá de manifiesto en la carta que dirigió al cardenal Maglione, Secretario de Estado, el 25 de octubre, en la que concluía:
aún teniendo el dolor de rectificar conclusiones dadas por mí anteriormente a esa Secretaría de Estado, creo que procede obrar con la máxima reserva, como ya es tradición en la Santa Sede, en las relaciones con el Estado español, recabando garantías suficientes para la libertad y la dignidad de la Iglesia en nuestro país.[22]
Distinciones
[editar]Órdenes:
[editar]- Gran canciller de la Orden de Isabel la Católica.
- Collar de la Orden de Isabel la Católica (1936).
Academias:
[editar]- Académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (desde 1935).[17]
- Académico de número de la Real Academia Española (desde el 1 de enero de 1940).[16]
Obras
[editar]- Tradición y crítica en exégesis (Barcelona, 1910).
- María. Madre y Señora (Barcelona, 1915, 1ª ed.).
- Las modas y el lujo ante la Ley Cristiana (Barcelona, 1915).
- Valor educativo de la Liturgia Católica, 2 vols., (Barcelona, 1918, 1ª ed.).[24]
- Santo Tomás de Aquino y su época (Barcelona, 1924).
- La Biblia y la predicación (Barcelona, 1927).
- El Evangelio explicado, 4 vols., (Barcelona, 1930, 1ª ed.).
- El matrimonio: Explicación dialogada de la Encíclica “Casti Connubii” (Barcelona, 1931).
- La familia según el derecho natural y cristiano (Barcelona, 1931).
- Jesucristo Redentor (Barcelona, 1934).
- La Eucaristía y la vida cristiana, 2 vols., (Barcelona, 1934).
- Antilaicismo, 2 vols., (Barcelona, 1935).
- Por Dios y por España (Barcelona, 1940).
- María Santísima, 2 vols., (Barcelona, 1941, 1ª ed.). Obra póstuma.
Ediciones de libros preparadas por él:
[editar]- El nuevo Salterio del Breviario Romano (Barcelona, 1914). Con comentarios de su autoría.
- Los Santos Evangelios (Barcelona, 1940. Ed. en Argentina superior al millón de ejemplares). Con comentarios de su autoría.
Discursos y sermones editados en forma de libro:
[editar]- Panegírico de San Agustín (San Lorenzo del Escorial, Madrid, 1920).
- Los Doctores de Cartago y la Comunión Eucarística (Tarazona de Aragón, Zaragoza, 1930).
- Apología de la Hispanidad (Buenos Aires, 1934).
Cartas pastorales:
[editar]- La edificación de la Iglesia (1927).
- Trascendencia actual del Papado (Tarazona de Aragón, Zaragoza, 1929).
- LXXV aniversario de la Definición dogmática de la Inmaculada Concepción (1929).
- Los deberes cristianos de Patria (1930).
- El XV centenario de Éfeso (Tarazona de Aragón, Zaragoza, 1931).
- Por justicia. Los bienes de la Iglesia (1931).
- Matrimonio civil y divorcio (Barcelona, 1932).
- Horas graves (Barcelona, 1933).
- Nuestra vuelta de Roma (Madrid, 1936).
- Catolicismo y Patria (Pamplona, 1939).
- Lecciones de la guerra y deberes de la paz (Toledo, 1939).
En 1955 se editaron sus cartas pastorales sobre la Guerra Civil Española en un único volumen titulado Pastorales de la guerra de España.
Archivo Gomá (CSIC)
[editar]La edición por el CSIC del Archivo Gomá, iniciada en 2001 y en trece volúmenes, publica la correspondencia y documentación conservadas en el archivo del cardenal. Abarca varios miles de documentos, con interés histórico, desde 1936 hasta la muerte de Gomá.[25]
Referencias
[editar]- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. p. 10.
- ↑ «EPISCOPOLOGIO: Arzobispo don Isidro Gomá y Tomás». Archidiócesis de Toledo.
- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. p. 20.
- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. p. 15.
- ↑ a b Ceamanos Llorens, Roberto (2010-2011). «Isidro Gomá, obispo de Tarazona. El bienio reformista (1931-1933)» (PDF). Turiaso (20): 289-306. ISSN 0211-7207.
- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. p. 37.
- ↑ Gomá, Isidro. «Instrucción pastoral». BOETA 67 (670): 666-667.
- ↑ Gomá, Isidro (1931). «Protesta y ruego». BOETA 66 (655): 153-203.
- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. p. 57.
- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. pp. 20-21.
- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. p. 91.
- ↑ Granados, Anastasio (1969). El cardenal Gomá. Primado de España. Madrid: Espasa-Calpe. p. 92.
- ↑ Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España
- ↑ Sueiro, Daniel; Díaz Nosty, Bernardo (1986). Historia del franquismo. Volumen I: Sarpe. p. 56.
- ↑ Raguer (1977), p. 250.
- ↑ a b «Isidro Gomá y Tomás (electo, 1940). Académico de número». Real Academia Española.
- ↑ a b «Isidro Gomá y Tomás. Medalla Nº 15». Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
- ↑ «Ecclesia». Filosofía. Consultado el 25 de octubre de 2024.
- ↑ «Más que torpezas metodológicas. Noticias de Navarra». Noticias de Navarra. Archivado desde el original el 1 de abril de 2019. Consultado el 1 de abril de 2019.
- ↑ Respuesta obligada: Carta abierta AL Sr. D. José Antonio Aguirre POR EL Emmo. Sr. Dr. D. Isidro Gomá Tomás Cardenal Arzobispo de Toledo PAMPLONA Gráficas Bescansa. – 1937
- ↑ Raguer (1977), p. 250.
- ↑ Dionisio Vivas (2008), pp. 88-90.
- ↑ «Gomá y Tomás, Isidro (1869-1940)». bne.es. Consultado el 25 de mayo de 2021.
- ↑ Fernández Rodríguez, Pedro (2005). Introducción a la liturgia. Conocer y celebrar. Editorial San Esteban. p. 106. ISBN 84-8407-573-7. Consultado el 25 de mayo de 2021 en GoogleBooks.
- ↑ José Andrés-Gallego; Antón M. Pazos, ed. (2001-2010). Archivo Gomá: documentos de la Guerra Civil. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 978-84-00-07944-4.
Bibliografía
[editar]- Ceamanos Llorens, Roberto, Isidro Gomà i Tomàs. De la Monarquía a la República (1927-1936): Sociedad, política y religión, Zaragoza, Rolde/Gobierno de Aragón/Diputación Provincial de Zaragoza, 2012. ISBN 978-84-92582-79-2
- Dionisio Vivas, Miguel Ángel, Isidro Gomá ante la Dictadura y la República, Instituto Teológico San Ildefonso, Toledo 2011.
- José Andrés-Gallego y Antón M. Pazos, Archivo Gomá. Documentos de la Guerra Civil, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid 2001-2010, 13 volúmenes. Vol. 12, Vol. 13
- Cuenca Toribio, J. M. (1991). «Gomá y Tomás, Isidro». Gran Enciclopedia Rialp (6.ª edición). Madrid: Ediciones Rialp. ISBN 978-84-321-9011-7.
- A. Granados, El Cardenal Gomá, primado de España, Madrid 1969.
- Dionisio Vivas, Miguel Ángel, «La prohibición de la carta pastoral Lecciones de la guerra, deberes de la paz y los conflictos entre la Iglesia y el gobierno español en el otoño de 1939», Toletana, 20 (2008), pp. 75-102.
- Raguer, Hilari (1977). La espada y la cruz (La Iglesia 1936-1939). Barcelona: Editorial Bruguera. ISBN 84-020-5091-3.
- Sueiro, Daniel; Díaz Nosty, Bernardo. Historia del franquismo (Volumen I). Madrid: Editorial Sarpe. ISBN 84-7291-982-X
Enlaces externos
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Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Isidro Gomá.- Catholic hierarchy
- Isidro Gomá y Tomás, en Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine Archivado el 25 de octubre de 2007 en Wayback Machine.
- Archivo Gomá
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Sucesión
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| Predecesor: Isidoro Badía y Sarradel |
1927-1933 |
Sucesor: Nicanor Mutiloa e Irurita |
| Predecesor: Pedro Segura y Sáenz |
Primado de España 1933-1940 |
Sucesor: Enrique Plá y Deniel |
| Predecesor: Miguel de Unamuno |
Académico de la Real Academia Española Silla T 1940 |
Sucesor: Manuel Gómez-Moreno Martínez |
- Hombres
- Nacidos en 1869
- Fallecidos en 1940
- Nacidos en la provincia de Tarragona
- Fallecidos en Toledo
- Obispos de Tarazona
- Arzobispos de Toledo del siglo XX
- Cardenales de España del siglo XX
- Cardenales creados por Pío XI
- Personas de la guerra civil española
- Tradicionalistas
- Caballeros del collar de la Orden de Isabel la Católica
- Académicos de la Real Academia Española

