Intolerancia a la lactosa

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Intolerancia a la lactosa
Lactose Haworth.svg
Lactosa
Clasificación y recursos externos
Especialidad Endocrinología
CIE-10 E73
CIE-9 271.3
OMIM 223100 150220
DiseasesDB 7238
MedlinePlus 000276
eMedicine med/3429 ped/1270
MeSH D007787
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 
[editar datos en Wikidata]

La intolerancia a la lactosa es un trastorno que aparece después de la ingestión de lactosa (el azúcar de la leche), como consecuencia de una deficiencia de lactasa (la enzima que digiere la lactosa). Esta deficiencia provoca una malabsorción de lactosa. El azúcar no absorbido llega al colon, donde es fermentado por las bacterias colónicas, generando gases (hidrógeno, metano, etc.). Como consecuencia, pueden aparecer diversos síntomas de intolerancia, tales como dolor abdominal, distensión, borborigmos, diarrea[1] [2] e incluso estreñimiento.[3]

En los seres humanos, varias mutaciones genéticas han permitido seguir tolerando la lactosa durante la edad adulta, con mayor o menor prevalencia según la zona geográfica. Las poblaciones que no poseen esta mutación (que son principalmente las asiáticas y africanas) presentan una deficiencia primaria o permanente de lactasa. En el resto de los casos, la malabsorción de la lactosa se debe a una deficiencia de lactasa secundaria o adquirida, provocada por una enfermedad subyacente.[1]

La intolerancia a la lactosa primaria está ampliamente sobre diagnosticada, especialmente en niños y adolescentes. Frecuentemente, se interpretan como "normales" o primarias las formas de malabsorción secundarias o adquiridas, lo cual desemboca en largos retrasos en el diagnóstico de enfermedades subyacentes graves, causantes de la malabsorción, tales como la enfermedad inflamatoria intestinal o la enfermedad celíaca. A esta confusión contribuye la extendida creencia de que la intolerancia a la lactosa provoca retraso del crecimiento, fatiga y otros problemas. No obstante, estos signos y síntomas no pueden ser explicados por la malabsorción de la lactosa.[4]

La estrategia terapéutica pasa, en primer lugar, por identificar el tipo de malabsorción de lactosa. Cuando la deficiencia de lactasa es primaria, se maneja restringiendo la ingesta de lactosa en la alimentación y aportando suplementos de calcio para garantizar la correcta mineralización ósea. Cuando es secundaria, es preciso identificar y tratar la enfermedad subyacente, que una vez resuelta suele permitir la reintroducción de la lactosa.[5]

Clasificación[editar]

Cuando la lactosa no se digiere correctamente (maldigestión) puede provocar una malabsorción de lactosa. La intolerancia a la lactosa es la manifestación clínica (los síntomas) de esta malabsorción, si bien no se produce en todos los casos.[2] En función de su origen, existen tres formas de intolerancia a la lactosa:[6]

Deficiencia primaria de lactasa[editar]

Está causada por el descenso fisiológico de la secreción de lactasa que ocurre con la edad en todos los mamíferos.[2]

No obstante, en los seres humanos se han desarrollado mutaciones genéticas que permiten la secreción de la lactasa durante la vida adulta,[1] como ocurre por ejemplo en la raza caucásica (blanca).[2]

Estas mutaciones se han producido durante la evolución humana varias veces de forma independiente, en diferentes zonas del mundo, probablemente relacionadas con la domesticación del ganado lechero durante los últimos 10.000 años. Múltiples variantes han permitido a varias poblaciones modificar rápidamente la expresión del gen que codifica la lactasa (LCT, por sus siglas en inglés ) y han sido fuertemente conservadas en las poblaciones que consumen leche durante la vida adulta.[1] La persistencia de lactasa se hereda como un rasgo mendeliano dominante.[1]

Concretamente, la actividad de la lactasa se mantiene en la edad adulta en Europa (centro y norte,[6] con descenso de la prevalencia hacia el sur[1] ), en África (norte[6] y poblaciones de pastores[1] ) y Arabia[6] (poblaciones de pastores[1] ), donde se continuó ancestralmente la toma de leche tras el destete.[6] Por el contrario, en las culturas que no han tenido relación con animales productores de leche, como la japonesa, la china, la india,[6] la mayor parte de África (poblaciones de agricultores),[1] etc., la proporción de intolerancia primaria a la lactosa es elevada.[6]

En estos casos, la malabsorción de lactosa no siempre se acompaña de síntomas y suele responder a dietas exentas o con bajo contenido de lactosa. Otra posibilidad es la adición de la enzima lactasa a la leche de consumo.[2]

Deficiencia secundaria de lactasa[editar]

La malabsorción secundaria de lactosa se debe a una deficiencia de lactasa en las personas que mantienen la secreción de lactasa en la vida adulta, como consecuencia de enfermedades que provocan lesión de la pared intestinal.[1] Entre éstas, cabe destacar:

  • La enfermedad celíaca[7] sin tratamiento,[8] en la que suele aparecer asociada una intolerancia a la lactosa transitoria por deficiencia relativa de lactasa.[9] Por esta razón, al comienzo de la dieta sin gluten (DSG) es conveniente restringir la leche y sus derivados. Se pueden introducir de forma gradual pasados entre 1 y 2 meses desde la implantación de la DSG, ya que la intolerancia a la lactosa es secundaria al gluten[9] y suele desaparecer por completo durante los tres primero meses de dieta estricta.[8]
  • Enteropatías sensibles a proteínas de leche de vaca. La intolerancia se recupera rápidamente tras la retirada de las proteínas de leche de vaca de la dieta, con normalización por lo general en un plazo de 4 a 6 semanas. La alergia a leche de vaca mediada por IgE no se acompaña de enteropatía y en consecuencia, no presenta intolerancia a la lactosa.[2]

Deficiencia congénita de lactasa[editar]

La deficiencia congénita de lactasa es una enfermedad de la infancia extremadamente rara, de la que sólo se han documentado aproximadamente 40 casos en todo el mundo, principalmente en Finlandia.[1] [2] Fue descrita por primera vez en 1959 por Holzel y cols.[2] No debe ser confundida con la deficiencia primaria ni la secundaria.[1]

Se presenta de inmediato en el recién nacido, coincidiendo con la alimentación con leche materna o artificial. Responde a la retirada de la lactosa y el bebé tolera adecuadamente la glucosa y sus polímeros.[2]

Etiología[editar]

Véase el apartado Clasificación.

Cuadro clínico[editar]

Los síntomas son desencadenados por la ingestión de lactosa. Dependiendo del nivel de deficiencia de lactasa y la cantidad de alimento ingerido, la magnitud y número de síntomas pueden variar de una persona a otra o, incluso, en diferentes situaciones. Algunos síntomas son:

Diagnóstico[editar]

Existen varias formas para poder diagnosticar una intolerancia a la lactosa.[11]

Test de tolerancia a la lactosa[editar]

Se basa en la medición de la respuesta glucémica a una sobrecarga de lactosa (50 gramos) cada 30 minutos hasta las 2 horas siguientes a dicha ingesta, normalmente divididas en cuatro tomas (0, 30, 60 y 120 minutos). En una situación normal, la glucemia aumenta en 30 mg/dl del nivel basal de glucosa en sangre a las 2 horas, por lo que una ausencia de este incremento glucémico sugiere una deficiencia de la enzima lactasa. Es una forma de confirmación bastante inespecífica debido a que ciertas patologías pueden invalidar el resultado de este test (diabetes mellitus, síndrome de malabsorción, síndromes funcionales de vaciamiento gástrico), y por ello debe ser interpretado con prudencia.

Se espera variabilidad sustancial en la respuesta clínica (náuseas, retorcijones, distensión, diarrea y flatulencia), en la medida en que la extensión y la severidad de la intolerancia a la lactosa varía entre individuos.

Cuando se considera la necesidad de confirmación, es importante distinguir la intolerancia a la lactosa de la alergia a la leche, la cual es una respuesta inmune anormal (usualmente) a las proteínas de leche. Puesto que la intolerancia a la lactosa es el estado normal para la mayoría de los adultos a escala mundial, y no es considerada una enfermedad, no se requiere normalmente un diagnóstico médico. Sin embargo, si la confirmación es necesaria, están disponibles tres pruebas:

Test de hidrógeno espirado

En los individuos que padecen una deficiencia de lactasa, la lactosa que el organismo es incapaz de absorber pasa en forma libre hacia el colon (al no haber absorción, el glúcido sigue el recorrido entérico normal). Durante su tránsito por el intestino, las bacterias allí presentes degradan la lactosa produciendo gran cantidad de hidrógeno libre. Este gas, una vez en el intestino grueso, es absorbido por el torrente circulatorio para ser eliminado a través de las vías respiratorias (sistema respiratorio). De este modo, cuando un sujeto que tiene intolerancia a la lactosa ingiere 50 gramos de este azúcar su excreción de hidrógeno por medio del aire espirado aumenta considerablemente tras dicha sobrecarga y durante varias horas después. Este test es un método rápido y bastante fiable para detectar la malabsorción de lactosa.

Acidez de las deposiciones

Puede ser usado para diagnosticar la intolerancia a la lactosa en niños pequeños, para quienes otros tipos de métodos son arriesgados o poco prácticos.[12]

Biopsia del intestino delgado

Una biopsia intestinal puede confirmar la intolerancia a la lactosa después de descubrir una elevación de hidrógeno en la prueba de espiración de hidrógeno.[13] Este procedimiento consiste en la extracción de una muestra del tejido del intestino delgado para examinar, mediante el microscopio, posibles alteraciones que puedan afectar a una mala metabolización de la lactosa.

Diagnóstico genético

Se utiliza en los casos de intolerancia primaria (determinada por la genética de la persona). La persistencia de la actividad lactasa en adultos está asociada a la presencia de dos polimorfismos: C/T 13910 Y G/A 22018, localizados en el gen MCM6.[14] Dichos polimorfismos se pueden detectar mediante técnicas de biología molecular en el ADN extraído de una muestra de sangre o saliva del paciente. Existen incluso en el mercado kits de diagnóstico genético específicos para este fin. El procedimiento consiste en extraer y amplificar el ADN de la muestra, continuando con un protocolo de hibridación en tira, para obtener como resultado final una serie de bandas coloreadas. En función de las distintas combinaciones que se encuentren, se podrá determinar si un paciente es intolerante a la lactosa o no. Este tipo de test permite obtener un diagnóstico definitivo de forma rápida y no invasiva para el paciente.

Tratamiento[editar]

Es preciso realizar una correcta distinción de las causas de la malabsorción de lactosa que producen la intolerancia, para emprender las medidas terapéuticas oportunas en cada situación.[5]

Deficiencia secundaria de lactasa[editar]

La malabsorción de lactosa causada por una deficiencia secundaria de lactasa, es decir, debida a una enfermedad subyacente que provoca una lesión de la mucosa intestinal, generalmente no requiere la eliminación de la lactosa de la dieta, sino el tratamiento de la afección subyacente. Una vez que el principal problema se resuelve, los productos lácteos a menudo pueden ser consumidos normalmente, con lo que además se evita una exclusión innecesaria de esta importante fuente de calcio.[5] Ejemplo típico es la intolerancia a la lactosa asociada a la enfermedad celíaca, que se resuelve por lo general al cabo de unos tres meses desde el comienzo de una dieta estricta sin gluten.[8]

Deficiencia primaria de lactasa[editar]

Las personas con intolerancia primaria a la lactosa, es decir, que carecen de la mutación genética que permite seguir produciendo lactasa durante la vida adulta, tienen diferentes grados de deficiencia de lactasa y a menudo toleran cantidades variables de lactosa en la dieta. En estos casos la ingestión de productos lácteos, por lo general, provoca síntomas transitorios, pero no causa daño en el tracto gastrointestinal ni predispone a la malabsorción de calcio, al contrario de lo que ocurre con la enfermedad celíaca o reacciones alérgicas, las cuales provocan inflamación y daño de la mucosa intestinal.[5]

El tratamiento consiste, básicamente, en un seguimiento dietético con la finalidad de suprimir la lactosa de la alimentación. No obstante, la evitación de productos lácteos para controlar los síntomas puede producir defectos en la mineralización ósea, pues por regla general, esto hace que se ingiera menor cantidad de calcio de la dosis diaria necesaria para una correcta mineralización. Es preciso, por lo tanto, complementar con suplementos dietéticos de calcio.[5]

Evitar productos que contengan lactosa[editar]

Para personas que viven en sociedades donde la dieta contiene relativamente poca cantidad de productos lácteos, la intolerancia a la lactosa no es una condición que requiera tratamiento. Sin embargo, aquellos que viven en sociedades donde la mayoría tolera la lactosa, pueden encontrar la intolerancia a la lactosa problemática. Aunque aún no existe la metodología para restablecer la producción de lactasa, algunos individuos han comunicado que su intolerancia puede variar a lo largo del tiempo (dependiendo del estado de salud y el embarazo).[15]

La intolerancia a la lactosa usualmente no es una condición de todo o nada: la reducción en la producción de lactasa, y por lo tanto la cantidad de lactosa que puede ser tolerada varía de persona a persona. Dado que la intolerancia a la lactosa no plantea una amenaza adicional para la salud de las personas, manejar la condición consiste en minimizar la incidencia y severidad de los síntomas. Berdanier y Hargrove reconocieron cuatro principios generales: 1) evitar la lactosa en la dieta; 2) sustituir para mantener el consumo de nutrientes; 3) regular el consumo de calcio; 4) usar un sustituto de la enzima.

Dado que la tolerancia individual a la lactosa varía, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos «el control dietario de la intolerancia a la lactosa depende de que las personas aprendan a través del ensayo y error cuánta lactosa pueden manejar».[16] Leer la etiqueta es esencial ya que la terminología comercial varía de acuerdo al lenguaje y la región.[13] La lactosa está presente en dos grandes categorías de alimentos: los productos lácteos convencionales y como aditivo en los alimentos (productos lácteos y no lácteos). Aun así, si eres de los que te gustan los lácteos, y en especial los quesos, actualmente existen diversos productos que no contienen lactosa.

Alimentos que contienen lactosa[editar]

Lácteos[editar]

La lactosa es una molécula hidrosoluble. Por lo tanto el porcentaje de grasa y el proceso de cortado tienen un impacto sobre aquellos alimentos que pueden ser tolerados. En el proceso de formar la cuajada, la causa se encuentra en la porción acuosa junto con el suero y la caseína, pero no se encuentra en la porción lipídica. Los productos lácteos «reducidos en grasa» o los «libres de grasa» generalmente tienen un porcentaje ligeramente alto de lactosa. Además, los productos lácteos reducidos en grasa también tienen con frecuencia varios derivados de la leche tales como sólidos lácteos agregados a éstos para incrementar la dulzura, lo que produce un incremento en el contenido de lactosa.

Leche: Ya sea entera o desnatada, en polvo, líquida o condensada. La leche humana tiene el porcentaje de lactosa más elevado, alrededor del 9 %. La leche de vaca no procesada contiene un 4.7 % de lactosa. Las leches no procesadas de otros mamíferos contienen porcentajes similares de lactosa (leche de cabra: 4.1 %,[17] leche de búfala: 4.86 %,[18] leche de yak: 4.93 %,[cita requerida] leche de oveja: 4.6 %[cita requerida]).

Mantequilla: El proceso de preparación de mantequilla separa los componentes acuosos de la leche de los componentes grasos. Siendo la lactosa una molécula hidrosoluble, no estará presente en la mantequilla[cita requerida] a menos que se le agreguen sólidos lácteos.

Yogur: La gente puede tolerar mejor el yogur preparado de la manera tradicional que la leche, debido a que éste contiene la enzima lactasa producida por los cultivos de bacterias usadas para preparar el yogur. Sin embargo, muchas marcas comerciales contienen sólidos lácteos, que incrementan el contenido de lactosa.

Quesos: Los quesos duros preparados tradicionalmente (tal como el queso suizo) y los quesos madurados suaves, pueden crear menos reacción que la cantidad equivalente de leche debido al proceso involucrado. La fermentación y el alto contenido de grasas contribuye a disminuir la cantidad de lactosa. El queso suizo o el cheddar hechos de forma tradicional pueden contener un 10 % de la lactosa presente en la leche entera. Más aún, los métodos tradicionales de envejecimiento del queso (más de dos años) reducen su contenido de lactosa a prácticamente nada.[19]

Sin embargo, algunas marcas comerciales de queso se elaboran generalmente mediante procesos modernos que no tienen las mismas propiedades reductoras de lactosa, y como no existen una normativa sobre cuándo se puede considerar un queso «madurado», esta descripción no proporciona indicación alguna acerca de si el proceso utilizado reduce significativamente la lactosa.

Suero, crema agria y helado: Al igual que el yogur, si fueron preparados de la manera tradicional generalmente serán totalmente tolerables, pero la mayoría de las marcas modernas agregan sólidos lácteos.[20]

Otros: Nata (líquida o montada), postres lácteos (flanes, quesos frescos con sabor de frutas, quesos, mousses, dulce de leche...).

Como no se ha alcanzado un consenso científico acerca del método de análisis para el porcentaje de lactosa,{cita requerida}} y considerando que el contenido de los productos lácteos varía grandemente de acuerdo a las prácticas de etiquetado, geografía y procesos de manufacturación, la causa podría ser poco fiable. Los siguientes ejemplos muestran niveles de lactosa en alimentos que comúnmente desencadenan síntomas.[16] Estos valores deben ser tratados solo como guías.

Producto lácteo Contenido de lactosa
Yogur bajo en grasas, 240 mL 5 g  
Leche baja en grasas, 240 mL 11 g  
Queso suizo, 28g 1 g  
Helado, 120 mL 6 g  
Requesón, 120 mL 2–3 g  
Alimentos elaborados[editar]

La lactosa (también presente cuando en la etiqueta aparece lactosuero, suero, sólidos de leche, ingredientes modificados de la leche, etc.) es un aditivo comercial para los alimentos usado por su textura, sabor y cualidades adhesivas, y encontrada en alimentos tales como carnes procesadas[21] (salchichas, carne rebanada, patés), sazonador en polvo, margarinas,[cita requerida] pan rebanado,[22] [23] cereales para desayuno,[21] frutos secos, alimentos procesados, medicamentos, comidas preparadas, sustitutos de la comida (polvos y barras), suplementos de proteínas (polvos y barras). Los productos kosher marcados «pareve» están libres de leche. Sin embargo si una letra «L» (por lácteos) está presente, el alimento probablemente contenga sólidos de leche[21] (aunque también puede simplemente indicar que el producto fue producido en un equipo compartido con otros productos que contienen derivados de la leche).

Cualquier otro alimento que contenga lactosa en su preparación como:

  • Alimentos preparados que contengan leche (o lactosa), nata o cremas
  • Puré en copos (deshidratado)
  • Pan de molde

Alimentos preparados que contengan leche:

  • Bechamel o cualquier tipo de salsa que lleve leche o crema de leche o mantequilla
  • Pastelería industrial en la que utilicen leche, crema de leche o mantequilla como ingrediente (la mayoría)
  • Helados de crema o cremosos
  • Batidos de frutas, chocolate
  • Chocolate con leche

Productos alternativos[editar]

Leche

La industria láctea ha creado productos de calidad bajos en lactosa o libres de la misma para reemplazar la leche normal. La leche sin lactosa puede producirse haciendo pasar la leche por la enzima lactasa unida a un transportador inerte: una vez que la molécula de lactosa se escinde desaparecen los síntomas asociados a la misma.

Existen en el mercado productos con cantidades reducidas de lactosa (típicamente 30 % del normal) y alternativamente con cerca del 0 %. Finlandia tiene productos HYLA (acrónimo para hydrolysed lactose) disponible desde hace muchos años, aunque el número de individuos con intolerancia a la lactosa es relativamente pequeño. Estos productos de leche de vaca bajos en lactosa, que van desde helado hasta queso, usan un método de separación cromatográfica patentado por Valio, para eliminar la lactosa. El proceso de ultrapasteurización, combinado con el empaquetado aséptico, asegura una larga vida en los estantes. Recientemente, el rango de productos bajos en lactosa disponibles en Finlandia ha sido ampliado con leche y otros productos lácteos (tales como el helado, la mantequilla y la leche agria) que no contienen lactosa.[cita requerida]

El remanente de lactosa (20 % aproximadamente) de los productos HYLA es eliminado enzimáticamente. Estos productos típicamente cuestan de dos a cuatro veces más que los productos equivalentes con lactosa. Alternativamente, puede agregarse una bacteria como L. acidophilus, lo cual afecta a la lactosa en la leche de la misma manera que afecta la lactosa en el yogur.[cita requerida]

Sustitución por lactasa

Cuando no se puede evitar la lactosa, o en ocasiones cuando una persona escoge consumir tales alimentos, entonces deben usarse suplementos de la enzima lactasa.[24] [25] La enzima lactasa similar a aquella producida en el intestino delgado de los humanos es producida industrialmente por hongos del género aspergillus. La enzima β-galactosidasa está disponible en forma de tabletas en una variedad de dosis, en muchos países sin necesidad de prescripción médica. Esta enzima funciona en ambientes muy ácidos, como ocurre en el intestino humano debido a la adición de jugos gástricos a partir del estómago. Desafortunadamente, demasiado ácido puede desnaturalizarla,[26] y por lo tanto no debería tomarse con el estómago vacío.

También, la enzima es inefectiva si no alcanza el intestino delgado en el momento en el que el alimento problemático lo alcance. Individuos con sensibilidad a la lactosa podrían experimentar tanto con el tiempo como con la dosis para alcanzar su necesidad particular. Sin embargo, estos suplementos quizás no puedan aportar la cantidad exacta de lactasa necesaria para digerir adecuadamente la lactosa contenida en los productos lácteos, lo cual podría producir síntomas similares a los existentes en la intolerancia a la lactosa.

Mientras el proceso normal de la digestión intestinal de la lactosa es esencialmente el mismo, el tratamiento directo de la leche emplea una variedad diferente de lactasas producidas industrialmente. Esta enzima, producida por la levadura del género kluyveromyces, toma más tiempo para actuar, debe ser mezclada minuciosamente con todo el producto, y es destruida inclusive por ambientes levemente ácidos. Por lo tanto ha sido mucho menos popular como un producto para el consumidor, que las tabletas producidas a partir de aspergillus, a pesar de su falta de efectividad predecible. Su principal uso es en la producción de productos lácteos vendidos en los supermercados, libres de o reducidos en lactosa.

La suplementación con la enzima lactasa supone una ventaja ya que evita suprimir los productos lácteos, y no se necesita aportar una fuente alternativa para el consumo adecuado de calcio, especialmente en niños.[5]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j k l m n Deng, Y; Misselwitz, B; Dai, N; Fox, M (2015 Sep 18). «Lactose Intolerance in Adults: Biological Mechanism and Dietary Management». Nutrients 7 (9): 8020-35. doi:10.3390/nu7095380. PMID 26393648. 
  2. a b c d e f g h i j k Vitoria, JC (enero-junio de 1999). «Intolerancia a la lactosa». Bol S Vasco-Nav Pediatr 33: 18-23. 
  3. La Orden Izquierdo, E; Carabaño Aguado, I; Pelayo García, FJ (jun 2011). «Situación actual de la intolerancia a la lactosa en la infancia». Rev Pediatr Aten Primaria 13 (50): 271-8. ISSN 1139-7632. 
  4. Grimheden, P; Anderlid, BM; Gåfvels, M; Svahn, J; Grahnquist, L (2012 Feb). «Lactose intolerance in children is an overdiagnosed condition. Risk of missing intestinal diseases such as IBD and celiac disease». Lakartidningen 109 (5): 218-21. PMID 22458130. 
  5. a b c d e f Heyman, MB; Committee on Nutrition (2006 Sep). «Lactose intolerance in infants, children, and adolescents». Pediatrics 118 (3): 1279-86. doi:10.1542/peds.2006-1721. PMID 16951027. 
  6. a b c d e f g Arroyo Villarino, M; Alcedo González, J (marzo de 2004). «Intolerancia a la lactosa: diagnóstico y tratamiento». JANO 66 (1.512). 
  7. a b c d Praveen K Roy (Actualizado: 14 de julio de 2015). «Lactose Intolerance». Medscape. Consultado el 7 de octubre de 2015. 
  8. a b c Rodrigo Sáez, L (2006). «La enfermedad celiaca en el adulto». Rev Esp Enferm Dig 98 (6). ISSN 1130-0108. 
  9. a b Rodrigo, L (2010). «Enfermedad celiaca». IT Sistema Nacional Salud 34 (2): 52. 
  10. Manuel Gómez-Gómez, Cecilia Danglot-Banck, Leopoldo Vega-Franco: Intolerancia transitoria a lactosa: criterios y procedimientos de diagnóstico. Revista Mexicana de Pediatría, vol 74, nº 1, enero-febrero 2007.
  11. Olivier CE, Lorena SLS, Pavan CR, Santos RAPG, Lima RPS, Pinto DG, Silva MD, Zollner RL: Is it just lactose intolerance? Allergy and Asthma Proceedings 2012, 33(5):432-436. PMID 23026186
  12. National Digestive Diseases Information Clearinghouse (March 2006). "Lactose Intolerance -- How is lactose intolerance diagnosed?". National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, National Institutes of Health.
  13. a b Hargrove, James L.; Berdanier, Carolyn D. (1993). Nutrition and gene expression. Boca Raton: CRC Press. ISBN 0-8493-6961-4.
  14. Enattah, N. et al. Identification of a variant associated with adult-type pypolactasia, 2002. Nature Genetics 30:233-237
  15. Lactose Intolerance at eMedicine Roy, Barakat, Nwakakwa, Shojamanesh, Khurana, July 5, 2006 - About 44% of lactose intolerant women regain the ability to digest lactose during pregnancy. This might be caused by slow intestinal transit and intestinal flora changes during pregnancy.
  16. a b National Digestive Diseases Information Clearinghouse (March 2006). "Lactose Intolerance". National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, National Institutes of Health.
  17. Composition of Human, Cow, and Goat Milks - Goat Milk - GOATWORLD.COM
  18. Peeva (2001). "Composition of buffalo milk. Sources of specific effects on the separate components". Bulg. J. Agric. Sci. 7: 329–35.
  19. Kretchmer N (1971). "Lactose and lactase--a historical perspective". Gastroenterology 61 (6): 805–13. PMID 4947662.
  20. Dairy Science and Technology, Dept. of Food Science. "Ice Cream Formulations". University of Guelph.
  21. a b c "General guidelines for milk allergy". Oregon Health & Science University.
  22. "Enriched White Bread in Canada". The Canadian Celiac Association.
  23. "Influence of Nonfat Dry Milk Solids on the Nutritive Value of Bread" . Journal of Dairy Science 29 (12): 821–9.
  24. Montalto M, Curigliano V, Santoro L, et al (2006). "Management and treatment of lactose malabsorption". World J. Gastroenterol. 12 (2): 187–91. PMID 16482616.
  25. He M, Yang Y, Bian L, Cui H (1999). "Effect of exogenous lactase on the absorption of lactose and its intolerance symptoms" (in Chinese). Wei Sheng Yan Jiu 28 (5): 309–11. PMID 12712706.
  26. O'Connell S, Walsh G (2006). "Physicochemical characteristics of commercial lactases relevant to their application in the alleviation of lactose intolerance". Appl. Biochem. Biotechnol. 134 (2): 179–91. doi:10.1385/ABAB:134:2:179. PMID 16943638.

Enlaces externos[editar]