Innato o adquirido

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Innato o adquirido (o natura-nurtura, traducción muy literal del original en inglés nature-nurture, "naturaleza-crianza") es una expresión referente al antiguo debate respecto a si las características físicas, las enfermedades orgánicas, los trastornos emocionales o incluso el comportamiento de los individuos tienen un origen innato (genético, de nacimiento) o si su origen es social, ambiental, es decir, si se derivan de la educación, de la crianza familiar, del aprendizaje. El debate tenía que ver, pues, con la importancia relativa de las cualidades innatas de un individuo (el entonces llamado nativismo psicológico o innatismo) y las experiencias personales (la crianza, es decir, el empirismo o conductismo) en la determinación o causa de las diferencias individuales en los rasgos físicos y conductuales.

La frase fue acuñada por el científico británico de la era victoriana Francis Galton,[1] [2] [3] inspirado en la obra El origen de las especies, de su primo Charles Darwin, para determinar la influencia de la herencia y del medio ambiente sobre las carreras sociales.[4] El concepto que se halla implícito en esta expresión ha sido muy criticado[3] [4] debido a su simplificación binaria de dos parámetros que en realidad se hallan entrelazados en una red compleja.

La postura de que los seres humanos adquieren todos o casi todos sus rasgos conductuales a partir de la crianza decía que somos una tabula rasa ("pizarra en blanco"). Este asunto se consideraba antes una división apropiada de las influencias ambientales, pero desde que se sabe que el funcionamiento de ambos tipos de factores (ambientales y hereditarios) interactúan en el desarrollo de un individuo muchos especialistas de las ciencias del comportamiento consideran, en la actualidad, que el debate ya no tiene sentido y que representa un periodo ya superado en la historia del conocimiento.[5] [6] [6] [7] [8] Se dice que en una ocasión un periodista le preguntó al psicólogo Donald Hebb: "¿Qué contribuye más a la personalidad: la herencia o el ambiente?", y que él contestó con una pregunta: "¿Qué contribuye más al área de un rectángulo: su largo o su ancho?"[9] [10] [11] [12] En otras palabras, la idea de que o bien la naturaleza (lo genético, lo hereditario) o bien la crianza (lo aprendido, la educación, el medio ambiente familiar y social) determina el comportamiento es una especie de falacia de una sola causa.

En las ciencias sociales, este debate puede compararse con el debate structure versus agency, es decir, socialización contra auonomía individual. Para saber más sobre la relación entre el debate innato-adquirido y el lenguaje y otros aspectos universales del ser humano, véase también nativismo psicológico.

Enfoque científico[editar]

Para dirimir los efectos de los genes y del ambiente, los genetistas conductuales llevan a cabo estudios sobre la adopción y sobre los gemelos. Los genetistas conductuales no suelen usar el término adquirido para explicar el porcentaje de la varianza correspondiente a un rasgo específico (por ejemplo, el coeficiente intelectual (CI) o los cinco rasgos de la personalidad) que pueden atribuirse a efectos del medio ambiente. Por el contrario, se distinguen dos tipos distintos de efectos ambientales: factores familiares compartidos (los compartidos por los hermanos, lo que los hace más similares) y los factores no compartidos (los que afectan únicamente a cada uno de los individuos, lo que los hace distintos). A fin de expresar el porcentaje de varianza que se debe al componente "adquirido", los genetistas conductuales generalmente hacen referencia a la heredabilidad de un rasgo.

Con respecto a los cinco grandes rasgos de la personalidad y al CI de los adultos en la población general en los Estados Unidos, el porcentaje de la varianza general que puede atribuirse a efectos familiares compartidos por lo general no se toma en cuenta.[13] Por otra parte, se cree que la mayor parte de los rasgos pueden heredarse al menos parcialmente. En este contexto, se cree que el componente "heredado" de la varianza es más importante que el que se atribuye a la influencia de la crianza familiar.

En su libro The Nurture Assumption, nominado al Premio Pulitzer, Judith Harris afirma que lo adquirido, definido tradicionalmente desde el punto de vista de la crianza familiar, no explica de manera eficaz la varianza de la mayor parte de los rasgos (como, por ejemplo, el CI adulto y los cinco grandes rasgos de la personalidad) en la población general de los Estados Unidos. Por el contrario, ella sugiere que son más importantes los grupos de pares o una serie de factores ambientales aleatorios (es decir, todos aquellos que son independientes de la crianza familiar) que los efectos ambientales familiares.[14] [15]

Although "nurture" has historically been referred to as the care given to children by the parents, with the mother playing a role of particular importance, this term is now regarded by some as any environmental (not genetic) factor in the contemporary nature versus nurture debate. Thus the definition of "nurture" has expanded to include influences on development arising from prenatal, parental, extended family, and peer experiences, and extending to influences such as media, marketing, and socio-economic status. Indeed, a substantial source of environmental input to human nature may arise from stochastic variations in prenatal development.[16] [17]

Cálculos de la heredabilidad[editar]

This chart illustrates three patterns one might see when studying the influence of genes and environment on traits in individuals. Trait A shows a high sibling correlation, but little heritability (i.e. high shared environmental variance c2; low heritability h2). Trait B shows a high heritability since correlation of trait rises sharply with degree of genetic similarity. Trait C shows low heritability, but also low correlations generally; this means Trait C has a high nonshared environmental variance e2. In other words, the degree to which individuals display Trait C has little to do with either genes or broadly predictable environmental factors—roughly, the outcome approaches random for an individual. Notice also that even identical twins raised in a common family rarely show 100% trait correlation.

While there are many examples of single-gene-locus traits, current thinking in biology discredits the notion that genes alone can determine most complex traits. At the molecular level, DNA interacts with signals from other genes and from the environment. At the level of individuals, particular genes influence the development of a trait in the context of a particular environment. Thus, measurements of the degree to which a trait is influenced by genes versus environment will depend on the particular environment and genes examined. In many cases, it has been found that genes may have a substantial contribution, including psychological traits such as intelligence and personality.[18] Yet these traits may be largely influenced by environment in other circumstances, such as environmental deprivation.

A researcher seeking to quantify the influence of genes or environment on a trait needs to be able to separate the effects of one factor away from that of another. This kind of research often begins with attempts to calculate the heritability of a trait. Heritability quantifies the extent to which variation among individuals in a trait is due to variation in the genes those individuals carry. In animals where breeding and environments can be controlled experimentally, heritability can be determined relatively easily. Such experiments would be unethical for human research. This problem can be overcome by finding existing populations of humans that reflect the experimental setting the researcher wishes to create.

One way to determine the contribution of genes and environment to a trait is to study twins. In one kind of study, identical twins reared apart are compared to randomly selected pairs of people. The twins share identical genes, but different family environments. In another kind of twin study, identical twins reared together (who share family environment and genes) are compared to fraternal twins reared together (who also share family environment but only share half their genes). Another condition that permits the disassociation of genes and environment is adoption. In one kind of adoption study, biological siblings reared together (who share the same family environment and half their genes) are compared to adoptive siblings (who share their family environment but none of their genes).

Some have pointed out that environmental inputs affect the expression of genes (see the article on epigenetics). This is one explanation of how environment can influence the extent to which a genetic disposition will actually manifest. [cita requerida]The interactions of genes with environment, called gene-environment interaction, are another component of the nature-nurture debate. A classic example of gene-environment interaction is the ability of a diet low in the amino acid phenylalanine to partially suppress the genetic disease phenylketonuria. Yet another complication to the nature-nurture debate is the existence of gene-environment correlations. These correlations indicate that individuals with certain genotypes are more likely to find themselves in certain environments. Thus, it appears that genes can shape (the selection or creation of) environments. Even using experiments like those described above, it can be very difficult to determine convincingly the relative contribution of genes and environment.

Interacción genes-ambiente[editar]

In only a very few cases is it fair to say that a trait is due almost entirely to nature, or almost entirely to nurture. [cita requerida] In the case of most diseases now strictly identified as genetic, such as Huntington's disease, there is a better than 99.9% correlation between having the identified gene and the disease and a similar correlation for not having either. On the other hand, Huntington's animal models live much longer or shorter lives depending on how they are cared for (animal husbandry).

At the other extreme, traits such as native language are environmentally determined: linguists have found that any child (if capable of learning a language at all) can learn any human language with equal facility. With virtually all biological and psychological traits, however, genes and environment work in concert, communicating back and forth to create the individual.

But even in the most clear-cut cases, extreme genetic or environmental conditions can overrule the other – if a child is born mute due to a genetic mutation, it will not learn to speak any language regardless of the environment; similarly, someone who is practically certain to eventually develop Huntington's disease according to their genotype may die in an unrelated accident (an environmental event) long before the disease will manifest itself.

Examples of environmental, interactional, and genetic traits are:

Predominantly Environmental Interactional Predominantly Genetic
Specific language Height Blood type
Specific religion Weight Eye color
Skin color
The "two buckets" view of heritability.
More realistic "homogenous mudpie" view of heritability.

Steven Pinker (2004) likewise described several examples:

concrete behavioral traits that patently depend on content provided by the home or culture—which language one speaks, which religion one practices, which political party one supports— are not heritable at all. But traits that reflect the underlying talents and temperaments —how proficient with language a person is, how religious, how liberal or conservative— are partially heritable.

When traits are determined by a complex interaction of genotype and environment it is possible to measure the heritability of a trait within a population. However, many non-scientists who encounter a report of a trait having a certain percentage heritability imagine non-interactional, additive contributions of genes and environment to the trait. As an analogy, some laypeople may think of the degree of a trait being made up of two "buckets", genes and environment, each able to hold a certain capacity of the trait. But even for intermediate heritabilities, a trait is always shaped by both genetic dispositions and the environments in which people develop, merely with greater and lesser plasticities associated with these heritability measures.

Heritability measures always refer to the degree of variation between individuals in a population. These statistics cannot be applied at the level of the individual. It is incorrect to say that since the heritability index of personality is about.6, you got 60% of your personality from your parents and 40% from the environment. To help to understand this, imagine that all humans were genetic clones. The heritability index for all traits would be zero (all variability between clonal individuals must be due to environmental factors). And, contrary to erroneous interpretations of the heritibility index, as societies become more egalitarian (everyone has more similar experiences) the heritability index goes up (as environments become more similar, variability between individuals is due more to genetic factors).

A highly genetically loaded trait (such as eye color) still assumes environmental input within normal limits (a certain range of temperature, oxygen in the atmosphere, etc.). A more useful distinction than "nature vs. nurture" is "obligate vs. facultative" —under typical environmental ranges, what traits are more "obligate" (e.g., the nose —everyone has a nose) or more "facultative" (sensitive to environmental variations, such as specific language learned during infancy). Another useful distinction is between traits that are likely to be adaptations (such as the nose) and those that are byproducts of adaptations (such the white color of bones), or are due to random variation (non-adaptive variation in, say, nose shape or size).

Solamente en contados casos es correcto decir que un rasgo es debido casi en su totalidad a la naturaleza. En el caso de la mayor de las enfermedades identificadas como genéticas, tales como el mal de Huntington, hay una correlación aproximada del 99,9 % entre poseer el gen identificado y poseer el mal y una correlación similar en no poseer ninguno de las dos. Por el contrario, rasgos como el lenguaje nativo son enteramente determinados: los lingüistas han encontrado que cualquier niño (con capacidad suficiente de aprender un lenguaje cualquiera) puede aprender cualquier lenguaje humano con igual facilidad. De todos modos, con virtualmente todos los rasgos psicológicos, hay una mezcla intermedia de innato y adquirido, y las opiniones acerca de la importancia relativa de cada una a menudo varían ampliamente.

Algunos ejemplos de rasgos ambientales, interactivos y genéticos:

Predominantemente ambientales Interactivos Predominantemente genéticos
Lenguaje Altura Tipo de sangre
Religión Peso Color de ojos
Color de piel
Coeficiente de inteligencia

Steven Pinker (2004) ha descrito varios ejemplos:

Los rasgos concretos de comportamiento que patentemente dependen del contenido provisto en la casa o la cultura -qué lenguaje se habla, qué religión se practica, qué partido político se fomenta- no son hereditarios, pero aquellos rasgos que reflejan ciertos talentos y temperamentos subyacentes – qué tan avanzada está una lengua en cada persona, qué tan devota, liberal o conservadora es- son parcialmente hereditarios.

Cuando los rasgos son determinados por una interacción compleja de genotipos y medio ambiente, resulta posible medir la capacidad hereditaria de un rasgo en una determinada población de individuos. De todos modos, muchos observadores, al encontrar un rasgo que tiene un cierto porcentaje de capacidad hereditaria, imaginan contribuciones aditivas no-interactivas de genes y medio ambiente en dichos rasgos; es como si se pensara que el grado de un rasgo está compuesto por dos "baldes", genes y medio ambiente, cada uno capaz de contener cierta capacidad para el rasgo. Pero aun para una capacidad hereditaria intermedia, un rasgo está siempre modificado por ambas variables: la genética y el medio ambiente en que la gente se desarrolla, meramente con mayor o menor plasticidad asociada con estas medidas de capacidad hereditaria.

Debate sobre el CI[editar]

La evidencia sugiere que factores de ambiente familiar pueden tener efecto en el desarrollo del IQ durante la niñez, representando hasta una cuarta parte de la varianza. Más adelante, en la [adolescencia], esta relación desaparece de manera que, por ejemplo, los hermanos adoptados se diferencian en en el coeficiente intelectual al igual que extraños.[19]

Más aún, estudios de adopción indican que en la edad adulta la similitud en el coeficiente intelectual de los hermanos adoptados es prácticamente cero, cuando en los hermanos plenos se presenta una correlación de 0.6. En los gemelos se refuerza el patrón: gemelos monocigóticos(idénticos) criados separadamente presentan un CI muy similar con una correlación de 0.74, más que los gemelos dicigóticos criados juntos (0.6).[20]

En resumen, el CI parece ser casi totalmente genético.

Rasgos de personalidad[editar]

Personality is a frequently cited example of a heritable trait that has been studied in twins and adoptions. Identical twins reared apart are far more similar in personality than randomly selected pairs of people. Likewise, identical twins are more similar than fraternal twins. Also, biological siblings are more similar in personality than adoptive siblings. Each observation suggests that personality is heritable to a certain extent. However, these same study designs allow for the examination of environment as well as genes. Adoption studies also directly measure the strength of shared family effects. Adopted siblings share only family environment. Unexpectedly, some adoption studies indicate that by adulthood the personalities of adopted siblings are no more similar than random pairs of strangers. This would mean that shared family effects on personality are zero by adulthood. As is the case with personality, non-shared environmental effects are often found to out-weigh shared environmental effects. That is, environmental effects that are typically thought to be life-shaping (such as family life) may have less of an impact than non-shared effects, which are harder to identify. One possible source of non-shared effects is the environment of pre-natal development. Random variations in the genetic program of development may be a substantial source of non-shared environment. These results suggest that "nurture" may not be the predominant factor in "environment"[cita requerida].

Técnicas avanzadas[editar]

The power of quantitative studies of heritable traits has been expanded by the development of new techniques. Developmental genetic analysis examines the effects of genes over the course of a human lifespan. For example, early studies of intelligence, which mostly examined young children, found that heritability measures 40 to 50 percent. Subsequent developmental genetic analyses found that variance attributable to additive environmental effects is less apparent in older individuals,[21] [22] [23] with estimated heritability of IQ being higher than that in adulthood. However, the high IQ heritability estimates are derived with questionable methodologies, according the work by Peter Schönemann.[24]

Another advanced technique, multivariate genetic analysis, examines the genetic contribution to several traits that vary together. For example, multivariate genetic analysis has demonstrated that the genetic determinants of all specific cognitive abilities (e.g., memory, spatial reasoning, processing speed) overlap greatly, such that the genes associated with any specific cognitive ability will affect all others. Similarly, multivariate genetic analysis has found that genes that affect scholastic achievement completely overlap with the genes that affect cognitive ability.

Extremes analysis, examines the link between normal and pathological traits. For example, it is hypothesized that a given behavioral disorder may represent an extreme of a continuous distribution of a normal behavior and hence an extreme of a continuous distribution of genetic and environmental variation. Depression, phobias, and reading disabilities have been examined in this context.

For a few highly heritable traits, some studies have identified loci associate with variance in that trait in some individuals. For example, research groups have identified loci that are associated with schizophrenia (Harrison and Owen, 2003) in subsets of patients with that diagnosis.

Dificultades morales[editar]

Some observers believe that modern science tends to give too much weight to the nature side of the argument, in part because of social consciousness. Historically, much of this debate has had undertones of racist and eugenicist policies — the notion of race as a scientific truth has often been assumed as a prerequisite in various incarnations of the nature versus nurture debate. In the past, heredity was often used as "scientific" justification for various forms of discrimination and oppression along racial and class lines. Works published in the United States since the 1960s that argue for the primacy of "nature" over "nurture" in determining certain characteristics, such as The Bell Curve, have been greeted with considerable controversy and scorn.[cita requerida]

Dificultades filosóficas[editar]

¿Los rasgos son reales?[editar]

It is sometimes a question whether the "trait" being measured is even a real thing. Much energy has been devoted to calculating the heritability of intelligence (usually the I.Q., or intelligence quotient), but there is still some disagreement as to what exactly "intelligence" is.

[Algunas veces surge la cuestión de si "la característica" que se está midiendo es en realidad una cosa real. Mucha energía se ha dedicado a calcular la inteligencia heredada (usualmente llamada I.Q. o coeficiente intelectual ---intelligence quotient ---) Pero todavía hay desacuerdo sobre la pregunta del qué es exactamente la inteligencia.]

Determinismo biológico[editar]

If genes do contribute substantially to the development of personal characteristics such as intelligence and personality, then many wonder if this implies that genes determine who we are. See Genetic determinism and Biological determinism.

[Si los genes contribuyen sustancialmente al desarrollo de las características personales como la inteligencia y la personalidad, entonces muchos se podrían preguntar si esto implica que los genes determinen el quienes somos.] Véase Determinismo genético y Determinismo biológico.

¿El problema es real?[editar]

Muchos Científicos creen que la pregunta referente a "innato - crianza" es una falacia. En 1951, Calvin Hall en su capítulo Fundamental[25] comentó que la discusión "innato ó adquirido" era infructuosa. Su un ambiente es fundamentalmente cambiado, entonces la then the heritability of a character changes, too. Conversely, if the genetic composition of a population changes, then heritability will also change. As an example, we may use phenylketonuria (PKU), which causes brain damage and progressive mental retardation. PKU can be treated by the elimination of phenylalanine from the diet. Hence, a character (PKU) that used to have a virtually perfect heritability is not heritable any more if modern medicine is available (the actual allele causing PKU would still be inherited, but the phenotype PKU would not be expressed any more). Similarly, within, say, an inbred strain of mice, no genetic variation is present and every character will have a zero heritability. If the complications of gene-environment interactions and correlations (see above) are added, then it appears to many that heritability, the epitome of the nature-nurture opposition, is "a station passed".[26]

Mitos sobre la identidad[editar]

Within the debates surrounding cloning, for example, is the far-fetched contention that a Jesus or a Hitler could be "re-created" through genetic cloning. Current thinking finds this largely inaccurate, and discounts the possibility that the clone of anyone would grow up to be the same individual due to environmental variation. For example, like clones, identical twins are genetically identical, and unlike the hypothetical clones share the same family environment, yet they are not identical in personality and other traits.

Historia del debate[editar]

Traditionally, human nature has been thought of as not only inherited but divinely ordained.[cita requerida] Whole ethnic groups were considered to be, by nature, superior or inferior. Since the late Middle Ages, intellectuals increasingly attributed differences among races, classes and genders to socialization (nurture), rather than to innate qualities (nature). [cita requerida] In the 20th century, the Nazis pursued an agenda based on the concept of human nature as defined by one's race. The Communists, on the other hand, largely followed Marx's lead in defining the human identity as subject to social structures, not nature. In scientific circles, this conflict led to ongoing controversy of sociobiology and evolutionary psychology. [cita requerida]-->

Definición de términos[editar]

• Adquirido: Este término se utiliza para referirse a cualquier factor ambiental (no genético, no hereditario). Su definición incluye las influencias en el desarrollo provenientes de experiencias prenatales paternales o maternales, familiares o de pares, y se extiende a influencias tales como los medios de comunicación, las influencias del mercado y las condiciones socioeconómicas.

• Innato: Se refiere a factores genéticos, de nacimiento o hereditarios, es decir, que no dependen de la experiencia individual.

Las dificultades para estimar la capacidad hereditaria[editar]

El pensamiento actual en biología desacredita la noción que los genes por sí solos pueden determinar un rasgo, debido a que éstos no son nunca suficientes de forma aislada. A nivel molecular, el ADN interacciona en forma compleja con señales de otros genes y del medio ambiente.

(Véase exogenética.)

Entonces, tenemos:

Efecto del ambiente externo

-Temperatura: Es de esperar que en el desarrollo de los organismos vivos se experimenten distintos efectos con el cambio de temperatura, produciendo ésta a veces efectos bastante dramáticos.

Ejemplo: color blanco de las flores de Oenothera cuando la temperatura es mayor a 86 °F, oscurecimiento del pelaje de las extremidades de algunos mamíferos por existir una temperatura baja en la zona donde se encuentra (cosa que cambia si se traslada a un lugar de atmósfera cálida), etc.

Además, podría decirse que el efecto de la interacción gen-ambiente puede invertirse por simples sustituciones génicas, a pesar de permanecer la interacción.

-Luz: En prácticamente todas las plantas es esencial para el crecimiento y desarrollo de la expresión completa del genotipo, ya que una insuficiencia de ésta provoca la falta de producción de clorofila (dando plantas albinas). Otro efecto generado por la luz, por ejemplo, es la presencia de pecas en la cara cuando individuos de cierto genotipo se exponen al sol.

-Nutrición: A pesar de ser la principal fuente de energía, el tipo y cantidad de nutrientes obtenidos de los alimentos que requieren los organismos varía entre unos y otros. Así, las posibles deficiencias metabólicas son más fáciles de detectar en los que tienen necesidades nutritivas sencillas, pudiéndose añadir en su caso a su dieta nutrientes extras para que sean capaces de sintetizar compuestos específicos.

También, puede verse que cambios sencillos en la dieta pueden llevar diversas consecuencias, como por ejemplo la eliminación de grasa amarilla en los conejos si se les quitan las verduras.

-Relaciones maternas: Pueden producirse interacciones ambientales adicionales entre el feto y el ambiente externo cuando las relaciones corporales directas entre el progenitor y la progenie se extienden más allá de la fecundación (mamíferos), apareciendo por ejemplo problemas en la supervivencia de determinados genotipos a causa de las incompatibilidades de grupos sanguíneos entre madre e hijo (además de poder resultar desventajosos ciertos caracteres que se consideran normales, en ambientes maternos especiales).

Efectos del medio interno

-Edad: El proceso del tiempo puede considerarse que en la mayoría de los organismos comienza en la fecundación, existiendo intervalos de edad sucesivos con numerosos cambios fenotípicos.

Ejemplo: cambios en el color del pelo de los mamíferos, o en el de plumas de gallinas.

-Sexo: Los fenotipos que acompañan a las diferencias sexuales son por lo general evidentes en muchas características físicas asociadas con las funciones reproductoras y con la conducta especializada de cada sexo. Así, hay genes ligados al sexo que dan caracteres limitados e influenciados por ellos.

-Sustratos: Según los materiales que se hallan presentes en el interior de los organismos, ocurren en ellos distintos tipos de reacciones. Éstos son en muchos casos sintetizados por acciones metabólicas del organismo y, con frecuencia, su presencia o ausencia puede remontarse a un control genético.

Ejemplo: una dieta reducida en el aminoácido fenilalanina tiene la capacidad de de suprimir la condición genética fenilcetonuria; enfermedad hereditaria humana que se diagnostica por la presencia en la orina de ácido fenilpirúvico.

Determinismo biológico[editar]

A nivel de individuos los genes particulares influencian el desarrollo de un cierto rasgo en el contexto de un medio ambiente particular. De allí, una medida del grado en que un rasgo es influenciado por los genes versus el medio ambiente dependerá del ambiente particular y de los genes examinados. En muchos casos se ha encontrado que los genes pueden tener una influencia substancial en el desarrollo de las características personales, incluyendo rasgos psicológicos tales como inteligencia y personalidad. Por ello algunos se preguntan si esto implica que los genes determinan quiénes somos, siendo el Determinismo biológico la tesis que propone esta cuestión.

Pocos son los científicos que sostienen esta opinión, pero muchos son acusados de hacerlo. Otros han indicado que las premisas del debate innato o adquirido parecen negar el principio del libre albedrío. Más específicamente, si todos nuestros rasgos están determinados por nuestros genes, por el medio ambiente que nos rodea por el azar o por alguna combinación de todas estas causas actuando simultáneamente, queda muy poca opción para el libre albedrío. En cualquier caso esta línea de razonamiento sugiere que el debate innato o adquirido tiende a exagerar el grado en que el comportamiento humano individual puede ser predicho basado en el conocimiento de genética y medio ambiente. Deberíamos notar que la biología determina nuestras habilidades pero el libre albedrío determina que hacemos con nuestras habilidades.

Interés especial en los estudios de gemelos de Newman y sus colaboradores se muestra en los coeficientes de inteligencia Stanford-Binet. Aunque los tests IQ presentan numerosos deficientes (el tamaño de la familia, el efecto cultural, el primer ambiente y la madre y los efectos de la dieta son factores ambientales determinantes de sus componentes, por ejemplo), ofrecen atributos mentales importantes: mediante su empleo, en resumen se puede decir que la separación del efecto ambiental de la herencia en lo que se refiere a la inteligencia es una tarea difícil, ya que este carácter es el resultado de una interacción continua entre los estímulos externos al organismo y las respuestas que éste es capaz de dar. Además, las respuestas de comportamiento en sí dependen mucho de los ambientes previos, algunos de los cuales son influidos o creados por el propio organismo. Es decir, a menudo se incorpora el “ambiente” psicológicamente al individuo, de manera que sus respuestas son restringidas sucesivamente por estas interacciones que han tenido lugar en el pasado. Cuando se está tratando un proceso histórico de esta clase, ciertamente no queda claro qué porcentaje de una respuesta psicológica puede ser imputado a la “naturaleza” y a la “educación”.

Con todo esto, se puede llegar a dos conceptos sencillos e importantes: que genotipos distintos pueden reaccionar de forma distinta en el mismo ambiente, y que el mismo genotipo puede comportarse de maneras diferentes en distintos ambientes: Norma de reacción.

Fenocopias[editar]

Éstos son los individuos en los que efectos de muchos genes pueden verse modificados por la fuerza de los cambios ambientales; algunos de estos cambios son capaces de modificar el desarrollo de un organismo de modo que su fenotipo simule el efecto de un gen en particular, aunque dicho efecto no sea heredado.

Esto ocurre, por ejemplo, en los diabéticos; dependen de la insulina, y son fenocopias de individuos normales en el sentido de que el ambiente químico evita el efecto de la enfermedad.

Estudio de gemelos[editar]

Una manera de determinar el aporte de los genes y del medio ambiente en la presencia de un rasgo es estudiando los casos de hermanos gemelos y mellizos. Un tipo de estudio consiste en comparar gemelos criados separadamente con cualquier par de individuos seleccionados aleatoriamente en una población, compartiendo en este caso los gemelos los mismos genes pero no el medio ambiente. En otro caso se toman gemelos criados juntos (compartiendo así genes y medio ambiente) y se comparan con mellizos criados juntos (estos comparten la mitad de sus genes y el medio ambiente) Otra situación que permite la disociación de la influencia de genes y medio ambiente es la adopción.

En el caso de estudio de adopción hermanos biológicos criados juntos (compartiendo la mitad de sus genes y el medio ambiente) son comparados con hermanos adoptivos (quienes sólo comparten el medio ambiente dado por la familia y no así los genes);los hermanos gemelos son mucho más similares en su personalidad que pares de individuos seleccionados aleatoriamente entre la población. De una manera similar los gemelos son más similares que los mellizos.

Finalmente los hermanos biológicos son más similares que los hermanos adoptivos. Estas observaciones sugieren que la personalidad es hereditaria hasta un determinado punto.

Estos mismos métodos de estudio pueden ser utilizados tanto para determinar la influencia del medio ambiente como para la de los genes. Típicamente se distinguen dos clases de efectos ambientales, efectos de la familia compartida (aquellos compartidos por los hermanos haciéndolos más similares) y efectos no compartidos (aquellos que afectan solamente al individuo haciendo a los hermanos diferentes). Los gemelos criados juntos, a pesar de ser genéticamente idénticos y compartir el mismo ambiente familiar no poseen idénticas personalidades. Estas diferencias son causadas exclusivamente (por definición) por efectos ambientales no compartidos.

Al contrario de lo esperado, algunos estudios de adopción indican que al llegar a ser adultos las personalidades de niños adoptados no son más similares que pares de extraños escogidos al azar.

Esto significaría que el efecto de la familia compartida sobre la personalidad disminuye a cero al llegar a la adultez.

Como en el caso de la personalidad, los efectos ambientales no compartidos sobrepasan los compartidos. De esta manera ciertos efectos ambientales a los que típicamente se atribuyen un efecto formativo (tales como la vida familiar) pueden llegar a tener menor impacto que los no compartidos que son más difíciles de identificar. Una fuente posible de efectos no compartidos es el ambiente de desarrollo prenatal. Variaciones aleatorias en el programa genético de desarrollo pueden ser una fuente substancial de efectos no compartidos.

Estos resultados sugieren que la educación y cuidado pueden no ser un factor predominante en el medio ambiente.

Algunos han señalado que las razones ambientales afectan la expresión de los genes. Esta es una explicación de cómo el medio ambiente puede influenciar la medida en que una disposición genética se manifiesta. Las interacciones de los genes con el medio ambiente llamadas interacciones genético-ambientales son otro aspecto del debate innato o adquirido: una complicación más es la existencia de correlaciones genético-ambientales, las cuales indican que individuos que poseen ciertos genotipos son más propensos a encontrarse en determinados medio ambientes. Así parecería que los genes pueden influenciar la selección o creación de medio ambientes, haciendo muy difícil determinar convincentemente la contribución relativa de genes y medio ambiente en los rasgos de un individuo.

Técnicas de estudio[editar]

Para ver los papeles relativos que tienen el ambiente y la herencia, se pueden emplear diversas técnicas:

*Concordancia-discordancia: Una de las formas en que pueden medirse las similitudes o diferencias fenotípicas de un carácter en los gemelos consiste simplemente en anotar si éste está presente o no en uno o ambos miembros. Así, si ambos o ninguno lo tienen serían concordantes (fenotípicamente similares)…pero si sólo uno lo tiene, serían discordantes (fenotípicamente disimilares).

*Estudios cuantitativos de los rasgos hereditarios: Esto ha sido expandido con el desarrollo de nuevas técnicas.

a) El análisis de desarrollo genético examina el efecto de los genes sobre el transcurso de una vida humana.

-los primitivos estudios de inteligencia que examinaban mayormente niños de edad temprana, encontraba valores de capacidad hereditaria del 40 al 50 %. Posteriores análisis de desarrollo genético han encontrado que la contribución genética hacia la inteligencia aumenta a medida que se progresa en la vida, alcanzando un 80 % en la edad adulta.

b) El análisis genético multivariable examina la contribución genética hacia varios rasgos que varían simultáneamente.

-este análisis ha demostrado que los determinantes genéticos de todas las habilidades cognitivas (memoria, razonamiento espacial, velocidad de procesamiento) se superponen en gran medida, de tal manera que los genes asociados con cualquier habilidad cognitiva específica afectara las otras. También, ha encontrado que los genes que afectan el desenvolvimiento escolar se superponen completamente con los genes que afectan la capacidad cognitiva.

c) El análisis de extremos examina la conexión entre los rasgos normales y los patológicos. Un ejemplo es la hipótesis que un desorden de comportamiento puede representar un extremo de de un una distribución continua de un comportamiento normal y de allí un extremo de una distribución continua de variaciones genéticas y ambientales. La depresión, la fobia y los problemas de lectura han sido examinados en este contexto. Para rasgos altamente hereditarios es posible ahora buscar los genes individuales que contribuyen a la variación de tal rasgo.

Otras dificultades[editar]

Algunos observadores creen que la ciencia moderna tiende a dar demasiado peso a la posición del debate que favorece a lo innato, en parte debido a la conciencia social. Históricamente mucho de lo dicho en este debate ha tenido un tinte racista, y la política eugenística (la noción de raza como una verdad científica) ha sido a menudo un requisito en varias instancias de este debate.

En el pasado, la herencia fue usada a menudo como una justificación 'científica' para varias formas de discriminación y opresión racial y clasista.

Una crítica hacia los argumentos morales en contra de la postura por lo innato en el debate es que estos argumentos cruzan la barrera de lo que es y lo que debería ser. Es decir, aplican valores a los hechos (cuestionándose la existencia real de los rasgos que se tratan de medir en algunos casos).

Mitos acerca de la identidad[editar]

Dentro de los debates acerca de la clonación, el pensamiento actual descarta la posibilidad de que el clon de cualquiera pudiese llegar a ser el mismo individuo debido a la variación ambiental.

Ello se apoya, por ejemplo, en que al igual que los clones los gemelos son genéticamente idénticos y a pesar de compartir el mismo ambiente familiar no demuestran ser idénticos en personalidad u otros rasgos.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]