Infantes de Carrión

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Los Infantes de Carrión, Fernando y Diego González, fueron unos personajes históricos y literarios del Cantar de mio Cid pertenecientes a la nobleza del reino de León.

Los personajes históricos[editar]

Según Ramón Menéndez Pidal[1]​ fueron respectivamente el primero y el cuarto de los hijos de los condes de Carrión don Gonzalo Ansúrez y doña Teresa. Debieron de nacer hacia los años 1074 o 1075 y por parte paterna venían del linaje de los Banu Gómez, condes de Saldaña y Carrión durante los siglos X y XI; el mismo Cantar de mio Cid lo reconoce (con manifiesta ironía y oposición de los términos valor y vano) por boca de Minaya Álvar Fáñez:

De natura sodes de los de Vanigómez, / onde salíen condes de prez e de valor, / más bien sabemos las mañas que ellos han oy (vv. 3343-3345)

Pero la realidad es que ningún personaje de esos nombres, Fernando y Diego, fue hijo de los condes de Carrión; los únicos que poseen esos nombres, por otra parte bastante comunes en la época, y que pertenezcan a la familia de los condes de Carrión, son dos hijos de Ansur Díaz y apellidados por tanto Ansúrez, hermanos de los condes Pedro Ansúrez y Gonzalo Ansúrez.[2]

Los personajes literarios[editar]

En el Cantar de mio Cid[editar]

Según el Cantar de mio Cid, eran infantes, lo cual es históricamente falso, y pidieron casarse con las dos hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol; y el rey Alfonso VI les dio su venia, aunque el padre Rodrigo Díaz recelaba de los mismos. Aparecen caracterizados como absolutamente viles y siniestros, cuchicheando siempre entre ellos y absolutamente despojados de toda virtud.

Codiciosos, traman el asesinato del amigo mudéjar del Cid, el moro Abengalbón; envanecidos de su linaje, se muestran sin embargo cobardes cuando se escapa un león de su jaula y en la batalla contra los musulmanes, y, resentidos por las burlas que se ganaron con su conducta, se muestran perversos, sádicos y despiadados con sus esposas, a las que atan y golpean abandonándolas para que se las coman los lobos en el robledal de Corpes. El Cid pide cortes al rey, que se convocan en Burgos y reclama y obtiene que le devuelvan la dote y sus preciosas espadas Colada y Tizona. Además, los capitanes de las mesnadas del Cid les conminan a riepto o duelo y son derrotados y dejados casi muertos. Finalmente, su matrimonio se anula y las hijas del Cid se casan con los príncipes de Navarra, D. Ramiro, y Aragón, D. Sancho, algo históricamente no del todo exacto.[3]

En el Romancero[editar]

Los infantes de Carrión aparecen como personajes en diversos romances: "Tres cortes armara el rey..." y "Acabado de yantar...", también conocido este como "Pavura de los condes de Carrión" y parodiado por Francisco de Quevedo en su romance "Mediodía era por filo...".

En el teatro[editar]

Son personajes de La afrenta del Cid vengada de Manuel Fermín de Laviano, pieza escrita en 1779 pero representada en 1784, obra significativa por ser la primera que se inspira en el texto del Cantar de mio Cid, publicado por Tomás Antonio Sánchez en 1779. También aparecen en el drama en verso del modernismo Las hijas del Cid, escrita por Eduardo Marquina y estrenada en el Teatro Español de Madrid en 1908.

En el cine[editar]

Inspirada en la obra anterior dirigió y estrenó Miguel Iglesias la película italiana La spada del Cid, titulada en español Las hijas del Cid (1962).[4]

Referencias[editar]

  1. R. Menéndez Pidal, Obras Completas, IV, Cantar de Mío Cid. Texto, Gramática y Vocabulario, vol. II, 4ª edic., Madrid 1969, 535-559; Obras completas, VI y VII, La España del Cid, vol. II, 7ª edic., Madrid 1969, 556-557 y 817-819
  2. Gonzalo Martínez Díez, "Los infantes de Carrión del Cantar cidiano y su nula historicidad" en HID 34 (2007) 207-223 http://institucional.us.es/revistas/historia/34/10%20martinez%20diez.pdf
  3. http://www.diegosalvador.com/Medieval_infantes_carrion.htm
  4. http://www.filmaffinity.com/es/film311795.html