Industrias y andanzas de Alfanhuí

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Industrias y andanzas de Alfanhuí
de Rafael Sánchez Ferlosio Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Tema(s) Fantasía Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial Editorial Destino
País España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1951
Novelas de Rafael Sánchez Ferlosio
Industrias y andanzas de Alfanhuí El Jarama (1955)
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Industrias y andanzas de Alfanhuí es una novela de género picaresco del escritor español Rafael Sánchez Ferlosio,[1]​ publicada en 1951, cuatro años antes que El Jarama.[2][3][4]

Alfanhuí es en esencia el relato del mítico rito de iniciación del niño al hombre,[5]​ una narración que supuso cierta sorpresa en el paupérrimo panorama de la novela española de posguerra,[6]​ no solo por "la pulcritud de su estilo y por el interés del argumento", sino muy especialmente por lo que tuvo de intento de recuperación del género picaresco español. "Historia castellana y llena de mentiras verdaderas" (como anuncia su dedicatoria), Alfanhuí ha quedado inscrito como el primer relato español dentro del realismo mágico.[7]

Trama[editar]

El gallo de veleta, uno de los principales personajes de las aventuras de Alfanhuí.

Alfanhuí, un muchacho curioso, valiente y pícaro,[8]​ parte un día de su casa en Alcalá de Henares, con rumbo incierto y la lejana meta de la casa de su abuela. El viaje, real, literario y mágico que hace desde Guadalajara, cruzando la sierra del Guadarrama hasta Palencia, llevará a Alfanhuí a conocer al resto de los personajes de esta road movie surrealista:[9]​ el maestro taxidermista, el gallo de la veleta, el gigante del bosque rojo, la charlatana doña Tere y la marioneta don Zana; además de su propia abuela y otros personajes de un mundo al mismo tiempo fantástico y cotidiano; como puede apreciarse en este fragmento poético, fabuloso y espeluznante:

"El agua de aquel río se manchó y lo iba madurando todo, hasta pudrirlo. Bebió una yegua preñada y se volvió toda blanca y transparente, porque la sangre y los colores se le iban al feto, que se veía vivísimo en su vientre, como dentro de un fanal. La yegua se tendió sobre el verde y abortó. Luego volvió a levantarse y se marchó lentamente. Era toda como de vidrio, con el esqueleto blanco. El aborto, volcado sobre la hierba menuda, tenía los colores fuertísimos y estaba envuelto en una bolsa de agua, rameada de venillas verdes y rojas que terminaba en un cordón amoratado por cuya punta iba saliendo el líquido lentamente. El caballito estaba hecho del todo. Tenía el pelo marrón rojizo y la cabezota grande, con los ojos fuera de las órbitas y las pestañas nacidas; el vientre hinchado y las cañas finísimas, que terminaban en unos cascos de cartílago, blando todavía; las crines y la cola flotaban ondulando por el líquido mucoso de la bolsa, que era como agua de almíbar. El caballito estaba allí como en una pecera y se movía vagamente. El gallo de la veleta rasgó la bolsa con su pico y toda el agua se derramó por la hierba. El potro, que tendría el tamaño de un gato, fue despertando poco a poco, como si se desperezara, y se levantó. Sus colores eran densos y vivos, como no se habían visto nunca; todo el color de la yegua se había recogido en aquel cuerpo pequeñito. El potrillo dio una espantada y salió en busca de su madre. La yegua se tendió para que mamara. Blanqueaba la leche en sus ubres de cristal".[10]

Análisis[editar]

Catalogado por Cela como "un libro sin edad", y eclipsado precisamente por la publicación de La colmena, cierto sector de la crítica ha llegado a reconocer que Alfanhuí fue el libro 'cenicienta' de Ferlosio.[11]​ Y sin embargo, la riqueza de este libro-cuento-tratado le llevaría a ser estudiado como un extraño ejemplo de pluralidad literaria: novela picaresca, anatomía social de la España rural y provinciana en el ecuador del siglo XX, itinerario español de la «commedia dell'arte» (como lo definió Juan Benet) o bello paradigma de la prosopopeya, hablando en plata: manual en el que los objetos inanimados cobran vida.[12]​ En las páginas de Alfanhuí, como en algunos cuentos de los hermanos Grimm, Andersen o de las mil y una noches, cualquier objeto, por modesto o absurdo que parezca puede hablar, sentir, razonar, moverse o transmitir "provechosa enseñanza", siguiendo el mejor estilo cervantino.[13]

Referencias[editar]

  1. Martínez Jiménez, José Antonio; Muñoz Marquina, Francisco; Sarrión Mora, Miguel Ángel (2011). «La narración (III). Personajes, tiempo y espacio». Lengua Castellana y Literatura (Akal edición). Madrid: Akal Sociedad Anónima. p. 165. ISBN 9788446033677. 
  2. Rodgers, 1999, p. 467.
  3. Ortega, 1967, pp. 626-631.
  4. «Rafael Sánchez Ferlosio, Premio Nacional de las Letras». El Mundo. 25 de noviembre de 2009. Consultado el 21 de enero de 2014. 
  5. Karen E. Breiner-Sanders: "Industrias y andanzas de Alfanhuí: Incorporación mítica del rito de iniciación". Biblioteca del Centro Virtual Cervantes Consultado en agosto de 2014
  6. . «La novela española tras la Guerra Civil». pdf Apuntes Departamento Castellano. Consultado el 9 de agosto de 2015. 
  7. María A. Salgado: "Fantasía y realidad en Alfanhuí", Papeles de Son Armadans 3 (1985), pp. 140-52.
  8. En su primera edición, el autor lo presentaba así: "Alfanhuí tiene los ojos amarillos como el alcaraván. Era, de chico, amigo de los lagartos, pero también del gallo de una veleta que le enseñó muchas cosas sobre los colores. Después estudió con un taxidermista que tenía una criada que un día se puso verde y se murió..."
  9. El anglicismo, atrevido y quizá inadecuado, aunque descriptivo, puede sustituirse por 'novela de camino' o narración homérica, aludiendo al modelo de La Odisea.[1]
  10. Sánchez Ferlosio, Rafael (2004). Industrias y andanzas de Alfanhuí. Austral. pp. 23-24. ISBN 978-8423343515. 
  11. Rosa María Tabernero Sala: "La crítica de la realidad social en Alfanhuí", p. 121
  12. El profesor Diego Chozas en su estudio "Las animaciones del Alfanhuí" llegó a clasificar entre 75 y 200 tipos/casos de prosopopeyas y figuras literarias similares. Diego Chozas Ruiz-Belloso, Casa de España de Río de Janeiro y Universidad de Zaragoza

Bibliografía[editar]