Incarceración

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La incarceración[1]​ (del latín medieval incarcerare, y del latín tardío incarcerāre "encarcelar") es el proceso de atrapamiento de alguna víscera, o parte de ella, en un orificio estrecho, sin poder volver a retornar a su lugar anatomo-fisiológico normal.

Incarceración
Hernia diafragmática
Clasificación y recursos externos
Especialidad Cirugía general - Obstetricia y ginecología
CIE-10 K46.0-O34.5
CIE-9 552.1-552.3-654.3
CIAP-2 D-89, D-90, D-91, W-75
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Casos más comunes[editar]

Hernias incarceradas[2][editar]

Las incarceraciones más habituales son las producidas por hernias en la cavidad abdominal al atrapar asas intestinales y/u otro órgano (parte del estómago en hernias diafragmáticas[3]


Obstrucción intestinal por hernia diafragmática posterolateral derecha incarcerada, por ejemplo) y no poder volver a su posición correcta, ni siquiera tras el intento de reducción por parte del médico. Pueden tener cierto grado de obstrucción intestinal, pero sin que vascularmente se vea afectado el órgano(no existe ni isquemia ni necrosis).

Síntomas[editar]

Tumoración dolorosa (región herniada), dolores abdominales tipo cólico, náuseas, vómitos, distensión abdominal, dependiendo siempre del área y segmento afectado. En la incarceración, la temperatura y el conteo de leucocitos inicial es normal. Si no consigue el médico reducirla manualmente con una suave presión, evolucionará, muy posiblemente, hacia la obstrucción y el estrangulamiento del órgano afectado (isquemia y necrosis), agravándose los síntomas, además de comenzar con fiebre, aumento de los leucocitos en sangre o leucocitosis y el empeoramiento del estado del paciente, pudiendo llegar al shock y al fallecimiento de la persona enferma.

Diagnóstico[editar]

La sintomatología y la exploración clínica, suelen ser bastante indicativas del diagnóstico de la enfermedad. Se utilizan radiografías de abdomen y tórax (en caso de hernia diafragmática), analíticas de sangre y si es necesario la tomografía axial computerizada o TAC, para evaluar el área y órganos afectados y la gravedad del estado del paciente.

Tratamiento[editar]

El tratamiento de una hernia incarcerada es la intervención quirúrgica de urgencia (puede ser por laparoscopia,[4]​ si así lo indican las pruebas), además de intentar estabilizar al paciente rehidratándole con sueroterapia, colocando una sonda nasogástrica, administración de analgesia y reposo.

En ocasiones no se puede intervenir quirúrgicamente (en algunos casos pediátricos[5]​ y otros) y el cirujano intentará la reducción manual relajando al paciente bajo sedación profunda, ejecutada por el equipo de anestesia, siempre intentando que no se produzca la estrangulación y necrosis de los órganos atrapados y evitar así la cirugía, por lo menos hasta que el estado del paciente lo permita.

Útero incarcerado[6][7][editar]

El útero en retroversión o retroflexión o útero invertido (colocación hacia la parte posterior del cuerpo, en vez de hacia la parte anterior), al producirse el crecimiento del mismo por un embarazo o por un mioma, puede ocurrir que podría mantenerse incarcerado en la concavidad del sacro.

Síntomas[editar]

Molestias abdominales, presión pélvica y trastorno en la micción. A medida que aumenta la presión y el llenado de la vejiga se producen emisiones involuntarias de orina o incontinencia urinaria, no llegando a vaciarse del todo nunca (incontinencia paradójica). También se puede producir una retención vesical aguda y llegar a complicarse con una nefropatía obstructiva grave.

Diagnóstico[editar]

La sintomatología y la exploración clínica suelen ser indicativas para diagnosticar la incarceración del útero en retroversión. También se pueden utilizar la ecografía y resonancia magnética si fueran necesarios.

Tratamiento[editar]

Se repone el útero, tras un sondaje vesical y colocando a la mujer en posición genupectoral (las rodillas se acercan lo máximo posible al pecho), se empuja para que salga del encajonamiento, a veces ayudándose de presión digital a través del recto. En ocasiones, es necesario desalojar la incarceración uterina a través de laparoscopia e incluso una colonoscopia.

Tras la liberación se deja la sonda vesical hasta que se restablezca el tono vesical y se coloca un pesario durante unas semanas para evitar que vuelva a recurrir la incarceración.

Referencias[editar]

  1. Diccionario-médico Univ de Navarra (ed.). «¿Qué es incarceración?». www.cun.es. Consultado el 19 de noviembre de 2016. 
  2. Lobato Bancalero, Luis y Felices Montes, Manuel (2000). «Patología urgente de las hernias de la pared abdominal». Consultado el Consultado 16-11-2016. 
  3. González López,R. Pérez Moreiras,M. I. Iglesias Porto,E. Montoto Santomé,P. M. R. Guillán Millán, A. E. Álvarez Gutiérrez, I. Monjero Ares y F. Arija Val (noviembre de 2010). «Obstrucción intestinal por hernia diafragmática posterolateral derecha incarcerada». Rev. esp. enferm. dig. (scielo). .102 (.11). Archivado desde el original el 20 de noviembre de 2016. Consultado el Consultado el 16-11-2016. 
  4. «CIRUGÍA DE LA PARED ABDOMINAL: HERNIAS | Instituto Quirúrgico de Andalucía IQA». iqaquiron.com. Consultado el 19 de noviembre de 2016. 
  5. Jose María Valoria Villamartín,. «Cirugía pediátrica,». Díaz Santos, 1994. Consultado el Consultado el 16-11-2016. 
  6. Francisco Manrique Ruiz. «Útero incarcerado recidivante». Consultado el Consultado el 16-11-2016. 
  7. Cunningham, F. Gary; (2011). «Williams Obstétrica; 23ª edición». McGraw Hill México,. Consultado el Consultado el 16-11-2016. 

Bibliografía[editar]

  • Cirugía pediátrica, José María Valoria Villamartín, Ediciones Díaz Santos, 1994.
  • Williams Obstétrica; 23ª edición; Cunningham, F. Gary; McGraw Hill México, 2011.

Enlaces externos[editar]