Idioma mozárabe

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Mozárabe
Latino / לטן / لتن
Hablado en Flag of Morocco 1147 1269.svg Al-Ándalus
Actualmente:
Bandera de España España
Bandera de Portugal Portugal
Región Península Ibérica
Lengua muerta Desde el siglo XIII
Familia

Indoeuropeo
  Itálico
    Romance

      Mozárabe
Escritura Alfabeto árabe (aljamía) y Alfabeto Latino
Estatus oficial
Códigos
ISO 639-2 roa ("Romances, otras")
ISO 639-3 mxi
Ethnic-Linguistic map of southwestern Europe

Evolución de la Situación Lingüística en Península Ibérica del año 1000 al año 2000.
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El mozárabe, romandalusí o romance andalusí fue el conjunto de hablas romances que se hablaban en los territorios de la península Ibérica bajo dominio musulmán a partir de la invasión árabe (año 711) y posiblemente hasta el siglo XIII.[1] [2] [3] [4] [página requerida] Las hablas mozárabes se desarrollaron en los territorios de los reinos musulmanes de Al-Ándalus, y se cree que eran habladas principalmente, aunque no únicamente, por los cristianos mozárabes que en ellas vivían. Las hablas mozárabes desaparecieron a partir del siglo XIII, tras la Reconquista, al ser sustituidas o fundirse con las lenguas de los reinos cristianos (galaico-portugués, asturleonés, castellano, navarro-aragonés, catalán), no sin aportar al menos algunas palabras al lenguaje cotidiano actual. Lo poco que nos ha llegado en forma escrita de las lenguas mozárabes, como algunas jarchas, está escrito en aljamía, es decir, con escritura árabe.

Aspectos históricos, sociales y culturales[editar]

Al principio del siglo VIII d. C. y durante varias generaciones el romance peninsular fue la lengua predominante en las tierras conquistadas por los musulmanes. Sin embargo la presión de las élites musulmanas y la emigración de gentes del norte de África fue afianzando tanto la lengua árabe como la religión musulmana hasta que llegaron a ser predominantes, al menos en algunos territorios. Se cree que hacia el siglo X el romance del área islámica ya mostraba diferencias sistemáticas con el resto de lenguas romances del norte, tal como muestran los arcaísmos fonéticos del mozárabe.

El mozárabe fue perdiendo importancia en el área musulmana, y perdió hablantes frente al árabe. La emigración de muchos mozárabes a los reinos del norte, en épocas de represión hacia esa población, también contribuyó a que disminuyera el número de hablantes. Se cree que hacia el siglo XII y XIII quedarían muy pocos hablantes de mozárabe, salvo en localizaciones muy aisladas. [cita requerida] La conquista cristiana de las tierras musulmanas, hizo que los pocos focos mozárabes hubieran abandonado el romance autóctono en favor de las lenguas romances de los reinos cristianos del norte, o bien simplemente ambos tipos de lengua se fundieron, por lo que hacia el siglo XIV puede darse por extinto o prácticamente extinto el mozárabe, y tal vez antes.

En los reinos cristianos quedaron bolsas de hablantes de árabe andalusí hasta al menos el siglo XVII en que ocurrió la expulsión de los moriscos, pero entre estas personas ya no había hablantes de mozárabe.

Uso de la lengua[editar]

Tras la conquista musulmana de la Península Ibérica, la población hispanovisigoda e hispanorromana de lengua romance se vio sometida por las élites árabes. La lengua árabe se convirtió en la lengua vehicular de uso público general usada también por muchos hispanorromanos. Algunos hispanorromanos mantuvieron su religión cristiana. Esta población fue denominada con diversos nombres, entre ellos mozárabe (del árabe andalusí musta‘rabí, y este del árabe clásico musta‘rab, arabizado). Si bien adoptaron plenamente las tradiciones culturales árabes en el ámbito público, no pasó lo mismo con la lengua usada entre ellos, manteniendo la mayoría sus anteriores dialectos romances, si bien muy influidos por el idioma árabe. El romance hablado por ellos se usaría más en el ámbito familiar y dentro de la comunidad mozárabe, frente al ámbito público e intergrupal donde se usaría el árabe en el social, comercial y cultural. Esta diglosia dejó su huella en las posteriores lenguas romances peninsulares en forma de un superestrato árabe en el vocabulario.

Originalmente si bien su uso no iba ligado a la profesión de una determinada religión y a pesar de ser lengua vernácula de diversos elementos poblacionales (cristianos mozárabes, judíos y musulmanes muladíes) quedó prácticamente eclipsada y relegada en el plano cultural, social y religioso por lenguas como el árabe o el latín y en ocasiones por otras modalidades románicas que florecieron y adquirieron prestigio durante época andalusí.

Dialectos[editar]

Entre estos diferentes dialectos romances no había unidad y, a diferencia de otras lenguas románicas, los pocos ejemplos que conocemos de lengua escrita usaban el alfabeto árabe en vez del alfabeto latino. Según Sola-Solé,[5] el mozárabe formó "parte del habla propia de las comunidades cristianas que, sometidas al Islam, continuaban viviendo en los grandes centros urbanos del antiguo reino visigótico.". Esta lengua nos es conocida principalmente por las jarchas (jarŷa) (estrofas finales de las poesías denominadas moaxajas) de los poetas andalusíes, que, aunque generalmente estaban en árabe coloquial, en ocasiones usaban estribillos romances con algunos arabismos y hebraísmos.

Según Sola-Solé, la lengua mozárabe era una mezcla de 40% de términos árabe-bereberes y 60% de vocablos romances, siendo mucho más frecuentes dentro de la parte del vocabulario oriental los sustantivos frente a los verbos.

Autoglotónimo[editar]

Aunque el nombre mozárabe se utiliza hoy en día para este conjunto de variedades lingüísticas romances, el nombre nativo (autónimo o endónimo) de la lengua no era ese, sino latino, es decir, los propios mozárabes nunca llamaron a su idioma de los mozárabes, sino con el nombre que significaba latín, o sea, lengua romance, y tampoco se llamaban a sí mismos mozárabes sino latinos, es decir, hablantes de una lengua romance. Por tanto, en la España musulmana, para los cristianos, aunque ahora son normalmente conocidos como mozárabes, el término no estaba en uso en ese momento (Hitchcock, 1978). [cita requerida]

No fue hasta el siglo XIX cuando los historiadores españoles comenzaron a utilizar las palabras mozárabes y mozárabe para referirse a los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán en la Península Ibérica en la Edad Media, y a su lengua romance. Otro exónimo árabe muy común para este idioma era al-ajamiya ("extraño / extranjero / no árabe"), que tenía el significado de lengua romance en Al-Andalus. Así que las palabras mozárabe o ajamiya son exónimos y no un autónimo de la lengua.

Roger Wright, en su libro sobre la evolución de las primeras lenguas romances en Francia y en la Península Ibérica Latín tardío y romance temprano en España y Francia carolingia establece que:[6]

El romance temprano de la España musulmana era conocido por sus usuarios como latino o latinus. Esta palabra puede llevar a confusión, los académicos visigodos la utilizaban para contrastar con el griego o el hebreo, y Francisco Javier Simonet (1888: XXIII-IV, XXXV-VII) estableció que en la España musulmana se usa para referirse a la no vernácula árabe (como el árabe Al-Lathinī).

También en el mismo libro, Wright afirma que:[7]

El uso de latino en el sentido de romance, en oposición al árabe, también se encuentra al norte de la frontera religiosa.

Esto significa que la palabra latino tenía el significado de la lengua romance hablada y que sólo se contrastó con el latín clásico (lengua latina) unos siglos más tarde. Para los hablantes de lenguas romances de la Península Ibérica en esta época de la historia, su lengua hablada vernácula fue vista como "latín". Esto sucede porque el latín clásico era visto como un registro culto o literario y no como un idioma diferente.

En una época más temprana las lenguas o dialectos romances simplemente se denominaban como “latín” porque no eran percibidas como diferentes del latín; el proceso de diferenciación del latín hasta los idiomas romances fue gradual y en los siglos VIII y IX los idiomas romances hablados no eran tan diferentes del latín tardío de los siglos V a VII, eran idiomas o dialectos de características intermedias entre el latín tardío y los idiomas romances de la Edad Media. Posteriormente los idiomas romances empezaron a ser denominados por los nombres de las regiones donde se hablaban: por ejemplo aragonés por la región de Aragón, castellano por Castilla, catalán por Cataluña, francés por Francia, etcétera, porque empezaron a ser entendidos como idiomas distintos y no como variedades del latín. Este fenómeno también está relacionado con la consolidación de las nuevas entidades políticas en la Edad Media, con la voluntad de las mismas de atribuir un nombre diferente al idioma hablado en cada entidad política como uno de los modos de afirmación y diferenciación. Entonces el nombre “latino” (latín) refleja el arcaísmo del idioma romance mozárabe.

Queda huella de esta denominación, latino, en el nombre que algunos judíos sefardíes dan a su lengua romance procedente de Iberia: ladino, y también en el nombre que un pueblo alpino, hablante de lengua romance, los ladinos, dan a su lengua: ladin.

En la Península Ibérica: La palabra ladino (< LATINO) sobrevivió con el significado lingüístico específico de español escrito por judíos.[7] Esta es una de las principales razones por las que los judíos procedentes de la Península Ibérica, llamados sefardíes, de las regiones centro y sur, [cita requerida] llaman ladino a su lenguaje cotidiano, ya que esta palabra tiene el sentido de lengua romance hablada (el ladino es hoy la lengua romance más estrechamente relacionada con el español, principalmente al español antiguo, hablado por varios judíos de ascendencia sefardí).

En los Alpes, por la misma razón, los hablantes de ladin, otra lengua romance (que se habla en el Este de Suiza, en dos valles de los Grisones y el norte de Italia en las regiones de Trentino Alto-Ádige/Südtirol y Véneto), llaman a su propio idioma ladin, es decir "latín". Esta palabra tiene pues el sentido de lengua romance hablada, no sólo en la Península Ibérica, sino también en otras regiones en lengua romance en la Alta Edad Media.

Referencias antiguas al mozárabe[editar]

Además de textos mozárabes breves, han llegado hasta nosotros diversas menciones de autores destacados durante el periodo andalusí, relativas al mozárabe, que permiten entender su uso social y la extensión del uso en diversos contextos. En estas referencias, el mozárabe generalmente es denominado 'aljamía' (aǧamíyya), 'latiní' (Lathinī) o 'latinía', algunas de estas referencias son:[8] [2] [3] [9]

  • El geógrafo Ibn Khordadhbeh (Abū l-Qāsim ʿUbayd Allāh ibn Khordādhbeh, 820 - 911) mencionó y distinguió dos hablas o lenguas en la península Ibérica: la andalusiyya, en el Sur y la afrangiyya al Noreste.
  • El historiador Benalcutía comentaba que con la llegada del ejército de Abdala a la capital de los dominios de Daysam ben Ishaq (región de Tudmir, principios del siglo X) sucedió que

«el pueblo gritó, en el dialecto de aquella tierra, pidiendo paz»

  • El erudito murciano del siglo XI Ibn Sida (Abū-l-Hasan `Alī ibn Ismā`īl al-Musrī al-Andalusi al-lugawī) al principio de su obra Kitāb al-Mujassas se disculpa previamente por los posibles errores que pudiera cometer en la lengua árabe en la que escribió tal obra, señalando

«y ¿Cómo no he de cometerlos yo, si escribo en tiempos tan alejados y teniendo que vivir familiarmente con personas que hablan en aljamía?»

si bien otros autores interpretan que lo que se dice es "con personas que hablaban mal el árabe".[10]
  • El médico y botánico zaragozano del siglo XI Ibn Buqlaris (Yonah ben Isaac ibn Buqlaris al-Israili) cita en su obra Kitab al Mustaini ciertos nombres vernáculos de plantas procedentes de la "aljamía" o "latinía del oriente de al-Ándalus".
  • El médico y botánico malagueño del siglo XIII llamado Ibn al-Baitar (Ḍiyāʾ Al-Dīn Abū Muḥammad ʿAbdllāh Ibn Aḥmad al-Mālaqī), que vivió entre 1190 o 1197 y 1248, comenta en una parte de su obra Al G̕āmi 'li mufradāt al adawiya wa al aġdi la equivalencia entre las voces latinía y aljamía, y citando nombres de plantas corrientes del sureste de la península Ibérica hace alusiones a la aljamía del oriente de al-Ándalus.

Mozárabes y reinos cristianos[editar]

Según avanzaba la Reconquista la población mozárabe iba siendo incorporada a la población de los reinos cristianos, ejerciendo sobre ésta su influencia, penetrando de este modo vocabulario relacionado con las instituciones y objetos de los territorios musulmanes conquistados, así como también términos más coloquiales. Estos hablantes de árabe andalusí no hablaban mozárabe, ya que dicha lengua había declinado mucho desde el siglo XII con el advenimiento del imperio almohade. Debido a la migración hacia el norte de mozárabes cristianos que dejaron las tierras islámicas del sur, se encuentra topónimos arábigos en regiones donde apenas si se dio el dominio musulmán.

Por otra parte la incorporación de arabismos a las lenguas romances del norte cristiano, se vio favorecida durante la desintegración del Califato de Córdoba en el siglo XI, acelerándose la Reconquista y penetrando en mayor medida los arabismos en los dialectos del castellano centrales y septentrionales, los del Reino de Castilla, que a su vez empezaba desde el siglo XI a ser predominante sobre los demás. A esto hay que añadir que muy probablemente los dialectos mozárabes debían tener bastante inteligiblidad con el castellano, portugués o catalán con los que entró en contacto en aquel momento, con los cuales podía existir continuidad dialectal aún por entonces.

Según el punto de vista predominante en la actualidad, el romance andalusí se habría extinguido a finales de la Edad Media. Rafael Lapesa en 1981 propuso que «los dialectos mozárabes desaparecieron conforme los reinos cristianos fueron reconquistando las regiones del Sur; aquellas hablas decadentes no pudieron competir con las que llevaban los conquistadores, más vivas y evolucionadas; la absorción se inició desde la toma de Toledo (1085)». Sin embargo, según algunos autores, no se han encontrado pruebas sustanciosas que apoyen esta hipótesis y lo que se ha ido llamando «reconquista» sería solo uno de muchos factores que habría que considerar para estudiar cómo las migraciones contribuyeron a los cambios lingüísticos en la península ibérica en la Edad Media.[11]

Descripción lingüística[editar]

Clasificación[editar]

El mozárabe es evidentemente una lengua romance con un léxico y una gramática claramente heredadas del latín tardío. Sin embargo, su clasificación dentro de las lenguas romances es polémica, sobre todo por la poca información que tenemos; además no parece presentar muchas de las evoluciones fonéticas típicas de las lenguas iberorromances.

Se ha señalado por Francisco Marcos Marín (2015), quien continúa trabajos previos y desarrollos de la investigación arqueológica, especialmente de Juan Zozaya, que los bereberes que invadieron Hispania en la conquista musulmana no habían podido todavía aprender árabe, por lo que se comunicarían en sus variedades afrorrománicas, próximas a las lenguas iberorromances y en sus variantes del bereber. El latín era la lengua de administración y cultura del norte-occidente de África desde la ocupación romana tras la derrota de Cartago y había producido variantes afrorrománicas. Se mantuvo en uso en África, en algunos registros, hasta el siglo XI. Sus hablantes se referían a esa lengua como "latine".

Por otra parte Ethnologue sin evidencias sólidas en su favor introduce el llamado grupo Pirenaico-Mozárabe, que aúna el navarroaragonés y el mozárabe pero no parecen existir isoglosas significativas que sustenten dicha agrupación.

Fonología[editar]

De acuerdo con las reconstrucciones que se han hecho de parte de su vocabulario, en algunos aspectos el mozárabe es más arcaico que las otras lenguas romances de la Península. Esto encaja con el principio de que las variedades lingüísticas más aisladas y periféricas pueden actuar como "islas de conservadurismo lingüístico". No obstante, los datos que nos han llegado (jarchas, toponimia, etc.) podrían corresponder a fases antiguas del mozárabe, y en ese caso no tendría por qué ser más arcáico que otras variedades peninsulares.

Vocalismo[editar]

Entre los rasgos que, con distintos grados de certeza, se han propuesto para los dialectos mozarabes de diversas áreas peninsulares, están las siguientes características de las vocales:

  • Diptongación de la /O/ y /E/ breves latinas: viecho 'viejo' < *vetulo, duemna 'señora' < *domina, yerbato 'hierbajo', yed 'es', yes 'eres' (< *est cfr. asturleonés ye), yexed 'sale' < *exitare, escuela, nuemne 'nombre' < *nominis, uemne 'hombre' < *hominis, pero al igual que ocurre en asturleonés parece que el diptongo no se desarrolló ante N: fonte, longo, bono.
  • Como en asturleonés, occitano y aragonés, diptongación ante yod: uello 'ojo' < *oculu, fuella 'hoja' < *folia.
  • Preservación de los diptongos /au/ y /ai/ etimológicos latinos: mauro 'moro', etimológicos árabes azait 'aceite' < *azzáyt, los procedentes de anticipación de yod: sentair 'sendero' < *semitarium, ballestair 'ballestero' (cfr. catalán ballester), sapatair 'zapatero' (cfr. catalán sabater), carraira 'camino, carretera', baica 'vega', y los procedentes de velarizaciones autri 'otro' < *alter, sauto 'soto' < *saltus, autair 'otero' < *altarium, top. río Guadajoz med. wadi-al-saus < salsum,[12] Moraira (Alicante) < moraria,[13] Moncaira (Mallorca) < mont caria 'monte de piedra'.[14]

Consonantismo[editar]

Entre los rasgos que, con distintos grados de certeza, se han propuesto para los dialectos mozarabes de diversas áreas peninsulares, están las siguientes características de las consonantes:

  • Preservación de la /F/ latina: filla 'hija', filluelo 'hijito', ficaira 'higuera', fico 'higo', fermoso, refuso 'rehúso', top. Ferreira (Granada) < *ferraira.
  • Preservación de la GE-, GI-, IU- latina: Yuncaira 'junquera', yusto 'justo' < *iustus, yenair 'enero' < *ienuarius, yenesta 'hiniesta' < *genista, yermanella 'compañera'.
  • Preservación de los grupos consonánticos CL, FL, PL como /kl, fl, pl/. plana 'llana', plorar 'llorar', flama 'llama', plan 'llano.
  • Ausencia de lenición de las consonantes intervocálicas P, T, C como /p, t, k/: lopa 'loba', toto 'todo', formica 'hormiga', ficaira 'higuera', matre 'madre'. conte 'conde' < *comite, acuto 'agudo', liepre 'liebre', abatisa 'abadesa', barbut 'barbudo', top. Capileira (Granada) < *capilaira,[15] Portopetro (Mallorca) < portus petreus. La influencia árabe alcanzó incluso a ensordecer las sonoras etimológicas: Gades > Quadiç > Cádiz. En las otras lenguas peninsulares se produjo el cambio /-p-/>/-b-/, /-t-/>/-d-/ y (/-k-/>/-g-/) *aphotecam > bodega.
  • Lenición de la P- latina en B-: bullicar 'pulgar' < * pollicāris, botica 'bodega' < *apothēca, balatar 'paladar' < *palatāre, Belai 'Pelayo' < *Pelagius, banocha < 'panoja' < *panucula, top.Benalba (Alicante)< penna alba.[16]
  • Preservación de los grupos MB y ND: colomba 'paloma', colombaira 'palomera'.[17]
  • Preservación del grupo M'N latino: uemne 'hombre' < *hominis, nuemne 'nombre' < *nominis., lumnaira 'lumbrera'< *luminaria.
  • Palatalización en /CH/ de los grupos -CI-, -TI-, -CE-, -TE-: dechember < deciember < *december, chento < ciento < *centum, richino < *ricinum, chinco < *quinque, dunchuela 'doncella' < *domniciola, chicala 'cigarra' < *cicāla, corachón < *corationem, dolche 'dulce' < *dulcis, chero 'quiero', cherco 'encina' < quercus, top. Chercos (Almería) < *quercus, Marchena < marchiana < (villam) martiana,[18] Aroche (Huelva) < Arucci, Belchite (Zaragoza) < bella civitate,[19] Carabanchel < Caravantello. Este rasgo aún se conserva en el dialecto murciano.
  • Palatalización en /CH/ de los grupos -C'L-, -T'L- y -C-C-, -T'C-: filcha 'comadreja' < felicha < felic'la < *felicula, viecho < vet'lo < *vetulus, corcho 'corcho' < cort´co < cortico (cfr. asturiano corcu 'alcornoque').
  • No palatalización del grupo latino -CT- como /HT/: nohte 'noche' < *noctem, lahtaira 'leche' < *lactem.

Morfología y gramática[editar]

La morfología de algunas palabras parece ser más similar al latín que en otras lenguas romances en general, aunque esto puede deberse a que las fuentes presentan fases antiguas del mozárabe.

Entre los rasgos léxicos y morfológicos que, con distintos grados de certeza, se han propuesto para los dialectos mozarabes de diversas áreas peninsulares, están los siguientes:

  • 3ª p.s. presente indicativo en -d: quiered 'el quiere' < *queret, yed 'es, está' < *est
  • 1ª p.s. pasado perfecto -ai: amáy 'yo amé' < *amavi.
  • 1ª p.s futuro -éi(o): iréy 'iré' < *ir-ai < *ir-aio < * ire habeo. morreio 'moriré' < *morre-aio < *morire habeo. vivreio 'viviré' < *vivre-aio < *vivire habeo.
  • 2ª p.s. futuro -ás: tu n'irás 'no te irás'.
  • 3ª p.s. futuro -d: sanarad 'sanará'.
  • 3ª p.p pasado perfecto -eron: enfermeron 'enfermaron'.
  • imperativo singular -y: veni 'ven', garri-me 'dime'.
  • Frente al gallego-portugués (-iño), asturleonés (-ín), castellano (-ito) catalán y aragonés (-et), formación de diminutivos con sufijo -ello: boquella 'boquita', samarello 'morenito', xaqrella 'rojita', cidello 'señorito', catello 'gatito'. En la toponimia actual el sufijo se ha reducido a -iel: Utiel (Valencia), Montiel (Ciudad real), Odiel (Huelva).
  • artículo femenino al tanto para singular como plural: al labores, al fasa 'la haza', al bellota. [cita requerida]
  • adverbio 'donde' ob < *ubi, 'de donde' dón < *de unde, 'aún' adún, 'cuando' cand
  • conjunción copulativa 'y': ed < *et.
  • preposiciones ad 'a' y 'en', so 'bajo' < *sub, por
  • pronombre personales tónicos mib 'mi', tib 'ti', sib 'si': que serad de mib 'que será de mi'.
  • posesivos mieu patre / ma matre 'mi', teu patre / tua matre 'tu', seu patre / sua matre 'su'.
  • Posición postverbal de los complementos: quiered lo 'lo quiere', vaise 'se va'.

Ejemplos de Jarchas[editar]

Los siguientes son ejemplos de trancripciones de jarchas mozárabes. [20] Puesto que los textos de los que se han sacado están escritos en alfabeto árabe casi siempre sin vocalizar, la transcripción de las jarchas a alfabeto latino generalmente varía de un investigador a otro.

  • Garrid vos ay yermanellas, cóm contenré 'l mieu mali. Sin l'al-habib non vivreio ad ob l' irey demandari
'Decid vosotras ay hermanitas, como contener mi mal.Sin el amigo yo no viviré a donde lo iré a buscar'
  • As-Sabah bono, gárreme: ¿dón venes?. Ya lo se que autri amas, ad mib tu non queres
'Buenos días, dime: ¿de dónde vienes?. Ya se que amas a otro, tu a mi no me quieres'.
  • Que adaméy filluolo alleno ed él a mib, quered lo de mib vetare seu ar-raquibi
'porque amé a un muchacho forastero y él a mi, lo quiere apartar de mi su guardador'.
  • vaise mieo corachón de mib. Enfermo yed ¿cánd sanarad?
'Mi corazón se va de mí. Enfermo está, ¿cuándo sanará?'
  • ¿Que farey mama? mieu al-habib yed ad yana
'¿Qué haré madre? mi amigo está en la puerta'
  • Alba que está de bel folgor, cand vene vade amor[21]
'Alba que está con bello fulgor, cuando viene se va el amor'

Escritura[editar]

Lo poco que nos ha llegado de mozárabe escrito usa caracteres árabes pese a ser una lengua romance, en lo que se denomina aljamía (al‘aǧamíyya). Con esta escritura se conserva cierto número de palabras y frases romances en textos árabes. Los relativamente abundantes textos de la literatura aljamiada o aljamiado-morisca no están escritos en mozárabe, que ya había desaparecido cuando fueron escritos, sino en castellano o aragonés antiguo.

Sin embargo este modo de escribir el mozárabe plantea varios problemas a la hora de su traducción, enfocados principalmente en las vocales del árabe. Esta dificultad surge de la ausencia de las vocales cortas en la mayoría de los textos escritos en alfabeto árabe, así como en la diversidad de los diferentes dialectos mozárabes, que variaban de una región a otra en sus tendencias, reglas, y pautas, según la mezcolanza entre el dialecto romance y el árabe. Así, el debate se observa en las diferentes traducciones de las jarchas, siendo cada una de éstas una suposición o interpretación de cada autor.[22]

Muestra de mozárabe del siglo XI[editar]

El siguiente texto en mozárabe ha sido deducido a partir de una jarcha. [23]

Mozárabe: Castellano: Galaico-portugués: Catalán: Aragonés: Asturleonés central: Asturleonés occidental: Gallego: Portugués: Latín:

Mieu sīdī Ïbrâhîm
yâ tu uemne dolche
vent' ad mib
de nohte
in non si non keris
irey-m' ad tib
garri-m' ad ob
legar-te

Mi señor Abrahán,
¡oh tú, hombre dulce!
ven a mí
por la noche.
Si no, si no quieres,
iré a ti,
dime dónde
encontrarte.

Meu senhor Abraham,
ó tu, homem doce!
vem a mim
de noite.
Se non, se non queres,
ir-me-ei a ti,
diz-me onde
te encontro.

El meu senyor Abraham,
oh tu, home dolç!
Vine a mi
de nit.
Si no, si no vols,
aniré a tu,
dis-me on
trobar-te.

O mio sinyor Abrahán,
oh tu, hombre dulce!
Viene ta yo
de nueits.
Si no, si no quiers,
me'n iré ta tu,
di-me án
trobar-te.

Mio señor Abrahán,
oh tu, home dolce!
veni a min
de nueche.
Si non, si nun quies,
diré a ti,
dime onde
t'alcontrar.

Mieu sinnore Abrahán,
oh tu, home duce!
Veni a min
de nueite
Si non, si nun quies,
diréi a ti,
dime u
t'atopare.

Meu señor Abrahán,
oh ti, home doce!
ven a min
de noite.
Senón, se non queres,
ireime a ti,
dime onde
te encontro.

Meu senhor Abraão,
ó tu, homem doce!
Vem a mim
de noite.
Senão, se não quiseres,
ir-me-ei a ti,
diz-me onde
te encontro.

O domine mi Ābraham,
o tu, homo dulcis!
Veni mihi
nocte.
Si non, si non vis,
ibo tibi,
dic mihi ubi
te invenias.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Corriente, F. (2004): El elemento árabe en la historia lingüística peninsular. En Cano, R. (coord.) Historia de la lengua española, Barcelona, Ariel.
  2. a b Menéndez Pidal, R. (1926). Orígenes del castellano. ISBN 978-84-239-4752-2. 
  3. a b Simonet, Francisco Javier. (1897-1903). Historia de los mozárabes de España. Real Academia de la Historia. 
  4. [Gómez-Ruiz, R. (2014). Mozarabs, Hispanics and Cross. Orbis Books.]
  5. Solà-Solé, 1973, p. 35

    "Los términos árabes contenidos en nuestras jarchas proceden, por lo común, del fondo de la lengua poética y se relaciona con el mundo del amor, tema primordial de nuestras jarchas."



  6. Wright, 1982, p. 156
  7. a b Wright, 1982, p. 158
  8. García Soriano, Justo (1932) Vocabulario del dialecto murciano. Editora Regional de Murcia. pp. 196. ISBN 84-500-4063-9 9788450040630.
  9. Gaspar Remiro, Mariano (2010). Historia de Murcia musulmana. Kessinger Publishing, LLC. p. 350. ISBN 1-167-63461-6. 
  10. Barceló, Carmen (1997). «Mozárabes de Valencia y «lengua mozárabe»». Revista de Filología Española. LXXVII (3/4): 277-278. 
  11. Cennarne, 2016, pp. 3-4.
  12. “la solución *al > au es genuinamente mozárabe”. RUHSTALLER, Stefan 1991 “Brenes y Guadajoz: nombres de lugar sevillanos de filiación mozárabe”. Philologia Hispalensis vo. VI (pgs. 143-151). Ed. Univ. De Sevilla
  13. MEMBRADO TENA, Joan Carles 2013 "Etimología y semántica de topónimos municipales valencianos y aragoneses". Actes de la VII Jornada d'Onomástica (pgs. 239-254). Ed. Académia valenciana de lallengua.
  14. GALMÉS DE FUENTES, ÁLVARO 2004 "La toponimia mozárabe balear". Revista de filología románica nº 21. (pgs. 9-79) Ed. Univ. Complutense
  15. GALMÉS DE FUENTES, Alvaro 2000 “Los topónimos: sus blasones y trofeos”. Ed. Real Academia de la Historia. pg. 28
  16. GALMÉS DE FUENTES, Álvaro. 1990 "La toponimia de Alicante: La oronimia". Ed. Univ. de Alicante
  17. RUHSTALLER, Stefan 2005 “Una nota sobre el léxico del mozárabe sevillano”. Cauce: Revista de filología y su didáctica nº 28 (pgs. 353-356). Ed. Univ. De Sevilla
  18. RUHSTALLER, Stefan 2009 “De toponimia latina. El nombre de lugar Marchena”. Actas XIII Jornadas sobre historia de Marchena (pgs 11-19). Ed. Carriazo & Ramos.
  19. GORDÓN PERAL, Mª Dolores 1992 “Análisis etimológico de la macrotoponimia onubense”. Huelva en su Historia Vol. 4 (pgs. 421-440). Ed. Universidad de Huelva.
  20. Martín Baños, Pedro 2006 'El enigma de las jarchas'. Per Abbat: boletín filológico de actualización académica y didáctica. Nº. 1, págs. 9-34
  21. López Castro, Armando 1999 'Las jarchas romances: consistencia y apertura'. Estudios humanísticos. Filología Nº 21, págs. 213-226
  22. Galmés de Fuentes, 1983, p. 47

    "Naturalmente las mayores dificultades para la recta interpretación de las voces mozárabes se refieren a las vocales, no sólo porque éstas con frecuencia no se reproducen gráficamente, sino también por el reducido sistema vocálico del árabe clásico, y la inexistencia de vocales agrupadas en hiatos o diptongos decrecientes. Como es sabido, en la lengua clásica árabe sólo existen tres vocales: /a/ /i/ /u/. Las primeras dificultades se plantean, a la hora de tratar de reproducir, empleando los caracteres árabes, una /e/ o una /o/ de la lengua romance."



  23. VVAA 2017 "Antología de Jarchas". Ed. Red. Barcelona

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]