Identificación tributaria en la Unión Europea

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La identificación tributaria en la Unión Europea fue un proceso fiscal para dar un correcto y fiable registro para efectos administrativo-tributarios en el seno de la Unión Europea, cuando el 1 de enero de 1993 se hizo realidad un espacio único europeo carente de fronteras interiores y cumplir con el Acta Única Europea firmada en Luxemburgo el 17 de febrero de 1986, por la cual a partir del 31 de diciembre de 1992 se garantizará, en el ámbito de la Unión Europea, la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales.

Desarrollo[editar]

Al mismo tiempo que desaparecían las fronteras interiores lo hacía el control que, sobre las mercancías, se efectuaba en las aduanas mediante la comprobación “in situ” de licencias de importación, documentación acreditativa de la carga, etcétera; y sobre todo desaparecía la posibilidad de proceder a la liquidación del Impuesto sobre el Valor Añadido o IVA en el momento en que tales mercancías eran importadas, es decir, en el momento en que entraban en un país determinado, como por ejemplo España. En lo que se refiere a las exportaciones, también desaparecía el control ejercido por la aduana sobre los productos exportados y la posibilidad de certificar que las mercancías o productos habían salido efectivamente de ese territorio con destino al extranjero.

Debido a las diferencias entre los tipos impositivos aplicables en el IVA y a las diferencias en términos económicos de los (en aquel momento) quince Estados miembros, la Comisión fue consciente de que el régimen de tributación en este impuesto que, en general es el de la tributación en origen, no era sostenible para el caso de las operaciones realizadas entre sujetos pasivos del IVA residentes en Estados miembros diferentes. Por ello propuso, y fue aceptada, una modificación (de carácter transitorio, en principio hasta el 31 de diciembre de 1999 pero vigente a principios de 2006) de la Directiva 77/388/CEE del Consejo, de 17 de mayo de 1977. La modificación giró en torno a aquellas operaciones realizadas entre sujetos pasivos del impuesto establecidos en Estados miembros diferentes y consistió en cambiar el criterio general de tributación estableciendo la tributación en destino.

Identificación tributaria a efectos del IVA intracomunitario[editar]

El número de identificación fiscal a efectos del IVA intracomunitario (NIF-IVA) está compuesto, en general, por el número o código de identificación fiscal que corresponda a cada sujeto pasivo del impuesto en virtud de la legislación interna del Estado miembro de residencia, precedido de las letras identificativas de ese país que le correspondan de acuerdo con el código ISO 3166.

Así, por ejemplo, para una empresa española, el Número de Identificación Fiscal a efectos del IVA tiene el formato ESX9999999X = ES + 1 bloque de 9 caracteres (primero y último: letra o dígitos, resto: sólo dígitos)

Las empresas extranjeras que prestan servicios vía electrónica a consumidores de la UE y que no se encuentran establecidas en la UE , por lo que no están registradas en ningún país de la Unión a efectos del IVA, pueden tener un prefijo que comience por "UE" en lugar del código de país.[1]

Cuando se exportan o se venden bienes y servicios desde un país intracomunitario hacia otro país miembro de la Unión Europea se habla de entregas. Estas operaciones no están sujetas al IVA intracomunitario, de manera que en la factura no será necesario repercutir el impuesto. Para acogerse al régimen de exención del IVA deben cumplir 3 requisitos:

  • El bien o servicio tiene que estar expedido a otro Estado miembro.
  • El receptor del bien o servicio tiene que estar identificado en un Estado miembro con un Número de Identificación Fiscal (NIF), de sujetos pasivos comunitarios.
  • Dichos sujetos pasivos tienen que llevar un libro específico para registrar todas las operaciones asimiladas a las entregas intracomunitarias.

Deducir el impuesto intracomunitario[editar]

Cada territorio tributa y paga de forma parecida a la que España hace con el IVA. La gestión y tramitación de estos tributos no puede mezclarse ni combinarse con el impuesto español, pero existen mecanismos para conseguir su devolución en operaciones entre empresas intracomunitarias o gastos de representación y de viaje de empresa.

En operaciones intracomunitarias, cuando se realizan entre dos países miembros de la Unión Europea, las transacciones están exentas de IVA. Así, no se tiene que repercutir este tributo cuando se realiza la factura correspondiente, tampoco cuando se adquiere al proveedor este no tiene que repercutir su impuesto en la factura. Para ello siempre tienen que tener el NIF intracomunitario las empresas involucradas.

Para la declaración trimestral se requiere el modelo 303 que requiere la correspondiente contabilización de la cuota devengada y soportada calculada a partir de la base imponible de la operación. En las casillas 10 y 12 se debe incluir la auto repercursión de las bases imponibles y cuotas de las operaciones intracomunitarias. A la vez se debe deducir las bases y cuotas auto repercutidas dentro de las bases y cuotas deducibles por la adquisición de bienes corrientes en las casillas 36 y 37, mientras que en bienes de inversión serán las casillas 38 y 39. En la casilla 59 constarán las entregas de bienes y prestaciones de servicios intracomunitarias exentas, con el importe de esas entregas del periodo de liquidación. Estas operaciones también se tendrán que consignar por separado en el modelo 390 del resumen anual del IVA.

La Declaración Recapitulativa de Operaciones Intracomunitarias, el modelo 349, recoge la información relativa a las operaciones intracomunitarias en el ejercicio de suaactividad económica. Se debe presentar todo lo realizado intracomunitariamente, incluyendo los datos identificativos de las partes implicadas y su volumen de operaciones relacionadas.

Obligaciones[editar]

Para poder operar mediante el NIF intracomunitario, no solamente el emisor de la factura tiene que disponer de este identificador tributario, sino que el receptor también. Este número se obtiene en rellenar un apartado cocnreto del Modelo 036 (marcando la casilla 582 en la solicitud de alta). Aunque el registro es un proceso ágil que no tiene mayores complicaciones, a veces Hacienda hace comprobaciones por si hay posibles fraudes, cosa que lleva a ralentizar el proceso. Entonces la empresa obtendrá un número de operador intracomunitario que será el que deberá utilizar en toda la documentación relativa a estas exportaciones.

Se puede comprobar que una empresa está inscrita en el censo VIES mediante la web de la AEAT. Una vez realizada esta comprobación, se puede emitir la factura con los datos intracomunitarios de ambas partes. En la casilla del IVA, bastará especificar “0%” y reflejar en la factura la norma legal por la que las operaciones intracomunitarias están exentas de IVA:

“Invoice issued according to COUNCIL DIRECTIVE 2008/8/EC of (date).Subject to VAT reverse charge procedure. Factura emitida en aplicación a la Directiva 2008/8/CE del (fecha)”.

En cualquier caso es importante conservar la documentación de transporte, además de la factura original, para poder probar que la mercancía ha sido enviada al país de destino. En caso contrario, en una inspección de Hacienda podría considerarse que se ha cometido fraude.

Además, las cantidades percibidas a través de estas transacciones deberán figurar en la declaración trimestral del IVA (modelo censal 303), en el resumen anual (modelo censal 390), y también en la declaración recapitulativa anual de las operaciones intracomunitarias (modelo censal 349).[2]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]