Homosexualidad y catolicismo

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La Iglesia católica considera el comportamiento sexual humano dentro del ámbito del matrimonio y destinado de modo natural a la procreación. Sexo anal y homogenital son considerados pecaminosos ya que los actos sexuales, por naturaleza, son desde esta perspectiva unitivos, procreativos y de amor. Cabe señalar, sin embargo, que la Iglesia critica los actos homosexuales, no la condición de homosexualidad misma (por tanto, si bien el acto homosexual es pecado, el hecho de ser homosexual no lo es). La Iglesia también entiende que la complementariedad de los sexos es parte del plan de Dios.

Al igual que cualquier acto sexual realizado fuera del matrimonio católico, los actos sexuales entre personas del mismo sexo son incompatibles con esas creencias, al no estar destinados a la procreación (ser desordenados en la terminología católica):

[...] 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados'. Son contrarios a la ley natural [...] No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2357[1]

Estas enseñanzas no están limitadas a la homosexualidad, sino que también son la premisa general para las prohibiciones católicas contra, por ejemplo, la fornicación y todas las otras formas de sexo que no persigan la procreación dentro del matrimonio, tales como la contracepción, la pornografía y la masturbación.

Posición oficial[editar]

La Iglesia ha declarado que los «deseos» o «atracciones» homosexuales no son necesariamente pecaminosas en sí mismas. Son «trastornos» en el sentido de que son tentaciones para hacer algo que es pecaminoso (es decir, el acto homosexual), pero las tentaciones, si van unidas al autocontrol, no son consideradas pecaminosas. Así, mientras la Iglesia se opone a las tentativas de legitimar actos sexuales entre personas del mismo sexo, también proclama oficialmente respeto y amor por aquellos que tienen atracción por personas del mismo sexo.

Por lo tanto la Iglesia Católica se opone oficialmente a la persecución y la violencia contra ellos:

Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2358[1]

Para aquellos que tienen atracción por personas del mismo sexo, la Iglesia Católica ofrece el siguiente consejo:

Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2359[1]

La Iglesia llama a la castidad universal para todas las personas de acuerdo con su estado en la vida. Sin embargo, los católicos heterosexuales tienen la opción de expresar su castidad a través del amor en el matrimonio y los homosexuales pueden tener relaciones interpersonales unos con los otros, con tal de que sean célibes.

En documentos más recientes, el Magisterio de la Iglesia ha vuelto a ocuparse del tema de forma más concretas y actual.

Así, en el año 2003, la congregación para la doctrina de la fe publicó, con el consentimiento del Papa Juan Pablo II un documento titulado Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales. En la introducción aclara que se trata de un documento que retoma lo ya afirmado en el magisterio sobre la homosexualidad para −a partir de ello− dar orientaciones a los políticos católicos sobre el tema. Luego de recordar las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio, afirma que no se puede establecer una analogía entre el designio divino sobre el matrimonio y las uniones homosexuales que irían contra la ley natural. Así mismo recuerda la condena que desde la Sagrada Escritura existe sobre los actos homosexuales.
Según el documento, aun cuando en ocasiones el Estado pueda asumir una actitud de tolerancia en relación con estas uniones, conviene que busque contener el fenómeno dentro de “los límites que no pongan en peligro el tejido de la moralidad pública”.[2] Invita a los políticos católicos a oponerse clara e incisivamente ante cualquier intento de reconocer legalmente las uniones homosexuales.
A estas indicaciones prácticas siguen algunas de carácter más teórico sobre la función de la ley civil y su relación con la ley moral, la imposibilidad de adopción de niños por parte de estas parejas y las consecuencias de una posible redefinición de la noción de matrimonio. Dado que las parejas homosexuales siempre pueden acudir al derecho común para que sus derechos y reivindicaciones en situaciones jurídicas de mutuo interés sean tutelados, el documento afirma que no se puede invocar este motivo para normar tales uniones al estilo del matrimonio.
Finalmente ofrece a los políticos católicos las pautas de acción: ha de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar en contra de cualquier propuesta de ley en favor de la legalización de uniones homosexuales. Si la ley estuviera ya en vigor, se ha de oponer a ella con todos los medios legales a su disposición y, si esto no fuese posible, la Congregación para la doctrina de la fe recuerda una frase de la Evangelium Vitae:

puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública», con la condición de que sea «clara y notoria a todos» su «personal absoluta oposición» a leyes semejantes y se haya evitado el peligro de escándalo

número 10

La congregación para la educación católica[3] −junto con la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos− afirma que se prohíbe que sean admitidos a las sagradas órdenes las personas que practiquen la homosexualidad, presenten tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostengan la así llamada cultura gay. Afirma el documento que tales personas no están en condiciones de relacionarse correctamente con los demás al modo de Cristo. Si se trata en cambio de tendencias homosexuales que son expresión de una dificultad transitoria, los candidatos podrían ser admitidos a los ministerios siempre y cuando lleven al menos tres años de superación de esta prueba. Ahora bien, aunque la responsabilidad de llamar a los candidatos es del obispo y del rector del seminario, compete al director espiritual y al confesor, desaconsejar vivamente a quienes presenten disturbios sexuales incompatibles con el sacerdocio que sigan adelante o reciban las sagradas órdenes.

Aplicación de la posición oficial[editar]

En 2008 el observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, Celestino Migliore, ha comentado que la Iglesia Católica se opone a una proposición de Francia en la ONU, en nombre de la Unión Europea, para legalizar la homosexualidad en todos los países.[4] [5] En palabras de Migliore,

el Catecismo de la Iglesia Católica dice, y no de hoy, que en las relaciones con las personas homosexuales se debe evitar cualquier señal de injusta discriminación. Pero aquí, la cuestión es otra. [...] Con una declaración de valor político suscrita por un grupo de países, se pide a los estados y a los mecanismos internacionales actuaciones y control de los derechos humanos, que añadan una nueva categoría protegida de la discriminación, sin tener en cuenta que, si se adopta, se crearían nuevas e implacables discriminaciones. Por ejemplo, los estados que no reconocen la unión entre las personas del mismo sexo como "matrimonio" se verían en la picota y objeto de presiones.

Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede en la ONU[6]

Una posición similar fue tomada por la Iglesia en la India en 2009, tras la decisión del Tribunal Supremo de declarar nula la sección 377 del código penal indio, que condenaba el "sexo contra natura", un resto de la legislación colonial británica, uniéndose a las declaraciones de representantes de las religiones hindú y musulmana.[7] La ley, que no había sido empleada con frecuencia, era una espada de Damocles para los homosexuales. El portavoz de la conferencia episcopal de la India, Joseph Babu se posicionó en contra de la decisión del Tribunal Supremo.[8] Preguntado por los derechos individuales de los homosexuales respondió,

[...] la sociedad tiene el derecho de considerar los aspectos éticos y morales de la vida de un individuo. La legalidad es una cosa, pero también hay algo más en la vida humana que la legalidad, como la ética y la moralidad. Es con esta base que la Iglesia considera esta decisión judicial inaceptable.

Joseph Babu[9]

El cardenal Varkey Vithayathil, arzobispo mayor de la iglesia sirio malabar y presidente de la conferencia episcopal católica de la India, en un comunicado afirmó que,

[...] Aunque descriminalizar la homosexualidad no la hace moral [...] El gobierno no debería dar la impresión de que la homosexualidad está autorizada.

Hay individuos, tanto hombres como mujeres, con una orientación sexual hacia su mismo sexo que es adquirida por las circunstancias, y una pequeña sección de ellos tienen una inclinación sexual innata. En ambos casos es una condición patológica, de las que la adquirida puede ser revertida por métodos terapéuticos. [...]
Sin embargo, esto no significa que los actos homosexuales sean morales; son intrínsecamente malvados. El llamado matrimonio homosexual es inmoral en cualquier contexto; [...] «Derechos gays» es un término equivocado, al igual que no hay «derecho» para una minoría de personas que son cleptómanas o asesinos en serie, que dicen que tienen tendencias innatas a robar o matar. Incluso todas las personas heterosexuales no tienen derecho a casarse si son impotentes, dementes o personas con enfermedades peligrosas incurables.

Dar la impresión de que la homosexualidad es moral traerá la anarquía sexual, incluyendo el abuso de menores en la sociedad.[...]
Varkey Vithayathil[10]

Debate en la Iglesia[editar]

Al igual que ha ocurrido con la mayoría de las denominaciones cristianas, las enseñanzas oficiales con respecto a la homosexualidad han sido cuestionadas por católicos laicos, teólogos prominentes y clérigos ordenados de la alta jerarquía. A menudo, individuos que promueven formas de disidencia o discordancia con la posición oficial de la iglesia han sido retirados de sus posiciones de influencia, si estaban ordenados. De forma general, existe un cierto debate dentro de la Iglesia católica en cuanto a la importancia de la posición actual sobre la homosexualidad, algunos buscando su reforma, otros buscando su preservación.

Disidencia con la posición oficial[editar]

Ha habido varios casos de individuos que han cuestionado o promovido visiones diferentes de la compatibilidad de la fe católica con una identidad o estilo de vida homosexual. Ejemplos importantes de teólogos que han sido críticos de las enseñanzas de la Iglesia respecto a la homosexualidad incluyen el ex cura católico Charles Curran, que fue retirado seguidamente de la Universidad Católica de América (Universidad Católica de Estados Unidos). Curran declaró que era inapropiado analizar la moralidad de las acciones desde una perspectiva física, diciendo que:

He venido a aceptar la legitimidad moral de la unión de dos hombres gays o mujeres lésbicas... He rechazado, porque no va lo bastante lejos, la comprensión pastoral de que algo es objetivamente erróneo pero no subjetivamente pecaminoso.

Charles Curran[11]

Curran también comentó que la Congregación para la Doctrina de la Fe sistemáticamente intentó silenciar autores críticos de los enseñanzas sobre la homosexualidad.

El sacerdote católico James Alison argumenta que la comprensión propuesta por el Cardenal Ratzinger en la obra Sobre el cuidado pastoral de las personas homosexuales es «incompatible con el Evangelio» y sintetiza que «no puede ser la enseñanza de la Iglesia». Alison dice que:

Esa enseñanza está interponiéndose entre el respeto a Cristo y nuestra propia noción de ser, de una forma que tiende a pervertir el respeto por uno [Dios] que nos ama como somos y siendo amados percibiremos que nos convertimos en alguien diferente. Está enseñando, al contrario, que Dios sólo nos amará si partimos de otro lugar.

Alison[12] [13]

Además de eso, en A Question of Truth, el sacerdote dominico Gareth Moore critica a la Iglesia por estar obcecada por asuntos sexuales y su supuesto «significado» moral, argumentando que podrían significar lo que queremos que signifique. Moore concluye que: «no hay buenos argumentos, ni en las Escrituras ni en la ley natural, contra lo que se ha dado en llamar relaciones homosexuales. Los argumentos presentados para mostrar que tales relaciones son inmorales son malos.».[14] [15]

Ha habido también académicos que han realizado publicaciones desafiando la manera como la homosexualidad es tratada por el catolicismo. El más notable es posiblemente John Boswell, que escribió el libro Christianity, Social Tolerance and Homosexuality (Cristianismo, Tolerancia Social y Homosexualidad), en el cual se coloca contra las enseñanzas contemporáneas de la Iglesia en cuanto a la homosexualidad.[16] En el libro siguiente, Same Sex Unions in Pre Modern Europe (Uniones Homosexuales en la Europa Pre-moderna) Boswell dice que que el propio Jesús fue a una ceremonia de unión entre personas del mismo sexo.[17]

Así como ha habido discordancia académica en la Iglesia, también ha habido discordancias prácticas y ministeriales en el clero y la jerarquía eclesiástica. Un ejemplo notable de católicos ordenados que causaron controversia debido a sus acciones y ministerio respecto a los homosexuales, han sido fray Robert Nugent y Jeannine Grammick, que crearon el New Ways Ministry, por lo que ambos fueron fuertemente castigados por la Congregación para la Doctrina de la Fe, a causa de una alegada ansia por disentir de la posición oficial de la Iglesia y hasta por engañar personas homosexuales.

De forma parecida, los obispos estadounidenses Thomas Gumbleton de la Archidiócesis de Detroit y Matthew Clarke de la Diócesis de Rochester fueron condenados por su asociación con el New Ways Ministry y la promoción del concepto teológico de primacía de la conciencia cómo alternativa a la enseñanza de la Iglesia.[18]

La disposición del obispo francés Jacques Gaillot de predicar un mensaje sobre la homosexualidad contraria a la posición oficial es considerada como uno de los factores que causó la remoción de sus deberes para con la diócesis.[19]

Actualidad[editar]

En fecha reciente, al opinar sobre el uso del preservativo, el papa Benedicto XVI habló específicamente sobre el caso de los homosexuales que practican la prostitución.[20] [21] [22]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Catecismo de la Iglesia Católica
  2. n. 5 de las Consideraciones.
  3. Instrucción acerca de los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas con tendencias homosexuales en vista de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas, publicada en el año 2005.
  4. ELPAÍS.com (1 de diciembre de 2008). «El Vaticano se opone a la despenalización universal de la homosexualidad» (en español). El País. Consultado el 1 de diciembre de 2008.
  5. Flick (4 de diciembre de 2008). «El Vaticano defiende su postura y afirma que “la Santa Sede no está sola”» (en español). Dos Manzanas. Consultado el 1 de diciembre de 2008.
  6. «Vaticano: «No alla depenalizzazione dell'omosessualità da parte dell'Onu»» (en italiano). Corriere della Sera (1 de diciembre de 2008). Consultado el 1 de diciembre de 2008.
  7. Aasim Khan (3 de julio de 2009). «Religious leaders condemn HC judgement on gays» (en inglés). IBNLive.com. Consultado el 11 de julio de 2009.
  8. «Church leaders maintain opposition to legalizing homosexuality» (en inglés). Union of Catholic Asian News (8 de julio de 2009). Consultado el 11 de julio de 2009.
  9. Nirmala Carvalho (2 de julio de 2009). «For Indian Church homosexuality is not a crime but cannot become a “social norm”» (en inglés). AsiaNews.it. Consultado el 11 de julio de 2009.
  10. Varkey Vithayathil (3 de julio de 2009). «Homosexual Acts are immoral and should not be licensed» (en inglés). Union of Catholic Asian News. Consultado el 12 de julio de 2009.
  11. Loyal Dissent, (Curran, 2006) pág. 72. Versión original: I had come to accept the moral legitimacy of a union of two gay men or lesbians... I rejected, as not going far enough, the pastoral understanding of something being objectively wrong but not subjectively sinful.
  12. Versión original:This teaching is interposing itself between the regard of Christ and our own sense of being, in a way which tends to pervert the simple regard of one [God] who loves us as we are, and as loved we will find ourselves becoming someone different. It is teaching us instead that God will only love us if we start from somewhere else.
  13. On Being Liked, (Alison, 2003) pp. 106 - 106
  14. Versión original: "... there are no good arguments, from either Scripture or natural law, against what have come to be known as homosexual relationships. The arguments put forward to show that such relationships are immoral are bad."
  15. A Question of Truth, (Moore, 2003)
  16. Christianity, Social Tolerance and Homosexuality, (Boswell, 1976)
  17. Same Sex Unions in Pre Modern Europe, (Boswell, 1994)
  18. Bishops Lead Assault on Church Teaching, (Catholic World News, 20 March, 1997)
  19. Bishop's gay conference ban, (BBC News, 2 July, 2000)
  20. El Papa afirma en un libro que el preservativo está justificado en algunos casos
  21. Gerson, Michael (23-11-2010). «El papa Benedicto XVI se vuelve más realista respecto del uso de preservativos» (en inglés). The Washington Post. Consultado el 23 de noviembre de 2010.
  22. «El Papa admite el uso del preservativo solo para la prostitución». EL PAIS de Madrid (21-11-2010). Consultado el 23 de noviembre de 2010.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]