Hold Nickar

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Hold Nickar, aunque sea relacionado por algunos con Nickar (nikr o nicor, un demonio escandinavo de las aguas), parece ser, en la verdad, una corruptela de Hjaldr Hnikar, uno de los títulos del dios teutónico Odín y que significa «Incitador de Batallas». El Odín «Hjaldr Hnikar» causaba destrucción a través de tempestades en el océano. Tanto el Nickar cuánto Odín son representados como viejos con cabellos y barba agrisados (aunque el demonio Nickar también pueda asumir la apariencia de un niño con piernas de caballo).[1]

Hold Nickar puede ser aún el origen del nombre «Old Nick», un sinónimo para «diablo» en lengua inglesa.[2]

Hongos, cabros y renos voladores[editar]

Ilustración de un cuento folclórico escandinavo representando Papá Noel (o, más probablemente el personaje Nisse o Tomte, hoy asociado a él) montado en el julbocken.

Según las leyendas, Hold Nickar cruzaba los aires el mes de diciembre durante el solsticio de invierno, distribuyendo bendiciones para sus adoradores. En varios mitos escandinavos, el dios/espíritu del mes de diciembre acostumbraba viajar por sus dominios montado en un macho cabrío (julbocken), mientras que entre los teutónicos, las cabronas eran animales sagrados del dios Thor, que poseía una carruaje alada estirada por dos chivatos, Relámpago y Trueno.[1]

La sensación de estar volando puede surgir durante un trance psicodélico inducido por hongos, tales como el Amanita muscaria. El consumo de tales hongos era común entre pueblos de la Antigüedad, incluyendo los samis de la moderna Finlandia y las tribus Koyak de las estepas rusas. Como en otros vegetales, que pasaron a ser consumidos por los humanos después de la observación de su efecto sobre animales, el comportamiento de los renos después de la ingestión de los hongos no pasó desapercibida e indujo a su consumo. Como los ingredientes activos del hongo no son metabolizados por el organismo, siendo eliminados por la orina, el consumo de la orina ajena (inclusive de los renos) se hizo un hábito de estas tribus semi-nómadas, sea en ceremonias religiosas, sea como una forma de embriaguez que precedió en miles de años el consumo del alcohol. Los chamanes que cogían tales hongos, acostumbraban regalarlos a los miembros de la tribu jugándolos por la apertura de la chimenea existente en el centro de las tiendas (y que, a veces, servía como entrada alternativa).[3]

Varios de estos símbolos paganos, como se puede aprender, fueron apropiados por el cristianismo y, al largo de un proceso que duró varios siglos, atribuidos a otro personaje, Nicolás de Bari, un obispo que supuestamente habría vivido en la región de la actual Turquía el siglo IV.[4]​ Nicolás de Bari, finalmente, fue suplantado por la imagen del moderno Santa Claus (o Papá Noel), el cual, a pesar de su vinculación a los comerciales de la Coca-Cola, aún mantiene la apariencia, hábitos, manierismos y acompañantes de los viejos chamanes cogedores de hongos.[3][5]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]