Historieta bélica

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Portada de un comic book de los años 50.

La historieta o cómic bélico constituye uno de los géneros de acción en los que puede dividirse la producción historietística.

Características[editar]

Temáticas[editar]

  • Suele presenta situaciones de riesgo, normalmente en escenarios de guerra;
  • Sus protagonistas suelen ser militares, pero abundan también los periodistas.
  • Puede tener una intención propagandística o antibelicista.

Formales[editar]

  • Extensión variable.
  • Alta demanda de documentación.[1]

Historia[editar]

Inicios[editar]

A principios de los años 30 aparecieron en Japón historietas bélicas como Norakuro (1931-41) de Suihou Tagawa.[2] También en Estados Unidos series de superhéroes como Capitán América y La Mujer Maravilla, ambos de 1941, se dejaron imbuir del espíritu de la Segunda Guerra Mundial, presentando nombres o uniformes relacionados con sus símbolos nacionales, además de enfrentarse a los enemigos del país. Esto les permitió lograr un gran éxito comercial, pero también causaría el cierre de la mayoría de sus títulos al finalizar la guerra.

Tras la Segunda Guerra Mundial[editar]

Con un marcado carácter moral, típico de las historietas de la época, las Hazañas bélicas del español Boixcar son una serie de historias ambientadas en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea con un estilo simplista en lo relativo a los personajes, pero extremadamente detallistas en la ambientación y documentación. El Sgto. Rock de DC Comics.

Atomic War! (1952).

Los comic-books estadounidenses Frontline Combat (1951) y Two-Fisted Tales (1950) de EC Comics mostraban con frecuencia historias agotadoras y nada heroicas nada en sintonía con lo que se esperaba en aquellos tiempos. Ernie Pike (1957), de Héctor Germán Oesterheld también se concentra en relatar historias trágicas de los soldados, generalmente malentendidos o desencuentros que acaban mal: personajes que pierden la razón, que matan a sus amigos por error o por creer erróneamente haber sido traicionados, que buscan ser asesinados de una forma para evitar morir de otra más horrible, o que deben rematar a amigos mortalmente heridos, etc. Oesterheld utiliza la historieta bélica para reflejar su rechazo por la guerra.

Tardi y otros[editar]

Dibujo de Sergio Toppi para un admirador.

Weird War Tales (1971-1983) mezcla el género bélico con el terror.

El francés Jacques Tardi realiza Adiós Brindavoine (Adieu Brindavoine, 1974) y Así fue la guerra de trincheras (C'était la guerre des tranchées, 1993), historietas antimilitaristas ambientadas en la I Guerra Mundial.

En 1979, en plena Transición política española, Antonio Hernández Palacios inicia un ambicioso proyecto con el álbum Eloy, uno entre muchos, sobre los inicios de la guerra civil española en Madrid, para la colección Imágenes de la Historia de la editorial Ikusager. Para la revista El Víbora, Montesol/Roger realizan su serie sobre Emili. En palabras de la teórica Francesca Lladó, en ambas series vemos "una elección arbitraria de un personaje comprometido con una ideología y como tal padecerá las consecuencias del propio momento histórico".[3]

Últimos años[editar]

Joe Sacco es autor de crónicas periodisticas como Palestina, Gorazde: Zona protegida y El Mediador.

No será hasta el nuevo siglo que el cómic español se lance a rememorar la Guerra Civil y sus consecuencias, con obras como 36-39 Malos tiempos (2007-2008), Las serpientes ciegas (2008), El arte de volar (2009), El ángel de la retirada (2010), Nuevas Hazañas Bélicas (2011-2012), Un médico novato (2013) y Los surcos del azar (2013).[4] [5]

Referencias[editar]