Historia republicana del Perú

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La historia republicana del Perú es la historia peruana bajo gobierno republicano independiente, que se prolonga hasta la actualidad. Oficialmente, la historia del Perú independiente empieza el 28 de julio de 1821, día en el que el general argentino José de San Martín, jefe de la Expedición Libertadora, proclamó la independencia del Perú en Lima, la capital del entonces Virreinato del Perú. Para el historiador Jorge Basadre el punto de partida del nacimiento de la República del Perú es la instalación del Primer Congreso Constituyente del Perú, el 20 de septiembre de 1822.[1]

Índice

Iniciación de la República (1821-1842)[editar]

Instalación del Congreso Constituyente en la capilla de la Universidad de San Marcos el 20 de septiembre de 1822. Cuadro de Francisco González Gamarra.

Al período de veinte años, que va de 1822 a 1842, el historiador Jorge Basadre denomina la Época Fundacional de la República.

San Martín, tras proclamar la independencia del Perú, asumió el mando político militar de los departamentos libres del Perú, bajo el título de Protector, según decreto dado el 3 de agosto de 1821. Dio también al flamante Estado Peruano su primera bandera, su primer escudo, su himno, su moneda, así como su inicial estructura y sus primeras instituciones públicas.

El 27 de diciembre de 1821, San Martín convocó por primera vez a la ciudadanía con el fin que eligiera libremente un Congreso Constituyente, que tendría la misión de establecer la forma de gobierno que en adelante regiría al Perú, así como dar una Constitución Política adecuada. Dicho Congreso se instaló el 20 de septiembre de 1822 y su primer presidente fue el clérigo Francisco Xavier de Luna Pizarro.

San Martín, no pudo, sin embargo, culminar la guerra contra los españoles. Si bien todo el norte del Perú se había sumado voluntariamente a la causa patriota, el centro y el sur del país permanecían ocupadas por las tropas virreinales. San Martín consideró necesaria la ayuda militar externa y en pos de ella fue a entrevistarse en Guayaquil con el libertador Simón Bolívar, que al mando de la Expedición Libertadora del Norte, había logrado la independencia de los actuales territorios de Venezuela, Colombia y Ecuador, este último, con ayuda de tropas peruanas. En la entrevista de Guayaquil, realizada entre los días 26 y 27 de julio de 1822, los Libertadores discutieron tres importantes cuestiones:

  • La suerte de Guayaquil, que siendo territorio peruano, fue anexado por Bolívar a la Gran Colombia.
  • La ayuda que debía prestar Bolívar para el fin común de la independencia del Perú.
  • La forma de gobierno que debían adoptar las nacientes repúblicas hispanoamericanas.

La entrevista no llegó ningún resultado concreto. En lo que respecta al primer punto, Bolívar ya había decidido que Guayaquil perteneciera a la Gran Colombia y no admitió ninguna discusión al respecto. En cuanto al segundo punto, Bolívar ofreció enviar al Perú una fuerza auxiliar grancolombiana de 2000 hombres, que San Martín consideró insuficiente. Y en lo referente al tercer punto, Bolívar era decididamente republicano, contraponiéndose así al monarquismo del Libertador rioplatense. Desilusionado, San Martín retornó al Perú, ya convencido de que debía retirarse para dar pase al Libertador del Norte. Renunció ante el recién instalado Congreso del Perú, que acto seguido, entregó el Poder Ejecutivo a tres de sus miembros, que conformaron un cuerpo colegiado de tres miembros denominado la Suprema Junta Gubernativa y cuya cabeza era el general José de la Mar (21 de septiembre de 1822). Los otros integrantes de dicha junta eran Manuel Salazar y Baquíjano y Felipe Antonio Alvarado.

La Junta Gubernativa quiso acabar la guerra de la Independencia por cuenta propia y organizó la Primera Campaña de Intermedios, que culminó en fracaso, tras las derrotas en Torata y Moquegua. Temerosos de un avance realista a la capital, los oficiales del Ejército se sublevaron en el llamado motín de Balconcillo y presionaron al Congreso para que destituyera a la Junta y nombrara como Presidente del Perú a José de la Riva Agüero (28 de febrero de 1823).

El Mariscal José de La Mar, vencedor de Ayacucho y presidente del Perú (1827-1829).

Riva Agüero quiso también derrotar a los españoles que aún resistían en el centro y sur del Perú, y organizó una Segunda Campaña de Intermedios, cuyo mando encomendó a Andrés de Santa Cruz. Los patriotas avanzaron hasta el Alto Perú, y tras ganar la batalla de Zepita, emprendieron una desordenada retirada hacia la costa, culminando así, esta expedición igualmente en fracaso.

Desacreditado ante la opinión pública, Riva Agüero tuvo una abierta disputa con el Congreso. Se trasladó a Trujillo, donde instaló su gobierno, mientras que en Lima el Congreso nombraba como nuevo Presidente a José Bernardo de Tagle, más conocido como el marqués de Torre Tagle. El Congreso, vista la crítica situación, acordó llamar a Bolívar y a su Ejército Libertador.

El 1 de septiembre de 1823 arribó al Callao el Libertador Bolívar. El día 10 de septiembre el Congreso de Lima le otorgó la suprema autoridad militar en toda la República. Seguía siendo Torre Tagle presidente, pero debía ponerse de acuerdo en todo con Bolívar. El único obstáculo para Bolívar era Riva Agüero, que instalado en Trujillo con un ejército de 3000 hombres, dominaba toda la región aledaña. Sin embargo, los mismos oficiales de Riva Agüero, apresaron a éste y lo enviaron al destierro. Así se pudo finalmente unificar el mando del país en manos de Bolívar.

El 5 de febrero de 1824, se produjo un motín en las fortalezas del Callao, de resultas del cual los realistas recuperaron este importante bastión. Ante tal delicada situación, el Congreso dio el 10 de febrero un memorable decreto entregando a Bolívar la plenitud de los poderes para que hiciera frente al peligro, anulando la autoridad de Torre Tagle. Se instaló así la Dictadura.

Tras reunificar el mando del país, Bolívar instaló su cuartel general en Trujillo y organizó la campaña final de la Independencia, contando con la ayuda decisiva de los peruanos, tanto en soldados, como en dinero, abastecimientos y recursos de toda índole. Tras las batallas de Junín y Ayacucho, el 6 de agosto y 9 de diciembre de 1824 respectivamente, se logró derrotar definitivamente a las tropas realistas del Perú. Los últimos episodios de esta guerra fueron la campaña del Alto Perú, donde el general realista, Pedro Antonio de Olañeta, fue apresado y fusilado por sus propios subordinados en Tumusla (1825); y el sitio de la fortaleza del Callao, donde resistió el brigadier José Ramón Rodil hasta enero de 1826.

Consumada la guerra de la independencia, la ciudadanía peruana esperaba el final de la dictadura bolivariana y la instalación de un gobierno auténticamente peruano. Pero Bolívar se mantuvo en el poder, empujado por su deseo de gobernar sobre todos las naciones por él liberadas, bajo su mando vitalicio. El Libertador delegó sus funciones ejecutivas en un Consejo de Gobierno, entre cuyos titulares se contaron Hipólito Unanue y Andrés de Santa Cruz, y si bien retornó a la Gran Colombia en septiembre de 1826, dejó todo encaminado para que se jurara en el Perú la Constitución Vitalicia, lo que se hizo el 9 de diciembre de 1826, en medio de la indeferencia pública. Sin embargo, la influencia bolivariana finalizó en enero de 1827, cuando una reacción liberal y nacionalista, alentada por Manuel Lorenzo de Vidaurre y Francisco Javier Mariátegui y Tellería, expulsó de suelo peruano a las tropas colombianas que aún permanecían allí.

Establecido formalmente el Estado Peruano bajo el molde republicano, los primeros años de vida independiente se desarrollaron entre luchas caudillescas organizadas por los militares para alcanzar la presidencia de la naciente República.

Tras el gobierno provisorio de una Junta de Gobierno presidida por Andrés de Santa Cruz, el mariscal José de la Mar fue elegido presidente por el Congreso Constituyente, el 9 de junio de 1827. Durante su mandato promulgó la Constitución Liberal de 1828. Ocurrió también el terremoto de Lima de 1828. En el aspecto internacional, un ejército peruano al mando del general Agustín Gamarra invadió a Bolivia, donde puso fin a la influencia bolivariana, expulsando al presidente de ese país, el mariscal Antonio José de Sucre (1828). Asimismo, el Perú libró una guerra con la Gran Colombia, conflicto que fue desatado por Bolívar, irritado por el fin de su influencia en el Perú y Bolivia; otra razón fue su ambición por ocupar los territorios peruanos de Tumbes, Jaén y Maynas. La guerra tuvo dos escenarios, el marítimo y el terrestre. En el primero de ellos, el Perú triunfó y ocupó Guayaquil, pero en el segundo no le fue bien, sufriendo un revés en la batalla del Portete de Tarqui (27 de febrero de 1829), que si bien no fue una derrota decisiva, motivó que se abrieran las negociaciones de paz, pues ambas naciones no tenían interés en proseguir las hostilidades. Se firmó así el llamado Convenio de Girón. Se hallaba La Mar todavía en plena negociaciones con los colombianos, cuando fue derrocado por el general Agustín Gamarra y desterrado a Costa Rica, en junio de 1829. Gamarra firmó un armisticio con los grancolombianos y enrumbó hacia Lima, donde asumió el gobierno de manera provisoria. Luego se hizo elegir presidente constitucional e instauró un gobierno conservador.

Agustín Gamarra, presidente del Perú (1829-1833 y 1839-1841).

Este primer gobierno de Gamarra (1829-1833) estuvo marcado por numerosas rebeliones internas. En el plano internacional, puso fin a la guerra con la Gran Colombia, firmando un Tratado de Paz, Amistad y Límites o Tratado Larrea-Gual por el que se mantuvo el statu quo fronterizo previo al inicio de hostilidades (1829). En 1831 quiso declarar la guerra a Bolivia pero ante la negativa del Congreso de darle la autorización necesaria, abrió negociaciones diplomáticas con dicha república, logrando finalmente ese mismo año firmar un tratado de paz y amistad con Bolivia, en Arequipa. También firmó un tratado con la recién fundada República del Ecuador, el llamado Tratado Pando-Novoa (1832), por el que los ecuatorianos reconocían los límites vigentes con el Perú. Ya por finalizar su gobierno, Gamarra convocó a una asamblea constituyente, denominada Convención Nacional, que se encargó de elegir a su sucesor.

Como el gobierno de Gamarra finalizaba en diciembre de 1833 sin haberse elegido a su sucesor (las elecciones de ese año se frustraron), la Convención Nacional, dominada por los liberales, eligió como presidente provisorio al general Luis José de Orbegoso. Descontentó Gamarra con el resultado de esta elección, que implicaba la hegemonía de los liberales en el poder, incitó a uno de sus partidarios, el general Pedro Pablo Bermúdez, a alzarse contra Orbegoso. La sublevación militar estalló en enero de 1834 y derivó en una guerra civil, que finalizó cuando los rebeldes bermudistas se reconciliaron con el gobierno, en el llamado abrazo de Maquinhuayo, en abril del mismo año.

La Convención Nacional dio finalmente una nueva Constitución Liberal, que fue promulgada en julio de 1834. No obstante, las amenazas de quiebra del orden constitucional continuaron. Orbegoso realizó una gira por las provincias del sur, a fines de 1834, lo que fue aprovechado por el general Felipe Santiago Salaverry, para alzarse en armas en el Callao. Rápidamente, Salaverry tomó el control de gran parte del país y se autoproclamó Jefe Supremo en 1835. Orbegoso, cuyo gobierno se redujo a Arequipa, llamó en su auxilio al presidente de Bolivia, el mariscal Andrés de Santa Cruz, quien invadió al Perú, desatándose un sangriento conflicto, denominado la guerra por el establecimiento de la Confederación peruano-boliviana.

Para enfrentar la invasión extranjera, Salaverry y Gamarra se aliaron. La guerra tuvo dos fases: la guerra entre Gamarra y Santa Cruz, y la guerra entre Salaverry y Santa Cruz. Santa Cruz derrotó a Gamarra en la batalla de Yanacocha (13 de agosto de 1835) y a Salaverry en la batalla de Socabaya (7 de febrero de 1836), tras lo cual estableció la Confederación Perú-Boliviana, que reunía a Bolivia con los dos estados en que quedó dividido el Perú: el Estado Nor Peruano y el Estado Sud Peruano. Para discutir y aprobar las bases de la estructura administrativa de la nueva entidad geopolítica se reunió el Congreso de Tacna, el cual aprobó la Ley fundamental de la Confederación Perú-Boliviana, más conocido como el Pacto de Tacna (1837).

Santa Cruz realizó en el Perú una gran labor administrativa y dio la tranquilidad necesaria para su bienestar y progreso. Pero la Confederación tuvo una vida efímera. En Chile, el todopoderoso ministro Diego Portales alertó a sus conciudadanos del peligro que significaba la consolidación de la Confederación para los planes expansionistas chilenos. Una alianza entre Chile y los emigrados peruanos enemigos de Santa Cruz posibilitó la conformación del llamado Ejército Unido Restaurador con el propósito de invadir el Perú y “restaurar” su situación política tal como era antes de 1835. La guerra de los restauradores contra los confederados tuvo dos fases. En la primera, un ejército restaurador al mando del marino chileno Manuel Blanco Encalada desembarcó en el sur peruano y se adentró hasta Arequipa, pero no logró el apoyo de los lugareños, y fue cercado por las fuerzas de Santa Cruz. Los restauradores se rindieron y firmaron el Tratado de Paucarpata (17 de noviembre de 1837). Pero el gobierno chileno desconoció este acuerdo y envió una segunda expedición restauradora al mando del general Manuel Bulnes y con Gamarra a la cabeza de los emigrados peruanos. Tras desembarcar en Ancón, los restauradores marcharon a Lima, donde les salió al encuentro Orbegoso, presidente del Estado Nor-Peruano, el cual se había separado de la Confederación y quería expulsar tanto a chilenos como a bolivianos. Se produjo el Combate de Portada de Guías, en las afueras de Lima (21 de agosto de 1838), donde fueron derrotados los orbegosistas, debido a su inferioridad numérica. Los restauradores entraron en Lima y Gamarra fue proclamado como presidente provisional del Perú, en sesión de Cabildo Abierto del 25 de agosto de ese año. Pero en noviembre los restauradores tuvieron que abandonar la capital, que fue recuperada por los confederados.

Los restauradores decidieron entonces cambiar el escenario de la lucha. Se retiraron al Callejón de Huaylas, donde se aprovisionaron y reorganizaron. El encuentro final se libró en la batalla de Yungay (20 de enero de 1839). Santa Cruz fue derrotado y huyó apresuradamente hacia Arequipa, para luego partir al destierro. La Confederación se disolvió, volviendo a ser el Perú y Bolivia estados individuales.

La Batalla de Ingavi y muerte de Gamarra. Óleo anónimo del Museo Nacional de Historia de Lima. Sala La República.

Gamarra, como presidente provisorio, convocó a un Congreso General en Huancayo, el mismo que dio la Constitución Conservadora de 1839. Luego Gamarra se hizo elegir presidente constitucional en 1840. Obsesionado con la idea de reunir nuevamente a Bolivia con el Perú, invadió dicho país, pero fue derrotado y muerto en la batalla de Ingavi, el 18 de noviembre de 1841. Las tropas bolivianas invadieron el sur peruano pero fueron contenidas por el pueblo peruano organizado en guerrillas. La paz entre Perú y Bolivia se firmó en Puno, el 7 de junio de 1842.

Caudillaje militar[editar]

Los caudillos fueron jefes militares que se disputaron el control del Estado durante gran parte del siglo XIX. Por lo general, habían combatido en la guerra de independencia; tenían tropas a su mando y prestigio militar. Esto les permitía tener el poder suficiente para llegar a la presidencia a través de un golpe de Estado o un levantamiento.

Para lograr sus objetivos, el caudillo debía mantener buenas relaciones con las familias aristocráticas y con los hacendados locales, que le prestaban tropas y dinero. Pero, al mismo tiempo, debía ganarse el favor de las clases populares. La revuelta de un caudillo solía iniciarse con una declaración pública en la que afirmaba que el gobernante de turno había quebrantado la ley, y que él le devolvería la legalidad al país. Luego, ambos bandos se enfrentaban militarmente. Si el triunfador era el caudillo, se autonombraba protector de la patria y convocaba a elecciones, las cuales ganaba fácilmente. Por último, mandaba a elaborar una Constitución acorde con sus intereses. Por ello, entre 1827 y 1845 se promulgaron cuatro Constituciones (1828,1834, 1836 y 1839) y más de una docena de caudillos ocuparon la presidencia.

La anarquía (1842-1844)[editar]

Manuel Ignacio de Vivanco, Supremo Director de la República (1843-1844).

Tras la muerte de Gamarra estalló un período de anarquía. Numerosos caudillos militares entablaron la lucha por el poder, desconociendo la autoridad de Manuel Menéndez, presidente del Consejo de Estado (cargo equivalente al de vicepresidente). Estos caudillos fueron el general Juan Crisóstomo Torrico, jefe del ejército del Norte; Antonio Gutiérrez de La Fuente, jefe del ejército del Sur; Domingo Nieto y Francisco de Vidal, quienes formaban parte del ejército del Sur, y el general Manuel Ignacio de Vivanco, quien anteriormente había encabezado en Arequipa la llamada “revolución regeneracionista” de 1841.

Torrico derribó a Menéndez y se proclamó Jefe Supremo del Perú, el 16 de agosto de 1842. Mientras tanto, el ejército del Sur se pronunció en el Cuzco a favor del general Vidal, quien aceptó encabezar la lucha contra el usurpador Torrico, en su calidad de 2.º vicepresidente del Consejo de Estado. Las fuerzas de ambos rivales se enfrentaron en la batalla de Agua Santa, cerca de Pisco, el 17 de octubre de 1842. Torrico fue completamente derrotado y se vio obligado a partir hacia Chile. Vidal asumió la presidencia del Perú el día 20 de octubre y desempeñó su alto cargo con probidad y desinterés. Hizo cuanto estuvo a su alcance por remediar los males de la administración pública. Logró que disminuyera la deuda contraída por el estado y que gravara sobre las aduanas; también merece citarse su esfuerzo por mejorar la educación de la juventud; pero la anarquía política vino a frustrar sus planes. Tuvo que afrontar la revolución acaudillada por el general Vivanco, que se autoproclamó Supremo Director de la República, el 14 de febrero de 1843. No queriendo desatar una guerra civil, Vidal declinó el mando en Justo Figuerola, que era el 1.º vicepresidente del Consejo de Estado (15 de marzo de 1843). Figuerola asistió al día siguiente a Palacio y recibió de manos de Vidal la banda presidencial. Días después, el mismo Figuerola se vio obligado a arrojar dicha banda desde el balcón de su casa, a los vivanquistas que lo pedían a gritos, según lo cuenta Ricardo Palma en una de sus tradiciones (19 de marzo de 1843).

Vivanco, que denominó a su régimen como el Directorio, representaba al sector más rígido del conservadurismo peruano. Se rodeó de hombres cultos, implantando una especie de Despotismo Ilustrado, pues creía que el país progresaría con el imperio del orden sobre la libertad. Poco a poco, la popularidad con que fue encumbrado fue disminuyendo y el descontento se hizo notar rápidamente, puesto que todas sus actividades las desenvolvió en medio del lujo, con detrimento de la hacienda pública.

Atendiendo al descontento popular, en el Sur, más precisamente en Tacna y Moquegua, se sublevaron los generales Ramón Castilla y Domingo Nieto, en defensa de la constitucionalidad (1843). Se propusieron devolver el mando de la República a quien legítimamente le correspondía, es decir a Meléndez. Estalló así la guerra civil. Castilla y Nieto, al mando de milicias, derrotaron a las fuerza regulares del gobierno en los combates de Pachía y San Antonio. Para combatir a los rebeldes, Vivanco se trasladó a Arequipa, lo que fue aprovechado por el prefecto de Lima, Domingo Elías, para proclamarse Jefe de la Nación. Ante el peligro de que los vivanquistas comandados por el general José Rufino Echenique invadieran Lima, Elías preparó la defensa de la capital durante la llamada "Semana Magna" (julio de 1844). Finalmente, Echenique optó por no atacar, al darse cuenta que la guerra iba a decidirse en el sur. En efecto, cerca de Arequipa se trabó la sangrienta batalla de Carmen Alto, entre las fuerzas de Castilla y las de Vivanco. Castilla resultó ganador (22 de julio de 1844).

Después de la guerra civil, Ramón Castilla y Elías se pusieron de acuerdo y devolvieron el poder a quien constitucionalmente le correspondía: Manuel Menéndez. A su vez, éste convocó a elecciones, en las que triunfó Castilla.

La Era del Guano y la Prosperidad Falaz (1845-1865)[2][editar]

Caricatura de Ramón Castilla junto a una Locomotora de vapor y a un Farol de Alumbrado público la bonanza económica por la extracción del guano permitió la construcción de las primeras obras publicas en el Perú Republicano.

Se conoce como la Era del Guano a un período de estabilidad y prosperidad que vivió el Perú entre 1845 y 1865, cuando el Estado Peruano fue sostenido por los importantes ingresos generados por la exportación del guano, principalmente hacia Europa, donde se desarrollaba la revolución agrícola. La fecha de inicio de la Era del Guano se fija comúnmente en 1845, año en el que Castilla comenzó su primer gobierno. El historiador Basadre denomina esta etapa como el de la Prosperidad Falaz, pues la bonanza fue efímera y terminó poco después de la guerra con España de 1865-1866.

Primer Gobierno de Ramón Castilla[editar]

Ramón Castilla, Presidente Constitucional (1845-1851).

La ascensión al poder del general Ramón Castilla como presidente constitucional el de 20 de abril de 1845 significó el comienzo de una etapa de calma institucional. Aunque las luchas personales continuaron en las décadas siguientes, la habilidad política de Castilla logró que disminuyeran los brotes conspirativos y las guerras civiles. Al principio, para explotar estos yacimientos de guano, el Estado los entregó en arriendo a particulares, quienes obtuvieron grandes ganancias. Visto lo espléndido del negocio, el Estado anuló esos contratos de arrendamiento e implantó el sistema llamado de las Consignaciones, en 1849. Por este sistema, el Estado mantenía la propiedad del guano hasta su venta final, pero encargaba a una determinada firma (el consignatario) la extracción, transporte y venta del guano. El consignatario debía lograr el mejor precio posible para el producto; luego descontaba del precio final de venta todos los gastos realizados y una comisión, y entregaba la diferencia al Estado. Este recibió así sumas cuantiosas, con los que quedó holgada la caja fiscal, empleándose preferentemente para la defensa nacional y para pagar las deudas externa e interna. Se Establecio un Presupuesto Nacional, el cual dio a conocer la suma de 5.322.423 como ingresos anuales y de 5.315.310 como egresos anuales. El pliego de ingresos estaba constituido mayoritariamente por el producto de las rentas de las aduanas y la contribución de indígenas. A partir de entonces, este importante instrumento financiero del Estado estuvo presente en las discusiones parlamentarias.

Retrato de las Islas Chincha durante la (Era del Guano).

Contando con esta tranquilidad y con el respaldo de la bonanza financiera proveniente de la venta del guano, se dedicó a organizar el Estado Peruano. Ordenó la economía nacional con el régimen de los presupuestos, canceló la deuda externa e interna, dio al Perú una posición internacional relevante en el continente, fomentó el progreso intelectual y material, impulso el aspecto educativo y la educación superior se crearon numerosos colegios como el convictorio de San Carlos y el Colegio Guadalupe, así como en el Colegio de la Independencia (Facultad de Medicina de San Marcos) que bajo la dirección del doctor Cayetano Heredia inició la reforma de los estudios médicos en el Perú, también destacó el Seminario de Santo Toribio, además, inició el desarrollo de la Amazonía, fundó el servicio diplomático, reformó la administración pública, inició la reforma educativa abandonando los moldes coloniales, modernizó el ejército y creó una fuerza naval respetable. Como signo del progreso material alcanzado se construyó el ferrocarril de Lima al Callao, que fue inaugurado en 1851, siendo el primero en serlo en Sudamérica.

Castilla completó tranquilamente su período presidencial de 6 años, siendo el primer presidente del Perú en hacerlo. En las Elecciones presidenciales de Perú de 1851 los tres principales candidatos representaban a los tres grupos en que estaba dividida la sociedad peruana. Uno de ellos era el general José Rufino Echenique, apoyado por Castilla; el otro fue el general Manuel Ignacio de Vivanco, antiguo enemigo de Castilla; y el tercero era el agricultor y empresario Domingo Elías, la primera candidatura de un civil en la historia republicana peruana, el general Echenique triunfó en esta elección, que a decir del historiador Jorge Basadre fue el primer proceso electoral verdadero de la historia republicana del Perú, aunque con serios indicios de malas maniobras.

Gobierno de José Rufino Echenique[editar]

José Rufino Echenique, Presidente Constitucional (1851-1855).

Echenique, asumió la presidencia el 20 de abril de 1851. La situación política del país era estable y había una idea de progreso material que estaba muy arraigada en la población. El gobierno de Echenique realizó muchas obras y supo rodearse de hombres muy capaces. Se contrataron ingenieros extranjeros a fin de emprender obras de irrigación en la costa para ampliar las zonas cultivables en los valles de Lima, Cañete, Tacna y Lambayeque. Se finalizó la construcción del ferrocarril de Tacna a Arica, el segundo en construirse en el país. Se emprendió la construcción de carreteras de Cuzco a Arequipa y de Lima a Matucana; se mejoró el de Lima al Callao. Se construyeron aduanas y se mejoraron los muelles de algunos puertos importantes. Se puso en práctica una política inmigratoria europea. Llegaron así colonos alemanes para poblar la región del Pozuzo. También se fomentó la inmigración china, iniciada por Castilla para aumentar la explotación del guano. Sin embargo, se vio envuelto en un escándalo de corrupción relacionado con la llamada Consolidación de la Deuda Interna, por el cual el Estado pagó la deuda que tenía con particulares desde los días de la independencia, pero desgraciadamente muchos se hicieron pasar por acreedores sin serlo. A fines de 1853, Domingo Elías había acusado al presidente Echenique de ser "demasiado generoso" al pagar el monto de la deuda de la Consolidación.

El "Escándalo de la Consolidación", según caricatura de la época.

Echenique, ordena la prisión de Elías y lo deporta. Sin embargo el rebelde ingresa a Tumbes desde el Ecuador, donde intenta un golpe que fracasa. Sorteando la vigilancia, llega a Ica y organiza un grupo de milicianos para hostigar al gobierno. Echenique manda sus tropas y luchan en los alrededores del cerro Saraja en una batalla bastante sangrienta. Estalló entonces la Revolución Liberal de 1854 encabezada por Ramón Castilla y apoyada por los liberales, quienes auspiciaron, en pleno conflicto, dos medidas importantísimas: la abolición de la esclavitud y del tributo indígena. Castilla se adueña de la insurreción de Arequipa. Echenique manda sus tropas al sur, pero Castilla con menos hombres defiende la ciudad. José Rufino Echenique encarga el Poder Ejecutivo a José Miguel Medina, y salió de Lima para combatir la revolución iniciada por Ramón Castilla en Arequipa.

Gobierno Provisional de José Miguel Medina[editar]

José Miguel Medina, Presidente Provisorio (1854-1855).

Ramón Castilla se desplaza al Cusco. El 14 de abril recibe el anuncio que la Junta Revolucionaria de Arequipa lo proclamó Presidente Provisorio. Con un ejército conformado llega a Andahuaylas y el 5 de julio mediante un decreto deroga el tributo indígena y la esclavitud de la población Afrodescendiente lo cual le da un carácter social a su revolución. Gracias a esto Castilla consigue muchos simpatizantes, después de capturar el sur, Castilla organizó su campaña para llegar a Lima, Domingo Elías vuelve al país y el gobierno de Echenique manda tropas contra él y trata de defender la plaza de Arica, pero es derrotado. Por otro lado, Vivanco desde su destierro en Chile. José Rufino Echenique avanza hacia Jauja para atacar a Castilla en Huancayo, pero no puede derrotar a las tropas del general Izcuchaca en Huancavelica. Entonces ocupa el Valle del Mantaro, mientras que Castilla llega a Lima, de esta manera de inicia la batalla de La Palma. El general Juan Antonio Pezet, al mando del ejercito, se lanzó sobre Distrito de Miraflores y se enrumbó a Chorrillos en busca de los libertadores, pero, Fue atacado por el general Miguel de San Román y obligado a dividir sus fuerzas. Al llegar al estanque de la hacienda, fue detenido por la artillería que estaba allí emplazada. En ese momento el general Pedro Cisneros de la Torre lanzó un ataque contra el centro de la línea de Castilla, sin embargo, tras una intensa lucha, Ramón Castilla derrotó al ejercito de Echenique. Comenzó entonces la retirada de las fuerzas echeniquistas, que fueron perseguidos por los de Castilla, hasta quedar deshechas.[3]

Segundo Gobierno Provisional de Ramón Castilla[editar]

Ramón Castilla, Presidente Provisorio (1855-1857).

Al día siguiente se desató la violencia y pánico en Lima. Una turba asaltó las casas de los “consolidados” o beneficiarios del escándalo de la consolidación. También fueron saqueados el Palacio de Gobierno y la casa de Echenique. Los vencedores entraron en medio de ruidosas aclamaciones. Echenique se refugió en casa del encargado de negocios del gobierno británico y partio al destierro. Se instaló en Lima un gobierno provisional denominado “gobierno de la moralidad”, con Castilla como Presidente Provisorio y los liberales Pedro Gálvez Egúsquiza, Manuel Toribio Ureta y Domingo Elías como ministros, más el general San Román que ocupó el ministerio de Guerra.

Caricatura de Ramón Castilla aboliendo el tributo indígena y la esclavitud.

Convocó a una Convención Nacional (asamblea constituyente) cuyos representantes fueron elegidos por sufragio directo y universal, instalándose el 14 de julio de 1855. Esta Convención dio la Constitución Liberal de 1856 que fue promulgada el 19 de octubre de 1856, pero los conservadores expresaron su disconformidad, sobre todo por la disminución de las atribuciones del presidente, aumentando así la situación de tensión entre el Gobierno y el Congreso. De este período provisorio hay que destacar la fundación del Club Nacional en 1855 y la ley de la libertad de prensa (25 de marzo de 1855) y la organización del Consejo de Ministros (1856). Apareció entonces la figura del Presidente del Consejo de Ministros del Perú. Descontentos con el régimen liberal que se iba implantando, los conservadores se alzaron en Arequipa, en torno al caudillo Manuel Ignacio de Vivanco, viejo rival de Castilla. El 31 de octubre de 1856 estalló la sangrienta Guerra Civil Peruana de 1856-1858 mediante un levantamiento conservador en Arequipa, encabezado por Domingo Camino y Diego Masías y Llosa, que dos años antes habían apoyado la rebelión contra Echenique. Ellos invitaron a Manuel Ignacio de Vivanco, que había regresado de su exilio en Chile, a liderar el movimiento. El Teniente segundo Lizardo Montero y el Alférez de fragata Miguel Grau, capturaron la fragata Apurímac y liberaron a los presos políticos que Castilla retenía en los pontones Caupolicán y Highlander en Arica y luego se sublevaron en Islay, ante lo cual Miguel de San Román sólo hacia Puno. El presidente Castilla encargó el poder Ejecutivo a José María Raygada en su calidad de Primer Ministro, cuando se marchó a Arequipa para enfrentar la rebelión de Manuel Ignacio de Vivanco.

Gobierno Provisional de José María Raygada[editar]

José María Raygada, Encargado del Poder Ejecutivo (1857-1858).

Castilla declaró a los buques sublevados piratas para que cualquier escuadra extranjera pudiera atacarlos y se formó una división naval al mando del capitán de navío Ignacio Mariátegui conformada por el Tumbes y el Ucayali para recuperar al Apurímac. pero altamar se sublevó el Tumbes, el general Mariano Ignacio Prado y La flota rebelde tomó las Islas de Chincha. Tras tomar Moquegua, Manuel Ignacio de Vivanco decidió hacer una campaña al norte del Perú, en donde esperaba obetener el apoyo de los hacendados descontentos por la abolición de la esclavitud. Piura se declaraba a favor de Vivanco y al día siguiente, Paita. Castilla previamente había mandado al vapor Ucayali al norte, transportando una división que desembarcó en Pacasmayo el 17 de diciembre. En esas tropas estaba el teniente coronel Francisco Bolognesi. El mariscal Antonio Gutiérrez de La Fuente ocupa Trujillo. Previamente, los insurrectos de Trujillo habían sido derrotados y desbandados en un combate. Al mismo tiempo, se da una sublevación en Ayacucho a favor de Vivanco y otra expedición captura Carhuaz, pero fue derrotada en su avance sobre Huaraz.

El asalto de Arequipa del 6 al 7 de marzo de 1858.

Se inicio el Sitio de Arequipa, durante ocho meses el ejército constitucional de Ramón Castilla asaltó la ciudad de Arequipa que constituía el último reducto del movimiento revolucionario promovido por el general Manuel Ignacio de Vivanco, tras la toma de la ciudad y el posterior sometimiento de la sublevada fragata Apurímac culminó la guerra civil con la victoria de Castilla.

Gobierno Provisional de Miguel de San Román[editar]

Miguel de San Román, Presidente Provisorio (1858).

Tras la derrota de Vivanco fracasó el intento de acabar con la influencia de los liberales en las decisiones de gobierno. El 13 de mayo de 1858 Miguel de San Román fue nombrado ministro de Guerra y presidente del Consejo de Ministros; pero por hallarse fuera de Lima no asumió sus funciones, sino hasta el mes de julio.[4]​ Y en tal calidad, ejerció interinamente el Poder Ejecutivo, de 28 de julio a 24 de octubre de 1858. Castilla optó por convocar las Elecciones presidenciales de Perú de 1858 para un Congreso Extraordinario y para la elección del Presidente Constitucional, ya que él era solo Presidente provisional. Él mismo se presentó como candidato, y los liberales lanzaron al general José Miguel Medina. Realizadas las elecciones, triunfó Castilla.

Segundo Gobierno de Ramón Castilla[editar]

Ramón Castilla, Presidente Constitucional (1858-1862).

Cuando Castilla asumió nuevamente la presidencia la República del Ecuador celebró un convenio con sus acreedores británicos adjudicándoles en pago, territorios de Quijos y Canelos, que a juicio del gobierno del Perú le pertenecía, basándose en la Real Cédula. Tras varios intercambios de notas la situación se puso tensa. La cancillería ecuatoriana solicitó el retiro de Quito del ministro peruano Juan Celestino Cavero con lo cual se rompieron las relaciones diplomáticas entre ambos países. Castilla decreto el bloqueo pacífico de toda la costa ecuatoriana. Guayaquil empezó a sufrir los estragos del sitio, por lo que el comandante general de esa plaza, general Guillermo Franco, aceptó firmar un armisticio con el jefe de la flota peruana, vicealmirante Ignacio Mariátegui. Poco después Castilla aprobó la suspensión del bloqueo provisionalmente.[5]

Por otro lado, Castilla, pulsando el sentir ciudadano (que tradicionalmente era contrario al liberalismo anticlerical), se desligó de los políticos liberales que le habían apoyado e instauró un gobierno conservador. La Convención Nacional fue disuelta en noviembre de 1857. En 1858 se realizaron elecciones generales, en las cuales triunfó Castilla, asumiendo como presidente constitucional el 24 de octubre de ese año. En 1860 Castilla convocó a un Congreso Ordinario, el mismo que se arrogó la facultad de Constituyente y promulgo la Constitución Política del Perú (1860), que fue de tendencia moderada, es decir sin llegar a los extremismos conservadores o liberales. En su segunda presidencia constitucional, Castilla tuvo una intensa actividad política en el campo internacional. Se opuso enérgicamente a las intromisiones de las potencias europeas en América (Santo Domingo, México), convocando a la unidad americana. En el aspecto interno continuó el impulso dado al desarrollo de la Amazonía y al equipamiento de las fuerzas armadas, así como el fomento del progreso material con la adopción de los grandes adelantos técnicos como el telégrafo y el alumbrado a gas.

Pero la República del Ecuador entró en un período de anarquía política, e inicio de una guerra civil en la que se establecieron cuatro gobiernos provisorios, no habiendo un único gobierno plenamente legítimo en el Ecuador, no era posible iniciar conversaciones, pues se corría el riesgo de que una facción invalidase el armisticio de la Real Cédula y que otra la aceptase. de esta manera se inició la Guerra peruano-ecuatoriana (1858-1860). No obstante, Castilla preparó la expedición naval y militar contra el Ecuador, y el 29 de setiembre de 1859, se embarcó él mismo. Dejó en el poder en Lima al doctor Juan Manuel del Mar.

Gobierno Provisional de Juan Manuel del Mar[editar]

Juan Manuel del Mar, Encargado del Poder Ejecutivo (1859-1860).

Castilla envio a la armada peruana la cual estaba conformada por 15 buques, que transportaban a seis mil soldados, envió una nota a cada uno de los jefes de las facciones ecuatorianas, dándoles un plazo de 30 días para que llegaran a entenderse y conformaran un gobierno legítimo; en caso de no ocurrir ello, anunció su propósito de reanudar las operaciones militares.[6]​ Finalizado el plazo y al no producirse la solución del conflicto interno en Ecuador, la escuadra peruana se presentó en Guayaquil al mando de La fragata Amazonas sin hacer fuego. Los defensores del puerto quisieron negociar y Castilla exigió que se permitiera el desembarco de sus tropas, lo que fue aceptado. Las tropas peruanas se posesionaron de las alturas de Mapasingue, desde donde se dominaba Guayaquil y sus accesos.

Pintura anónima del siglo XIX, que representa la toma de Guayaquil por parte de las fuerzas peruanas en 1860.

Como los gobiernos del Guayas, Azuay y Loja llegaron a unificarse momentáneamente bajo el mando de Franco, Castilla decidió entenderse con este jefe antes que con García Moreno, que tenía el gobierno de Quito.[7]​ Con la autorización de Franco, las tropas peruanas entraron en Guayaquil y Castilla firmó con el gobierno de Franco el Tratado de Mapasingue, en el que, esencialmente el Ecuador reconocía la validez de la Real Cédula.

Ramón Castilla convocó las Elecciones presidenciales de Perú de 1862, se vislumbró una enconada lucha electoral entre tres candidatos: el mariscal Miguel San Román, el general Juan Antonio Pezet y el doctor Juan Manuel del Mar; el primero contaba con el apoyo oficial de gobierno. Pero la lucha desapareció cuando Pezet unió sus fuerzas con las de San Román pasando a ser su candidato a la primera vicepresidencia, y cuando enfermó gravemente Del Mar. Los liberales apoyaron también a San Román. Realizadas las elecciones, resultó elegido San Román; para primer vicepresidente el general Pezet, y para segundo vicepresidente el general Pedro Diez Canseco.

Gobierno de Miguel de San Román[editar]

Miguel de San Román, Presidente Constitucional (1862-1863).

San Román continuó la política de Castilla. Se destacó por su tino y cordura como gobernante. Una de sus primeras acciones fue permitir el retorno de los desterrados políticos. Fue así como liberales como José Gálvez Egúsquiza y hasta viejos caudillos como José Rufino Echenique y Manuel Ignacio de Vivanco, volvieron al Perú.[8]​ Por ley de 14 de febrero de 1863, se estableció el sistema bimetalista en el proceso económico de cambio, adoptando como unidades monetarias el Sol de Plata y el Sol de Oro. Sin embargo, en 1863 el presidente San Román enfermó, trasladándose entonces a su residencia situada en el balneario de Chorrillos, donde continuó trabajando con sus ministros. El 30 de marzo su estado se agravó. Los médicos le diagnosticaron una enfermedad hepática y renal. Castilla fue a visitarle y le aconsejó que hiciera su testamento. En su lecho de agonía, San Román vio juntos a Castilla, Vivanco y Echenique, enconados rivales de la reciente vida política peruana. Como se hallaban ausentes los dos vicepresidentes Pezet en Europa y Diez Canseco en Arequipa, asumió interinamente el poder Ramón Castilla, por ser el militar más antiguo y por su prestigio.

Tercer Gobierno Provisional de Ramón Castilla[editar]

Ramón Castilla, Presidente Provisorio (1863).

Se temió que Castilla se perpetuase en el poder, pero solo permaneció por unos días y se mostró respetuoso de la ley hasta el regreso de Pedro Diez Canseco, el segundo vicepresidente, quien igualmente asumió el poder de manera transitoria, por ausencia del primer vicepresidente, Juan Antonio Pezet, que había viajado a Europa por motivos de salud, al llegar Pedro Diez Canseco el General Castilla le entregó el mando, el día 9 de abril.

Primer Gobierno provisional de Pedro Diez Canseco[editar]

Pedro Diez Canseco, Encargado del Poder Ejecutivo (1863).

Durante el gobierno provisional de, Pedro Diez Canseco, la Comisión científica del Pacífico desembarcó en Cobija, Iquique, Arica, Islay, islas Chincha, Callao. Esta era una expedición de naturalistas, humanistas, fotógrafos españoles enviada al continente americano, se convirtió en la principal empresa de la ciencia imperial o neocolonial en el reinado de Isabel II de España, relacionada con un programa promovido por la Societé Impériale Zoologique d’Acclimatation y desarrollada en el marco de un movimiento político-cultural panhispanista, cuyo objetivo era investigar las propiedades del Guano.

Grabado de las Islas guaneras en Chincha, Perú, 21 de febrero de 1863.

Por otro lado, el 4 de agosto de 1863 en Talambo el hacendado peruano, Manuel Salcedo, recriminó a un colono español llamado Marcial Miller que le hizo frente, algo inusual en las costumbres peruanas. Por ello Salcedo ordenó a su mayordomo, Carmen Valdés, arrestar a Miller, para lo cual el día 3 de agosto el mayordomo Valdés reclutó 40 hombres en el pueblo. El patrón mandó a detenerle, lo que fue resistido por los colonos españoles quienes apoyaron a su compañero y hubo tiros, circunstancia en la que murió el colono Juan Miguel Ormazábal y uno de los enviados por el patrón, este hecho seria conocido como el Incidente de Talambo, el cual tensaría las relaciones diplomáticas entre Perú y España. El 5 de agosto de 1863, Juan Antonio Pezet regresa a Lima y asume constitucionalmente la presidencia.

Gobierno de Juan Antonio Pezet[editar]

Juan Antonio Pezet, Presidente Constitucional (1863-1865).

El Perú tuvo que afrontar la presencia hostil de la Escuadra Española del Pacífico en las costas sudamericanas. El 14 de abril de 1864, la escuadra española, surta en el Callao y arrogantemente, los españoles ocuparon las islas guaneras de Chincha, decretando su ocupación. La escasa guarnición peruana que las resguardaba fue rápidamente reducida y los marinos españoles izaron su pabellón en las islas. Luis Hernández-Pinzón Álvarez adujo que la ocupación de las islas Chincha era solo en calidad de represalia y como rehén para forzar negociaciones con el gobierno peruano y obtener satisfacciones.[9]​ Sin embargo, esas acciones de los marinos españoles fueron observadas con mucho cuidado por el gobierno español; que si bien en un comienzo no dio su aprobación, finalmente decidió respaldarlas con el envío de cuatro buques de guerra. Asimismo, se decidió el reemplazo de Pinzón por el vicealmirante José Manuel Pareja.[10]​ El presidente peruano Juan Antonio Pezet encargó a Vivanco negociar el término de la ocupación, en vista de que a la Armada de Perú no podría expulsar a los invasores. En Lima se reunió el Congreso Americano, con representantes de los países del continente, los cuales dieron su respaldo al gobierno peruano, rechazando la ocupación de las islas Chincha y exigiendo al almirante Pareja su devolución al Perú.[11]​ Pero, secretamente se llevaron a cabo negociaciones en la fragata española Vencedora y en diciembre de 1864 Manuel Ignacio de Vivanco y José Manuel Pareja firman el Tratado Vivanco-Pareja, en el cual España aceptaba devolver las islas ocupadas, pero el Perú perdía su reconocimiento como país independiente y aceptaba las supuestas deudas a súbditos españoles a causa de la guerra de independencia, Además del pago de 3 millones de pesos de oro como indemnización por los gastos causados por el conflicto. El Congreso del Perú se negó a ratificar el humillante tratado, sin embargo, Pezet lo hizo por decreto.

Marinería española en las islas Chinchas, en 1864 tras la firma del Tratado Vivanco-Pareja.

La población peruana reaccionó contra lo que se consideró un agravio a la dignidad nacional y una violación a la integridad territorial. Esto desembocó en el estallido de la Guerra civil peruana de 1865 encabezada por el coronel Mariano Ignacio Prado, en Arequipa, el 24 de febrero de 1865.[12]​ Los revolucionarios establecieron su campamento en Chincha y desde allí avanzaron sobre Lima.[13]​ Al mando del general Pedro Diez Canseco, empezaron a ingresar a la capital en la madrugada del 6 de noviembre de 1865. El populacho se unió a los revolucionarios y el Palacio de Gobierno fue atacado. Tras seis horas de lucha, la resistencia en Palacio fue vencida, siendo sometido este local al incendio. Ramón Castilla acuso a Juan Antonio Pezet de «traidor y ladrón», ante esto, Pezet renunció a la presidencia y se embarcó hacia Europa.

Segundo Gobierno provisional de Pedro Diez Canseco[editar]

Pedro Diez Canseco, Presidente provisorio (1865).

El vicepresidente Diez Canseco ingresó triunfante a Palacio el 6 de noviembre de 1865. Durante su mandato interino, que sería muy breve, dio las siguientes medidas:

  • Convocó a elecciones presidenciales y a una legislatura extraordinaria del Congreso.
  • Disolvió al ejército vencido.
  • Decretó el juicio de Pezet, de sus ministros y de quienes hubiesen ejercido funciones públicas.
  • A través de la cancillería exigió a la legación británica la entrega de Pezet, pero éste ya había salido del país.

Pero Pedro Diez Canseco no adoptó decisiones drásticas con respecto al problema con España, que siguió latente. Según su punto de vista, era el Congreso quien debía decidir la declaratoria de guerra y al parecer quería ganar tiempo esperando la llegada de los nuevos buques de guerra adquiridos en Europa. Ante esta falta de definición, el día 25 de noviembre los jefes del ejército depusieron a Diez Canseco y al día siguiente el pueblo en cabildo abierto reunido en la Plaza de Armas proclamó inconstitucionalmente como presidente a Mariano Ignacio Prado, de esta manera finaliza (La Era del Guano y la Prosperidad Falaz) e inicia La Guerra Hispano-Sudamericana y la Crisis Militar.

La Guerra Hispano-Sudamericana y la Crisis Militar (1865-1872)[14][editar]

Combate del Callao del 2 de mayo de 1866.

Pezet fue acusado de traidor a la patria por negociar con los españoles y firmar el humillante Tratado Vivanco-Pareja, del 27 de enero de 1865, por el cual se indemnizaba a los españoles por los gastos hechos durante su campaña naval y se establecían las bases para el pago de la deuda de la independencia, pago éste que se había acordado en la capitulación de Ayacucho de 1824. Una revolución liderada por el coronel Mariano Ignacio Prado tomó el poder y Pezet se embarcó hacia Europa. Prado, declaró nulo el tratado Vivanco-Pareja, formó la Cuádruple Alianza con Chile, Ecuador y Bolivia y le declaró la guerra a España.

Primer Gobierno de Mariano Ignacio Prado[editar]

Mariano Ignacio Prado, Jefe Supremo (1865-1866); Presidente Provisorio (1866-1867); Presidente Constitucional (1867-1868).

De inmediato, Prado conformó un gabinete plural: desde liberales, como José Gálvez Egúsquiza (Guerra y Marina) y José María Químper (Gobierno), hasta otros más conservadores, como Manuel Pardo y Lavalle (Hacienda) y Toribio Pacheco y Rivero (Relaciones Exteriores). Completaba el gabinete José Simeón Tejeda, en el despacho de Justicia, Instrucción y Beneficencia. El historiador Basadre lo denominó el «Gabinete de los talentos», por la calidad intelectual de todos sus integrantes.[15][13]

La fragata Numancia dirigida por el almirante Casto Méndez Núñez, comandante de la Escuadra Española, amenazó con bombardear el Callao en un plazo de cuatro días, Gálvez asumió la dirección de la defensa del puerto y construyó una serie de baterías, emplazadas al norte y sur, situando los endebles y escasos barcos de guerra al centro. El 2 de mayo de 1866, en el marco de la Guerra hispano-sudamericana, estallo el Combate del Callao. La Armada Española estaba al mando de Almirante Casto Méndez Núñez y las baterías peruanas de tierra al mando del Ministro de Guerra José Gálvez. La escuadra española se dividió en dos grupos y Atacaron el puerto del Callao, todas las baterías de la zona sur abrieron fuego, la Armada Española continuó con el bombardeo sobre las defensas del norte, los buques peruanos y la población, uno de los cañones Blakely del fuerte de Santa Rosa se inutilizó. Lo lamentable fue que una bomba de la fragata española Almansa, penetró por una de las puertas y cayó en unos depósitos de pólvora, lo que se provocó una inmensa explosión que destruyó la torre de la Merced, donde se hallaba Gálvez, junto con algunos oficiales y soldados que murieron heroicamente.

Cañones Armstrong de la Torre Junín (defensas del norte), el 2 de mayo de 1866.

El combate continuó, a las 5 p.m. las defensas del Callao rechazaron con éxito la agresión de la escuadra española la cual se retiró de la bahía del Callao, aceptando su derrota. Sus barcos averiados y semidestruidos, empezaron a retirarse, ocupando la parte oeste de la Isla San Lorenzo, para enterrar a sus muertos y reparar los daños sufridos por sus barcos. En todo el Perú se hicieron grandes celebraciones, a las que se sumaron el resto de países de la Alianza. Mientras que la escuadra española, tras reparar sus averías, regresó a España, y aunque la paz definitiva no se firmaría hasta 1879, ya no hubo más enfrentamientos bélicos, meses después del combate del Callao, llegaron a aguas peruanas los buques de guerra que habían sido contratados en Inglaterra por el gobierno de Pezet: el monitor Huáscar y la fragata Independencia. En esos momentos, el Perú contaba con la flota más poderosa del Pacífico Sur.[16]​, sin embargo, la guerra había dejado al Perú en una muy mala situación económica, esto afectó severamente a la economía del Perú. El llamado “boom guanero” empezaba ya a declinar. El ministro de Hacienda, Manuel Pardo, intentó mejorar las finanzas públicas a través de un austero presupuesto y de la introducción de un sistema de impuestos a la propiedad, la industria y el trabajo. Esta iniciativa no prosperó, ante el rechazo de la opinión pública. La deuda del país crecería de forma desorbitada.[17]​ El Congreso intentó redactar una nueva Constitución, en reemplazo de la Constitución de 1860. En defensa de esta última, el ya veterano mariscal Ramón Castilla organizó su última rebelión, en la provincia de Tarapacá, donde falleció en pleno desierto, cerca de Tiliviche, el 30 de mayo de 1867. No obstante, dejó encendida la chispa revolucionaria.[18]​ La Guerra civil peruana de 1867 se inicio en Arequipa donde la ciudadanía liderada por el general Pedro Diez Canseco se negó a aceptar la Constitución de 1867, simultáneamente se prendió otro foco revolucionario en el norte, en Chiclayo, encabezado por el coronel José Balta. El 12 de octubre de 1867, Prado encargó el poder al presidente del Consejo de Ministros, general Luis La Puerta, y al frente de un ejército de poco más de 3.000 hombres, marchó al sur, con el propósito de sofocar la revolución de Arequipa.

Primer Gobierno provisional de Luis La Puerta[editar]

Luis La Puerta, Encargado del Poder Ejecutivo (1868).

Cuando las fuerzas gobiernistas avanzaron a Chiclayo, José Balta y Montero propuso a la población retirarse a Huaraz, para así evitar los efectos devastadores de una lucha, pero los chiclayanos se lo impidieron. Balta organizó entonces la defensa de la ciudad y estableció su cuartel en el local del Colegio San José, durante 26 días, los chiclayanos enfrentaron con éxito a las tropas de gobierno mejor armadas y más numerosas. Por otra parte, El 19 de noviembre se inició el asedio de Arequipa, que fue muy severo. Los defensores habían construido trincheras para bloquear el acceso, los arequipeños se defendieron tenazmente. Incluso las mujeres tomaron parte en la lucha, arrojando contra los asaltantes, cubos de agua hirviente. Algunos soldados del gobierno se rindieron e incluso se plegaron a los revolucionarios.

Mariano Ignacio Prado montado a caballo, dirigiendo el ataque contra la ciudad de Arequipa. Al fondo, se puede apreciar el volcán Misti.

Fracasado su intento de tomar Arequipa, Prado se embarcó hacia el Callao, adonde llegó el 5 de enero de 1868. Un cabildo abierto demostró el descontento popular a su gobierno, Francisco Diez Canseco Corbacho Tomó el Callao y luego Lima, el 8 de enero de 1868 y Prado se vio obligado a renunciar en la persona del general Luis La Puerta quien a la vez quiso dejo el mando en manos del alcalde de Lima, Antonio Gutiérrez de la Fuente.

Gobierno provisional de Antonio Gutiérrez[editar]

Antonio Gutiérrez, Presidente Provisorio (1868).

Antonio Gutiérrez de la Fuente, quien había sido Alcalde de Lima y Presidente del Supremo Consejo de Guerra fue designado presidente por parte del Consejo de Ministros, asumió provisionalmente la presidencia de la república. El 8 de enero de 1868 llegó al Callao el general Francisco Diez Canseco, quien Asumió el poder por haber triunfado en Lima, al frente de la revolución contra Mariano Ignacio Prado. Antonio Gutiérrez de la Fuente fue electo Alcalde de Lima, por segunda vez del 8 de enero de 1868 al 27 de marzo de 1869, pero con una interrupción motivada por haber sido llamado al despacho del Ministerio de Gobierno durante el mandato interino del general Pedro Diez Canseco.

Primer Gobierno provisional de Francisco Diez Canseco[editar]

Francisco Diez Canseco, Presidente Encargado del Mando (1868).

Francisco Diez Canseco Corbacho, se encargó momentáneamente del Poder Ejecutivo, durante 14 días, para luego entregar el poder a su hermano Pedro, a quien le correspondía legalmente por ser el segundo vicepresidente constitucional durante el mandato de Miguel de San Román, según las elecciones de 1862, consideradas las últimas legítimas. El General de Brigada Pedro Diez Canseco Corbacho fue reconocido por el Cabildo Abierto de Lima como Presidente Provisorio y asumió el mando interino por tercera vez el 22 de enero de 1868. Sin embargo, las reservas de Guano comenzaban a agotarse debido a que los empresarios y banqueros privados comenzaron a sobreexplotar dicho recurso lo que ocasiono una crisis económica que se fue agravando paulatinamente.

Tercer Gobierno provisional de Pedro Diez Canseco[editar]

Pedro Diez Canseco, Presidente Provisorio (1868).

Pedro Diez Canseco anuló todos los actos administrativos de la dictadura de Mariano Ignacio Prado, contrató al ingeniero norteamericano Henry Meiggs para que construyera el ferrocarril de Mollendo a Arequipa y Nombró a Francisco Bolognesi como comandante general de artillería y a Miguel Grau como comandante del monitor Huáscar, buque que llegó por primera vez al Callao el 2 de febrero de 1868, además, Ordenó el traslado de los restos del mariscal Ramón Castilla a Lima, para hacerles solemnes funerales, las dificultades económicas lo llevaron a gestionar préstamos de las casas consignatarias del guano y restableció la Constitución Política del Perú de 1860, y convocó a elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República y del Congreso, conforme a las anteriores leyes de los colegios electorales. En las Elecciones presidenciales de Perú de 1868 se realizaron antes de cumplirse el primer mes de mandato provisorio de Pedro Diez Canseco Corbacho el 6 de febrero de 1868, convocó a elecciones presidenciales, en las que Balta participó, conocido como el «héroe de Chiclayo» y representante del antiguo militarismo; Otras candidaturas fueron la de Manuel Toribio Ureta, que representaba a los civiles y liberales, y la de Manuel Costas Arce. El Congreso, al hacer el escrutinio de los sufragios emitidos por los colegios electorales, dio validez a 3.864 de los cuales 3.168 favorecían a Balta., 384 a Costas, 153 a Ureta. El Congreso sancionó la nominación de Balta, cuyos vicepresidentes electos fueron el coronel Mariano Herencia Zevallos y el coronel Francisco Díez-Canseco.

Gobierno de José Balta y Montero[editar]

José Balta y Montero, Presidente Constitucional (1868-1872).

El gobierno de Balta se inició con una lenta tarea de reorganización. El problema más acuciante era el económico, principalmente por los gastos generados por la guerra contra España y el inicio de una grave crisis económica, derivada sobre todo por la mala manera como se negociaba el guano, la principal fuente de recursos del Estado.

Tambien tuvo que afrontar las consecuencias del Terremoto de Arica de 1868, ocurrido el 13 de agosto de 1868, que fue el mayor sismo registrado en el Perú en época moderna junto con el de 1746. Ocasionó unos 40.000 muertos y la destrucción total de Moquegua, Arequipa, Tacna, Iquique; un maremoto arrasó los puertos de Arica, Mollendo e Islay. Frente a Arica se hundió la corbeta América, recientemente adquirida, pereciendo su capitán Mariano Jurado de los Reyes y el resto de sus tripulantes.[19]

Portada del volumen legal del Contrato Dreyfus.

Balta nombró como ministro de Hacienda al entonces desconocido joven Nicolás de Piérola Villena el cual pidió autorización al Congreso de la República para negociar directamente (sin consignatarios) la venta del guano al extranjero, en un volumen que bordeaba las dos millones de toneladas métricas. Los comisionados Toribio Sanz y Juan Martín Echenique viajaron a Europa para dar a conocer las bases del contrato, a fin de que las empresas interesadas lanzaran sus propuestas. Los comisionados aceptaron la propuesta de la casa judío francesa “Dreyfus & Hnos.” de París para la explotación del guano, firmándose el llamado Contrato Dreyfus el 5 de julio de 1869 por Nicolás de Piérola y Auguste Dreyfus. El gobierno peruano vendía a la Casa Dreyfus dos millones de toneladas de guano, valorados en 73 millones de soles; por su parte, la Casa Dreyfus adelantaba al Estado dos millones de soles, y se comprometía a pagar a razón de 700 mil soles cada mes y a cubrir los intereses de la deuda externa peruana. Posteriormente se hicieron algunas ampliaciones. En teoría este contrato era muy conveniente para el Estado Peruano y ponía fin a los abusos de los consignatarios peruanos, hasta entonces intermediarios en el negocio guanero. Estos demandaron ante la justicia al Estado por daños y perjuicios, pero el contrato terminó por ser aprobado por el Congreso y el gobierno siguió adelante en su ejecución. El contrato originó un gran debate en el Perú, sobre las ventajas y desventajas del mismo. Como era de esperarse, los primeros en alzar su protesta fueron los consignatarios nacionales, quienes iniciaron una disputa judicial al Estado por “despojo”, reclamando a su favor el derecho de “retracto”, amparados en una resolución legislativa del año 1849 que mandaba dar preferencia a los nacionales en los contratos de venta del guano. La Corte Suprema falló a favor de los consignatarios y en contra del Poder Ejecutivo. Sin embargo, el Gobierno de Balta estaba decidido a llevar adelante el contrato y gracias a la insistencia de Nicolás de Piérola fue finalmente aprobado por el Congreso el 11 de noviembre de 1870.

El Puente Balta o Puente Fierro, sobre el río Rímac.

Al año siguiente, por mediación de los Estados Unidos, se firmó un pacto de tregua con España y en 1879 quedó suscrito el definitivo tratado de paz en París. La deuda de la independencia no fue pagada. Contando con la garantía del guano, el gobierno peruano celebró grandes empréstitos con la misma Casa Dreyfus, con los que inició un ambicioso programa de obras públicas, principalmente la construcción de ferrocarriles, siendo los más notables los de penetración de la costa a la sierra. El gobierno actuó irresponsablemente y se endeudó crecidamente, confiado en las rentas del guano, que no serían duraderas. Además, los consignatarios y hacendados al perder su principal fuente de ingresos decidieron incursionar en la política para poder revertir el Monopolio de la Casa Dreyfus, fue entonces cuando Manuel Pardo y Lavalle fundó la "Sociedad Independencia Electoral" el 24 de abril de 1871, que después adoptaría el nombre de Partido Civil, el primer partido político del país, creado como respuesta al predominio militar en la política peruana. Agrupaba a acaudalados comerciantes, consignatarios del guano, industriales, hacendados, y representantes de la naciente burguesía nacional.

En las Elecciones presidenciales de Perú de 1872 deseaba lanzar la candidatura de su hermano Juan Francisco Balta, decidió finalmente apoyar la de un expresidente, el anciano general José Rufino Echenique. También se presentó como candidato el doctor Manuel Toribio Ureta, Fiscal Supremo, que postulaba como líder de los liberales y Pardo, como líder del recién fundado Partido Civil. Hubo una tensa lucha entre el militarismo y el civilismo, pero, finalmente triunfó Pardo; en los días siguientes los telegramas del interior ratificaron el triunfo. De 4.657 electores, Pardo obtuvo 2.692 votos. Pero, el 22 de julio de 1872 estalla la Rebelión de los coroneles Gutiérrez encabezada por el mayor de ellos, Tomás Gutiérrez. Estos militares fueron incitados a realizar tal acción pues temían perder sus privilegios bajo un gobierno civil, los Gutiérrez dieron un golpe de estado, Silvestre Gutiérrez apresó al presidente Balta, mientras que Tomás se autoproclamó Jefe Supremo de la República en la Plaza de Armas.

Gobierno de Tomás Gutiérrez[editar]

Tomás Gutiérrez, Jefe Supremo (1872).

El mismo día del golpe de estado, Tomás Gutiérrez solicitó la subordinación de las Fuerzas Armadas y, especialmente, de la Marina de Guerra del Perú. Sin embargo, al día siguiente la Marina suscribió un manifiesto a la Nación en el que hacía explícita su decisión de no apoyar al gobierno de facto. El presidente electo, Manuel Pardo y Lavalle, fue trasladado por Manuel Melitón Carvajal a la fragata Independencia, que lo transportó a Pisco, salvaguardando así su persona. Con el correr de las horas varios grupos de ciudadanos salieron a las calles, vociferando contra los Gutiérrez. El 26 de julio, Silvestre Gutiérrez fue asesinado mientras iba a tomar el tranvía en la Estación de San Juan de Dios.

El Asesinato de José Balta y Montero.

En represalia, Marceliano Gutiérrez, que custodiaba a Balta en el cuartel de San Francisco, ordenó asesinar al mandatario preso. Balta fue acribillado a balazos por tres fusileros, mientras descansaba, la noticia de su muerte corrió rápidamente por toda Lima.[20]​ Viendo que el ambiente se había encendido en su contra, Tomás Gutiérrez dejó Palacio de Gobierno y se trasladó al cuartel de Santa Catalina, donde se hallaba su hermano, el coronel Marcelino Gutiérrez. Allí sufrió el asedio de la población. Ambos hermanos decidieron entonces abandonar el cuartel en la noche, en medio del fuego de fusiles y cañones. Tomás, de manera temeraria, huyó por las calles de Lima, con el rostro cubierto pero fue descubierto, los militares que lo apresaron no pudieron protegerlo más e ingresaron a Tomás en una botica, cerrando enseguida las puertas. La muchedumbre rompió las puertas y buscaron a Tomás y allí mismo lo mataron de un disparo.

Segundo Gobierno provisional de Francisco Diez Canseco[editar]

Francisco Diez Canseco, Presidente Encargado del Mando (1872).

Francisco Diez Canseco, asumió nuevamente la autoridad suprema provisionalmente por el asesinato de Balta, el 26 de julio de 1872, mientras se tomaba la decisión sobre quién asumiría el gobierno. El Cadáver de Tomás Gutiérrez fue arrastrado a la plaza y colgado de un farol frente al Portal de Escribanos. Horas más tarde le hizo compañía, colgado de un farol cercano, el cadáver de su hermano Silvestre, llevado desde la iglesia de los Huérfanos. Las casas de los hermanos fueron reducidas a escombros.

Los cadáveres de Tomás Gutiérrez y su hermano. Lima, 1872.

Al amanecer del día 27, ambos cuerpos aparecieron colgados de las torres de la Catedral, desnudos y cubiertos de horrorosas heridas, a una altura de más de 20 metros; un espectáculo nunca antes visto en la capital. Horas después fueron rotas las sogas que los sostenían, cayendo los cuerpos al piso, que se estrellaron contra las baldosas. Luego se quemó a los dos despojos humanos en el centro de la plaza y en la tarde fue arrojado al fuego un tercer cadáver, el de Marceliano, traído desde el (Cementerio Baquíjano y Carrillo) del Callao.[21]Francisco Diez Canseco Cumpliendo con la Constitución de 1860, entregó el mando al primer vicepresidente, general Mariano Herencia Zevallos, el 27 de julio de 1872, a fin que éste concluyera el período presidencial del coronel Balta y le entregase el mando a Manuel Pardo y Lavalle.

Gobierno provisional de Mariano Herencia Zevallos[editar]

Mariano Herencia, Presidente Provisorio (1872).

Herencia Zevallos, asumió el mando el 27 de julio del mismo año. tuvo así el encargo de concluir los pocos días que restaban del mandato del presidente Balta y transferir el mando al presidente electo, Manuel Pardo y Lavalle. Durante los siete días en que estuvo en el poder, formó un gabinete presidido por Juan Antonio Ribeyro, rector de la Universidad de San Marcos, que se hizo cargo de la cartera de Relaciones Exteriores. Formaron parte de este Ministerio: Manuel Morales (Gobierno), José Eusebio Sánchez (Justicia), José de la Riva Agüero y Looz Corswarem (Hacienda) y el General Francisco Diez-Canseco (Guerra). Además, durante este corto gobierno reapareció el diario El Comercio, después de un mes y 19 días de clausura.[22]

No obstante haber acatado la elección presidencial de Manuel Prado, Herencia Zevallos fue pronto acusado de conspirar contra el gobierno, siendo apresado en Arequipa, junto con el viejo caudillo arequipeño, coronel Domingo Gamio, en diciembre de 1872. El gobierno, en vez de someterlos a juicio, prefirió alejarlos encomendándoles una comisión en las fronteras de Brasil.

De esta manera los militares son desplazados por el Partido Civil y la burguesía limeña y se inicia El Primer Civilismo y la Crisis Económica y Hacendaria.

El Primer Civilismo y la Crisis Económica y Hacendaria (1872-1879)[23][editar]

La Plaza Bolívar en 1870. La Iglesia de la Caridad, que aparece detrás, fue demolida para construir el Palacio del Congreso. También se puede observar, hacia la derecha, el balcón esquinero la casa del Señor Mata Linares, ubicada en la calle donde nació el escritor Ricardo Palma.

Durante el Primer Civilismo se amplio la libertad de expresión, pero, también estuvo marcado por una gran, Crisis Económica y Hacendaria, debido al declive y disminución de los ingresos provenientes de la exportación y venta del Guano. El Perú se quedó sin una forma directa de retribuir el dinero dado antes de la exportación y eso genero más deudas, además, de la gran perdida de dinero por la creación de ferrocarriles en Lima, esto hizo que el estado se quede en Bancarrota, sin embargo, el Salitre,un bien sustituto del Guano, comenzó a ser comercializado. El estado empezó a comprar licencias para la explotación del Salitre, ofreció una política de precios común con Bolivia y aumento los impuestos a las empresas privadas en los departamentos de Tacna, Arica y Tarapacá finalmente se optó por Monopolizar el Salitre.

Gobierno de Manuel Pardo y Lavalle[editar]

Manuel Pardo y Lavalle, Presidente Constitucional (1872-1876).

Manuel Pardo, que había huido a Pisco, retornó a Lima y tomó el mando de la nación el 2 de agosto de 1872. Con lo cual se convirtió en el primer presidente civil del perú, dirigio las principales reformas de tipo liberal en el estado para contrarrestar la crisis, desde el Club Nacional (Lima), Ante la grave crisis económica y hacendaría, frente a la imposibilidad de cumplir todos sus compromisos Pardo disminuyó el presupuesto en defensa y se estatizó el salitre peruano provocando la reacción hostil de empresas inglesas y chilenas las cuales explotaban y comercializaban el salitre tarapaqueño.(entre ellas la nacionalización de la riqueza salitrera), no tuvo éxito. El contrato Dreyfus ya no rendía pues la Casa Dreyfus se negó a dar más adelantos con garantía del guano, arguyendo que el Estado peruano le debía.

La política exterior peruana opta por firmar el Tratado de Alianza Defensiva, el 6 de febrero de 1873, con Bolivia con el propósito de garantizar la integridad territorial de ambos países frente a cualquier agresión externa se planteo la posibilidad de un acercamiento de Argentina a la Alianza pero la estrategia diplomática chilena consigue la neutralidad argentina.

El 15 de agosto de 1874 el periódico satírico La Mascarada , Público una caricatura en la que se apreciaba al Presidente Pardo representando como un emperador romano e ingresando al Senado, rodeado de su gabinete y de otros personajes, todos ellos vestidos con togas a la usanza romana, haciendo alusión al asesinato de Julio César. Si bien la intención de la caricatura era jocosa o festiva, terminó siendo considerada macabra y premonitoria, una Semana después, Pardo sufrió un atentado en plena vía pública, de manos del capitán del ejército Juan Boza, quien disparó sobre el mandatario varios tiros de revólver, sin que ninguno diera en el blanco. Un grupo de hombres que acompañaban a Boza, y que al parecer eran cómplices suyos, huyeron haciendo disparos al aire. Este atentado ocurrió cuando Pardo atravesaba a pie la esquina de la calle Palacio al portal de Escribanos. Como consecuencia de ello, el editor de La Mascarada y el caricaturista fueron encarcelados.

Durante el primer civilismo se realizaron algunas reformas se estableció la educación primaria gratuita y obligatoria, se promulgó el reglamento de instrucción pública, se fundó la Universidad Nacional de Ingeniería, se fundó la sociedad de bellas Artes, se reorganizó las aduanas y aumentó los aranceles, se estableció la educacion secundaria femenina y se construyo la escuela normal de mujeres, se construyó el Hospital 2 de Mayo y se ampliaron varias rutas ferroviarias las principales fueron: Ilo-Moquegua, Paita-Piura, Arequipa-Puno, San Bartolomé-Chiclayo, Trujillo-Pacasmayo. El precio del guano iba por entonces cayendo en el mercado internacional y ya no constituía un negocio rentable. La crisis se agudizó. El Estado peruano se declaró en bancarrota y anunció la moratoria de su deuda externa. También se realizó un censo en 1876 el cual dio a conocer que había una población de 2 673 075 peruanos.

Pardo expuso ante el Congreso la situación de la Hacienda. Esta se hallaba en situación calamitosa. La venta del guano, principal fuente de ingresos del fisco desde hacia 30 años, se hallaba en declive, y la totalidad de su producto estaba comprometida para el pago de la deuda. La razón era que el guano había sufrido una fuerte baja de su precio debido a la competencia del salitre (otro fertilizante natural que se imponía en el mercado mundial) y a la disminución de su calidad. La principal fuente de recursos del estado, el guano, sobreexplotado, se empezó a agotar y resultó inevitable una crisis económica, en medio de una virtual bancarrota del Estado. Como secuela inevitable de esta situación, el Perú quedó desarmado, al descuidarse el equipamiento del Ejército y la Marina, situación que aprovecharía Chile para llevar adelante su política expansionista. Además, Prado tuvo que enfrentar la oposición de Nicolás de Piérola, que acaudilló dos revoluciones, que si bien fueron sofocadas, causaron un gasto a la ya exhausta caja fiscal, Manuel Pardo y Lavalle le entrego provisionalmente el mando a Manuel Costas Arce

Gobierno provisional de Manuel Costas Arce[editar]

Manuel Costas Arce, Presidente interino (1874-1875).

En su calidad de primer vicepresidente, Costas ejerció interinamente el Poder Ejecutivo del 28 de noviembre de 1874 al 16 de enero de 1875, cuando el presidente Pardo viajó hacia Arequipa para sofocar la sublevación del caudillo Nicolás de Piérola, llamada «Expedición del Talismán». El 11 de octubre de 1874. Nicolás de Piérola Fondeó primero en Pacasmayo pero eludió a la flota peruana y se dirigió al Sur, desembarcando en Ilo. Ocupó Moquegua y planeó ocupar Arequipa, pero fuerzas procedentes de Lima lo derrotaron, el 30 de diciembre de 1874. Así finalizó la llamada “Expedición del Talismán.” Piérola huyó a Bolivia para luego trasladarse a Chile.

Manuel Pardo y Lavalle retornando al Callao en enero de 1875, luego de debelar la sublevación de Piérola.

El 18 de enero de 1875 Manuel Pardo y Lavalle retoma el mando y al año siguiente son convocadas las Elecciones presidenciales de Perú de 1876. El Partido Civil se aprestaba a lanzar su candidato, pero la persona sindicada para ello, José Simeón Tejeda, falleció poco antes de iniciarse la campaña. Los civilistas, debido a sus disensiones, no se pusieron de acuerdo en nombrar candidato, y fue entonces cuando surgió la idea de apoyar al general Mariano Ignacio Prado Ochoa, visto su prestigio como hombre público a nivel nacional. Su candidatura se oficializó el 31 de enero de 1875. Para enfrentar a Prado surgió la candidatura del contralmirante Lizardo Montero, que se erigió a título personal, pues no contaba con el apoyo de partido alguno. Finalmente y con el apoyo de los civilistas, Mariano Ignacio Prado, resultó elegido por abrumadora mayoría.

Segundo Gobierno de Mariano Ignacio Prado[editar]

Mariano Ignacio Prado, Presidente Constitucional (1876-1879).

El 2 de agosto de 1876, El general Mariano Ignacio Prado recibió de manos del mismo Manuel Pardo y Lavalle la banda presidencial ante el Congreso reunido, reasumiendo así, por segunda vez, la presidencia constitucional.[24]​ Le tocó gobernar en el momento más grave de la vida republicana del Perú, en que la crisis, económica e internacional, llegaron a su punto culminante; la crisis económica devino en la bancarrota económica.

Durante su gobierno, Prado enfrentó el problema de la cuantiosa deuda externa y la galopante crisis económica y hacendaria. Tratando de paliar la situación, Prado declaró disuelto el Contrato Dreyfus y firmó un nuevo contrato para la venta del guano con la firma inglesa Raphael e Hijos, el llamado Contrato Raphael, realizado en Londres con una firma inglesa, pero no tuvo éxito.

De otro lado, en el asunto del salitre, Prado tuvo que volver en 1877 a la política de expropiación de las salitreras iniciada por el anterior gobierno, lo cual produjo la irritación de los explotadores privados. Entre ellos había chilenos y británicos, que al igual que sus pares peruanos, consideraban la acción del gobierno una arbitrariedad contra las reglas del libre mercado. Otras medidas tomadas por el gobierno, como un impuesto aplicado a la minería y el restablecimiento de una contribución personal, no dieron los resultados esperados.

El Asesinato de Manuel Pardo y Lavalle cuando ingresaba al recinto del Senado.

Un suceso luctuoso de este período fue el asesinato de Manuel Pardo y Lavalle, entonces presidente del Senado, el 16 de septiembre de 1878. Se dirigió en coche a la puerta del Congreso. Lo acompañaban los señores Manuel María Rivas y Adán Melgar. A la entrada, la guardia del batallón Pichincha le presentó armas y Pardo hizo un gesto para que cesaran los honores. Luego ingresó al primer patio del Congreso, cuando de pronto, uno de los integrantes de dicho batallón, el sargento Melchor Montoya (que a diferencia de sus compañeros, todavía tenía su arma alzada) le disparó, gritando “Viva el pueblo”. La bala rozó la mano izquierda del señor Rivas, penetró en el pulmón izquierdo de Pardo y salió a la altura de la clavícula. Mientras la guardia permaneció impasible, el señor Melgar se lanzó en persecución del asesino, que huyó hacia la Plaza de la Inquisición, siendo finalmente apresado.

A todo ello se sumó una serie de sediciones internas, como las dos intentonas revolucionarias encabezadas por Nicolás de Piérola: la primera, que fue debelada en Yacango, en 1876;[25]​ y la segunda que tuvo como episodio célebre la captura del monitor Huáscar por parte de los rebeldes, a bordo del cual enfrentaron con éxito a dos buques de la armada británica, en aguas de Pacocha, el 29 de mayo de 1877, conocida como la Sublevación del Huáscar en 1877, luego de este episodio, Piérola depuso las armas.[26]​ En junio de 1877 estalló una tentativa subversiva en el Callao, maquinada por algunos civilistas, que fue debelada rápidamente.[27]​ En 1878 ya había una inminente amenaza de guerra por parte de los chilenos, ante lo cual no había sino dos alternativas: o evitarla o prepararse para enfrentarla.[28]​ A la Commpañia Anglo-Chilena de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta se le impuso el Impuesto de los 10 centavos por cada 100 kg de salitre exportado. La CSFA se rehusó a pagar dicho Impuesto y comenzo la Expulsión de chilenos de Perú y Bolivia en 1879, en este contexto y a pesar de todos los intentos de, Mariano Ignacio Prado, por evitar un enfrentamiento bélico contra Chile, Nada pudo evitar que, poco tiempo después, estalle La Guerra del Pacífico.

La Guerra del Pacífico (1879-1883)[29][editar]

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"Hoy es una verdad histórica, comprobada con documentos oficiales de Chile y por sus mismos publicistas, que la verdadera causa de la guerra declarada por esta nación al Perú y Bolivia en 1879… era la ambición de ensanchar su territorio a costa de éstos; los guanos de la costa y las salitreras de Atacama y Tarapacá embargaban pues la codicia del gobierno y del pueblo chileno".

La guerra desencadenada por Chile contra el Perú y Bolivia en 1879 fue denominada Guerra del Pacífico por el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna y así se ha impuesto en la historiografía actual, pero se trata de una denominación equívoca, pues no fue una guerra absolutamente marítima, sino que la mayor parte de las acciones militares se desarrollaron en escenario terrestre, y se definió en el mismo. La más apropiada es la denominación que le dio el historiador peruano Mariano Felipe Paz Soldán, en una de sus obras: la Guerra de Chile contra el Perú y Bolivia. Otro historiador, el venezolano Jacinto López, la definió también de manera acertada: la Guerra del guano y del salitre.[30]

Efectivamente, está fuera de duda de que la causa principal de la guerra fue el expansionismo chileno: Chile ambicionaba los yacimientos peruanos y bolivianos de salitre, y adicionalmente, los de guano, que por entonces alcanzaban precios ingentes en el mercado mundial. Pero no se habría lanzado a una aventura como esa si no hubiera sido movido, armado, preparado y animado por las potencias europeas, principalmente Inglaterra. Las razones por las que las potencias europeas se pusieron contra el Perú fueron las siguientes:

  • La política salitrera peruana, contraria al liberalismo propiciado por Inglaterra y otras potencias.
  • Las maniobras antiperuanas de los acreedores del Perú, principalmente Dreyfus.
  • La interrupción de los servicios de la deuda externa peruana.[31]

En cuanto al pretexto esgrimido por Chile, fue el famoso impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado, que Bolivia impuso a la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, empresa con capitales chilenos asentada en el litoral boliviano. A decir de Chile, este impuesto violaba el Tratado boliviano-chileno de 1874, que prohibía elevar los impuestos durante 25 años a los ciudadanos chilenos. Bolivia argumentó que la compañía no era «ciudadano chileno» sino una sociedad mercantil constituida de acuerdo a las leyes de Bolivia, y sujeta, por lo tanto, al ius imperium de ésta. Ante la negativa de la Compañía a pagar el impuesto, el gobierno boliviano reivindicó las salitreras y anunció el remate de las propiedades y material de la compañía (1 de febrero de 1878). El gobierno de Chile inició entonces las hostilidades, enviando a su flota a Antofagasta, donde desembarcaron sus tropas. Todo el litoral boliviano fue ocupado por los chilenos. El Perú envió una misión diplomática para mediar en el conflicto, la misma que estuvo encabezada por José Antonio de Lavalle y que fue vejada por una turba desaforada al arribar a Valparaíso. El gobierno chileno no aceptó la mediación peruana y adujo que acababa de descubrir la existencia del Tratado de Alianza Defensiva entre Perú y Bolivia de 1873, lo cual era falso, pues si bien dicho pacto fue firmado con carácter de secreto, lo cierto es que la cancillería chilena estuvo desde un principio al corriente del mismo. La versión chilena sostiene que el Tratado peruano-boliviano de 1873, si bien era defensivo en la forma, era ofensivo en el fondo, por lo que considera la mediación de Perú como una forma de ganar tiempo, mientras se realizaban preparativos de guerra. Sin embargo, la cruda realidad era que el Perú no tenía ningún interés en ir a la guerra, ya que se hallaba sumido en una total bancarrota y era consciente de su inferioridad bélica; por ello el presidente Prado agotó todos los recursos para solucionar el conflicto por la vía diplomática, pero fracasó ante la intransigencia chilena. Chile exigió al Perú que se mantuviera neutral en el conflicto, a lo cual el Perú se negó pues el Tratado de 1873 lo obligaba a ayudar a Bolivia. Acto seguido, Chile declaró la guerra al Perú el 5 de abril de 1879; ya Bolivia lo había hecho a Chile, el 14 de marzo.

A partir de este momento dio comienzo la guerra, en la cual se pueden distinguir cinco fases.

La campaña marítima[editar]

Combate Naval de Angamos, óleo de Thomas Somerscales.

La campaña marítima se desarrolló de abril a octubre de 1879, entre la escuadra chilena y la peruana, pues Bolivia carecía de marina. La superioridad de Chile era abrumadora y se cimentaba en sus dos buques blindados, el Blanco Encalada y el Cochrane. Mientras que los buques principales de Perú eran la fragata Independencia y el monitor Huáscar, adquiridos en la década de 1860 e inferiores en poderío frente a cualquiera de los blindados rivales. La flota de Chile empezó bloqueando el puerto peruano de Iquique; a mediados de mayo de 1879 partió rumbo al Callao para enfrentar a los buques peruanos, dejando en el bloqueo de Iquique a la corbeta Esmeralda y a la goleta Covadonga. Pero la flota peruana se adelantó y el 21 de mayo de 1879 arribó a Iquique con el objetivo de levantar el bloqueo. Se trabó el combate naval de Iquique. El Huáscar, al mando de Miguel Grau, hundió a la Esmeralda y puso en fuga a la Covadonga, que fue perseguida por la Independencia, la cual encalló y se hundió en Punta Gruesa. Si bien ambas flotas perdieron una de sus naves, la peor parte la llevó el Perú, que perdió a su principal buque de guerra. En los meses que siguieron, los buques peruanos desarrollaron una política de hostigamiento en los puertos de Chile. El Huáscar, siempre al mando de Grau, practicó numerosas incursiones que resultaron muy perjudiciales para Chile, siendo la más sonada la captura del vapor Rímac, a bordo del cual iba un regimiento chileno completo, los carabineros de Yungay. Finalmente, la flota chilena pasó a la ofensiva y acorraló al Huáscar frente a Angamos, librándose un combate desigual, el 8 de octubre de 1879. Allí murió Grau, convirtiéndose desde entonces en el mayor héroe del Perú. Al margen de su heroísmo, se debe destacar en el jefe peruano la nota de humanidad y su respeto a las leyes de la guerra que imprimió en todos sus actos durante el desarrollo del conflicto, lo que le valió el apelativo de «El caballero de los mares».

Libres de peligro en el mar, los chilenos iniciaron la campaña terrestre.

La campaña de Tarapacá[editar]

La campaña de Tarapacá, primera fase de la campaña terrestre, se desarrolló en el mes de noviembre de 1879. Chile invadió la provincia peruana de Tarapacá, de importante valor económico debido a sus yacimientos de guano y salitre. Esta campaña comenzó el 2 de noviembre con el desembarco chileno en Pisagua, puerto que fue defendido por mil soldados aliados peruanos y bolivianos al mando de Isaac Recavarren, los que, naturalmente, no pudieron contener el masivo desembarco de diez mil chilenos. El ejército aliado acantonado en Tarapacá estaba al mando del general Juan Buendía y sumaba diez mil hombres (6000 peruanos y 4000 bolivianos). Se esperaba la llegada del presidente boliviano Hilarión Daza y su ejército de 3000 efectivos que se hallaban en Tacna, para poder realizar una maniobra conjunta contra los invasores. Pero desde el primer momento hubo descoordinación entre las fuerzas aliadas. Daza pasó a Arica y continuó hacia el sur, pero al llegar a la quebrada de Camarones retrocedió «abrumado» por el desierto. Mientras que en Tarapacá, Buendía, que ignoraba la deserción de Daza, avanzaba para recuperar Pisagua. Los chilenos, por su parte, se fortificaban en el cerro San Francisco. En la tarde del 19 de noviembre, avanzadas del ejército peruano, sin que mediara orden del comando, trabaron escaramuzas con el enemigo, hasta que la lucha se extendió. Se libró así la batalla de San Francisco, conocido por la historiografía chilena como batalla de Dolores. Héroe de la jornada fue el coronel cuzqueño Ladislao Espinar, que al frente de sus batallones trepó el cerro San Francisco para capturar la artillería enemiga. Con gran esfuerzo los chilenos rechazaron la embestida y se hicieron finalmente del triunfo. Las tropas peruanas retrocedieron, pero días después, el 27 de noviembre, tuvieron aun fuerzas para ganar la batalla de Tarapacá, donde destacaron Belisario Suárez y Andrés Avelino Cáceres. Sin embargo, este triunfo no cambió el curso de la guerra y las fuerzas aliadas continuaron su retirada hacia Tacna, cruzando el abrasador desierto. En enero de 1880, toda la provincia de Tarapacá pertenecía ya a Chile, y la exportación del salitre comenzó a dar réditos a su gobierno.

La campaña de Tacna y Arica[editar]

Esta campaña fue iniciada en mayo de 1880 por Chile, temeroso de que el ejército aliado intentara recuperar desde el norte la provincia de Tarapacá. Por entonces habían ocurrido cambios políticos en los países aliados. En el Perú asumió al poder Nicolás de Piérola el 21 de diciembre de 1879, luego de que el presidente Prado saliera del país para agilizar la compra de armamentos. En Bolivia, Daza fue derrocado por el coronel Eliodoro Camacho y luego tomó el poder de manera provisoria el general Narciso Campero. En el teatro de operaciones, los aliados contaban con 6000 peruanos a órdenes de Lizardo Montero, y 4,000 bolivianos al mando de Eliodoro Camacho. Por su parte, las tropas chilenas de 15 000 efectivos bajo el mando del general Manuel Baquedano desembarcaron entre Ilo y Pacocha y avanzaron hacia Tacna. Narciso Campero tomó el mando de las tropas aliadas y se posesionó para esperar al enemigo en la meseta de Intiorko, que desde entonces se llamó el Alto de la Alianza, situado a seis millas al norte de la ciudad de Tacna. El encuentro se produjo el 26 de mayo de 1880 y se conoce como la batalla del Alto de la Alianza o batalla de Tacna. La resistencia de los aliados fue tenaz y en algún momento se presagió su victoria. Ante ello, los chilenos debieron emplear hasta sus cuadros de reserva para poder conseguir el triunfo, luego de cuatro horas de sangrienta lucha. Tacna fue ocupada por las fuerzas chilenas, la alianza peruano-boliviana se rompió y Bolivia abandonó la guerra.

El último episodio de esta campaña fue el sitio de Arica, defendido por el anciano coronel Francisco Bolognesi al mando de 2000 hombres, quienes se negaron a rendirse. La batalla de Arica, librada el 7 de junio de 1880, constituyó otro acto de la heroica y esforzada resistencia peruana. Bolognesi, muerto en el campo de batalla, se alzó como un nuevo héroe a la par de Grau.

La campaña de Lima[editar]

La defensa de los peruanos en uno de los reductos de Miraflores. Óleo del pintor peruano Juan Lepiani.

Esta campaña fue organizada por el gobierno chileno tras el fracaso de las negociaciones de paz realizadas bajo mediación de los Estados Unidos, en las que el Perú se negó a firmar la paz con cesión territorial. Previamente al inicio de la campaña de Lima, los chilenos enviaron una expedición de rapiña a lo largo de la costa norte peruana, al mando del capitán Patricio Lynch. Piérola organizó la defensa de Lima, tendiendo dos líneas defensivas. La primera línea partía del Morro Solar, en Chorrillos y pasaba por la hacienda Villa y los llanos de San Juan, hasta llegar a Monte Rico Chico. La segunda línea partía de la quebrada de Armendáriz, pasaba por las afueras de la villa de Miraflores y terminaba en Monte Rico Grande. Si bien los peruanos contaban con 20 000 hombres, estos en su mayor parte estaban mal preparados y peor equipados. Por su parte, los chilenos, bajo el mando del general Baquedano, desembarcaron en Pisco y Chilca; luego acamparon en Lurín, al sur de la capital peruana. Sumaban en total 25 000 soldados. Avanzaron hacia Lima y se enfrentaron a la primera línea defensiva peruana, librándose la batalla de San Juan y Chorrillos, el 13 de enero de 1881. Baquedano debió usar todas sus reservas para doblegar la tenaz resistencia peruana, especialmente en el Morro Solar. La villa de Chorrillos fue saqueada e incendiada. La última batalla de la defensa de Lima se dio en la línea de Miraflores, defendida mayormente por civiles, quienes se batieron con valor y denuedo en los llamados «reductos» (15 de enero de 1881). Consumada la derrota peruana, Piérola se retiró a la sierra central, quedando en Lima como única autoridad peruana el alcalde Rufino Torrico, que entregó de manera pacífica la ciudad a los invasores, el 17 de enero de 1881. Los chilenos nombraron a su vez como gobernador a Patricio Lynch. Posteriormente, se formó en La Magdalena (suburbio de Lima) un nuevo gobierno peruano, encabezado por el doctor Francisco García Calderón, que se instaló el 12 de marzo de 1881. Este presidente resistió las presiones de los chilenos para firmar una paz con cesión territorial, por lo que fue apresado y enviado a Chile. Por su parte, Piérola renunció también al mando supremo y marchó al extranjero.

La campaña de la Breña[editar]

Una escena del combate de Concepción.

Se conoce con el nombre de Campaña de la Breña a la resistencia peruana en la sierra central y norte, dirigida por el general Andrés Avelino Cáceres entre 1881 y 1883. Cáceres estableció como su centro de poder el valle del Mantaro y a Ayacucho como su reserva. En su momento máximo tuvo más de 3000 hombres a su mando, denominado el Ejército del Centro, comandado por el coronel Francisco de Paula Secada. Era, efectivamente, un ejército orgánico, compuesto, en parte, de veteranos; junto a él actuaban también guerrilleros, pero solo como tropas de choque. Pero para los chilenos todas estas fuerzas en conjunto eran solo guerrillas o montoneras, y como tales, fuera de las formalidades de la guerra.[32]​ Contra estos «montoneros», el mando chileno envió una primera expedición contra Cáceres, comandada teniente coronel Ambrosio Letelier, que avanzó hasta Huancayo, pero tuvo que retroceder ante el acoso de los breñeros; en el trayecto de retorno una de las compañías chilenas fue derrotada en el combate de Sangrar (26 de junio de 1881). Una segunda expedición chilena, bajo el mando del coronel Estanislao del Canto, tampoco tuvo éxito. Cáceres salió airoso en el Primer Combate de Pucará (5 de febrero de 1882) y posteriormente obtuvo un triple triunfo: Segundo combate de Pucará, Marcavalle y Concepción, entre el 9 y 10 de julio del mismo año. Los chilenos huyeron en apresurada retirada hacia Lima. Todo el departamento de Junín quedó libre de invasores. También en el norte del Perú, los pobladores de Cajamarca se levantaron contra los abusos de los chilenos a los que derrotaron en la sangrienta batalla de San Pablo, el 13 de julio de 1882. Por entonces, los chilenos presionaban al presidente peruano Francisco García Calderón (entonces confinado en Chile) a que firmara la paz con cesión territorial. Las mismas presiones sufría el contralmirante Lizardo Montero, el vicepresidente establecido en Arequipa. Ambos mandatarios rechazaron tales exigencias, pero sucedió entonces el llamado Grito de Montán, el 31 de agosto de 1882, proclamado por el general peruano Miguel Iglesias, jefe de las tropas del norte, quien consideraba necesario firmar ya la paz, incluso con cesión territorial, antes que los chilenos continuaran destruyendo lo poco valioso que quedaba en el Perú. Cáceres rechazó tal planteamiento y anunció su voluntad de continuar la lucha. Los chilenos organizaron una tercera expedición contra los breñeros, mucho más poderosa. Cáceres entonces, junto al Ejército del Centro y a su Comandante en Jefe, Coronel Francisco de Paula Secada, deciden movilizarse hacia el norte para reforzar su posición y además para debilitar a Iglesias. Atravesaron el Callejón de Huaylas, cruzaron la Cordillera Blanca y llegaron hasta Huamachuco, donde trabaron con la división chilena del coronel Alejandro Gorostiaga la batalla de Huamachuco (10 de julio de 1883). Los peruanos estuvieron a punto de ganar la batalla pero el agotamiento de sus municiones y la falta de bayonetas permitieron voltear el resultado a favor de los chilenos. Pero Cáceres y el Ejército del Centro no se dieron por vencidos y pasaron Ayacucho, con la intención de organizar nuevamente la resistencia. Una cuarta expedición, al mando de Martiniano Urriola, se internó en la sierra en busca de Cáceres, pero éste logró evadirla. Pero por entonces Miguel Iglesias, proclamado presidente provisorio del Perú por una asamblea legislativa de los departamentos del norte, firmaba en Ancón la paz con Chile, por lo que las tropas chilenas recibieron la orden de abandonar la sierra central y replegarse a Lima.

Tratado de Ancón[editar]

El Tratado de Ancón, firmado el 20 de octubre de 1883, reconoció la derrota peruana y dio por terminada la guerra con Chile. El Perú cedió a Chile perpetua e incondicionalmente la provincia de Tarapacá, y las provincias de Tacna y Arica quedaron sujetas a la legislación chilena por un período de diez años más, tras el cual se debía realizar un plebiscito para decidir su destino final. Por otra parte, en 1884, se firmó un Pacto de Tregua entre Chile y Bolivia, en el que se estipuló una paz no definitiva.

La Reconstrucción Nacional y el Segundo Militarismo (1883-1895)[33][editar]

Muros destruidos del distrito capitalino de Chorrillos durante La Reconstrucción Nacional.

Tras la guerra del Pacífico, se inició un período de Reconstrucción Nacional, es decir, de resurgimiento económico, político y social. Aunque fue éste un período de relativa calma el Perú estuvo sumergido en dos Guerras civiles y no conoció la reactivación económica ni la paz política sino hasta 1895. Esta etapa es también conocida como la del Segundo Militarismo, pues los caudillos militares volvieron al ruedo político, pero ya no como héroes triunfadores, sino como vencidos. No obstante, eran los únicos que poseían la fuerza suficiente para ejercer el poder ante la desastrosa situación en que quedó el sector civil luego de la derrota ante Chile. El país quedó dividido en dos bandos: los "hombres de Montán" seguían al general Miguel Iglesias, y "los de kepí rojo", al general Andrés Avelino Cáceres, héroe de la resistencia. Iglesias había sido proclamado presidente regenerador en 1882 y, luego de la firma del tratado de Ancón, una Asamblea Constituyente lo confirmó en el cargo. Con los pocos recursos existentes, Iglesias intentó sacar al país adelante, pero sufrió la tenaz oposición de Cáceres.

Gobierno provisional de Miguel Iglesias[editar]

Miguel Iglesias, Presidente Provisional (1884-1885).

De acuerdo de la Asamblea Constituyente de 1884, Iglesias ya debía retirarse del gobierno y llamar a elecciones. Sin embargo, este prefirió permanecer en el poder y exigir el sometimiento incondicional de Andrés A. Cáceres. Por su parte, Cáceres procedió a proclamarse Presidente el 16 de julio de 1884, argumentando el quiebre del orden constitucional, en este contexto, Miguel Iglesias logró convencer a Ricardo Palma para que aceptara la dirección de la Biblioteca Nacional, que se encontraba destruida como consecuencia de la Guerra del Pacífico, por otro lado, Nicolás de Piérola Villena, quien apoyaba al gobierno de Miguel Iglesias, funda el Partido Demócrata. Las fuerzas de Iglesias y Cáceres en un primer momento se enfrentaron en Lima, dando inicio a La tercera guerra civil peruana (1884-1885), Cáceres y 800 de sus breñeros atacaron Lima, el 27 de agosto de 1884, donde sus tropas lograron apoderarse de las torres de la Catedral, de los portales de la Plaza de Armas y de las torres de las iglesias de San Agustín, San Pedro y La Merced. Pero, 2.000 soldados iglesistas derrotaron su ataque. Después las tropas de Miguel Iglesias arremetieron contra la ciudad de Trujillo, ocupada por fuerzas caceristas al mando del capitán de navío, Gregorio Miro Quesada, el cual sufrió el ataque de las fuerzas iglesistas muy superiores. Miro Quesada resultó herido y murió poco después en el hospital militar de Lima.[34]​ Ante sus derrotas en la costa norte, Cáceres se retiró al centro sur y asedio las ciudades de Cuzco, Apurímac, Ayacucho y Arequipa en donde ocurrió La rebelión arequipeña de 1884. El general Cáceres pudo reorganizar su ejército para volver a atacar. Miguel Iglesias, confiado en la superioridad de sus fuerzas, decidió emprender la ofensiva y envió contra Cáceres un ejército de 4.000 hombres los cuales avanzaron hasta La Oroya, en la sierra central.

Retrato del general Andrés Avelino Cáceres en 1894.

No obstante, en esta zona Cáceres contaba con un apoyo abrumador, por ser el principal escenario de sus épicos triunfos sobre los invasores chilenos, además, Cáceres había instalado lo mejor de sus fuerzas en Huaripampa en donde venció a los iglesistas. Miguel Iglesias restableció el tributo indígena porque estaba necesitado de recursos para enfrentar las guerrillas de Cáceres, lo que llevó al líder indígena de Huaraz, Pedro Pablo Atusparia, a sublevarse contra Iglesias en la Rebelión de Huaraz, sin embargo, esta fue abatida por los soldados iglesistas,[35]​ pero, Los caceristas derrotaron al ejército principal de Iglesias que se encontraba en la sierra central, en una brillante estrategia militar, tras la derrota de las fuerzas iglesistas, Los caceristas ingresaron a Lima y tomaron el puente Balta. Tras una corta lucha y contando con el apoyo de un grupo de jóvenes entusiastas, se apoderaron de las iglesias de San Francisco y San Pedro. Las fuerzas de Iglesias se replegaron a Palacio de Gobierno, que fue cercado por los caceristas y los montoneros. Viendo que el descontento hacia su gobierno era generalizado y que era inútil oponer más resistencia, Iglesias renunció al poder el 3 de diciembre de 1885 y partió al exilio.[36]

Gobierno provisional de Antonio Arenas[editar]

Antonio Arenas Merino, Presidente de la Junta Provisional (1885-1886).

Provisionalmente se acordó restablecer la Constitución de 1860 y confiar el mando del país a un Consejo de Ministros, conformado por el arzobispo Manuel Tovar (Justicia, Instrucción y Culto); el general Manuel Velarde Seoane (Guerra y Marina); José Eusebio Sánchez Pedraza (Gobierno y Policía); Pedro Correa y Santiago (Hacienda y Comercio). Este Consejo de Ministros fue presidido por Antonio Arenas como Ministro de Relaciones Exteriores y presidente del gabinete. En las Elecciones presidenciales de Perú de 1886. El general Andrés Avelino Cáceres para postular a la presidencia funda el Partido Constitucional, tras el que se ocultó el Partido Civil. Y es que la oligarquía, al no poder tomar directamente el poder, tuvo que secundar a un caudillo militar. La candidatura de Cáceres no tuvo rivales; solo el Partido Demócrata de Piérola formó la oposición, aunque sin lanzar candidatos.

Primer Gobierno de Andrés Avelino Cáceres[editar]

Andrés Avelino Cáceres, Presidente Constitucional (1886-1890).

Andrés Avelino Cáceres tuvo que afrontar la reconstrucción del país, especialmente en el campo económico frente a una tenaz oposición desde la prensa y el parlamento. Su gobierno fue autoritario, puso fuera de curso el billete fiscal o papel moneda, muy devaluado para entonces, lo que creó impuestos nuevos y dejo de circular oficialmente en 1888. En 1889 se permitió que fueran canjeados con títulos de la deuda pública interna, medida que solo benefició a los grandes especuladores, más no a la gran masa de la población que de un momento a otro se vio en posesión de billetes que ya no valían nada.[37]Cáceres intentó la descentralización tributaria y para solucionar el problema de la enorme deuda externa las rentas de las aduanas se convirtieron en la principal fuente de recursos. Se crearon los impuestos al consumo del alcohol y el tabaco, el estanco del opio y el impuesto del papel sellado.[38]​, también, se estableció la descentralización fiscal y para recaudar y vigilar la inversión de las rentas de cada departamento se crearon Juntas Departamentales, formadas por representantes del gobierno.

Ferrocarril peruano administrado por la Peruvian Corporation tas la firma del Contrato Grace.

Para cancelar la deuda Externa se firmó el Contrato Grace por el cual el Gobierno del Perú le entregó todos los ferrocarriles a los acreedores ingleses por 66 años, además de la entrega de tres millones de toneladas de Guano y el pago en treinta y tres cuotas anuales de ochenta mil Libras Esterlinas. El Contrato fue firmado por Ántero Aspíllaga Barrera y por Lord Donoughmore, este hecho abrio un amplio e intenso debate sobre sus ventajas y desventajas para los intereses de la nación. Durante varios meses se fue prorrogando su aprobación en el parlamento, por obra de José María Químper y una minoría parlamentaria combativa, hasta que el gobierno hizo vacar a estos congresistas y nombrar a otros, logrando finalmente la aprobación en octubre de 1889. Los bonistas ingleses dirigidos por Michael P. Grace crearon la compañía The Peruvian Corporation para la explotación de los ferrocarriles peruanos.

Un punto trágico de este gobierno fue el sometimiento de las guerrillas campesinas indígenas en armas desde la Guerra con Chile, y que se oponían a volver al control de los terratenientes blancos. Cáceres restaura la contribución fiscal solo para los indígenas y envió contra ellos a las tropas del nuevo ejército peruano, los cuales derrotaron a los rebeldes, los mismos que hacía pocos años atrás habían sido “breñeros” al lado de Cáceres, la relación entre Cáceres y el campesinado se fue resquebrajando paulatinamente, ante lo cual, Manuel González Prada expresó una crítica feroz contra el Gobierno y fundó el partido Unión Nacional, que se constituyó en la extrema izquierda del espectro político de entonces.[39]​ Además, se fundo el Banco Italiano de Lima y las Cámaras de Comercio de Lima, Callao y Arequipa. Por otra parte, en 1890 el yacimiento de La Brea y Pariñas pasó en arrendamiento a la empresa angloestadounidense London Pacific Petroleum Co., por 99 años, operándose de esta manera la penetración del capitalismo inglés en la naciente industria petrolífera.[40]

La República del Ecuador revivió su plan de ceder como pago a sus acreedores británicos grandes extensiones de tierras en la Amazonia que Perú reclamaba como suyas. La diplomacia peruana logró detener este proyecto y firmó con dicho país un convenio por el cual la cuestión de límites fue sometida al arbitraje del Rey de España. representantes del gobierno de Cáceres quisieron resolver de manera directa el asunto y suscribieron con el gobierno ecuatoriano en Quito el Tratado García-Herrera (2 de mayo de 1890), por el cual el Perú cedía Tumbes, Jaén y una gran parte de Maynas al Ecuador. El Congreso ecuatoriano se apresuró a aprobar dicho tratado, pero el peruano, bajo presión de los representantes amazónicos, puso como condición hacer modificaciones en la línea trazada, lo que fue del desagrado de Ecuador. La solución del diferendo continuó entonces bajo el arbitraje de la corona española.[41]

Cáceres designó a su vicepresidente y partidario Remigio Morales Bermúdez como su candidato para las Elecciones presidenciales del Perú de 1890. Como contrincantes se presentaron Francisco Rosas, candidato por el Partido Civil y el escritor Manuel González Prada por la Unión Nacional; mientras que Piérola, líder del Partido Demócrata, instó a sus seguidores a que se abstuvieran de votar. Los principales dirigentes demócratas fueron perseguidos y encarcelados, Nicolás de Piérola fue apresado y sometido a juicio por su actuación durante la guerra con Chile, y aunque el proceso fue abandonado, permaneció preso por sus antecedentes levantiscos. Contando, pues, con el control total del proceso electoral, Remigio Morales Bermúdez resultó electo presidente de la República.[42][43]

Gobierno de Remigio Morales Bermúdez[editar]

Remigio Morales Bermúdez, Presidente Constitucional (1890-1894).

Remigio, que pertenecía al mismo partido de Cáceres (el Partido Constitucional o cacerista), asumió oficialmente la presidencia el 10 de agosto de 1890 y llevó a cabo un discreto gobierno y se limito a seguir la política trazada por Cáceres, a incrementar las rentas nacionales y a reprimir a los opositores, pero, el 5 de octubre de 1890 el principal opositor del gobierno Nicolás de Piérola Con la ayuda de sus amigos y de su hijo Amadeo, fugó de la cárcel, y luego de permanecer oculto por varios meses, se embarcó en el Callao rumbo a Guayaquil.[44]​ El 3 de diciembre de ese mismo año estalló un motín en el cuartel limeño de Santa Catalina, liderado por el coronel Arturo Morales y a favor de Piérola. La represión fue muy severa, siendo fusilados el cabecilla y otros veintiún militares, lo que motivó las quejas de los familiares de los fallecidos, llegando el asunto hasta el Parlamento y el Poder Judicial. El primer ministro, Mariano Nicolás Valcárcel, fue acusado por dichos asesinatos, sin embargo, Valcárcel pasó a presidir la Cámara de Diputados y su acusación no prosperó. Este hecho hizo que se aprobará el Decreto de Amnistía Política General que dispuso la clausura de todos los juicios abiertos por conspiraciones y motines a civiles y militares.

Restos humanos de soldados bolivianos, chilenos y peruanos exhumados de tumbas temporales para ser sepultados posteriormente en el Mausoleo de Tacna.[45]

En 1892 Chile devolvió al Perú las covaderas de Huanillos, Punta de Lobos, Pabellón de Pica e islas Lobos, las cuales fueron transferidas a la Peruvian Corporation como señal de pago de sus deudas. La Peruvian Corporation cumplió entonces con su compromiso de construir la prolongación del ferrocarril central, desde Chicla hasta La Oroya, y la del ferrocarril del sur, hasta Sicuani, también, debió enfrentar la negativa de Chile a convocar el plebiscito que debía decidir el destino final de las provincias de Tacna y Arica, tras haber finalizado en 1894 el plazo de 10 años estipulado en el Tratado de Ancón. Chile fue prorrogando la realización de dicho plebiscito indefinidamente. Además, se formula una ley que rectifica el sufragio indirecto.

El 23 de marzo de 1894 Morales Bermúdez dejó el poder al enfermar gravemente. De acuerdo a la Constitución debía asumir el mando el primer vicepresidente Pedro Alejandrino del Solar, pero el Consejo de Ministros no le entregó el poder. Por entonces el general Andrés Avelino Cáceres se hallaba en campaña electoral, apoyado por el gobierno, quien buscaba allanarle su ascensión al poder por todos los medios, hecho doloso que Del Solar no tuvo reparos en señalar, por que se enemistó con los caceristas. Morales Bermúdez fue enterrado con honores de jefe de estado. Los informes médicos concluyeron en que la causa probable de su muerte fue una apendicitis complicada tal vez con una obstrucción intestinal, que fue fatal pese a la cirugía que le practicó el doctor Lino Alarco, una eminencia médica de entonces.

Gobierno provisional de Justiniano Borgoño[editar]

Justiniano Borgoño Castañeda, Presidente Transitorio (1894).

Al fallecer repentinamente el presidente Morales Bermúdez y alegarse la excusa del primer vicepresidente Pedro Alejandrino del Solar, su segundo vicepresidente, Justiniano Borgoño ,asumió la presidencia el 1 de abril de 1894.

Durante su mandato enfrentó en todo el país el accionar de las denominadas Montoneras, sobre todo en el Norte, donde actuaban la partida de los hacendados piuranos Teodoro, Oswaldo, Augusto y Edmundo Seminario. De otro lado se adquirieron los vapores Constitución y Chalaco, este último de transporte militar; pero en perjuicio de todas las dependencias públicas, casi todo el presupuesto nacional se destinó a sostener al Ejército, el único respaldo del régimen, con lo cual el Partido Civil le quito todo su apoyo al Gobierno Cacerista. Borgoño convocó a nuevas elecciones, no solo para elegir a un nuevo Presidente, sino para renovar totalmente al Congreso, argumentando que su composición no era representativa y que no gozaba de ninguna autoridad ni prestigio. Esto último era un acto inconstitucional pues solo se podía renovar el Congreso por tercios. En realidad, Borgoño buscaba allanar el camino para la elección del general Cáceres, quien como único candidato y representando al Partido Constitucionalista, ganó las Elecciones generales de Perú de 1894 y asumió el poder el 10 de agosto de 1894. Poco después Borgoño fue ascendido a general de brigada.

Segundo Gobierno de Andrés Avelino Cáceres[editar]

Andrés Avelino Cáceres, Presidente Constitucional (1894-1895).

Por segunda vez Cáceres asumió la presidencia, el 10 de agosto de 1894. Pero carecía de legitimidad y popularidad, por lo que era inevitable que surgiera una nueva Guerra civil. El anticacerismo formó la Coalición Nacional, integrada por los demócratas y civilistas, que eligieron como líder a Nicolás de Piérola (jefe de los demócratas), entonces desterrado en Chile. Se encomendó a Guillermo Billinghurst para que fuera a Chile en busca de Nicolás de Piérola, que desde 1891 se hallaba desterrado. Piérola aceptó encabezar la revolución y se embarcó en Iquique, el 19 de octubre de 1894. Piérola retornó al Perú, De esta manera se inició La cuarta guerra civil peruana (1894-1895), desembarcó en Puerto Caballas (costa de Ica) y posteriormente desembarco en Chincha donde dio un Manifiesto a la Nación, tomando el título de Delegado Nacional, y luego entró en Cañete, donde se le reunieron las montoneras. Luego pasó a Huarochirí, iniciando así la campaña sobre Lima. Entretanto, los departamentos del norte y del centro se sumaron a la revolución.

Piérola y sus montoneros entrando a Lima por la Puerta de Cocharcas (17 de marzo de 1895).

En todo el Perú surgieron partidas de montoneros que se sumaron a la causa de la Coalición Demócrata-Civil. Estos atacaron la capital, el ejército de Piérola se dividió en tres cuerpos para atacar simultáneamente Lima por el Norte, Centro y Sur. El domingo 17 de marzo empezó el ataque y Piérola, a caballo y al frente de sus huestes, entró por la Portada de Cocharcas, desatando una lucha muy sangrienta. Las fuerzas de Cáceres colocaron barricadas en distintos puntos de la capital, pero, fueron reducidos hasta el Palacio de Gobierno, combatiendo con denuedo. Piérola estableció su Cuartel General en la Plazuela del Teatro Segura, a cuatro cuadras de la Plaza de Armas.[46]

El 19 de marzo, más de 1.000 cadáveres yacían insepultos en las calles y no menos de 2.000 heridos en los hospitales, además, el fuerte calor veraniego empezó a descomponer los cadáveres, lo que amenazaba con desatar una epidemia. Se reunió entonces el cuerpo diplomático y bajo la presidencia del nuncio apostólico, la Guerra civil se había cobrado la vida de unas 4000 personas en total.[47]​ Al verse desprovisto del apoyo del pueblo, volcado masivamente hacia los coaligados, se firmo un armisticio entre Luis Felipe Villarán (representante de Cáceres) y Enrique Bustamante y Salazar (representante de Piérola), bajo la mediación del Cuerpo Diplomático, acordándose el fin de la Guerra civil y el establecimiento de una Junta de Gobierno presidida por el civilista Manuel Candamo. Tras este hecho Cáceres renunció a la presidencia y partió al exilio.

Gobierno provisional de Manuel Candamo[editar]

Manuel Candamo Iriarte, Presidente de la Junta Provisional (1895).

Tras el triunfo en Lima de las montoneras de Piérola y la partida de Cáceres al exilio, hubo una concentración cívica en la plaza de armas de Lima, en 1895, celebrando el triunfo de la revolución de Piérola contra Cáceres. Provisionalmente se instaló una Junta de Gobierno en Lima, Manuel Candamo Iriarte quien era miembro de una de las familias más adineradas del Perú de aquella época, fue elegido presidente de una Junta de Gobierno, a la que no pertenecía, encargándosele el Ministerio de Relaciones Exteriores; en ese cargo estuvo seis meses, durante su gobierno provisional se promulgó las bases para la creación de la Sociedad Anónima Recaudadora de Impuestos.

El 14 de abril de 1895 fueron convocadas Las Elecciones presidenciales de Perú de 1895 por la Junta de Gobierno. La Coalición Nacional, manteniendo la alianza, entre el Partido Demócrata y el Partido Civil lanzó como era de esperar la candidatura de Nicolás de Piérola, quien sin contendor resultó electo con abrumadora mayoría. Hasta entonces, las elecciones se hacían por el sistema indirecto de los Colegios Electorales: de los 4.310 electores, 4.150 votaron por Piérola.[48]Manuel Candamo le entregó el mando a Nicolás de Piérola; presidió nuevamente la Cámara de Comercio y fue designado presidente de la junta directiva del Partido Civil. De esta manera finalizó (La Reconstrucción Nacional y el Segundo Militarismo) con lo cual se inauguró un nuevo período en la historia republicana del Perú conocido como La República Aristocrática.[49]

La República Aristocrática (1895-1919)[50][editar]

José Pardo Barreda y Manuel Candamo, dos de los principales miembros de los Los veinticuatro amigos, grupo oligarquico que gobernó al Perú durante la República Aristocrática.

Con el advenimiento al poder de Nicolás de Piérola en 1895, se dieron las condiciones para la formación de la República Oligárquica, llamada también República Aristocrática, éste término acuñado por Basadre. Se extiende desde el 8 de septiembre de 1895 hasta el 4 de julio de 1919, período en el que se sucedieron una serie de gobiernos elegidos democráticamente, con excepción del período de 1914-1915. Fue entonces cuando se materializó una política (pluto - oligárquica), con unas clases alta y media que vivían acomodadamente y un pueblo llano con diversas carencias. Se acentuó la dependencia económica hacia el capitalismo europeo especialmente el Inglés y se desarrollaron nuevas actividades económicas como la agroexportación de materias primas en especial la de azúcar, algodón, la extracción cauchera y la extracción petrolera. Sin embargo, también se incremento la discriminación y la explotación hacia los Pueblos indígenas, el malestar de las clases populares se manifestó en el surgimiento del movimiento obrero anarcosindicalista y el estallido de huelgas.

Segundo Gobierno de Nicolás de Piérola[editar]

Nicolás de Piérola Villena, Presidente Constitucional de la República (1895-1899).

Las principales fuerzas políticas eran el Partido Demócrata o pierolista y Partido Civil o civilista, que se habían aliado en la coyuntura de 1894-1895. A partir de 1903 predominaría el civilismo en el gobierno, lo que se conoce como el Segundo Civilismo, por distinción del primero de 1872-1874. Otras fuerzas importantes fueron el Partido Constitucional o cacerista y el Partido Liberal.

El gobierno de Piérola fue notable, contando con el apoyo de demócratas y civilistas. Piérola convocó a los más capaces para ocupar funciones en el gobierno, sin tener en cuenta antecedentes partidarios; respetó escrupulosamente la Constitución; fortaleció las instituciones públicas e impulsó el desarrollo integral del país. Aunque se estableció el voto directo y público solo para los ciudadanos alfebetos que sabían leer y escribir.[51]​ Tambien ocurrio la Insurrección loretana de 1896 liderada por Mariano José Madueño y por Ricardo Seminario y Aramburú en el Departamento de Loreto que tuvo como objetivo conseguir una mayor autonomía para Loreto implementando un Estado Federal, aunque la insurrección se expandio por gran parte de la Amazonía del Perú, este movimiento fue rápidamente reprimido por el gobierno de Nicolás de Piérola quien envió tropas para sofocar la rebelión.

El tercer gabinete ministerial del gobierno de Piérola, presidido por Manuel Pablo Olaechea en 1896.

Destacan las importantes reformas en el campo económico y financiero, como la implantación de una nueva moneda (la Libra peruana), la primera ley normativa de la ejecución presupuestal, la creación de la Compañía Recaudadora de Impuestos. Además, fomentó el ahorro público, aplicó una política de austeridad gubernamental se redujeron los impuestos a los productos de primera necesidad como el arroz, la manteca y otros, pero se aumentaron los de aquellos considerados de placer o de vicio, como el alcohol y el tabaco [52]​ y evitó el endeudamiento externo. Asimismo, fomentó y protegió la industria nacional, impulsó el desarrollo de la Amazonía, llevó a cabo un plan de obras públicas sin recurrir a los empréstitos, impulsó la prolongación de caminos y ferrocarriles y la modernización de ciudades. En el aspecto de la defensa nacional, contrató a una misión francesa para que modernizara al Ejército, fundó la Escuela Militar de Chorrillos y estableció el servicio militar obligatorio. En el aspecto material, continuó la expansión urbana de Lima, construyendo el Paseo Colón e iniciando la Avenida de la Colmena. Como complemento del progreso urbano de la capital llegó también el progreso técnico con la implementacion del primer fonógrafo, el primer cinematógrafo, los Rayos X y los primeros automóviles, además, se aumentaron las líneas telefónicas y se siguió una política de austeridad. Ya finalizando su mandato, Piérola intentó mantener la coalición política que lo había apoyado y planteo una convención civil-demócrata para presentar una fórmula común en el proceso electoral. En las Elecciones presidenciales del Perú de 1899, el Partido Demócrata, se dividió en dos bandos: Uno de ellos que iba en alianza con el Partido Civil, lanzó la candidatura del ingeniero Eduardo López de Romaña y el otro bando, la de los demócratas “oficiales”, designó a Guillermo Billinghurst; En estas elecciones se aplicó por primera vez en la historia peruana el voto directo, saliendo triunfador López de Romaña, quien logró la presidencia con relativa facilidad, con el 96.52 % de los votos.

Gobierno de López de Romaña[editar]

Eduardo López de Romaña, Presidente Constitucional de la República (1899-1903).

López de Romaña constituyó su gabinete casi exclusivamente con civilistas, a lo que la mayoría demócrata de la cámara de Diputados contestó censurándolos. Se produjeron encendidas polémicas parlamentarias acerca de la obligación de dimitir o no de parte de los ministros censurados. Sin embargo, continuó el desarrollo de la agricultura, la minería y la industria; promovió la colonización de los valles interandinos y zonas orientales, hasta entonces aislados, la acción colonizadora en la selva, que se hallaba en medio del auge de la explotación del caucho, contó, decididamente, con el apoyo del gobierno la Fiebre del Caucho en la Amazonia dio un gran impulso a ciudad de Iquitos. Durante su mandato enfrentó varios levantamientos de partidarios del expresidente Andrés A. Cáceres. Partidas errantes de montoneros, entre los que se contaban el huanuqueño Augusto Durand, crearon perturbaciones en provincias. Promulgó el Código de Minería, el nuevo Código de Comercio y el Código de Aguas; se facilitó la expansión de las propiedades agrarias y se allanó el camino para el ingreso de los capitales extranjeros, se Impulsó el desarrollo agrícola, para lo cual fundó la Escuela Nacional de Agricultura.

Eduardo López de Romaña en una revista militar durante la llamada "Fiebre del Caucho", 1902.

La industria del cobre a gran escala empezó con la organización de la empresa norteamericana “Cerro de Pasco Mining Co.” para la explotación de las minas de esa zona,se continuó el progreso urbano de la capital. Se estableció el alumbrado eléctrico y la radiotelegrafía. Por otro lado, se produjeron situaciones conflictivas en las fronteras Con Bolivia en la frontera situada al norte del Lago Titicaca hasta la frontera con Brasil. Con Chile se vivió una situación tensa a raíz de la violenta campaña de "chilenización" que dicho país desató sobre la población peruana en Tacna y Arica y Con Ecuador, sucedieron incidentes en la frontera, debido a la persistencia de ese país en querer ocupar territorios legítimamente peruanos. Además, creó el Estanco de la Sal para financiar la recuperación de las provincias de Tacna y Arica en poder chileno; y afrontó los problemas derivados de la política de chilenización en dichos territorios, que buscaban perpetuar la ocupación. Se consolidó una postura dependentista hacia el hacia el capital europeo, dirigida por un círculo de familias acaudaladas que Controlaron el Estado y sus recursos, esta élite promovió las exportaciones pero no la industrialización, además operó en forma rentista, para finalmente, unirse a los gamonales y los capitalistas extranjeros. Además careció de un “Proyecto Nacional” para el desarrollo, y solo promovieron sus intereses individuales, entre ellos destacan Los 24 amigos quienes se reunían en el Club Nacional a discutir el manejo del País. Al término de su mandato, en las Elecciones presidenciales del Perú de 1903, una nueva alianza, ahora entre los civilistas y el Partido Constitucional de Cáceres, llevó a la presidencia al acaudalado hombre de negocios Manuel Candamo, quien asumió la presidencia el 8 de septiembre de 1903, tras obtener 92 798 votos. Romaña se retiró de la política. Vivió en su natal Arequipa hasta su muerte, que tuvo lugar en el balneario de Yura.

Gobierno de Manuel Candamo[editar]

Manuel Candamo Iriarte, Presidente Constitucional de la República (1903-1904).

En el programa de gobierno de Candamo figuraban la formulación de un verdadero presupuesto, la reforma del Tribunal Mayor de Cuentas, la adopción de un sistema aduanero eficiente, la entrega de la instrucción al Gobierno y su difusión, la búsqueda de una administración de justicia a cargo de un personal selecto y eficaz, la armonía entre el Estado y la Iglesia, la profesionalización de la mdiplomacia, la tecnificación del Ejército y de la Armada, la reforma de la Policía, el nombramiento de autoridades prefecturales y subprefecturales con ilustración y honorabilidad, el empleo de la ley y solo de la ley para combatir las revoluciones. Era un programa que podría haberse llevado a cabo dadas las circunstancias de tranquilidad en que vivía el país. Durante su gobierno se desarrollo las Guerras del Acre y Purús entre Brasil y República de Acre contra Perú y Bolivia, esto debido a que este territorio Amazónico era rico en árboles de caucho y yacimientos auríferos. Hombres como Julio César Arana del Águila amasaron una cuantiosa fortuna con la explotación cauchera en la región amazónica aunque a costa de una política de terror, crueldad y sadismo hacia las tribus indígenas conocida como el Genocidio del Putumayo.

Barones del caucho de diferentes nacionalidades afincados en Iquitos, Perú.

El 12 de abril de 1904 el presidente Candamo se embarcó en el vaporGuatemala rumbo al puerto de Mollendo, en compañía de su esposa, sus dos hijas, el primer ministro José Pardo y Barreda, el ministro de Justicia e Instrucción, el Jurista José Eguiguren Escudero y algunos funcionarios. Candamo encargó el poder al segundo vicepresidente, que era Serapio Calderón, pues el primer vicepresidente Lino Alarco había fallecido antes de ser proclamado. Tras estar 21 días en la ciudad de Arequipa, Candamo falleció el 7 de mayo de 1904 a causa de un síncope cardíaco.[53]

Gobierno Provisional de Serapio Calderón[editar]

Serapio Calderón, Vicepresidente Encargado del Poder Ejecutivo (1904).

El 14 de mayo de 1904 Serapio Calderón nombró presidente del Consejo y Ministro de Relaciones Exteriores a Alberto Elmore, en reemplazo del joven civilista José Pardo y Barreda, quien se dedicó de lleno a su postulación a la presidencia. Además de Elmore, solo hubo dos ministros nuevos el ingeniero José Balta y Juan José Reinoso, en la de Hacienda. Continuaron el resto de los integrantes del anterior gabinete Pardo

Dando cumplimiento a la Constitución, Serapio convocó de inmediato a elecciones. el Partido Demócrata, en alianza con el Partido Liberal, lanzó la candidatura del viejo caudillo Nicolás de Piérola Villena, expresidente del Perú y el gobiernista Partido Civil, aliado con el Partido Constitucional o cacerista, presentó como candidato a José Pardo y Barreda, quien finalmente resultó vencedor de las Elecciones presidenciales del Perú de 1904.

El 24 de septiembre de 1904, Calderón retornó al Cuzco para continuar su labor como vocal de la Corte Superior.

Primer Gobierno de José Pardo[editar]

José Pardo y Barreda, Presidente Constitucional de la República (1904-1908).

Fue hijo de Manuel Pardo, el fundador del Partido Civil. El primer gobierno de José Pardo apoyó firme y eficazmente a la educación pública, fomentó la cultura e inició la legislación social, bajo el empeño del ministro e Hacienda Augusto B. Leguía, se realizaron importantes reformas en el plano económico, se reabrió el crédito nacional ante los mercados extranjeros, se mejoró el sistema de aduanas y se fundó la Caja de Depósitos y Consignaciones. Durante su gobierno se fundaron numerosos museos e institutos destinados a fomentar las investigaciones del acontecer histórico peruano. Se fundó el Instituto Histórico del Perú y se le asignó como local el Palacio de la Exposición.[54]​ Además se fundó la Academia Nacional de Música.[55]​ y el Museo Nacional de Historia, con sus secciones incaica, colonial y republicana, bajo la dirección del arqueólogo alemán Max Uhle.[55]​ y en las universidades como San Marcos de Lima y San Antonio de Abad del Cuzco se dio paso al estudio de la antropología, de la misma manera que se permitió el ingreso en sus aulas a estudiantes mujeres.

Una de las innovaciones en el transporte público fue el uso del tranvía eléctrico, que sustituyó al de tracción animal.

Se preocupó también por defensa nacional, continuando la obra iniciada por Piérola, algo que era de urgente necesidad, repotenciando al Ejército y la Marina. En el aspecto internacional enfrentó conflictos limítrofes con Colombia, Ecuador y Bolivia. Pero el problema que más demandaba entonces la atención de la Cancillería peruana era el enfrentado con Chile, país que retenía ilegalmente las provincias peruanas de Tacna y Arica. El gobierno chileno no solo prorrogó indefinidamente la realización del plebiscito estipulado en el tratado de Ancón, sino que acentuó su desalmada política de "chilenización" contra los peruanos de Tacna y Arica, así como los que residían en Tarapacá. Se adquirieron materiales bélicos y se dio un plan de fortificación de Lima y Callao,[56]​ se creó la Compañía Peruana de Vapores, y se construyo un dique flotante en el puerto del Callao, a fin de impulsar el desarrollo de la marina mercante.[57]​ Ante la creciente agitación obrera, el gobierno encargó al ilustre jurista José Matías Manzanilla la elaboración de un proyecto de Legislación del trabajo, referente a las indemnizaciones por accidentes de trabajo. Se trató de llevar adelante la construcción de los ferrocarriles ordenada por la ley del 30 de marzo de 1904, dándose preferencia a la prolongación de la línea de Sicuani a Cuzco, y de La Oroya a Huancayo. Pero el proyecto de construir un ferrocarril hacia la región amazónica del Ucayali, no fue aprobado por el Congreso.[58]​ En las Elecciones presidenciales del Perú de 1908 el candidato oficialista fue Augusto B. Leguía, quien ante la ausencia voluntaria del pierolismo, pudo ganar fácilmente. Tras las elecciones el 24 de septiembre de 1908, Pardo, emprendió un viaje a Europa lo que supuso su alejamiento del país por seis años.

Primer Gobierno de Augusto Leguía[editar]

Augusto Leguía, Presidente Constitucional de la República (1908-1912).

El primer gobierno de Leguía enfrentó problemas limítrofes con los cinco países vecinos, de los cuales sólo logró solucionar definitivamente aquellos que mantenía con Bolivia el 17 de septiembrede 1909 y con Brasil se fijaron definitivamente los límites en el Tratado Velarde-Río Branco, por el Ministro de Relaciones del Brasil, José María da Silva, Barón de Río Branco, y el ministro plenipotenciario del Perú en Brasil, Hernán Velarde, firmado el 8 de septiembre del mismo año. Con Ecuador hubo un conato de conflicto en 1910 ,pues este país se negó a aceptar el laudo arbitral del rey de España cuyo contenido, aparentemente era contrario a los intereses ecuatorianos, con Colombia se llegó a un enfrentamiento armado, a raíz de que tropas colombianas ocuparan la margen derecha del río Caquetá en territorio peruano y se negaran a abandonarla. El ejército peruano, al mando del coronel Óscar R. Benavides exigió la retirada de las fuerzas colombianas pero la negativa provocó el primer enfrentamiento, durante el conflicto se desató una feroz epidemia de Beri-Beri y Fiebre amarilla que les hizo perder a ambos países hasta 30 hombres al día. Sin embargo Óscar R. Benavides derrotó a los invasores en el conflicto de La Pedrera (1911). Por otro lado, se rompieron las relaciones diplomáticas con Chile, ante el recrudecimiento de la desalmada política de chilenización en Tacna y Arica.

En el orden interno, Leguía afrontó también mucha perturbación. Enfrentó con valentía una intentona golpista promovida por Carlos de Piérola, Isaías de Piérola y Amadeo de Piérola (el primero, hermano de Nicolás de Piérola, y los restantes, hijos de este caudillo) el 29 de mayo de 1909 los sublevados se reunieron en un edificio de La Colmena, en la Plazuela de La Merced. Poco después de las dos de la tarde, se dividieron en grupos y asaltaron Palacio de Gobierno y tomaron prisionero a Leguía Los amotinados sacaron a Leguía hacia la calle y lo pasearon por el Jirón de la Unión, hasta la Plaza de la Inquisición y lo conminaron a renunciar, sin embargo, Leguía se rehúso. A las seis de la tarde hizo su aparición un piquete de caballería el cual disparó sobre los rebeldes y rescató al presidente. Por otra parte, el 24 de julio de 1911 el profesor estadounidense Hiram Bingham, redescubrió Machu Picchu, Bingham quedó muy impresionado por lo que vio y gestionó los auspicios de la Universidad de Yale, la National Geographic Society y el gobierno peruano para iniciar de inmediato el estudio científico del sitio.[59]​ De carácter personalista y autoritario, Leguía se separó del Partido Civil, que se fraccionó en dos: los leales a Pardo y los leales a Leguía. En los dos últimos años de su gobierno se manifestó una aguda crisis económica, motivada por el endeudamiento interno acelerado, los gastos de la defensa nacional y el déficit presupuestal. En 1912 se fundó la Federación Obrera Regional Peruana de influencia anarcosindicalista en contra de la Explotación laboral por parte de la Oligarquía. En las Elecciones presidenciales del Perú de 1912 Leguía quiso imponer a su candidato Ántero Aspíllaga pero surgió entonces la candidatura opositora del ex alcalde de Lima Guillermo Billinghurst, que pronto obtuvo una rápida y arrolladora popularidad debido a la promesa demagógica de rebajar el costo de los alimentos, lo que le valió a Billinghurst el apelativo de "Pan Grande". Los billinghuristas exigieron la anulación de los comicios, vista la falta de garantías. Presionado por la opinión pública, el Congreso se vio obligado a elegir como presidente a Billinghurst.

Gobierno de Guillermo Billinghurst[editar]

Guillermo Billinghurst, Presidente Constitucional de la República (1912-1914).

Billinghurst quiso favorecer a la clase obrera, a pesar de pertenecer a la oligarquía peruana, lo que le trajo la animadversión del Partido Civil y alentó más los reclamos de la clase trabajadora, a través de una serie de huelgas, ante la proyectada apertura del Canal de Panamá, se emprendió una política de mejoramiento de los servicios portuarios y se aplico la Jornada de ocho horas solo en el puerto del Callao, se reglamento la ley sobre lo accidentes de trabajo, la acción constructiva del gobierno se manifestó en el fomento de la producción y en la mejora de la legislación del trabajo y la minera alcanzó considerable aumento.

Caricatura de la Revista Variedades, que representa a Rafael Villanueva Cortez, Presidente del Senado y a Guillermo Billinghurst. Éste, que entonces sufría la oposición enconada del Congreso.

Tuvo una pugna tenaz con el Congreso, dominado por los civilistas y leguiístas, sus enemigos políticos. En la conspiración contra el gobierno se hallaban, además de Arturo Osores, el periodista Alberto Ulloa Cisneros, director del diario La Prensa, que hacía oposición al gobierno; el montonero y fundador del Partido Liberal Augusto Durand; y los hermanos Javier, Jorge y Manuel Prado Ugarteche.[60]​ Para asegurar la eficacia de la medida que iban a tomar, los conspiradores iniciaron contactos con los jefes militares, llegando a un entendimiento con el Jefe del Estado Mayor del Ejército, coronel Óscar R. Benavides. Un grupo de congresistas, acordaron declarar la vacancia de la Presidencia de la República por incapacidad moral, pero un oficial del ejército, informó a Billinghurst del complot, iniciándo una represión gubernamental contra los Civilistas, se propuso entonces disolver el parlamento y convocar al pueblo para realizar reformas constitucionales fundamentales, sin embargo, En la madrugada del 4 de febrero de 1914 la guarnición de Lima, bajo la dirección del coronel Óscar R. Benavides atacó el Palacio de Gobierno y tras un enfrentamiento sangriento. Billinghurst fue tomado prisionero y luego deportado rumbo a Iquique.

Gobierno Provisional de Oscar Benavides[editar]

Óscar R. Benavides, Presidente de la Junta de Gobierno (1914); Presidente Provisorio (1914-1915).

Benavides asumió el poder, primero a la cabeza de una Junta de Gobierno y luego como presidente provisorio designado por el Congreso. Enfrentó el problema monetario de la Libra peruana y se comprometió a restaurar el orden legal y la estabilidad política, Al estallar la Primera Guerra Mundial el Perú se declaró neutral frente a este conflicto internacional, aunque, su labor política más importante, fue, sin duda, el retorno a la constitucionalidad.

En 1915 convocó a una Convención de los partidos civilista, liberal y constitucional, para que lanzaran una candidatura unificada. El elegido en las Elecciones generales de Perú de 1915 fue el expresidente José Pardo y Barreda, del Partido Civil, quien ganó abrumadoramente las elecciones de ese año, derrotando a la simbólica candidatura de Carlos de Piérola, del Partido Demócrata, realizadas las elecciones, Pardo obtuvo 131 289 votos frente a los 13 151 de su opositor.

Segundo Gobierno de José Pardo[editar]

José Pardo y Barreda, Presidente Constitucional de la República (1915-1919).

El segundo gobierno de José Pardo, se caracterizó por la violencia política y social, síntoma del agotamiento del civilismo. En el sur andino, los abusos de los hacendados y gamonales sobre la población nativa y campesina motivaron muchas sublevaciones de indígenas. En 1915 el General Rumi Maqui encabezó una rebelión anarquista en Puno en donde llegó a movilizar a 2.000 indígenas, su plan era formar un ejército campesino, para lo cual convocó a los Indígenas de Cuzco, Abancay, Ayacucho, incluso Bolivia, luego los sublevados atacaron las haciendas, símbolos de la opresión del terrateniente. Arrasaron la hacienda de Arias Echenique, donde hubo 60 muertos; luego hicieron lo mismo con otra en Juliaca. Pero la indisciplina de las tropas campesinas y el apresuramiento por obtener logros, jugaron en contra de los rebeldes, permitiendo que los hacendados se organizaran y desataran una brutal represión. En el marco de la Primera Guerra Mundial, un momento particularmente difícil fue el hundimiento en aguas españolas de la embarcación peruana «Lorthon» por submarinos alemanes; el Perú reclamó al gobierno de Berlín y, al no obtener explicaciones satisfactorias, rompió relaciones con el Imperio Alemán.[61]​ El Perú se alió a Estados Unidos aunque evitó declarar la guerra a Alemania.[62]​. Por otro lado, hubo una fugaz sensación de bienestar económico por la coyuntura mundial: se incrementaron las exportaciones de azúcar, algodón, lana, petróleo y cobre. Por ello los cultivos agroindustriales de la costa se intensificaron, lo que benefició a un reducido grupo de hacendados y empresas mineras.[63]​ Los servicios públicos (agua, luz, desagüe, teléfono) y la banca nacional experimentaron un crecimiento expansivo sin precedentes. Una prueba es que Lima era entonces la única capital latinoamericana cuyos servicios eran íntegramente nacionales, pero, de otro lado el cultivo de productos alimenticios disminuyó considerablemente, surgiendo escasez y el aumento de precios en desmedro de las clases populares, lo que naturalmente originó una gran agitación social, representada en huelgas y paros laborales.[64]

Una escena del paro de trabajadores de mayo de 1919 en Lima.

Tras el fin de la primera guerra mundial se inició una crisis mundial y se agravó la condición económica de la clase trabajadora y se preparó el campo para el desenvolvimiento de la acción sindical. Se produjeron sucesivas huelgas que tenían como exigencia el abaratamiento de las subsistencias y la implantación de la jornada de las «8 horas de trabajo»; esta última fue concedida finalmente, por decreto del 15 de enero de 1919 gracias a las múltiples manifestaciones organizadas por la Federación Obrera Regional Peruana. En las Elecciones presidenciales de Perú de 1919 postuló el expresidente Augusto B. Leguía quien ante la crisis europea planteo cambiar el Capital Ingles por el Estadounidense. Enfrentó a la candidatura oficialista representada por Ántero Aspíllaga. Los comicios, que no fueron muy limpios, dieron por ganador a Leguía, pero en el recuento oficial se le anularon numerosos votos. Ante el peligro de que fueran anuladas las elecciones y que estas se trasladaran al Congreso, donde los civilistas tenían mayoría. El 4 de julio de 1919 el expresidente Leguía y sus partidarios contando con el apoyo de la Gendarmería dieron un golpe de estado, apresaron a José Pardo y lo deportaron a Europa. Leguía asumió el poder como presidente provisorio y su primer acto fue disolver el Congreso que le era adverso.[65]​ Finalizó así «La República Aristocrática» y se inició El Oncenio de Leguía.

El Oncenio de Leguía (1919-1930)[66][editar]

Augusto B. Leguia saliendo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos tras haber dado un discurso, 1920.

El Oncenio de Leguía también conocido como la «Patria Nueva» se caracterizó por el desplazamiento del civilismo como fuerza política predominante, el culto a la personalidad y un estilo de gobierno dictatorial y populista, se consolidó una dependencia económica con los Estados Unidos, además el estado, inició la modernización del país y emprendió un vasto plan de obras públicas, financiadas mediante empréstitos, el gobierno restringió las libertades públicas y la libertad de expresión, los opositores al Oncenio fueron perseguidos, presos, deportados y hasta fusilados, además surgieron nuevas corrientes políticas, como el aprismo y el comunismo.

Gobiernos de Augusto Leguía[editar]

Augusto B. Leguia, Presidente Provisorio de la República (1919); Presidente Constitucional de la República (1919-1924); (1924-1929); (1929-1930).

Consumado el golpe de estado de 1919, Leguía asumió el poder como presidente transitorio. Disolvió el Congreso y convocó a un plebiscito para someter al voto de la ciudadanía una serie de reformas constitucionales que consideraba necesarias; entre esas reformas se contemplaba elegir al mismo tiempo al Presidente de la República y al Congreso, ambos con períodos de cinco años (antes, el mandato presidencial era de cuatro años y el Parlamento se renovaba por tercios cada dos años). Simultáneamente convocó a elecciones para elegir a los representantes de una Asamblea Nacional, que durante sus primeros 30 días se encargaría de ratificar las reformas constitucionales, es decir, haría de Asamblea Constituyente, para luego asumir la función de Congreso ordinario. Esta Asamblea se instaló el 24 de setiembre de 1919 y fue presidida por Mariano H. Cornejo, ideólogo del gobierno. Una de las primeras labores de dicha Asamblea fue hacer el recuento de votos de las anteriores elecciones presidenciales, tras lo cual ratificó como ganador a Leguía, quien fue proclamado Presidente Constitucional el 12 de octubre de 1919. La Constitución vigente (la de 1860) fue sustituida por la Constitución de 1920.

Este segundo gobierno de Leguía se prolongaría por once años, ya que, tras sendas reformas constitucionales, se reeligió en 1924 y en 1929. Por eso se le conoce como el Oncenio y también como la «Patria Nueva», pues pretendía modernizar el país a través de un cambio de relaciones entre el Estado y la sociedad civil.

Fue una época en que se restringieron las libertades públicas. El diario La Prensa, donde se había parapetado la oposición, fue asaltado y confiscado. Se barrió también con la oposición en el parlamento, que quedó sometido al Ejecutivo. Se puso fin a las municipalidades elegidas por voto popular, siendo reemplazadas por organismos con personal designado por el gobierno. Los opositores políticos fueron perseguidos, presos, deportados y hasta fusilados.

La figura del presidente fue adulada hasta límites extremos, se habló del «Siglo de Leguía», del «Gigante del Pacífico», del «Júpiter Presidente», del «Wiracocha», y se le comparó hiperbólicamente con personajes como Bolívar, Julio César, Alejandro, Bonaparte, etc.

La preocupación esencial de Leguía fue la modernización del país, lo que quiso imponer a paso acelerado. Suceso notable de este período fue la celebración pomposa del Centenario de la Independencia en 1921, cuyo acto central fue la inauguración de la Plaza San Martín, en el centro de Lima. Un gigantesco programa de obras públicas fue financiado con empréstitos obtenidos del exterior. Se arreglaron y pavimentaron muchas avenidas, calles y plazas limeñas, se abrieron varias avenidas a fin de ampliar el radio urbano, como la Avenida Progreso (hoy Venezuela) y la Avenida Leguía (hoy Arequipa).

Se fomentó la política colonizadora, se realizaron importantes obras de irrigación en la costa; entre ellas en la pampa de Imperial (Cañete) y en las pampas de Olmos (Lambayeque). Se estudió también la irrigación de las pampas de La Joya, en Arequipa. Se realizó una importante obra vial en toda la República. Medida impopular fue la ley de Conscripción Vial (1920) que obligaba a todos los hombres de 18 a 60 años de edad a trabajar gratuitamente en la construcción y apertura de carreteras, por espacio de 6 a 12 días al año, lo que en la práctica afectó mayormente a la población indígena.

El 5 de agosto de 1921 estalló en Iquitos un pronunciamiento encabezado por el capitán Guillermo Cervantes, quien asumió la prefectura y enfrentó a las fuerzas gobiernistas enviadas para someterlo. Pero la falta de apoyo del resto del país obligó a Cervantes a retirarse al Ecuador en enero de 1922

Fueron creadas la Escuela de la Guardia Civil y Policía (a cargo de instructores españoles), la Escuela de Aviación de Las Palmas y el Ministerio de Marina (el cual en 1929 pasó a llamarse de Marina y Aviación).

En el aspecto internacional, se firmaron dos tratados internacionales muy polémicos:

  • El Tratado Salomón-Lozano, con Colombia, el 24 de marzo de 1922, que fue aprobado por el Congreso en 1927. Ello significó ceder a Colombia una porción territorial comprendida entre los ríos Caquetá y Putumayo y el llamado "Trapecio Amazónico", donde se hallaba la población de Leticia. Este tratado fue considerado excesivamente entreguista y generó resistencia entre los peruanos que habitaban las zonas afectadas.
  • El Tratado Rada Gamio-Figueroa Larraín, con Chile, firmado el 3 de junio de 1929, en Lima (por lo que se le conoce también como Tratado de Lima). Puso término a la cuestión limítrofe con Chile, tras más de 40 años de la firma del Tratado de Ancón de 1883. Ambas partes renunciaron a la realización del tantas veces postergado plebiscito de Tacna y Arica, y acordaron el siguiente arreglo: Tacna regresaría al seno de la patria peruana, pero Chile se quedaría con Arica.

En 1923 el destacado líder político Augusto Durand, que se hallaba desterrado, regresó para organizar una revolución contra los planes reeleccionistas de Leguía. Luego de ingresar por la frontera desde Tumbes, marchó a caballo hacia Piura, pero fue apresado en Paita.

En el aspecto político se eclipsaron los viejos partidos (el Civil, el Demócrata, el Constitucional y el Liberal) y surgieron los primeros partidos modernos que aglutinaron a los sectores medios y populares de tendencias reformistas o revolucionarias: el Partido Aprista, fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre y el Partido Socialista Peruano, fundado por José Carlos Mariátegui.

En noviembre de 1924, el doctor Arturo Osores, el coronel Samuel del Alcázar y el teniente Carlos Barreda, tras permanecer en el destierro, regresaron clandestinamente al Perú y tras reunir a las bandas armadas que actuaban en Cajamarca organizaron una revolución. Sin embargo, fueron derrotados por las fuerzas gobiernistas en Chota.

En el aspecto económico, se incrementó notablemente la dependencia hacia los Estados Unidos debido a los fuertes empréstitos contraídos a los bancos norteamericanos para realizar obras públicas; la deuda llegó a los 150 millones de dólares en 1930. Ello provocó una aparente bonanza, que finalizó al estallar la crisis mundial de 1929 afectando directamente a la población, siendo el factor que aceleró la caída de Leguía, sumado al descontento por la evidente corrupción administrativa y por la firma de los tratados con Colombia y Chile con cesión territorial.

Saqueo de la casa del presidente Leguía (1930).

El 22 de agosto de 1930 el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro, al mando de la guarnición de Arequipa, se pronunció contra Leguía. El movimiento revolucionario se propagó rápidamente por el sur del país. También en Lima el ambiente era favorable para la revolución. Para dominar la situación Leguía pretendió formar un gabinete militar, pero en las primeras horas de la madrugada del 25 de agosto la guarnición de Lima lo obligó a renunciar.

Frente a la gran inestabilidad política, económica y social el 25 de agosto de 1930, Leguía renunció a la presidencia, en todo el Perú acaecieron protestas y movilizaciones sociales contra el presidente, en Lima una multitud enfurecida asaltó la casa de Leguía; el cual se había embarcado en el crucero Almirante Grau rumbo al extranjero, pero, fue obligado a retornar al Callao y lo tomaron como prisionero. Inmediatamente se constituyó una Junta Militar de Gobierno, cuya presidencia le fue confiada al general Manuel María Ponce Brousset quien se hallaba en Lima. De esta manera finalizó (El Oncenio de Leguía) e inicio un periodo Militar conocido como Los Regimenes Fascistas.

Los Regimenes Fascistas y el Tercer Militarismo (1930-1939)[67][editar]

El comandante Luis M. Sánchez Cerro dirigiéndose a la multitud en Arequipa, el 22 de agosto de 1930.

El fin del Oncenio trajo consigo la irrupción de los militares en la vida política, fenómeno que Basadre ha denominado el “Tercer Militarismo”, el cual surgió a consecuencia del vacío político (al estar los partidos tradicionales debilitados o en trance de extinción) y ante los peligros que aparentemente, acechaban al Estado y a la nación como consecuencia de la crisis mundial. El historiador también resalta otros fenómenos descollantes de este período: el comienzo de la irrupción de las masas organizadas en la política y el crecimiento de las clases medias.[68]

Gobierno provisional de Ponce Brousset[editar]

Manuel María Ponce Brousset, Presidente de la Junta Militar de Gobierno (1930).

Tras la renuncia de Leguía, el poder quedó en manos de una Junta Militar de Gobierno presidida por el general Manuel María Ponce Brousset. Pero éste no contaba con popularidad. La ciudadanía se inclinó por el caudillo de Arequipa, el comandante Luis Sánchez Cerro, que el 27 de agosto arribó en avión a Lima, siendo recibido apoteósicamente.

Gobierno provisional de Sánchez Cerro[editar]

Luis Miguel Sánchez Cerro, Presidente de la Junta de Gobierno (1930-1931).

En el acto, Sánchez Cerro constituyó una Junta Militar de Gobierno bajo su presidencia. Leguía, que había zarpado en un buque de la armada rumbo al exilio, fue apresado y obligado a desembarcar. Murió 16 meses después, en prisión.

La situación del país era crítica; se produjeron disturbios obreros, universitarios y militares. Sánchez Cerro dictó una serie de medidas, como la creación del Tribunal de Sanción Nacional para juzgar los casos de enriquecimiento ilícito durante el Oncenio, la derogación de la ley de conscripción vial, el matrimonio civil obligatorio, la disolución de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), de inspiración comunista. Para remediar la crisis económica contrató una misión de expertos financistas estadounidenses, encabezado por el profesor Edwin Kemmerer, que sugirieron la aplicación de una serie de medidas, de las que solo se acogieron parcialmente unas cuantas.

Sánchez Cerro prometió convocar a elecciones, pero cometió el error de querer postular a la presidencia estando en el poder. Una nueva rebelión que estalló en Arequipa lo obligó a dimitir el 1 de marzo de 1931.

Gobierno provisional de Mariano Holguín[editar]

Mariano Holguín, Presidente de la Asamblea de Notables (1931).

Interinamente, por unas horas, asumió el poder el jefe de la iglesia católica peruana, monseñor Mariano Holguín, como presidente de una junta de notables, que inmediatamente dio pase a una Junta Transitoria presidida por el presidente de la Corte Suprema Ricardo Leoncio Elías

Gobierno provisional de Leoncio Elías[editar]

Ricardo Leoncio Elías Arias, Presidente de la Junta Provisoria (1931).

Arequipa y el sur peruano se negaron a reconocer la junta transitoria; en esa zona, el caudillo popular era David Samanez Ocampo. Tampoco el teniente coronel Gustavo Jiménez (que había sido enviado al sur para reprimir a los rebeldes) quiso acatar la autoridad de Elías y decidió retornar a Lima por vía marítima. El día 4 de marzo de 1931 Elías convocó en Palacio de Gobierno una reunión de ciudadanos distinguidos, con quienes acordó entregar el mando a Samanez Ocampo. Pero al día siguiente Jiménez desembarcó con sus tropas en el Callao y se dirigió a Palacio, ordenando a Elías a que abandonara dicho lugar

Gobierno provisional de Gustavo Jiménez[editar]

Gustavo Jiménez, Presidente de la Junta Transitoria de Gobierno (1931).

Gustavo Jiménez. no tenia de apoyo, la presión popular, así que, impuso al viejo líder apurimeño David Samanez Ocampo como presidente de una Junta Nacional de Gobierno, con representación de todo el país el 11 de marzo de 1931.

Gobierno provisional de Samanez Ocampo[editar]

David Samanez Ocampo, Presidente de la Junta de Gobierno (1931).

Samanez pacificó momentáneamente al país y convocó a elecciones para Presidente y los representantes de la Asamblea Constituyente. Con tal fin dio un nuevo Estatuto Electoral y creó el Jurado Nacional de Elecciones. Estas elecciones generales se realizaron el 11 de octubre de 1931 y fueron las primeras elecciones modernas de la historia peruana. Los principales candidatos fueron Sánchez Cerro, por la Unión Revolucionaria, y Víctor Raúl Haya de la Torre, por el Partido Aprista Peruano. Sánchez Cerro, auroleado por ser el caudillo que derrocó a Leguía, triunfó en las urnas por un amplio margen, pero los apristas no reconocieron el resultado y denunciaron fraude. El país quedó así dividido, con el germen de la guerra civil.

Gobierno de Sánchez Cerro[editar]

Luis M. Sánchez Cerro, Presidente Constitucional de la República (1931-1933).

Sánchez Cerro asumió como presidente constitucional el 8 de diciembre de 1931. Ese mismo día se instaló el Congreso Constituyente cuya misión primordial sería dar una nueva Constitución al país. El nuevo gobierno contaba con mayoría parlamentaria. Los diputados apristas elegidos tomaron posesión de sus escaños y conformaron en una combativa minoría opositora al gobierno.

La oposición del aprismo al gobierno sanchecerrista se tornó exacerbada. Menudearon los atentados, las revueltas y los actos terroristas. El Congreso aprobó leyes severas, entre ellas una llamada Ley de Emergencia, que dio al gobierno poderes especiales para reprimir a los opositores, en especial a los apristas, aunque también a los comunistas. Los diputados apristas fueron desaforados.

En 1932 ocurrieron una serie de sucesos sangrientos provocados por los apristas: un atentado criminal contra la vida del mismo Sánchez Cerro, que se salvó fortuitamente (6 de marzo); una rebelión de la marinería de la escuadra del Callao (7 de mayo), que fue sofocada severamente, siendo fusilados ocho marineros; y la llamada revolución aprista de Trujillo (7 de julio), que fue reprimida sangrientamente por el gobierno. Trujillo fue tomada por el ejército, que en represalia por la masacre de los oficiales prisioneros en el cuartel O’Donovan, fusiló a un número no determinado de ciudadanos, que desde entonces fueron considerados como los “mártires del aprismo”. Al año siguiente estalló una sublevación militar en Cajamarca encabezada por el comandante Gustavo Jiménez, quien al ser vencido en Paiján se quitó la vida disparándose un tiro en la cabeza (14 de marzo de 1933).

Obra importante del gobierno sanchecerrista fue la promulgación de la Constitución Política de 1933, el 3 de abril de 1933. Otras obras importantes fueron el otorgamiento a los obreros de vacaciones y el descanso remunerado por el día del trabajo, la creación de los restaurantes populares, el equipamiento de las Fuerzas Armadas, la continuación de la carretera Central, etc.

En el aspecto internacional, Sánchez Cerro declaró inicialmente su intención de respetar los tratados firmados por sus antecesores, pero presionado por la opinión pública, se vio obligado a respaldar a los patriotas peruanos de Leticia, que querían que su territorio, cedido a Colombia por el Tratado Salomón-Lozano, volviera al seno del Perú (episodio conocido como el incidente de Leticia). Ello que provocó un enfrentamiento bélico con dicha nación. Estando precisamente Sánchez Cerro pasando revista a los reclutas en el Hipódromo de Santa Beatriz (hoy Campo de Marte, en Lima), el 30 de abril de 1933, cuando fue víctima de un atentado: un individuo, llamado Abelardo González Leiva, se le acercó y le disparó varios tiros, que le cegaron la vida. Se supo después que el magnicida se había afiliado al partido aprista años antes, pero no se sabe hasta hoy si actúo solo o formó parte de un complot. Ese mismo día el Congreso, violando la Constitución, nombró presidente de la República al general Oscar Benavides, para que completara el período del difunto presidente, o sea hasta 1936.

Segundo Gobierno de Oscar Benavides[editar]

Óscar R. Benavides, Presidente de la República investido por el Congreso (1933-1939).

La tarea inicial de Benavides fue buscar el fin del conflicto con Colombia, país con el que se llegó a un acuerdo de paz en mayo de 1934, previo compromiso del Perú de respetar el Tratado Salomón-Lozano. En el aspecto interno, Benavides dio la Ley de Amnistía General, el 9 de agosto de 1933, que favoreció a los apristas. Pero tras un intento revolucionario aprista en Lima (la llamada conspiración de El Agustino), se reinició la persecución antiaprista. Los apristas respondieron con actos terroristas en todo el país. El 15 de mayo de 1935 ocurrió el asesinato del director del diario El Comercio, Antonio Miró Quesada de la Guerra, y el de su esposa, a manos de un militante aprista. La represión recrudeció. Tanto el Partido Aprista como el Comunista fueron proscritos según ley por ser partidos “internacionales”.

El general Óscar R. Benavides y su gabinete ministerial. Lima, 1933.

Como su período debía culminar en 1936, Benavides convocó a elecciones en las que el candidato favorito era Luis Antonio Eguiguren; pero estas elecciones fueron anuladas por el Jurado Nacional de Elecciones, con el argumento de que los votos de los apristas favorecían a Eguiguren, y por tanto, eran ilegales por provenir de un partido proscrito. Consultado el Congreso, éste decidió que Benavides extendiera su mandato por tres años más, hasta 1939, y por añadidura le cedió la facultad de legislar. Acto seguido, el Congreso se disolvió.

Bajo el lema de «orden, paz y progreso», Benavides gobernó apoyado por la alta finanza y las Fuerzas Armadas. Logró superar la crisis económica, mejoró notablemente el aspecto financiero, especialmente en lo relacionado con la banca y la captación de impuestos, aplicándose algunos proyectos que había dejado la misión Kemmerer en 1931. El país comenzó a entrar a un período de prosperidad debido a las exportaciones, especialmente agrícolas. Se promulgó el Código Civil de 1936, se creó el Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Asistencia Social y el Ministerio de Educación Pública, se fomentó el turismo. Se realizaron grandes obras de modernización en la capital, como la construcción de las actuales sedes de los poderes ejecutivo (Palacio de Gobierno), legislativo (Palacio Legislativo) y judicial (Palacio de Justicia). Se realizaron también obras de saneamiento en diversas ciudades, se culminaron varias obras de irrigación iniciadas por Leguía, se construyeron barrios y comedores para los trabajadores y sus familias, se instituyó el Seguro Social Obligatorio para Obreros, entre otras obras de tipo social.

Sin embargo, en el último tramo del gobierno de Benavides se hizo notorio el hastío de la población. El 19 de febrero de 1939 ocurrió la intentona golpista del general Antonio Rodríguez Ramírez, al parecer con gran apoyo de diversos sectores. Aunque dicho caudillo resultó muerto en Palacio de Gobierno tras ser ametrallado por un oficial de la policía, Benavides entendió el mensaje.

Viendo pues el panorama, que le era adverso, Benavides decidió convocar a elecciones y hacer el traspaso de poder. Pero antes convocó a un plebiscito, que se realizó el 18 de junio de 1939, y por el cual se aprobaron importantes reformas constitucionales, como la ampliación del período presidencial de 5 a 6 años, el restablecimiento de los dos vicepresidentes y la disminución de las facultades legislativas del Congreso en materia económica. Su intención era robustecer el Poder Ejecutivo en desmedro del Legislativo.

Las elecciones generales se realizaron el 22 de octubre de 1939. El candidato del gobierno, el banquero Manuel Prado Ugarteche (hijo del presidente Mariano Ignacio Prado), ganó con facilidad a su contrincante, el abogado José Quesada Larrea. Se habló de fraude electoral.

Las Democracias Endebles (1939-1948)[69][editar]

Faena agrícola en la sierra peruana, muchos de los Campesinos de esta región, sufrian de discriminación y de explotación por parte de los hacendados y gamonales.

El periodo conocido como La Primavera Democrática o Las Democracias Endebles fue el periodo de la historia del Perú que corresponde a los años cuarenta, coincidentemente entre la segunda guerra mundial y la Guerra peruano-ecuatoriana, la cual repercutió fuertemente en el comercio. Las importaciones bajaron notablemente pero los productos de exportación, como azúcar, algodón, metales y caucho aumentaron. La democracia vuelve a regir como sistema en nuestro país, ya que acabábamos de salir de un tercer militarismo, sin embargo, los militares seguían apoyando a la oligarquía, por otro lado, el APRA siguió ganando adeptos que se opusieron a los Oligarcas que no conocían la realidad peruana y la de los pobres, la crisis posguerra intensificó el malestar social contra los hacendados y gamonales.

Primer Gobierno de Manuel Prado[editar]

Manuel Prado Ugarteche, Presidente Constitucional de la República (1939-1945).

Manuel Prado asumió la presidencia el 8 de diciembre de 1939, iniciando lo que sería su primer gobierno (1939-1945). Político hasta entonces casi desconocido, se vaticinó que no duraría mucho en el cargo, pero desplegó una combinación de astucia táctica, flexibilidad estratégica y encanto personal, que le permitió gozar de respaldo. Su gobierno continuó en gran parte la obra realizada por el general Benavides, manteniendo fuertes vínculos con la oligarquía. Fue de una relativa democracia. Mantuvo proscrito al Partido Aprista y recibió el apoyo del Partido Comunista.

Este primer gobierno de Prado coincidió con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial en la cual el Perú se alineó decididamente con el bando aliado, siendo el primer país de Latinoamérica en romper relaciones con las potencias del Eje. Durante una reunión extraordinaria de cancilleres realizada en Río de Janeiro, a principios de 1942, fue la actitud peruana la que inclinó a los representantes de los demás países americanos a apoyar a Estados Unidos.


Otro éxito internacional del gobierno de Prado fue la victoria sobre el Ecuador tras una breve guerra librada en 1941, firmándose luego el Protocolo de Río de Janeiro (29 de enero de 1942), que zanjó la centenaria disputa limítrofe con dicha nación, aunque los problemas derivados por la demarcación fronteriza habrían de ocupar todavía el resto del siglo XX.

Prado tuvo que enfrentar las consecuencias económicas y sociales de la guerra mundial. Las importaciones bajaron notablemente pero los productos de exportación aumentaron. La escasez de productos de importación para el consumo nacional hizo surgir nuevas industrias que reemplazaron a los productos extranjeros con buen éxito. La guerra hizo aparecer a numerosos "nuevos ricos".

Para las elecciones de 1945 se conformó por Frente Democrático Nacional (FDN), conformado las más dispares partidos y movimientos, siendo el más importante el Partido Aprista, que para eludir la prohibición constitucional por su calidad de “partido internacional”, adoptó el nombre de “Partido del Pueblo”. Este Frente se logró gracias a un acuerdo entre el líder aprista, Haya de la Torre, y el mariscal Benavides, que aún conservaba ascendiente en el Ejército. El FDN lanzó la candidatura del jurista José Luis Bustamante y Rivero, mientras que el gobierno apoyó la candidatura del general Eloy Ureta, el vencedor de la guerra del Ecuador.

Gobierno de Bustamante y Rivero[editar]

José Luis Bustamante y Rivero, Presidente Constitucional de la República (1945-1948).

Bustamante y Rivero resultó triunfador y asumió la presidencia el 28 de julio de 1945, gobernando con un apego a las leyes inusual en la historia peruana. Hecho notable de su gestión fue extender la soberanía peruana en una extensión de doscientas millas marinas, por Decreto Supremo expedido el 1 de agosto de 1947.

En el aspecto económico se produjeron serias dificultades. La inflación creció y los salarios perdieron su poder adquisitivo. Frente al malestar social, que se manifestó en huelgas, Bustamante aplicó una política de asistencia social, de inspiración aprista. Escasearon los productos de primera necesidad, que solo podían obtenerse en los “estanquillos” si se presentaba el carné de militante aprista. Otras medidas aplicadas, como el control de cambios y los controles de precios, no variaron la aguda situación. Por su parte, el sector exportador agro-minero reclamó la eliminación total del control de cambios y de la restricción de las importaciones, que les afectaba directamente a los bolsillos.

En el aspecto político, Bustamante perdió pronto el apoyo del aprismo, pues se negó a someterse a su influencia. El asesinato de Francisco Graña Garland, director del diario La Prensa (de tendencia antiaprista), ocurrido el 7 de enero de 1947,[70]​ fue atribuido al aprismo y marcó el inicio de la ruptura del gobierno con este partido. Los apristas pasaron a ejercer una desaforada oposición y los más exaltados de sus miembros planearon una revolución. Mientras que la oligarquía, que exigía mano dura contra los apristas, pasó también a conspirar, entendiéndose con los militares. El 3 de octubre de 1948, el sector extremista del aprismo fomentó la rebelión de la marinería en el Callao, que fue aplastada sangrientamente. Bustamante puso fuera de la ley al partido aprista, pero ya era muy tarde.

El 27 de octubre de 1948, el general Manuel A. Odría, a la cabeza de la guarnición de Arequipa, se levantó en contra del gobierno, proclamando una “Revolución Restauradora”. Otras guarniciones importantes, como la del Cuzco, dudaron en plegarse, pero el triunfo del movimiento se decidió cuando la guarnición de Lima, al mando del general Zenón Noriega se sumó a Odría. Bustamante, que se negó a renunciar, fue deportado hacia Buenos Aires, Argentina. Nuevamente el país se sumía en una dictadura militar de derecha.

La Restauración Oligárquica y el Ochenio de Odría (1948-1956)[71][editar]

El general Manuel A. Odria, sobre el portaaviones USS Franklin D. Roosevelt (CV-42) durante la visita del buque a Lima.

El período conocido históricamente como el Ochenio de Odría se divide en dos fases: la Junta Militar de Gobierno (1948-1950) y la Presidencia de la República (1950-1956). Algunos lo definen como una “dictadura de derecha”; para otros fue solo un gobierno autoritario y popular, en el cual se construyeron numerosas obras públicas, este período se benefició de la subida de los precios de las materias primas y del aumento de la producción industrial, sin embargo, las ventajas económicas no se distribuyeron uniformemente, lo que ocasionó un centralismo limeño y una gran migración del campo a la ciudad, además del Clientelismo y Populismo el gobierno manifestó una fuerte represión contra el APRA y el Partido Comunista Peruano.

Gobierno provisional de Zenón Noriega[editar]

Zenón Noriega, Presidente de la Junta Militar de Gobierno (1948); Presidente Provisorio (1950).

Al efectuarse el pronunciamiento militar de Arequipa del general Manuel A. Odría (27 de octubre de 1948), Noriega se hallaba en Lima, desde donde observó atentamente el desarrollo de los acontecimientos. Finalmente, optó por quitar su apoyo al presidente Bustamante y así decidió el triunfo de la llamada “revolución restauradora”, asumiendo interinamente la presidencia de una Junta Militar de Gobierno (29 de octubre de 1948). Poco después Odría llegó a Lima y asumió la presidencia de dicha Junta, en la que Noriega pasó a ser ministro de Guerra y primer vicepresidente de la República.

Gobierno de Manuel Odria[editar]

Manuel A. Odría, Presidente de la Junta Militar de Gobierno (1948-1950); Presidente Constitucional de la República (1950-1956).

Depuesto el presidente Bustamante, los militares golpistas instauraron una Junta Militar, presidida por el general Manuel A. Odría, quien impuso un gobierno autoritario, enérgicamente antiaprista y anticomunista. Se suprimieron las garantías individuales, consagrada indefinidamente con una arbitraria Ley de Seguridad Interna, dirigida con especial dureza contra el APRA. Cerebro de la represión fue el director de gobierno, Alejandro Esparza Zañartu (luego ministro de Gobierno), los opositores al gobierno fueron detenidos e interrogados con tortura. Los líderes apristas fueron encarcelados o deportados. Bustamante fue deportado a Argentina. Haya de la Torre fue perseguido y se refugió en la embajada de Colombia en Lima en la que estuvo cinco años asilado puesto que la dictadura odriísta se negaba a otorgar el salvoconducto para que saliera del país. En 1954, Haya fue autorizado a salir del Perú gracias a la presión internacional.

La economía sufrió un viraje hacia el liberalismo, aunque sin caer en extremos. Se quiso tecnificar la economía, para lo cual se contrató la misión norteamericana presidida por Julius Klein, que recomendó el sistema de libre mercado. Odría atendió a las principales recomendaciones de esta misión ( supresión de subsidios, libre cambio, desaparición de los controles y el equilibrio presupuestal ), además se aplicó la, Ley de Mineria, la cual liberalizó el sistema tributario.

La Junta Militar decidió convocar a elecciones presidenciales en 1950. Odría sería el candidato, pero existía un problema formal: de acuerdo a la constitución, el ciudadano que aspirara a la presidencia no debía ejercer al mismo tiempo el poder, al que debía renunciar, mínimo, seis meses antes de las elecciones. Odría dio entonces su famosa “bajada al llano”: faltando apenas un mes para las elecciones dejó el poder al general Zenón Noriega (1 de junio de 1950). La oposición, reunida en una Liga Nacional Democrática, presentó a su vez la candidatura del general Ernesto Montagne Markholz. En protesta, estalló la rebelión de Arequipa, se produjo una gigantesca manifestación en la Plaza de Armas de Arequipa en donde se levantaron barricadas en las calles, los civiles atacaron el casino militar, tomaron los locales de la municipalidad, la prefectura, el aeropuerto y varias radioemisoras. Sin embargo esta rebelión fue reprimida sangrientamente por el gobierno. Montagne fue apresado y desterrado, quedando así Odría como único candidato. En las Elecciones generales de Perú de 1950 Odría postuló por la Unión Nacional Odriista (UNO) y resulto vencedor de las elecciones generales el 2 de julio de 1950, convertidas en una auténtica farsa.

El Hospital del Empleado en 1952, seis años antes de su inauguración. El ochenio de Odría se caracterizó por la construcción de grandes Obras públicas.

Odría juró como Presidente Constitucional el 28 de julio de 1950. De su gobierno merece destacarse la gran obra educacional y de seguridad social, así como la relativa recuperación económica y financiera del país, favorecido en parte por una beneficiosa coyuntura internacional: la guerra de Corea, que trajo un aumento las exportaciones y el repunte de sus precios. Su lema fue "Hechos y no palabras" que luego lo cristalizó en “Salud, Educación y Trabajo”. Impulsó un ambicioso programa de obras públicas, lo que trajo como consecuencia un pleno empleo y consecuentemente una momentánea paz social. Fue así como se erigieron grandes unidades escolares (como el Melitón Carvajal, Mercedes Cabello, Teresa González de Fanning, etc.), universidades nacionales, edificios públicos (como el del Ministerio de Educación), complejos de vivienda, hospitales (como el Hospital del Empleado, hoy “Edgardo Rebagliati Martins”; y el Hospital Militar Central), se creó el Centro de Altos Estudios Militares (CAEM), el cual se encargaba de la capacitación y perfeccionamiento en seguridad, desarrollo y defensa nacional de los oficiales de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú, se crearon, hoteles, puentes, estadios (como el Estadio Nacional de Lima) y autopistas como la Panamericana, obras todas de gran envergadura, además el Perú experimento una verdadera explosión demográfica, donde se empezaría a reducir la tasa de mortalidad infantil y se mantendría una relativamente alta tasa de nacimientos.

La abundancia de obras públicas y la falta de una fiscalización originaron inevitablemente una gigantesca corrupción pública, de la que se beneficiaron tanto Odría como sus allegados, Odría trató de fomentar “un patrón autoritario de lazos informales, paternalistas y populistas que tendían a oscurecer la identificación de clase“. Este enfoque Clientelista de la relaciones élite-masa iba bien con la estrategia más generalizada para limitar el pluralismo en la sociedad peruana, esto le llevó a brindar un amplio apoyo a la construcción de barriadas. A cambio, recibió apoyo político de los nuevos habitantes de aquellas partes de Lima que le sirvió para legitimar su mandato.

Hacia 1954 empezaron a darse señales de la descomposición del régimen, a finales del gobierno Surgió una ligera crisis económica. En contraste, Acusado de conspirador, el general Zenón Noriega fue desterrado. El 20 de julio de 1955, los redactores del diario La Prensa prepararon una declaración en la que exigían la derogatoria de la Ley de Seguridad Interior, la reforma electoral y la amnistía política general. Este documento sirvió de punto de partida para la fundación de la Coalición Nacional, encabezada por Pedro Roselló, Manuel Mujica Gallo, y Pedro G. Beltrán. Una reunión de la Coalición, realizada en el teatro de Arequipa, fue atacada por matones al servicio del gobierno, iniciándose una masiva protesta, similar a la de 1950. La ciudad se declaró en huelga general y pidió la destitución del ministro de Gobierno, Alejandro Esparza Zañartu. Estalló así la llamada Revolución de Arequipa de 1955. Odría se abstuvo de enviar a las fuerzas militares para reprimir la revuelta y Esparza tuvo que renunciar, a fines de diciembre de 1955, partiendo al exilio. Este episodio marcó el comienzo del fin del régimen odriísta.

El presidente Manuel A. Odría junto con algunos de sus ministros.

El régimen se hallaba ya muy desgastado cuando Odría decidió convocar a elecciones generales, anunciando a la vez que no se presentaría como candidato. La gente tenía temor de que el régimen se eternizara; es por ello que sorprendió la decision convocar a elecciones, por otra parte, el 7 de septiembre de 1955 se promulgó la Ley N° 12391 que otorgaba, tras largos años de lucha, el voto femenino a la mujer peruana.[72]​ En este contexto, se presentaron tres candidatos: Hernando de Lavalle y García, inicialmente apoyado por el gobierno y por el recientemente fundada Democracia Cristiana; el expresidente Manuel Prado Ugarteche, por el Movimiento Democrático Peruano (MDP); y el arquitecto Fernando Belaunde Terry, lanzado por un improvisado Frente Nacional de Juventudes Democráticas, cuya inscripción fue impuesta al Jurado Nacional de Elecciones, tras una protesta memorable realizada en el centro de Lima, conocida como el “Manguerazo” (1 de junio de 1956).

Como el partido aprista se hallaba impedido de participar en las elecciones, los votos de sus militantes serían decisivos en la contienda. Los dirigentes apristas decidieron negociar sus votos, a cambio de la mejor oferta que hicieran los candidatos. Lavalle ofreció un estatuto de partidos que otorgaría la legalidad al APRA en fecha no determinada, lo que para los apristas no era suficiente. Fue Prado quien tuvo la habilidad de ganarse el apoyo de los apristas, a quienes prometió levantarles la proscripción no bien iniciado su gobierno, prometiendo derogar la famosa Ley de Seguridad Interior. El gobierno también optó por apoyar a Prado, con quien convino el llamado el Pacto de Monterrico, a cambio de una total impunidad en lo que respecta a los casos de corrupción del Ochenio.

Las Elecciones generales de Perú de 1956 se realizaron el 17 de junio de ese mismo año. Los resultados oficiales fueron los siguientes: Manuel Prado Ugarteche, 568 134 votos (45.5 %); Fernando Belaunde Terry, 457 638 votos (36.7 %) y Hernando de Lavalle y García, 222 323 votos (17.8 %). El 28 de julio de 1956, los militares dejaron el poder en manos del doctor Manuel Prado, así finalizó el Ochenio de Odría y se inició una nueva etapa en la historia republicana del Perú, conocida como El Reformismo Civil Moderado.

El Reformismo Civil Moderado (1956-1968)[73][editar]

La International Petroleum Company en la ciudad de Talara, esta empresa se encargo de la elaboración de todos los derivados petrolíferos en La Brea y Pariñas.

El periodo conocido como el Reformismo Civil Moderado o de la Formalidad Democrática, se caracterizó por una notable expansión económica y un gran desarrollo en la infraestructura de los servicios del Estado, además aumento la migración de las poblaciones indígenas a Lima y a las principales ciudades del país, lo que desarrollo un proceso de litoralización y urbanización a nivel nacional, este hecho produjo demandas sociales que el Estado Peruano no pudo atender debido al crecimiento moderado de la economía. Tampoco existía la suficiente cantidad de inversión para generar suficientes puestos de trabajo, la falta de una disciplina fiscal generaba una inflación promedio de 8% anual. Frente las carencias percibidas e inspirados por el triunfo de la Revolución cubana surgieron los primeros grupos guerrilleros (el MIR, el FLN y el ELN) liderados por Luis de la Puente Uceda; César Pando Egúsquiza y Juan Pablo Chang Navarro respectivamente. En contraste ante la gran migración la baja inversión y la insuficiente tecnología surgieron nuevos Partidos políticos de centroderecha tradicionalista y de tendencia conservadora como el Partido Popular Cristiano y Acción Popular.[74]

Segundo Gobierno de Manuel Prado[editar]

Manuel Prado Ugarteche, Presidente Constitucional de la República (1956-1962).

Manuel Prado Ugarteche asumió el gobierno por segunda vez el 28 de julio de 1956. Cumpliendo la promesa hecha a los apristas, derogó la Ley de Seguridad Interior, comprendiendo en la amnistía subsiguiente a todos los presos políticos y a los que se hallaban exiliados. Por ello esta nueva gestión fue llamada el «período de la convivencia», ya que se produjo un entendimiento entre el Pradismo y el Aprismo, hecho que no fue muy bien recibido por los militantes más radicales del APRA.

El segundo gobierno de Manuel Prado se desarrolló en un clima de agitación motivada por tres razones principales:

  • Por la crisis económica, originada por la recesión producida en Estados Unidos en 1957. Se depreciaron notablemente los productos de exportación y los dólares escasearon, por lo que se devaluó la moneda peruana.
  • Por la agitación que surgió en el campo a favor de la realización de la reforma agraria.
  • Por la enérgica campaña de alcance nacional a favor de la recuperación de los yacimientos petrolíferos de La Brea y Pariñas que ilegalmente seguía explotando la compañía norteamericana International Petroleum Company.

Para enfrentar la crisis económica se nombró como ministro de Hacienda y presidente del Consejo de Ministros a Pedro G. Beltrán, el director del diario La Prensa, hasta entonces tenaz crítico del gobierno (1959). Su misión era poner en orden las finanzas, equilibrar el presupuesto y estabilizar la moneda, lo que se logró, no sin antes adoptarse medidas antipopulares de corte liberal, como el alza de la gasolina, el recorte de los subsidios a los alimentos y el aumento de la carga tributaria, además, por esos años se desarrollaron mucho las migraciones de la sierra y se incrementaron las barriadas en torno a Lima, al punto de hablarse del “cinturón de miseria” que empezaba a rodear la capital.

Chimbote, lugar donde se desarrollo notablemente la Industria pesquera durante el segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche.

También por entonces empezó el llamado, Boom Pesquero, el despegue de la industria de la harina de pescado y la pesca de anchoveta habían alcanzado su mayor auge, hasta convertir al Perú en la primera potencia pesquera del planeta y principal abastecedor del mercado internacional, mérito que se debió a un talentoso empresario peruano, Luis Banchero Rossi.[75]

Se dio la Ley de Promoción Industrial, para impulsar el desarrollo industrial del país. Amparada en esa ley, que permitía la importación de equipos televisivos exonerados de tributos, se pudo implantar la televisión en el Perú (1958). Poco después surgieron las primeras estaciones televisivas.[76]​ y se trazó un ambicioso plan de electrificación para el país, tanto para dotar de energía eléctrica a los pueblos, como para fines industriales, se puso en servicio 57 hidroeléctricas en varios pueblos.

En 1961 se realizó un Censo, este, registró que en el Perú había una población de 10’420,357 habitantes; dio también como resultado que la sierra era la región más poblada en el Perú. Sin embargo, la tendencia era el crecimiento de la población en el litoral costero. Otro resultado que nos reveló este censo fue que las ciudades más importantes del país también se hallaban en la costa, y que la población urbana seguía creciendo más rápido que la del campo.[77]

Al aproximarse el final del gobierno de Prado, surgió una nueva generación de militares, que a diferencia de sus antecesores, dejaron de apoyar a la Oligarquía y se pusieron a favor de la realización de la reforma agraria, asimismo, el descontento popular era innegable. Menudearon las huelgas y se hicieron protestas bulliciosas y hasta violentas en las calles. En medio de ese ambiente se convocaron a las elecciones generales de 1962, siendo los principales candidatos los siguientes:

Las elecciones se realizaron el 10 de junio de 1962. Al finalizar el escrutinio ningún candidato había obtenido el tercio de votos que exigía la Constitución Política vigente, teniendo entonces que elegir el Congreso entre los candidatos que más votación habían obtenido, que eran los tres arriba mencionados. La situación obligaba a un pacto entre por lo menos dos de estos tres principales contrincantes. Insólitamente para algunos, el pacto se realizó entre los dos enemigos acérrimos, Haya y Odría, acordándose que este último asumiría la presidencia de la república. Pero se acusó al gobierno de haber cometido fraude en algunos departamentos.

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, presidido por el general Ricardo Pérez Godoy, exigió al gobierno la anulación de las elecciones. Al recibir una respuesta negativa de parte del Jurado Nacional de Elecciones, los militares depusieron al presidente Prado en la madrugada del 18 de julio de 1962 y se formó una Junta militar, cuando faltaban solo once días para finalizar su mandato presidencial.

Gobierno provisional de Pérez Godoy[editar]

Ricardo Pérez Godoy, Presidente de la Junta Militar de Gobierno (1962-1963).

En 1962 se conformó una Junta Militar de Gobierno que anuló las elecciones y convocó a otras nuevas. Se ha dicho que el móvil verdadero de este golpe fue el antiaprismo muy arraigado todavía entre los militares. Cabe destacar que la acción de las Fuerzas Armadas fue de carácter institucional y no de tipo caudillesco, como habían sido hasta entonces todos los golpes de estado de la historia republicana del Perú.

Entre las medidas adoptadas por esta junta militar, destacan las destinadas a la planificación estatal y a la promoción cultural:

  • La creación del Sistema Nacional de Planificación del Desarrollo Económico y Social del Perú, que, posteriormente se denominó Instituto Nacional de Planificación (INP). Su finalidad fue proyectar el desarrollo del país de manera orgánica.
  • La creación de la Comisión Nacional de Cultura, el 24 de agosto de 1962, entidad autónoma encargada de la promoción, desarrollo y difusión de las manifestaciones culturales del país, que en 1971 empezó a llamarse Instituto Nacional de Cultura (INC), hoy Ministerio de Cultura.

La junta militar promulgó también la ley de bases de la Reforma Agraria, ante el agravamiento de la tensión campesina en el país, incitada por los sucesos de los valles de La Convención y Lares, en el departamento del Cuzco, donde los campesinos, acaudillados por Hugo Blanco, habían ocupado la mayor parte de los latifundios.

Vista aérea del Edificio Limatambo y de la Avenida Javier Prado durante el Reformismo Civil Moderado.

Estas primeras medidas tenían como objetivo realizar una serie de reformas ante el temor de que el descontento social pudiera ser canalizado por sectores radicales de izquierda, el 5 de enero de 1963 cayeron en una redada unos 1500 dirigentes políticos, sindicales y campesinos que fueron enviados a los penales de El Frontón y el SEPA. Ello también repercutió al interior de la junta militar, cuyos miembros progresistas fueron apartados paulatinamente, a pesar de su carácter institucional. En marzo de 1963, Pérez Godoy fue desalojado de Palacio de Gobierno por su segundo, el general Nicolás Lindley López porque, al parecer, empezaba a mostrar inclinaciones a continuar en el gobierno por más tiempo que el planeado originalmente.

Gobierno provisional de Nicolás Lindley[editar]

Nicolás Lindley López, Presidente de la Junta Militar de Gobierno (1963).

Durante el gobierno de Nicolás Lindley López se implanto, por primera vez un Programa de Presupuesto destinado a ordenar la administración pública y se creo un Sistema de Planificación en escala nacional que serviría para coordinar la acción estatal y la iniciativa privada en las obras de desarrollo, así como la ordenación de los recursos internos y los aportes internacionales para superar los obstáculos y garantizar, en el más breve plazo, el bienestar de las clases populares. Además, se promulgó la Ley de bases para la Reforma Agraria que creo el IRAC (Instituto de Reforma Agraria y Colonización) y se inició el proceso de la reforma agraria en el valle de La Convención (Cuzco), el gobierno planteó la necesidad de aplicar dicha reforma progresivamente en todo el país, como una mejor y más justa repartición de la propiedad de las tierras de cultivo.

Lindley cumplió con la convocatoria electoral. Las Elecciones generales del Perú de 1963, se realizaron el 9 de junio de 1963, con la participación de los tres candidatos importantes de la anteriores elecciones, es decir Víctor Raúl Haya de la Torre por el APRA, Fernando Belaúnde Terry por Acción Popular y Manuel A. Odría por la Unión Nacional Odriista (UNO). Pero esta vez funcionó en contra de Haya de la Torre la teoría del “voto perdido”: para muchos era muy probable que si ganaba nuevamente el APRA los militares insistirían en no reconocer el resultado, por lo que apostaron por Belaunde, que resultó así triunfador. Los resultados oficiales fueron los siguientes:

  • Belaunde, 708 662 votos (39.1 %).
  • Haya de la Torre, 623 501 votos (34.4 %).
  • Odría, 463 085 votos (25.5 %).

Primer Gobierno de Fernando Belaunde[editar]

Fernando Belaunde Terry, Presidente Constitucional de la República (1963-1968).

El arquitecto Fernando Belaunde resultó así elegido Presidente Constitucional para el período 1963-1969. Sin embargo, su labor fue obstaculizada constantemente en el parlamento por la oposición de los partidarios del general Odría (agrupados en la ultraderechista UNO) y del APRA; estos dos partidos, que años antes habían sido encarnizados enemigos, dejaron de lado sus diferencias ideológicas, los agravios mutuos y formaron la (COALICIÓN APRA-UNO) para obstaculizar desde el parlamento la tarea del gobierno, poniendo en minoría parlamentaria al partido oficialista, fue así como, desde el parlamento, la Coalición APRA-UNO hizo una desenfrenada oposición que se limitó más que nada a interpelar y censurar ministros, obligando al cambio de gabinete en varias ocasiones. Por otro lado Acción Popular hizo una alianza con la Democracia Cristiana y formaron la llamada (ALIANZA AP-DC).

Vista aérea del Aeropuerto Jorge Chávez en 1965.

Por un lado, la Coalición APRA-UNO en el Congreso formaba una mayoría incontrastable y, por otro, tenía el control de ambas cámaras del Parlamento, por lo que pasar una reforma o ley era imposible sin la aprobación de estos partidos. Durante el gobierno de Belaúnde se realizaron numerosas obras públicas como centrales hidroeléctricas, construcción de carreteras (principalmente la Marginal de la Selva), proyectos de regadío, aeropuertos como el Aeropuerto Jorge Chávez, uno de los mayores de Sudamérica, viviendas multifamiliares, colegios y hospitales, conjuntos habitacionales, reservorios, etc. Se fomentó el desarrollo de la educación, la salud y la banca estatal, se inició una vasta reforma tributaria, a fin de aplicar al contribuyente una carga racional y equitativa. Se promulgó un Código Tributario y en reemplazó de la Caja de Depósitos y Consignaciones se creó el Banco de la Nación. Asimismo se restituyó el origen democrático de las autoridades municipales.

Se elevó la deuda externa. Se produjeron algunos levantamientos de campesinos y brotes guerrilleros en zonas andinas afectadas por la pobreza y la opresión de los terratenientes y hacendados, siguiendo el ejemplo de la revolución cubana, en 1963 hizo su aparición el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y en 1964 el fracaso de los intentos de reforma del gobierno y las sucesivas invasiones de tierras, algunas con enfrentamientos violentos entre campesinos y hacendados, llevaron a una situación incontenible que desencadenó al año siguiente el inicio de una guerra de guerrillas por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el cual contaba con el apoyo de algunos ex-militantes del APRA, su fundador y líder fue Luis de la Puente Uceda, amigo personal de Fidel Castro, no obstante, estas guerrillas fueron reprimidas rápidamente por el Ejército del Perú. Se acrecentaron las migraciones internas, del campo a la ciudad, especialmente en Lima, donde surgieron numerosos barrios marginales, que se denominaron después “pueblos jóvenes”, que agudizaron el problema de la vivienda, aumento el índice de desocupación y se monopolizaron numerosas empresas. En cuanto a política económica, Belaunde no pudo controlar la inflación y la moneda nacional sufrió una drástica devaluación el 1 de septiembre de 1967.

La construcción de la Vía Expresa en 1967.

Belaunde inició la reforma agraria que afectaba principalmente a los latifundios no cultivados de la sierra y la costa, pero sin tocar a los que tenían un rendimiento eficiente, como los agroindustriales de la costa. Trató también de resolver el asunto del petróleo con la International Petroleum Company (IPC) en La Brea y Pariñas ya que los yacimientos petrolíferos (situados en el norte del país) eran explotados ilegalmente por parte de esta compañía trasnacional. El 13 de agosto de 1968 se suscribió el Acta de Talara, por el cual todos los campos petroleros pasaban a poder de la estatal Empresa Petrolera Fiscal (EPF), mientras que la IPC conservaba la refinería de Talara, el sistema de distribución nacional del combustible y las llamadas Concesiones Lima. La IPC se obligaba a comprar todo el petróleo que la EPF le quisiera vender, para procesarla en su refinería de Talara. Toda la prensa se hizo eco de este suceso, estallando la ciudadanía en alegría. Sin embargo, la opinión pública cambió cuando un sector de la prensa (la revista Oiga) dio a conocer las condiciones que había impuesto la IPC para la firma del Acta. El momento cumbre del escándalo llegó cuando el renunciante presidente de la EPF, ingeniero Carlos Loret de Mola, denunció que faltaba una página en el contrato de precios de petróleo crudo entre la EPF y la IPC (10 de setiembre de 1968). Esa fue la famosa "Página Once", que sirvió de pretexto para que un grupo de oficiales del ejército dieran un golpe de estado menos de un mes después, acusando al gobierno de “entreguismo”, por otra parte, las viejas rencillas entre el APRA y los militares se intensificaban una vez más, no obstante, esta vez no sería por el proyecto reformista de Haya de la Torre. Por el contrario, los militares no veían con buenos ojos la Coalición APRA-UNO, y la obstrucción a las reformas de Belaúnde. Ahora el APRA y el ejército habían invertido sus posiciones ideológicas con respecto a las que tenían en el pasado.[78]

En la madrugada del 3 de octubre de 1968, el general Juan Velasco Alvarado encabezó el golpe de estado contra Belaunde, a las 3 a.m. llegaron tanques del ejército a la Plaza de Armas de Lima; desde Palacio de Gobierno, Fernando Belaúnde llamó a los ministros de guerra, de Marina y de aeronáutica y les pidió que se tomaran las medidas más drásticas. El ejército rompió las puertas de entrada e ingresó a Palacio de Gobierno; luego un grupo de militares sacaron a la fuerza a Belaunde de Palacio de Gobierno y lo condujeron hacia una camioneta que lo llevó al cuartel División Blindada. Otros tanques tomaron el Congreso, la prefectura, los locales de Acción Popular y del APRA, Radio Nacional, el Ministerio del Interior y las estaciones de Televisión. A las 8 a.m. llegó el presidente Belaúnde custodiado por 3 oficiales y 20 investigadores, quienes lo obligaron a subir a un avión y lo desterraron a Argentina. De esta manera, finalizo el Reformismo Civil Moderado y se inició el llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.

El Reformismo Militar Radical y el Cuarto Militarismo (1968-1980)[79][editar]

Cartel de la Reforma agraria publicado en 1971 por el estado peruano durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado.

El autodenominado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas se instaló el 3 de octubre de 1968, tras el derrocamiento del presidente Belaúnde. Se dividió en dos fases: la primera, encabezada por el general Juan Velasco Alvarado (1968-1975) y la segunda, por el general Francisco Morales Bermúdez (1975-1980). Durante la década de 1970 el Perú asumió un carácter claramente de izquierda nacionalista y antiimperialista, además realizó una serie de reformas que tuvieron un gran impacto en el desarrollo social y económico peruano, como la expropiación de las pertenencias de la Oligarquía y la estatización de las empresas transnacionales, durante este periodo se promovió la simbología del Imperio incaico, la cultura peruana y la música criolla en todos los canales y radios del estado, con el objetivo de consolidar la Identidad nacional. Otro aspecto importante de este periodo fue la dignificación de la población humilde e indígena, que comenzó a tener mayor participación en la vida política y social mediante las reformas realizadas[80]

Gobierno de Juan Velasco Alvarado[editar]

Juan Velasco Alvarado, Presidente del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada (1968-1975).

El general Juan Velasco Alvarado se alzó contra el reformismo de los gobiernos anteriores y se propuso realizar cambios sustanciales en las estructuras del país. Su gobierno se reclamó nacionalista, antimperialista, (especialmente anti-estadounidense) y antioligarca, claramente orientado hacia la izquierda, lo que lo diferenciaba del resto de las dictaduras latinoamericanas, que por lo general eran de derecha. Su plan de gobierno lo expuso en el llamado “Plan Inca”.

Las principales reformas que realizó el gobierno de Velasco fueron las siguientes:

  • La toma de las instalaciones de la IPC en Talara, el día 9 de octubre de 1968, la misma que la realizaron las fuerzas de la Primera Región Militar con sede en Piura, al mando del general Fermín Málaga. Este hecho puso fin al viejo problema de La Brea y Pariñas y tuvo un gran impacto favorable en el país, ayudando al gobierno a consolidarse en el poder. Para dirigir la política petrolera nacional se creó un nuevo organismo, Petróleos del Perú (PETROPERÚ).
  • Se dio la Ley de Reforma Agraria, el 24 de junio de 1969, que modificó el régimen de tenencia de la tierra, proscribió el latifundio, promovió la integración de minifundios y su cultivo en armonía con el interés social. Se expropiaron los fundos agroindustriales de la costa y se crearon las Cooperativas Agrarias de Producción (CAP).
  • Estableció la Comunidad Industrial, por medio de la cual los trabajadores participarían corporativa e individualmente en las utilidades, gestión y administración de las empresas y la propiedad misma.
  • Se reformó el sistema bancario, creándose la Banca Comercial Asociada. Se puso bajo control directo del Estado al Banco Central de Reserva del Perú. Se prohibió a los bancos extranjeros la apertura de nuevas sucursales y se trató de captar mayor ahorro a través de la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE).
  • Se dio la ley general de minería para promover la actividad minero-metalúrgica, con participación estatal. Para tal efecto se creó la entidad MINEROPERÚ. Los centros mineros de Cerro de Pasco fueron expropiados, creándose la entidad CENTROMIN PERÚ. También se crearon las entidades de HIERRO PERÚ (para la explotación del yacimiento de Marcona) y SIDER PERÚ (para la producción de acero en Chimbote).
  • Se creó el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (1970). Se promulgó la ley general de telecomunicaciones que permitía la intervención estatal en la radio y la televisión. Se creó el organismo ENTELPERÚ como ente rector de las comunicaciones. En las postrimerías de este gobierno, fueron confiscados todos los diarios de la capital, en la medianoche del 27 de julio de 1974. También se confiscaron diarios en provincias.
Juan Velasco Alvarado y su homólogo Socialista Salvador Allende, y el canciller de Allende, Clodomiro Almeyda. Las relaciones de Perú con Chile se relajaron durante ambos gobiernos de Izquierda.

Estas grandes reformas emprendidas con el propósito de cambiar la fisonomía del país agravaron la situación económica, debido a sus costos enormes. Se multiplicaron las empresas estatales, con un número crecido de empleados, que por corrupción o ineficiencia, produjeron enormes pérdidas. De otro lado, el gobierno aplicó políticas económicas demagógicas, como los subsidios a la gasolina. Se empeñó también en no devaluar la moneda, en momentos en que esta medida era necesaria. Cuando finalizó su gobierno en 1975, ya no existían reservas en el Banco Central, las nacionalizaciones y la nueva legislación dieron paso a un panorama de incertidumbre económica que hizo difícil convencer a las firmas extranjeras para que inviertan el capital que se necesitaba.[81]​. Sin embargo debido principalmente a la aplicación de una política económica poco coherente y a una mala administración comenzó a presentarse una ligera inflación la cual se agravaría en los gobiernos posteriores. Sin bien sus reformas estaban dirigidas a las propiedades y a su poder intervencionista, siguió dependiente de la inversión privada y del crédito extranjero. De esta forma, la deuda externa fue creciendo a medida que utilizaba aquella financiación en proyectos de largo plazo.

Velasco puso al Quechua como Idioma oficial e impulsó la Música criolla y afroperuana, el vals peruano, la polca peruana, la marinera o canto de jarana, marinera norteña, pampeña arequipeña y huayno serrano, el tondero y el festejo a nivel nacional; cantantes como Óscar Avilés, Chabuca Granda, El Zambo Cavero, Los Troveros, Lucha Reyes, Eva Ayllón, Augusto Polo Campos, Lucía de la Cruz, Los Morochucos entre otros, contribuyeron en el proceso de consolidación nacional.

Por otra parte, gracias a una ampliación del mercado por la recuperación de los salarios, la demanda de alimentos y bienes de consumo creció, generando una escasez debido a la ineficaz respuesta del sector agrícola hacia las reformas. Pero fue el atropello a la libertad de prensa lo que originó que por primera vez surgieran en las calles de Lima manifestaciones populares contra la dictadura. Los días 28 a 30 de julio de 1974 la juventud del distrito de Miraflores se apoderó de las calles y plazas, alzando su voz de protesta. Más de 400 manifestantes fueron detenidos.

Juan Velasco Alvarado y Nicolae Ceaușescu, presidente de la desaparecida RSR ambos con su respectivas esposas y primeras damas Consuelo Gonzales Posada y Elena Ceaușescu.

En febrero de 1975 se inició en Lima una huelga de policías, quienes se quejaban de maltratos y exigían aumento de sus sueldos. Los policías se acuartelaron pacíficamente en Radio Patrulla, en la avenida 28 de julio del centro de Lima. En la medianoche del 4 al 5 de febrero, fueron despiadadamente atacados por la tropa y las unidades blindadas del ejército. Muchos policías huyeron; otros se rindieron. Se produjo también un número indeterminado de muertos y heridos.[82]​ En la mañana del 5 de febrero estalló la más grave protesta popular, el llamado Limazo. Grupos de revoltosos recorrieron la ciudad e incendiaron el Casino Militar de la Plaza San Martín, el local del diario Correo y las oficinas de SINAMOS (entidad estatal que oficiaba como base política del régimen). El ejército salió a la calle, y en el transcurso de la tarde y la noche de ese mismo día, restableció el orden e hizo un número indeterminado de víctimas. El gobierno suspendió las garantías constitucionales e impuso el toque de queda. El saldo oficial fue de 86 muertos, 155 heridos, 1,012 detenidos y 53 policías enjuiciados.[83]​ Velasco acusó a la CIA y al Partido Aprista de alentar los disturbios. Pero su régimen ya estaba herido de muerte.

El 29 de agosto de 1975, el general Francisco Morales Bermúdez, entonces Presidente del Consejo de Ministros, lideró un golpe de estado incruento desde la ciudad de Tacna, acción conocida como el Tacnazo. Morales Bermúdez lanzó un manifiesto al país, el cual estaba respaldado por las Fuerzas Armadas y Policiales, y donde explicaba que su propósito era “eliminar los personalismos y las desviaciones” que el proceso revolucionario venía sufriendo. Velasco, que desde hacía meses se hallaba enfermo, e incluso había sufrido la amputación de una pierna, abandonó pacíficamente Palacio de Gobierno y se retiró a su residencia de Chaclacayo. Oficialmente se le consideró “relevado” del alto mando. No volvió a intervenir en política y falleció en 1977.

Gobierno de Francisco Morales Bermúdez[editar]

Francisco Morales Bermúdez, Presidente del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada (1975-1980).

Morales Bermúdez enfrentó el descontento y presión popular para retornar a la democracia. En el plano económico continuó la crisis financiera, caracterizada por las continuas devaluaciones de la moneda. Su plan de gobierno lo expuso en el llamado “Plan Túpac Amaru", una estrategia de desarrollo económico en una política de corto y mediano plazo el cual eliminaría muchas las reformas anteriores. Algunas de estas fueron la privatización de sectores de la economía, las políticas de flexibilización laboral (supresión en la práctica de algunos de derechos laborales), mayor apertura al capital extranjero, cambios en la política exterior, etc. El cambio en la política se vio reflejada en todos los sectores, generando reacciones a favor y en contra, sin embargo, las más importantes como la Reforma Agraria se mantuvieron vigentes. En 1976 se eliminó el carácter socialista del gobierno, hecho que fue bastante conflictivo, especialmente por las medidas represivas, tales como el Estado de emergencia y los Toques de queda, que, si bien regían para toda la población, los sectores populares eran quienes se veían más afectados.

Durante el gobierno de Francisco Morales Bermúdez, se aplicó el Plan Cóndor, Se trató de una coordinación de operaciones entre las cúpulas militares de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de Sudamérica contra los grupos subversivos de izquierda política. El seguimiento, la vigilancia, la detención, los interrogatorios con tortura y la desaparición contra los militantes izquierdistas fue un acto muy frecuente contra este sector de la población[84]​.

El 19 de julio de 1977, se realizó un paro nacional impulsado por la CGTP, central sindical de tendencia comunista, que reclamaba un aumento general de sueldos y salarios de acuerdo con el alza del costo de vida. Este paro tuvo un masivo apoyo de parte de la ciudadanía, y significó en sí el repudio unánime hacia el régimen militar. Lima quedó paralizada durante 24 horas de un modo nunca antes visto. Luego vinieron diversas movilizaciones nacionales.

Víctor Raúl Haya de la Torre, líder del APRA, que presidió la Asamblea Constituyente de 1978-1979.

Morales Bermúdez convocó entonces a una Asamblea Constituyente, como un primer paso para el retorno a la legalidad. Dicha Asamblea se instaló el 28 de julio de 1978 y fue presidida por el líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre. Tras un año de debates se promulgó la Constitución de 1979, cuyo principal objetivo era la transición y el regreso a la democracia, pero, poco después de firmar dicha Constitución, en 1979 falleció el líder histórico del APRA, Haya de la Torre, bajo cuya regencia se convocó a elecciones generales.

Los principales candidatos presidenciales que se presentaron en las elecciones generales de Perú de 1980 fueron Fernando Belaúnde Terry, por Acción Popular, Armando Villanueva por el APRA y Luis Bedoya Reyes por el (PPC). Las elecciones generales se realizaron el domingo 18 de mayo de 1980. El expresidente Belaúnde y líder de Acción Popular salió vencedor con más del 45% de los votos, frente al 28% del candidato del APRA Armando Villanueva, su más cercano contendor, y el 10% de Luis Bedoya Reyes. La izquierda lanzó varias candidaturas y obtuvo en conjunto un reducido porcentaje de votos.

El triunfo de Belaúnde Terry se puede explicar en tanto muestra una contraposición a todo lo que conlleva el gobierno militar, que sufría un desgaste en sus políticas. La incapacidad de la izquierda para poder participar en conjunto, la crisis en la dirección del gobierno y la crisis del APRA tras el fallecimiento de Haya de la Torre, se convierten en caldo de cultivo para el voto popular a favor de Fernando Belaúnde Terry, de esta manera finaliza el (Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas), sin embargo, el Perú debía confrontar la Inflación y la gran oposición de los nuevos grupos radicales de Izquierda, que surgieron ante el fracaso de las reformas de los gobiernos militares, esto dio inicio al periodo conocido como El Conflicto Armado Interno y la Crisis Económica y Social.

El Conflicto Armado Interno y la Crisis Económica y Social (1980-2000)[85][editar]

Al finalizar el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, el Perú retornó a la democracia, pero durante la década de 1980, enfrentó una fuerte crisis económica y social, agravada por el estallido de un Conflicto Armado Interno, conocido también como, La Época Del Terrorismo En El Perú, iniciado por grupos terroristas de inspiración comunista (Sendero Luminoso y el MRTA) liderados por Abimael Guzmán y Víctor Polay Campos respectivamente, los cuales buscaban derrocar al Estado Peruano mediante la Lucha Armada, durante este periodo fallecieron cerca de 70 000 personas en el fuego cruzado entre los guerrilleros subversivos y los grupos paramilitares del estado[86]​, ante la galopante hiperinflación, el déficit fiscal, la deuda externa y el alto desempleo se ponen en ejecución programas de ajuste estructural, de fuerte disciplina fiscal, así como de liberalización y apertura de los mercados, aunque las reformas más radicales se ejecutaron durante la década de 1990, con la Privatización de empresas publicas y la desregularización financiera.[87]

Segundo Gobierno de Fernando Belaunde[editar]

Fernando Belaúnde Terry, Presidente Constitucional de la República (1980-1985).

Inaugurado el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry, de inmediato se restituyeron a sus propietarios los medios de comunicación expropiados por la dictadura militar, pero no se quiso revertir la expropiación de las tierras hechas al amparo de la reforma agraria. Se convocaron también a elecciones municipales, restaurándose así el origen democrático de los gobiernos locales. El triunfador en la municipalidad metropolitana de Lima fue el acciopopulista Eduardo Orrego Villacorta. En 1983, unas nuevas elecciones municipales llevaron al municipio limeño a Alfonso Barrantes, candidato de la izquierda unificada.

En el aspecto internacional, Belaúnde enfrentó con el Ecuador el llamado conflicto del Falso Paquisha (1981) y apoyó a la Argentina durante la guerra de las Malvinas (1982).

En el aspecto interno, pese a tener mayoría en el Congreso (a diferencia de su primer mandato), este segundo gobierno belaundista no colmó las expectativas de la ciudadanía. Tuvo que enfrentar los efectos desastrosos del Fenómeno del Niño de 1983 y el agravamiento de la crisis económica, cuyo signo más notorio fue una continua inflación y el alza del costo de vida. Frente a la deuda externa, el Perú aplicó un sistema económico ortodoxo, sin embargo, las inversiones extranjeras se ven totalmente aminoradas, las exportaciones sufren una fuerte caída, se reducen de los salarios y la Inflación se hace más elevada. Todo ello ocasionó una oleada de huelgas y paros laborales, que se prolongaría durante todo el gobierno.

«El pueblo lo hizo», era la frase que solía repetir Belaúnde al contemplar las obras realizadas por los pobladores con la ayuda de su gobierno, mediante el esquema de Cooperación Popular.

Pero indudablemente el suceso negativo más relevante fue el surgimiento del accionar de grupos terroristas de inspiración comunista que pretendían instaurar un nuevo Estado mediante la lucha armada: Sendero Luminoso (1980) y el MRTA (1984). El miércoles 3 de marzo de 1982. Un comando armado de Sendero Luminoso, asalto la cárcel de ayacucho, en el altercado fallecieron dos policías y diez subversivos, sin embargo se liberaron a 70 senderistas y 304 presos comunes habían aprovechado la oportunidad para huir, en consecuencia, las Fuerzas combinadas de la Policía Nacional, ejecutaron a tres detenidos senderistas que se encontraban heridos en el hospital de Huamanga.

Las reiteradas violaciones de los derechos humanos en las regiones del conflicto, los crímenes y abusos no divulgados de efectivos militares y policiales peruanos, así como los de Sendero Luminoso, convirtieron al segundo gobierno de Belaúnde en uno de los más violentos de la historia de Perú. Los hechos más graves sucedidos fueron la masacre de Uchuraccay, donde nueve periodistas fueron asesinados por los moradores de dicho distrito andino al confundirlos con militantes de Sendero (26 de enero de 1983); El 3 de abril, de 1983 Sendero Luminoso llevo a cabo la Masacre de Lucanamarca en el Departamento de Ayacucho, donde, con el pretexto de imponer una "sanción ejemplar" a su población por haber apoyado al Estado del Perú, mataron brutalmente a 69 personas. De los asesinados, 18 eran niños, incluyendo uno que tenía solo seis meses de edad. También mataron a once mujeres, algunas de las cuales estaban embarazadas. Ocho de las víctimas tenían entre cincuenta y setenta años de edad. La mayoría de las víctimas murieron por heridas de machete y hacha, y algunos fueron disparados a corta distancia en la cabeza. Los miembros de Sendero Luminoso también quemaron a los pobladores con agua hirviendo.[88]​ También se ejecuto la Masacre de Putis, donde más de un centenar de civiles fueron masacrados por una unidad del ejército al ser confundidos también con militantes de Sendero y enterrados en un conjunto de fosas comunes clandestinas (diciembre de 1984).

No obstante, Belaunde llevó adelante una política de obras públicas, especialmente en lo referente a la educación, vivienda y carreteras. Se construyeron las represas de Condoroma y Gallito Ciego, se terminó una etapa más de la Central Hidroeléctrica del Mantaro, se empezó la construcción de la central hidroeléctrica de Carhuaquero, se fundó la Ciudad Constitución (en plena selva de Pasco), se continuó la carretera marginal de la selva, se construyeron hospitales, postas sanitarias y colegios en todo el país, así como conjuntos habitacionales en varios lugares del Perú, principalmente en Lima, donde destacan las Torres de San Borja, Limatambo, Precursores, Marbella, Pachacámac y Carlos Cueto Fernandini; y en el Callao, la Ciudad Satélite de Santa Rosa.

El desgaste sufrido por la centro-derecha peruana en el quinquenio de 1980-1985, aseguraron el triunfo del Partido Aprista en elecciones generales de 1985, cuyo líder, el diputado Alan García Pérez, se convirtió así en el primer presidente aprista de la historia, luego de vencer a la candidatura izquierdista del doctor Alfonso Barrantes, entonces alcalde de Lima.

Primer Gobierno de Alan García[editar]

Alan García, Presidente Constitucional de la República (1985-1990).

El primer gobierno de García, contó al principio con un masivo apoyo popular. Muy dado a las poses grandilocuentes y al discurso efectista, García empezó rompiendo con los organismos internacionales de crédito, al anunciar que solo destinaría el 10 % de las exportaciones al pago de la deuda externa. El FMI declaró entonces al Perú “inelegible”, es decir, no propenso a recibir nuevos créditos.

Merced a diversas medidas populistas que aplicó García al inicio de su gobierno, se produjo una temporal reactivación de la economía. Se impuso un tipo de cambio del dólar por debajo del precio real (Dólar MUC) para ayudar a los "inversionistas privados". Entraron a trabajar militantes apristas sin los requisitos necesarios a las diferentes entidades públicas, llámese ENTELPERÚ, ELECTROPERÚ y otras.

Cartel de Sendero Luminoso celebrando cinco años de guerra popular, se puede apreciar la imagen de Abimael Guzmán sosteniendo la bandera de dicho grupo terrorista.

Sin embargo, al agotarse la capacidad de gasto del estado, los problemas económicos empezaron a agudizarse. García culpó a los “circuitos financieros internacionales” de la crisis económica y para solucionarla emprendió una fallida estatización de la banca. Esta última acción generó la protesta de la sociedad civil liderada por el escritor Mario Vargas Llosa, quien, al frente del llamado Movimiento Libertad (neoliberal y pro empresa), encabezó una coalición de fuerzas de centro derecha, denominada Frente Democrático (Fredemo), con miras a las elecciones generales de 1990. El discurso de Vargas Llosa propició que el pensamiento liberal, hasta entonces excluido del debate político (dominado por la derecha conservadora y la izquierda radical), fuera ganando terreno, especialmente entre la clase media.

Se aplicó un sistema económico heterodoxo y un plan, denominado (Plan Cero), el cual generó una Inflación aún mucho mayor, sobre todo en relación con los productos importados. Finalmente, García se vio en la necesidad de sincerar la economía, aplicando un severo shock, anunciado el 6 de septiembre de 1988 (conocido como el “paquetazo”). La crisis económica alcanzó entonces su peor nivel, con una hiperinflación galopante (producto de la emisión masiva de moneda sin respaldo), la devaluación constante de la moneda y escasez de alimentos. Una de las imágenes más recurridas por los peruanos de entonces es las largas colas formadas para conseguir algunos productos básicos, las más de las veces sin éxito.

Por si fuera poco, se produjo el aumento de la actividad terrorista de Sendero Luminoso y el MRTA. Los terroristas les disparaban a los pobladores y les prendían fuego a las casas con todos los ocupantes adentro, esto a su vez, desencadenó una desmedida represión militar como en la Masacre de Accomarca. Dentro de este contexto se produjo el caso de la matanza de terroristas amotinados en los distintos centros penitenciarios de Lima, el 19 de junio de 1986, suceso conocido como la matanza de los penales. Otro episodio sangriento fue la masacre de decenas de campesinos en el pueblo ayacuchano de Cayara en 1988. Se formaron escuadrones de la muerte, como el autodenominado Comando Rodrigo Franco, los que amedrentaron a sospechosos de terrorismo y a críticos de la política antiterrorista. Por otro lado, en 1990 el líder del MRTA, Víctor Polay Campos huye del Penal de Canto Grande con 47 de sus compañeros.

El escritor Mario Vargas Llosa, hacia 1982.

Los principales candidatos presidenciales que se presentaron en las elecciones generales de 1990 fueron el ya mencionado Mario Vargas Llosa, por el Fredemo, y Luis Alva Castro, candidato oficialista del Partido Aprista y ex ministro de economía. Sin embargo, faltando pocas semanas para las elecciones, surgió una figura hasta entonces desconocido en política, el ingeniero agrónomo y ex rector de la Universidad Nacional Agraria, Alberto Fujimori Fujimori, que encabezaba un improvisado partido llamado Cambio 90. En las elecciones del 8 de abril de 1990 Fujimori quedó en segundo lugar detrás de Vargas Llosa, forzando así a una segunda vuelta electoral. Esta se realizó el 10 de junio de 1990. Fujimori, apoyado por el APRA y la izquierda, ganó abrumadoramente con el 62 % de los votos, frente al 38 % que obtuvo Vargas Llosa.

La derrota de Vargas Llosa, que hasta poco antes de la primera vuelta era el gran favorito, se atribuyó a su anuncio de aplicar un shock económico para estabilizar la economía, algo que fue hábilmente explotado por los apristas, que difundieron un spot televisivo que mostraba el supuesto efecto devastador de tal medida, lo que espantó sin duda a muchos electores. Otra razón sería la desenfrenada campaña electoral de los candidatos al parlamento del Fredemo, que saturaron con sus spots y avisos los medios de comunicación. También hubo muchos que reprocharon a Vargas Llosa el hecho de aliarse con partidos tradicionales (AP y PPC), que ya habían tenido un paso nada exitoso por el poder.

Gobiernos de Alberto Fujimori[editar]

Alberto Fujimori, Presidente Constitucional (1990-1992); Presidente del Gobierno de Emergencia (1992-1993); Presidente Constitucional (1993-1995); (1995-2000); (2000).

El gobierno de Fujimori se inauguró el 28 de julio de 1990, sin embargo, el partido oficialista (Cambio 90), no obtuvo mayoría en el Congreso de la República frente a las mayorías relativas del Partido Aprista Peruano y el Fredemo, en medio de la expectativa general. Para enfrentar la crisis económica y la hiperinflación, Fujimori aplicó el llamado Fujishock, siguiendo las directivas del Fondo Monetario Internacional. En el aspecto político, desarrolló un discurso contra los partidos y los políticos llamándolos tradicionales, a los que culpó de la calamitosa situación del país. Utilizando aquello como pretexto y en medio de denuncias de corrupción contra miembros de los parientes presidenciales; en contraste, para los temas frontales de la lucha antiterrorista en el Congreso no se llegaba a una mayoría y muchas de las sesiones claves no contaban con el quórum suficiente para las aprobaciones respectivas, Ante la negativa del Congreso para concederle amplios poderes a Fujimori para legislar sin fiscalización, el domingo 5 de abril de 1992, encabezó un golpe de estado denominado el autogolpe de 1992, con apoyo de las Fuerzas Armadas, mediante el cual se disolvió ambas cámaras del Congreso e intervino al Poder Judicial. El depuesto Congreso del Perú siguió reuniéndose inicialmente en secreto y luego sesionando en el Colegio de Abogados de Lima en donde intentó declarar la vacancia de Alberto Fujimori al considerar su Autogolpe inconstitucional y nombrar al vice-presidente Máximo San Román como Presidente constitucional de la República , pero, Fujimori convocó a un Congreso constituyente, el cual lo ratifico como presidente constitucional y promulgó la Constitución de 1993, la misma que está actualmente en vigencia.

Durante el gobierno de Fujimori se tomaron medidas drásticas contra el terrorismo, una amenaza social que desangraba al país desde los años 80, el Perú se encontraba en una situación de inseguridad civil interna debido a los constantes y crecientes ataques terroristas. perpetrados con Coches bomba y Dinamita, el 5 de junio ocurre un Atentado contra Frecuencia Latina, poco tiempo después, el 16 de julio de 1992, en la Avenida Larco ocurrio el Atentado de Miraflores de 1992. Las condenas contra Sendero Luminoso llegaron desde distintos puntos del mundo, así como también la solidaridad con el pueblo y gobierno peruano para sobreponerse a esta situación.[89]

El 12 de setiembre de 1992, (El GEIN), tras meses de seguimiento, capturó en una casa ubicada en Surquillo al hombre más buscado en aquella época, el lider de Sendero Luminoso y cabecilla terrorista Abimael Guzmán.

El Primer encuentro entre Abimael Guzmán y Vladimiro Montesinos en la Isla de San Lorenzo. (1 de octubre de 1992).

El gobierno de fujimori también empleo organizaciones Paramilitares para enfrentar la amenaza Terrorista como el Grupo Colina partícipe de masacres como la de La Cantuta, Barrios Altos o la Masacre del Santa, Además, aplicó reformas neoliberales en la economía, que plantaron los cimientos necesarios para la recuperación de la maltrecha economía peruana y su ulterior despegue.

Los años noventa significaron así la definitiva cancelación del modelo económico dirigido por el Estado que regía el Perú desde la época del reformismo militar de los 70. Fue entonces cuando se redujo el tamaño del Estado, se abrió la economía al mercado internacional, y se privatizaron una serie de empresas estatales, muchas de las cuales habían sido utilizadas como botines políticos por los partidos políticos en el poder. Esto ocasionó que miles de trabajadores perdieran su empleo y se vieron obligados a realizar faenas informarles y es que con éstas medidas también abolió la estabilidad laboral: desde entonces el jubilado comenzó a perder su poder adquisitivo en sus pensiones. Gozando de popularidad por su victoria sobre el terrorismo y sus aciertos en el plano económico.

Fujimori, fusiona el Ministerio de vivienda y construcción con el de transportes y comunicaciones, también, se crea la superintendencia de las administradoras de fondos de pensiones y se instala la Defensoría del Pueblo, además, aplica medidas Clientelistas para ganarse el apoyo del sector con mayor nivel de pobreza, mediante prebendas, a beneficios y regalos, se entrega a más de un millón de familias títulos de propiedad, se crean grandes comedores populares de a un sol para poder, de esta manera, aliviar en algo la pobreza extrema, gracias a la ayuda del gobierno japonés, se hace posible la entrega de los servicios más indispensables como es el agua, desagüe y la luz a los pueblos jóvenes, se ejecuta el proyecto Cerro Verde, se combatió a tiempo los azotes que trajo el fenómeno del niño en la zona norte del país y además se aprovechó las aguas juntadas para construir grandes reservorios de agua potable y se construyeron colegios, postas médicas y hospitales en todo el territorio nacional, estas medidas populistas incrementaron su nivel de aprobación.

En las Elecciones generales de Perú de 1995, Alberto Fujimori logró nuevamente la Presidencia del Perú, y obtuvo mayoría absoluta en el Congreso, fue reelegido en 1995, derrotando a la candidatura del embajador Javier Pérez de Cuellar, sin necesidad de ir a segunda vuelta.

Alberto Fujimori y su hija durante la victoria electoral de 1995.

Ya en 1995, el gobierno empezaba con condiciones mucho más favorables que las que se conocían en la década de los 80s. Ya no había hiperinflación, se daban las primeras inyecciones de capital financiero externo y la economía empezaba a circular. Sin embargo, Fujimori no supo aprovechar tales condiciones para crear un verdadero desarrollo. En ese sentido, no generó empleo ni disminuyó los niveles de pobreza en la sociedad, dos factores que fueron de suma importancia, ya que eran los motivos por los cuales fue capaz de reelegirse.

En este segundo gobierno, se puso en funcionamiento un programa de esterilizaciones forzadas para las mujeres indígenas (esencialmente quechuas), con el nombre de "Plan de salud pública" y que fue presentado el 28 de julio de 1995. El plan fue financiado principalmente por la Agencia de Cooperación Internacional Estadounidense con 36 millones de dólares y, con una cantidad mucho menor, por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).[90]​ Este plan de esterilizaciones forzosas, se realizó 'bajo presiones, amenazas e incentivos con alimentos, sin que fueran debidamente informadas' a más de 200.000 mujeres.[91][92]​, en contraste, se creó el Ministerio de Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano el cual tenía como objetivo principal promover el desarrollo de la mujer disminuyendo las desigualdades de género existentes en el país y además la promoción de derechos para otros grupos sociales minoritarios normalmente discriminados en el Perú.

También, se logró terminar la delimitación de la frontera norte con la República del Ecuador, después del conflicto del Cenepa, ambos paises aceptaron la fijación de la frontera en un tramo de 78 kilómetros en acuerdo a un dictamen de los garantes del Protocolo de Río de Janeiro y la declaración de Paz de Itamaraty de 1995.

Los medios de prensa que realizaban una oposición al gobierno o investigaban sobre corrupción o narcotráfico fueron obligados a reducir su nivel de circulación en el país. La finalidad de esto era disminuir su impacto sobre la opinión pública. Asimismo, la televisión fue una herramienta política muy usada por Fujimori para generar una buena percepción del gobierno. Ademas se popularizó la Prensa chicha, la cual albergó a editoriales controladas por Vladimiro Montesinos. Dichos medios escritos realizaron campañas de desprestigio en contra de sus opositores Alberto Andrade y Luis Castañeda Lossio o personalidades como Jimmy Santi. El auge comercial distingió a los tradicionales por el uso de portadas no periodísticas, una audiencia masiva en el sector D (Clase baja) y E (Pobreza extrema) y el uso de material provocativo para promocionarlo.[93]

Réplica de la residencia del Embajador de Japón en Lima, construida para el entrenamiento de las fuerzas especiales que participaron en la Operación Chavín de Huántar.

El 17 de diciembre de 1996, 14 miembros de la organización terrorista peruana Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) dirigidos por Néstor Cerpa Cartolini, tomaron como rehenes a cientos de diplomáticos, oficiales del gobierno, militares de alto rango y hombres de negocios que asistían a una celebración en la residencia oficial del embajador de Japón en Perú, durante la crisis y actuó en busca de una salida pacífica, visitando a los rehenes y negociando con su líder, pero, después de varios fracasos en la negociación y ante la perspectiva que los secuestradores empiecen a negar la atención médica a los rehenes, El 22 de abril de 1997, el Gobierno toma la decisión de ejecutar la Operación Chavín de Huántar, 148 comandos irrumpieron por varios accesos disparando contra los Terroristas, en esta acción militar sorpresiva, fueron liberados 71 de los 72 rehenes que todavía se mantenían cautivos y todos los subversivos del MRTA fueron abatidos.

Sin embargo, el autoritarismo y la red de Corrupción que tejió su principal asesor, Vladimiro Montesinos, jefe del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), acabaron por socavar al régimen fujimorista. Ya desde 1996, Fujimori inició maniobras legales para poder postular como candidato a la presidencia en el 2000, pese a que la Constitución de 1993 permitía solamente una reelección consecutiva. Para hacer viable tal proyecto, se dio la ley denominada de Interpretación Auténtica de la Constitución, por la cual no se tomaba en cuenta su primera elección de 1990, sino solo la del 1995, aduciendo que la norma constitucional se aplicaba a partir de 1993.

En las elecciones generales del 2000, Fujimori se presentó por tercera vez consecutiva como candidato presidencial, con la ventaja que le reportaba ejercer la presidencia, en desmedro de los demás candidatos. En la primera vuelta realizada el 9 de abril, Fujimori obtuvo el 49.8 % de los votos frente al 40.3 % alcanzado por el economista Alejandro Toledo (con estudios y carrera labrados en los Estados Unidos), por el partido Perú Posible. Para la mayoría, estas elecciones estaban manipuladas desde Palacio de Gobierno, y por ello, Toledo decidió no ir a la segunda vuelta (aunque sin presentar nunca su renuncia oficial ante el Jurado Nacional de Elecciones), llamando a la población a votar en blanco. El 28 de mayo, Fujimori se presentó en solitario en la segunda vuelta, y antes de ser proclamado por el JNE, fue reconocido por los comandantes generales de las Fuerzas Armadas y el director general de la Policía, lo cual constituía una irregularidad. De ese modo, tras unas cuestionadas elecciones, Fujimori logró un tercer mandato. La oposición, conformada por los diversos partidos políticos y organizaciones civiles de diversa índole, intentó evitar la juramentación de Fujimori, el 28 de julio, se realizó la Marcha de los Cuatro Suyos liderada por Alejandro Toledo. Durante la protesta, ocurrió el incendio de una sede del Banco de la Nación en Lima, en el cual murieron seis empleados, hecho que se atribuyó a elementos contratados por el gobierno para culpar a los manifestantes, sin embargo, las protestas y movilizaciones sociales a nivel nacional continuaron.

Seis semanas después, el 14 de septiembre, se difundieron filmaciones (Los Vladivideos), donde se mostraba claramente el soborno de algunos congresistas de oposición y empresarios para que favorecieran al Gobierno, lo que precipitó la caída del régimen cleptocratico, junto a las protestas sociales como el Levantamiento de Locumba. Frente a la gran inestabilidad política, el principal asesor Vladimiro Montesinos huyó del país, yendo a Panamá y finalmente a Venezuela, donde posteriormente sería capturado y traído al Perú, hallándose desde entonces en prisión. Por su parte, Fujimori abandonó el país solicitando permiso para asistir a la cumbre de la APEC en Brunéi, pero luego se dirigió al Japón, país del cual era ciudadano y desde el cual renunció por Fax, refugiándose allí. El Congreso no aceptó la renuncia y lo destituyó, inhabilitándolo para ejercer todo cargo político, por diez años. El entonces Presidente del Congreso, Valentín Paniagua, fue investido como nuevo Presidente de la República ante la renuncia de los dos vicepresidentes (Martha Hildebrandt y Luz Salgado) el 22 de noviembre, iniciándose así un nuevo período en la historia republicana del Perú conocido como La República Empresarial.[94]

La República Empresarial[95][editar]

Local de Odebrecht en el distrito financiero de San Isidro, esta empresa ha sido una de las más vinculadas en la política nacional peruana durante este periodo.

Con la consolidación del Neoliberalismo impuesto desde el gobierno de Fujimori se dieron las condiciones para la formación de la República Empresarial. Se extiende desde el 22 de noviembre del 2000 hasta la actualidad, época en el que se suceden una serie de gobiernos elegidos democráticamente, bajo la regencia de la Constitución de 1993, la imposición del sistema neoliberal materializó una política (tecno - oligárquica) y exigió recortes de impuestos para las grandes empresas, el aplastamiento de los sindicatos, la desregulación ambiental y la privatización del estado, actualmente el poder fáctico del momento son las élites corporativas, tanto nacionales como extranjeras,[96]​ aunque esta es una etapa de gran crecimiento económico,[97]​ las desigualdades sociales se incrementaron debido a la esencial (Captura del Estado) por parte de las élites empresariales que imponen un modelo único de desarrollo aprovechándose de la gran desconfianza política y de las organizaciones sociales dispersas.[98]

Gobierno provisional de Valentín Paniagua[editar]

Valentín Paniagua Corazao, Presidente de la República investido por el Congreso (2000-2001).

El gobierno de transición de Valentín Paniagua (que contó con la colaboración del ilustre embajador Javier Pérez de Cuellar, como primer ministro), se orientó a la organización de nuevas elecciones y a una profunda campaña de moralización del aparato público y las fuerzas militares que habían caído bajo la influencia del sistema, también se indultó a los presos políticos que habían sido encarcelados injustamente durante el gobierno de Fujimori. Paniagua firmó contratos de explotación de los yacimientos de gas de Camisea, y convocó a una polémica Comisión de la Verdad para investigar la lucha contra el terrorismo de los últimos años.

En el ámbito internacional, Perú retornó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y se firmó la Carta Democrática Interamericana de la OEA.

Para las elecciones generales del 2001, los principales candidatos fueron: el economista Alejandro Toledo Manrique, nuevamente por el partido Perú Posible; el expresidente Alan García, que retornó de su exilio y encabezó el Partido Aprista, al que reavivó; y Lourdes Flores, por Unidad Nacional. En la primera vuelta realizada el 8 de abril de 2001, encabezó Toledo la preferencia de la ciudadanía con 36.51 % de los votos, quedando en un sorprende segundo lugar García, con 25.7 % de los sufragios. En la segunda vuelta triunfó Toledo con el 53.08 % de los votos, mientras que García obtuvo 46.92 %.

Gobierno de Alejandro Toledo[editar]

Alejandro Toledo, Presidente Constitucional de la República (2001-2006).

El 28 de julio del 2001 juró Toledo como Presidente de la República. La paradoja de su gobierno fue que gozó de baja popularidad, envuelto en acusaciones de Corrupción de la más variada índole, durante su gobierno la tasa de inflación fue negativa demostrando una estabilidad de precios, la economía peruana logró superar la recesión y tuvo un gran crecimiento especialmente en la capital, la sierra central y la costa norte. En el 2002 se levantó un movimiento en Arequipa por el Frente Amplio Cívico de Arequipa, en rechazo al proyecto del gobierno de privatizar la empresa eléctrica Egasa para colocarla en manos de la transnacional Tractebel, lo que se traduciría en aumento de las tarifas y despido de trabajadores, ante las masivas manifestaciones el gobierno, suspendio las privatizaciones, semanas después, el Primer Ministro Roberto Dañino Zapata renunció junto con todo el gabinete. Toledo enfrentó protestas sociales en diversas localidades, ocurrió una revuelta en Ilave (Puno), donde una turba enfurecida linchó a su alcalde por motivos de malversación de fondos y nepotismo, acto que provocó la muerte de dicho alcalde y de dos regidores, así como la desaparición de 17 personas[99]​, También en este período se inició la negociación de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos el cual en su momento no fue visto con buenos ojos por los campesinos del país porque temían que tuviera un efecto negativo sobre sus economías. A los logros macroeconómicos de Toledo, habría que agregar a su favor el respeto al orden constitucional y a todas las libertades, principalmente la de prensa.

El 1 de enero de 2005 se produjo el Andahuaylazo por parte de el Etnocacerista Antauro Humala, esto divido a la medida del gobierno de Toledo, contra los oficiales que se enfrentaron a la ex dictadura del gobierno de Alberto Fujimori, Antauro lideró esta asonada con 150 seguidores del etnocacerismo, con quienes capturó la sede de la comandancia policial de dicha ciudad, el presidente Alejandro Toledo declaró en estado de emergencia a la región de Apurímac y coordinó el desplazamiento de más de 300 agentes de la DIROES al lugar de los hechos, tras el altercado, Antauro fue capturado. Por otro lado, durante su periodo se produjo la llegada a Chile de Alberto Fujimori, procedente del Japón. Se iniciaron los trámites de extradición del expresidente, sobre quien pesaban gravísimas acusaciones de violación a los derechos humanos. Dicha extradición finalmente se concretaría en el 2007.

La Carretera Interoceánica en el sur peruano.

Además se inicio la Cimentación del (Gasoducto Sudamericano), un proyecto que consistía en construir una red de gasoductos en Sudamérica planteado en octubre del año 2005 a Perú ante el descubrimiento de los yacimientos de gas de Camisea y también se edifico la Ruta interoceánica Brasil-Perú, para lograr la integración física entre los países de Sudamérica, dicho proyecto lo llevo a cabo la constructora Odebrecht en los tramos 2 y 3.[100]

Luego de la renuncia del vicepresidente, Raúl Díez Canseco Terry debido a una serie de irregularidades tributarias, salió a la luz una grabación en la que César Almeyda, ex jefe del Consejo Nacional de Inteligencia y amigo de Toledo, negociaba un acuerdo clandestino con el fallecido general Oscar Villanueva, conocido como el "cajero" de Vladimiro Montesinos. Luego de revelada la grabación, el presidente dio una conferencia de prensa en donde dio un discurso en contra de la mafia montesinista. El 14 de febrero, el presidente ratificó a Carlos Ferrero Costa en el Premierato y al siguiente día juramentó un recompuesto gabinete[101]​ con 13 miembros independiente, pero, poco tiempo después, enfrento una Crisis ministerial. La Presidencia del Consejo de Ministros envió un comunicado en el cual se anunciaba a todos los medios de prensa la renuncia del primer ministro Carlos Ferrero Costa lo que provocó la crisis total del gabinete, Fernando Olivera asumió el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, no obstante 2 días después renunció al cargo; Toledo nombró Presidente del Consejo de Ministros a Pedro Pablo Kuczynski, quién nombró a Óscar Maúrtua de Romaña como Ministro de Relaciones Exteriores.

En las elecciones generales del 2006, los principales candidatos a la presidencia de la República fueron el oficial del Ejército del Perú en situación de retiro Ollanta Humala Tasso, por Unión por el Perú; el expresidente Alan García, por el Partido Aprista; y Lourdes Flores, por Unidad Nacional. El más novel de estos candidatos, Humala, se había hecho conocido por una asonada que encabezó en las postrimerías del gobierno de Fujimori, el llamado levantamiento de Locumba. En la primera vuelta realizada el 9 de abril del 2006, Humala quedó arriba, con el 30.62 % de las preferencias, y García quedó en segundo lugar, con el 24.33 %, superando de manera ajustada a Lourdes Flores, considerada como la candidata de la derecha. La campaña por la segunda vuelta entre Humala y García planteó un dilema a miles de peruanos. A García, pese a un discurso y perfil más moderado, se le recordaba su desastrosa gestión presidencial de 1985-1990; y a Humala, con su mensaje radical orientado hacia la izquierda, se le identificaba con el autoritarismo al estilo del presidente venezolano Hugo Chávez, quien incluso intervino groseramente a su favor, algo inédito en el marco de las relaciones internacionales. Para diversos analistas, esta intromisión del chavismo favoreció a la candidatura de García. La segunda vuelta, realizada el 4 de junio de 2006, en medio de un ambiente de incertidumbre por el futuro de la democracia, dio por triunfador a García, con el 52.6 % de los votos, mientras que Humala quedó con 47.3 % de los mismos.

Segundo Gobierno de Alan García[editar]

Alan García, Presidente Constitucional de la República (2006-2011).

El segundo gobierno de Alan García Pérez se caracterizó por su marcado interés en favorecer la inversión extranjera, por el deseo de acelerar la integración del Perú con los grandes mercados mundiales y de alentar al empresariado a inyectar sus capitales en el país. En definitiva, siguió los lineamientos de la política económica trazada desde 1990 (es decir tras el fin de su primer gobierno). Entre otros acuerdos, logró finiquitar el TLC con los Estados Unidos, y acuerdos similares con China, Tailandia, Chile, Canadá, Corea del Sur y México. Parte de la bonanza en las exportaciones peruanas se debió al contexto creado por esta política, que abrió amplios y nuevos mercados. De otro lado, la inflación llegó a su nivel más bajo en décadas (2 %), lo que resulta irónico tratándose de García, cuyo primer gobierno había concluido con la mayor hiperinflación de la historia republicana. Las reservas internacionales llegaron también a un récord histórico y se mantuvo el crecimiento sostenido del país. Gracias a un adecuado manejo de la economía, el Perú pudo superar sin mayores sobresaltos la recesión mundial que golpeó a los principales compradores, los Estados Unidos, la China, etc.

El expresidente Alberto Fujimori durante el proceso judicial (2008).

El 21 de septiembre de 2007 la corte suprema de chile aprobó la petición del poder judicial en el Perú para extraditar al expresidente Alberto Fujimori, los órganos jurisdiccionales dejaron pasar una gran oportunidad para poder desarrollar ciertos principios fundamentales del derecho internacional penal y su plena vigencia en el derecho interno. Fujimori fue acusado de cometer crímenes de lesa humanidad. En abril del 2009, luego de 16 meses y 161 audiencias, la sala penal de la corte suprema, dirigida por el juez Cesar San Martín, condenó a 25 años de prisión a Alberto Fujimori , pues se le encontró culpable de los cuatro casos que comprendían el juicio.

Otro hecho importante fue la demanda presentada por el Estado Peruano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para solucionar la Controversia de delimitación marítima entre Chile y el Perú sobre la soberanía de una zona marítima de más de 67 000 km² en el océano Pacífico. El 16 de enero del 2009, el embajador peruano Allan Wagner Tizón, entregó en la sede de la Corte la demanda y el 13 de marzo presentó la memoria que sustentaba la posición peruana; mientras que Chile presentó su contramemoria el 9 de marzo del 2010. La réplica peruana se dio el 9 de noviembre del 2010 y la dúplica chilena el 11 de julio el 2011. La Corte, luego de analizar las posiciones de los dos países, dio su fallo el 27 de enero de 2014, ya bajo el gobierno de Ollanta Humala. Por este fallo el Perú recobró más de 22 000 km² (33 %) de mar.[102]

No obstante, el gobierno de García debió soportar, al igual que el anterior de Toledo, de protestas sociales en diversas localidades, siendo el episodio más sombrío la llamada masacre de Bagua, el 5 de junio del 2009, donde, un enfrentamiento entre los nativos y las fuerzas del orden ocasionó la muerte de decenas de personas, entre ellos 24 policías.[103]​, esto debido a un decreto que favorecería a grandes empresas transnacionales y mineras a usar territorio de la selva con el fin explotar grandes yacimientos de petróleo, gas y otros minerales. Otro aspecto negativo fue el llamado escándalo Petrogate, que consistió en la difusión de audios entre funcionarios del gobierno negociando la entrega de lotes petroleros a una empresa extranjera.[104]

El presidente Alan García Pérez saludado por los legisladores miembros de la Comisión de Recibo designada para darle la bienvenida a su llegada al Palacio Legislativo. Año 2010.

En las elecciones generales del 2011, se presentó por segunda vez como candidato a la presidencia el ex comandante Ollanta Humala Tasso, por la alianza electoral Gana Perú, a la que se sumaron diversos partidos de izquierda. También postularon Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, por Fuerza 2011; y Pedro Pablo Kuczynski, economista y candidato liberal, por la Alianza por el Gran Cambio. En la primera vuelta, realizada el 10 de abril, Humala obtuvo la más alta votación (31.72 %), aunque sin llegar al 50 % más uno de los votos requeridos por la Constitución. En segundo lugar quedó Keiko Fujimori, que superó con un escaso margen a Kuczynski. Ollanta y Keiko pasaron así a la segunda vuelta, lo que alarmó a un sector de la ciudadanía, ya que ambos aparentemente se identificaban con autoritarismos antidemocráticos: el fujimorismo, en el caso de Keiko, y el modelo chavista de Venezuela, en el caso de Humala. Sin embargo, Humala se esforzó en demostrar sus distanciamiento del chavismo, modificando su plan de gobierno original y jurando un "compromiso en defensa de la democracia" ante la presencia de varios destacados intelectuales, profesionales y artistas peruanos, quienes le brindaron su apoyo. Finalmente, en las elecciones de segunda vuelta realizadas el 5 de junio del 2011, Humala resultó triunfador con el 51.44 % , con un margen de 3 % de ventaja sobre su competidora Keiko.

Gobierno de Ollanta Humala[editar]

Ollanta Humala, Presidente Constitucional de la República (2011-2016).

El inicio del gobierno de Ollanta Humala generó expectativa no solo en el Perú, sino a nivel internacional, pues se creyó que acabaría con el predominio de la derecha neoliberal en su país y que se aliaría con los gobiernos de izquierda del continente. Ni lo uno ni lo otro se cumplió. La llamada “Gran Transformación” que anunciaba en su programa de gobierno original y que implicaba un giro radical al modelo económico vigente, nunca se aplicó, lo que llevó a que varios de sus congresistas (entre ellos Verónika Mendoza), abandonaran su partido, acusándolo de traición. De 47 congresistas que conformaban su bancada, se quedó con 31 al final de su gobierno. Ya desde un inicio sufrió también la baja de su primer vicepresidente, Omar Chehade, al ser descubierto éste en una reunión con jefes de la policía para favorecer a una empresa privada.[105]​ Además, Humala tuvo 7 gabinetes ministeriales, la cifra más elevada en un gobierno peruano desde la época del primer belaundismo.[106]​ El primer y más grave conflicto social que tuvo que enfrentar fue el originado por la oposición de la población al proyecto Conga de la minera Yanacocha (Cajamarca), que dejó varios muertos y obligó a la suspensión de operaciones. El proyecto Tía María (Moquegua) también se vio paralizado ante la protesta popular, que derivó también en actos violentos. En total, fueron más de 200 conflictos sociales los que tuvo que enfrentar el gobierno. También se incrementó la inseguridad ciudadana y recrudeció la delincuencia, problemas ante los cuales algunos ministros respondieron con poco tino, llegando uno de ellos a decir que solo se trataban de “percepciones” de la ciudadanía.[106]

La Línea 1 del Metro de Lima la cual es administrada por la (Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico) y su operación comercial está a cargo de las empresas Graña y Montero y Ferrovías.

El quinquenio de Humala, se caracterizó por el protagonismo de la esposa del presidente, Nadine Heredia, a tal punto que se habló de una posible usurpación de funciones. Durante algún tiempo, Heredia estuvo voceada como potencial candidata a la presidencia en el 2016 (lo que dio pábulo al expresidente García para acuñar la frase de la “reelección conyugal” .[107]​), pero acabó desplomándose su popularidad, junto con la del presidente. En las postrimerías del gobierno, Heredia, involucrada en el caso de las agendas, empezó a ser investigada por lavado de activos e impedida de salir del país.[106]​ Entre los logros del gobierno de Humala está la asignación del PBI para el sector de Educación del 2.4 % al 4 %, la creación del programa Beca 18, que benefició a más de 60.000 jóvenes; el impulso a la aprobación de la nueva Ley Universitaria;[106]​ la promulgación de la Ley de Servicio Civil basada en la meritocracia del empleado público.[105]​ Se creó el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del Perú, se impulsó grandes programas sociales como Pensión 65, Qali Warma, Cuna Más. Se dio impulso al Sistema Integrado de Salud (SIS), que da cobertura a 16 millones de peruanos; y al Plan Esperanza, que cubre tratamientos costosos en salud.[108][109]​ Se subió el sueldo mínimo de S/ 650 a S/ 750 en el 2012 y a S/ 850 en el 2016.[105]​ La inversión en grandes obras públicas también fue muy importante: destacan la construcción del Aeropuerto Internacional de Chinchero, la carretera longitudinal de la Sierra tramo 2, la Línea 2 del Metro de Lima, la modernización de la refinería de Talara, el Gasoducto Sur Peruano,[110]​ la inauguración del proyecto de irrigación Olmos, el incremento de la infraestructura vial (más de 19.000 km), etc.[105]

Si bien recibió un país creciendo a tasas de 6 % anual, durante este periodo solo se creció en un promedio de 3 % anual, lo que se atribuye a factores coyunturales externos. La pobreza disminuyó en dos puntos porcentuales.[111]​ El gobierno no estuvo tampoco exento de sospechas de corrupción, al salpicarle el escándalo del empresario Martín Belaúnde Lossio (ex asesor de la pareja presidencial), así como la acusación de un supuesto soborno y pagos de la empresa Odebrecht al mandatario peruano a cambio de concesiones de obras, caso este último investigado en Brasil en el contexto de una inmensa red de corrupción que involucra a políticos y empresarios de dicho país, investigación conocida allí como la operación Lava Jato.[105]

En las elecciones generales de 2016, los principales candidatos que se presentaron fueron Keiko Fujimori por Fuerza Popular (FP), Pedro Pablo Kuczynski por Peruanos Por el Kambio (PPK) y César Acuña por Alianza para el Progreso. Con menos opciones figuraban la izquierdista Verónica Mendoza por Frente Amplio, Alfredo Barnechea por Acción Popular, y los expresidentes Alan García (por Alianza Popular) y Alejandro Toledo (por Perú Posible). Fue Keiko Fujimori la candidata que desde el comienzo mostró la mayor preferencia en intención de voto, con un porcentaje cercano al 40 %, mientras que, más abajo, se disputaban el segundo lugar los candidatos Kuczynski y Acuña. Pero empezó a alzar vuelo la candidatura de un hasta entonces desconocido Julio Guzmán, de Todos por el Perú, que desplazó a Kuczynski y Acuña, llegando hasta el 20 % de intención de votos. Sin embargo, Guzmán fue retirado de la competencia por las autoridades electorales por no cumplir una serie de requisitos en la inscripción de su partido. También fue retirado Acuña, por violar el estatuto que prohibía dar dádivas a los electores. Ello permitió que PPK remontara al segundo lugar, seguido muy de cerca por Verónica Mendoza y Alfredo Barnechea.[112]​ Realizada las elecciones el 10 de abril de 2016, Fujimori obtuvo el 39 %, mientras que PPK logró el 21 % de votos, superando por un corto margen a Verónica Mendoza, que obtuvo el 19 %. En el Congreso, el fujimorismo obtuvo 76 escaños de 135, obteniendo así una mayoría absoluta. La disputa electoral quedó así reducida entre Fujimori y Kuczynski, en medio de una reñida contienda en la que proliferaron los mutuos agravios; realizado el balotaje o segunda vuelta electoral, el 5 de junio de 2016, Kuczynski resultó ganador por un ajustado margen, de más de 40.000 votos, apenas 2 décimas en el porcentaje total.[113]​ Influyó mucho en el resultado, a decir de los analistas, la intervención a última hora de Verónica Mendoza, que desde el Cuzco invocó a la ciudadanía a votar por PPK para impedir la llegada al poder del fujimorismo (motejado como dictatorial, corrupto y mafioso), en momentos en que la victoria de Keiko parecía inminente.[114]

Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski[editar]

Pedro Pablo Kuczynski, Presidente Constitucional de la República (2016-2018).

El 28 de julio de 2016 Pedro Pablo Kuczynski juró como Presidente de la República en la ceremonia de toma de mando realizada en el Congreso de la República. En junio de 2016 venció en las elecciones generales a Keiko Fujimori de Fuerza Popular con 8.596.937, es decir el 50,12 por ciento de los votos.[115]​ Sin embargo, en esas mismas elecciones, Fuerza Popular logró mayoría en el Congreso[116]​ mientras que la bancada oficialista de Peruanos Por el Kambio obtuvo unos pocos asientos en el congreso.[117]​ Desde el principio, las relaciones entre el Legislativo controlado por Fuerza Popular y el Ejecutivo fueron tensas, y el 15 de septiembre de 2016 el Congreso le negó el voto de confianza al entonces presidente del Consejo de Ministros Fernando Zavala, con lo que Kuczynski tuvo que nombrar a un nuevo gabinete.[118]​ Este incluyó cinco nuevos ministros, y fue presidido por la segunda vicepresidenta y hasta entonces congresista Mercedes Aráoz Fernández.[119]​ Su gobierno estuvo asimismo marcado por el Caso Odebrecht.[120]​ El propio Kuczynski fue objeto de un pedido de vacancia en el Congreso por sus conflictos de interés con esa empresa mientras fue ministro durante el gobierno del presidente Alejandro Toledo (2001-2006), que en un primer intento no prosperó.[121]​ Poco después, le concede un indulto humanitario al expresidente Alberto Fujimori, quien purgaba una pena de 25 años por crímenes contra los derechos humanos.[122]​ La decisión desencadenó protestas masivas en Lima y otras ocho ciudades[123]​ así como la renuncia de tres de sus ministros y las críticas de un amplio espectro de personalidades.[124][125]

Pedro Pablo Kuczynski anunciando su renuncia al cargo presidencial en su último mensaje a la nación.

Todo ello derivó en una crisis política nacional, que finalmente desembocó en un segundo proceso de vacancia presidencial, promovida por la izquierda y apoyada por los fujimoristas de Fuerza Popular. Pero unos días antes de debatirse en el Congreso el pedido de vacancia, los fujimoristas revelaron unos videos y audios donde se mostraba que operadores del gobierno, incluyendo un ministro de Estado, negociaban con un congresista de Fuerza Popular para comprar su voto en contra de la vacancia, a cambio de obras para su región. Al día siguiente, el presidente envió su carta de renuncia al Congreso, que fue aceptada el 23 de marzo de 2018.

Gobierno de Martín Vizcarra[editar]

Martín Vizcarra, Presidente Constitucional de la República.

El mismo día en que fue aceptada la renuncia de Kuczynski juramentó como nuevo presidente el ingeniero Martín Vizcarra, por estar en la línea de sucesión en su condición de primer vicepresidente de la República.

Vizcarra anunció que renovaría totalmente al consejo de ministros y presentaría al nuevo en un plazo de diez días.[126]​ El 27 de marzo de 2018, Edmer Trujillo Mori juramentó como Ministro de Transportes y Comunicaciones, debido a que el hasta entonces titular en funciones (Bruno Giuffra) se encontraba cuestionado por supuestamente ofrecer obras a congresistas a cambio de votos. El 2 de abril juramentó el nuevo gabinete ministerial, en una ceremonia realizada en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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