Historia del catolicismo en Argentina

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Este artículo se refiere a la historia de la Iglesia católica en Argentina.

La Iglesia en la Época Virreinal[editar]

Gracias a la célebre bula del Papa Pablo III Sublimis Deus de 1537 que declara a los indígenas hombres con todos los efectos y capacidades de cristianos, hubo un gran contraste entre la colonización española, la anglosajona y francesa en América. [1] En el Imperio Español la unidad social se concebía a través de la unidad de la Fe de la Iglesia Católica.

Francisco Solano junto a Juan José de Vértiz y Salcedo, Pedro de Cevallos y Hernando Arias de Saavedra en el Monumento a España (Buenos Aires). Como atributo, Francisco es representado tocando el violín

En 1589 llega al Tucumán el sacerdote franciscano Francisco Solano evangelizando a los aborígenes del lugar por más de catorce años.

En 1547 el papa Pablo III creó la Diócesis del Río de la Plata, en 1570 la Diócesis del Tucumán, el 6 de abril de 1620 se crea la Diócesis de Buenos Aires y en 1807 la Diócesis de Salta. Todas ellas eran sufragáneas de la Arquidiócesis de La Plata, con sede en la ciudad de Charcas, actual Sucre.

En 1597 el obispo Fernando de Trejo y Sanabria convoca al primer sínodo diócesano en el actual territorio argentino, para organizar a la Diócesis del Tucumán, la actual Arquidiócesis de Córdoba.[2] [3]

En 1748 llegaron a Buenos Aires la orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem, conocidos simplemente como los bethlemitas. Se hicieron cargo del Hospital de San Martín de Tours, fundaron el Hospital de la Residencia y otro hospital para enfermos terminales, infecciosos y dementes, en donde hoy se encuentra el Hospital Rawson.

Influencia jesuítica hasta su primera expulsión[editar]

Vista de la Manzana Jesuítica en el siglo XVIII. Dichos edificios aún se conservan. En la esquina se observa la iglesia de la Compañía de Jesús. A continuación se destacan la antigua sede de la Universidad (actual museo y biblioteca mayor) y el Colegio Monserrat.

En 1585 los jesuitas llegan a Santiago del Estero, en 1587 llegan a Córdoba, en 1588 llegan los jesuitas que luego fundaran las Misiones jesuíticas guaraníes y en el mismo año llegan al Río Salado para evangelizar a los pampas.[4]

Desde su llegada, los jesuitas erigieron a Córdoba como el centro de la Provincia Jesuítica del Paraguay, en el Virreinato del Perú. Para ello necesitaban un lugar donde asentarse y así iniciar la enseñanza superior. Fue así que 1599, y luego de manifestarle dicha necesidad al cabildo, se les entregaron las tierras que hoy se conocen como la Manzana Jesuítica.[5]

En 1613 con apoyo del Obispo Trejo, fue fundada la Universidad jesuítica de Córdoba, la más antigua del país y una de las primeras de América. Ese año también se crea la Librería Grande (hoy Biblioteca Mayor), que según registros llegó a contar con más de cinco mil volúmenes.

En 1624 fue fundada la Universidad jesuítica de Chuquisaca que desde su creación, tuvo una notable influencia en toda la región de Sudamérica.

En 1609 se funda la primera de las misiones jesuíticas guaraníes. Las treinta misiones llegaron a ser, en el siglo XVIII, un verdadero emporio comercial, un "estado dentro del estado" como lo denominaban sus detractores, que se estableció como un sistema de organización económica y social distinto al de las colonias que las rodeaban. Su autonomía y la adaptación de la organización social comunitaria de los guaraníes a un nuevo contexto permitió al sistema subsistir y progresar. Las misiones eran pueblos indígenas, administrados por los mismos guaraníes (bajo la mirada paternalista de los misioneros), donde la tierra se dividía en dos: la tupá mbaé (propiedad de Dios), comunitaria, y la avá mbaé (propiedad del hombre), para la explotación familiar. El excedente era comercializado por todas las colonias circundantes (el Plata, Tucumán, el Brasil y hasta el Alto Perú y España) y les proporcionaba medios a los jesuitas para expandir las misiones y mantener sus colegios y universidades (como los que tenían en Córdoba, centro regional de la Compañía de Jesús).

Los principales productos comercializados por las misiones eran la yerba mate, el tabaco, el cuero y las fibras textiles. Sin embargo, las misiones debieron soportar un fuerte asedio de los bandeirantes, partidas de portugueses que se internaban en la selva para "cazar indios" con el objeto de venderlos como esclavos en su base de San Pablo, que irónicamente nació como reducción jesuita). Las Misiones jugaron un papel clave en la defensa del Paraguay y el Río de la Plata de la expansión portuguesa. Justamente, después de la batalla de Mbororé, en 1641 (que duró 10 días), en la que un ejército de guaraníes al mando de los jesuitas (muchos de los cuales habían sido antes soldados) derrotó a una bandeira (un ejército lusobrasileño de bandeirantes) , que se les permitió por primera vez a los indígenas utilizar armas de fuego (si bien sólo las de menor calibre). Estos ejércitos misioneros fueron de gran utilidad durante los enfrentamientos entre España y Portugal en el Río de la Plata.

No sólo a trabajar, rezar y pelear les enseñaron los jesuitas, sino también música y otras artes (de las que aún se pueden admirar se destacan las "barrocas" arquitecturas exornadas con relieves barrocos resaltados en las piedras sillares o tallados en los rojos ladrillos de tipo romano. Es así que, luego de la expulsión de los jesuitas, muchos guaraníes se trasladaron a las ciudades coloniales, como Corrientes, Asunción o Buenos Aires, donde se destacaron como compositores y maestros de música, plateros y pintores.

Los primeros Jesuitas llegan a Buenos Aires durante el gobierno de Hernandarias en 1608 y fundan el Colegio de San Ignacio y en 1675 fundan el Real Colegio de San Carlos.[6] En 1654 el Cabildo de Buenos Aires encomendó a los jesuitas atender la educación juvenil de la ciudad.

Los sacerdotes de la Compañía de Jesús, se instalaron al sur del Río Salado entre los años 1740 y 1753, con el fin de establecer una población permanente en la frontera del estado colonial. Su intención fue la de hacer sedentarios e instruir a los indígenas en la doctrina cristiana. La primera reducción, fue la "Reducción de Nuestra Señora en el Misterio de su Concepción de los Pampas", fundada en año 1740 en la margen sur del Río Salado, por los padres Manuel Quevedo y Matías Strobel. La segunda fue la "Reducción de Nuestra Señora del Pilar de Puelches", fundada en el año 1746 cercana a la margen de la actual Laguna de los Padres, por los misioneros Joseph Cardiel y Tomás Falkner. Finalmente, la "Misión de los Desamparados de Tehuelches o de Patagones", fue fundada en el año 1749 a cuatro leguas al sur de la anterior, por el padre Lorenzo Balda. Allí lograron evangelizar a un gran número de indios pampas. Strobel medió entre las autoridades de Buenos Aires y los pampas para establecer la paz entre ellos. Falkner y su colega jesuita Florián Paucke recogieron una gran información acerca de las costumbres y usos de los indios pampas y guaraníes que plasmaron en libros y exquisitos dibujos que dieron origen a la etnografía en el actual territorio argentino.

La Expulsión de los jesuitas del Imperio Español de 1767 hizo que 2.630 jesuitas tuvieran que dejar Iberoamérica lo que significó un terrible golpe a nivel educativo ya que la inmensa mayoría de las instituciones educativas del territorio estaban a cargo de ellos como profesores.[7]

La Independencia[editar]

El culto de la «diosa Razón» durante la Revolución Francesa.

Pero desde su emancipación la Nación Argentina estuvo influida por dos corrientes de pensamiento distintas:[8]

Moneda de EEUU con el lema "En Dios Confiamos"

1) La racionalista, laicista e iluminista de Voltaire que sustentó la filosofía política de la Revolución Francesa[9] y que influyó por ejemplo en el Dean Funes en Córdoba.

2) Otra anterior, de inspiración cristiana, influida, por un lado, por la doctrina del sacerdote jesuita Francisco Suárez,[10] de la Escuela de Salamanca, que pregonó que la autoridad es dada por Dios pero no al rey sino al pueblo[11] que fue aprendida en la Universidad jesuítica de Chuquisaca por los principales patriotas que impulsaron la Revolución de Mayo; y por otro, por el ejemplo de la Revolución Americana que, aunque tuvo otros orígenes, su lema nacional es In God we trust (en inglés: «En Dios confiamos»).[12]

En los primeros tiempos de la Argentina, Cornelio Saavedra y luego fray Cayetano Rodríguez, fray Francisco de Paula Castañeda, el Pbro. Pedro Ignacio de Castro Barros, el Gral. Manuel Belgrano, Esteban Agustín Gascón, Gregorio García de Tagle, entre otros, fueron grandes defensores del pensamiento católico y de la Iglesia contra el anticatolicismo de los grupos liderados primero por Mariano Moreno y Juan José Castelli,[13] [14] y después por el gobernante Bernardino Rivadavia que en 1822 entre otras medidas cerró varios conventos, se apoderó de todos los bienes que pertenecían a las órdenes religiosas, incautó los bienes propios del Santuario de Luján, de los de la Hermandad de Caridad, del Hospital de Santa Catalina y otros.[15]

La Revolución de Mayo dividió al clero.[16] El presbítero Manuel Alberti y el deán Gregorio Funes participaron del lado revolucionario. Los obispos Nicolás Videla del Pino, Benito Lué y Riega y Rodrigo de Orellana estaban en contra de la Revolución. En 1812 el prior de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem, José de las Ánimas, participó del Motín de Álzaga y al fracasar la asonada fue ahorcado.

En marzo de 1813 se suprimen los Tribunales de la Santa Inquisición en todo el territorio de las Provincias Unidas.[17]

Los primeros esfuerzos sistemáticos por impulsar la educación, a todos sus niveles, se rastrean hasta Manuel Belgrano. Durante su labor como Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, fundó la Escuela de Náutica y la Escuela de Matemáticas. Impulsó incansablemente la creación de la Academia de Geometría y Dibujo y abogó por la creación de una Escuela de Comercio, una academia de Matemáticas y otra de Arquitectura y Perspectiva. Belgrano impulsó la educación tanto primaria, técnica como universitaria, en un contexto hostil, donde la Corona boicoteaba cualquier esfuerzo de educación en las colonias. También aboga Belgrano por la educación de las mujeres, algo poco común a comienzos del siglo XIX. El fervor de Belgrano por la educación puede entenderse cuando este destina íntegramente las recompensas monetarias como trinfador contra las fuerzas realistas a la creación de cuatro escuelas primarias, pero acaba muriendo sólo y en la pobreza.

La población era católica y poseían una gran devoción a los temas del culto, como por ejemplo durante la Reconquista de Buenos Aires se proclamó a Nuestra Señora del Rosario como gestora de la victoria contra los ingleses, el general Manuel Belgrano a cargo de las tropas del norte nombró a Nuestra Señora de la Merced como «generala» del Ejército. José de San Martín, que sucedió a Belgrano, proclamó a la Virgen del Carmen patrona del Ejército de Los Andes.

La libertad de culto en Argentina era promovida principalmente por comerciantes ingleses que se encontraban en Buenos Aires, si bien esto no se logró de manera nacional, si un acuerdo entre Argentina y Gran Bretaña permitió la libertad de culto de los ciudadanos ingleses, esto se aplicó sólo a Buenos Aires debido a la negativa de las provincias interiores de aceptar la libertad de culto.

En 1822 el ministro Bernardino Rivadavia lleva adelante una reforma política y social durante el gobierno de Martín Rodríguez que pronto entrará en conflicto con la Iglesia.

Rivadavia era católico pero había adoptado las ideas regalistas de Europa y quiso aplicarlas en el país. Esta doctrina sostenía que no existía un Iglesia Universal regida por el Papa sino que existían comunidades nacionales de fieles a los cuales el gobierno podía dirigir. Rivadavia contó con el apoyo de algunos sacerdotes como Valentín Gómez, Gregorio Funes, Julián Segundo de Agüero y otros.

El 1 de julio de 1822, Rivadavia publicó una serie de decretos reformistas, que fueron completados seis meses más tarde por la ley de la Cámara de Representantes que dictó, el 21 de diciembre, la "Ley de Reforma General".

Estas resoluciones afectaban principalmente a las órdenes religiosas, cuyos miembros eran considerados más adictos a la Santa Sede que los sacerdotes del clero secular.

Algunas medidas fueron:

  • El Gobierno decretó el cierre de varios conventos, como los de los Bethlemitas, Recoletos y Mercedarios; al mismo tiempo se apoderó de todos los bienes que pertenecían a estas órdenes religiosas.
  • El Gobierno incautó los bienes propios del santuario de Luján, de los de la Hermandad de Caridad, del Hospital de Santa Catalina y otros.
  • El gobierno tomó sobre sí la responsabilidad de dar permisos para abandonar el estado religioso a quienes así lo deseaban.
  • Se declararon suprimidos los diezmos, impuesto tradicional que servía para el sostenimiento del clero.
  • No podría haber convento con más de 30 religiosos ni con menos de 16, bajo la pena de supresión y confiscación de bienes.
  • Ningún religioso podría pronunciar sus votos de consagración perpetua antes de lo 25 años de edad.
  • No se reconocería la existencia de ninguna autoridad religiosa que residiera fuera del país y pretendiera tener poder sobre el clero secular y regular[18]

La reforma desató una verdadera guerra periodística. Por un lado Juan Cruz Varela y Florencio Varela defendían la posición del Gobierno en "El Centinela" y "El Lobera del Año XX". Por el otro fray Cayetano Rodríguez y fray Francisco de Paula Castañeda atacaban vigorosamente a Rivadavia. El Gobierno decidió exiliar a Castañeda a Carmen de Patagones, pero el fraile escapó a Montevideo. El presbítero Mariano Medrano —Vicario Provisorio de la Santa Sede al haber quedado vacante el puesto de obispo de Buenos Aires desde 1812— se opuso enérgicamente a las reformas rivadavianas. Entre los opositores más prominentes a las políticas de Rivadavia se encontraba el fraile Francisco de Paula Castañeda periodista y escritor satírico que le dedicó a Rivadavia las siguientes líneas:

No hay provenir maravilloso

ni otro contenido más delicado
que librarse del Sapo del Diluvio
El Sapo es Rivadavia o Rivaduvio

o el Robespierre el renegado

Las reformas de Rivadavia provocaron el descontento de parte de la población y el 19 de marzo de 1823 Gregorio Tagle dirige una revuelta armada que logra tomar el Cabildo pero que al final fracasa y algunos de sus cabecillas fueron ejecutados.

En 1824 el Arzobispo Giovanni Muzi llegó a Argentina dentro de su función de restablecer los lazos entre el Vaticano y los gobiernos sudamericanos, pero se enfrentó a Rivadavia ya que el Vaticano no quería reconocer la independencia del país y su comitiva fue despedida de Buenos Aires de malos modos.

El 12 de agosto de 1821 se funda la Universidad de Buenos Aires y su primer rector fue el sacerdote Antonio Sáenz, y su sucesor fue otro sacerdote Valentín Gómez, este último adicto a Rivadavia.

Desde 1829 a 1851 la Iglesia contó con la actitud favorable de Juan Manuel de Rosas.[19]

Rosas[editar]

Durante el gobierno de Rosas cientos de irlandeses comienzan a establecerse en el país. El padre Anthony Dominic Fahy se convirtió en el jefe de los irlandeses. Los irlandeses, orgullosos de su herencia británica, se resistían a integrarse con los criollos y comenzaron a crear una «iglesia segregada» dentro de la Iglesia Católica, celebraban su fe en iglesias propias, en inglés y con sus propios sacerdotes venidos de Irlanda.

Rosas mantuvo la libertad religiosa instaurada por Rivadavia e incluso favoreció la erección de nuevas capillas anglicanas y presbiterianas. Hacia fines de la década de 1830 se asentaron en el país un grupo de evangélicos alemanes. Rosas permitió que estos grupos protestantes practicaran libremente su religión en tanto que adhirieran a su régimen, permitiesen que sus escuelas fueran supervisadas por el gobierno y no hicieran proselitismo de manera ostentosa entre los criollos.

Juan Manuel de Rosas, quien tras asumir el poder en 1835 por segunda vez, inmediatamente restableció la comunicación con Roma, decretó que se guardasen al obispo los honores, distinciones y prerrogativas que le acordaban las leyes de Indias; favoreció en toda forma el culto católico; prohibió la venta de libros y pinturas que ofendían la moral evangélica y las buenas costumbres; hizo obligatoria la enseñanza de la doctrina cristiana; introdujo congregaciones religiosas dedicadas a la enseñanza. Cuando estaba por celebrar un concordato con la Santa Sede se produjo su derrocamiento en Caseros. En 1836 Rosas autoriza el regreso de los jesuitas y les entrega el colegio de San Ignacio. Pronto Rosas entró en conflicto con los jesuitas y les quita el Colegio. En 1843 Rosas ordenó que los jesuitas fueran expulsados de Buenos Aires por no exhibir su retrato durante la misa ni hacer propaganda política a favor de la Federación y en 1848 los expulsa de todo el país. Los jesuita regresarían para permanecer definitivamente en Argentina en 1854.[4] En 1832 el papa Gregorio XVI designa al presbítero Mariano Medrano como obispo de Buenos Aires luego de estar el cargo vacante desde 1812.

La Confederación, Gobiernos de Mitre y Sarmiento[editar]

El año 1853 se aprueba una nueva constitución y en ella se reconoce la libertad de culto y elimina el fuero eclesiástico, el congreso es quien determina el ingreso de nuevas órdenes religiosas, para ser presidente o vicepresidente de la nación es requisito ser católico y los eclesiásticos no pueden ser miembros del Congreso. Durante las sesiones en que se que se discutió el contenido de la constitución, se destacó la figura de Fray Mamerto Esquiú.

En 1854 Justo José de Urquiza asumió la presidencia de la Confederación Argentina. Urquiza se ocupó de restablecer las relaciones con el Vaticano, por lo que envía a Juan Bautista Alberdi a Roma en donde se entrevistó con el papa Pio IX y este nombró a un delegado apostólico para Argentina, el arzobispo de Palmira, Marino Marini, de manera que en el año 1858 se reanudan las relaciones entre Argentina y el Vaticano, interrumpidas en 1810.

En 1858 en Roma se creó el Colegio Pio Latino Americano en donde se formaron varios sacerdotes argentinos (y de la región), el obispo de Buenos Aires Mariano Escalada envió a varios alumnos para que fueran a estudiar allí.

En 1856 llegaron las primeras monjas de la congregación de las Hermanas de la Misericordia. El 14 de septiembre de 1859 llegan los primeros miembros de la Congregación de la Misión y las monjas de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

Ya en el gobierno de Bartolomé Mitre este pide a Pio IX la elevación de la diócesis de Buenos Aires a Arquidiócesis, esta fue realizada el año 1865, siendo el primer Arzobispo de Buenos Aires Mariano José de Escalada.

Durante los gobiernos de Mitre, Sarmiento y Avellaneda las relaciones con la Iglesia fueron relativamente tranquilas, ya que los gobernantes tenían otros desafíos mucho más importantes como la guerra de la Triple Alianza, la incorporación de Buenos Aires a la confederación, etc.

Luego del derrocamiento de Juan Manuel de Rosas las élites ilustradas intentan modernizar al país y entran en colisión con la Iglesia. El mayor exponente de la clase que intentaba disminuir el poder de la Iglesia fueDomingo Faustino Sarmiento, Porque cuando propone la Ley 1.420 la Iglesia se siente atacada ya que, de alguna manera, hasta ese momento monopolizaba la educación, lo que, además de un beneficio ideológico, le reportaba un beneficio económico, porque las escuelas eran pagas. La Iglesia perdía demasiado con esa ley que establecía la educación gratuita, obligatoria y laica.Al mismo tiempo Sarmiento coincide con Rivadavia en que la educación en manos de la Iglesia dificulta el proceso "civilizador".Para promover la ciencia y mejorar la calidad educativa importa maestras norteamericanas, algunas de las cuales eran mayormente protestantes, lo que genero protestas y ataques por parte de la Iglesia Católica, que deseaba limitar la libertad de culto hacia otras ramas del cristianismo.[20] [21]

La Argentina liberal[editar]

Entre 1874 hasta 1930, Argentina fue gobernada primero por el aristocrático Partido Autonomista Nacional y luego por el partido de clase media la Unión Cívica Radical, que tuvieron como común denominador su pasión anticlerical.[19] Si bien dentro de ambos partido había anticlericales furiosos y devotos católicos, las políticas anticlericales se fueron imponiendo. Durante aquella época se conforma el Partido Socialista de indudable sesgo anticlerical y con la inmigración española llega el anarquismo aún más anticlerical que las fuerzas políticas antemencionadas. Así la Iglesi Católica se debió enfrentar a la aristocracia criolla, masona y positivista, y al socialismo y anarquismo de los inmigrantes europeos.

Los «años difíciles» de la década de 1880 tuvieron a monseñor León Federico Aneiros, arzobispo de Buenos Aires entre 1873 hasta 1894, como jefe y principal referente de la Iglesia Católica porteña.

En 1871 monseñor Aneiros organiza la primera peregrinación a Luján.

En 1875 llegan los salesianos a la Argentina.

En 1877 Félix Frías funda el Club Católico para combatir la propaganda liberal. En 1978 los anticlericales funda el Club Liberal y sus socios eran Juan María Gutiérrez, Salvador María del Carril, Juan Carlos Gómez, Lucio Vicente, Carlos Encina, Adolfo Saldías, José M. Lagos, Enrique B. Moreno, Carlos Pellegrini, Miguel Cané, Vicente Fidel López, Lucio V. López, Vicente Casares, Delfín Gallo, Leandro N. Alem, Luis María Drago, Francisco Barroetaveña, Juan Carlos Encina, Roberto Levingston, Nicolás Matienzo y Juan Carlos Gómez, entre otros. Muchosa de sus integrantes no eran ateos sino masones deístas. El club publica el periódico El Libre Pensador. Otros periódicos anticlericales de la época fueron La Tribuna, la Matraca, La Montaña y La Voz de la Mujer.

En La Montaña, publicado por Leopoldo Lugones y José Ingenieros, se atacaba a la Iglesia y adhería al ocultismo, la teosofía, se propiciaban cursos de “Terapéutica oculta”, “Magnetismo trascendental” y se propiciaba la fundación de “Facultad de Ciencias Herméticas”.

Durante esa época aparecieron un gran número de periódicos católicos: El Pensamiento Argentino, El Estandarte Católico, Los Intereses Argentinos, El Católico Argentino, La América del Sur, la Revista Argentina, La Unión y El Eco Católico.

Otro periódico católico fue The Southern Cross, fundado por el sacerdote Patrick Joseph Dillon, aunque de carácter étnico, se dedicaba a defender los intereses de los criadores de ovejas irlandeses asentados en Buenos Aires, siendo el único de todos los periódicos antemencionado que aún se publica.

Cabe destacar a José Manuel Estrada como exponente del pensamiento católico en Argentina. También podemos mencionar a Pedro Goyena y José Tomás Guido.

La elite afroargentina de Buenos Aires también se adhirió al sentimiento anticlerical y los periódicos El Proletario (1858) y La Unión (1879), sostenían ideas anticlericales.

Uno de los más destacados representantes del anticlericalismo o liberalismo argentino fue Florentino Ameghino. Ameghino atacó públicamente al culto de la Virgen de Luján y su funeral en 1911 fue un acto netamente anticlerical.

Peregrinación a Luján, 1893

Durante esa época se produjeron hechos violentos contra la Iglesia: el 28 de febrero de 1875 un grupo de estudiantes incendian el Colegio del Salvador, en 1876 Juan Cagliero es atacado en La Boca y se salva de ser arrojado al Riachuelo, en 1880 es asesinado el padre Tomás Pérez y un grupo de estudiantes agrede a pedradas al obispo José María Gelabert en Santa Fe.

En 1884 se sancionó la ley 1.420 de educación. Entonces el nuncio apostólico Luigi Matera viajó a Córdoba en campaña de agitación pública en contra de la ley de educación laica. La Iglesia lanzó anatema contra las primeras escuelas laicas. El enfrentamiento del Estado con la Iglesia llegó hasta tal punto que en 1884 Julio Argentino Roca rompió relaciones con el Vaticano, expulsó a Matera del país.[22] Las relaciones con el Vaticano recién se reanudaron en 1899.[23]

Dibujo satírico en donde se encuentran peleando Roca, Mitre, Aneiros y Saénz Peña.

La ley 1.420 secularizó la educación, pero regía sólo en la Capital Federal y en los territorios nacionales: en varias provincias -Córdoba, Santa Fe, Catamarca, Jujuy- se sigue enseñando religión. Por otra parte, los colegios católicos prestigiosos captan porciones importantes del estudiantado –incluidos los hijos de furibundos anticlericales- y en los territorios nacionales, donde rige la ley, suelen constituir la única opción. A partir de la gestión del ministro Osvaldo Magnasco (1898-1901) la Iglesia recupera espacios en el ámbito educativo.

En el año 1888 se debatió sobre una ley del divorcio que no prosperó. En 1901 se volvió a discutir la ley pero esta vez aún encontró mayor resistencia. Para esa época el número de inmigrantes en la Argentina era altísimo y aumentó la conflictividad obrera de la mano del anarquismo. Al igual que hiciera décadas antes el canciller alemán Otto von Bismarck de terminar con su enfrentamiento con la Iglesia y la Kulturkampf, la aristocracia argentina dejó de promover las reformas liberales para no tener como enemigos tanto al movimiento obrero anarquista y a la Iglesia juntos. En 1918, el movimiento de la Reforma universitaria tuvo como objeto de crítica a la Iglesia, ya que sostenía que las casas de altos estudios eran controladas por miembros de la Iglesia Católica.[24]

En 1923 fallece el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mariano A. Espinosa. Para su reemplazo, el Senado propuso una terna y el presidente Marcelo T. de Alvear propone el nombre de monseñor Miguel D'Andrea. El Vaticano rechaza a D'Andrea —presionado por sectores católicos argentinos conservadores que consideraban a D'Andrea como muy liberal y cercano a los sectores obreros— y Alvear insiste con su postulación. El conflicto se hace público y la opinión pública se divide entre los que apoyan a D'Andrea y Alvear y los que se mantenían fieles a Roma. El nuncio Giovanni Beda Cardinale anuncia el nombramiento de Juan A. Boneo como administrador de la sede vacante del arzobispado, cosa a la que Alvear también se opone. La Corte Suprema dictó la ilegalidad de ese nombramiento. el ministro de Relaciones Exteriores, Ángel Gallardo propone una solución: el retiro de la candidatura de monseñor D'Andrea, la renuncia del nuncio Cardinale y la designación del obispo José Bottaro como sucesor de Espinosa, candidato aceptado tanto por Alvear como por el Vaticano.[25] [26]

La Iglesia y la cuestión social en Argentina[editar]

Desde 1880, en la Argentina, según palabras de Luis Alberto Romero, “se configuró un nuevo escenario institucional” en la era imperialista europea, donde la Argentina consolidó la asociación con Gran Bretaña con la expansión de la agricultura y la ganadería, y el tendido de los ferrocarriles. Todo esto requería una abundante fuerza de trabajo, lo que promovió el estímulo de la inmigración. En 1869 la Argentina tenía 1.800.000 habitantes, para 1914 la población se había duplicado. El crecimiento económico fue espectacular, la clase alta argentina copió el estilo de la nobleza y aristocracia europeas, construyó fastuosas mansiones, coleccionó objetos de arte llevando una vida de lujo y boato. Pero una ola creciente de conflictos y violencia se instaló en la sociedad, los reclamos sociales fueron encabezados por anarquistas y socialistas de distintas denominaciones. [27]

El Papa León XIII promulgó la encíclica Rerum Novarum sobre las condiciones de las clases trabajadoras en 1891.
Padre Federico Grote (1853 - 1940), iniciador del pensamiento católico obrero en Argentina.[28]
Monseñor Miguel de Andrea (1877 - 1960), obispo de Temnos y uno de los inspiradores de la Democracia Cristiana Argentina

Luego de que en 1891 el Papa León XIII diera a conocer la encíclica Rerum Novarum, basada en el catolicismo social, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras, dejaba patente su apoyo al derecho laboral de «formar uniones o sindicatos», reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada y discutía sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo, fue en la Argentina el sacerdote alemán el Federico Grote el primer impulsor de esta doctrina social.[29]

El padre Federico Grote que llegó de Alemania, país que estuvo a la vanguardia del movimiento social católico, a la Argentina en 1884. En 1894 fundó los Círculos de Obreros Católicos. Con ellos organizó un periódico La Defensa, que más tarde fue sustituido por el diario El Pueblo, que se editó hasta 1960, en los que difundía los Principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Y el 2 de febrero de 1892 fundó la Federación de Círculos Católicos de Obreros de la República Argentina que todavía existe. Y en el año 1902 fundó la Liga Democrática Cristiana.[30]

En 1906 el joven sacerdote argentino Miguel de Andrea sucedió a Grote y fue designado Subdirector del Círculo de Obreros.[31]

En 1908 llega a la ciudad de Apóstoles el primer sacerdote de la Iglesia greco-católica ucraniana para atender a los inmigrantes ucranianos.

En 1910, cuando comenzaron a difundirse en la Argentina doctrinas anarquistas procedentes de Italia y España, para contrarrestar el Anarquismo en Argentina, Miguel de Andrea acude a la mujer. Inicia un desfile femenino que finaliza frente al mausoleo que guarda los restos del Gral. Manuel Belgrano. Allí, De Andrea saludó a los concurrentes con palabras electrizantes. Su ejemplo fue seguido por una manifestación de hombres desde plaza del Congreso Nacional hasta la plaza San Martín.[32]

En 1911 se transformó en Unión Democrática Cristiana. Ésta se disolvió en 1919 y a principios de la década de 1920, se reunieron nuevamente los integrantes de la ex Unión Democrática Cristiana, bajo el nombre de Unión Popular Católica Argentina.[33]

En 1913 salieron de plaza Once hasta el Congreso Nacional 25.000 hombres encabezados por Miguel de Andrea para hacer el petitorio de la sanción de diez leyes obreras al parlamento argentino.[cita requerida]

En 1916, encabezando otra manifestación de 35.000 hombres, De Andrea obtiene cuatro leyes más. Su idea de justicia social era concreta.[cita requerida]

Mientras que el mundo cambiaba drásticamente con la Revolución rusa de 1917, en argentina por un lado se multiplicaba la actividad anarquista y socialista, por el otro manifestantes socialcristianos irrumpían en la Casa Rosada, para pedir al presidente Hipólito Yrigoyen una ley de casas baratas e higiénicas, jubilación para los ferroviarios, ley de agencias de colocaciones y de accidentes de trabajo. Había conformado con los obreros, una fuerza social-cristiana eficaz. Luego organizó conferencias populares, realizando desde 1916 a 1919 422 asambleas populares con un total de 1.385 conferencias de inspiración Social Cristiana.[cita requerida]

En 1922 fueron creados los Cursos de Cultura Católica que ofrecía una formación universitaria católica paralela a la de las universidades oficiales y sirvieron como antecesores para la fundación de la Universidad Católica Argentina. En ellos partició el Dr. Tomás Casares, uno de los principales difusores del tomismo en Argentina.[34]

El 31 de mayo de 1923 Monseñor Miguel de Andrea ya obispo de Temnos y párroco de San Miguel Arcángel, fundaba la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas y nunca cesó de alertar sobre el peligro de las doctrinas totalitarias, contra las que propondrá como remedio el perfeccionamiento de la democracia argentina.[35]

En 1924 el empresario Julio Steverlynck, inspirado en la Rerum Novarum funda Algodonera Sudamericana Flandria S.A. y comienza a otorgar beneficios sociales a los trabajadores.[36]

En 1927 se formó el Partido Popular, que sostuvo el voto femenino, la libertad de enseñanza y el reconocimiento jurídico de las organizaciones sindicales.[cita requerida]

En 1928 fue creada la revista Criterio, una revista católica de actualidad, política, religión y cultura que se edita hasta la actualidad, siendo su primer director el abogado, político demócrata cristiano Atilio Dell'Oro Maini.[cita requerida]

Las posturas nacionalistas surgidas por imitación de lo ocurrido en Italia con Benito Mussolini que apoyaban la implantación de un corporativismo provocaron la división del Partido Popular y su disolución. Fue entonces cuando los nacionalistas católicos apoyaron al semanario "La Nueva República", opositor al gobierno radical de Hipólito Yrigoyen que, en plena Gran Depresión mundial de 1929 fue muy criticado por una serie de intervenciones a provincias por decreto y asesinatos de opositores, entre ellos el del Senador Lencinas,[37] que produjeron el debilitamiento de la democracia[38] y desencadenaron el golpe militar dirigido por el general José Félix Uriburu del 6 de septiembre de 1930 que el 10 de septiembre fue reconocido como presidente Provisional de la Nación por la Corte Suprema mediante la acordada que dio origen a la doctrina de los gobiernos de facto y que sería utilizada para legitimar a todos los demás golpes militares.[39]

José Félix Uriburu básicamente representó en aquel momento ante todo un nacionalismo católico neocorporativista. Inclusive el proyecto de constitución neocorporativa que tenía Uriburu y sus sectores era un sistema neocorporativo mixto. Querían que hubiera una cámara corporativa, por ejemplo, con representación de sindicatos, empresarios y otra cámara con representación política. Eran proyectos neocorporativos. Ideológicamente yo creo que era muy tributario del nacionalismo católico, que desde los años ’20 venía creciendo en Argentina.[40]

La nueva alianza Iglesia-Estado[editar]

Monseñor Miguel D'Andrea y el general José Félix Uriburu.

A comienzos de la década de 1930 y por alrededor de veinte años, la Iglesia se vio favorecida con una relación amigable y de cooperación con el Estado argentino.

A principios de siglo la Iglesia trata de captar a los nuevos inmigrantes venidos de Europa. Algunos historiadores señalan que la interrupción del sistema democrático en 1930 se debe a la creciente influencia del militarismo y de la Iglesia Católica sobre la sociedad, que se tradujo en una concepción corporativista de la sociedad. Un ejemplo de ello sería el viraje intelectual que hizo Leopoldo Lugones.[41]

  • En 1931 se funda la Acción Católica Argentina.
  • El 10 de octubre de 1934 se lleva a cabo en Buenos Aires el XXXII Congreso Eucarístico Internacional con la presencia del secretario de estado del Vaticano Eugenio Pacelli.
  • En 1937 se funda la Unión de Scouts Católicos Argentinos (USCA).[42]
  • En 1940 se constituye la Juventud Obrera Católica.
Congreso Eucarístico celebrado en 1934 en Buenos Aires.

En octubre de 1934 se organiza el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, presidido por el legado papal cardenal Eugenio Pacelli.

Ya en 1905 el arzobispo Mariano Espinosa gestionó para que el congreso eucarístico se hiciese en Buenos Aires, lo mismo hizo años después el arzobispo José María Bottaro, pero recién en 1932 el Vaticano designó a Buenos Aires como sede del Congreso en 1934.[43]

Pacelli llega el 9 de octubre a Buenos Aires y es recibido con grandes honores. Por primera vez, el papa enviaba a su secretario de Estado para presidir un congreso eucarístico. El día siguiente tuvo lugar la ceremonia de apertura del congreso en los bosques de Palermo. El 11 de octubre fue "El día de los niños": 107.000 niños tomaron la comunión. Pacelli, emocionado, repetía:

¡Esto es el Paraíso!

Por la noche del 11 de octubre se realizó "La noche de los Hombres" con la participación de más de 200.000 hombres adultos. El domingo 14 de octubre se celebra el “Día del Triunfo Eucarístico Mundial”, con la asistencia de más de un millón y medio de personas (Argentina tenía en aquella época 8 millones de habitantes.

La investigadora del CONICET, Miranda Lida, señala la importancia del Congreso Eucarístico de 1934 como la primera manifestación popular de la Argentina que una década más tarde se repetiría con el Peronismo:

Se lo recuerda como un momento apoteósico para el catolicismo argentino, pero lo notable del caso es el modo en que excedió con creces la dimensión de lo religioso. De ahí su relevancia histórica. Se hizo eco de la presión de las masas por ocupar espacios cada vez más prominentes en la vida pública y social(...) De lo que se trataba era de la irrupción de las masas en la vida pública. La Argentina se dirigía también en esta dirección.

Surgimiento del pensamiento político demócratacristiano argentino[editar]

El Papa Pío XI promulgó la encíclica Cuadragésimo Anno en 1931.

En 1931, la promulgación de la encíclica Cuadragésimo Anno del Papa Pío XI, propuso llevar a la práctica los principios de la recta razón y de la filosofía socialcristiana sobre el capital de trabajo y su mutua coordinación. Un nuevo orden social y económico basado en la subsidiariedad enseñando evitar tanto el individualismo como el colectivismo, actualizando de esta forma las normas para resolver la agudización de la cuestión social. La encíclica salió precisamente cuando habían comenzado a imperar los ultranacionalismos italiano y alemán en Europa. Pocos después, Pío XI condenaba al nazismo y al fascismo y luego condenaría al comunismo ateo.[cita requerida]

En esta década los católicos democráticos, otra de las alas del Partido Popular, se reagruparon con la fundación de la Acción Católica Argentina (1931).[cita requerida]

En 1932 asume la dirección de la revista Criterio Monseñor Gustavo Franceschi que hasta su muerte en 1957 fue, como el ya citado Monseñor Miguel de Andrea una voz muy autorizada del catolicismo argentino e impulsó las doctrinas que sustentaron el pensamiento demócrata cristiano.[44]

Archivo:Jacques Maritain.jpg
Jacques Maritain: principal exponente de la filosofía política de inspiración cristiana llamada Humanismo Cristiano

Con la visita a la Argentina de Jacques Maritain en 1936, organizada entre otros por Tomás D. Casares, se difundió su pensamiento, tarea emprendida anteriormente por monseñor Gustavo Franceschi y monseñor Octavio Derisi. El pensamiento de Jacques Maritain, en que se basan los demócrata cristianos, sostiene que el hombre no es solamente un individuo, sino una persona que está vinculada a Dios, y en su dirección realiza todas sus posibilidades. Bajo este precepto el hombre, que es anterior a la sociedad, no puede quedar absorbido por ella, ni por ninguna de sus manifestaciones. Pero al mismo tiempo, el hombre, aunque trascienda de un todo, es parte de él. El todo, del cual el hombre forma parte, es la sociedad y es ella la que debe tener como fin el bien común de las personas que la componen. Estos conceptos llevan a la visualización del hombre como persona en función comunitaria, con sentido solidario, para lograr el bien común. En general los principios de Maritain fueron asumidos por todos los partidos democristianos en los años 1940. Pero también ocurrió que muchos de ellos se orientaron a distintas direcciones, así aparecieron los que adherían al liberalismo económico, los que estaban en contra de él y los que adherían al marxismo.[cita requerida]

Jacques Maritain fue uno de los filósofos católicos más importantes del siglo XX, uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948,[45] y tan importante fue que al fallecer en 1973 el Papa Pablo VI declaró lo siguiente:

"Profundamente conmovido por la noticia de llamada a Dios de Jacques Maritain, que seguirá siendo para todos un filósofo de alto valor, un cristiano de fe ejemplar, y para Nos mismo un amigo especialmente querido desde los tiempos de su misión ante la Santa Sede, dirigimos a la familia religiosa donde ha querido acabar sus días en la contemplación y la plegaria, la expresión de nuestra simpatía entristecida y el consuelo de nuestra bendición apostólica"

Papa Pablo VI[46]

Otro pensador que influyó en el pensamiento filosófico y social de la época fue el filósofo de Santo Tomás de Aquino también francés Étienne Gilson.[cita requerida]

En 1939 diversos grupos católicos que adherían al pensamiento de Jacques Maritain llamado humanismo cristiano formaron la Unión Demócrata Cristiana en la ciudad de Buenos Aires y en 1940 la Unión Federalista Demócrata Cristiana y la Unión Democrática Cristiana, en Córdoba. Estos grupos eran independientes entre sí, pero su denominador común, era el repudio a los nacionalistas católicos que se habían volcado al franquismo y más aún llegando apoyar al fascismo.[cita requerida]

Desde los primeros años de la década de 1940 ya militaban en los distintos grupos demócratas cristianos algunos de los hombres, que a fines del gobierno peronista, formaron el Partido Demócrata Cristiano. Entre ellos estaban: Manuel Vicente Ordoñez, Oscar Puiggrós, Ambrosio Romero Carranza, Salvador Busacca, Lucas Ayarragaray h., Jaime Potenze y Jorge Luis García Venturini.[47]

Fundación de la ODCA en 1947.

El 23 de abril de 1947, durante una reunión en Montevideo, Uruguay, a la que asistieron las principales figuras políticas de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay que coincidían en la necesidad de crear una organización internacional de demócratas cristianos se fundó la Organización Demócrata Cristiana de América. Representantes de Bolivia y Perú también adhirieron –a través de notas escritas- al nuevo organismo. En el encuentro, fue creada una directiva con la misión de organizar la “sección internacional” del movimiento, integrada por Manuel V. Ordoñez, de Argentina; Alceu Amoroso Lima, de Brasil; Eduardo Frei Montalva, de Chile; y Dardo Regules, de Uruguay. La Declaración de Montevideo, 23 de abril de 1947, fijó como objetivo:

...““fundar un movimiento supranacional de bases y denominaciones comunes que tiene por finalidad promover, por medio del estudio y la acción, una verdadera democracia política, económica y cultural, sobre el fundamento de los principios del humanismo cristiano, dentro de los métodos de libertad, respeto a la persona humana y desenvolvimiento del espíritu de comunidad y contra los peligros totalitarios…”. (DECLARACIÓN DE MONTEVIDEO, 23 DE ABRIL DE 1947)[48]

El Peronismo[editar]

El presidente Perón y el cardenal Copello.

El investigador Uki Goñi señala que monseñor Antonio Caggiano facilitó el ingreso de criminales nazis a la Argentina.[49]

En 1950, a pedido de monseñor Caggiano, comienza la actividad apostólica del Opus Dei en Argentina.[50] El empresario Enrique Shaw funda en 1952 la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (A.C.D.E.)[51]

Para Fortunato Mallimaci, el conflicto entre la Iglesia y el Peronismo se debió a que ambos se disputaban la representación de la Argentina: o Argentina era católica o el país era peronista.

Como resultado de la manifestación de Corpus Christi del 11 de junio de 1955 que reunió unas 200.000 personas frente a la Catedral Metropolitana el gobierno expulsó del país a los obispos Manuel Tato y Ramón Novoa.[52]

Iglesia de San Ignacio profanada por los seguidores de Juan Perón en 1955.

En esa época, Perón había iniciado su ofensiva contra la Iglesia. Suprimió el carácter de días no laborables a ciertas festividades religiosas, auspició la prédica de pastores protestantes y condenó públicamente la constitución del Partido Demócrata Cristiano atribuyéndole a sus fundadores y al Episcopado el propósito de enfrentar al gobierno, ya que consideraba al Partido Peronista democrático y cristiano, y no veía la necesidad de crear otro.[53] Luego instruyó a sus legisladores para que votaran leyes a favor del divorcio vincular. Pero ninguno de esos episodios provocó en la Iglesia tanta alarma como el anunciado proyecto de adoctrinar a los jóvenes estudiantes secundarios.[54] [55] En mayo, el Congreso sancionó la ley que declaraba la necesidad de la reforma del texto constitucional para separar la Iglesia Católica del Estado. Las autoridades eclesiásticas y gran parte de sus feligreses comprendieron que Perón había decidido dar la batalla final. [56]

El conflicto con la iglesia fue el detonante del derrocamiento de Perón. El general Eduardo Lonardi, devoto católico, al sublevarse, inclinó la balanza a favor de los rebeldes.

Fermín Lafitte, principal adversario de Perón dentro de la Iglesia.

Antonio Cafiero:

El conflicto impactó en la oficialidad joven de fe católica, afectada porque obviamente Perón tenía rasgos autoritarios, que no es lo mismo que totalitarios; y me imagino que las mujeres de esos oficiales debieron de jugar un rol trascendental.[57]

El dirigente del Partido Demócrata, José Aguirre Cámara, pronunció estas palabras:

Nosotros, las víctimas del despotismo cuando la Iglesia lo respaldaba y los católicos lo mimaban, lo adulaban y lo servían sin reservas, estamos al lado de las nuevas víctimas. Somos solidarios con ellos. Les tendemos las manos. Rezamos por ellos. Rezamos con ellos.[58]

Razones del antiperonismo católico a partir del segundo gobierno de Perón[editar]

Perón con estudiantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) en 1953.

Uno de los motivos de irritación de los cristianos con el peronismo, al que consideraban al igual que el conservadorismo argentino anterior populismo y más que eso durante la última etapa el segundo gobierno peronista,[59] fue el adoctrinamiento juvenil a través de la introducción en los textos escolares de dibujos, fotografías y textos laudatorios de Perón y Eva Perón tales como "¡Viva Perón! Perón es un buen gobernante. Perón y Evita nos aman" y otros similares a los que hubo en la época tratando de imponer un culto a la personalidad a la persona del líder[60] En materia educativa se introdujo la materia "Cultura Ciudadana" que en la práctica era un medio de propaganda del gobierno, sus protagonistas y sus realizaciones. Una vez publicado el libro La razón de mi vida de Eva Perón el mismo texto fue obligado tanto en el nivel primario como en el secundario. Y en 1953 para adoctrinar a los estudiantes secundarios Perón creó la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).[60] [61] [62] [63]

Además, a diferencia de la Doctrina Social de la Iglesia que invoca el Principio de solidaridad, el peronismo generó resentimiento en las clases populares contra lo que denominaba genéricamente "la oligarquía", que incluye a la clase media-alta y alta argentina, atribuyéndoles una posición promotora de la desigualdad social.[64]

Este resentimiento social produjo una violencia política creciente. Entre los actos de Terrorismo de Estado más cuestionados se encuentran: el atentado al sindicalista Cipriano Reyes en 1947 y su posterior detención y condena acusado de formar parte de un complot golpista; las torturas causadas por la Policía Federal a varios opositores, entre ellos Ernesto Mario Bravo, Luis Vila Ayres, Juan Ovidio Zavala, Roque Carranza, Yolanda J. V. de Uzal, los hermanos María Teresa y Jorge Alfredo González Dogliotti; las cesantías de docentes antiperonistas; la detención de diputados opositores como Ricardo Balbín, Ernesto Sanmartino y Alfredo Palacios; las restricciones a la libertad de expresión y de prensa; la expropiación de los diarios La Prensa y La Nueva Provincia; la condena judicial por desacato y encarcelamiento de Michel Torino propietario del diario El Intransigente de Salta; la quema del local central y biblioteca del Partido Socialista; la quema de iglesias del 16 de junio de 1955; la tortura y asesinato del sindicalista tucumano Carlos Aguirre por la policía de Tucumán; la tortura, asesinato y desaparición del médico Juan Ingalinella que se lo considera uno de los primeros desaparecidos de la Historia argentina,[65] [66]

Otra de las razones del antiperonismo inicial de los cristianos fueron las medidas restrictivas de la libertad de expresión y de prensa, contra los medios no peronistas que adoptó el gobierno de Perón,[67] [68] [69] [70] que a la vez que impulsó la creación de un monopolio local de medios peronistas.[71] [72]

También en esa época, Perón suprimió el carácter de días no laborables a ciertas festividades religiosas católicas, introdujo la ley de divorcio,[73] [74] permitió la apertura de establecimientos para ejercer la prostitución,[75] [76] prohibió las manifestaciones religiosas en los lugares públicos,[77] y la municipalidad de Buenos Aires, entonces controlada por el Presidente de forma directa, prohibió a los comerciantes exponer pesebres u otras figuras religiosas en conmemoración de la navidad.[78]

Y cabe tener en cuenta que el peronismo, es un movimiento político amplio, con gran variedad de tendencias, a veces enfrentadas, al igual que otras ideologías políticas internacionales, como el socialismo, el liberalismo, el comunismo, el nacionalismo, el anarquismo o la democracia cristiana, u otras ideologías políticas nacionales, como el radicalismo.

Libertad para crear universidades privadas[editar]

Durante la Revolución Libertadora, el político demócratacristiano Atilio Dell'Oro Maini, que participó como ministro de Educación de los Presidentes de facto Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu. El 22 de diciembre de 1955 El Dr. Atilio Dell'Oro Maini promovió el decreto-ley 6.403, que permitió la creación de universidades privadas con capacidad para entregar títulos y diplomas académicos consagrando la autonomía universitaria. Gracias a estas gestiones entre otras instituciones educativas superiores privadas.

Frondizi (tercero desde el fondo, en primera línea) observa desde el balcón de la Casa Rosada una manifestación laicista en contra de la enseñanza libre (agosto de 1958).

Pero durante el gobierno del Presidente constitucional Arturo Frondizi, en el año 1958, hubo un movimiento creado a partir de la sanción de dos grandes leyes sancionadas durante ese gobierno: la aprobación del Estatuto del Docente y la que habilitó a las universidades privadas a emitir títulos profesionales. Fue sin dudas esta última la que motivó una gran protesta estudiantil conocida como "Laica o libre".

La abolición del monopolio estatal sobre la educación universitaria era una aspiración histórica principalmente de la Iglesia Católica, institución que había fundado las primeras universidades del país, luego expropiadas. Un antecedente claro en este respecto es José Manuel Estrada.[79]

El movimiento estudiantil organizado en la Federación Universitaria Argentina (FUA) se opuso de inmediato a la habilitación de las universidades privadas y organizó un plan de movilizaciones con apoyo de los sindicatos, los estudiantes secundarios y los partidos políticos de oposición, bajo el lema de "laica o libre", una de las movilizaciones más grandes de la historia del movimiento estudiantil argentino. Estos estudiantes defendían la bandera de la "enseñanza laica" (opuesta al proyecto de ley frondicista), mientras que el gobierno, los radicales frondicistas, demócratacristianos, los nacionalistas católicos, peronistas aliados y la jerarquía de la Iglesia Católica, defendían la bandera de la "enseñanza libre".[80]

El 28 de agosto de 1958, los siete rectores de las siete universidades nacionales (entre ellos José Peco, Josué Gollán, Oberdán Caletti y el hermano del presidente de la Nación, Risieri Frondizi) pidieron al Poder Ejecutivo Nacional la no concertación del decreto para universidades privadas, argumentando que era «para que no se viera alterada la vida institucional y académica del país». Casi simultáneamente comenzaron las manifestaciones y actos de protesta laicistas, que primero se hicieron dentro de las facultades, y después se trasladaron a las calles. Para los llamados "laicos", Frondizi era un instrumento de la Iglesia: llegaron a prender fuego una efigie del presidente Frondizzi cuya figura estaba representada vestida (según el historiador Félix Luna) con una grotesca sotana clerical.[80]

Finalmente, el sector de radicales frondicistas, demócratacristianos, nacionalistas católicos y aliados liderado por el Presidente Frondizzi logró consagrar la libertad definitiva para crear universidades privadas y la aprobación de esta reforma llevó a que se otorgara personería jurídica a nuevas universidades, como la Universidad Católica Argentina en 1959.[81]

La Iglesia del Concilio[editar]

Padre Leonardo Castellani.

En 1954 el padre Leonardo Castellani definía así al católico argentino promedio:

El señor Brujulat que vive enfrente de mí, ¿es un católico o no? Ha sido bautizado a la edad de siete meses, ha hecho la primera comunión, se ha casado por la Iglesia (pagó los cincuenta pesos al cura y se dejo llevar al altar vestido de Jacqué). Y cuando muera lo llevaran de nuevo al templo y será rociado de agua bendita y de latines frangollados. Conoce poco o nada de la religión. Va a misa o no va según le acomode. Tiene la cabeza llena de ideas heréticas o erróneas, bebidas en diarios, revistas y novelas. Vive conforme a una moral muy elástica y exterior. Ha puesto entre paréntesis unos dos mandamientos de la Ley de Dios y su fe consiste en una vaga mitología que no tiene mucha relación con la vida real. ¿Es católico Brujulat? Si quieren llamarlo católico hagan lo que quieran, pero yo no lo llamo católico. Algo así pasa con la Nación Argentina como nación. En su conjunto es católica mistonga (poco seria).

El arzobispo de Buenos Aires Santiago Copello —un jerarca de buenas relaciones con Perón— fue trasladado a Roma y en su lugar asumió como administrador apostólico el obispo cordobés Fermín Lafitte, quien había participado en la sublevación y gozaba de la confianza de los militares golpistas.[23]

Un punto álgido entre los representantes del laicismo y la Iglesia fue la aprobación en 1958 del Estatuto del Docente y la que habilitó a las universidades privadas a emitir títulos profesionales que provocaron manifestaciones a favor y en contra de su sanción. El conflicto se lo conoció como Laica o libre. Los representantes de la izquierda política y sectores laicos sostenían que la ley favorecería a la creación de universidades católicas. De hecho, en 1958 se funda la Universidad Católica Argentina.

Padre Carlos Mugica.

Desde 1966, fecha en que se firma el Concordato entre el Estado argentino y la Santa Sede, el nombramiento de los obispos se tornó una decisión completamente circunscripta dentro de la órbita eclesial. Cuando una jurisdicción eclesiástica queda vacante, el nuncio apostólico, representante del Papa en el país, realiza de forma sigilosa una ronda de consultas a actores religiosos relevantes.[82] La Constitución de 1853 reconocía al Estado el derecho de intervenir en los asuntos de la Iglesia al proponer o designar a los obispos cuando una sede quedaba vacante, la conocida institución del patronato. Como dijo el secretario de culto Ángel Centeno, desde el concordato de 1966 existe en la Argentina una clara separación entre la Iglesia y el Estado, "no en el sentido polémico y combativo de otros países sino como expresión de la sana laicicidad que pedía Pío XII y dentro de los principios de autonomía y cooperación que surgen del Concilio Vaticano II".[83]

Los fundadores de montoneros eran católicos devotos que habían sido parte del Movimiento Nacionalista Tacuara (Fernando Abal Medina, Carlos Gustavo Ramus, Mario Firmenich y Rodolfo Galimberti), movimiento de ultraderecha inspirado por el sacerdote argentino Julio Meinvielle.

El periodista Alejandro Guerrero explica que el "integrismo católico que tenía su base en Córdoba se quiebra en aquellas circunstancias (el Concilio Vaticano II). Por todo eso, un grupo de católicos de derecha se vuelca hacia la izquierda peronista, deslizado por el plano inclinado de una situación política, nacional e internacional, muy particular".[84]

Los fundadores de montoneros han sido influenciados por el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y por el ideario de monseñor Raúl Marcelo Scozzina, el padre Pacífico, que con tan sólo 36 años de edad fue designado en 1957 obispo de Formosa.[85]

En 1967 la Iglesia se conmueve con la noticia de que el obispo Jerónimo Podestá renuncia a su dignidad para poder vivir con la catequista Clelia Luro.

En octubre de 1975 se organiza la primera Peregrinación Juvenil a Luján, con la participación de 30.000 jóvenes; en octubre de 2010, llegaron a participar 1 millón y medio de peregrinos.

El 25 de octubre de 1975 se realiza la primera Peregrinación a Luján.

Entre los obispos señalados como colaboradores de la dictadura se mencionan al cardenal Juan Carlos Aramburu y el obispo Antonio José Plaza.[86] Hasta la fecha Christian Von Wernich fue el único sacerdote condenado a prisión por participar en la represión. Entre los obispos que denunciaron a la dictadura se pueden mencionar a Enrique Angelelli, Carlos Horacio Ponce de León, Jaime de Nevares, Miguel Hesayne, Jorge Novak, Antonio Brasca, Alberto Devoto y Vicente Faustino Zazpe.[87] [88] [89] [90]

Entre los miembros del clero que fueron víctimas de la dictadura se pueden mencionar el sacerdote capuchino Carlos Bustos, las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, los sacerdotes palotinos Alfredo Leaden, Pedro Dufau y Alfie Kelly y los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville. A ellos se suman Enrique Angelelli, obispo de la diócesis de La Rioja, y Carlos Horacio Ponce de León, obispo de la diócesis de San Nicolás, cuyas muertes fueron presentadas por las autoridades militares como accidentes automovilísticos, aunque existen sospechas fundadas de que se trataron de asesinatos encubiertos.

En 1982, inspirados por la encíclica Nostra Aetate, monseñor Antonio Quarracino, la hermana Alda, religiosa de Nuestra Señora de Sion, inician el diálogo ecuménico con el judaísmo, y junto con el rabino León Klenicki y los sacerdotes Jorge María Mejía y Luis H. Rivas, conforman lo que luego se conocerá como Confraternidad Argentina Judeo Cristiana.[91]

En 2011 la iglesia ha iniciado el proceso de beatificación de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y del laico Wenceslao Pedernera, ocurrido el 18 de julio de 1976.[92]

En 1979 el Vaticano interviene en el Conflicto del Beagle. En junio de 1982 visita Argentina el papa Juan Pablo II, convocando a cerca de 700.000 personas el viernes 11 de junio de 1982 en el Santuario de Luján. La visita se repetirá en 1987.

El retorno de la Democracia[editar]

Congreso Pedagógico Nacional de 1984[editar]

Bajo el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989), las relaciones entre el poder político y el poder eclesiástico fueron ásperas, en tanto el primero impulsó el Congreso Pedagógico Nacional, la Ley del Divorcio sancionada el 3 de junio de 1987 y el Programa Nacional de Democratización de la Cultura. La oposición al gobierno de Alfonsín dentro de la Iglesia se vio personificada por el obispo Emilio Ogñenovich. En 1984, por la ley N° 23.114, el gobierno radical de Raúl Alfonsín convocó a un Congreso Pedagógico Nacional supuestamente para para atender las deficiencias del sistema educativo pero con el fin de definir si la Educación Pública debía ser Estatal o no Estatal, de lo que dependería si los colegios privados seguirían recibiendo apoyo económico del Estado y si los padres de ingresos medios y bajos podrían elegir el tipo de educación para sus hijos en escuelas de gestión privada. [93]

Cabe tener en cuenta que en la Argentina viene de lejos la antinomia educación (o enseñanza o escuela) pública—educación privada. Y durante aquel Congreso pedagógico se enfrentaron dos enfoque respecto de la misma.

Raúl Alfonsín confió la organización del congreso a su equipo educativo, encabezado en 1984 por el ministro Carlos Alconada Aramburú, y el diputado Adolfo Stubrin, ambos con enfoques estatistas.

El Enfoque Estatista que era impulsado por radicales y comunistas y el Enfoque no estatista, que finalmente fue el que triunfó defendido por la Conferencia Episcopal Argentina, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Justicialista, la Unión del Centro Democrático, el Movimiento de Integración y Desarrollo y una enorme movilización de padres de familia que tenían a sus hijos en colegios privados. En aquella convocatoria, en la que llegaron a participar 400.000 personas.

La asamblea nacional se realizó en Embalse de Río Tercero (Provincia de Córdoba), en marzo de 1988 y luego del triunfo del enfoque no estatista el gobierno de Alfonsín entró en crisis y a los pocos días una huelga docente dejó sin clases durante dos meses a millones de alumnos de escuelas estatales.[94]

Época Menemista[editar]

Durante la administración de Carlos Menem, la Iglesia mantuvo una buena relación con el Estado. Algunos miembros del Opus Dei ocuparon cargos en el gobierno y la Corte de Justicia. Por decreto número 1406/98, del 7 de diciembre de 1998, se estableció que cada 25 de marzo se celebrara el Día del Niño por Nacer.

En la década de 1990 las iglesias evangélicas y pentecostales experimentaron un importante crecimiento.[95]

El periodista católico Sergio Rubin dijo:[96]

Es dificil generalizar, sobre todo cuando pensamos que hay más de 100 obispos en el país y hubo casos de gran valentía. Sin embargo, en general, podemos decir que la posición de la Iglesia frente a la represión política fue bastante débil, sobre todo si la comparamos con la Iglesia chilena que sí metió las manos en el fuego.

El 8 de septiembre de 2000, en el cierre del Congreso Eucarístico Nacional realizado en Córdoba, la Iglesia Católica pidió perdón por los "silencios responsables" y la "participación efectiva" de muchos católicos, tanto obispos como laicos, durante los años de "la violencia guerrillera y la represión ilegítima que enlutaron nuestra patria".[97] [98] [99] [100]

Crisis económica de 2001[editar]

Durante la Crisis económica de 2001, la Iglesia abrió las puertas de sus templos para dar de comer a las miles de personas que cayeron en el desamparo.

Los casos de abuso sexual cometidos por miembros de la Iglesia católica también vieron involucrados a sacerdotes argentinos: entre los condenados por la Justicia por pedofilia se pueden mencionar a Luis Sierra, Mario Napoleón Sasso, Julio César Grassi y Edgardo Storni.[101]

Entre los clérigos que apoyaron causas sociales se pueden mencionar a los obispos Joaquín Piña, Gerardo Sueldo y Juan Carlos Maccarone. También se puede mencionara al sacerdote Luis Bicego, los hermanos Olmedo —el padre Jesús Olmedo y el obispo Pedro Olmedo—,[102] el padre Celli y a la monja Marta Pelloni.[103] Bicego denunció que durante el conflicto docente de Santa Cruz, los protestantes fueron reprimidos con balas.

Primera Época Kirchnerista[editar]

El ministro Aníbal Fernández expresó:[104]

Este señor (Bicego) es un cachivache vestido de sacerdote que no tiene nada de prudente. Es una pena que la Iglesia de uno tenga hombres semejantes como sacerdotes, porque lo único que hace es meter fichas para el despelote (incentivar el conflicto).

Cristina Fernández recibe al cardenal Bergoglio.

Las relaciones entre la Iglesia y el kirchnerismo son malas.[105] El propio Néstor Kirchner calificó a Bergoglio como "jefe de la oposición".[106] [107] [108]

El padre Eduardo de la Serna coordina al Grupo de Curas en Opción por los Pobres de Argentina y representa a los sectores cercanos al kirchnerismo. entre ellos se encuentra el padre Luis Farinello. En el lado opuesto Monseñor Héctor Aguer representa la ortodoxia de la Iglesia.[109]

Herederos del pensamiento del padre Carlos Mugica son los llamados curas villeros, cuya cara más visible es el padre José Di Paola. La creación de este grupo ha sido a instancia del cardenal Juan Carlos Aramburu en 1969, aunque monseñor Bergoglio le ha dado un renovado impulso en el siglo XXI.[110] [111]

El 15 de julio de 2010 se sanciona la Ley de Matrimonio Igualitario.[112]

El 11 de noviembre de 2007, el enviado papal, el cardenal Tarcisio Bertone, proclamó beato a Ceferino Namuncurá, ante más de 100.000 personas en una ceremonia de beatificación en Chimpay, Río Negro, ciudad natal del joven salesiano.[113] La fiesta religiosa se fijó para el 26 de agosto, fecha de su nacimiento.

La Iglesia hoy[editar]

El 8 de diciembre de 1996, en una piecita de la Parroquia San José Obrero de la ciudad de Córdoba, se funda Radio María Argentina que en la actualidad cuenta con más de ciento setenta emisoras en toda Argentina. Su actual director es el padre Javier Soteras.[cita requerida]

En los inicios del siglo XXI la Iglesia Católica ha visto disminuir su poder e influencia en la sociedad argentina debido al proceso de secularización que ha experimentado el país y por la pérdida de fieles que se han pasado a las filas de las iglesias pentecostales en la década de 1990. La Iglesia Católica en Argentina ha pasado a ser una minoría influyente. Gran parte del sentimiento anticatólico es promovido desde el propio Estado a través de las opiniones y editoriales de periodistas y formadores de opinión de Canal 7 y Radio Nacional.Entre los intelectuales más anticlericales del kirchnerismo se destaca Horacio Verbitsky.[cita requerida]

En 2004, cerca de 250.000 personas llegaron a la localidad de Santos Lugares para celebrar el día de la Virgen de Lourdes.[114] En las peregrinaciones anuales al santuario de la Basílica de Luján y al santuario de San Cayetano, el número de peregrinos nunca es inferior al millón de personas.[115] También es importante el número de asistentes a los santuarios de San Expedito y al de Virgen del Rosario de San Nicolás.

Según datos de la Iglesia, el 89,25% de los argentinos son católicos.[116] Según fuentes independientes, el porcentaje de habitantes del país que se consideraron adeptos se ubicaba entre el 69% y el 78%.[117]

El arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio se convirtió el 13 de marzo del 2013 en el primer y único americano en la historia mundial en convertirse en Papa y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, adoptando el nombre de Francisco.

Jorge Mario Bergoglio (Buenos Aires, Argentina, 17 de diciembre de 1936) es el 266.º y actual papa de la Iglesia católica.[118] Como tal, es el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Tras la renuncia al cargo de Benedicto XVI, fue elegido el 13 de marzo de 2013 en la quinta votación efectuada durante el segundo día de cónclave.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

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  25. Argentina y la Iglesia: una historia con varios conflictos
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  65. Ortega Peña, Rodolfo; y Duhalde, Eduardo Luis (2002): Felipe Vallese proceso al sistema. A 40 años, la lectura del crimen (pág. 11). Buenos Aires: Punto Crítico, 2002.
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  68. Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. I pág. 266 y sgtes. Buenos Aires 1999 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0227-8
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  71. Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. I pág. 255/260 Buenos Aires 1999 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0227-8
  72. Luna, Félix: Perón y su tiempo. I. La Argentina era una fiesta págs. 126/133 Buenos Aires 1984 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0226-6
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  82. La Iglesia argentina y sus diversidades manifiestas
  83. La visita de Casaroli
  84. "Las guerrillas fueron producto de la crisis del peronismo"
  85. La matriz mesiánica de Montoneros
  86. Monseñor Plaza, otra joya de la corona
  87. El procesamiento de Laguna
  88. Vicente Zaspe, el obispo profeta que no calló
  89. Murió Jorge Novak, obispo de Quilmes
  90. El caso del Obispo de La Rioja Monseñor Enrique Angelelli
  91. Una semilla del diálogo judeo-cristiano
  92. La Rioja: Inician proceso de beatificación a víctimas de la dictadura
  93. EDUCACIÓN PUBLICA: ESTATAL Y NO ESTATAL por Lic. José Juan DEL COL, sdb
  94. "En los 80, más política que pedagogía" Por Mariano De Vedia DIARIO LA NACION
  95. “El evangelismo está llegando a las clases medias”
  96. La Iglesia argentina también pide perdón
  97. La Iglesia realizó un histórico pedido de perdón por sus pecados
  98. Histórico pedido de perdón de la Iglesia argentina
  99. Caminando hacia el Tercer Milenio
  100. La Iglesia argentina pide perdón por su implicación en la represión militar
  101. Anulan la condena por abuso sexual al ex obispo Storni
  102. El cura Jesús Olmedo se crucificó en un cerro de residuos tóxicos de plomo en Jujuy
  103. Padre Bicego: "Más que gobierno parecen delincuentes"
  104. Aníbal Fernández acusó a los docentes de "autoherirse"
  105. Kirchner le ganó casi siempre a la Iglesia
  106. La Iglesia y el Gobierno amenazan con desatar un enfrentamiento total
  107. Enviado de Bergoglio tuvo que volverse
  108. Esperan debate político en el Celam
  109. Sociólogo Fortunato Mallimaci: “La Iglesia se jugó a todo o nada, y se quedó con nada.”
  110. Curas villeros: predicadores de la Teología del Pueblo
  111. Los curas villeros hacen tapa
  112. El derecho a la igualdad llegó al matrimonio
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  114. Miles de fieles veneran a la Virgen de Lourdes en todo el país
  115. Bergoglio llamó a luchar para que "no crezca el odio"
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  117. Clarin.com (20-11-2001), Marita Carballo. Valores culturales al cambio del milenio (ISBN 950-794-064-2). Citado en La Nación, 05-08-2005
  118. Noticias del nuevo papa Francisco en ABC

Enlaces externos[editar]

Sitios católicos argentinos[editar]