Historia de la ciencia y la técnica en la Prehistoria y la Edad Antigua

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Medición de la Tierra por Eratóstenes (240 a. C.) Los científicos alejandrinos cartografiaron los cielos y la Tierra con esferas celestes y terrestres. Se dice que el primer globo terráqueo fue construido por Crates de Malos. En cuanto al primer mapa (quizá el de Anaximandro de Mileto, ca. 550 a. C.), es fama que durante la revuelta de Jonia (499 a. C.), Hecateo de Mileto mostró uno para demostrar la inmensidad de Persia en relación con las ciudades griegas. También se dice que cuando los jonios pidieron ayuda a las ciudades de Grecia continental les mostraron su situación en relación con cada una de las partes en conflicto en un mapa. Hiparco de Nicea, en sus Explicaciones de los fenómenos de Arato y Eudoxo (129 a. C.) incluyó un catálogo de más de mil estrellas y otros datos astronómicos. No se ha conservado, pero se especula que se utilizó para la confección del Atlas Farnese.

La historia de la ciencia y la técnica en la Prehistoria y la Edad Antigua es una subdivisión temporal de la historia de la ciencia y de la técnica que se centra en la Prehistoria y la Edad Antigua. Comienza desde el surgimiento de comunidades nómadas de Homo sapiens sapiens en diversos sectores geográficos y concluye con la Caída del Imperio romano de Occidente.

Que la ciencia esté sujeta a evolución o sea susceptible de progreso es una idea ajena a las épocas históricas anteriores a la Edad Moderna (polémica de los antiguos y los modernos, 1688-1704) y nuestra percepción del «atraso» científico relativo a una época, un lugar o una rama del saber con respecto a otra proviene específicamente del positivismo de Auguste Comte, para quien hay «tres estadios teoréticos diferentes: el teológico o estadio ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por último, el científico o positivo» (Curso de filosofía positiva, 1830-1842). No habría ciencia, desde esa definición, antes de la revolución científica del siglo XVII. No hay términos universalmente aceptados para calificar a la forma de conocimiento del hombre prehistórico (que representaba artísticamente su visión del mundoarte paleolítico— e incluso ha dejado algunas muestras de cómputos numéricos, como el hueso de Ishango); las producciones intelectuales, muy sofisticadas, de las primeras civilizaciones (para las que se han propuesto las expresiones «pensamiento pre-filosófico» o «mitopoeico»);[1]​ la ciencia griega (cultura griega), que fue esencialmente un ejercicio teórico que no se sometía al método experimental, y que no se implicaba en la esfera de la producción (el modo de producción esclavista no demandaba innovaciones tecnológicas); o la ciencia romana (cultura romana), continuadora intelectual de la helenística (cultura helenística) en una civilización de inclinación marcadamente pragmática, donde sobresalió una notable ingeniería.

Prehistoria y culturas primitivas[editar]

El inicio de la tecnología humana se reconoce con el dominio del fuego, base de toda la tecnología y del cambio en la naturaleza por medio de la alteración de su entorno. Lo más natural es que, como primer resultado, obtuvieran un palo aguzado y con la punta endurecida, principio de la lanza y otras herramientas. También surge la alfarería, al observar el endurecimiento, en determinadas condiciones, de la tierra arcillosa sobre la que se organiza el fuego. La cocción de los alimentos y el surgimiento del Cuero son también consecuencias de este hito tecnológico.

A lo largo del periodo prehistórico surgen y evolucionan las primeras herramientas, se desarrollan las primeras tecnologías de carácter empírico, basadas en el ensayo y error. La transmisión de los descubrimientos es oral y por medio de Pictogramas durante el periodo prehistórico. Las primeras herramientas se elaboran utilizando madera, hueso, marfil y piedra; aparecen los primeros sistemas de numeración y cálculo en la ribera del Tigris y el Eufrates, así como también en Mesoamérica y en la hindú, incluso las primeras anotaciones de observaciones astronómicas en diversas regiones del mundo.[2]

Es relevante recordar que la prehistoria tiene diferentes historicidades a través del planeta, donde el hito principal es el paso de la cultura oral a la escrita. En tiempos prehistóricos, los consejos y los conocimientos fueron transmitidos de generación en generación por medio de la tradición oral. El desarrollo de la escritura permitió que los conocimientos pudieran ser guardados y comunicados a través de generaciones venideras con mucho mayor fidelidad. Con la Revolución Neolítica y el desarrollo de la agricultura, que propició un aumento de alimentos, se hizo factible el desarrollo de las Civilizaciones tempranas, porque podía dedicarse más tiempo a otras tareas que a la supervivencia.

Ciencia en Oriente[editar]

Antiguo Oriente Próximo[editar]

Tabla de arcilla mesopotámica, fechada en el año 492 a. C. que recogía información astronómica.

A partir de sus principios en Sumeria (actualmente en Irak) alrededor del 3500 a. C., en Mesopotamia, los pueblos del norte comenzaron a intentar registrar la observación del mundo con datos cuantitativos y numéricos sumamente cuidados. Pero sus observaciones y medidas aparentemente fueron tomadas con otros propósitos más que la ley científica. Un caso concreto es el del teorema de Pitágoras, que fue registrado, aparentemente en el siglo XVIII a. C.: la tabla mesopotámica Plimpton 322 registra un número de trillizos pitagóricos (3,4,5) (5,12,13)...., datado en el 1900 a. C., posiblemente milenios antes de Pitágoras,[3]​ pero no era una formulación abstracta del teorema de Pitágoras.

Egipto[editar]

Obelisco de Thutmose III, en Karnak.

La ciencia del Antiguo Egipto gozó de gran prestigio desde tiempos remotos. Es enormemente significativo el alto nivel que desarrolló esta civilización y la amplitud de conocimientos que llegaron a dominar. La tradición refleja que los hombres sabios de la antigua Grecia habían ido a aprender a Egipto, en donde existía una ciencia venerable y un elevado nivel de conocimientos científicos, aunque mezclados algunas veces con prácticas mágicas.

Las ciencias en el Antiguo Egipto estaban dominadas por un saber empírico organizado por sacerdotes y registrado por cultos escribas. El conjunto de la población vivía al ritmo de las crecidas del Nilo, destructoras y generadoras de la riqueza del país, que necesitaban de un cálculo preciso para su previsión y la posterior restauración de los terrenos de cultivo tras las crecidas. Para ello los egipcios fueron capaces de idear una matemática práctica, útiles instrumentos de medida, eficaces herramientas y una tecnología que posibilitó organizar y realizar faraónicas obras de canalización y erigir monumentales construcciones.

En todo caso es necesario indicar que no existía una ciencia o método científico en el sentido moderno del término sino más bien un conjunto de reglas e instrumentos que se utilizaban de manera empírica, aunque muchos de sus logros no fueron superados por la cultura occidental hasta bien entrado el siglo XVIII.

India[editar]

China[editar]

Un método para elaborar instrumentos de observación astronómica en la época de la Dinastía Qing.

La historia de la ciencia y tecnología en China es a la vez larga y rica con muchas contribuciones para la ciencia y para la tecnología. En la Antigüedad, independientemente de los filósofos griegos y de otras civilizaciones, los filósofos chinos hicieron importantes avances en los campos de la ciencia, tecnología, matemática, astronomía y una escritura basada en símbolos. Las primeras observaciones registradas de cometas, eclipses solares y supernovas provienen de China.[4]​ También se practicaron la medicina china tradicional, acupuntura y medicina herbal.

Entre los primeros inventos chinos se encuentra el ábaco, el «reloj de sombra» y las primeras máquinas voladoras, tales como los cometas y las linternas celestes.[5]​ Los cuatro grandes inventos de la Antigua China, la brújula, la pólvora, el papel y la impresión, se encuentran entre los avances tecnológicos más importantes, recién conocidos en Europa hacia fines de la Edad Media. En particular, la época de la Dinastía Tang (618-906) fue de gran innovación.[5]​ Mientras que buena parte del intercambio entre Occidente y China tuvo lugar durante el período de la Dinastía Qing. Las misiones jesuitas en China de los siglos XVI y XVII introdujeron la ciencia, que estaba teniendo su propia revolución, a China. Asimismo, el conocimiento de la tecnología china fue llevado a Europa.[6][7]​ Gran parte del estudio occidental sobre la historia de la ciencia en China fue realizado por Joseph Needham.

Como apunta Joseph Needham, [los eruditos clásicos chinos] consideraban el mundo como un flujo de fenómenos concretos merecedores de una observación cuidadosa y de una relación cronológica: sin embargo, no se valían mucho de categorías analíticas. La construcción de un sistema lógico no era su fuerte. ... debemos deducir su sistema desde una confusa clasificación de expresiones registradas, glosas de los clásicos, cartas a amistades y otros documentos dispersos ... eran por educación más compiladores que creadores. Habiendo memorizado largas secuencias de los clásicos y otras historias, construían sus propias obras mediante un extenso trabajo de montaje de frases y pasajes extraídos de aquellas fuentes. A esta citación no acreditada hoy se le denominaría plagio; sin embargo, los escritores chinos antiguos se consideraban a sí mismos preservadores del registro más que sus creadores ... Casi no se utilizaban hipótesis o condiciones teóricas contrarias al hecho; lo mismo ocurría con el razonamiento lógico inductivo o deductivo. [Las escasas formas de generalizar o de expresar conceptos abstractos] dificultaba[n] la introducción de nuevas ideas extranjeras en el lenguaje escrito. En última instancia ello puede haber hecho más difícil el desarrollo de los aspectos teóricos de la ciencia. El problema más conocido con un término ... fue la frase gewu (kewu), utilizada por Zhu Xi y traducida como la investigación de las cosas. Algunos estudiosos modernos pensaron que se refería a un estudio científico de la naturaleza, pero ... el significado real era: la adquisición del conocimiento moral a través del estudio cuidadoso de los clásicos y de la inspección minuciosa de los principios tras la historia y la vida diaria.

John King Fairbank (1996) China: una nueva historia
A pesar del extraordinario número de innovaciones técnicas consideradas inventos chinos, la cultura china respondía a las peculiares circunstancias de lo que, en términos marxistas, se ha denominado modo de producción asiático o despotismo hidráulico, en el que las fuerzas productivas ligadas a la ciencia y la tecnología no cumplen la misma función transformadora de las relaciones socioeconómicas que en otros modos de producción.[8]

Civilización greco-romana o clásica[editar]

Herma doble de Herodoto y Tucídides, los fundadores de la historiografía griega, y de otras ciencias sociales, como la geografía y la etnografía.

Los griegos, los primeros filósofos de la ciencia[editar]

Representación moderna de la complejidad del sistema ptolemaico, que utiliza epiciclos para representar el movimiento aparente de los planetas ("errantes" en griego) sobre la esfera de las estrellas fijas, con la Tierra en el centro del Universo.
Representación moderna de Prisciano (gramático latino de la Antigüedad tardía) impartiendo clases de esa ciencia. Fue muy alto el prestigio que adquirieron los gramáticos griegos en Roma desde finales del periodo republicano. En la India del siglo IV a. C. realizó su obra el gramático sánscrito Panini.

Dentro del marco cultural en el que nos desenvolvemos (la llamada cultura occidental), algunos filósofos y científicos buscan las raíces de la ciencia moderna en la época de los antiguos griegos, en la Grecia clásica, hace unos 300 a. C. Ellos fueron los creadores de la lógica deductiva. Pero su filosofía natural tenía un defecto muy importante: consideraba innecesaria la comprobación experimental de las conclusiones. Era, incluso, degradante para el filósofo de la época sugerir que las conclusiones obtenidas en un proceso mental lógico necesitaban ser confirmadas por la comprobación experimental. Esta manera de ver las cosas no variaría, sustancialmente, hasta mediados del siglo XVII, fecha en la que, gracias a las figuras de Francis Bacon y René Descartes, los fundamentos experimentales, que son la base de la ciencia, llegan a ser filosóficamente respetables.

Los presocráticos[editar]

Sin embargo, para algunos, como el epistemólogo Geoffrey Ernest Richard Lloyd, el método científico hace su aparición en la Grecia del siglo VII a.C. Así Aristóteles fue uno de los primeros sabios en elaborar demostraciones científicas. Sin embargo, los filósofos denominados presocráticos fueron los primeros en preguntarse sobre los fenómenos naturales, por lo que fueron llamados φυσιολογοι (physiologoi, "fisiólogos") por Aristóteles, porque tenían un discurso racional sobre la naturaleza, investigaban sobre las causas naturales de los fenómenos, que llegaron a ser los primeros objetos del método.

Tales de Mileto (ca. 625 - 547 a. C.) y Pitágoras (ca. 570 - 480 a. C.) contribuyeron principalmente al nacimiento de algunas de las primeras ciencias, como las matemáticas, la geometría teorema de Pitágoras, la astronomía o incluso la música.

Sus primeras investigaciones están marcada por la voluntad de imputar la constitución del mundo (o κόσμος, cosmos) a un principio natural único (el fuego para Heráclito por ejemplo) o divino (para Anaximandro). Los presocráticos introducen los principios constitutivos de los fenómenos, los αρχή (arqué).

Los presocráticos inician también una reflexión sobre la teoría del conocimiento. Constata que la razón por una parte y los sentidos por otra conducen a conclusiones contradictorias; Parménides opta por la razón y estima que solo ella puede llevar al conocimiento, debido a que nuestros sentidos nos confunden. Ellos, por ejemplo, nos enseñan que el movimiento existe, mientras que la razón nos enseña que no existe. Este ejemplo se ilustra por las célebres paradojas de su discípulo Zenón de Elea. Si Heráclito tiene una opinión opuesta en lo concerniente al movimiento, comparte la idea de que los sentidos son engañosos.

Platón y la dialéctica[editar]

Busto de Platón.

Con Sócrates y Platón, en relación a las palabras y a los diálogos, la razón (griego antiguo λόγοσ, lógos), y el conocimiento llegan a estar íntimamente ligados. Aparece el razonamiento abstracto y construido. Para Platón, las teorías de las formas son el modelo de todo lo que es sensible, siendo lo sensible un conjunto de combinaciones geométricas de elementos. Platón abre así la vía de la matematización de fenómenos.

Las ciencias se sitúan en la vía de la filosofía, en el sentido del discurso sobre la sabiduría; por su parte, y a la inversa, la filosofía busca en las ciencias un fundamento seguro.

La utilización de la dialéctica, que es la esencia misma de la ciencia, completa entonces a la filosofía, que tiene la primicia del conocimiento discursivo (por el discurso), o διάνοια, diánoia, en griego.

Para Michel Blay "el método dialéctico es el único que, rechazando sucesivamente las hipótesis, se eleva hasta e principio mismo para asegurar sólidamente sus conclusiones". Sócrates expone los principios en el Teeteto. Para Platón, la búsqueda de la verdad y de la sabiduría (la filosofía) es indisociable de la dialéctica científica, es en efecto el sentido de la inscripción que figura en el frontón de la Academia, en Atenas: "Que ninguno entre aquí si no es geómetra".

Aristóteles y la física[editar]

Es sobre todo con Aristóteles, que funda la física y la zoología, cuando la ciencia adquiere un método, basado en la deducción. A él se debe la primera formulación del silogismo y del razonamiento inductivo. Las nociones de "materia", "forma", "potencia" y "acto" fueron los primeros conceptos de elaboración abstracta. Para Aristóteles, la ciencia está subordinada a la filosofía ("es una filosofía secundaria", dijo) y tiene por objeto la búsqueda de los primeros principios de las primeras causas, lo que es discurso científico llamará el causalismo y que la filosofía denomina aristotelismo.

Sin embargo, Aristóteles es el origen de un retroceso en el pensamiento en relación a ciertos presocráticos en cuanto al lugar de la Tierra en el espacio. Siguiendo a Eudoxo de Cnidos, imagina un sistema geocéntrico y considera que el cosmos es finito. Y será seguido en esto por sus sucesores en materia de astronomía, hasta Copérnico, con la única excepción de Aristarco, que propuso un sistema heliocéntrico.

Determina, por otra parte, que el vivo está ordenado según una cadena jerarquizada, pero su teoría es sobre todo fijista. Establece la existencia de los primeros principios indemostrables, antecesores de las conjeturas matemáticas y lógicas. Descompone las proposiciones en nombres y verbos, base de la ciencia lingüística.

Periodo alejandrino. Alejandría en la época romana[editar]

El papel de la mujer en la ciencia del periodo clásico, como en todos los aspectos de la cultura, era subordinado. No obstante, se han conservado algunos nombres femeninos, destacadamente el de Aspasia, la compañera de Pericles, muy activa en el extraoridinario grupo de intelectuales de que se reunió en la Atenas de su época (siglo de Pericles), y el de Hipatia, filósofa, matemática y astrónoma de Alejandría, asesinada por los cristianos en el año 415.
Biblioteca de Celso en Éfeso (ca. 135) Para su decoración externa se representó un conjunto iconográfico de cuatro figuras femeninas: Sofía (la sabiduría), Areté (la virtud -Virtus en latín-), Ennoia (la inteligencia) y Episteme (la ciencia o conocimiento -Scientia en latín-). Mucho más importantes fueron la Biblioteca y el Museo de Alejandría; y en Roma el Templo de la Paz de Vespasiano (75 d. C.)[9]
Representación moderna del famoso "baño de Arquímedes" del que salió gritando ¡Eureka! ("lo encontré") al concebir la solución de un problema (la comprobación de la pureza del metal de una corona de complejo diseño sin destruirla), que le llevó a la formulación del llamado principio de Arquímedes.

Biblioteca de Celso en Éfeso (ca. 135) Para su decoración externa se representó un conjunto iconográfico de cuatro figuras femeninas: Sofía (la sabiduría), Areté (la virtud -Virtus en latín-), Ennoia (la inteligencia) y Episteme (la ciencia o conocimiento -Scientia en latín-). Mucho más importantes fueron la Biblioteca y el Museo de Alejandría; y en Roma el Templo de la Paz de Vespasiano (75 d. C.)

El periodo llamado alejandrino (de 323 a.C. - 30 a.C.) es el prolongamiento de la cultura griega y está marcado por progresos significativos en astronomía y en matemáticas, así como por algunos avances en física. La ciudad egipcia de Alejandría fue el centro intelectual de los sabios de la época, que eran griegos.

Los trabajos de Arquímedes (292 a.C. - 212 a.C.) sobre el impulso hidrostático (principio de Arquímedes) condujeron a la primera ley física conocida después de Eratóstenes (276 a.C. - 194 a.C.) sobre el diámetro terrestre o de Aristarco de Samos (310 a.C. - 240 a.C.) sobre las distancias Tierra-Luna y Tierra-Sol que testimoniaron un gran ingenio.

Apolonio de Pérgamo construyó el modelo de los movimientos de los planetas con la ayuda de órbitas excéntricas. Hiparco de Nicea (194 a.C. - 120 a.C.) perfecciona los instrumentos de observación como el dioptrio, el gnomon y el astrolabio.

En álgebra y geometría, se divide el círculo en 360°, y se crea incluso el primer globo celeste (u orbe). Hiparco redacta también un tratado en 12 libros sobre el cálculo de los órdenes (denominados hoy en día trigonometría).

Fragmento de los Elementos de Euclides.

Euclides (325 a.C. - 265 a.C.) es el autor de los Elementos, que están considerados como uno de los textos fundadores de las matemáticas modernas.

Sus postulados, como el denominado "postulado de Euclides", que expresa que "por un punto dado de una recta pasa una, e una sola, paralela a esta recta" está en la base de la geometría sistematizada.

En astronomía, se propone una "teoría de los epiciclos" que permitirá a su vez el establecimiento de las tablas astronómicas más precisas. El conjunto se revelaría ampliamente funcional, permitiendo por ejemplo calcular por primera vez los eclipses lunares y solares.

Imperio romano[editar]

Pont du Gard, puente que sirve a la vez de viaducto y acueducto. Las técnicas romanas de construcción de obras públicas eran notabilísimas y eficaces. En concreto, la necesidad de salvar grandes distancias para el suministro de agua a las ciudades se resolvió con una ingeniería hidráulica muy sofisticada.

A pesar de que la ciencia romana no tuvo el mismo desarrollo que en la cultura helénica, fue una civilización con enormes avances en cuanto a la sistematización y organización del conocimiento clásico.

Primeramente, el desarrollo de la ingeniería en instrumentos de alta construcción, como poleas, gruas, molinos, así como el desarrollo del arco en la arquitectura establecen precedentes en la forma de concebir la tecnología y la ciencia aplicada. La organización de las ciudades y el establecimiento de nuevos mecanismos de transporte y comunicación son también parte de sus desarrollos ingenieriles. Destaca el trabajo de Plinio, el viejo como un heredero de la filosofía natural helénica, quien recopila en más de 37 volúmenes y textos diversas observaciones de la filosofía natural en latín. Claudio Ptolomeo en Almagest describe un modelo de movimiento planetario, así como también su obra populariza la idea geocéntrica del universo. El establecimiento del calendario romano basado en los ciclos del sol, así como en su propia mitología son también parte de la herencia científica de Roma.

En medicina retoman las diversas influencias de las escuelas helénicas de Hipócrates y Asclepiades. El temor de la helenización por parte de Cator y otros intelectuales romanos mantuvo la práctica médica desregulada durante gran parte de la república y el imperio. La educación médica era privada y su desempeño basado en prácticas no sistemáticas. El principal autor del periodo fue Galeno, quien sistematizó y reprodujo durante su vida la obra de la medicina helénica al latín, así como incluyó detalladas descripciones de disecciones animales y humanas. Estos trabajos fueron de enorme influencia durante la Edad Media. También hay registro de que Celso practicó técnicas de cirugía plástica durante su vida.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Henri Frankfort, El Pensamiento prefilosófico: Egipto y Mesopotamia. I, Fondo de Cultura Económica, 1988, ISBN 9681605551. Henri Frankfort, et al. The Intellectual Adventure of Ancient Man: An Essay on Speculative Thought in the Ancient Near East. Chicago: University of Chicago Press, 1977. Fuente citada en en:Mythopoeic thougt. El término "mitopoeia" (mythopoeia) fue acuñado por J. R. R. Tolkien para la lengua inglesa como un neologismo de raíces griegas (en castellano tienen uso mitopoyética, mitopoyético, mitopoyesis y mitopoiesis). John Adcox, Can Fantasy be Myth? Mythopoeia and The Lord of the Rings, fuente citada en en:Mythopoeia
  2. Inventions (Pocket Guides). Publisher: DK CHILDREN; Pocket edition (March 15, 1995). ISBN 1-56458-889-0. ISBN 978-1-56458-889-0. Fuente citada en en:History of science in early cultures
  3. [1]
  4. Ancient Chinese Astronomy
  5. a b Inventions (Guías de bolsillo).
  6. Woods
  7. Agustín Udías, p. 53.
  8. John King Fairbank, China: una nueva historia, pg. 134. La frase en cursiva es una cita de Derk Bodde. También se cita como fuente (de la primera frase) a Joseph Needham.
  9. Reseña de la exposición "La Biblioteca Infinita - Los lugares del conocimiento en el Mundo Antiguo", 7/05/2014
  10. «“Disco de Nebra” la obra de un genio». Deutsche Welle. Consultado el 5 de septiembre de 2014. 

Bibliografía[editar]

  • Inventions (Guías de bolsillo). DK CHILDREN (15 de marzo de 1995). ISBN 1-56458-889-0. ISBN 978-1-56458-889-0
  • Buildings (Guías de bolsillo). DK CHILDREN (15 de marzo de 1995). ISBN 1-56458-885-8. ISBN 978-1-56458-885-2
  • Patricia Buckley Ebrey, The Cambridge Illustrated History of China. Cambridge, New York and Melbourne: Cambridge University Press, 1996. ISBN 0-521-43519-6.
  • Mark Elvin, "The high-level equilibrium trap: the causes of the decline of invention in the traditional Chinese textile industries" in W. E. Willmott, Economic Organization in Chinese Society, (Stanford, Calif., Stanford University Press, 1972) pp. 137-172. The High-level Equilibrium Trap — PDF (64.3 KiB)
  • Kelly, Jack (2004). Gunpowder: Alchemy, Bombards, & Pyrotechnics: The History of the Explosive that Changed the World. Basic Books. ISBN 0-465-03718-6. 
  • Liang, Jieming (2006). Chinese Siege Warfare: Mechanical Artillery & Siege Weapons of Antiquity. Singapore, Republic of Singapore: Leong Kit Meng. ISBN 981-05-5380-3. 
  • Joseph Needham, Science and Civilization in China, volume 1. (Cambridge University Press, 1954)
  • Joseph Needham (1986). Science and Civilization in China, Volume 4, Part 2. Taipei: Caves Books Pty. Ltd.
  • Li Shu-hua, “Origine de la Boussole 11. Aimant et Boussole,” Isis, Vol. 45, No. 2. (Jul., 1954)
  • Rothbard, Murray N. (2006). Economic thought before Adam Smith: An Austrian Perspective on the History of Economic Thought. Cheltnam, UK: Edward Elgar. ISBN 094546648X. 
  • Stephen Turnbull, The Walls of Constantinople, AD 324–1453, Osprey Publishing, ISBN 1-84176-759-X
  • Agustín Udías, Searching the Heavens and the Earth: The History of Jesuit Observatories (Dordrecht, The Netherlands: Kluwer Academic Publishers, 2002
  • Shelagh Vainker in Anne Farrer (ed), "Caves of the Thousand Buddhas", 1990, British Museum publications, ISBN 0-7141-1447-2
  • Thomas Woods, How the Catholic Church Built Western Civilization, (Washington, DC: Regenery, 2005), ISBN 0-89526-038-7