Historia de Fráncfort del Meno

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Estatua de Carlomagno (Museo Histórico de Fráncfort del Meno).
Paulskirche o Iglesia de San Pablo.
Vista de la ciudad en 1858, obra de Gustave Courbet

El nombre le viene de los tiempos de las tribus germánicas. Fráncfort significa el vado (furt) de los francos (una tribu germánica).

El Imperio romano, en su extensión máxima, llegó a incluir la ciudad, aunque por poco tiempo.

Edad Media[editar]

Tras la caída del Imperio romano, Fráncfort aumentó su importancia como punto neurálgico del tráfico comercial entre el Mediterráneo y el Mar del Norte.

Carlomagno, Emperador de Occidente (800814) y fundador del Imperio carolingio, habitó en esta ciudad buena parte de su vida.

El río Meno o Main constituyó a partir de allí y durante más de diez siglos el principal centro de la actividad comercial en la ciudad.

Edad Moderna[editar]

Durante el Sacro Imperio Romano Germánico, el rey alemán era elegido (desde 1152) en la Catedral de Fráncfort y entre 1562 y 1792 fue el lugar de coronación de los emperadores alemanes. Los banquetes festivos tenían lugar en la Sala de Emperadores del ayuntamiento Römer.

También fue sede a partir de 1750 de un importante centro bancario, cuando comenzó su negocio de banca el que fue a posteriori el hombre más rico del mundo y que formaró una influyente saga de financieros, Mayer Amschel Bauer, también conocido como Rothschild, y cuyo negocio era distinguido por una gran bandera roja colgada en la fachada (y de donde viene el apelativo Rothschild, bandera roja). La fortuna de los Rothschild vino marcada por el título de Hoffaktor (gerente de la corte de Hanau) en 1801 y cuando en 1806 el príncipe de Hessen-Kassel tuvo que huir a Dinamarca por la invasión Napoleónica, Mayer se hizo con la fortuna del príncipe aprovechando los créditos que había otorgado a Napoleón (con el dinero del príncipe, evidentemente), que era la mayor fortuna de la Europa de la época.

En 1749 nació el ciudadano más famoso de Fráncfort, Johann Wolfgang von Goethe.

Edad contemporánea[editar]

Fráncfort fue la capital de la Confederación del Rin, asociación de estados alemanes establecida en 1806 por Napoleón I tras haber conquistado la casi totalidad de Renania en el marco de las denominadas Guerras Napoleónicas. Para acabar con la influencia de Austria, el Emperador francés elevó a la categoría de reinos a Baviera y Württemberg e hizo de Baden un gran ducado al igual que Berg. Creada de manera similar a la Liga del Rin, ideada por Luis XIV, pero con la diferencia de que ahora los estados se separaban definitivamente del Sacro Imperio Romano Germánico.

En su periodo de máxima extensión (18081809), la confederación comprendía 38 estados, 360.000 km² y 15 millones de habitantes. Bien acogida por el pueblo en un principio e interpretada como un paso hacia la unificación, su popularidad disminuyó a medida que la integración en el Sistema Continental se tradujo en la implantación de duras medidas económicas.

La Confederación se disolvió después de la derrota de Napoleón en la batalla de Leipzig en 1813; cada uno de los estados alemanes firmó la paz y respaldó la Alianza entre Prusia, Rusia, Austria y Gran Bretaña. El Congreso de Viena (18141815) acordó la creación de la Confederación Germánica que reemplazó a la del Rin.

Esta nueva organización, que agrupó a 39 estados alemanes en una confederación de estados soberanos bajo la presidencia de la Casa de Austria, también tuvo su capital en Fráncfort.

Entre 1815 y 1866, Fráncfort fue el núcleo de la unidad alemana y se convirtió en el centro de reuniones permanente de la Asamblea de la Unión. Al mes siguiente del triunfo de la Revolución francesa de 1848, los demócratas alemanes exigieron la creación de una Asamblea Nacional constitucional e inauguraron en la Paulskirche el primer parlamento alemán libremente elegido. Bajo la administración prusiana, Fráncfort se transformó en una metrópolis moderna.

Con la creación de la Confederación Alemana del Norte, Fráncfort perdió parte de su relevancia política en favor de Berlín.

Prusia se anexionó la ciudad en 1866, cinco años antes de ganar la guerra franco-prusiana, cuyo tratado de paz firmado en Fráncfort el 10 de mayo de 1871 desembocó en la creación de Alemania como país unido.

Siglo XX[editar]

Maqueta de la ciudad destruida tras los bombardeos (Museo de Historia de Fráncfort)

Durante la Primera Guerra Mundial, la ciudad no sufrió daños de consideración y logró conservar prácticamente intactas sus infraestructuras.

Tras la caída del Segundo Reich como consecuencia de la derrota en la guerra, Fráncfort inició un periodo de renovada prosperidad a pesar de la crisis general que vivió el país durante la República de Weimar.

La ciudad experimentó en los años 1930 una prosperidad que nunca había conocido.

Al igual que la mayoría de las ciudades alemanas, Fráncfort fue destruida por los bombardeos de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, produciéndose el mayor ataque, el 29 de enero de 1944, cuando 857 bombarderos de la USAF bombardearon la ciudad

Una vez finalizada la guerra se creó el estado federado de Hesse, en el que Fráncfort quedó suscrita administrativamente en el marco de la RFA.

Berlín se encontraba ocupada por los ejércitos aliados, por lo que la nueva república se planteó la necesidad de encontrar una nueva capital. Aunque Fráncfort fue la favorita para ostentar dicho título, la posterior presión de Konrad Adenauer hizo que finalmente Bonn fuese designada como capital de la RFA, estatus que conservó hasta los años 1990.

Fráncfort encarna de manera especial el denominado «milagro económico alemán» que se desarrolló en las décadas posteriores al final de la guerra. La ciudad se alzó rápidamente con el prestigio de ser el centro financiero del país, arrebatándole esta condición a Berlín. El Deutsche Bank dejó la antigua capital y se instaló en Fráncfort.

Las autoridades de la ciudad implementaron un complejo programa de reconstrucción urbanística, volviendo a construir los edificios más emblemáticos y desarrollando paulatinamente el nuevo centro financiero. Es por ello que, a pesar de ser una ciudad milenaria, Fráncfort tiene un centro geográfico ultramoderno, que agrupa varios de los más grandes edificios de Europa y que le ha valido ser seleccionada para acoger la sede central del Banco Central Europeo (BCE), uno de los pilares de la Unión Europea (UE).

La metrópoli se ha convertido en el centro de la región Rin-Meno, que cuenta casi 5 millones habitantes y es una de las regiones más productivas y dinámicas de Alemania.

Véase también[editar]