Historia de Borgoña

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Escudo de armas del segundo Ducado de Borgoña y más tarde de la provincia francesa de Borgoña.
Génesis de Borgoña. La región en general ocupó la mayor parte de su historia las zonas de Borgoña y Provenza del mapa, que lindaban por el oeste con Lombardía, en el norte de Italia. Sin embargo, en la época en que se extinguió la línea masculina de la casa noble homónima, las posesiones borgoñonas incluían muchas tierras en la región franca que aparece como Neustria. Después de que pasara a Felipe II de España, la zona se denominó Países Bajos españoles, en los que se produjo la revuelta holandesa en la época de la Reforma protestante.

La historia de Borgoña se extiende en el tiempo desde la época en que estuvo habitada por celtas, romanos (galorromanos), y en el siglo IV, los burgundios aliados de los romanos, un pueblo germánico posiblemente originario de Bornholm (en el mar Báltico) quienes se establecieron allí y crearon su propio reino. No obstante, Agatías identifica a los burgundios (Βουρουγουνδοι) y ultizuros como un pueblo búlgaro de tribus del círculo huno, parientes cercanos de los cotrigures y utigures túrquicos.[1][2]

Los burgundios se establecieron en la cuenca del río Rin gracias a un foedus del año 413. Más tarde su reino se extendía desde el río Saona y el río Ródano hasta el Durance. Sus principales ciudades fueron Lyon y Ginebra.[3]​ Este reino burgundio fue conquistado en el siglo VI por otra tribu germánica, los francos quienes continuaron con el reino de Burgundia, pero bajo gobierno propio. Hicieron asesinar a Segismundo y se anexionaron el país para el año 534.[4]

Más tarde, la región fue dividida entre el ducado de Borgoña (al oeste) y el condado de Borgoña (al este). El ducado de Borgoña es el mejor conocido de los dos, convirtiéndose más adelante en la provincia francesa de Borgoña, mientras que el Condado de Borgoña se convirtió en la provincia francesa del Franco Condado, que literalmente significa condado libre.

La situación se complica por el hecho de que, en épocas diferentes, y bajo distintas circunstancias geopolíticas, muy diferentes entidades han llevado el nombre de "Borgoña". El historiador Norman Davies ha comentado que «pocos sujetos en la historia europea ha creado más confusión que la resumida en la frase "todas las Borgoñas"». En 1862, James Bryce recopiló una lista de diez entidades semejantes, una lista que el propio Davies amplía a quince, que van desde el primer reino burgundio fundado por Gundahario en el siglo V a la région actual de Borgoña.[5]

Los burgundios fueron una de las alianzas de pueblos germánicos o turco-germánicos que llenaron el vacío de poder dejado por la decadencia de la parte occidental del imperio romano. En el año 411, cruzaron el Rin y establecieron un reino en Worms. En los continuos enfrentamientos entre los romanos y los hunos, el reino burgundio al final ocupó lo que hoy son tierras fronterizas entre Suiza, Francia e Italia. En 534, los francos derrotaron a Gundemaro, el último rey burgundio, y absorbieron el territorio, uniéndolo a su creciente imperio.

La existencia moderna de Borgoña tiene sus raíces en la disolución del imperio franco. En los años 880, había cuatro Borgoñas:

Los dos reinos de la Alta y la Baja Borgoña fueron reunidos en 937 y absorbidos por el Sacro Imperio Romano Germánico bajo Conrado II en 1032, como el reino de Arlés.

Borgoña en la Francia del siglo XIV, mapa de William R. Shepherd.
Territorio del Ducado de Borgoña (Bourgogne) en 1477 marcado en amarillo.

El ducado de Borgoña fue anexionado por los franceses en 1004. El condado de Borgoña siguió estando vagamente asociado con el Sacro Imperio (intermitentemente independiente, de ahí el nombre de "Franche-Comté"), y finalmente incorporado a Francia en 1678, con el tratado de Nimega.

Durante la Edad Media, Borgoña fue la sede de algunos de los más importantes iglesias y monasterios de Occidente, entre ellos Cluny, Cîteaux, y Vézelay.

Durante la Guerra de los Cien Años, el rey Juan II de Francia dio el ducaado a su hijo menor, Felipe el Atrevido, antes de dejarlo para su sucesor en el trono francés. El ducado pronto se convirtió en un gran rival al trono, porque los duques de Borgoña tuvieron éxito a la hora de unir un imperio que iba desde Suiza al mar del Norte, en gran medida gracias al matrimonio. Los territorios borgoñones estaban formados por una serie de feudos en ambas partes de la frontera (entonces en gran medida simbólica) entre el reino de Francia y el del Sacro Imperio Romano Germánico. Su corazón económico estaba en los Países Bajos, particularmente en Flandes y Brabante. La corte en Dijon eclipsó a la corte francesa tanto económica como culturalmente. En Bélgica y en el sur de los Países Bajos un «estilo de vida borgoñón» aún significa «disfrutar de la vida, buena comida y un espectáculo extravagante».

En 1477, en la batalla de Nancy durante la guerra de Borgoña, el último duque Carlos el Temerario resultó muerto en batalla, y el ducado en si mismo fue anexionado a Francia. A finales del siglo XV y principios del XVI, los otros territorios borgoñones proporcionaron una base de poder para el auge de los Habsburgo, después de que Maximiliano de Austria se casara con la hija superviviente de la familia ducal, María. Después de su muerte, su marido trasladó la corte primero a Mechelen y más tarde al palacio de Coudenberg, Bruselas, y desde allí gobernaron el resto del imperio, los Países Bajos (Países Bajos Borgoñones) y el Franco Condado, entonces aún un feudo imperial. Este segundo territorio fue cedido a Francia por el tratado de Nimega en 1678.

Con la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII, las unidades administrativas de las regiones desaparecieron, pero fueron reconstruidas durante la V República en los años 1970. La région administrativa actual incluye la mayor parte del anterior ducado.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Agathias, Histiriae, V,11,3-4
  2. Runciman S., A history of the First Bulgarian empire, Londres, G.Bell & Sons, 1930, p.7, & notas.
  3. Heers, Jacques (1991). Historia de la Edad Media. Barcelona: Labor Universitaria. p. 16. ISBN 84-335-1737-6. 
  4. J. Heers: Historia de la Edad Media, pág. 23.
  5. Norman Davies, Vanished Kingdoms, 2011, Penguin (2012) pp. 90-143.

Enlaces externos[editar]