Hiperinflación

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En economía, la hiperinflación es una inflación muy elevada, fuera de control, en la que los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor.

Definiciones formales varían de una tasa de inflación de 100% a lo largo de tres años, a inflación mayor de 50% al mes, según Philip Cagan. En uso informal, el término con frecuencia se aplica a tasas mucho más bajas. Como regla general, la inflación normal se anuncia cada año, pero la hiperinflación con frecuencia se anuncia para periodos mucho más cortos, como cada mes.

La definición usada por la mayoría de economistas es «un ciclo inflacionario sin tendencia al equilibrio». Se origina un círculo vicioso en el que se crea más y más inflación con cada repetición del ciclo. Aunque existe debate acerca de las causas últimas de la hiperinflación, se hace visible cuando hay un aumento imparable del suministro de dinero o una degradación drástica de la moneda, y se asocia con frecuencia con guerras (o sus consecuencias), depresiones económicas, y trastornos sociales o políticos.

Características[editar]

Ludwig von Mises en su libro La Teoría del Dinero y el Crédito, publicado en 1912, explicaba el mecanismo de (p2+k2) la inflación y los casos extremos de destrucción monetaria o hiperinflación. Su papel como asesor económico del gobierno austriaco en 1922 fue clave en evitar que la Corona sufriese como el Reichsmark alemán.

En 1956, Philip Cagan escribió La dinámica monetaria de la hiperinflación,[1] considerado generalmente como el primer estudio serio de la hiperinflación y sus consecuencias. En él, definió la hiperinflación como una inflación mensual de al menos el 50%.

La Norma Internacional de Contabilidad 29[2] describe cuatro signos que indican que una economía podría encontrarse en hiperinflación:

  1. La población general prefiere mantener su riqueza en bienes no monetarios o en una moneda extranjera relativamente estable. Cualquier cantidad en moneda local es inmediatamente invertida para mantener poder adquisitivo.
  2. La población general considera cantidades monetarias no en términos de moneda local, sino en términos de una moneda extranjera relativamente estable. Es posible que los precios se fijen en moneda extranjera.
  3. Las ventas y compras a crédito se realizan a precios que compensan por la pérdida anticipada de poder adquisitivo durante el periodo crediticio, incluso si este periodo es corto.
  4. Los tipos de interés, salarios y precios se vinculan a un índice de precios y la inflación cumulativa durante tres años se acerca, o excede, el 100%.

Causas últimas de hiperinflación[editar]

La principal causa de hiperinflación es un aumento rápido y masivo de la cantidad de dinero que no se encuentra apoyado por crecimiento en la producción de bienes y servicios. Esto resulta en un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero (incluyendo moneda y depósitos bancarios), acompañado por una completa pérdida de confianza en el dinero, similar a situaciones en las que los clientes de un banco retiran su dinero simultáneamente. La aprobación de leyes de moneda de curso legal y controles de precios para evitar la pérdida de valor del papel moneda relativo al oro, plata, moneda o mercancías, fracasa en forzar la aceptación de un papel moneda que no tiene valor intrínseco. Si la entidad responsable de imprimir moneda promueve la imprenta excesiva de dinero, con otros factores contribuyendo un efecto reforzatorio, la hiperinflación normalmente continúa. Con frecuencia la entidad responsable de imprimir moneda no puede físicamente imprimir papel moneda más rápido que la velocidad a la que se está devaluando, así neutralizando sus intentos de estimular la economía.[3]

La hiperinflación se encuentra generalmente asociada con el papel moneda porque los medios para aumentar el suministro de papel moneda es el más simple: añadir más ceros a las placas e imprimir, o incluso estampar viejos billetes con nuevos números. Ha habido numerosos episodios de hiperinflación, seguidos de un regreso a la «moneda dura». Algunas economías en el pasado revertían a moneda dura y al trueque cuando el medio en circulación se devaluaba en exceso, generalmente después de una retirada precipitada del depósito del valor.

La hiperinflación efectivamente elimina el poder adquisitivo de ahorros públicos y privados, distorsiona la economía en favor de un consumo extremo y la acumulación de bienes reales, causa la fuga del país de la base monetaria, y hace del área afectada anatema para la inversión. La hiperinflación se trata con remedios drásticos, tanto imponiendo una terapia de choque de reducción del gasto público como alterando la base de la moneda. Un ejemplo de lo último es poner la nación en cuestión bajo un consejo monetario como el de Bosnia-Herzegovina en 2005, el cual permite al banco central imprimir sólo la cantidad de dinero que tiene en reservas de moneda extranjera. Otro ejemplo es la dolarización de Ecuador oficialmente iniciada en septiembre de 2000 en respuesta a la pérdida de un masivo 75% de valor del sucre a principios de enero de 2000. La dolarización es el uso de una moneda extranjera (no necesariamente el dólar estadounidense) como unidad monetaria nacional.

Otra forma de combatir o poder lidiar en una economía con altos grados de inflación, es cotizar en una moneda extranjera generalmente estable, sin utilizarla. Por ejemplo, un vendedor de autos ecuatoriano cotiza en dolares estadounidenses, aunque le paguen con sucres, ya que se atenderá al tipo de cambio vigente y así evita estar negociando nuevos precios, a este método se le llama indexación, debido a que las monedas extranjeras también se ajustan a la inflación local.

Las consecuencias de la hiperinflación son igualmente complejas. Como la hiperinflación siempre ha sido una experiencia traumática para el área que la sufre, el siguiente régimen casi siempre instaura políticas para evitar su reaparición. A menudo esto implica hacer que el banco central sea muy agresivo en mantener la estabilidad de precios como es el caso del Bundesbank alemán, o moverse hacia alguna base monetaria dura tal como un consejo monetario. Muchos gobiernos han aprobado controles extremadamente estrictos de precios y salarios a consecuencia de la hiperinflación, lo que es en efecto un forma forzada de ahorro.

Modelos de hiperinflación[editar]

Al ser la hiperinflación visible como un efecto monetario, los modelos de hiperinflación se centran en la demanda de dinero. Los economistas ven tanto un rápido aumento en el suministro de dinero como un aumento en la velocidad de intercambio del dinero si la inflación no se para. Cualquiera de estas dos, o ambas, son las causas últimas de inflación e hiperinflación. Un aumento dramático en la velocidad de intercambio del dinero como la causa de hiperinflación es central al modelo de hiperinflación de «crisis de confianza», donde la prima de riesgo que los vendedores demandan por el papel moneda sobre el valor nominal aumenta rápidamente. La segunda teoría es que hay un aumento radical en la cantidad de medio de cambio en circulación, que puede ser denominado el «modelo monetario» de hiperinflación. En los dos modelos, el segundo efecto se deriva del primero: poca confianza que fuerza un aumento en el suministro de dinero, o demasiado dinero que destruye la confianza.

En el modelo de crisis de confianza, un evento, o serie de eventos, tal como una derrota militar o un pánico sobre las existencias de la materia que respalda una moneda, elimina la creencia de que la autoridad emisora de dinero, tanto un banco como un estado, se mantendrá solvente. La gente prefiere gastar a conservar billetes que pueden perder todo su valor. Los vendedores, dándose cuenta de que existe un riesgo mayor sobre la moneda, demandan una prima cada vez mayor sobre el valor original. De acuerdo con este modelo, la forma de acabar con la hiperinflación es cambiar el respaldo de la moneda, frecuentemente emitiendo una completamente nueva. La guerra es una causa común frecuentemente citada de crisis de confianza, particularmente una derrota militar, como ocurrió en la Viena napoleónica; otra es la fuga de capital, a veces debido a un «contagio». De acuerdo con esta perspectiva, el aumento en el medio en circulación es el resultado de un gobierno que está tratando de comprar tiempo sin tratar la causa última de la propia pérdida de confianza.

En el modelo monetario, la hiperinflación es un ciclo de realimentación positivo de expansión monetaria rápida. Tiene la misma causa que otros tipos de inflación: las instituciones emisoras de dinero, centrales o no, producen moneda para pagar una espiral de gastos, con frecuencia debido a una política fiscal descuidada, o a gastos militares en aumento. Cuando los vendedores perciben que la entidad emisora se ha comprometido a una política de rápida expansión monetaria, suben los precios para cubrir la caída esperada del valor del dinero. La entidad emisora debe entonces acelerar su expansión para cubrir esos precios, lo que reduce el valor de la moneda de forma más rápida. De acuerdo con este modelo la entidad emisora no puede prevalecer y la única solución es parar abruptamente la expansión de la moneda. Desafortunadamente, el fin de la expansión puede causar un severo trauma financiero a aquellos que usaban la moneda al ajustarse las expectativas de forma repentina. Esta política, combinada con reducciones de pensiones, salarios y gastos gubernamentales, formaban parte del consenso de Washington de los años 90.

Hiperinflación en América Latina y África durante el período 1972-1987[editar]

La hiperinflación en Latinoamérica nunca ha alcanzado esas tasas extremas, pero ha resultado ser más perdurable. La tasa media de inflación anual durante el período 1972-1987 fue del:

No fueron las propuestas estructuralistas sino las clásicas (restricción monetaria y contención del gasto público) las que consiguieron dominar la hiperinflación, aunque con consecuencias difíciles para la población de esos países. De hecho, como consecuencia de algunas políticas antiinflacionistas excesivamente rígidas, a finales de los años ochenta se llegaron a producir en varios países latinoamericanos (Argentina y Perú, entre otros) motines espontáneos con asalto de muchedumbres procedentes de los barrios más pobres a tiendas de alimentación. La cultura popular en México atribuye la derrota del Partido Revolucionario Instutucional (PRI) en las elecciones del año 2000 en parte a las malas políticas presidenciales ante la inflación y devaluación que azotaron ese país en 1994 bajo la presidencia de Ernesto Zedillo Ponce de León.

Hiperinflación durante la I y la II Guerra Mundial[editar]

Billete de 100 billones de Marcos (100 x 1012), ejemplo de la hiperinflación alemana en 1923.

Después de la I Guerra Mundial, que causó el caos en la economía mundial, el Tratado de Versalles obligó a los vencidos a indemnizar a los vencedores. La incapacidad de pagar las reparaciones fue una de las causas de la hiperinflación en Alemania. Esta llegó a alcanzar la cifra de 1.000.000.000.000% en 1923 durante la ocupación francesa del Ruhr.

Los países del desmembrado Imperio Austro-Húngaro sufrieron también altas dosis de inflación y varias crisis monetarias a medida que el gobierno de Viena aceleraba la impresión de Coronas para suplir sus mermados ingresos fiscales.

Proceso Hiperinflación[editar]

Los procesos de hiperinflación se caracterizan por seguir un patrón[4] que puede describirse de forma simplificada así:

  • 1 Expansión y burbuja: Crecimiento económico, auge de los mercados y burbujas de valoración de activos.
  • 2 Contracción y crisis: Pánico en el sector financiero, contracción económica, inflación negativa. Reacción Bancos Centrales: reducción tipos interés, inyecciones monetarias.
  • 3 Burbuja y deuda: Expansión de la deuda pública y corporativa. Tipos de interés excepcionalmente bajos.
  • 4 Estabilización: Recuperación mercados de activos, estabilización deuda, disminución de la volatilidad.

Hasta acá llega el ciclo económico recurrente (1-4-1) (TACE). Sin embargo en ocasiones, cuando la burbuja de deuda es especialmente grande, o los bancos centrales sobrereaccionan demasiado el escenario evoluciona hacia...

  • 5 Estallido de la burbuja: La inflación se torna masiva, disminuye demanda de deuda, los bancos centrales intervienen comprando deuda. Efecto expulsión de inversores privados, subida de rendimientos de deuda corporativa, crisis de la deuda pública.
  • 6 Crisis cambiaria: Huida de la moneda inflada, circulo vicioso y devaluación o depreciación..
  • 7 Inflación Acelerada: La inflación alcanza niveles pre-crisis, y continua subiendo de forma acelerada a medida que la devaluación de la divisa encarece las importaciones y la salida de fondos de la deuda inunda el mercado de liquidez mientras que la oferta de bienes continua baja. Se producen subidas de los precios de materias primas y bienes de consumo.
  • 8 PNR: Los bancos centrales no contraen la oferta monetaria, el gasto público sigue creciendo, los deficits aumentan mientras la economía real sigue deprimida y los precios se disparan. La inflación alcanza crecimientos de doble dígito y desencadena una huida hacia bienes reales.
  • 9 Destrucción Monetaria: Espiral inflacionista, devaluación divisa, crisis del mercado de bonos.. reducción de demanda monetaria, pérdida de la confianza en la moneda... precios crecen de forma geométrica... finalmente ni siquiera una contracción monetaria es efectiva a medida que se evapora la demanda de efectivo.
  • Ante una fuerte contracción monetaria, estilo Volcker (1975) o Mises (1922), el PNR puede parar la espiral, sin embargo producir efectos secundarios como: recesión, huelgas, paro, elecciones perdidas e impopularidad.

El efecto Olivera-Tanzi[editar]

La inflación también afecta el valor real de la recaudación tributaria cuando hay rezagos significativos en la recolección de impuestos. El problema es que la obligación se define en una determinada fecha, pero el pago se hace después. En muchos países no existe un mecanismo que conserve el valor real de la obligación tributaria durante el rezago. En consecuencia, un aumento de la tasa de inflación durante este periodo reduce el valor real de la recaudación tributaria. Este fenómeno se conoce como el efecto Olivera-Tanzi (en honor a sus descubridores Julio H. G. Olivera y Vito Tanzi) y puede convertirse en un círculo vicioso. El aumento del déficit fiscal provoca un alza en la inflación, la que a su vez reduce el valor de la recaudación tributaria; la reducción de esta última aumenta el déficit fiscal, y así sucesivamente. Este proceso puede producir desestabilización. De hecho, contribuyó de manera importante en muchos de los casos de altas tasas de inflación experimentadas por los países en desarrollo durante los años ochenta.

Evidentemente el señoriaje (también conocido como impuesto inflación) sustituye en gran parte a los impuestos y al endeudamiento como medio de financiación del Estado en periodos de gran inflación, siendo efecto y a la vez causa de los mismos.

Referencias[editar]

  1. Phillip Cagan, The Monetary Dynamics of Hyperinflation, in Milton Friedman (editor), "Studies in the Quantity Theory of Money", Chicago, University of Chicago Press (1956).
  2. El Rincón del Vago, [html.rincondelvago.com/normas-internacionales-de-contabilidad.html Normas Internacionales de Contabilidad]
  3. Hyperinflation: causes, cures Bernard Mufute, 2003-10-02, 'Hyperinflation has its root cause in money growth, which is not supported by growth in the output of goods and services. Usually the excessive money supply growth is caused by financing of the government budget deficit through the printing of money.'
  4. The Hyperinflationary process: Weimar, Yugoslavia, Zimbabwe, Moreno de la Cova, UPCO. 2007

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]