Hermenéutica bíblica

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Hermenéutica bíblica es la hermenéutica aplicada a la Biblia, es decir, la interpretación de la Biblia o exégesis bíblica.

Además de los términos “exégeta” y “hermeneuta”, también se utiliza el término escriturista para denominar al experto en las Sagradas Escrituras.[1] El arte de interpretarlas depende de lo adecuado del método utilizado; especialmente el método gramático-histórico, que tiene en cuenta tanto la crítica filológica como el impacto del contexto sobre el texto. Hermenéutica (del griego ερμηνευτική τέχνη [ermeneutiké tejne], ‘interpretar’, ‘traducir’, ‘explicar’), es el conocimiento y arte de la interpretación de los textos, para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento. Exégesis (del griego ἐξήγησις [exéguesis], de ἐξηγεομαι [exegueomai], ‘explicar’)[2] implica la interpretación crítica y completa de un texto. La distinción entre exégesis y hermenéutica es muy sutil, pues no son términos que tengan necesariamente un significado diferente; de hecho se utilizan de forma intercambiable en la mayor parte de los casos. Según la intención del que use los términos, se puede dar a “hermenéutica” el rasgo de búsqueda de significados espirituales, y a “exégesis” el de una interpretación bíblica centrada en la literalidad del texto y en la reconstrucción de su significado original en el momento de su redacción;[3] pero también puede darse a entender que “exégesis” sea la explicación de la Biblia y “hermenéutica” el conjunto de reglas que se siguen para llegar a tal explicación.[4] [5] [6] [7]

Interpretación de la Biblia desde la propia Biblia[editar]

La evidencia de la interpretación bíblica se remonta al propio Antiguo Testamento, donde aparece una de las mejores ilustraciones de este concepto, así como de su práctica: es el caso de Esdras, fiel sacerdote judío que públicamente leía al pueblo “en el libro de la ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido para que comprendieran la escritura”.[8] Los judíos que retornaron del cautiverio babilónico hablaban arameo, y se vieron en la necesidad de acceder a los textos que constituían las Sagradas Escrituras de su religión, conocidas como Halajá (la Ley de Moisés),[9] que estaban escritas en hebreo; de modo que los levitas (que cumplían la función sacerdotal) hacían la traducción e interpretación del hebreo al arameo, procurando conservar el sentido correcto de la ley.

En el Nuevo Testamento aparecen numerosos ejemplos de interpretación del Antiguo Testamento: algunas por el propio Jesucristo, al que se requiere explícitamente para ello;[10] otras por los redactores de los Evangelios, para encontrar el “cumplimiento de las Escrituras” en los hechos de la vida de Jesús;[11] y otras por los redactores de las Epístolas, para dar orientaciones a las primeras comunidades cristianas.

Hermenéutica bíblica judía[editar]

Las formas tradicionales de hermenéutica o exégesis en el judaísmo aparecen a través de la literatura rabínica, que incluye el Mishná, los dos Talmudes y la literatura midrash.

Los exégetas o hermeneutas judíos reciben el título de meforshim (comentadores).

El Midrash forma una exposición de la exégesis bíblica del Torá y sus párrafos relacionados con la Ley, que también es un objeto de análisis. La Halajá comprende una exégesis de la Ley escrita. La Agadá es una exégesis de partes del Torá no conectadas a la Ley.

El Mikra comprende el estudio exegético de la Torá, los Nevi'im (“profetas”) y los Ketuvim (“escritos”), las tres divisiones de la Biblia hebrea (no idéntica a lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento). La Mesorá es la exégesis que determinó las reglas y principios que gobiernan los textos bíblicos. La redacción del Talmud resulta de estudios exegéticos, y el Talmud en sí se ha convertido en objeto de estudio y análisis.

La exégesis judía no terminó con la redacción del Talmud; continuó durante el resto de la Edad Antigua, la Edad Media y el Renacimiento. En el siglo XVII Baruch Spinoza (que fue expulsado de la comunidad judía de Ásterdam por su racionalismo filosófico) fue uno de los precursores de la hermenéutica bíblica moderna.

En el judaísmo la hermenéutica o exégesis sigue siendo objeto de estudio hoy en día, pues se considera una herramienta importante en el entendimiento de las Escrituras. En cada comunidad judía de cualquier parte del mundo hay centros para estudios exegéticos.

Hermenéutica bíblica cristiana[editar]

Edad Antigua[editar]

Entre los exégetas antiguos se cita a:

Edad Media[editar]

En la Edad Media, la exégesis estuvo representada por:

Edad Moderna[editar]

En la Edad Moderna, con el humanismo del Renacimiento y, sobre todo desde el siglo XVI a ejemplo de Lutero, salieron a la palestra infinidad de intérpretes racionalistas de la Biblia que fueron contrarrestados entre otros por los católicos Cornelio a Lapide (1567-1637) y Dom Calmet (1672-1757)[12] Desde los siglos XVII y XVIII se aplica la hermenéutica a una interpretación objetiva y comprensible de la Biblia. Ésta pretende indagar en el contexto histórico bíblico, y en su connotación, pertinencia y relevancia, teniendo en cuenta el ámbito actual. Esta rama de la hermenéutica intenta trazar un puente de comprensión entre el pasaje bíblico (palabra escrita) y la realidad presente. La hermenéutica bíblica siempre respeta el sentido histórico y literario del texto, pero abre las puertas para una interpretación sólida y pertinente, sin violentar lo que se quiso decir inicialmente.

Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentra realmente en la teología cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:

  1. El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.
  2. El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
    1. El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo.[13]
    2. El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción.[14]
    3. El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra (Iglesia militante) es signo de la Jerusalén celeste (Iglesia triunfante).[15]

Edad Contemporánea[editar]

En la Edad Contemporánea, dentro del catolicismo el Concilio Vaticano II indicó criterios para una interpretación de la Sagrada Escritura conforme al Espíritu que la ha inspirado:

  • unidad de toda la Escritura;
  • leer la Escritura en el contexto de la tradición viva de toda la Iglesia;
  • la analogía de la fe, es decir, la cohesión de las verdades de fe individuales entre ellas y con el plano completo de la Revelación.[16]

Notas y referencias[editar]

  1. Ni “escriturista” ni “escriturística” están en el DRAE, a pesar de tener un amplio uso en la bibliografía. Véase el uso bibliográfico de “escriturista” y el de “escriturística”.
  2. Hermeneutica Exegesis: Uso Y Tradicion, Vol. I Segunda parte Prolegomenos, UAEMEX, ISBN 9707570415, pg. 385.
  3. Hernán Toro, Hermenéutica y exégesis, El Tiempo, 16 de febrero de 2007.
  4. UAMEX, op. cit.
  5. Fuentes citadas en en:Biblical studies
    • Barton, John (1984). Reading the Old Testament: Method in Biblical Study, Philadelphia, Westminster, ISBN 0-664-25724-0.
    • Barenboim Peter, Biblical Roots of Separation of Powers, Moscow : Letny Sad, 2005, ISBN 5943811230.
    • Birch, Bruce C., Walter Brueggemann, Terence E. Fretheim, and David L. Petersen (1999). A Theological Introduction to the Old Testament, ISBN 0-687-01348-8.
    • Coggins, R. J., and J. L. Houlden, eds. (1990). Dictionary of Biblical Interpretation. London: SCM Press; Philadelphia: Trinity Press International. ISBN 0-334-00294-X.
    • Ehrman, Bart D. (2005). Misquoting Jesus: The Story Behind Who Changed the Bible and Why. HarperSanFrancisco. ISBN 0-06-073817-0.
    • Fuller, Reginald H. (1965). The Foundations of New Testament Christology. Scribners. ISBN 0-684-15532-X.
    • Goldingay, John (1990). Approaches to Old Testament Interpretation. Rev. ed. Downers Grove, IL, InterVarsity, ISBN 1-894667-18-2.
    • Hayes, John H., and Carl R. Holladay (1987). Biblical Exegesis: A Beginner's Handbook, Rev. ed. Atlanta, GA, John Knox, ISBN 0-8042-0031-9.
    • Knight, Douglas A., and Gene M. Tucker, eds. (1993). To Each Its Own Meaning: An Introduction to Biblical Criticisms and Their Applications, Louisville, KY, Westminster/John Knox, ISBN 0-664-25784-4.
    • Rogerson, John (1984). Old Testament Criticism in the Nineteenth Century, SPCK, ISBN 0-2810-4094-X. ISBN 9780800607371.
    • Morgan, Robert, and John Barton (1988). Biblical Interpretation, New York, Oxford University, ISBN 0-19-213257-1.
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    • Stuart, Douglas (1984). Old Testament Exegesis: A Primer for Students and Pastors, 2nd ed., Philadelphia, Westminster, ISBN 0-664-24320-7.
    • Shinan, Avigdor, and Yair Zakovitch (2004). That's Not What the Good Book Says, Miskal-Yediot Ahronot Books and Chemed Books, Tel-Aviv
    Fuentes citadas en en:Biblical criticism.
  6. Fuentes citadas en en:The Bible and history.
  7. Nehemías 8:8.
  8. Éxodo 24:4; 34:27-28
  9. Mateo, 22:23-46
  10. Mateo, 2
  11. Según el Diccionario enciclopédico popular ilustrado Salvat (1906-1914).
  12. 1 Co 10:2.
  13. 1 Co 10, 11; cf Pablo a los hebreos 3-4,11-
  14. Apocalipsis 21,1-22,5.
  15. Benedicto XVI: La interpretación de la Escritura es vital para la Iglesia

Bibliografía[editar]

  • Duvall, J. Scott, and J. Daniel Hays. Grasping God's Word: A Hands on Approach to Reading, Interpreting, and Applying the Bible. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 2001.
  • Kaiser, Walter C., and Moises Silva. An Introduction to Biblical Hermeneutics: The Search for Meaning.Rev. ed. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 2007.
  • Klein, William W., Craig L. Blomberg, and Robert L. Hubbard. Introduction to Biblical Interpretation. Dallas, Tex.: Word Publishing, 1993.
  • Martínez M., José, Hermenéutica Bíblica, Editorial Clie, Terrassa, Barcelona (1984).
  • Osborne, Grant R. The Hermeneutical Spiral: A Comprehensive Introduction to Biblical Interpretation. Second edition. Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2006.
  • Ramm, Bernard. Protestant Biblical Interpretation: A Textbook of Hermeneutics. 3rd edition. Grand Rapids, Mich.: Baker Book House, 1970.
  • Rubio C., Pedro E., Hermenéutica Bíblica, Santiago, 2009
  • Tate, W. Randolph. Biblical Interpretation: An Integrated Approach. Rev. ed. Peabody, Mass.: Hendrickson Pub., 1997.
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  • De La Torre, Miguel A., Reading the Bible from the Margins, Orbis Books, 2002.
  • Webb, William J., Women and Homosexuals: Exploring the Hermeneutics of Cultural Analysis, Authentic Media, 2002, ISBN 1842271865.

Fuentes citadas en en:Biblical hermeneutics

Enlaces externos (en inglés)[editar]