Hermandad Sacerdotal San Pío X

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Hermandad Sacerdotal de San Pío X
180
Nombre latino Fraternitas Sacerdotalis Sancti Pii X
Siglas FSSPX
Nombre común Hermandad San Pío X, Fraternidad San Pío X
Tipo Sociedad de vida apostólica tradicionalista
Fundador Marcel Lefebvre C.S.Sp.
Fundación 1970
Lugar de fundación Suiza
Aprobación pendiente
Superior General Bernard Fellay
Lema Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat
Religiosos 117
Sacerdotes 509
Curia

Casa de la Anunciación

Schwandegg 6313 Menzingen (ZG) SUIZA
Presencia 32 países
Sitio web http://www.fsspx.org

La Hermandad Sacerdotal San Pío X (latín: Fraternitas Sacerdotalis Sancti Pii X, FSSPX) es una sociedad internacional de sacerdotes católicos tradicionalistas que junto con otros miembros religiosos que son hermanos, hermanas, y oblatos, y por afiliación, los miembros de la tercera orden. Fue fundada en noviembre de 1970 en torno a Marcel Lefebvre, un arzobispo francés renombrado por su oposición al rumbo tomado por la Iglesia católica después al Concilio Vaticano II (1962–1965).

Uno de los símbolos que esta Sociedad Sacerdotal ha tomado como bandera es la defensa de la misa tradicional de rito romano. Afirman que pretenden mantenerse fieles a la teología basada en el tomismo y la Tradición milenaria de la Iglesia frente a los errores modernos, el liberalismo y otras doctrinas anticatólicas, y cuestionan la autoridad del Romano Pontífice en la recepción de la doctrina del Concilio Vaticano II.[1]

Historia[editar]

La primera década[editar]

En 1970, Monseñor Marcel Lefebvre fundó en Écône la Hermandad Sacerdotal, a raíz de la petición de varios seminaristas franceses que no querían estudiar con los nuevos métodos introducidos en el Pontificio Seminario Francés de Roma ad experimentum tomados tras terminar el Concilio Vaticano II. Los objetivos de la Hermandad son "el sacerdocio y todo lo que viene con él y nada más que lo que se refiere a él".[2]

Con el permiso de Pablo VI, la institución fue erigida canónicamente por el obispo François Charrière, obispo de Lausana, Ginebra y Friburgo, como "unión piadosa" para un período de seis años renovables ad experimentum.[3] Por su parte, el obispo de Sion autorizó a establecer un seminario en Écône. Tras esto el prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero el cardenal John Joseph Wright, escribe elogiando los estatutos de la Hermandad.

El 10 de junio de 1971 reunido junto el claustro de profesores del seminario de Écône, Monseñor Lefebvre, se manifiesta el rechazo a adoptar el Novus Ordo del rito romano para la Misa. A pesar de que hay plena aceptación por parte de Roma permitiendo que las casas de la Hermandad se erijan canónicamente en dos diócesis suizas y una italiana, el rechazo a adoptar el misal promulgado por Pablo VI, el sector renovador del clero, como la Conferencia de Obispos de Francia están en contra de la Hermandad demandando el cierre de su seminario. Lo califican de "salvaje, fuera de la ley". Con el cardenal francés Jean-Marie Villot a la cabeza, siendo Secretario de Estado, según Monseñor Lefebvre, le acusa a él de «obligar firmar un documento contra el Papa Pablo VI»[4]

Posteriormente, Monseñor Lefebvre sigue señalando y denunciando la política de apertura post-conciliar, atacando en particular, lo que para él eran los tres puntos fundamentales que condensaban los errores del Vaticano II, asimilables éstos a los tres principios revolucionarios del liberalismo:

  • La Libertad religiosa: La declaración Dignitatis humanae del Concilio Vaticano II afirmó el derecho de cada persona y comunidad a la libertad social y civil en materia religiosa, por lo que Lefebvre y sus seguidores consideraron que la Iglesia abandona su bimilenaria vocación misionera y desalienta en sus miembros la labor proselitista, por lo que se recomienda a los potenciales conversos a permanecer en su fe. La libertad de cultos es asimilable al principio revolucionario liberal de la «Libertad».
  • El Conciliarismo: La Iglesia no es ya una monarquía, sino una democracia donde la voluntad de la mayoría gobierna a través de un estado de "Concilio Permanente", asimilable al principio revolucionario liberal de la «Igualdad».
  • El Ecumenismo: Todos los credos —incluso los no cristianos, animistas o paganos— son iguales y agradan al único Dios, principio base de la Reunión de Asís 1988 y sus secuelas, asimilable al principio revolucionario liberal de la «Fraternidad».


El 21 de noviembre de 1974, publicó un manifiesto que definió su posición:

Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron.

[…]Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la Jerarquía, puede constreñirnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos. “Si llegara a suceder - dice san Pablo- que nosotros mismos o un ángel venido del cielo os enseñara otra cosa distinta de lo que yo os he enseñado, que sea anatema” (Gál. 1, 8). ¿No es esto acaso lo que nos repite el Santo Padre hoy? Y si una cierta contradicción se manifestara en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces elegimos lo que siempre ha sido enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia. […] Habiendo esta Reforma nacida del liberalismo, del modernismo, está totalmente envenenada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, incluso si todos sus actos no son formalmente heréticos. Es pues imposible a todo católico consciente y fiel adoptar esta Reforma y someterse a ella de cualquier manera que sea. La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico a aceptar la Reforma. Es por ello que sin ninguna rebelión, ninguna amargura, ningún resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal bajo la estrella del magisterio de siempre, persuadidos de que no podemos prestar un servicio más grande a la Santa Iglesia Católica, al Soberano Pontífice y a las generaciones futuras. Es por ello que nos atenemos firmemente a todo lo que ha sido creído y practicado respecto a la fe, las costumbres, el culto, la enseñanza del catecismo, la formación del sacerdote, la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre y codificado en los libros aparecidos antes de la influencia modernista del Concilio, esperando que la verdadera luz de la Tradición disipe las tinieblas que oscurecen el cielo de la Roma eterna.

[…]
Marcel Lefebvre (21 de noviembre de 1974)

Situación canónica[editar]

La FSSPX fue establecida bajo el derecho canónico en la forma de una pia unio. Este estatus le fue retirado en 1975 por mons. Mamie, obispo de Friburgo, en cuya jurisdicción había sido erigida, decisión que fue contestada mediante la presentación de un recurso suspensivo de la supresión ante el Tribunal de la Signatura Apostólica. El cardenal Staffa, presidente del tribunal, a instancias —según parece— del cardenal Jean Villot, francés, Secretario de Estado de Pablo VI, se negó a darle curso, de modo que la Fraternidad San Pío X considera que, mientras no se decida el fondo del asunto, continúa existiendo.

En 1988 Lefebvre consagró a cuatro sacerdotes de la fraternidad como obispos, en la inteligencia de que no se oponía a la voluntad del Papa de darle sucesores, tal como adujo se le había asegurado en los coloquios que había tenido en Roma durante 1987 y 1988. Sin embargo, la Santa Sede ha considerado que el acto de consagrar obispos sin mandato pontificio expreso representa un acto cismático, por lo que declaró que Lefebvre (consagrante), Antonio de Castro Mayer (co-consagrante) y a los cuatro ordenados habían incurrido en excomunión automática.

Aun así, Roma no considera que la FSSPX sea cismática. No indica ni que sus miembros, ni que sus adherentes sean cismáticos individualmente considerados, pero ha afirmado que "muchos de los que tienen la autoridad" de la fraternidad entrarían en la definición de cisma,[5] y que aquellos que asisten a las misas de la FSSPX se arriesgan a "confundir su pensamiento al separarse del Magisterio del Romano Pontífice", con lo cual podrían llegar a un cisma.[6] De todas maneras, el propio mons. Perl ha afirmado expresamente en un documento que los fieles católicos pueden cumplir el precepto dominical asistiendo a las misas que celebran los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X —y, por extensión, todos los demás preceptos de la Iglesia concernientes a la santificación de las fiestas—, como así también el precepto de contribuir al sostenimiento de la Iglesia dando una contribución, como se estila, en las colectas que se hacen durante la misa.

Con fecha 21 de enero de 2009, la Santa Sede publicó un documento en forma de decreto pontificio, en el cual se levanta la excomunión a los obispos consagrados, Tissier de Mallerais, Williamson[7] , Fellay y de Galarreta.[8] Por su parte, la Conferencia Episcopal Suiza, país en el que monseñor Marcel Lefebvre estableció (en la ciudad de Ecône) la casa de formación de la Fraternidad sacerdotal San Pio X, ha querido subrayar en una nota (30 de enero de 2009) que los obispos consagrados en 1988 sin mandato pontificio, «a pesar del levantamiento de la excomunión, siguen suspendidos a divinis».

según la Iglesia católica, no pueden ejercer su ministerio episcopal (...) Es necesario evitar malentendidos: en la doctrina de la Iglesia, la revocación de la excomunión no es reconciliación, ni la rehabilitación, sino la apertura del camino hacia la reconciliación. Ese acto no ha sido un punto de llegada, sino un punto de partida para un diálogo necesario sobre las razones de la disensión.

Conferencia Episcopal Suiza
Escudo del Obispo Bernard Fellay.  

Esto quiere decir que aunque dogmáticamente se cumplieron las normas para su ordenación y son realmente obispos, ellos se encuentran suspendidos, por lo que no pueden ejercer su ministerio legítimamente.

Benedicto XVI precisó este punto en una carta publicada el 10 de marzo de 2009 al decir lo siguiente: "Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia".[9]

En 2009 monseñor Williamson fue expulsado de la República Argentina por falsear los datos suministrados para obtener su residencia. Esta decisión de la autoridades migratorias argentinas se desencadenó por la trascendencia mundial de las declaraciones del obispo minimizando el exterminio judio que perpetró el nazismo.

En la actualidad[editar]

Sacerdote de la hermandad impartiendo la bendición.
Iglesia de San Nicolás del Cardoncito en París.

Actualmente[10] cuenta con:

  • 3 obispos
  • 575 sacerdotes
  • 198 seminaristas
  • 84 oblatas
  • 181 hermanas de la Fraternidad (164 profesas, 14 novicias, 3 postulantes)
  • 116 hermanos de la Fraternidad
  • 42 pre-seminaristas

Repartidos por una Casa General en Menzingen, Suiza.

6 seminarios:

161 prioratos en 14 distritos:

  • África
  • Alemania
  • Argentina (América del Sur)
  • Asia
  • Australia (Oceanía)
  • Austria, Hungría y Chequía
  • Bélgica y Países Bajos
  • Canadá
  • Estados Unidos
  • Francia
  • Gran Bretaña (Reino Unido)
  • Italia
  • México y América Central
  • Suiza
y 3 Casas autónomas:
  • España y Portugal
  • Europa del Este
  • Irlanda

2 institutos universitarios, 90 colegios, 7 casas de asilo de ancianos, llegando a 63 países y al menos medio millón[11] de fieles atienden espiritualmente.

Referencias[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]