Heráclito y Demócrito

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Demócrito, el filósofo que ríe, del taller de Rubens, ca. 1636. Se pintó, junto con su pendant, para decorar la Torre de la Parada, entre otras sesenta obras, la mayor parte de las cuales desarrollan el tema de las pasiones de los dioses.[1]
Heráclito, el filósofo que llora, del taller de Rubens, ca. 1636, pendant del anterior. Su ropaje oscuro acompaña a la expresión, triste, en contraste con el ropaje colorido y la expresión risueña de su opuesto.[2]

Heráclito y Demócrito es un tema literario y artístico muy utilizado: el "filósofo que llora" (Heráclito) y el "filósofo que ríe" (Demócrito). Más allá de la expresión del semblante (risa o llanto), que es el recurso que permite lucirse a los artistas plásticos, el tópico compara ambas figuras filosóficas de la antigüedad griega con dos actitudes vitales opuestas (pesimismo y optimismo, tristeza y alegría, seriedad -gravitas- y burla -juego, broma o humor-[3] ). Se le supone a Heráclito ("el oscuro") compungido por la condición humana, o génericamente por el theatrum mundi ("el teatro del mundo"),[4] y a Demócrito burlándose de lo mismo.[5] Curiosamente, el principio de concordia o coincidentia oppositorum (concordia, coincidencia o unidad de los opuestos) fue sugerido inicialmente por el propio Heráclito (enantiodromía).[6]

Literatura[editar]

El tópico de oponer al lloroso Heráclito con el risueño Demócrito nace ya en la filosofía griega (Sotion, Sotión o Soción)[7] y continuó en la literatura romana (donde alguna referencia ya había en Horacio),[8] con Séneca (discípulo de Sotión), Juvenal y Luciano (éste de lengua griega, considerado uno de los primeros humoristas).

El humanismo renacentista italiano rescata el tema con Marsilio Ficino, al que siguen Antonio Fregoso[9] y Andrea Alciato,[10] ya en el siglo XVI. Se difunde por toda Europa, apareciendo en el inglés Geffrey Whitney[11] (cuya fuente es Alciato), en el español Hernando de Acuña[12] y en los franceses Rabelais[13] y Montaigne (un capítulo completo de sus Essais).[14] A comienzos del siglo XVII, el predicador Pierre de Besse dedica dos libros completos a El Heráclito cristiano y El Demócrito cristiano, donde compara ambas figuras con Cristo (decantándose por la actitud jocosa de Demócrito).[15] [16] Posteriormente tratan el tema Baltasar Gracián (que los califica de "extravagantes y paradojos")[17] o Matthew Prior.[18] [19] En Anatomía de la melancolía (1621), Robert Burton procura dar una explicación patológica del origen del tópico: Fue únicamente el comportamiento de Demócrito lo que hizo suponer a los abderitanos que estaba loco y buscar a Hipócrates para que le curara; cuando estaba con alguna compañía solemne, se reía sin parar por cualquier cosa. Teofrasto cuenta lo mismo de Heráclito, sólo que lloraba continuamente;[20] aunque ya había advertido Laurent Joubert que de los melancólicos (dice Pablo de Egina), unos se ríen siempre y los otros siempre lloran. A Hipócrates le parecen menos peligrosos y más fáciles de curar los que tienen delirios que se producen acompañados de risa, pues afirma que son más peligrosos los que van acompañados de seriedad. De esos dos efectos parecen haber dado un raro ejemplo dos excelentes filósofos, Demócrito y Heráclito: uno se reía siempre y el otro siempre lloraba. Pero el muy prudente Hipócrates cuenta en sus cartas que habiendo sido llamado por los abderitas para curar a Demócrito de su supuesta locura, éste no deliraba ni estaba loco, sino que era el hombre más sensato de su tiempo.[21] Antonio López de Vega publicó con el título Heráclito y Demócrito de nuestro siglo una colección de "diálogos morales sobre... la nobleza, la riqueza y las letras" (1641).[22] Muchos más autores de esta época hacen aparecer a ambos filósofos en sus escritos:

Heráclito, con versos tristes, llora;

Demócrito, con risa, desengaña

...

¿En qué consiste haver hombres tan viles,

que quien ayer con Héctor fue troyano

hoy pueda ser tan griego con Achiles?

Lope de Vega, Poesías varias a Juan de Piña.[23]

En el siglo XIX el tema reaparece en el poema La Panhypocrisiade, ou la comédie infernale du seizième siècle, de Jean Népomucène Lemercier[24] (1819): J'en pleure et ris ensemble ; et tour à tour je crois / Retrouver Héraclite et Démocrite en moi.[25] Como "juguete cómico en un acto y en verso", se estrenó en Madrid un Heráclito y Demócrito "escrito expresamente para el beneficio de la primera actriz doña Salvadora Cairón por don Miguel Pastorfido" (1866).[26]

Otras artes[editar]

En la pintura son comunes las representaciones de ambos filósofos[27] riendo y llorando respectivamente, a menudo señalando un globo terráqueo, al menos desde Bramante, contemporáneo de Ficino (1477). En época del Barroco trataron el tema, entre otros, Ribera, Rubens, Velázquez y Rembrandt.

También se trató el tema en música: el tercer libro de cantatas de Jean-Baptiste Stuck (1711) incluye un Héraclite et Démocrite;[28] así como las Esquisses de Charles-Valentin Alkan (1861).[29]

Notas[editar]

  1. Ficha en la web del Prado
  2. Ficha en la web del Museo del Prado
  3. El estudio clásico sobre ese aspecto de la cultura y la naturaleza humana es de Johan Huizinga, Homo ludens, 1938.
  4. "Todos los filósofos representados en el pabellón [la Torre de la Parada] participaban del tema del teatrum mundi aunque era un tópico que habitualmente se asociaba con Heráclito y Demócrito. Velázquez planteó un tratamiento más intelectual del tema al presentar a la pareja de Esopo y Menipo ... ya que el primero alude al actor que según los caprichos de la fortuna puede hacer el papel de rey o de esclavo, mientras que el segundo ... es la imagen del desengañado ante la vanidad ... de la vida humana". Luis Vives-Ferrándiz, Vanitas: Retórica visual de la mirada, pg. 221. Cita como fuente a Francisco Rico, Los filósofos de Velázquez o El Gran Teatro del Mundo.
  5. Fernando Savater considera significativo asociar a Demócrito con la risa, la alegría y la eutimia; mientras que las razones que puedan haber llevado a oponerle por ello a Heráclito le parecen tan "oscuras" como el epíteto de este último (Diccionario filosófico, pg. 13). "La alegría ha encontrado ... escasos valedores entre los filósofos, dejando aparte -eso sí- a los mejores: Demócrito, Epicuro, Spinoza, Nietzsche. El resto la han tenido por un trastorno pueril, una demostración de falta de profundidad ... un pecado voluntario o involuntario contra la gravitas filosófica ... ¿acaso no ha explicado ya Aristóteles que el hombre de genio ha de ser melancólico?" (pg. 38). En la biografía de Demócrito por Diógenes Laercio se recoge lo siguiente: Antístenes afirma que ejercitaba y probaba variamente su imaginación, ya en la soledad, ya también retirándose a los sepulcros (Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres - Libro IX).
    • Robert Kaster y Martha Nussbaum, nota 156 a Anger, Mercy, Revenge de Séneca: The atomist Democritus of Abdera (b. ca. 460 BCE) came to be thought of as the smiling or laughing philosopher because he wrote On Cheerfulness (cf. 3.6.3n.), while his pairing with Heraclitus of Ephesus (b. ca. 540 BCE?) seems due to Sotion (Stobaeus 3.20.53), a teacher of Seneca, who uses it similarly in On the Wise Man's Consistency 15.2; it later became a commonplace. The pairing's aptness is doubtful: tradition generally presents Heraclitus as arrogant, unstable, and misanthropic (Pliny Natural History 7.79-80, Diogenes Laertius 9.1-17), shile Democritus said, "Being human, we should weep, not, laugh, at human misfortunes" (frag.68B107a Diels-Kranz).
  6. Encyclopaedia of the Philosophical Sciences. Fuente citada en en:Unity of opposites. Véase también Hieros gamos
  7. Hay dos, ambos de Alejandría, uno "el peripatético", del siglo II a. C., fuente de Diógenes Laercio;-Diogenes Laërtius, ii. 12, 26. v. 86, etc. Fuente citada en en:Sotion- y otro "el pitagórico", del siglo I d. C., maestro de Séneca -Seneca, Epistles. Fuente citada en en:Sotion (Pythagorean)-, que es al que parecen referirse las fuentes.
    • Mateo y Jalón, op. cit., pg. 197: las fuentes antiguas sobre la risa de Demócrito son: Soción, De ira, II; Juvenal, Sátiras, 10, 33; Hipólito, Refutación, I, 13; y los Suidas (cf. DK 68 A2). Diógenes Laercio, Vidas de los más ilustres filósofos griegos, menciona al "riente Demócrito" y al "lloroso Heráclito" (9, I). También Mexía, Silva, I, 39, dedica un apartado a ambos, siguiendo a Laercio; y asimismo lo cita Huarte de San Juan, Examen de ingenios para las ciencias... Pero los modernos dan otra vuelta de tuerca a esa figura riente; no les basta con remedar a Demócrito, sino que necesitan ya mil Demócritos que se rían de las estulticias, y "sería necesario otro más para que se burlara de los demás Demócritos", Erasmo, Elogio de la locura, XLVIII.
  8. Si foret in terris rideret Democritus (Quinti Horatii Flacci Opera Omnia - Epistolarum II 1, v. 194, pg. 674). La nota indica: See Epp. i. 12. 12. n. Democritus had the character of a laughing philosopher, one who turned things habitually into ridicule: the reason for which opinion is not easily traced in what we know of his writings and sentiments. Juvenal (x. 33) says, "Perpetuo risu pulmonen agitare solebat Democritus;" having just before compared him with the sad philosopher Heraclitus: "-de sapentibus alter / Ridebat quoties de limine moverat unum / Protuleratque pedem; flebat contrarius auctor." (Edición de A.J. Macleane, 1853).
  9. Doi filosofi, Milán, 1506. Traducido al español por Alonso de Lobera con el título Risa y plancto de Demócrito y Heráclito, Valladolid, 1514 (edición crítica de Alejandro García Reidy, 2004).
  10. Emblematum Flumen Abundans - In vítam humanam (citado en Eduardo Forastieri, Baltasar Gracián y el Theatrum Mundi):

    «Plus sólito humanae nunc defle incommoda vitae,

    Heraclite : scatet pluribus illa malis.

    Tu rursus (si quando alias) extolle cachinnum

    Democrite : Illa magis ludiera facta fuit.

    Interea haec cernens raeditor que denique tecum.

    Fine cleam, aut tecum quomodo spleñe iocer.»

  11. Dictionary of National Biography. Fuente citada en en:Geoffrey Whitney
  12. Demócrito y Heráclito, edición de Luis Díaz Larios, reproducida en Riendo con Demócrito. Llorando con Heráclito.:

    - De tu tristeza, Heráclito, me espanto,

    y de nuevo me admiro cada hora

    que, viendo el mundo y lo que pasa agora,

    ya no hayas convertido en risa el llanto.

    - Yo me admiro, Demócrito, que cuanto

    en este triste siglo que empeora

    crecen más las miserias de hora en hora,

    más crece tu placer[,] tu risa y canto.

    - ¿Pues quién no reirá si, en paz y en guerra,

    el gobierno del mundo y el consejo

    es todo desconciertos y locura?

    - Lo que a ti te da risa a mí me atierra,

    eso me tiene ya doliente y viejo,

    y eso me llevará a la sepultura.

  13. "empezó a reír ... tanto que las lágrimas les acudían a los ojos por la impetuosa agitación de la sustancia del cerebro, a lo cual tales humedades lacrimales le fueron exprimidas y llevadas cerca de los nervios ópticos. En ellos estaban así representados Demócrito heraclitizando y Heráclito democritizando" (Gargantúa, I, 20, citado en la edición de J. Mateo y M. Jalón del Tratado de la risa de Laurent Joubert, pg. 212).
  14. Chapitre L. De Democritus et Heraclitus. Traducción inglesa. Traducción española.
  15. Wind, citado por John L. Lepage, The Revival of Antique Philosophy in the Renaissance, pg. 120.
  16. Henri Bremond, Le rire et les jeux
  17. El Criticón, Parte I, V: Coronaba toda esta máquina elegante la Felicidad, muy serena, recordada en sus varones sabios y valerosos, ladeada también de sus dos extremos, el Llanto y la Risa, cuyos altantes eran Heráclito y Demócrito, llorando siempre aquél, y éste riendo. Íbidem, Parte III, II: ... que anden llorando por fuerza los que rieron muy de grado, y sean Heráclitos en la vejez los que Demócritos en la mocedad. Del mismo autor, La agudeza y arte de ingenio: en la filosofía moral hay algunas paradojas muy plausibles ... los paradojos [Demócrito y Heráclito] significan bien la miseria de la vida humana. Fragmentos citados en Forastieri, op. cit. La cita completa: Extravagantes y paradojos fueron los dos encontrados sabios, Demócrito y Heráclito; aquel de todas las cosas se reía, este de todas llorava, con que fignificaron bien la miseria de la vida humana. (Edición de 1669, pg. 133).
  18. Miscellanies - Democritus and Heraclitus (The Poems of Matthew Prior, edición de 1822 pg. 120):

    Democritus, dear droll, revisit earth,

    And with our follies glut thy heighten'd mirth:

    Sad Heraclitus, serious wretch, return,

    In louder grief our greater crimes to mourn,

    Between you both I unconcern'd stand by;

    Hurt can I lauh? and honest need I cry?

  19. Citado en Riendo con Demócrito. Llorando con Heráclito.
  20. Joubert, citado en Mateo y Jalón, op. cit., pg. 145.
  21. Google books
  22. Colección de las obras sueltas, assi en prosa, como en verso, pg. 453.
  23. Encyclopædia Britannica. Fuente citada en en:Népomucène Lemercier
  24. La Panhypocrisiade, ou la comédie infernale du seizième siècle. Fuente citada en fr:La Panhypocrisiade
  25. Google books
  26. Es fama que fue Lisipo, por orden de Alejandro Magno, quien realizó el primer retrato de un filósofo (Sócrates) -véase ius imaginum-. Desde la Edad Media son comunes las representaciones alegóricas de la filosofía (ancilla theologiae) y las siete artes liberales, así como de los Doctores de la Iglesia. Estar escribiendo o simplemente llevar un libro es la iconografía de ciertos santos, como San Jerónimo, y especialmente de los evangelistas y los profetas. Ya en el arte de la Edad Moderna, la pintura de historia representó en ocasiones a filósofos o anécdotas famosas protagonizadas por ellos.
  27. International Music Score Library Project. Fuente citada en en:Jean-Baptiste Stuck
  28. International Music Score Library Project. Fuente citada en en:Esquisses (Alkan)
  29. La actitud taciturna del retratado era opuesta a la jovial del retratista, como se puso de manifiesto en un diálogo que mantuvieron ambos al encontrarse casualmente: - Vais acompañado como un preboste ... - Y vos andais solo como un verdugo (Joaquín Verdaguer, Museo universal de pintura y de escultura y galeria europea de las artes y de la historia, pg. 61). Otra descripción de la anécdota: Miguel Ángel, presa de un humor sombrío y vestido como de costumbre, vio pasar un cortejo alegre y rutilante. Eran Rafael y sus amigos. “Siempre de fiesta, como un príncipe”, se quejó sordamente. Rafael alcanzó a escucharlo y replicó en el acto: “¡Miguel Ángel, siempre solo, como un verdugo!” (Michel Tournier, El vuelo del vampiro, citado en Opera Mundi).
  30. Ficha en la web del Prado
  31. Ficha en el Paul Getty Museum
  32. Sin ser propiamente una representación de Heráclito, ni aparecer expresiones de tristeza, sí que se refleja la actitud que habitualmente se entiende como "filosófica" en el sentido de grave, seria y trascendente. También hay algunos rasgos de la obra que podrían aludir a Heráclito: el fuego y el dinámico trazado de la escalera.

Enlaces externos[editar]