Hemisferios de Magdeburgo

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Los hemisferios de Magdeburgo consisten en dos bóvedas metálicas huecas de unos 500 litros de capacidad, de forma hemisférica, que se ajustan una con otra formando una esfera. Del interior se extrae el aire con una máquina neumática, provocando un vacío. Su origen se debe al burgomaestre de Magdeburgo Otto von Guericke, quien también fue el inventor de la bomba de vacío.

Magdeburg.png

Aspecto[editar]

El artefacto consta de dos medias esferas de 50 cm de diametro; soldado a una de ellas hay un conducto con una válvula que puede abrirse y cerrarse a voluntad creadas y diseñadas por Von Guericke. En el polo de cada hemisferio hay una argolla para poder sujetarlo.

Historia y utilidad[editar]

El experimento consistía en tratar de separar dos hemisferios metálicos, de unos 50cm de diámetro, unidos entre sí por simple contacto, formando una esfera herméticamente cerrada, de la que se extraía el aire con una bomba de vacío, por cierto, inventada por el propio Von Guericke. Para facilitar el cierre hermético de los semiesferas metálicas o hemisferios, se disponía de un aro de cuero que se colocaba entre las superficies que se tocaban. Cada hemisferio disponía de varias argollas para pasar cuerdas o cadenas por ellas y así poder tirar hacia los lados opuestos.

Los espectadores quedaron totalmente impresionados al comprobar que diferentes grupos de hombres tirando con todas sus fuerzas hacia ambos lados no conseguían separar los hemisferios. Tampoco pudieron inicialmente separarlos 16 caballos, en dos grupos de 8 a cada lado. Sólo después de un tiempo haciendo un gran esfuerzo lograron su objetivo provocando un estruendo enorme. Los hemisferios que formaban la esfera, que tanto esfuerzo costó abrir, se separaban sin ninguna dificultad con sólo dejar entrar de nuevo aire en su interior.

En el experimento realizado en el 2005 en Granada con 16 caballos no se pudieron llegar a separar los hemisferios. Hay que tener en cuenta que el vacío conseguido con la bomba de Von Guericke del siglo XVII era menor que el que hoy en día se consigue con nuestras modernas bombas de vacío.

El burgomaestre realizó en Ratisbona ante el público que se reunió y el propio emperador, una demostración más circense que científica, al dotar al experimento de un cuadro propio de la época, muy espectacular, para ganar fama a la vez que intentaba dotarlo de realismo y credibilidad (en aquellos tiempos, para no ser tildado de farsante, se requería la presencia e intervención de personajes ilustres).

Su nombre proviene de un experimento realizado en el año 1654 en la ciudad de Magdeburgo. Para realizar esta experiencia, el burgomaestre mandó construir dos hemisferios huecos de cobre, ajustó estos dos hemisferios mediante una junta estanca al aire y extrajo el aire del interior practicando el vacío por un conducto del hemisferio inferior, tras lo cual cerró el grifo y ató cada hemisferio a un arnés tirado por ocho caballos que no consiguieron despegar ambas mitades. Cuando, mediante una válvula se dejó entrar el aire nuevamente en la esfera, se pudo separar en dos mitades sin dificultad. La noticia fascinó tanto a la ciudad y a la comunidad científica que, aparte de que se pintaron cuadros reflejando el evento, las máquinas neumáticas tomaron importancia.

Sirve en la práctica como experimento en física para las demostraciones de la presión atmosférica, y toda universidad que se precie tiene un pequeño modelo en el que ensayan sus alumnos.

En los hemisferios sólo actúa la presión atmosférica, ya que al extraer el aire no hay presión en el interior. Por contra, el aire atmosférico ejerce presión sobre los hemisferios y, si la superficie de los mismos sobre la que actúa la presión es suficientemente grande, se necesita una fuerza bastante considerable para tratar de separarlos.

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