Heinz Guderian

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Heinz Guderian
Heinz Guderian portrait.jpg
Heinz Guderian vestido con el uniforme de coronel general de la Wehrmacht.
Generaloberst
Años de servicio 1907-1945
Apodo Schneller Heinz (Heinz el rápido) [1]
Lealtad Imperio Alemán (1907-1918)
República de Weimar (1918-1933)
Alemania nazi (1933-1945)
Rama militar Ejército Imperial Alemán
Reichswehr
Heer (Wehrmacht)
Especialidad Panzerwaffe
Condecoraciones Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble
Mandos 2.ª División Panzer (1935-1938)
XVI Cuerpo Motorizado (1938)
XIX Cuerpo Motorizado (1939-1940)
Grupo Panzer Guderian (1940)
2.º Ejército Panzer (1940-1942)
Conflictos

Primera Guerra Mundial

Segunda Guerra Mundialː

Información
Nacimiento 17 de junio de 1888
Bandera de Alemania Kulm, Prusia Occidental (Imperio alemán)
Fallecimiento 14 de mayo de 1954 (65 años)
Bandera de Alemania Schwangau, Baviera (Alemania Occidental)
Cónyuge Margarete Goerne Guderian (1893-1972)
Hijos Heinz Günther Guderian (1914-2004)
Kurt Bernhard Guderian (1918-1984)
Firma Guderian Signature.svg

Heinz Wilhelm Guderian (Kulm, entonces Prusia Occidental, actualmente Chelmno, Polonia; 17 de junio de 1888 - Schwangau, Baviera, Alemania Occidental; 14 de mayo de 1954) fue un militar alemán, coronel general (generaloberst) de la Wehrmacht y Jefe del Estado Mayor General del Ejército, después de la guerra, se convirtió en un exitoso autor de memorias. Pionero y defensor del concepto de la moderna blitzkrieg (guerra relámpago), jugó un papel central en el desarrollo del concepto de división panzer. En 1936, se convirtió en Inspector General de las Tropas Blindadas.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Guderian dirigió un cuerpo blindado en la invasión de Polonia. Durante la invasión de Francia, comandó las unidades blindadas que atacaron a través del bosque de las Ardenas y abrumaron las defensas aliadas en la batalla de Sedan. Lideró el 2.º Panzergruppe durante la operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética. La campaña terminó en un fracaso después de que la operación Tifón fracasara en su objetivo principal de capturar Moscú, después de lo cual Guderian fue destituido.

A principios de 1943, Adolf Hitler nombró a Guderian para el puesto recién creado de Inspector General de Tropas Blindadas. En este cargo, tenía una amplia responsabilidad de reconstruir y entrenar nuevas fuerzas blindadas, pero tuvo un éxito limitado debido al empeoramiento de la economía de guerra de Alemania. Guderian fue nombrado jefe interino del Estado Mayor del Alto Mando del Ejército, inmediatamente después del atentado del 20 de julio de 1944 para asesinar a Hitler.

Guderian fue puesto a cargo del «Tribunal de Honor del Ejército» por Hitler, que a raíz del complot se utilizó para expulsar a supuestos conspiradores del ejército para que pudieran ser juzgados en el Volksgerichtshof (tribunal del pueblo) y ejecutados. Fue asesor personal de Hitler en el frente oriental y se asoció estrechamente con el régimen nazi. Las tropas de Guderian llevaron a cabo la Orden de los Comisarios y el Decreto Barbarroja durante la Operación Barbarroja, y estuvo implicado en la comisión de represalias después del alzamiento de Varsovia de 1944.

Guderian se rindió a las tropas estadounidenses el 10 de mayo de 1945 y estuvo internado hasta 1948. Fue puesto en libertad sin cargos y se retiró para escribir sus memorias, tituladas Recuerdos de un soldado (en alemán, Erinnerungen eines Soldaten), publicada en 1950. La autobiografía se convirtió rápidamente en un gran éxito de ventas, muy leído hasta el día de hoy. Los escritos de Guderian promovieron varios mitos de la posguerra, incluido el Mito de la Wehrmacht inocente. En su autobiografía, Guderian se describió a sí mismo como el único creador de la fuerza panzer alemana; omitió cualquier mención de su relación con Hitler y el régimen nazi o de los crímenes de guerra cometidos por las tropas bajo su mando. Guderian murió en 1954 y fue enterrado en Goslar.

Biografía[editar]

Infancia y juventud[editar]

Guderian nació en Kulm, Prusia Occidental (actual Chełmno, Polonia) el 17 de junio de 1888, hijo de Friedrich y Clara (nacida Kirchhoff). [2]​ Su padre y abuelos eran oficiales prusianos y creció en ciudades de guarnición rodeado por militares. [3]​En 1903, dejó su hogar y se inscribió en un colegio militar como cadete. Era un estudiante capaz, aunque tuvo un bajo rendimiento en su examen final. [3]​Entró en el ejército como aspirante a oficial en febrero de 1907 con el 10.º Batallón de Infantería Ligera de Hanóver, al mando de su padre. Se convirtió en segundo teniente en enero de 1908. [4]​El 1 de octubre de 1913, se casó con Margarete Goerne con quien tuvo dos hijos, Heinz Günther (1914-2004) y Kurt Bernhard (1918-1984). [2]

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Guderian se desempeñó como oficial de comunicaciones y comandante de una estación de radio. En noviembre de 1914, fue ascendido a teniente primero. [5]​ Entre mayo de 1915 y enero de 1916, estuvo a cargo de la inteligencia de señales para el 4.º Ejército. Luchó en la Batalla de Verdún durante este período y, el 15 de noviembre de 1915, fue ascendido a capitán. Luego fue enviado a la 4ª División de Infantería antes de convertirse en comandante del 2.º Batallón de Infantería del 14.º Regimiento.[5]​El 28 de febrero de 1918, fue nombrado miembro del Estado Mayor del cuerpo de inteligencia del ejército, donde se especializó en telecomunicaciones.[6]​Al final de la guerra estaba destinado como oficial de operaciones en la Italia ocupada.[7]​A pesar de la dramática situación en que se encontraba tanto el ejército alemán como la propia Alemanía, Guderian no estaba de acuerdo con que Alemania firmara el Armisticio del 11 de noviembre de 1918, creyendo que el Imperio alemán debería haber continuado la guerra.[8]

Preguerra[editar]

A principios de 1919, fue seleccionado como uno de los cuatro mil oficiales permitidos por el Tratado de Versalles a la Reichswehr, restringida a 100 000 hombres. Fue asignado para servir en el estado mayor del comando central del Servicio de Guardias de la Frontera Oriental, que estaba destinado a controlar y coordinar las unidades independientes freikorps en la defensa de las fronteras orientales de Alemania contra las fuerzas polacas y soviéticas comprometidas en la guerra civil rusa. En junio de 1919, Guderian se unió a la Brigada de Hierro (más tarde conocida como División de Hierro) como su segundo oficial de Estado Mayor. [9]

En la década de 1920, Guderian conoció las tácticas de guerra blindada de Ernst Volckheim, un comandante de tanques de la Primera Guerra Mundial y un prolífico escritor sobre el tema.[10]​Estudió a los principales expertos europeos sobre guerra blindada y entre 1922 y 1928 escribió cinco artículos para «Military Weekly», una revista de las fuerzas armadas.[10]​Si bien los temas tratados en dichos artículos eran mundanos, Guderian los relacionó con el tema Alemania ha perdido la Primera Guerra Mundial, un tema muy controvertido en ese momento, y así elevó su perfil dentro del ejército. [11]​Se llevaron a cabo algunas maniobras con tanques de prueba en la Unión Soviética y Guderian fue el encargado de evaluar académicamente los resultados. En ese momento Gran Bretaña también estaba experimentando con unidades blindadas al mando del general Percy Hobart, y Guderian se mantuvo al tanto de los escritos de Hobart.[12]​En 1924, fue nombrado instructor e historiador militar en Stettin (actual Szczecin).[11]

En 1927, fue ascendido a mayor y en octubre destinado a la sección de transporte del Truppenamt, una forma clandestina de Estado Mayor del ejército, que había sido expresamente prohibido por el Tratado de Versalles. [11]​Para el otoño de 1928, era un destacado orador y escritor sobre tanques; sin embargo, no puso un pie en un tanque hasta el verano de 1929 cuando condujo brevemente un tanque sueco Stridsvagn m / 21-29. [11]​En octubre de 1928, fue transferido al Estado Mayor de Instrucción de Transporte Motorizado para dedicarse, principalmente, a tareas docentes. [7]​En 1931, fue ascendido a Oberstleutnant y se convirtió en jefe de gabinete de la Inspección de Tropas Motorizadas bajo el mando del Generalmajor Oswald Lutz. [7]​Esto colocó a Guderian en el centro del desarrollo de la guerra móvil y las fuerzas blindadas en Alemania. [7]

Mayor Guderian (izquierda) en Suecia en 1929

En la década de 1930, jugó un papel importante en el desarrollo tanto del concepto de División Panzer como de una doctrina de guerra ofensiva mecanizada que más tarde se conocería como blitzkrieg. [13]​El 3.er batallón de transporte motorizado de Guderian se convirtió en el modelo para la futura fuerza blindada alemana. Sin embargo, su papel fue menos central de lo que afirmó posteriormente en sus memorias y de lo que los historiadores repitieron en la posguerra. [14]​Guderian y su superior inmediato Lutz tenían una relación simbiótica.[15]​Ambos hombres trabajaron incansablemente con el objetivo compartido de crear una poderosa fuerza panzer. Guderian era la cara pública que defendía la guerra mecanizada y Lutz trabajaba entre bastidores.[15]

Después de la llegada de los naziz al poder en 1933, se acercó al régimen nazi para promover el concepto de fuerza panzer, atraer apoyos y asegurar los recursos necesarios para su desarrollo.[16]​ A principios de 1934, realizó una demostración del concepto de guerra blindada al propio Hitler, cuando este vio en funcionamiento los tanque experimentales que en ese momento disponia Alemania exclamóː «¡Eso es lo que necesitoǃ ¡Eso es lo que quiero tenerǃ», la visión de Guderian de la guerra relámpago parecía garantizada.[17]

Lutz persuadió, engatusó y compensó el comportamiento a menudo arrogante y argumentativo de Guderian hacia sus compañeros.[18]​A este respecto el historiador Pier Battistelli escribió que es difícil determinar exactamente quién desarrolló cada una de las ideas detrás de la fuerza panzer. Muchos otros oficiales, como Walther Nehring y Hermann Breith, también participaron en su concepción.[19]​Sin embargo, Guderian es ampliamente aceptado como pionero en el desarrollo del sistema de comunicaciones para las unidades panzer.[19]​Sin embargo, los principios centrales de la guerra relámpago  – independencia, masa y sorpresa – fueron publicados por primera vez en declaraciones doctrinales de guerra mecanizada por Lutz.[20]

Guderian (extremo izquierdo) sentado junto a Himmler a la izquierda de Hitler en los Sudetes (Checoeslovaquia) (1938), en primer plano Wilhelm Keitel

Durante el otoño de 1936, Lutz le pidió a Guderian que escribiera Achtung-Panzer!. Solicitó un tono polémico que promoviera el Comando de Tropas Móviles y la guerra mecanizada estratégica. [21]​En el trabajo resultante, Guderian mezcló conferencias académicas, una revisión de la historia militar y la teoría de la guerra blindada basada, en parte, en el libro Der Kampfwagenkrieg (La guerra de carros) de 1934 del general austrohungaro Ludwig von Eimannsberger.[nota 1][22]​ Aunque limitado, el libro fue un éxito en muchos aspectos.[22]​Contenía dos preguntas importantes que requerirían respuesta si se mecanizaba el ejército. ¿Cómo se abastecerá al ejército con combustible, repuestos y vehículos de reemplazo? ¿Y cómo mover grandes fuerzas mecanizadas, especialmente por carretera? [23]​Respondió a sus propias preguntas en discusiones sobre tres áreas generales: reabastecimiento de combustible; partes separadas; y acceso a carreteras. [24]

En 1938, Hitler purgó al ejército de personal que no simpatizaba con el Partido Nazi, razón por la cual Lutz fue despedido y reemplazado por Guderian. En la primavera de ese mismo año, Guderian tuvo su primera experiencia al mando de una fuerza panzer durante la anexión de Austria. [25]​La movilización fue caótica, los tanques se quedaron sin combustible o se averiaron, y la capacidad de combate de la formación era inexistente. Si hubiera habido alguna lucha real, Guderian ciertamente habría sido derrotado. [25]​Se unió al Führer en Linz cuando este se dirigía de Alemania a Austria a celebrar la anexión. Posteriormente, se dispuso a remediar los múltiples problemas que había encontrado en la fuerza panzer. [26]​El último año, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, fomentó una relación cada vez más estrecha con Hitler. Asistió a la ópera con él y recibió invitaciones a cenar. [27]​Cuando el Premier bitánico Neville Chamberlain, en su política de apaciguamiento, le cedió a Hitler la región checoslovaca de Sudetenland, mediante los Acuerdos de Múnich, la región fue ocupada por el XVI Cuerpo Motorizado al mando de Guderian. [27]

Segunda Guerra Mundial[editar]

Invasión de Polonia[editar]

Guderian (centro) junto al mayor general soviético Semión Krivoshéin en el desfile militar en Brest el 22 de septiembre de 1939

Durante agosto de 1939, Guderian tomó el mando del recién formado XIX Cuerpo Motorizado. En poco tiempo se le ordenó encabezar el elemento norte de la invasión de Polonia que comenzó el 1 de septiembre. [28]​Bajo su mando el cuerpo contaba con una de las seis divisiones panzer que en ese momento tenía Alemania; El cuerpo de Guderian controlaba el 14,5 % de los vehículos blindados de combate de Alemania. Su tarea era avanzar a través del antiguo territorio de Prusia Occidental (que incluía su lugar de nacimiento en Kulm), luego avanzar a través de Prusia Oriental antes de dirigirse al sur hacia Varsovia. [29]​Guderian usó el concepto alemán de «liderar hacia adelante», que requería que los comandantes se movieran al frente de batalla y evaluaran la situación en persona. Hizo uso extensivo de los sistemas de comunicación modernos al viajar en un vehículo de mando especialmente equipado con radio con el que se mantenía en constante contacto con el mando del cuerpo. [30]

El 5 de septiembre, el XIX Cuerpo se unió a las fuerzas alemanas que avanzaban hacia el oeste desde Prusia Oriental. Guderian había logrado su primera victoria operativa e hizo un recorrido por el campo de batalla a Hitler y a Heinrich Himmler, jefe de las SS. Al día siguiente, trasladó su cuerpo a través de Prusia Oriental para participar en el avance sobre Varsovia. [31]​El 9 de septiembre, su cuerpo fue reforzado por la 10.ª División Panzer y continuó adentrándose en Polonia, terminando en Brest-Litovsk. En diez días, el XIX Cuerpo de Guderian había recorrido 330 kilómetros, a veces contra una fuerte resistencia. Las divisiones Panzers habían demostrado ser un arma poderosa, con solo ocho tanques destruidos de 350 empleados. [32]​El 16 de septiembre, Guderian lanzó un ataque contra Brest Litovsk; al día siguiente, la Unión Soviética invadió Polonia. Lanzó un ultimátum a la ciudad: debían rendirse a los alemanes o a los soviéticos, la guarnición capituló ante los alemanes. La entrada de la Unión Soviética en la guerra destrozó la moral polaca y las fuerzas polacas comenzaron a rendirse en masa a las tropas de Guderian. [33]​Al final de la campaña, recibió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. [34]

El historiador Russel Hart escribe que Guderian apoyó la invasión porque «despreciaba a los católicos polacos eslavos que ahora ocupaban partes de su amada y natal Prusia». [35]​Lo más importante en su mente era la «liberación» de su antigua propiedad familiar en Gross-Klonia; Guderian ordenó el avance sobre Gross-Klonia de noche y a través de la niebla, lo que provocó lo que posteriormente admitió que fueron «graves bajas».[36]

Durante la invasión, el ejército alemán maltrató y mató a prisioneros de guerra polacos, ignorando tanto la Convención de Ginebra como sus propias regulaciones militares. [37]​El Cuerpo de Guderian se retiró antes de que las SS comenzaran su campaña de limpieza étnica (véase Crímenes de guerra alemanes en Polonia). Aun así, Guderian se enteró de las operaciones de asesinato y de deportación de judíos en guetos nazis gracias a su hijo, Heinz Günther Guderian, quien había presenciado algunos de ellos. No hay constancia de que realizara protesta alguna. [38]

Guderian con una máquina Enigma en un semioruga Sd.Kfz. 251 utilizado como centro de mando móvil durante la Batalla de Francia, 1940

Invasión de Francia y de los Países Bajos[editar]

Guderian participó en los debates estratégicos que precedieron a la invasión de Francia y los Países Bajos. El plan estaba siendo desarrollado por su compañero de clase en la Academia de Guerra de 1907, Erich von Manstein. El Plan Manstein desplazó el peso de las formaciones blindadas de un ataque frontal a través de los Países Bajos a uno a través de las Ardenas. Guderian proclamó con confianza la viabilidad de llevar tanques a través del montañoso Bosque de las Ardenas y posteriormente se le dijo que tal vez tuviera que comandar la punta de lanza del ataque él mismo. Luego se quejó de la falta de recursos hasta que se le asignaron siete divisiones mecanizadas con las que realizar la tarea. El plan establecía una fuerza para la penetración del bosque que comprendía la mayor concentración de blindados alemanes hasta esa fecha; 1112 del total de 2438 tanques que en ese momento tenía Alemania. [39]

El cuerpo de Guderian encabezó el ataque a través de las Ardenas y sobre el río Mosa. Lideró el ataque que rompió las líneas francesas en la batalla de Sedan. Su grupo panzer encabezó la llamada «carrera hacia el mar», que terminó con la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y las fuerzas francesas atrapadas en Dunkerque.[40]​Un contraataque británico en Arras el 21 de mayo ralentizó el avance alemán y permitió al BEF establecer sólidas defensas alrededor de los puntos de evacuación, mientras Hitler, consciente de posibles reveses y de permitir el uso de blindados sin apoyo de infantería en la lucha urbana, emitió la orden de detener el avance. Se ordenó una reanudación general del ataque el 26 de mayo, pero para entonces las fuerzas aliadas se habían reagrupado con lo que ofrecieron una dura resistencia. El 28 de mayo, con sus pérdidas en aumento, Guderian aconsejó el abandono del asalto blindado en favor de una operación tradicional de artillería-infantería.[41]​Más tarde, atacó el este de París y luego recibió la orden de avanzar hacia la frontera suiza. La ofensiva comenzó en la Línea Weygand el 9 de junio y terminó el 17 de junio con el cerco de las defensas de la Línea Maginot y las restantes fuerzas francesas.[42]​Sus tanques se movían tan rápido que los franceses quedaron desbordados, e incluso el Alto Mando alemán expresó sus dudas cuando Guderian informó que se hallaba en la frontera suiza.[17]

A pesar del éxito de la invasión, la derrota francesa no era inevitable; los franceses tenían un mejor equipo militar y más numeroso y no se vieron abrumados por una fuerza militar numérica o tecnológicamente superior. En cambio, la derrota francesa se debió a la escasa moral del ejército, una estrategia militar anticuada y una falta de coordinación entre las tropas aliadas. [43]​Hitler y sus generales se volvieron demasiado confiados después de su histórica victoria, y llegaron a creer que podían derrotar a la Unión Soviética, un país con, significativamente, más recursos naturales, efectivos y capacidad industrial. [44]

Invasión de la Unión Soviética[editar]

En su libro ¡Achtung - Panzer! de 1937, escribió que «ha pasado el tiempo en que los rusos no tenían instinto para la tecnología» y que Alemania tendría que afrontar «la cuestión oriental de una forma más seria que nunca en historia».[45]​Sin embargo, durante la planificación de la Operación Barbarroja, la invasión alemana de la Unión Soviética, se había vuelto optimista sobre la supuesta superioridad de las armas alemanas.[46]​En mayo de 1941, Guderian había aceptado la posición oficial de Hitler de que la Operación Barbarroja era un ataque preventivo.[47]​Él había aceptado algunos elementos centrales del nacionalsocialismo: tales como el Lebensraum concepto de expansión territorial y la destrucción de la supuesta amenaza del Judeo-bolchevismo.[47]

El 2.º Panzergruppe de Guderian comenzó su ofensiva el 22 de junio cruzando el río Bug y avanzando hacia el Dnieper. [48]​Las fuerzas combinadas del 2.º y el 3.º Panzergruppe cerraron la Bolsa de Minsk, capturando 300 000 prisioneros antes de avanzar hacia Smolensk. [48]​Guderian recibió la Cruz de Caballero con hojas de roble el 17 de julio de 1941. [49]​Tras la conclusión de la Batalla de Smolensk, el 15 de julio, que terminó con el cerco y destrucción del 16.º, 19.º y el 20.º ejércitos soviéticos, los alemanes estaban a únicamente 320 kilómetros de Moscú y el Ejército Rojo apenas tenía un puñado de diezmadas divisiones para detener su avance, razón por la cual el Generaloberst Franz Halder, jefe del Estado Mayor del OKH, argumentó a favor de un ataque total hacia Moscú. [50]

El 18 de agosto, Halder envió un detallado plan de ataque contra Moscú a Hitler, plan que este rechazó. Pero Halder no cedió, se dirigió al Cuartel General del Generalfeldmarschall Fedor von Bock comandante del Grupo de Ejércitos Centro, en los alrededores de Minsk, donde se reunió con los principales comandantes subordinados a von Bock. En dicha reunión, a propuesta de Halder, se decidió enviar a Guderian al Cuartel General del Führer para cambiar la «inalterable decisión» de Hitler de desviar tropas al sur para conquistar Kiev y la parte occidental de Ucrania. La estrecha relación que tenía Hitler con Guderian, con el que había ido a la opera varias veces antes de la guerra, le hacía idóneo para esta misión.[51][52]​En la reunión con Hitler, Guderian, quien recientemente se había opuesto con vehemencia al plan de Hitler para el viraje hacia el sur, inesperadamente se puso del lado del dictador. Este abrupto cambio de opinión enfureció tanto a Halder que en una conversación telefónica con von Bock, se quejó amargamente de que Guderian los había dejado en la estacada. [53]

El Generaloberst Heinz Guderian en el puesto de mando avanzado de un regimiento panzer cerca de Kiev, agosto de 1941

La versión que posteriormente contó Guderian, a sus oficiales al mando, Kurt von Liebenstein y Fritz Bayerlein fue diametralmente opuestaː «No pude hacer nada, caballeros. Me enfrenté al sólido frente del Alto mando. Todos los presentes asentían ante cada frase que decía el Führer, y no recibí ningún apoyo a mis ideas». Entonces añadió «Ahora no podemos ponernos a llorar por nuestros planes. Tenemos que cumplir con nuestra nueva tarea».[54]​ Posteriormente, Halder intentó una vez más disuadir a Hitler de desviar tropas blindadas del ataque a Moscú pero Hitler había tomado su decisiónː «con enemigo o sin enemigo, o ninguna otra consideración, el Führer no está interesado ahora mismo en Moscú; lo único que le importa es Leningrado» anotó Halder disgustado en su diario. Siguiendo órdenes de Hitler el 2.º Panzergruppe de Guderian avanzaría en dirección suroeste hacia Kiev y el 3er Panzergruppe de Hermann Hoth debía desviar sus tanque hacia el norte para ayudar a la captura de Leningrado.[55]

Para el 15 de septiembre, las fuerzas alemanas incluyendo el 1er Panzergruppe (Ewald von Kleist) y el 2.º Panzergruppe (Heinz Guderian) habían completado el cerco más grande de la historia, la batalla de Kiev. Debido al giro hacia el sur del 2.º Panzergruppe durante la batalla, la Wehrmacht destruyó todo el Frente Suroeste al este de Kiev, infligiendo más de 600 000 pérdidas al Ejército Rojo antes del 26 de septiembre. Sin embargo, la campaña había sido costosa; las fuerzas alemanas tenían solo la mitad de los tanques que tenían tres meses antes,[56]​habían sufrido 522 800 bajas principalmente en la unidades de infantería, muchas de las cuales solo contaban con un tercio de su fuerza autorizada, la Luftwaffe apenas contaba con 1005 aviones operativos para el 6 de septiembre y la situación era mucho peor en el caso de los camiones, munición y sobre todo combustible.[57]​ El 2.º Panzergruppe de Guderian era el que más pérdidas había sufrido; solo el 21 % de sus tanques estaban operativos. [56]​A mediados de septiembre, Hitler ordenó que hiciera un nuevo viraje, hacia el norte en dirección a Moscú, desandando el camino hasta el área de Smolensk. [58]​«Por fin se han conseguido las condiciones preliminares que nos permiten ejecutar un último y poderosos golpe que conducirá a la aniquilación del enemigo antes del invierno», decía la nueva directiva del Führer. «Hoy comienza la última gran batalla de este año.» Este viraje hacia el norte supuso un enorme esfuerzo logístico que consumió una gran cantidad de combustible del que la Wehrmacht estaba muy escasa.[59]

El avance hacia Moscú[editar]

El tiempo se les acababa a los alemanes para finales de septiembre, las frecuentes lluvias y noches gélidas eran la antesala del crudo invierno que se avecinaba. Guderian fue el primero en atacar el 28 de septiembre cuando envió a su XXXXVIII Cuerpo Motorizado en un ataque de tanteo contra los frentes de Briansk y Suroeste soviéticos. Este primer ataque fue rechazado por los soviéticos después de una serie de salvajes contraataques, lo que llevó a la 25.º División Motorizada a retirarse.[60]

Generaloberst Guderian con su cuartel general durante la batalla de Moscú

Sin embargo, el ataque principal se demoró hasta el 2 de octubre. Tras una breve preparación de artillería, apoyada por una serie de devastadores ataques aéreos, el 4.º Panzergruppe logró romper las líneas soviéticas envolviendo en su avance el flanco sur del 43.º Ejército soviético. Al mismo tiempo el 3.º Panzergruppe penetró entre los 19.º y 30.º ejércitos al noroeste de Viazma. Las dos vanguardias blindadas continuaron avanzando hasta que, el 8 de octubre, enlazaron al este de Viazma cercando en una gran bolsa a la mayor parte de los 19.º, 20.º 24.º y 32.º ejércitos soviéticos. Aunque en este caso la mayor parte de las tropas cercadas fueron capaces de escapar en pequeños grupos después de destruir su equipo pesado. Las tropas supervivientes soviéticas retrocedieron a la siguiente línea de defensa establecida en los alrededores de Mozhaisk y Kaluga apenas 110 kilómetros al oeste de Moscú.[60]

Más al sur, el 2 de octubre, el 2.º Panzergruppe de Guderian había penetrado las líneas de defensa del 13.º Ejército soviético (Avksenti Gorodnianski) y,[61]​ al día siguiente, ocupó Orel. Justo al norte del avance blindado de Guderian, el 2.º Ejército alemán (Maximilian von Weichs), cercó a los 13.º y 50.º ejércitos soviéticos en dos grandes bolsas en los alrededores de Briansk, sin embargo Guderian estaba más interesado en continuar su avance hacia Moscú que en cooperar con el 2.º Ejército en la destrucción de las tropas soviéticas cercadas, razón por la cual un gran número de soldados soviéticos fueron capaces de infiltrarse entre las líneas alemanes y retirarse a un nueva línea de defensa soviética en Mtsensk. El 7 de octubre, Hitler autorizó a Guderian a continuar su ataque contra Moscú. Sin embargo, las embarradas carreteras, la escasez de combustible y la cada vez más resuelta defensa soviética ralentizaron, hasta casi detenerlo, el avance alemán.[60]

El 4 de octubre, la 4ª División Panzer, parte del 2.º Panzergruppe sufrió un severo revés en Mtsensk, cerca de Oriol, cuando sus tropas se enfrentaron a un contraataque de una unidad soviética equipada con tanques T-34, por primera vez la bajas alemanas fueron muy superiores a las soviéticas.[62]​ Guderian exigió una investigación sobre las realidades de la guerra de tanques en el frente oriental, y finalmente sugirió en noviembre a los principales diseñadores y fabricantes de tanques alemanes que la solución más rápida era producir una copia directa del tanque soviético.[63]​Incluso el propio Guderian se vio obligado a reconocer que sus enemigos estaban aprendiendo.[60]

Una columna de fuerzas blindadas, incluidos varios tanques PzKpfw III Ausf G en un camino forestal en el frente de Moscú.

El 28 de octubre, Hitler envió nuevas órdenes al 2.º Panzergruppeː debían enviar «únidades rápidas para tomar los puentes sobre el río Oká al este de Sérpujov» un objetivo que estaba a más de 120 kilómetros de distancia en un momento en que las tropas de Guderian apenas podían avanzar a un promedio de quince kilómetros al día. El 13 de noviembre, Halder se reunió en Orsha a medio camino entre Minsk y Smolensk, cuartel general del Grupo de Ejércitos Centro con los principales comandantes alemanes. La mayoría de ellos estuvo de acuerdo en que la ofensiva debía detenerse, el general Kurt Freiherr von Liebenstein, jefe del Estado Mayor del 2.º Panzergruppe, que hablaba en nombre de Guderian, exclamó que el rápido avance de las divisiones panzer con tiempo primaveral no podía duplicarse con mal tiempo. Una importante excepción fue Fedor von Bock comandante del Grupo de Ejércitos Centro que expresó su opinión de que el avance debía continuar. En cualquier caso, Halder había llegado a la reunión con una nueva directiva del Führer que ordenaba reanudar el avance hacia Moscú. «Es el deseo del Führer», dijo lacónicamente.[64]

Las nuevas órdenes del OHK preveían un ataque en pinza contra Moscú. Así los 3.º y 4.º Panzergruppe debían atacar hacía Klin después cruzarían el canal Moscú-Volga y rodearían Moscú desde el norte. En el centro, el 4.º Ejército (Günther von Kluge) haría un ataque frontal contra la ciudad, mientras que el 2.º Panzergruppe de Guderian atacaría desde el suroeste hacia Tula y Kashira para unirse con las vanguardias panzer del 3.º y 4.º Panzergruppe en algún lugar al este de Moscú.[65]

El 15 de noviembre, la tierra se había congelado lo suficiente para que los alemanes pudieran reanudar su ofensiva; aunque el frío trajo nuevas miserias a los invasores, mal equipados para soportar el crudo invierno ruso. El ataque del 2.º Panzergruppe en dirección a Tula y Kashira, 125 kilómetros al sur de Moscú, se inició el 18 de noviembre pero solo logró un éxito limitado.[66]​ Guderian había concentrado la mayor parte de los carros de combate, que aún tenía disponibles, en una brigada al mando del Oberst Heinrich Eberbach que debía encabezar la ofensiva. Eberbach avanzó lentamente en un intento de cercar Tula desde el este para después atacar Moscú. El 50.º Ejército soviético (Iván Boldin), que defendía Tula, lanzó repetidos contraataques contra el renqueante avance alemán. Debido a los persistentes contraataques soviéticos, a las enormes dificultades logísticas y al duro invierno, con temperaturas muy por debajo de cero grados, el avance alemán se fue deteniendo lentamente hasta pararse, sin haber conquistado Tula.[67]

En el centro, el 1 de diciembre, el 4.º Ejército alemán de von Kluge, después de un considerable retraso, atacó hacia el este por la carretera Minsk-Moscú y se topó con una serie de líneas defensivas soviéticas muy bien fortificadas y equipadas con abundante material. Al mismo tiempo el 33.º Ejército soviético (Mijaíl Efremov) golpearon el avance alemán por los flancos obligando al 4.º Ejército a detenerse completamente el 5 de diciembre, muy lejos de sus objetivos previstos.[67]

Guderian culpó al lento compromiso del 4.º Ejército en el ataque del fracaso alemán en llegar a Moscú. Esta evaluación sobrestimó enormemente la capacidad de combate de las fuerzas restantes de Kluge, muy escasas de apoyo de blindados. [68]​Tampoco pudo apreciar la realidad de que Moscú era una metrópoli en la que las fuerzas alemanas carecían de suficientes efectivos para rodear o capturar en un asalto frontal. [69]​A raíz del fracaso alemán, Guderian se negó a transmitir la orden de Hitler de «mantenerse firme» y tuvo serios encontronazos con Günther von Kluge, el nuevo comandante del Heeresgruppe Mitte (Grupo de Ejércitos Centro). [70]​La noche del 5 de diciembre, Guderian retiró sus principales unidades a una línea al sur de Tula más defendible y les ordenó que se atrincheraran, desobedeciendo así las órdenes de Hitler. Esa misma noche el 4.º Panzergruppe y el 3.º Panzergruppe, también suspendieron sus ataques y comenzaron a retirarse. «La orden del Führer», escribió el general Liebenstein, jefe del Estado Mayor del 2.º Panzergruppe, «no corresponde en modo alguno con la realidad. A pesar de todas las peticiones e informes, los de arriba no han comprendido que estamos demasido débiles para defendernos siquiera».[62]​ El 20 de diciembre, Guderian voló a Rastenburg para explicar su situación a Hitler y para insistirle que sus fuerzas debían ser evacuadas a posiciones más defendibles. El 25 de diciembre de 1941, tras una nueva discusión con Kluge, fue relevado del mando.[71]​Además de Guderian también fueron relevados los generales Hoepner, Brauchitsch, Rundstedt y Bock, más de treinta generales en total.[62]

Las formaciones alemanas en el Frente Oriental implementaron ubicuamente la Orden de los Comisarios y el Decreto Barbarroja. Para todas las divisiones dentro del grupo panzer de Guderian donde se conservan archivos, hay evidencia de represalias ilegales contra la población civil. [72]​En sus memorias, Guderian negó haber transmitido la Orden de los Comisarios a sus tropas. Sin embargo, el General der Artillerie Joachim Lemelsen, comandante del XLVII Cuerpo de Ejército Motorizado incluido en el 2.º Panzergruppe de Guderian, aseguró que está documentado diciendo que «los prisioneros, que podían demostrarse que eran comisarios, debían ser apartados inmediatamente y fusilados» y que la orden vino directamente de Guderian.[nota 2][74]​ También está documentado que en una comunicación con el OKW, Guderian informó que su grupo panzer había «apartado» 170 comisarios a principios de agosto. [74]

Heinz Guderian con Hermann Hoth en el frente oriental

Inspector General de las Tropas Blindadas[editar]

El 1 de marzo de 1943, La derrota alemana en la batalla de Stalingrado, y el mal estado de las divisiones panzer impulsaron a Hitler a sacar a Guderian de su obligado retiro y a nombrarle para el puesto, recién creado, de Inspector General de Tropas Blindadas.[75]​En vista de la enrevesada burocracia alemana, Guderian insistió en informar únicamente a Hitler, lo que suponía que tenían una ámplia libertad para desarrollar sus ideas sobre el desarrollo del arma panzer.[76]

Las nuevas responsabilidades de Guderian incluían tanto autoridad en la producción de tanques como en la organización, doctrina y entrenamiento del Panzerwaffe incluidos las unidades panzer adscritas a las Waffen-SS y a la Lutfwaffe. En vistas a un adecuado cumplimiento de sus obligaciones, estableció una relación de estrecha colaboración con Albert Speer, a la sazón Ministro de Armamento y Producción de Guerra, con respecto a la fabricación y el desarrollo de nuevos vehículos de combate blindados.[75]​A pesar de sus esfuerzos, los fracasos militares de 1943 impidieron a Guderian restaurar el poder de combate de las fuerzas blindadas en un grado significativo. También tuvo un éxito limitado a la hora de diseñar nuevos cazacarros mejorados y a la hora de reparar los múltiples errores de diseño encontrados en la tercera generación de tanques, el Panther, el Tiger y el cazacarros pesado Elefant. [77]

En la primavera de 1942, las primeras divisiones panzer en recibir los primeros modelos de Panzer V Panther descubrieron una serie de errores de diseño, especialmente en el mecanismo de dirección. Todos los 325 Panther que se disponían en ese momento tuvieron que ser nuevamente enviados a fábrica para su reacondicionamiento. Aproximadamente docientos de esos Panther regresaron a su únidades, sin embargo para el 16 de junio de 1943 Guderian informó que 65 de esos tanques aún presentaban problemas. En el caso del Panzer VI Tiger la situación era similar, su fabricación era tan compleja que se necesitaban más de 300 000 horas/hombre de trabajo a un coste de 800 000 Reichmarks para fabricar cada tanque, razón por la cual solo había 178 disponibles para la ofensiva de julio de 1943. Además el tanque era tan complejo que requería un mantenimiento constante, su velocidad era de únicamente 27 km/h razón por la cual se le incluyó en batallones blindados independientes, puesto que era incapaz de ir al mismo ritmo que los veloces Panzer IV y Panzer V Panther. El Tiger era tan pesado que los puentes y las plataformas ferroviarias eran incapaces de soportar su enorme peso de sesenta toneladas, por lo que los alemanes tuvieron que construir puentes y plataformas especiales. Todos estos factores limitaron, y mucho, la utilidad de estos nuevos tanques.[78]

La operación Ciudadela, la última gran operación ofensiva alemana en el este, fue un intento del ejército alemán de recuperar la iniciativa con el objeto de evitar deserciones entre sus países satélites. A la hora de encontrar algún objetivo limitado, los alemanes se centraron en el saliente de Kursk. Saliente que se había formado después de la ofensiva soviética de febrero y marzo de 1943. Si los alemanes eliminaban este saliente podrían destruir un gran número de tropas soviéticas, acortar el frente y liberar tropas para futuras operaciones. Guderian se opuso a la ofensiva, él deseaba mantenerse a la defensiva durante el resto de 1943 para reconstruir el arma panzer, muy diezmada después de los últimos combates.[79]​El 3 de mayo de 1943, Hitler asistió a una reunión en Múnich para discutir los detalles de la ofensiva. En dicha reunión Walter Model, comandante del 9.º Ejército, aconsejó no atacar debido a las elaboradas defensas que los soviéticos habían construido en los principales puntos de ataque alemanes, lo que demostraba a las claras que los soviéticos eran conscientes de la próxima ofensiva alemana. Erich von Manstein, comandante del Grupo de Ejércitos Sur estuvo de acuerdo con Model y también aconsejó no atacar, pero Günther von Kluge, comandante del Grupo de Ejércitos Centro y Kurt Zeitzler, jefe del Estado Mayor General del OKH, aconsejarón continuar con la operación. Zeitzler argumentaba que los nuevos modelos de tanques darían a los alemanes una clara ventaja tecnológica, pero Guderian y Albert Sperr objetaron que los graves problemas técnicos, especialmente los asociados con los Panther, limitarían esa supuesta superioridad tecnológica.[80]

Una semana después de la reunión de Múnich, en una conversación privada con Hitler antes de la ofensiva, Guderian dijo: «¿Por qué estamos atacando en el Este este año?» Hitler respondió: «Tienes razón cuando pienso en el ataque se me revuelve el estómago». Guderian concluyó: «Entonces tienes la actitud correcta hacia esta situación. Déjalo en paz».[81]​La batalla de Kursk fue un costoso fracaso que mermó considerablemente, los ya de por sí escasos recursos, de que disponía la Wehrmacht, especialmente graves fueron las pérdidas sufridas por las unidades panzer estimadas entre 760 y 1200 tanques y cañones de asalto. Las pérdidas soviéticas fueron mayores pero gracias a su superior capacidad industrial y a su mayor población pudo recuperarse en relativamente poco tiempo. Incluso la reciente movilización industrial alemana, alimentada por la mano de obra esclava proporcionada por millones de ciudadanos de los países ocupados y dirigida por hombres tan eficientes y crueles como Guderian, Speer o Fritz Sauckel, apenas era suficiente para parchear las unidades existentes. A pesar de que se diseñaron nuevos modelos de aviones y tanques, tecnológicamente muy avanzados Alemania era incapaz de producir, equipar y repostar los suficientes para contrarestar la enorme capacidad industrial de los Estados unidos y de la Unión Soviética.[82]

Jefe del Estado Mayor General del Ejército[editar]

Guderian (izquierda), Hans Lammers y Himmler (en el podio) en un mitin del Volkssturm en octubre de 1944

Después del fallido atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler, Guderian dirigió una ocupación militar de Berlín con sus tanques, tomando el control del Bendlerblock desalentando definitivamente el intento de Putsch.[83]​El 21 de julio de 1944, Hitler nombró a Guderian jefe del Estado Mayor General del Ejército (Chef des Generalstabs des Heeres) del OKH con la responsabilidad de asesorar al Führer en el Frente Oriental.[84]​ La razón para su nombramiento sobre otros oficiales más capaces y con más experiencia, es sencilla era el único general que gozaba de la confianza de Hitler y no había resultado herido o muerto en el atentado.[85]​ Reemplazó al general der infanterie Kurt Zeitzler, quien había abandonado el cargo el 1 de julio, después de perder la fe en el juicio de Hitler y sufrir un ataque de nervios.[86][nota 3]​ Cinco días después del atentado y ya en su nuevo puesto, deseoso de ganarse la confianza de Hitler se dirigió a los oficiales del Estado Mayor del Ejército mediante un escrito con una gran carga política y donde se reflejaba claramente su posición ante el atentado.[88]

El 4 de agosto de 1944, Hitler puso a Guderian a cargo del Tribunal de Honor del Ejército, [89]​junto con Gerd von Rundstedt y Wilhelm Keitel,[90]​Los general der infanterie Walter Schroth y Karl Kriebel también formaban parte de este tribunal; el general der infanterie Wilhelm Burgdorf y el Generalmajor Ernst Maisel asistieron a las deliberaciones como observadores de Hitler.[91]​La función de dicho tibunal consistía, básicamente, en expulsar de la Wehrmacht a los sospechosos de participar en el complot de las fuerzas armadas, para luego ser entregados al Volksgerichtshof (Tribunal del Pueblo), a cargo del infame juez Roland Freisler creado con el fin de enjuiciar a los presuntos conspiradores. [92]​Los acusados fueron torturados por la Gestapo y ejecutados en la horca. Algunos conspiradores fueron colgados de una cuerda delgada de cáñamo por orden directa de Hitler. [93]​Guderian y el resto de miembros del tribunal expulsaron a un primer grupo de veintidós oficiales, sin audiencias ni revisión de la evidencia;[94]​únicamente basaron su decisión en una breve declaración de Ernst Kaltenbrunner, Jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA), y en las actas de los interrogatorios realizados por la Gestapo.[95]​En total, más de cincuenta oficiales fueron expulsados de la Wehrmacht durante los meses de agosto y septiembre.[96]​Guderian, también intentó sin éxito expulsar del ejército a von Kluge, quien se suicidaría semanas más tarde.[93]​El propio Guderian negó estar involucrado en el complot; sin embargo, se había retirado inesperadamente a su finca el día del intento de asesinato. [97]

Después de la guerra, Guderian afirmó que había intentado escapar de este «deber» y que había encontrado las sesiones del tribunal «repulsivas». [92]​En realidad, se había aplicado a la tarea con el vigor de un ferviente partidario nazi, que quizás se debió al deseo de desviar la atención sobre sí mismo. [98]​Hart escribó que luchó para salvar al jefe del Estado Mayor de Rommel, Hans Speidel, porque este podría haberle implicado en la trama. [93]

Como jefe del OKH, Guderian se enfrentó a los problemas urgentes de que el trabajo del personal se viera afectado por los arrestos, que entre el personal del OKH y sus familias finalmente llegaron a cientos. Guderian tuvo que llenarimportantes vacíos, como el creado por el suicidio del general Eduard Wagner, el intendente general, en julio. Incluso después de completar todas las vacantes, seguía existiendo un problema clave: demasiados miembros del personal eran nuevos en sus funciones y carecían de conocimientos institucionales, incluido el propio Guderian. Guderian confiaba mucho en el coronel Johann von Kielmansegg, que era el oficial de estado mayor con más experiencia en el OKH, pero fue arrestado en agosto. La situación no mejoró por el enfrentamiento de Guderian contra el Estado Mayor, al que culpó por haberse opuesto a sus intentos de introducir la doctrina blindada moderna en el ejército en la década de 1930.[99]​Los últimos meses de 1944 estuvieron marcados por la lucha cada vez mayor entre el OKH y el OKW (Oberkommando der Wehrmacht) mientras las dos organizaciones competían por los cada vez menores recursos, especialmente en el período previo a la Batalla de las Ardenas. Después de la guerra, Guderian culpó a Hitler de malgastar las últimas reservas alemanas en la operación; no obstante, la situación estratégica de Alemania era tal que ni siquiera veinte o treinta divisiones más hubieran significado ninguna diferencia. [100]

Generaloberst Guderian entrega medallas a varios soldados en 1945

Después del fallido atentado contra Hitler, Guderian completó la nazificación total del estado mayor del ejército con una orden del 29 de julio que exigía que todos los oficiales de la Wehrmacht se unieran al NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán). Exigió la dimisión de cualquier oficial alemán que no apoyara plenamente los ideales del NSDAP e hizo obligatorio el saludo nazi en todas las fuerzas armadas. [101]​Apoyó la politización de los militares, a pesar de todas estas medidas de hndo calado político, no comprendía por qué los otros oficiales lo consideraban un nazi. [101]​Como jefe del Estado Mayor del OKH, Guderian no se opuso a las órdenes que Hitler y Himmler emitieron durante la brutal represión del Alzamiento de Varsovia ni a las atrocidades cometidas contra la población civil de la ciudad. [102]​Por si hubiera alguna duda sobre su evidente alineamiento con el nazismo, en noviembre de 1944, en un discurso pronunciado en una manifestación del Volkssturm, Guderian dijo que había «95 millones de nacionalsocialistas que respaldan a Adolf Hitler». [103]

Para la ofensiva soviética del Vístula-Óder de principios de 1945, el Ejército Rojo habían alineado una gran cantidad de hombres y armamento a lo largo del frente del Vístula, superando numéricamente a sus enemigos. El jefe de inteligencia del Departamento de Ejércitos Extranjeros del Este (en alemán, Fremde Heere Ost, abr. FHO) en el Estado Mayor del Ejército alemán, el Generalmajor Reinhard Gehlen, le entregó a Heinz Guderian sus apreciaciones acerca de la naturaleza de la fuerza atacante soviética. Guderian le presentó los datos a Adolf Hitler, quien desestimó la aparente fuerza real del adversario considerándola como «el mayor impostor desde Gengis Kan».[104]​Como las divisiones que habían participado en la fallida ofensiva alemana de las Ardenas en el frente Occidental no podían dirigirse rápidamente a Polonia, Guderian propuso evacuar lo que quedaba del Grupo de Ejércitos Norte atrapado en la Bolsa de Curlandia hacia Alemania y reforzar así este frente, algo que Hitler rechazó tajantemente. Además, Hitler ordenó que el 6.º Ejército Panzer-SS de Sepp Dietrich, que también había participado en la ofensiva de la Ardenas, se trasladara hacia Hungría para que apoyara la Ofensiva del lago Balaton.[104]

Guderian, disconforme con la «estrategia de avestruz» propuganda por el cuartel general de Hitler, se dispuso a abandonar la reunión cuando Hitler le señalóː «El frente oriental nunca ha contado con una reserva tan poderosa como en estos momentos, y eso ha sido obra suya. Se lo agradezco.» «El Frente Oriental» -repuso Guderian- «es como un castillo de naipesː basta con romperlo por un punto para que se venga abajo en su totalidad.» Curiosamente, Goebbels había empleado el mismo símil en 1941 para referirse al Ejército Rojo.[104]

Después de la guerra, Guderian afirmó que sus acciones en los últimos meses de la guerra como jefe del OKH fueron impulsadas por la búsqueda de una solución a las perspectivas cada vez más sombrías de Alemania. Supuestamente, esa era la razón fundamental detrás de los planes de Guderian de convertir los principales centros urbanos a lo largo del Frente Oriental en las llamadas ciudades fortaleza («Feste Plätze»). Este fantástico plan no tenía esperanzas algunas de tener éxito contra las operaciones móviles del Ejército Rojo.[105]​En vista de su enorme superioridad material y de efectivos, el Ejército Rojo podía permitirse continuar su avance y dejar atrás los correspondientes contingentes de tropas de infantería, para posteriormente destruir las «fortalezas» de Guderian. Este sabía que dichas fortalezas estaban condenadas al fracaso, puesto que la falta de combustible y de aviones de que adolecía la Luftwaffe, hacía imposible su abastecimiento por aire, además su política privó al Grupo de Ejércitos Vístula de un gran número de tropas con experiencia.[106]

En marzo de 1945, después de la ofensiva del Vístula-Óder, el avance soviético hacia Berlín se había detenido a lo largo del río Óder, sin embargo el Primer Frente Ucraniano del mariscal Gueorgui Zhúkov había ocupado dos cabezas de puente alrededor de Küstrin (el 5.° Ejército de Choque de Nikolái Berzarin al norte y el 8.º Ejército de Guardias de Vasili Chuikov al sur) unos ochenta kilómetros al este de Berlín. Por lo que Hitler ordenó lanzar una contraofensiva contra la bolsa sur de Chuikov.[107]

Generaloberst Heinz Guderian a bordo de un avión en el Frente del Este en 1943

El 27 de marzo, el 9.º Ejército alemán lanzó el proyectado contraataque, con cuatro divisiones desde Fráncfort del Óder, contra el flanco sur del 8.º Ejército de Guardias de Chuikov sorprendiendo a los soviéticos y alcanzando los arrabales de Küstrin. Sin embargo, Chuikov se recuperó rápidamente de la sorpresa inicial y los alemanes fueron diezmados en campo abierto, principalmente por la artillería y la aviación soviética, viéndose obligados a retirarse a sus posiciones iniciales tras sufrir fuertes bajas.[108]​Guderian defendió ante Hitler la actuación de los comandantes involucrados en la fallida operación, los generales Theodor Buse y Gotthard Heinrici. El 28 de marzo, se le concedió un permiso «por mala salud» y fue reemplazado por el General der Infanterie Hans Krebs, quien a la postre sería el último jefe de Estado Mayor General del Ejército. [109]

Guderian cultivó estrechas relaciones personales con las personas más poderosas del régimen. Tuvo una cena exclusiva con Himmler el día de Navidad de 1944. [110]​El 6 de marzo de 1945, poco antes del final de la guerra, Guderian participó en una transmisión de propaganda que negaba el Holocausto; a pesar de que el Ejército Rojo en su avance acababa de liberar varios campos de exterminio. [111]​A pesar de las posteriores afirmaciones del general de ser antinazi, Hitler probablemente encontró que los valores de Guderian estaban estrechamente alineado con la ideología nazi. Hitler lo sacó de su retiro en 1943 y agradeció especialmente las órdenes que emitió después del fallido complot. [112]

Posguerra[editar]

Guderian y su personal se rindieron a las fuerzas estadounidenses el 10 de mayo de 1945. Evitó ser condenado como criminal de guerra en los juicios de Núremberg porque no había pruebas documentales sustanciales en su contra en ese momento.[113]​Respondió a las preguntas de las fuerzas aliadas y negó ser un ferviente partidario del nazismo .[113]​En 1945, se unió a la División Histórica del Ejército de los EE. UU. Razón por la cual, EE. UU rechazó las continuas solicitudes de la Unión Soviética y de Polonia para su extradición.[113]​Incluso después de la guerra, Guderian mantuvo una clara afinidad con Hitler y el nacionalsocialismo. Mientras estuvo internado por los estadounidenses, se grabaron sus conversaciones en secreto. En una de esas grabaciones, mientras conversaba con el ex Generalfeldmarschall Wilhelm Ritter von Leeb y el ex General der Panzertruppen Leo Geyr von Schweppenburg, Guderian opinó: «Los principios fundamentales [del nazismo] estaban bien».[114]

Guderian fue liberado del cautiverio sin juicio en 1948, aunque muchos de sus compañeros no tuvieron tanta suerte, así por ejemplo Erich von Manstein fue condenado a dieciocho años y Albert Kesselring fue condenado a cadena perpetua. [115]​Las razones para este trato tan suave son sencillasː había informado sobre sus excolegas y cooperado con los Aliados, lo que le había ayudado a evadir el enjuiciamiento. [113]​Después de su liberación se retiró a Schwangau cerca de Füssen en el sur de Baviera y comenzó a escribir sus memorias, su libro más exitoso fue su autobiografía Recuerdos de un soldado publicada en 1950.[115]​Finalmente murió el 14 de mayo de 1954 a la edad de 65 años y fue enterrado en Friedhof Hildesheimer Straße en Goslar. [116]

Escritos y mitología[editar]

Heinz Guderian (segundo derecha) conversa con la tripulación de un Panzer VI Tiger durante la inspección de abril de 1943 de la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler

Mito del líder Panzer[editar]

La autobiografía de posguerra de Guderian, Recuerdos de un soldado, fue un éxito entre el público lector. En dicha autobiografía se presentaba a sí mismo como un innovador y el «padre» del brazo blindado alemán, tanto antes de la guerra como durante los años blitzkrieg. [2]​imagínandose a sí mismo como el maestro de la guerra relámpago entre 1939 y 1941; sin embargo, esto era una evidente exageración. [116]​Las memorias alemanas de Guderian se publicaron por primera vez en 1950. En ese momento eran la única fuente accesible sobre el desarrollo de las fuerzas panzer, ya que los registros militares alemanes eran inaccesibles o se habían perdidos. En consecuencia, los historiadores basaron su interpretación de los acontecimientos históricos en la autobiografía sumamente egocéntrica de Guderian. [117]​Los biógrafos posteriores apoyaron el mito y lo embellecieron.[116]​En 1952, las memorias de Guderian se reimprimieron en inglés. El periodista y teórico militar británico Liddell Hart, después de obtener acceso a un grupo de generales de la Wehrmacht encarcelados en el campo de prisioneros de guerra n.º 1 en Grizedale Hall en el norte de Inglaterra debido a labor como conferenciante del Departamento de Inteligencia Política que participaba en el Programa de Reeducación, en un esfuerzo por usar su acceso privilegiado a Guderian y a otros oficiales alemanes le pidió a Guderian que dijera que había basado sus teorías militares en las de Liddell Hart, con el fin de aumentar su propia reputación como teórico y comentarista militar; Guderian aceptó. [118]​Liddell Hart, por su parte, se convirtió en un entusiasta defensor del rearme de Alemania Occidental y del Mito de la Wehrmacht inocente.[119]

En estudios más recientes, los historiadores comenzaron a cuestionar las memorias de Guderian y a criticar el mito que habían creado. [117]​Battistelli, al examinar el historial de Guderian, dijo que él no era el padre del panzerwaffe,[120]​sino que simplemente fue uno de varios innovadores.[120]​Las razones por las que destacó de su compatriota, posiblemente más capaz, Lutz, fueron básicamente dosː en primer lugar, buscó ser el centro de atención y, en segundo lugar, fomentó una relación cercana con Hitler y el régimen nazi. [121]​Al presentarse a sí mismo como el padre de la guerra relámpago y congraciarse con los estadounidenses, evitó ser entregado a la Unión Soviética y a Polonia, cuya extradición solicitaron de manera persistente para que respondiera por los crímenes de guerra que tropas bajo su mando habían cometido en dichos países. [122]​Battistelli escribe que su habilidad más notable no fue como teórico o comandante, sino como autor. Sus libros Achtung-Panzer! Y Recuerdos de un soldado fueron un éxito de crítica y comercial después de su publicación y continúan siendo discutidos, investigados y analizados sesenta años después de su muerte. [2]

Guderian era un táctico y un técnico capaz, lideró sus tropas con éxito en la invasión de Polonia, la batalla de Francia y durante las primeras etapas de la invasión de la Unión Soviética, especialmente en la batalla de Smolensk y la batalla de Kiev. Hart escribió que la mayor parte de su éxito provino de posiciones de tal fuerza que difícilmente podría perder: «nunca pudo lograr la victoria desde una posición de debilidad». [123]​Hart agregó que sus fortalezas fueron superadas por sus deficiencias, como crear deliberadamente animosidad entre su fuerza blindada y las otras armas militares, con consecuencias desastrosas. [124]​Sus memorias omitieron mencionar sus errores militares y su estrecha relación con Hitler. [2]James Corum escribió en su libro The Roots of Blitzkrieg: Hans von Seeckt and German Military Reform que Guderian era un excelente general, un táctico de primer nivel y un hombre que jugó un papel central en el desarrollo de las divisiones Panzer, independientemente de sus memorias.[125]

Mito de la Wehrmacht inocente[editar]

Battistelli escribe que Guderian reescribió la historia en sus memorias, pero señala que la mayor reescritura de la historia no se produce en su supuesta paternidad de la fuerza panzer, sino en el encubrimiento de su culpabilidad por los crímenes de guerra cometidos durante la Operación Barbarroja. [122]​Unidades bajo su mando ejecutaron la infame Orden de los Comisarios, que implicó el asesinato de oficiales políticos del Ejército Rojo. También jugó un papel importante en la comisión de represalias después del levantamiento de Varsovia de 1944. [122]

Una postal utilizada para publicitar a Guderian durante la guerra

Como otros generales, las memorias de Guderian enfatizaron su lealtad a Alemania y al pueblo alemán; sin embargo, se olvidó de mencionar que Hitler compró esta lealtad con sobornos, incluidas propiedades territoriales y un pago mensual de 2000 Reichsmarks.[126]​Guderian escribió en sus memorias que le habían dado una herencia polaca como regalo de jubilación, [127]​por valor de 1,24 millones de Reichsmarks, [92]​la finca cubría un área de 2000 acres (809,4 ha) y estaba ubicada en Deipenhof (actual Głębokie, Polonia) en el área de Warthegau de la Polonia ocupada (Reichsgau de Wartheland). Los propietarios habían sido expulsados y la finca requisada. [128]​Guderian tampoco mencionó que inicialmente había solicitado una propiedad tres veces más grande, solicitud que fue rechazada por Arthur Greiser el Gauleiter local, con el apoyo de Himmler. El Gauleiter se resistió a dar una propiedad tan opulenta a alguien únicamente con el rango de coronel general. [92]

En 1950, Guderian publicó un panfleto titulado ¿Se puede defender Europa Occidental? (en alemán, Kann Westeuropa verteidigt werden?). Donde lamentaba que las potencias occidentales habían elegido el bando equivocado para aliarse durante la guerra, incluso cuando Alemania «estaba luchando por su mera existencia», como «defensora de Europa» contra la supuesta amenaza bolchevique. Guderian emitió una apologética por Hitler, escribiendo: «Porque uno puede juzgar los actos de Hitler como se quiera, en retrospectiva su lucha fue por Europa, incluso si cometió terribles errores y equivocaciones». Afirmó que solo la administración civil nazi (no la Wehrmacht) era responsable de las atrocidades cometidas contra los civiles soviéticos y convirtió a Hitler en chivo expiatorio y al invierno ruso en la única razón de los reveses militares de la Wehrmacht, como lo hizo más tarde en su libro autobiográfico Recuerdos de un soldado;[129]​además, escribió que seis millones de alemanes murieron durante su expulsión de los territorios del Este de Europa por la Unión Soviética y sus aliados,[130]​ mientras escribía también que los acusados ejecutados en los juicios de Nuremberg (por crímenes de guerra como el Holocausto) eran «defensores de Europa».[131]

Los historiadores Ronald Smelser y Edward J. Davies, en su libro El mito del frente oriental, concluyen que las memorias de Guderian están llenas de «falsedades atroces, medias verdades y claras omisiones», así como una absoluta «tontería». Guderian afirmó, contrariamente a la evidencia histórica, que la orden criminal de los comisarios no fue ejecutada por sus tropas porque «nunca llegó a [su] grupo panzer». También mintió sobre el Decreto Barbarroja que eximía preventivamente a las tropas alemanas del enjuiciamiento por crímenes cometidos contra civiles soviéticos, alegando que tampoco se llevó a cabo. Guderian afirmó haber sido solícito con la población civil, que se esforzó por preservar los objetos culturales rusos y que sus tropas habían «liberado» a los ciudadanos soviéticos. [132]

El historiador británico David Stahel escribió que los historiadores de habla inglesa presentaron con demasiada facilidad una imagen distorsionada de los generales alemanes en la era de la posguerra.[133]​ En su libro La Operación Barbarroja y la derrota de Alemania en el Este, escribió:

Los hombres que controlaban los ejércitos de Hitler no eran hombres honorables, que cumplían sus órdenes como servidores obedientes del estado. Con un apoyo resuelto al régimen, los generales sin duda libraron una guerra de agresión después de otra, y, una vez que Barbarroja comenzó, participaron voluntariamente en el genocidio del régimen nazi.[134]

Obras[editar]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. En 1943, Eimannsberger escribió un manuscrito corto, nunca publicado, titulado In eigener Sache (En mi propio nombre), en el que escribe con decepción que no estaba de acuerdo con el papel que le asignó Guderian en la historia de la Panzerwaffe principalmente porque fue dirigida de acuerdo con sus propios esquemas y principios de combate y, por lo tanto, es él el creador de la Panzerwaffe alemana. [22]
  2. En un comunicado al Oberkommando der Wehrmacht Lemelsen informóː «Me estoy enterando reiteradamente de fusilamientos de prisioneros de guerra o desertores, realizados de manera irresponsable, insensata y criminal. Esto es un asesinato. Pronto los rusos se daran cuenta de los innumerables cadáveres que yacen a lo largo de las rutas de avance de nuestros soldados, sin armas y con las manos en alto, despachados a quemarropa por disparos en la cabeza. El resultado será que el enemigo se esconderá en los bosques y campos y continuará luchando, y perderemos innumerables camaradas».[73]
  3. El 30 de junio, después de una acalorada discusión con Hitler en el Berghof, Zeitzler estalló. Le dijo que ya le había obligado a actuar en contra de sus convicciones en Stalingrado y en Crimea, y que no habría una tercera vez. Añadió que la guerra estaba perdida y que había que ponerla fin cuanto antes. Después Zeitzler se desmayó y hubo que hospitalizarlo. Mientras, Hitler berreaba como un loco contra los traidores y derrotistas que le rodeaban.[87]

Referencias[editar]

  1. Boot, 2006, p. 223.
  2. a b c d e Battistelli, 2011, p. 5.
  3. a b Hart, 2006, p. 5.
  4. Hart, 2006, p. 6.
  5. a b Battistelli, 2011, p. 6.
  6. Hart, 2006, p. 12.
  7. a b c d Battistelli, 2011, p. 7.
  8. Hargreaves, 2009, p. 29.
  9. Hart, 2006, pp. 16-17.
  10. a b Hart, 2006, p. 23.
  11. a b c d Hart, 2006, p. 24.
  12. Shepperd, 1990, pp. 10-11.
  13. Hart, 2006, pp. 27-28.
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Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]

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15 de octubre de 1935 - 28 de febrero de 1938
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