Habilidad motriz fina

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La habilidad motriz fina es la coordinación de los movimientos musculares pequeños que ocurren en partes del cuerpo como los dedos, generalmente en coordinación con los ojos. En relación con las habilidades motoras de las manos y los dedos, el término destreza se utiliza comúnmente. Cuando se aplica a la teoría de la aptitud humana, esto se llama "la destreza manual". El alto nivel de destreza manual que los seres humanos exponen puede atribuirse a la manera en que las tareas manuales son controlados por el sistema nervioso.

Los movimientos de la mano son iniciados por comandos procedentes de una región de la corteza motora primaria que contiene un alto número de neuronas corticoespinales (CST), especializado neuronas, denominadas células corticomotoneuronal (CM). Las Células CM descienden a la médula espinal para formar conexiones monosinápticas con las neuronas motoras del asta anterior. La investigación ha demostrado que estas conexiones monosinápticas pueden dar cuenta de la gran cantidad de destreza manual observada en primates, incluyendo seres humanos.[1][2]


Tipos de habilidades motoras[editar]

Las habilidades motoras son los movimientos y las acciones de los músculos. Se clasifican en dos grupos: las habilidades motoras gruesas y la motricidad fina.
Las habilidades motoras gruesas implican el movimiento de los brazos, las piernas, los pies o el cuerpo entero. Esto incluye acciones tales como correr, gatear, caminar, nadar y otras actividades que involucran a los músculos más grandes.
Las habilidades motoras finas son los pequeños movimientos que se producen en las manos, muñecas, dedos, pies, dedos de los pies, los labios y la lengua. Son las pequeñas acciones que se producen, como recoger objetos entre el pulgar y el dedo índice, usando un lápiz para escribir con cuidado, sosteniendo un tenedor y usarlo para comer y otras tareas de músculos pequeños que se producen a diario.

Estas dos habilidades motoras se desarrollan juntas y afectan en gran medida la coordinación del niño. A través de cada etapa de desarrollo de la vida de un niño, niñez temprana, preescolar y en edad escolar, las habilidades motoras se desarrollan gradualmente y entre la edad de 6 y 12, los niños por lo general han llegado a dominar las habilidades básicas de motricidad fina. Estas se mantendrán desarrollando con la edad y con la práctica y el mayor uso de los músculos mientras se practican deportes, tocar un instrumento, usar la computadora y la escritura.

Los problemas más comunes[editar]

Las habilidades motoras finas pueden deteriorarse. Algunas de las razones para el deterioro podría ser una lesión, enfermedad, accidente cerebro vascular, deformidades congénitas, parálisis cerebral y discapacidades del desarrollo. Los problemas con el cerebro, la médula espinal, los nervios periféricos, los músculos o las articulaciones también pueden tener un efecto en las habilidades motoras finas y disminuir el control. Si un bebé o un niño menor de cinco años de edad no está desarrollando sus habilidades motoras finas, va a mostrar signos de dificultad para controlar los movimientos del cuerpo coordinados con las manos, los dedos y la cara. En los niños pequeños, el retraso en la capacidad de sentarse o de aprender a caminar puede ser una señal temprana de que no habrá problemas con las habilidades motoras finas. Los niños también pueden mostrar signos de dificultad con tareas como cortar con tijeras, dibujar líneas, doblar la ropa, sostener un lápiz, escribir y pegar una cremallera. Estas son tareas que implican habilidades motoras finas, y si un niño tiene dificultad con éstos, podría tener una mala coordinación ojo-mano y podría necesitar terapia para mejorar sus habilidades.

Evaluación[editar]

Muchas pruebas se han desarrollado con el fin de evaluar las habilidades de motricidad fina. Entre ellas incluyen tareas de fuerza a juego.[3]​ Los seres humanos exhiben un alto grado de precisión en las tareas de las características determinadas de fuerza donde un individuo es instruido para que coincida con una fuerza de referencia aplicada a un dedo con el mismo o diferente dedo. Los seres humanos también exhiben un alto grado de precisión durante las tareas que emparejan fuerza de agarre.[4]​ Estos aspectos de destreza manual son evidentes en la capacidad para los seres humanos para utilizar con eficacia las herramientas

Referencias[editar]

  1. Rathelot JA, Strick PL (enero de 2009). «Subdivisions of primary motor cortex based on cortico-motoneuronal cells». Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 106 (3): 918-23. PMC 2621250. PMID 19139417. doi:10.1073/pnas.0808362106. 
  2. Buys EJ, Lemon RN, Mantel GW, Muir RB (diciembre de 1986). «Selective facilitation of different hand muscles by single corticospinal neurones in the conscious monkey». J. Physiol. (Lond.) 381: 529-49. PMC 1182994. PMID 3625544. 
  3. Park WH, Leonard CT, Li S (agosto de 2008). «Finger force perception during ipsilateral and contralateral force matching tasks». Exp Brain Res 189 (3): 301-10. PMC 2889908. PMID 18488212. doi:10.1007/s00221-008-1424-7. 
  4. Harrison LM, Mayston MJ, Johansson RS (septiembre de 2000). «Reactive control of precision grip does not depend on fast transcortical reflex pathways in X-linked Kallmann subjects». J. Physiol. (Lond.). 527 Pt 3: 641-52. PMC 2270096. PMID 10990548. doi:10.1111/j.1469-7793.2000.00641.x. 

Enlaces externos[editar]