HMS Hermione (1782)

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HMS Hermione
Santa Cecilia
HMS Retaliation
HMS Retribution
Hermione cutting-Thomas Whitcombe-217058.JPG
Pintura de Thomas Whitcombe, en la que se muestra la fragata Santa Cecilia, anteriormente HMS Hermione, en el momento en que los botes de sir Edward Hamilton procedentes del HMS Surprise la abordan para recapturarla en Puerto Cabello.
Banderas
Naval Ensign of Great Britain (1707-1800).svg Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg
Historial
Astillero Sydenham Teast, Brístol
Tipo Navío de línea de quinta clase
Fragata
Autorizado 20 de marzo de 1780
Iniciado Junio de 1780
Botado 9 de septiembre de 1782
Asignado Bandera de Reino Unido: Enero de 1783
Bandera de España: 23 de diciembre de 1797
Bandera de Reino Unido: 25 de octubre de 1799
Baja Bandera de Reino Unido: Agosto de 1797
Bandera de España: 25 de octubre de 1799
Bandera de Reino Unido: Junio de 1805
Destino Desguazado
Características generales
Desplazamiento 725 t
Eslora 39,31 m
Manga 10,80 m
Calado 2,8 m
4,6 m (cargada)
Armamento 32 cañones:
• 4 cañones de 6 libras
• 26 cañones de 12 libras
• 6 carronadas de 18 libras
Propulsión Vela
Tripulación 220 tripulantes
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La historia de la fragata británica HMS Hermione, bautizado como el «buque negro» por la historiografía inglesa, ha pasado a formar parte de la cultura marítima de Gran Bretaña.

El motín de la Hermione[editar]

La fragata HMS Hermione de treinta y dos cañones, seis obuses y unos 200 hombres de tripulación, cuyo mando ostentaba Hugh Pigott, tenía órdenes de patrullar por el canal de la Mona, entre las islas de La Española y Puerto Rico, punto vital para el tráfico español en el mar Caribe. El 16 de agosto de 1797, la escuadra británica del vicealmirante Hyde Parker, con base en el puerto de San Nicolás, en la actual Haití, destacó a la fragata Hermione.

El capitán Pigott era un hombre partidario de la disciplina impuesta por la fuerza, el terror y el castigo. Llevaba siete meses al mando del buque y condujo a la tripulación a la desesperación; la chispa saltó cuando los marineros estaban arrizando las velas. Pigott indicaba que se efectuaba muy lenta la maniobra, por lo que amenazó con el castigo del azote. Ante ello los marineros que se encontraban trabajando en las vergas, en los penoles se apresuraron hacia los obenques. El pánico se apoderó de ellos en los marchapiés, saltando unos sobre otros, y se produjo la tragedia. Tres hombres perdieron el pie y cayeron a cubierta, muriendo. Pigott ordenó arrojar sin ceremonia los cadáveres al mar e indicó que a la mañana siguiente se azotase a seis marineros. Harta la tripulación, se amotinó asesinando a puñaladas al capitán y después a casi toda la oficialidad.

Consumada la matanza, los marineros decidieron escapar (en los siguientes nueve años conseguiría capturar la Armada británica a solo 24 de ellos) entregando la nave a las autoridades españolas del puerto de La Guaira (provincia de Venezuela) el 27 de septiembre de 1797. Los marineros dijeron al brigadier Mateo Pérez, gobernador de la plaza, que hartos del capitán Hugh Pigott, se amotinaron, dirigidos por el segundo piloto (abandonándolo posteriormente) y que en adelante deseaban servir como buenos súbditos del rey de España, por lo cual le hacían entrega de la fragata.

La Hermione española[editar]

El 23 de diciembre de 1797 se decidió que la fragata quedara incorporada a la Real Armada de su Majestad Católica, empleándose como guardacostas del litoral venezolano, una zona muy castigada por los ingleses desde la conquista de la isla de Trinidad. En la Armada española, fue rebautizada como Santa Cecilia, en recuerdo de una fragata destruida en la toma de Trinidad unos meses antes. La Habana, donde se encontraba el mando de la Escuadra de Operaciones a cargo de Gabriel de Aristizábal y Espinosa, dio orden de que Ramón Echalaz[1]​ fuera el nuevo capitán. Echalaz llevaba más de veinticinco años al servicio en la Armada, se había enfrentado a corsarios, había escapado de persecuciones en las Antillas, había participado en el asalto del puerto de Mahón en 1781 y en el bombardeo de Argel en 1784, en definitiva era un hombre forjado en la dura vida de la Armada española de la época de Carlos III. Tomó posesión de su nuevo mando en agosto de 1798.

Los británicos recuperan la Hermione[editar]

La Hermione rebautizada como Santa Cecilia en manos españolas constituía una incómoda presencia para los británicos y además era un símbolo de «un motín triunfante», algo que detestaba cualquier capitán de la Royal Navy. En septiembre de 1799, sir Hyde Parker ordenó al capitán Edward Hamilton, comandante de la fragata de 28 cañones HMS Surprise, que capturara la Santa Cecilia fondeada en Puerto Cabello por reparaciones. En la noche del 24 al 25 de octubre de 1799, seis botes y lanchas procedentes de la Surprise asaltaron la fragata. La sorpresa fue total para los españoles; los escasos soldados de guardia fueron fácilmente arrollados, el capitán Hamilton y sus hombres se apoderaron del alcázar del barco y cerraron las escotillas, dejando la tripulación –aún somnolienta– encerrada y limitándose a pegar tiros y sablazos a los encerrados. Eso explica que los españoles sufrieran 119 muertos y 57 heridos. Sin embargo, los ingleses no tuvieron una sola baja, únicamente 12 heridos, entre ellos el capitán Hamilton.

La Santa Cecilia fue rebautizada por los ingleses como HMS Retaliation, y más tarde se le llamó HMS Retribution. En 1805 sería desguazada.

Tergiversación histórica[editar]

El capitán Hamilton, al recuperar la Hermione, redactó su informe diciendo que se abordó la fragata con seis botes y 98 hombres, teniendo como enemigo a 392 españoles. El relato se publicó en la Gaceta de Jamaica. Echalaz lo utilizó para su defensa. En él se encontraba una contradicción: Hamilton afirmaba haber utilizado seis lanchas, pero Echalaz aseguró que eran siete. La versión de Hamilton afirmaba que fue descubierto al entrar en la bahía por dos lanchas cañoneras españolas, y a continuación los ingleses rompieron la formación y abordaron a los españoles. Entre tanto Hamilton se dirigía con cuatro lanchas rumbo a la fragata (todo esto entre voz de alarma y cañonazos desde los 200 cañones de la fortaleza del puerto). Los tripulantes de la Hermione creyeron que el puerto era atacado y disparaban sus cañones a ciegas, sin darse cuenta de que los ingleses estaban ya en proa, trepando a cubierta y cortando amarras, produciéndose una lucha cuerpo a cuerpo.

Esta versión, denominada como falsa por Cesáreo Fernández Duro en su obra Armada Española, ha pervivido: «¡Menos de cien británicos bombardeados por doscientos cañones –el castillo San Felipe de Puerto Cabello no tenía ni la décima parte– habían vencido, cuerpo a cuerpo a 400 españoles y a dos cañoneras!» Más tarde incluso se afirmó que la batalla fue de día y con sólo tres lanchas (unos 45 hombres)... Tal patraña hizo que el historiador Dudley Pope en su obra The Black Ship (1963), incluyera el rescate de la Hermione entre «las más bravas, mejor planificadas y más exitosas operaciones en la historia naval británica...».

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]