Guillermo de Baskerville

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Guillermo de Baskerville
Primera aparición El nombre de la rosa
Información
Sexo Masculino
Especialidad Capacidad deductiva, perspicacia, dotes de detective.
Ocupación Fraile Franciscano, ex-inquisidor
Aliados Adso de Melk
Nacionalidad Bandera de Inglaterra Inglesa


Guillermo de Baskerville (En italiano original: Guglielmo da Baskerville) es un imaginario fraile Franciscano con dotes detectivescas y personaje principal del libro de novela histórica y misterio, El nombre de la rosa escrito por Umberto Eco en 1980. En el libro se narran los recuerdos y experiencias de Adso de Melk, novicio franciscano que acompaña a Guillermo en algunos de sus viajes.

Guillermo de Baskerville, antiguo inquisidor que presidió algunos juicios en Italia e Inglaterra, destaca por su gran perspicacia, dotes de investigador y una gran humildad.

En la versión cinematográfica de la novela de 1986 Sean Connery interpretó el papel del fraile Guillermo de Baskerville lo que le hizo merecedor del premio BAFTA al mejor actor.

Origen del personaje y de su nombre[editar]

Para la creación del fraile Guillermo de Baskerville Umberto Eco se inspira principalmente en dos personajes. Uno es el detective de ficción Sherlock Holmes y el otro el filósofo Guillermo de Ockham. El nombre mismo del personaje es la mezcla del nombre de Guillermo por Guillermo de Ockham y Baskerville por el libro de Arthur Conan Doyle y cuyo protagonista es Sherlock Holmes, El perro de los Baskerville.

Hay otro punto de vista que apunta a que frai Guillermo es una combinación de Guillermo de Ockham, Sherlock Holmes y Roger Bacon ya que según cuenta el mismo Guillermo en el libro, Bacon fue su mentor aparte de que en varias ocasiones a lo largo de la trama, el franciscano alude a Bacon e invoca citas suyas.[1]

Características del personaje[editar]

Umberto Eco hace una descripción de Guillermo de Baskerville en la que se observan bastantes similitudes con la que hace Conan Doyle de su Sherlock Holmes. Guillermo es descrito como sigue:

Su altura era superior a la de un hombre normal y, como era muy enjuto, parecía aún más alto. Su mirada era aguda y penetrante; la nariz afilada y un poco aguileña infundía a su rostro una expresión vigilante, salvo en los momentos de letargo a los que luego me referiré. También la barbilla delataba una firme voluntad, aunque la cara alargada y cubierta de pecas [...] parecía expresar a veces incertidumbre y perplejidad.

El nombre de la rosa[2]

Y conan Doyle retrata así a Sherlock:

Su estatura sobrepasaba los seis pies, y era tan extraordinariamente enjuto, que producía la impresión de ser aún más alto. Tenía la mirada aguda y penetrante, [...] y su nariz, fina y aguileña, daba al conjunto de sus facciones un aire de viveza y de resolución.

Estudio en escarlata.[3]

En el comportamientode Guillermo de Baskerville también se pueden observar puntos comunes con los de Sherlock.

Cuando tenía un acceso de actividad, su energía parecía inagotable. Pero de vez en cuando, como si su espíritu vital tuviese algo del cangrejo, se retraía en estados de inercia, y lo vi a veces en su celda, tendido sobre el jergón, pronunciando con dificultad unos monosílabos, sin contraer un solo músculo del rostro. En aquellas ocasiones aparecía en sus ojos una expresión vacía y ausente.

El nombre de la rosa[2]

Y tal como hacía Sherlock Holmes en sus novelas, el franciscano también hace uso en ocasiones de ciertas sustancias.

Sin embargo, debo decir que durante el viaje se había detenido a veces al borde de un prado, en los límites de un bosque, para recoger alguna hierba (creo que siempre la misma), que se ponía a masticar con la mirada perdida. Guardaba un poco de ella, y la comía en los momentos de mayor tensión[...]

El nombre de la rosa[2]

Además, Guillermo de Baskerville para sus investigaciones se apoya constantemente en un conocido principio que es básico en todas las novelas de Sherlock: "Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Por otra parte también son frecuentes en el desarrollo de su aventura las menciones a Guillermo de Ockham (quien vivió en la época que se desarrolla la novela) y en las deducciones del franciscano siempre está presente el conocido principio de la Navaja de Ockham y que promulga que ante varias opciones para un mismo problema, la solución más simple será la correcta.

Citas del personaje[editar]

  • "Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia."
  • "Creo que, como los baños, la risa es una buena medicina para curar los humores y otras afecciones del cuerpo, sobre todo la melancolía."
  • "Los libros no se han hecho para que creamos lo que dicen, sino para que los analicemos."
  • "Que tranquila sería la vida sin amor, Adso, que tranquila y que insulsa."

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Haft, Adele J.; White, Jane G.; White, Robert J (1999). The Key to the "Name of the Rose". The University of Michigan Press. 
  2. a b c El nombre de la rosa, por Umberto Eco
  3. Doyle, Arthur Conan (mayo de 1999). «La ciencia de la deducción.». Estudio en escarlata. (tapa dura). trad. Lázaro Ros, A. (12ª edición). Madrid: Grupo Anaya. p. 23. ISBN 84-207-3803-4.