Guillermo Rodríguez Lara

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General Guillermo Rodríguez Lara
Guillermo Rodríguez Lara

15 de febrero de 1972-11 de enero de 1976
Predecesor José María Velasco Ibarra
Sucesor Consejo Supremo de Gobierno

Datos personales
Nacimiento 4 de noviembre de 1924, 89 años
Pujilí, Ecuador
Cónyuge Aída Judith León
Hijos Nancy, Guillermo, Geoconda, Myriam y Antonio.
Ocupación Político, militar, ingeniero y agricultor

El General de División Guillermo Rodríguez Lara es un militar y político ecuatoriano. Fue el hombre fuerte y dictador de Ecuador durante un lapso de casi cuatro años, tras el derrocamiento pacífico de José María Velasco Ibarra. Gobernó el país desde el 15 de febrero de 1972 hasta el 11 de enero de 1976.

Asumió el poder en virtud de ser el oficial más antiguo al momento en que las Fuerzas Armadas del Ecuador decidieron intervenir políticamente y dar un golpe de Estado para establecer un gobierno que se autodenominó arbitraria y unilateralmente "nacionalista y revolucionario", cuyo objetivo era controlar e invertir los cuantiosos ingresos producidos por la exportación de petróleo que se comenzaron a percibir a comienzos de la década de los setenta, coincidiendo esto con la crisis energética mundial que aquejó al mundo por aquellos años, y que en lo principal afectó al mundo industrializado y a los países más pudientes, más que nada a Europa y Estados Unidos.

Su asunción al poder se dio en medio de un ambiente bastante convulsionado e incierto, y debido a que se quiso evitar la celebración de unas elecciones generales cuyo ganador ya se sabía de antemano. Con ello se logró impedir que Assad Bucaram participara y ganara en las nunca celebradas elecciones de 1972. En un principio se pensó, e incluso pareció, que el gobierno de Rodríguez Lara iba a ser de una tendencia marcadamente progresista o izquierdista, mas esto no se cumplió y el paso del tiempo se encargó de rectificar dicha creencia. Finalmente no se cumplieron las expectativas iniciales de cambio que se depositó en el nuevo gobernante, lo cual produjo un desgaste inevitable e irreversible de la gestión del general Rodríguez Lara, circunstancia que culminó con su alejamiento definitivo del poder y de la política ecuatoriana.

Biografía[editar]

Carrera, estudios realizados[editar]

Guillermo Rodríguez Lara nació el 4 de noviembre de 1924 en la ciudad de Pujilí, en la provincia interandina de Cotopaxi, Ecuador. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Militar Eloy Alfaro de Quito, que es donde se forman los oficiales del Ejército de Ecuador. En 1944 recibió una beca para continuar sus estudios en la escuela militar de Colombia, establecimiento donde alcanzó excelentes calificaciones y muy merecidamente obtuvo el grado de primer alférez. Posteriormente obtuvo el grado de subteniente de ingenieros del Ejército Ecuatoriano con la primera antigüedad del curso. En 1945 inició sus estudios superiores en la Escuela de Artilleros e Ingenieros. En 1947 fue becado para continuar sus estudios en la Escuela Superior Técnica de Argentina, graduándose como ingeniero militar con magníficas calificaciones. También cursó estudios en Panamá (en la Escuela de las Américas[1] ).

Trayectoria militar y laboral[editar]

De 1962 a 1964 Rodríguez Lara desempeñó las funciones de profesor en la Escuela de las Américas situada en Panamá. En 1966, se incorporó al Estado Mayor de la Academia de Guerra del Ejército y fue condecorado por el presidente Clemente Yerovi. Tras el intento de golpe militar de marzo de 1971 hubo una reorganización del alto mando de la fuerza terrestre de defensa del Ecuador. Eso favoreció a Rodríguez Lara, quien fue nombrado Comandante General del Ejército por el presidente José María Velasco Ibarra, quien a la sazón cumplía su quinto mandato presidencial (1968-1972), el cual no alcanzó a finalizar debido a que fue derrocado por la misma persona a la que extendió aquel nombramiento.

Condecoraciones, distinciones, reconocimientos y medallas recibidas[editar]

El general Rodríguez Lara es poseedor de una buena y bien merecida cantidad de condecoraciones y medallas, tanto nacionales y extranjeras, las que le fueron entregadas a lo largo de su carrera profesional y militar como un justo reconocimiento a sus innegables méritos profesionales, laborales y castrenses. Fue condecorado con el Gran Collar de la Escuela Superior y Colegio Militar. Además recibió condecoraciones de Colombia y Venezuela.

Vida personal y familiar[editar]

En el ámbito personal y familiar, el general Guillermo Rodríguez Lara está casado desde hace muchos años con la señora Aída Judith León. Tiene cinco hijos con ella: Nancy, Guillermo, Gioconda, Miriam y Antonio. Sus hijos políticos son: Iván Endara, Francois Auzerais, María de los Ángeles Coello y Patricia León. A Rodríguez Lara se le conoce popularmente y desde siempre con el apodo de "Bombita", el cual lejos de ser peyorativo más bien constituye una muestra de cariño y afecto de parte de la gente, especialmente en el ámbito militar y popular. Es un personaje de perfil más bien bajo y cuyas apariciones en la prensa son muy esporádicas y espaciadas en el tiempo. Sus actos personales no suelen llamar la atención de los medios ni menos generar escándalos.

Algunos antecedentes políticos relacionados con el golpe[editar]

Como Comandante General del Ejército propició, autorizó y lideró un golpe de estado incruento y exilió arbitrariamente al anterior presidente, José María Velasco Ibarra, a Buenos Aires, Argentina, lugar de donde regresó varios años más tarde y a punto de morir. Este derrocamiento se debió al complejo momento político que vivía el Ecuador en ese momento, el cual incluía el peligro inminente de que estallara una guerra civil debido a la polarización de las facciones que pretendían llegar al poder. Es bueno recalcar que Rodríguez Lara era un personaje desconocido en la escena política nacional del Ecuador hasta ese momento. Fue el golpe de estado el que lo dio a conocer en el ámbito nacional e internacional.

El factor Bucaram[editar]

El país estaba a las puertas de unos comicios generales que nunca se celebraron, y en los que el casi seguro ganador habría sido Assad Bucaram, personaje populista y con mucha llegada entre la clase trabajadora que no era del gusto de la oligarquía criolla, de los sectores conservadores ni de la cúpula de las fuerzas armadas. Para ello es menester entender cómo era el ambiente que se vivía en el Ecuador.

Bucaram militaba activamente en un partido denominado Concentración de Fuerzas Populares (CFP), carente de una ideología concreta, del cual era su líder más visible y combativo. Ninguno de sus contendores exhibía el arrastre y la fuerza electoral que a éste se le atribuía, si bien por esos años las encuestas de opinión o de intención de voto prácticamente no existían en el Ecuador. El análisis empírico de la situación sugería que Bucaram iba a ganar sin contrapesos. Su verborrea encandilaba a las masas populares, pese a ser considerada vulgar y poco refinada para el segmento más educado de la población de Ecuador.

Dictadura civil de Velasco Ibarra[editar]

Previamente, el presidente Velasco Ibarra se había declarado dictador civil en 1970. En Ecuador se vivía un período turbulento y sin visos de resolverse por una vía pacífica o democrática. El anciano presidente Velasco Ibarra disolvió a partir de ese instante el parlamento, creándose, de esa manera, las condiciones que condujeron a culminar en febrero de 1972 con la toma del poder de parte de los militares ecuatorianos. Muchos pensaban que el Ecuador estaba entonces en un laberinto sin salida.

Pese a todo, la interrupción del proceso democrático fue absolutamente sorpresiva y tomó totalmente desprevenidos a los actores políticos del país en el momento, los cuales casi ni reaccionaron. La democracia apenas había alcanzado a durar unos pocos años, desde que la Junta Militar dirigida por el contralmirante Ramón Castro Jijón fuera obligada a renunciar tras una violenta revuelta popular. Y de los tres presidentes que sucedieron a la Junta Militar hasta el golpe de Rodríguez Lara, solo uno, Velasco Ibarra, fue elegido en las urnas. Los otros dos, Clemente Yerovi Indaburu y Otto Arosemena Gómez, accedieron a la presidencia en circunstancias completamente diferentes y en calidad de mandatarios interinos.

Golpe de estado y llegada de Rodríguez Lara al poder[editar]

De alguna manera, estas múltiples circunstancias, en gran parte imprevistas e incluso improvisadas, empujaron a las fuerzas armadas a tomar la decisión de intervenir activamente en el destino del país, dándose el 15 de febrero de 1972 un golpe de estado incruento e inesperado, el que fue ejecutado materialmente por un oficial de la Armada del Ecuador, el comandante Jorge Queirolo Gómez, pero que llevó finalmente al general Guillermo Rodríguez Lara al poder.

El golpe en sí sucedió en la ciudad de Guayaquil, sin que se produjeran hechos de violencia, enfrentamientos entre los golpistas y las fuerzas que protegían a Velasco Ibarra, hubiera víctimas o heridos que lamentar y sin que se disparara ni un solo tiro. El despliegue militar fue mínimo y pasó prácticamente inadvertido para la población de la ciudad, incluso en el barrio en el que por entonces estaba la residencia presidencial. Todo ello se dio gracias a la pericia del comandante Jorge Queirolo Gómez, quien, pese a ser el que ejecutó materialmente el derrocamiento de Velasco Ibarra, solo asumió el poder por unas pocas horas, cediéndolo casi de inmediato, durante la madrugada, al general Rodríguez Lara.

Consecuencias inmediatas y análisis de lo sucedido[editar]

Cabe resaltar que el ejército no reaccionó frente al golpe ni tampoco intentó detenerlo, pese a que en Guayaquil disponía de los efectivos suficientes como para hacerlo. El factor sorpresa también estuvo ciertamente presente, pues los sucesos se dieron durante el Martes de Carnaval, al anochecer, en medio de un feriado tradicional en el Ecuador, en momentos en que el país estaba de fiesta y con la mayor parte de los ecuatorianos dedicados a descansar. Prácticamente nadie estaba pendiente del acontecer político o siquiera de las noticias. La oficialidad del ejército acantonada en Guayaquil, concretamente los efectivos que estaban asignados a la Brigada de Infantería Guayas, situada entonces relativamente cerca del centro de la ciudad, no fue la excepción. Durante esa jornada solo había unos pocos soldados más un oficial de guardia presentes, para quienes el golpe pasó totalmente desapercibido. Es menester tener en consideración que las comunicaciones eran mucho más precarias que las que existen hoy en día, sin teléfonos celulares, conexiones a internet ni otros artilugios tecnológicos que han ido surgiendo con el transcurso de los años.

Expulsión de Velasco Ibarra del Ecuador[editar]

Ese mismo día, Velasco Ibarra fue expulsado de Ecuador y obligado a abordar un avión de la Fuerza Aérea del Ecuador (FAE) que lo trasladó inmediatamente con rumbo a Panamá, país desde donde partió poco después a su exilio definitivo en Buenos Aires, Argentina, de donde regresó a Ecuador en 1978 tras la muerte de su esposa Corina del Parral en un accidente en el que fue arrollada por un bus urbano. Se instauró entonces una era relativamente breve de gobiernos militares que, en total, considerando a los sucesores del general Rodríguez Lara, dirigió durante algo más de siete años los destinos del Ecuador, hasta que se produjo el retorno definitivo a la democracia el 10 de agosto de 1979, con la asunción de Jaime Roldós Aguilera.

Es muy importante recalcar que el golpe de estado del 15 de febrero de 1972 marcó, además, el fin de la dilatada carrera política de José María Velasco Ibarra, la que se extendió a lo largo de algo más de cuatro décadas. Éste nunca más intervino en la vida pública de Ecuador y solo hizo ocasionalmente declaraciones que, en cualquier caso, no alteraron los sucesos políticos que se desarrollaron en su país. Vivió un exilio sin grandes estridencias y con un estilo de vida más bien modesto en Buenos Aires, Argentina.

La presidencia[editar]

El General Rodríguez se definió políticamente, en su momento, como un ecuatoriano de izquierda moderada y con afanes claramente progresistas, pero sin tendencias totalitarias, marxista-leninistas o prosoviéticas. Su gobierno se caracterizó por ser abiertamente diferente a las dictaduras militares imperantes en el cono sur durante la década de los 70, pues la represión que hubo fue más bien menor. Esa represión estuvo muy focalizada en ciertos opositores y no se reportaron casos confirmados de desaparecidos políticos entre 1972 y 1976. De hecho, muchos chilenos que huían de la violencia de la dictadura de Augusto Pinochet se exiliaron sin problemas en Ecuador, entre 1973 y 1976. No obstante, Rodríguez Lara tampoco estaba de acuerdo en renunciar a gobernar en favor de la instauración de un sistema democrático. Pasada la luna de miel, después de 1972, los partidos políticos pedían o pretendían un pronto retorno al orden constitucional. Rodríguez Lara fue terminante: "No permitiré que los partidos políticos se conviertan en tutores del gobierno".

Constitución de 1945[editar]

En lo gubernamental Rodríguez Lara retomó la Constitución de 1945, que era una carta magna de cierta inclinación levemente izquierdista. Lo hizo así porque era la que mejor se acomodaba a los supuestos propósitos revolucionarios y nacionalistas que inspiraron el golpe. Formó un gabinete mixto, en el que, sin embargo, las principales carteras quedaban en manos de oficiales militares en servicio activo. Los partidos políticos mantenían la esperanza de un pronto retorno al orden constitucional, pero sus ilusiones se vieron prontamente desvanecidas cuando Rodríguez Lara anunció su plan quinquenal, anulando así repentinamente las pretensiones políticas de éstos. Entonces empezó a ejercer el poder asesorado por un Consejo de Gobierno, integrado por militares de las tres ramas de la Fuerzas Armadas, el que más adelante fue suplantado por una Comisión Legislativa. Uno de los hitos de su gobierno fue haber pagado íntegramente el saldo de la deuda que se mantenía con Inglaterra, conocida como la "deuda inglesa", la cual había sido contraída durante la guerra de la independencia del Ecuador, para financiarla.

Medidas represivas[editar]

El presidente decretó el régimen jurídico de "estado de sitio" y lo mantuvo cerca de cuatro años, durante la mayor parte del tiempo que gobernó. Empezó a gobernar con mano de hierro, pero esta postura paulatinamente se fue ablandando. Encarceló a varios periodistas que se atrevieron a criticarlo. En octubre de 1973 hizo confinar en la Amazonía a varios líderes opositores conocidos. Dicha medida fue tomada de una forma totalmente arbitraria y sin que existiera el debido proceso o un juicio justo para los involucrados, contra quienes ni siquiera existía una acusación específica. Pasados unos meses Rodríguez Lara levantó el confinamiento y liberó a los detenidos. Procedió así debido a una gran ola de críticas provenientes de la prensa que tuvo que enfrentar. El gobierno de Rodríguez Lara también tuvo que enfrentar una violenta ola de protestas estudiantiles, especialmente en Guayaquil, en una de las cuales resultó herida Rosa Paredes, dirigente de los profesores, quien murió poco después. Dicho fallecimiento causó más manifestaciones violentas, sobre todo de parte de los estudiantes universitarios de Guayaquil.

Fiscalización del último gobierno velasquista[editar]

Rodríguez Lara fiscalizó e investigó, con un cierto aplauso inicial de la opinión pública, a algunos altos personeros del último régimen velasquista, no sin caer en ciertos excesos de precipitación como en el caso de Alfonso Arroyo Robelly, quien justamente había sido uno de los ministros favoritos de Velasco Ibarra. Arroyo Robelly fue absuelto por los tribunales de justicia luego de pasar largos meses encerrado en la cárcel.

Algunos datos adicionales[editar]

Propuso un plan de gobierno de tendencia nacionalista y revolucionaria, el cual estuvo integrado por dos documentos: "Principios filosóficos y plan de acción del Gobierno" y "Plan integral de transformación y desarrollo". Además, decretó el "estado de sitio" y lo mantuvo cerca de cuatro años, durante la mayor parte del tiempo que gobernó, con suspensión de todas las garantías constitucionales, sin que existiera un motivo real o de peso para ello. Confinó en las provincias orientales a varios líderes opositores que se atrevieron a levantar la voz en contra de su gobierno, al que consideraban ilegal, dictatorial y arbitrario. También intervino la Corte Suprema de Justicia e instauró los "Tribunales Especiales". Éstos servían para agilizar la administración de justicia, principalmente cuando sucedían los supuestos delitos de "subversión", pero pronto tuvo que suprimirlos porque se dieron numerosos excesos y abusos.

Obras ejecutadas[editar]

Durante su mandato, comenzó la producción petrolera en la región amazoníca del país y con los fondos obtenidos de las regalias petroleras se construyeron obras públicas como hospitales, centros de salud, escuelas, caminos, carreteras (se asfaltó la carretera de Quito a Tulcán), etcétera. También se construyó la refinería petrolera de Esmeraldas, que por muchos años ha sido la más grande del país. Como fundamento del mandato de Rodríguez Lara se proclamó un Movimiento Nacionalista Revolucionario, que en lo esencial proponía la transformación social y económica del Ecuador, utilizando para ello los recursos económicos que generara la exportación del llamado "oro negro".

Adquisiciones de armamento y equipos para las fuerzas armadas[editar]

Otra medida digna de mención acontecida durante el gobierno de Rodríguez Lara, fue que se renovaron significativamente los equipos de las tres ramas de las fuerzas armadas, adquiriéndose armamento moderno y acorde a las necesidades de defensa del momento. Un claro ejemplo de esto es que la Fuerza Aérea del Ecuador recibió sus primeros aviones de combate supersónicos, los cazabombarderos Sepecat Jaguar, de fabricación anglo-francesa (1975) y que ya no están en servicio activo. También se contrató en Alemania la construcción de tres lanchas rápidas equipadas con misiles Exocet para la Armada, las que fueron construidas en un astillero de la ciudad de Bremen. Otro encargo notable fue el de dos submarinos, los únicos que ha tenido la Armada del Ecuador en su historia, y que siguen en servicio hasta el día de hoy.

Desgaste del régimen[editar]

Hacia 1974 el régimen rodriguista empezó a desgastarse pública y políticamente. Perdió el soporte del pueblo, que se mostraba visiblemente desencantado porque las riquezas del petróleo no se filtraban en proporción suficiente con respecto al aumento del costo de la vida. Los campesinos y los sindicatos le retiraron poco a poco el apoyo que le habían prestado al general Rodríguez Lara. Los partidos políticos de inclinación centrista y derechista reclamaban el retorno al régimen formal. La oligarquía y las compañías petroleras intrigaban en el escenario político con algunos militares de orientación derechista. El gobierno comenzó a referirse a un plan de retorno a la democracia. Las medidas económicas adoptadas a mediados de 1975 para corregir la debilidad de la reserva monetaria internacional despertaron el rechazo de los grupos dirigentes del comercio. El 31 de agosto de 1975, en connivencia con políticos agrupados en un "Frente Cívico", el general Raúl González Alvear y otros generales del Ejército se alzaron en armas.

Intento de golpe de estado en agosto de 1975[editar]

El 31 de agosto de 1975 Rodríguez Lara enfrentó un cruento intento de golpe de estado liderado por el general Raúl González Alvear, del que salió bien librado y que dejó un saldo trágico de 22 muertos, incluyendo a un oficial del ejército con el grado de coronel. La motivación para intentar el derrocamiento de Rodríguez Lara estuvo radicada en el desgaste que a esas alturas ya experimentaba su régimen. El alzamiento fue dirigido desde una funeraria cercana al palacio de gobierno y produjo serios enfrentamientos entre las distintas facciones del ejército que intervinieron. El escenario de los combates fue principalmente el centro histórico de Quito.

El fracaso de la intentona golpista se debió al apoyo que obtuvo el general Rodríguez Lara de la brigada blindada "Galápagos", que tiene su sede en la ciudad de Riobamba, provincia de Chimborazo, ubicada en el centro del país. La facción del ejército que intentó el golpe simplemente no tuvo la fuerza suficiente como para imponerse, pese a que el gobierno de Rodríguez Lara ya estaba notoriamente debilitado y sin un gran apoyo castrense. González Alvear advirtió que no contaba con el apoyo de la marina de guerra ni de la fuerza aérea, por lo que tuvo que desistir de su intento y rendirse. El general González Alvear posteriormente se exilió en Chile. El intento de golpe tuvo como objetivo devolver la democracia y la institucionalidad al país, la cual se había perdido tras el derrocamiento de Velasco Ibarra. Un claro ejemplo de ello son los diferentes ataques perpetrados a los medios de comunicación por parte del gobierno de facto de Rodríguez Lara.

La salida del poder[editar]

El cruento intento de golpe de estado del general Raúl González Alvear fue fulminante, pese a que en un principio no consiguió el propósito trazado, y al final terminó de debilitar al gobierno de Rodríguez Lara. De esa forma, apenas cuatro meses después de la intentona golpista, los comandantes generales del ejército, la marina y la aviación lo presionaron para que renunciara a su cargo, y finalmente lo relevaron del mando el 11 de enero de 1976. Su salida no fue violenta ni traumática: más bien pactó con los altos jefes militares un plazo prudencial para retirarse sin grandes sobresaltos, lo que le permitió realizar el matrimonio de su hija en el Palacio de Carondelet días antes de entregar el mando, y organizar él mismo el traspaso del poder entre honores militares y con mucha dignidad. El mismo día en que entregó el poder, lo cual aconteció muy temprano en la mañana, se trasladó a su ciudad natal, Pujilí, donde terminó bailando alegremente en las calles, tal como lo demuestran las fotos que existen del acontecimiento, y que posteriormente circularon profusamente en los medios de prensa. Rodríguez Lara fue sucedido por el Consejo Supremo de Gobierno, un triunvirato militar integrado por el Almirante Alfredo Poveda Burbano, en representación de la Armada del Ecuador; el General Guillermo Durán Arcentales, en representación del Ejército del Ecuador, y el General Luis Leoro Franco, en representación del la Fuerza Aérea del Ecuador. El triunvirato estaba presidido por el Almirante Poveda Burbano y duró en el poder hasta 1979.

Actividad posterior a la salida de la presidencia[editar]

Al dejar el gobierno, el general Guillemo Rodríquez Lara abandonó completamente la vida pública y política, pasando a estar la mayor parte del tiempo en sus propiedades rurales en la provincia de Cotopaxi, dedicándose a una vida muy tranquila, a la ganadería, al cultivo de palma africana, obtención de palmitos, etcétera. Desde entonces no ha vuelto a figurar en política y sus incursiones públicas han sido casi nulas o de muy bajo perfil. Desde que fue defenestrado apenas ha tenido contacto con el periodismo y tampoco ha dado mucho que hablar sobre él. Bien podría decirse que su figura desapareció del mundo noticioso y de la prensa. Jamás ha dado señales de pretender revertir esta situación.

Declaraciones a la prensa del general Rodríguez Lara[editar]

De sí mismo, Rodríguez Lara declaró lo siguiente a la prensa:

"Los bienes que poseo", expresó en una entrevista concedida al historiador Eduardo Muñoz Borrero, "y que se encuentran detallados en mis declaraciones hechas ante la Nación y el notario público, tanto al inicio de mi Gobierno como al final de mi gestión, los adquirí con mi esfuerzo personal y con el de mi esposa".

Entrevista con el diario El Comercio de Quito[editar]

Por Carlos Rojas A., Editor Político de El Comercio de Quito, domingo 15 de julio de 2012.

40 años después de haber gobernado el país, Guillermo Rodríguez Lara habla de los años en que dirigió el país, con la riqueza petrolera.

¿Qué le motivó asumir la conducción del Estado el 15 de febrero de 1972?

El país atravesaba por una situación difícil en todo aspecto. Había un mal manejo administrativo y una acentuada división entre la gente que tenía posibilidades económicas y los desposeídos. Había una alta insatisfacción frente al Gobierno que nos regía. El quinto velasquismo, transformado en dictadura, había llamado a elecciones... Así fue.

¿Por qué las FF.AA., no dejaron que la crisis se resolviera en democracia?

Porque se multiplicaron las peticiones, de toda clase de instituciones, de que tomáramos una decisión; una verdadera presión.

¿El país estaba cansado del caudillo Velasco Ibarra?

Yo creo que sí.

¿Fue mal administrador?

Puede ser; él se rodeó de personas que usufructuaron del país.

¿Las FF.AA., se tomaron el poder para que Assad Bucaram no fuera candidato?

Velasco Ibarra es el que quería impedir que Bucaram fuera candidato. Él propuso a las FF.AA., que lo sacáramos de la palestra. Y eso fue lo que hicieron. Nuestro criterio era que no estábamos en oportunidad de apoyarlo. Bucaram podía ganar esa elección porque tenía un partido fuerte (CFP). Entonces trajeron certificaciones de que él no nació en el Ecuador sino en Líbano.

¿Y por qué no apoyaron a Bucaram entonces?

Nos hicieron saber que Velasco Ibarra iba a denunciar en Guayaquil, que las FF.AA. nos oponíamos a que Bucaram interviniera en los comicios. Eso fue grave.

¿Por qué?

Porque se corría el riesgo de que nosotros termináramos enfrentados con la gente del CFP en Guayaquil. Lo que Velasco Ibarra temía era que Bucaram investigase su gestión presidencial.

¿Bucaram hubiese sido un buen presidente?

Tenía sus cualidades.

¿Ud. creía en él?

En realidad fue un hombre honesto, bien intencionado, no sé si hubiese sido un buen estadista.

¿Por qué la duda?

No es común que aquí se preparen para ser estadistas.

¿Ni antes ni ahora?

Ahora puede haber más opciones para prepararse, porque un estadista no nace, se hace.

¿Un estadista siempre tiene que ganar las elecciones?

Un estadista estaría en mejores condiciones para hacerlo.

¿Cuando Ud. tomó el poder, lo hizo porque quería impedir que Bucaram gobernara un país petrolero?

Muchas personas dicen que es el petróleo lo que nos produjo la decisión de intervenir en el Estado. No fue así; el petróleo se presentó como una coincidencia. La dictadura militar de 1963 ya buscaba petróleo. Sí pero no le daban la suficiente importancia porque no había trabajos de exploración suficientes. Fue mucho después, con los trabajos serios que se hicieron, que se vio la certeza de que sí había petróleo en la Amazonía. Lo peor que se puede pensar es que fue el petróleo lo que nos atrajo.

¿Qué los atrajo?

Otros factores de crisis.

¿Los EE.UU. le apoyaron?

En absoluto. La dictadura del 63 sí contó con ese respaldo para frenar el castrismo en Ecuador. Pero nuestro Gobierno creyó que debíamos ejercer el poder con abstracción absoluta de otros gobiernos y tendencias. Así surgió nuestro plan de acción, de principios filosóficos, donde lo digno fue el nacionalismo.

¿Desde cuándo las FF.AA. empezaron a trabajar en ese plan nacionalista?

Desde que los acontecimientos políticos estaban produciéndose. Yo no quería que en caso de asumir estas delicadas funciones dijeran que los militares no estábamos preparados. Para nosotros, la tarea principal de un Gobierno es la planificación y yo pensaba que si las FF.AA., se iban a tomar el poder debía ser para hacer algo trascendental. Así lo hice saber al pueblo cuando presenté los dos planes de acción y de gobierno.

¿Su gobierno fue ‘cepalino’ como era la moda entonces?

Aceptamos en parte ese proyecto, pero nuestro fundamento era trabajar sobre planes concebidos para el Ecuador. Esta fue nuestra única inspiración y fuimos muy bien recibidos por la gente.

¿Ud. jubiló a la clase política de entonces?

Yo no. Ellos se jubilaron viendo la forma racional y responsable con la que iniciamos el gobierno.

¿Ud. le acostumbró al país a la gasolina barata, a los subsidios para apoyar la economía, al sucre de cambio fijo?

Todo eso respondió a un estudio realizado y a la coordinación en las diferentes áreas, pero no con fines demagógicos.

¿Cuál es la diferencia?

La industria petrolera suponía la intensa inyección de recursos económicos. Esa situación cómo no iba a ser aprovechada por el pueblo de bajos recursos. ¿Por qué solo el beneficio directo y seguro a los constructores, dueños de capitales de compañías?

¿Se imaginó que esa bonanza iba a durar menos de 10 años? Para 1981 ya hubo que subir la gasolina, los pasajes, la comida, junto con la devaluación del sucre...

Nosotros subsidiamos para incrementar la producción e incentivar a que los más desposeídos consumieran productos vitales como el trigo y la leche para mejorar su alimentación y que no dependamos de la importación.

¿Hay subsidios eternos?

Nosotros creíamos que cuando la refinería que construimos (la de Esmeraldas) comenzara a operar, lo más conveniente era empezar con la subida paulatina del precio de los combustibles.

¿En qué año iba a hacerlo?

No podría determinarlo. Había que mejorar los salarios para que la gente tuviera cómo pagar.

¿Le dejaba dormir tranquilo la frontera con el Perú?

(Risas)

¿Por qué usted no enfrentó una guerra como la que le estalló a Jaime Roldós en el 81?

Siempre había que tener pendiente esa situación, pese a que mi tesis era mantener un equilibrio entre seguridad y desarrollo. ¿Cómo llevar adelante una guerra con FF.AA., preparadas pero con un pueblo desnutrido?

¿Por qué el Perú no atacó al Ecuador en su gobierno?

No olvide que estábamos próximos al centenario de la Guerra del Pacífico donde Chile venció. El Perú siempre tuvo en cuenta la estrecha relación de nuestras FF.AA., con las de Chile.

¿Ud. habría recurrido a Chile para defenderse?

No siempre se puede estar seguro. Este es un campo delicado.

¿Augusto Pinochet era santo de su devoción?

Discrepábamos en los procedimientos para mantener el orden.

¿Una cosa era el Pinochet militar y otra el dictador?

Pinochet fue muy afectivo con el Ecuador; él fue profesor de la Academia de Guerra. Pero los procedimientos de su gobierno no podían ser una referencia.

¿Le propusieron entrar al Plan Cóndor?

Jamás lo hubiera aceptado.

¿Hablaba con Pinochet cuando ambos gobernaban?

Yo no hablaba, había correspondencia.

¿Y con Fidel Castro?

No llegué a hablar, pero sí comprendíamos su situación.

¿Creía más en el proceso de Cuba que en el de Chile?

Solo creía en el ecuatoriano.

¿Por qué Chile es hoy más desarrollado que Ecuador?

Fue lo positivo de Pinochet. Fortaleció a Chile en los aspectos económicos y eso hay que reconocerlo. Pero el costo social fue muy elevado y drástico.

Él se quedó 16 años y a usted lo derrocó un golpe militar interno a los cuatro...

No es así. Yo no creo que alguien se debe perennizar. No creo en las formas monárquicas de Gobierno. Siempre estuve preparado para dejar el poder, cumplida una etapa que fue fundamental. Conmigo el país creció al 11,8%.

¿Por el petróleo?

Dejando de lado el petróleo crecimos al 9,1%. El petróleo no representó gran cosa, lo que no pasó con los gobiernos posteriores. Nosotros iniciamos la venta del petróleo a USD 2,50 el barril, y terminamos en USD 13,90. Entre 1972 y 1975, el presupuesto fue de USD 1 920 millones, más los USD 800 millones que representó la exportación de crudo. Así, tuvimos USD 2 720 millones.

¿Por primera vez el Ecuador fue un Estado rico?

Lo que había era una montaña de necesidades y no es que teníamos una montaña de recursos. Nuestros planes crearon prioridades en muchos frentes. Esa gestión se reconoció en el país.

¿Quiénes? ¿Los militares que lo sucedieron en 1976?

Yo me vi en una situación muy difícil y por eso renuncié. Hubo confrontación entre quienes hacían desarrollo y quienes buscaban solo seguridad. Había facciones en las FF.AA., que todo querían para ellas. Se las complació y apoyó en lo que era racional.

¿Entonces qué pasó?

Querían que todo fuera para las FF.AA., y yo me oponía porque este era un Gobierno para el pueblo y su desarrollo, al que lo serví de forma desinteresada. Los miembros de FF.AA., que participaron en mi gobierno no cobramos por las funciones que desarrollábamos. Yo no cobré un centavo por viáticos ni cuando fui a Argelia.

¿Sabe cuántos miles de dólares le cuesta al país los viáticos de este Gobierno?

Todos los gobiernos han cobrado, pero yo no.

¿Ud. se sintió dictador?

Me sentí más Presidente. Claro, debía establecer autoridad, imprimir políticas que a lo mejor en democracia eran más difíciles de ejecutarlas. Pero de parte nuestra no había coacción de las libertades del pueblo ni medidas que agravaran su situación. Adopté la Constitución de 1945 y una comisión de gente importante que reemplazaba al Congreso.

Pero no había Congreso.

Es que no había.

¿Y ahora lo hay?

(Risas) Hay uno con diferentes tendencias y diferentes fines.

¿El Triunvirato que lo sucedió en 1976 fue dictadura?

Ellos dejaron al país en retroceso. Vino el endeudamiento. Nuestro Gobierno se endeudó en USD 251,9 millones con fines productivos y no con la banca privada.

¿Deslinda su responsabilidad en el lastre de la deuda?

Claro. Recibí de Velasco Ibarra una deuda de USD 260 millones y dejé el país menos endeudado. Pagué la deuda de la Independencia. Los triunviros se endeudaron en USD 2 700 millones.

Pero las empresas que Ud. impulsó durante su mandato tuvieron que pedir rescate financiero en 1983...

Porque posiblemente no condujeron bien su gestión. Además la situación del país se precipitó por el mal manejo de la administración, por los ajustes, la inflación y la devaluación del Sucre.

¿Hubiese preferido entregarle el poder a un Presidente elegido en las urnas?

Ya hubo un plan. Mi último año (1975) fue difícil porque tuvimos, como pasa hoy, que frenar importaciones para contrarrestar el ‘petrolerismo’. Nos creían ricos y la gente importaba más bienes de los que se necesitaban.

¿Se equivocó Ud. al dar el mensaje de que la bonanza iba a ser duradera?

Puede ser que sí. En realidad se despertó en la gente el ‘petrolerismo’ creyendo que eso iba a enriquecernos a todos.

¿40 años después ha vuelto ese ‘petrolerismo’?

Ha habido extraordinarias posibilidades de crecimiento por el alto precio. La obra se reconoce.

¿Y que la gasolina no haya subido en casi 10 años?

Es un problema serio que se debe coordinar con las diferentes políticas para que el pueblo pueda asumir esos cambios.

¿El petróleo ahora está en USD 85 y el Estado corre el riesgo de desfinanciarse?

Prefiero no comentar, solo digo que me siento preocupado.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección de internet:

http://www.elcomercio.com/politica/desperto-petrolerismo-gente-creyo-podia_0_736726457.html.

Evaluaciones realizadas por otras personas sobre Rodríguez Lara[editar]

Rodríguez Lara se caracterizó por su sentido común, su habilidad política, su sólida cultura militar, una buena cultura humanística y un talante más bien sencillo. Jorge Salvador Lara, historiador y escritor ya fallecido, expresó la siguiente opinión de él:

"Supo explotar en su favor ciertos rasgos de pintoresca bonhomía y el hecho de ser uno de los pocos militares diestros en la improvisación oratoria no sin cierto dejo curial".

El ex presidente Osvaldo Hurtado*, político y escritor ecuatoriano, quien gobernó Ecuador entre 1981 y 1984, al evaluar el gobierno de Rodríguez Lara y de las Fuerzas Armadas escribió lo siguiente:

"Probablemente el error que cometió el Gobierno militar fue presentarse como nacionalista y revolucionario. Su discurso reformista llevó a sectores políticos y de la opinión pública a medir los resultados de su administración no en función del desarrollo y del progreso alcanzado por el país, sino de las transformaciones económicas y sociales ofrecidas por los militares, reiteradas por el general Rodríguez en su diaria retórica y que no se produjeron, en parte por la inexistencia de una política social o porque no se llevaron adelante ciertas propuestas contenidas en el Plan de Gobierno. Cierto es que los sectores medios y populares mejoraron sus condiciones económicas, pero también es muy real que se produjo una notable concentración de la riqueza en los grupos sociales altos".

Véase también[editar]

Referencias[editar]


Predecesor:
José María Velasco Ibarra
Presidente de Ecuador
1972 a 1976
Sucesor:
Consejo Supremo de Gobierno