Guerra prehistórica

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Hachas de distintas épocas prehistóricas expuestas en el British Museum.

Guerras prehistóricas o guerras primitivas[1] son las guerras propias de la Prehistoria o de sociedades primitivas de cualquier época, incluso en la actualidad. Con la aparición de la escritura y las grandes entidades socio-políticas (Estados), a partir de la Edad del Bronce y de las consideradas como primeras civilizaciones (Sumer, Antiguo Egipto, India y China antiguas, civilizaciones precolombinas) se habla ya de "guerras históricas", no solamente porque pueden estudiarse mediante fuentes escritas, sino porque se libran entre ejércitos propiamente dichos (guerra antigua,[2] Edad Antigua) y en sociedades caracterizadas por la existencia de una élite militar dominante, ausente de las sociedades primitivas.

La société primitive est, en son être, societé-pour-la-guerre; elle est en même temps et pour les mêmes raisons, société contre le guerrier ("la sociedad primitiva[, que] es, en esencia, [una] sociedad para la guerra; al mismo tiempo y por las mismas razones es [una] sociedad contra el guerrero").

Pierre Clastres[3]

El momento en el que puedan datarse los primeros enfrentamientos bélicos entre sociedades humanas es una materia de debate propia de la antropología y la historiografía.[4] La respuesta a esta cuestión depende no sólo de la definición misma del concepto de "guerra", sino del entendimiento de qué papel desempeña la violencia y el conflicto grupal[5] en la naturaleza y la cultura humanas. Para algunas interpretaciones, la guerra no apareció hasta fechas protohistóricas, a partir del 4.000 a. C., cuando se habría originado de forma independiente en distintas partes del mundo.[6] Otras localizan la "caza de cabezas"[7] y otras prácticas de lucha endémica[8] en las sociedades agrarias que se disputan la tierra aprovechable, excluyéndolas de las cazadoras-recolectoras.[9] Para otras, la suposición de un pasado pacífico para la humanidad es una idealización mitificadora (el "buen salvaje"),[10] mientras que la observación del comportamiento de monos antropomorfos como los chimpancés permite deducir que los conflictos bélicos han estado presentes desde el origen del Homo sapiens.[11]

La primera cuestión que hay que tener en cuenta es que las sociedades de cazadores-recolectores no son un tipo específico de sociedad, distinta en su organización y en sus prácticas culturales de otras organizaciones primitivas (un término también debatido) de agricultores sedentarios o móviles, ganaderos, horticultores... (...) También depende de qué signifique el término. Si entendemos guerra en el sentido de violencia intercomunitaria o interpersonal como forma de solución de conflictos, entonces no hay ninguna sociedad humana en la que no se haya dado. Si entendemos guerra en el sentido de una práctica social sistemática, como continuación de la política por otros medios, entonces no. La guerra así entendida es un epifenómeno del Estado, y las sociedades primitivas son justo eso: sociedades sin Estado

Juan Manuel Vicent García[12]

Guerra endémica[editar]

Guerrero de las montañas de las islas Fiji (ca. 1870-1879).

[8]

Las comunidades humanas que se han mantenido como sociedades tribales[13] hasta la época contemporánea, de modo que han podido ser objeto de estudio con metodología antropológica, frecuentemente asaltan grupos vecinos y toman por la fuerza territorios, mujeres y bienes de otros grupos.[14] Una característica en común entre los grupos más violentos es que la guerra está altamente ritualizada,[15] con tabúes y prácticas que limitan tanto el número de víctimas como la duración del enfrentamiento. Las sociedades tribales envueltas en guerras endémicas generación tras generación (feud -"enemistad"-, vendetta),[16] pueden preservar sus antiguos conflictos hasta convertirlos en guerras modernas cuyas causas pueden atribuirse a la presión demográfica o la disputa de recursos, pero también otras cuestiones de difícil comprensión.

Los yanomami (Amazonia) han sido denominados "el pueblo feroz" en un polémico estudio antropológico.[17] Pueblos de culturas notablemente similares[18] habitan las Highlands de Nueva Guinea (baruya, maring, papúes);[19] o, con distintas particularidades (puesto que han sido objeto de un mayor impacto colonial y postcolonial), el África Oriental (hehe, kamba, pokot y sebei).[20] Otros grupos, como los !kung o bosquimanos (Kalahari), que han sido denominados "el pueblo inofensivo" en un estudio antropológico, viven en sociedades sin guerras o violencia organizada y, aunque sí hay muestras de violencia interpersonal, incluso asesinatos, son relativamente poco frecuentes.[21] En el Pacífico Sur, los maoríes de Nueva Zelanda se caracterizaron por la construcción de cientos de fortificaciones que aumentaban el prestigio de cada grupo en la lucha casi continua. En una era anterior a las armas de asedio se habían desarrollado hasta un gran nivel de complejidad tecnológica. Cuando los atacantes tenían recursos y tiempo limitados para participar en las batallas, las fortificaciones parecían ser un exitoso método de seguridad para la población y el ganado contra invasores, aunque los campos y viviendas probablemente serían saqueadas. Estas substanciales fortificaciones muestran una considerable organización social en las sociedades prehistóricas. Es un corolario indirecto de la evidencia de gran capacidad para organizar la realización de guerras.

Paleolítico y Mesolítico[editar]

Bifaz de Grotte du Placard. El posible uso bélico de la tecnología lítica es objeto de debate.

Se ha supuesto que la densidad de población, en las sociedades de economía cazadora-recolectora de Homo ergaster, era lo suficientemente baja como para evitar cualquier conflicto armado; quizá porque precisamente el desarrollo de la lanza arrojadiza junto con el de técnicas de emboscadas de caza, hicieron de cualquier posible conflicto violento entre grupos un acto muy costoso, lo que obligaba a eludir cualquier conflicto y a que cada grupo se desplazara tan lejos como fuera posible de los restantes grupos para paliar cualquier competición por los recursos. Este comportamiento, consecuencia natural de la prevención de conflictos, podría haber facilitado la migración fuera de África hace 1.8 millones de años.

No existe evidencia arqueológica conocida de luchas a gran escala hasta bien llegado el Auriñaciense.[25] [26] Tal período de «Paleolítico pacífico» habría persistido hasta mucho después de la llegada del Homo sapiens hace unos 0.2 millones de años, y finalizado solo con los cambios en la organización social posteriores al Paleolítico superior, que llevarían al sedentarismo y estimularían el saqueo por parte de bandas de asaltantes.[27] [28] En las pinturas rupestres del Paleolítico superior no se representan personas atacando a otras personas; la única muestra de arte rupestre de grupos cazadores-recolectores que ha sido interpretada como representación de una escena violenta entre humanos se localiza en el Norte de Australia y se ha datado con una antigüedad aproximada de 10.000 años.[29] El yacimiento de Nataruk[30] (Turkana, actual Kenya), de una antigüedad de 10.000 años, evidencia la existencia de conflictos inter-grupales entre cazadores-recolectores nómadas.[31]

El primer registro arqueológico[32] que podría contener evidencias de guerra prehistórica es el yacimiento mesolítico de Jebel Sahaba[33] ("cementerio 117"), de entre 14.340 y 13.140 años de antigüedad, localizado en el Nilo cerca de la frontera Egipto-Sudán. En él se han encontrado un gran número de cuerpos con signos de violencia, muchos con puntas de flecha incrustadas. Su interpretación es debatida puesto que, dado que los cuerpos se han acumulado durante muchas décadas, podría tratarse no tanto de las consecuencias de una batalla como de la sucesiva muerte de intrusos. El hecho de que cerca de la mitad de los cuerpos fueran femeninos también puede ser interpretado como la consecuencia de una guerra a gran escala.

Escena llamada "combate de arqueros" de las pinturas rupestres de Morella (Cova del Roure).[34]

Sobre el 12.000 a. C., los enfrentamientos fueron transformados por el desarrollo de armas como el arco, la maza y la honda. El arco parece haber sido el arma más importante en el desarrollo de la guerra temprana, ya que permitía ser usado con mucho menos riesgo para el atacante comparado con el del combate cuerpo a cuerpo. Aunque no existen pinturas rupestres que representen luchas entre hombres armados con garrotes, el desarrollo del arco es simultáneo a las primeras representaciones conocidas de guerras organizadas consistentes en claras ilustraciones de dos o más grupos de hombres atacándose entre sí. Estas figuras son presentadas en líneas y columnas donde por la vestimenta, se distingue un líder al frente. En algunas pinturas incluso se reconocen tácticas militares como flanqueos y envolvimientos.[35]

Neolítico[editar]

El Neolítico fue un periodo del desarrollo de la tecnología humana cuyo comienzo se considera tradicionalmente ligado con el advenimiento de la agricultura y que finaliza con la popularización de las herramientas metálicas; no obstante tales transformaciones (la denominada "revolución neolítica") se produjeron en diferentes momentos en diferentes lugares por todo el mundo. Comparado con las subsecuentes Edades del Bronce y del Hierro, el Neolítico se caracteriza por pequeños poblados, una tecnología lítica y aún no metálica, y la ausencia de jerarquía social. Los poblados generalmente no están fortificados y están construidos en lugares difíciles de defender. Aunque no es habitual que los esqueletos y los restos funerarios asociados a yacimientos neolíticos presenten pruebas de muertes violentas, sí los hay en algunos casos.[26]

Una de las pruebas más tempranas de guerra en el Neolítico europeo es la fosa común de Talheim[36] (Talheim, Neckar, Alemania), donde los arqueólogos asignan una antigüedad de 7.500 años a una masacre de una tribu rival. Aproximadamente 34 personas fueron atadas y asesinadas mediante un golpe en la sien izquierda.[37] Hay yacimientos semejantes en otros lugares de Centroeuropa (Schöneck-Kilianstädten,[38] Schletz,[39] Ofnethöhlen [40] ).

Edad de los Metales, guerra protohistórica e histórica[editar]

Reconstrucción del aspecto de Ötzi, cuyo cadáver (momificado por las condiciones climáticas de los Alpes) y materiales asociados conservan evidencias de enfrentamientos violentos (ca. 3300 a. C.)
Descubierta en la actual Saalfeld, (Alemania): una flecha con punta de bronce atravesando una vertebra humana.
Espadas de bronce exhibidas en el Museo de Escocia.

El comienzo del Calcolítico se caracteriza por la aparición en el registro arqueológico de dagas, hachas y otros otros objetos de cobre. En la mayoría de los casos estas armas eran demasiado caras y maleables como para ser armas eficientes, y los investigadores les asignan, en su mayor parte, un rol de instrumento ceremonial. En cambio la Edad del Bronce se caracteriza por la extensión del uso de armas ya claramente eficientes realizadas con esa aleación.

El estudio del yacimiento de Hamoukar[41] (desde las excavaciones de 2005 y 2006 y continuado con las de 2008 y 2010) parece evidenciar la primera destrucción bélica de una ciudad del Próximo Oriente Antiguo, hacia el 3500 a. C.[42] [43]

La documentación histórica registra que, desde comienzos del III milenio a. C., las conquistas militares expandieron las ciudades-estado hasta convertirlas en imperios; como fue el caso de las ciudades sumerias extendidas por Mesopotamia con el Imperio acadio de Sargón de Akkad (2270 a. C.), al que siguieron el babilónico, el asirio y el hitita (éste con centro en Anatolia); un proceso similar tuvo lugar en el Antiguo Egipto, donde Narmer (3150 a. C.) unificó el valle del Nilo que continuaron controlando sus sucesores, los faraones del Imperio antiguo, dominio territorial que más adelante se expandió hasta Nubia y el Levante mediterráneo.

El carro de guerra, aparecido en el siglo XX a. C., se convirtió en un arma significativa de los enfrentamientos bélicos en el Antiguo Oriente Próximo desde el siglo XVII a. C. Las invasiones de los hicsos y los casitas marcaron la transición al Bronce final. Amosis I derrotó a los hicsos y restableció el control egipcio de Nubia y Canaán, territorios que fueron defendidos de nuevo por Ramsés II en la batalla de Qadesh (1274 a. C.), la mayor batalla de carros de guerra de la historia. Las incursiones de los llamados "pueblos del mar" y la desintegración de Egipto en el tercer periodo intermedio marcaron el final de la Edad de Bronce (el violento colapso de la Edad del Bronce,[44] entre 1206 y 1150 a. C.) Alguno de los distintos niveles de destrucción[45] de la ciudad de Troya (quizá la llamada Troya VII,[46] ca. 1184 a. C.) pueden corresponder a la mítica guerra que se recoge en los poemas homéricos (historicidad de la Ilíada).

En la cuenca del Mediterráneo y Europa,[47] eventos bélicos de comienzos de la Edad del Hierro (finales del II milenio y comienzos del I milenio a. C.), como la invasión doria, las colonizaciones griega y fenicia y sus interacciones con etruscos y pueblos prerromanos (como los celtas), son protohistóricas, se sitúan en la transición entre culturas y periodos prehistóricos e históricos, con testimonios escritos (que, aunque no provengan de esos pueblos, testimonian su relación con las culturas históricas del Mediterráneo Oriental).

Los sociedades guerreras germánicas de la época de las invasiones (siglo III al VIII d. C.) se encontraban en situación de guerra endémica (véase Thorsberg moor).[48] Las guerras anglosajonas[49] están el borde de la historicidad y su estudio recae primariamente en el campo de la arqueología con la única ayuda de relatos escritos fragmentarios.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Marvin Harris, "La guerra primitiva" en Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura (Cows, Pigs, Wars and Witches: The Riddles of Culture, 1975). Resumen en rincondelvago.com
  2. en:Ancient warfare
  3. 1980: 239, citado en Tom Moore, Atlantic Europe in the First Millennium BC: Crossing the Divide, Oxford, 2011, pg. 289
  4. Guerre et société primitive : La place de la violence dans les sociétés primitives Cita como fuentes a Claude Levi-Strauss, Les structures élémentaires de la parenté, Mouton & Co ,1971 ; Pierre Clastres, Archéologie de la violence, L'aube, 1999 ; John Keegan, Histoire de la guerre, Dagorno, 1996. Harry Turney-High (1899-1982), Primitive Warfare (1949). Margaret Mead, "La guerre n'est qu'en invention" (1964) -Warfare is Only an Invention - Not a Biological Necessity-.
  5. en:Group conflict. Véase también conflicto y grupos humanos.
  6. Kelly, Raymond (octubre de 2005). «The evolution of lethal intergroup violence». PNAS 102: 24-29. doi:10.1073/pnas.0505955102. PMC 1266108. PMID 16129826. 
  7. en:Headhunting No bebe confundirse con los cazadores de cabezas (historia de España)
  8. a b en:Endemic warfare
  9. Lathrap, 1970, Watson 1970, Lenski, 1974, Wilson, 1988, citados en John Zerzan, Futuro primitivo, pg. 38.
  10. Lawrence H. Keeley, War Before Civilization: the Myth of the Peaceful Savage, 1996 (War Before Civilization -en:War Before Civilization-).
  11. De Waal, F. B. M. (2005). «A century of getting to know the chimpanzee». Nature 437: 56-59. doi:10.1038/nature03999. PMID 16136128. 

    A comienzos del siglo XX, el hombre primitivo era visto como un 'animal pacífico' que 'temía' la guerra. Aunque hacia mediados del siglo XX esta noción rousseauniana del hombre primitivo fue desafiada, y los estudiosos comenzaron a hablar de guerras 'primitivas' (sin Estados) como opuestas a las 'civilizadas' (con Estados), todavía se argumentaba que los guerreros tribales [tribesmen] mantenían formas de guerra menos frecuentes, más esporádicas, menos letales y menos horribles que las de sus equivalentes civilizados. Incluso hacia la década final del siglo pasado, mientras que la guerra civilizada había sido objeto de una abundante y voluminosa literatura, la guerra prehistórica (Neolítico temprano) o 'primitiva' no ocupaba sino unos pocos estantes en las bibliotecas. ... Las guerras primitivas se dan entre sociedades sin Estado o acéfalas. Entre éstas están las bandas, las tribus y las jefaturas. Bandas son pequeños grupos de cazadores-recolectores o foragers -en:Foraging- [¿forrajeador?] de entre veinte a cincuenta personas, con un líder informal. Varias bandas suelen congregarse anualmente durante unas pocas semanas en grupos mayores de varios cientos de personas para reunirse durante fiestas, ceremonias, court, ritos matrimoniales o intercambio de bienes. Las tribus se componen de unos pocos miles de personas y engloban una multitud de asociaciones emparentadas y no emparentadas como los age-grades -en:Age grade- (grupos de jóvenes que se inician -en:Initiation- juntos) y sodalities -en:Sodality (social anthropology)- (por ejemplo, grupos voluntarios de danzantes). Las tribus suelen carecer de organización política central y se lideran por consejos informales de ancianos jefes locales. Incluyen economías foraging, pastoriles y agrarias. Los ejemplos clásicos son las tribus indias de las Llanuras [del Centro de Estados Unidos], los [indios] Pueblo del Suroeste [de Estados Unidos], los masai de África Oriental, la sociedad nuer de Sudán del Sur y los qashqa'i de Irán. Las unidades elementales de una estructura tribal pueden dispersarse o agregarse y construir extensas confederaciones tribales. ... Por último, las jefaturas tienen una clase especial de poder para unir a muchos miles o decenas de miles de personas bajo un liderazgo político formal. 'El acceso a la jefatura es hereditario, permanente, y justificado en fundamentos religiosos o mágicos. Pero un jefe, al contrario que un rey, no tiene poder para obligar físicamente a la gente a obedecerle; en vez de ello, debe confiar en sus poderes mágicos y económicos para que sus designios se cumplan' (Keeley -en:Lawrence Keeley-, 1996, pg. 27). Las tribus de la costa del Pacífico Noroeste, muchas sociedades polinesias, los clanes escoceses altomedievales y algunos pequeños reinos de África Central son ejemplos de jefaturas débiles y fuertes. La condición de Estado se reserva para las sociedades que incorporan muchas decenas o cientos de miles de personas bajo un gobierno central con poder para recaudar impuestos, exigir trabajo para obras públicas o guerras, decretar leyes y ejercer la violencia utilizando su poder coactivo. Los Estados 'civilizados' se caracterizan por tener una vida urbana y una cultura escrita, que suele ser monopolio de la élite. Estas distintas agrupaciones no son necesariamente fases diferentes de un proceso evolutivo desde una sociedad acéfala 'primitiva' hasta una sociedad con un Estado centralizado 'civilizado'. De hecho, como Scott -en:James C. Scott- persuasivamente argumenta: 'No hay secuencia evolutiva; las tribus no son anteriores a los Estados. Las tribus son, más bien, una formación social definida por su relación con el Estado ... Una razón por la que las tribus suelen parecer tan estables... es que el Estado típicamente desea tales unidades...

    Keeley distingue tres formas de combate en las sociedades acéfalas: 1) batallas formales; 2) pequeños raids [¿incursión?] de emboscada 3) grandes raids. Esas dos últimas formas de combate (los raids grandes y pequeños) son representativas de la guerra 'primitiva', mientras las batallas formales se desarrollan particularmente en la guerra 'civilizada' entre Estados. ... Mientras los 'raids' se usaban inicialmente en sociedades sin Estado como táctica ofensiva del bando más fuerte, en las sociedades con Estado el bando más débil debe recurrir a tácticas de guerrilla o terroristas (raids) en vez de retirarse o abandonar la batalla. Keeley define 'raids y emboscadas' como una forma de combate que involucra a un puñado de hombres que penetran en campo enemigo para matar a una persona o a unas pocas (incluyendo mujeres y niños) durante un encuentro o por medio de alguna emboscada algo más elaborada. Las masacres son ataques por sorpresa a mayor escala cuyo propósito es aniquilar una unidad social enemiga. .... los raids 'grandes y pequeños' [son] formas de caza de cabezas o guerra cinegética que ha continuado existiendo desde épocas anteriores. En contraste con los raids, las batallas formales suelen estar pre-acordadas en el sentido de que se plantea previamente al enemigo una advertencia o desafío, indicándose o sobreentendiéndose el lugar donde se celebrará la batalla. El punto de vista tradicional sobre la guerra 'primitiva' está muy influenciado por la impresión de que tales batallas son deportivas, ceremoniales y no letales. Wrangham -en:Richard Wrangham- comparte esta visión de las batallas formales y las opone a las violentas batallas letales como la figura emblemática de la guerra humana 'civilizada'. Por contraste, los raids mortales son vistos como guerra 'primitiva' común a humanos y chimpancés. Así, para Wrangham, mientras los raids son la continuación de la predación intraespecífica [conspecific predation ¿canibalismo?] las batallas letales son la invención particular de la predación intraespecífica [conspecific predation] humana. No comparto esa opinión porque la descripción de Wrangham de las batallas 'primitivas' como no letales no concuerda con la extensa evidencia arqueológica del carácter letal de esas batallas. Las bajas en las batallas primitivas solían ser abundantes, llegando algunas veces a la aniquilación total de un bando (por ejemplo en el caso de los raiders Assiniboine) ... Contrariamente a la opinión generalmente aceptada, la predación intraespecífica [conspecific predation] humana no es más letal que las batallas animales rituales. Me parece que los humanos, de hecho, inventaron la predación sin muerte convirtiéndose en los únicos predadores que se comportan como protectores. En un sistema multi-predador, un predador capaz de actuar como protector de su presa puede monopolizar su predación y convertirse en un predador supremo [master predator]. ... los humanos se convirtieron en el predador supremo [master predator] economizando extensivamente los costes de la predación cuando los grandes mamíferos escasearon. La estrategia economizadora humana consistió en comportarse como protectores de sus presas.

  12. Ficha en el CSIC. Entrecomillado recogido en Viaje al origen de la guerra - Nuevos hallazgos indican que los conflictos bélicos son anteriores a las sociedades organizadas, El País, 7 de febrero de 2016.
  13. Véase también tribalismo
  14. Keeley, pg. 28. "Three independent cross cultural surveys of representative samples of recent tribal and state societies from around the world have tabulated data on armed conflict, all giving very consistent results. The results indicate that 90 percent of the cultures in the sample unequivocally engaged in warfare and that the remaining 10 percent were not total strangers to violent conflict."
  15. en:Ritualization. escenificación del poder político
  16. en:Feud
  17. Napoleon Chagnon -en:Napoleon Chagnon-, Yanomamö: The Fierce People, 1967. “Nobles salvajes”: el nuevo libro de Chagnon provoca dimisiones y protestas , en Survival, 26 de febrero de 2013.
  18. Brian Morris, Anthropology, Ecology, and Anarchism, pg. 119:

    A second context discussed by Harris is that of village organised societies, where subsistence is derived in part from rudimentary forms of agriculture, and where armed raiding is almos endemic. The two classic contexts are the Yanomami of Venezuela -the subject of important studies by Chagnon (1968) and Lizot (1985), and the village communities of the New Guinea highlands.



  19. Harris, op. cit. Zerzan, op. cit. Nueva Guinea: 46.000 años de economía sustentable, en Decrecimiento, 30 de septiembre de 2014. Maurice Godelier, Qu'est ce qui fait une société ? en Sciences Humanes, 15/06/2011:

    Durant sept ans, j’ai visité et étudié les Baruya, qui vivent dans les montagnes de la Nouvelle-Guinée. J’y arrivais en 1966, quelques années après les premiers contacts avec les Blancs, et je constatai qu’on ne trouvait chez eux ni castes, ni classes sociales, mais seulement des clans et des lignages qui partageaient le territoire de la tribu. ... Sur les quinze clans conformant la tribu Baruya, huit descendaient de clans qui, plusieurs siècles auparavant appartenaient à une autre tribu, les Yoyué, vivant à plusieurs jours de distance. A la suite d’un conflit violent au sein des Yoyué, une partie des membres de ces huit clans fut massacrée et les rescapés trouvèrent refuge chez les Andjé, une autre tribu, dont l’un des clans, les Ndélié, leur accorda sa protection et leur attribua des terres. Au bout de quelques générations, les descendants des réfugiés se concertèrent avec leurs hôtes, les Ndélié, pour attaquer les autres clans Andjé. Les Andjé s’enfuirent, abandonnant une partie de leur territoire à leurs agresseurs. C’est alors qu’une nouvelle société vit le jour, réunissant les huit clans Yoyué, les Ndélié et, plus tard, six autres clans autochtones soumis ou ralliés à leur cause. La tribu se donna un « grand nom », celui de Baruya, du nom d’un des clans des réfugiés qui possédait des objets et des formules rituels destinés à initier les hommes, à en faire des guerriers aptes à gouverner leur société.



  20. en:Hehe people, en:Kamba people, en:Pokot people, en:Sebei people. James F. Short, Jr., Marvin Eugene Wolfgang (eds.), "Violence in East African Tribal Societies" en Collective Violence, pg. 162.
  21. Keeley, pg. 29. Brian Morris, Anthropology, Ecology, and Anarchism, pg. 117:

    Although organised violence is not found among the !Kung of the Kalahari, Harris argues that they are by no means the "peaceful paragons" as depicted by Elizabeth Marshall Thomas -en:Elizabeth Marshall Thomas- in her book The Harmless People (1958). Violent arguments frequently occur, and homicide is not unknown...... 34 cases of inter-personal conflict over a five-year period... 25 cases of homicide... Harris suggests that where conditions entails the development of feuding among hunter-gatherers, then this correlates with an increased emphasis on male dominance-for then a warrior ethic and male aggressiveness is given cultural prominence. Warfare is organised conflict involving teams of armed combatants; among the !Kung however, such warfare did not exist, and there was a virtual absence even of raiding. This is consonant with a situation where gender equality is the norm. Yet, as Harris suggests, many band-leven societies engage in inter-group warfare to varying degrees, and thus possess well developed forms of gender hierarchy. He also cites the ethnographic accounts of the Austalian Aborigines...



    Elizabeth Marshall Thomas, The Harmless People, Doubleday, 2010.

  22. de:Museum Fünf Kontinente
  23. en:Hmong people
  24. Sitios de arte rupestre de Kondoa
  25. Guthrie, pg 422.
  26. a b Neolithic Warfare-Historical Text Archive
  27. Kelly, Raymond C. (2000). Warless Societies and the Origin of War. University of Michigan Press. ISBN 978-0472067381. 
  28. Kelly, Raymond (October 2005). «The evolution of lethal inter-group violence». PNAS 102: 24-29. doi:10.1073/pnas.0505955102. PMC 1266108. PMID 16129826.  "This period of Paleolithic warlessness, grounded in low population density, an appreciation of the benefits of positive relations with neighbors, and a healthy respect for their defensive capabilities, lasted until the cultural development of segmental forms of organization engendered the origin of war"
  29. Taçon, Paul; Chippindale, Christopher (October 1994). «Australia's Ancient Warriors: Changing Depictions of Fighting in the Rock Art of Arnhem Land, N.T.». Cambridge Archaeological Journal 4 (2): 211-248. doi:10.1017/S0959774300001086. 
  30. en:Nataruk
    • Una cruel matanza, la primera guerra de la Historia - Un estudio publicado en «Nature» analiza un yacimiento cercano al lago Turkana, en Kenia, en el que se han encontrado los restos de 27 personas que murieron golpeadas, maniatadas y atravesadas por flechas, en el que puede ser uno de los primeros actos de violencia organizada de la humanidad, en ABC, 20/01/2016.
    • Prehistoric Massacre Hints at War Among Hunter-Gatherers, en New York Times, 20/01/2016: "The scene was a lagoon on the shore of Lake Turkana in Kenya. The time about 10,000 years ago. One group of hunter-gatherers attacked and slaughtered another, leaving the dead with crushed skulls, embedded arrow or spear points, and other devastating wounds. The dead, said the scientists who reported the discovery Wednesday in the journal Nature, seem to have been scattered in no apparent order, and eventually covered and preserved by sediment from the lake. Of 12 relatively complete skeletons, 10 showed unmistakable signs of violent death, the scientists said. Partial remains of at least 15 other people were found at the site and are thought to have died in the same attack. The bones at the lake, in northern Kenya, tell a tale of ferocity. One man was hit twice in the head by arrows or small spears and in the knee by a club. A woman, pregnant with a 6- to 9-month-old fetus, was killed by a blow to the head, the fetal skeleton preserved in her abdomen. The position of her hands and feet suggest that she may have been tied up before she was killed. ... Marta Mirazon Lahr and Robert A. Foley, of Cambridge University and the Turkana Basin Institute in Nairobi, Kenya, and a team of other scientists, concluded in Nature that the find represented warfare among prehistoric hunter-gatherers. Luke A. Glowacki, a postdoctoral researcher in human evolutionary biology at Harvard University not involved with the discovery, agreed. “There’s no other find like it,” he said. With Richard Wrangham, a professor of biological anthropology at Harvard, Dr. Glowacki has traced the evolutionary roots of human warfare in chimpanzee behavior. And, he said, this find “shows warfare occurred before the invention of agriculture.” Douglas P. Fry, a professor of anthropology at the University of Alabama at Birmingham, who was not involved in the research, agreed that the evidence looked like a massacre of one group by another but said that “based on skeletal evidence from one site in an area, it may be jumping the gun to call this ‘war.’” Dr. Fry said in an email that nomadic foragers were unlikely to practice war, which tends to arise in more complex societies, and that these foragers may have already been in transition to a more settled life. He said he would like to see “fortifications, villages built in defensible locations, specialized weapons of war, artistic or symbol depictions of war,” and more than one site before calling it warfare. With Richard Wrangham, a professor of biological anthropology at Harvard, Dr. Glowacki has traced the evolutionary roots of human warfare in chimpanzee behavior. And, he said, this find “shows warfare occurred before the invention of agriculture.”"
  31. Lahr, M. Mirazón; Rivera, F.; Power, R. K.; Mounier, A.; Copsey, B.; Crivellaro, F.; Edung, J. E.; Fernandez, J. M. Maillo et al.. «Inter-group violence among early Holocene hunter-gatherers of West Turkana, Kenya». Nature 529 (7586): 394-398. doi:10.1038/nature16477. 
  32. en:archaeological record
  33. Renée Friedman -en:Renée Friedman-, Jebel Sahaba - Violence and climate change in prehistoric Egypt and Sudan, British Museum, 14 de julio de 2014.
  34. Joaquín Arenós, Roure, Cova del (Morella), en SICE-CS, Espeleoclub Castelló.
  35. Keeley, pg. 45, Fig. 3.1. Se refiere al "combate de arqueros" de Morella.
  36. en:Talheim Death Pit
  37. The Perfect Gift: Prehistoric Massacres. The twin vices of women and cattle in prehistoric Europe
  38. -de:Ofnethöhlen-*Ofnethöhlen - Cave or Rock Shelter in Germany in Bavaria en The Megalithic Portal.
  39. en:Hamooukar
  40. "Archaeologists Unearth a War Zone 5,500 Years Old"
  41. [1], Clemens D. Reichel, Excavations at Hamoukar Syria, in Oriental Institute Fall 2011 News and Notes, no. 211, pp. 1-9, 2011
  42. en:Late Bronze Age collapse
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  45. Prehistoria de Europa, Historia de Europa, Europa Antigua, Edad de Bronce en Europa, en:Bronze Age Europe Edad de Hierro en Europa -en:Ancient Europe, en:Iron Age Europe-
  46. en:Thorsberg moor
  47. en:Anglo-Saxon warfare
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