Iniciativa de Defensa Estratégica

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Iniciativa en Defensa Estratégica
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Información general
Acrónimo SDIO
Fundación 1984
Disolución 1993 (renombrada)
Jurisdicción Gobierno federal de los Estados Unidos
País Estados Unidos
Histórico
Organización de Defensa de Misiles Balísticos (BMDO) Actual Agencia de Defensa de Misiles (MDA)

La Iniciativa de Defensa Estratégica (del inglés: Strategic Defense Initiative, SDI) fue un programa propuesto por el Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan el 23 de marzo de 1983 conocido popularmente como Guerra de las Galaxias.

La IDE proponía un programa de investigación y tecnología para el establecimiento de un escudo defensivo ante un ataque soviético con armas balísticas estratégicas. La idea original era la de establecer una defensa anti-misiles desde el espacio que detectara la trayectoria de misiles balísticos y que pudiera destruirlos en diversos puntos de su trayectoria. La tecnología para llevar a cabo esta iniciativa, sin embargo, no estaba aún desarrollada y algunas de las ideas no se llegarían nunca a llevar a cabo.

La iniciativa estaba enfocada más hacia la defensa estratégica que hacia una política ofensiva como la anterior teoría de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD). La Organización de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDIO) fue puesta en marcha por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 1984 para supervisar la Iniciativa de Defensa Estratégica.

Reagan se expresó enérgicamente en contra de la Destrucción Mutua Asegurada, y la Iniciativa de Defensa Estratégica fue una parte importante de esta política de defensa que pretendía acabar con la misma como estrategia de disuasión nuclear, así como mera iniciativa estratégica para neutralizar los componentes militares de las defensas nucleares Soviéticas.

La ambiciosa iniciativa fue enseguida criticada por ser poco realista, incluso acientífica, y se ha argumentado que el presidente se inspiró en películas de su pasado como actor y en ideas futuristas poco desarrolladas[1]​. La irrealidad del programa y su apariencia de ciencia ficción (con rayos láser que nunca llegaron a desarrollarse) le valió el nombre que aludía a la popular película dirigida por George Lucas en 1977. El 8 de marzo de 1983 Ronald Reagan aludió también a la URSS como «Imperio del Mal», contribuyendo a la retórica que llevó a la renovada tensión entre bloques. En 1987, la American Physical Society llegó a la conclusión de que un escudo anti misiles mundial tal como "Star Wars" no sólo era meramente imposible con la actual tecnología existente, si no que se necesitarían al menos diez años más de investigación para saber si podría alguna vez llegar a ser factible.

No obstante, actualmente Estados Unidos posee una ventaja significativa en el campo de los sistemas avanzados de misiles de defensa integrales, a través de los años de extensas pruebas e investigación. Muchos de los conocimientos tecnológicos obtenidos fueron transferidos a subsecuentes programas y encontrarían uso y aplicación en proyectos posteriores.

Bajo la administración del Presidente Bill Clinton en 1993, su nombre fue cambiado por Organización de Defensa de Misiles Balísticos (BMDO) y su labor de investigación pasó a ocuparse de la defensa nacional de misiles a la defensa táctica de misiles; y su ámbito de actuación comenzó a operar de lo global a una cobertura más regional. Nunca ha sido realmente desarrollado o implementado, aunque ciertos aspectos de las tecnologías y de la investigación de la Iniciativa de Defensa Estratégica allanaron el camino para algunos sistemas de misiles anti balísticos de hoy en día. La Organización de Defensa de Misiles Balísticos (BMDO) pasó a llamarse en 2002 como Agencia de Defensa de Misiles (MDA).

Bajo la Oficina Innovadora de Ciencias y Tecnología de la Organización de la Iniciativa de Defensa Estratégica, encabezada por el físico e ingeniero James Ionson, la inversión se realizó principalmente en investigaciones básicas y en laboratorios nacionales, universidades, y en la industria; estos programas han seguido siendo las principales fuentes de financiación para científicos de investigación vanguardistas en los campos de la física de alta energía, supercomputación y computación, materiales avanzados, y muchas otras disciplinas científicas y de ingeniería críticas; financiación que indirectamente apoya otros trabajos de investigación por científicos de alto nivel, y que fue políticamente más viable financiarlo dentro del entorno presupuestario de defensa.

Historia[editar]

Precursora de la Iniciativa de Defensa Estratégica[editar]

George Shultz, Secretario de Estado bajo la administración Reagan, asistió en 1967 a una conferencia impartida por el físico Edward Teller (el llamado "padre de la bomba de hidrógeno") en donde habló acerca de la idea de una defensa contra misiles nucleares mediante la utilización de explosivos nucleares. Reagan asistió a dicha ponencia celebrada en los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore, poco después de convertirse en gobernador de California. En 1979, Ronald Reagan visitó el comando central del NORAD bajo Cheyenne Mountain donde se le instruyó por primera vez en los extensos sistemas de seguimiento y detección que se extendían por todo el mundo y el espacio. Sin embargo fue criticado por sus comentarios, ya que si bien podían rastrear un ataque enemigo ante objetivos individuales, no había ningún remedio para evitar detenerlo. Reagan consideró que en caso de ataque, esto podría colocarle en una terrible posición, bien sea mediante un contraataque inmediato o mediante el intento de absorber el ataque y mantener una cierta ventaja durante la era post-ataque. Shultz hizo hincapié en que este sentimiento de desamparo, junto con las ideas defensivas propuestas por Teller una década antes, se combinaron para formar la impetuosa Iniciativa de Defensa Estratégica. En el otoño de 1969, a petición de Reagan, el Teniente General Daniel O. Graham concibió un concepto que denominó High Frontier (Alta Frontera), una idea de defensa estratégica para utilizar sistemas de armas basados en tierra y en el espacio, teóricamente posibles debido a las tecnologías emergentes. Fue diseñado para reemplazar la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada, una doctrina que Reagan y sus asesores describieron como un pacto suicida.

El enfoque inicial de la iniciativa de defensa estratégica eran unos láseres de rayos X generados por explosiones nucleares diseñado en los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore por un científico llamado Peter L. Hagelstein que trabajó con un equipo llamado 'O Group' (El Grupo O), haciendo gran parte del trabajo a finales de 1970 y principios de los 80. El Grupo O estaba encabezado por el físico Lowell Wood, un mentor y amigo de Edward Teller.

Ronald Reagan fue informado del avance de Hagelstein por Teller en 1983, lo que llevó a Reagan el 23 de Marzo 1983 a pronunciarse sobre el Programa "Star Wars". Reagan hizo público: "Hago un llamamiento a la comunidad científica que nos ha proporcionado de armas nucleares y que hicieron de sus esfuerzos una buena causa para el bien de la humanidad y la paz mundial; para darnos los recursos necesarios para hacer ese tipo de armas nucleares impotentes y obsoletas". Este discurso, junto al impartido por Reagan el 8 de marzo de 1983 en Florida, cuando hizo alusión a la frase Imperio del mal, marcó el comienzo de la gran escalada final en la retórica de la Guerra Fría antes del derretimiento de las relaciones a finales de los 80.

El concepto para la porción basada en el espacio era el utilizar láseres para derribar misiles balísticos intercontinentales Soviéticos armados con ojivas nucleares. El físico Hans Bethe, ganador del Premio Nobel de Física, fue a Livermore en febrero de 1983 para una reunión informativa sobre los láseres de rayos X durante dos días, y "Aunque impresionado por su novedad científica, Bethe se mostró muy escéptico por algo que no podría contribuir en nada a la defensa de la nación".

Frances Fitzgerald afirmó que Reagan pudo también haber sido inspirado al crear la Iniciativa de Defensa Estratégica con base en un arma secreta ficticia que aparece reflejada en la película de 1940 llamada Murder in the Air, un rayo que puede paralizar corrientes eléctricas.

Bombarderos de Misiles Balísticos Intercontinentales[editar]

Aunque los alemanes pusieron un considerable esfuerzo en los primeros misiles tierra-aire después de 1943, no tuvieron el tiempo suficiente para desarrollar armas de nivel operacional antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Sus investigaciones resultaron valiosas para equipos de Estados Unidos y de la Unión Soviética, donde los programas de misiles fueron desarrollándose lentamente durante la repentina era de la posguerra. En cuanto dio comienzo la Guerra Fría, los Soviéticos se encontraron ante masivas flotas de bombarderos de la RAF Británica y de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y bajo una vaga esperanza de no poseer el suficiente potencial para contrarrestarlo de forma aérea. En respuesta a tales acontecimientos, comenzaron a aumentar drásticamente sus esfuerzos en el desarrollo de misiles tierra-aire, implementando así el misil guiado S-25 Berkut alrededor de Moscú a principios de 1955. Esto dio como resultado a un posterior diseño perfeccionado de un misil superficie-aire S-75 Dvina, un arma que se mantuvo en servicio durante la década del año 2000. Posteriormente se diseñaron armas similares por Gran Bretaña y Estados Unidos. A finales de la década de 1950, como los misiles se fueron desarrollando tanto en número como en calidad, la capacidad de la flota aérea norteamericana para penetrar el espacio aéreo Soviético fue incrementándose en gran riesgo.

En respuesta, ambos bandos aumentaron sus esfuerzos para desarrollar misiles de largo alcance. Los Soviéticos, sin ninguna fuerza de bombarderos efectiva, puso un gran ahínco en su programa y enseguida pudieron construir su básico sistema R-7 Semiorka, puesto en funcionamiento en 1959. El primer misil balístico intercontinental SM-65 Atlas puesto operativo por Estados Unidos casi inmediatamente después. Estos prematuros proyectos solamente eran útiles para atacar grandes objetivos como ciudades o puertos, aunque con una relativa vulnerabilidad y bajo coste que estaba posesión de ambos bandos con una increíble fuerza en una era que predominaba una cierta falta de rigidez en las defensas aéreas.

Misiles Antibalísticos[editar]

Consecuencias de la IDE[editar]

El programa IDE supuso un giro en la política nuclear de Estados Unidos y contribuyó de nuevo a una carrera armamentística y a reavivar las tensiones entre los dos bloques. El presidente Carter ya había iniciado un incremento armamentístico con la expansión del sistema anti-satélite, pero la propuesta IDE supuso un cambio en la retórica que benefició a la administración Reagan desde muchos ángulos.

Hasta ese momento, la estrategia de las dos potencias mundiales había sido la disuasión nuclear, a través de la Destrucción Mutua Asegurada Destrucción Mutua Asegurada (MAD, por sus siglas en inglés). La MAD, de carácter ofensivo, aseguraba que ninguna potencia pudiera atacar por las consecuencias letales que su contraofensiva desencadenaría. Por así decirlo, las potencias mantenían a sus poblaciones rehenes en una estabilidad de amenazas. La posibilidad de que Estados Unidos llegara a conseguir protegerse de un ataque rompía el equilibrio al disminuir los propios costes de atacar a la Unión Soviética.

El argumento de la administración Reagan, que siempre fue un detractor de la política de disuasión y de la détente, se basaba en la idea de presionar a la Unión Soviética y desarrollar tecnología tan superior a la potencia roja que esta tuviera que aceptar la derrota.

Pese a que el programa nunca llegó a desarrollar las capacidades planteadas, oficiales de la administración Reagan arguyeron con posterioridad que el objetivo siempre había sido el de presionar la URSS para negociar una limitación de armamento. Sin embargo, no fue esta la versión oficial en 1983.

Tras la caída de la URSS se especuló mucho sobre el impacto que la IDE tuvo sobre el final del bloque del este. Muchos analistas argumentaron que la presión en el presupuesto de defensa ruso para igualar la estrategia causó daños letales a la economía soviética y poco menos que provocó la disolución de la URSS. Sin embargo, otros análisis han mostrado que, mientras el presupuesto de defensa norteamericano aumentó, el porcentaje de defensa en el presupuesto soviético se mantuvo relativamente estable a lo largo de los años 80 y, por lo tanto, el impacto de la IDE fue más político que económico[2]​.

La nueva política nuclear estadounidense que suponía la IDE y el incremento armamentístico y de gasto en defensa son un ejemplo claro del irracional militarismo que generó la Guerra Fría y el desarrollo de las técnicas publicitarias y de marketing en la política. Ronald Reagan consiguió hacerse pasar casi por un pacifista o abolicionista, alineándose con discursos cristianos y vendiendo la IDE como una protección: «Pues, ¿no sería mejor salvar vidas que vengar su pérdida?». La inclusión del espacio y el desarrollo de nueva tecnología militar que tanto podía ser ofensiva como defensiva consiguió presentarse ante muchos como una apuesta por la paz.

Otro elemento que cabe destacar en el desarrollo de la IDE es la popularidad del movimiento Freeze en Estados Unidos. Dos meses después de la propuesta de Reagan, la Cámara de Representantes adoptó la resolución Freeze, en el momento álgido de la campaña con el mismo nombre. El cambio de estrategia de Reagan, pese a su irrealidad, redujo drásticamente el miedo a la guerra nuclear, y con ello consiguió desinflar el popular movimiento. Así, la IDE sirvió a los halcones de Washington para frenar el movimiento contra las armas nucleares, proporcionando una alternativa aparentemente abolicionista.

Lo cierto es que la IDE fue el programa central que llevó a Estados Unidos a gastar más de 38.000 millones de dólares en producción, test y desarrollo del programa nuclear de la presidencia Reagan, un aumento del 39% en relación al periodo anterior[3]​. Tras más de 139.000 millones de dólares gastados, el programa sigue en marcha con la Agencia de Defensa de Misiles, aunque ahora su misión se centra oficialmente en preservar la defensa contra ataques balísticos de estados menores.

Referencias[editar]

  1. CARROLL, JAMES (2006). La casa de la guerra: el Pentágono es quien manda. Crítica. 
  2. LEBOW, NED (1994). «Reagan and the Russians». The Atlantic Monthly Company vol. 273, núm. 2, pp. 35-37. 
  3. KIMBALL, DARYL G (2009). «Toward a nuclear freeze in South Asia». Arms Control Association, 2 de julio. 

Enlaces externos[editar]