Grupo de Perth

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El Grupo de Perth es un grupo de negacionistas del VIH/sida con sede en Perth (Australia Occidental) que afirman, en oposición al consenso científico, que la existencia de VIH (virus de inmunodeficiencia humana) no se ha probado y que el sida y todo fenómenos "VIH" son causados ​​por cambios en redox celular debido a la naturaleza oxidativa de las sustancias y exposiciones comunes a todos los grupos de riesgo de sida, y son causadas por las condiciones celulares utilizadas en el "cultivo" y "aislamiento" del "VIH".[1]

El activismo del grupo ha afectado negativamente a la epidemia de VIH/sida en Sudáfrica debido a su influencia en las políticas del sida del presidente sudafricano Thabo Mbeki. La resultante negativa del gobierno a proporcionar un tratamiento eficaz contra el VIH en Sudáfrica ha sido culpada por cientos de miles de muertes prematuras por sida en Sudáfrica.[2]

En 2007 el testimonio de varios miembros del grupo fue desechado de la corte durante el juicio de Andre Chad Parenzee, un hombre VIH positivo acusado de transmisión temeraria del VIH. Robert Gallo ha indicado que estaba sorprendido por "la ignorancia masiva [del Grupo de Perth], junto con la grandiosidad con que se promocionan así mismos como expertos".[3]

Teorías[editar]

El grupo de Perth ha sido activo desde su creación en dos frentes:

  1. La defensa de la teoría redox del origen del cáncer y otras patologías, como la depresión del sistema inmune del tipo que aparece en el sida. Eleni Papadopulos-Eleopulos es la autora original de esta teoría, según la cual todas las funciones orgánicas producen oscilaciones del estado global de oxidación en las células, y son las desviaciones de éste hacia un estado oxidado las que, con independencia del proceso físico o la alteración química oxidantes, provocan las patologías. Se deduce de lo anterior la proposición de que para la terapéutica, se investigue la administración de sustancias reductoras («antioxidantes»).
  2. En relación con la posición anterior, el grupo niega que un retrovirus llamado VIH sea el factor causal de cuya presencia depende que se produzca o no el sida, que sería debido igualmente a estrés oxidativo. El grupo ha venido defendiendo activamente al menos desde 1988, que la existencia como entidad independiente del VIH todavía no ha sido demostrada, y es en esto en lo que se apoya su notoriedad, figurando entre los nombres más citados cuando se habla de disidentes del sida.

Negacionismo del SIDA[editar]

En el debate sobre las causas del SIDA el grupo ocupa una posición especial, distinta de la de Peter Duesberg, en que éste último considera probada la existencia del VIH con la mejor ciencia disponible, criticando las demandas de demostración que el grupo de Perth hace. Coincide con ellos en atribuir la causa del síndrome a factores distintos del VIH, como el consumo de drogas, las terapias antivirales, que son fisiológicamente muy agresivas, y la depauperación de las poblaciones de los países pobres.

El grupo de Perth niega en cada detalle que se haya demostrado la existencia de un retrovirus exógeno, el VIH, que se adquiere por infección con partícula infectantes como consecuencia del contacto sexual, por transfusión o durante el parto, que causa el SIDA y que es detectado por las pruebas de anticuerpos al uso. La mayor parte de sus publicaciones son para defender esta negación y pedir las demostraciones que según ellos faltan.

El grupo además ha argumentado que no es posible que los hemofílicos puedan adquirir el VIH por infusiones de factor VIII sanguíneo; que todos los fenómenos que se describen como SIDA así como los que se explican por el VIH, se deben en realidad a alteraciones del estado de oxidación de las células, debidas a factores ambientales o al tratamiento en el caso del SIDA, y a los métodos experimentales en el caso de los resultados de laboratorio; que el SIDA no se extenderá fuera de los grupos de riesgo originales, lo que implica negar que el SIDA africano sea el mismo fenómeno que el occidental; que la corrección preventiva o terapéutica de la situación de estrés oxidativo mejorará la evolución de los afectados de SIDA; y, por último, que de los datos farmacológicos se deduce que el AZT no puede acabar con el VIH, pero sí provocar el SIDA, en algunos casos al menos.

Referencias[editar]

  1. What the Perth Group has argued
  2. Dugger, Celia (25 November 2008). «Study Cites Toll of AIDS Policy in South Africa». New York Times. Consultado el 17 December 2008. 
  3. Nattrass, N (2007). «AIDS Denialism vs. Science». Skeptical Inquirer 31 (5). 

Enlaces externos[editar]