Goma de mascar

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Gomas de mascar.

La goma de mascar, comúnmente conocida como chicle, es una goma masticable con sabor dulce. Si bien la mayoría de las actuales utilizan una base de plástico neutro, también conocido como el acetato de polivinilo, o también la goma de xantano, hasta hace relativamente poco tiempo se utilizaba sin embargo la savia de un árbol tropical: el chiclero, al cual debe su nombre más popular.

El nombre popular de chicle (originalmente de la palabra náhuatl tzictli) que es un polímero gomoso que se obtiene de la savia del Manilkara zapota, un árbol de la familia de las sapotaceae (antes denominado como Sapota zapotilla o Achras zapota) originario de México, América Central y América del Sur tropical. Debido a su sabor dulce y aromático, numerosos pueblos amerindios lo utilizaban para masticar.

Historia Reciente[editar]

  • Ya en el año 50 antes de Cristo, los griegos antiguos masticaban resina de entina.
  • En el siglo XVI, los españoles muestran a los mayas masticando savia de chicozapote, conocido como tzictli.
  • En 1848, sale la primera goma de mascar al mercado. Es llamada State of Maine Pure Spruce Gum por su inventor, John Curtis.
  • El 28 de diciembre de 1869, William F. Semple es el inventor de la goma de mascar por patentarla.
  • 1928. Es creada la primera receta para el "chicle globlo", por Walter Diemer. Su color rosado, puramente casual, es desde entonces común para este tipo de goma de mascar.
  • 1941. Se reparte la goma de mascar a los soldados estadounidenses junto con sus raciones. Estos esparcen su popularidad.
  • En 1950 aparece la goma de mascar sin azúcar.

Efectos en la salud[editar]

Chicles de la fábrica de Haribo's en Francia

Existen ciertos experimentos de laboratorio que sugieren que mascar chicle estimula la memoria, la atención-concentración, reduce la ansiedad y el estrés y puede ayudar a combatir la demencia. En un experimento con ratones a los que se les había extraído los molares y comparándolos con aquellos que conservaban los molares intactos, se comprobó que los ratones incapaces de mascar eran incapaces de memorizar y aprender. El análisis histológico del cerebro demostró cambios en la anatomía del hipocampo de los ratones desmolados. En otro experimento realizado por el Dr. Onozuka se comprobó que el acto de masticar aumenta la actividad del hipocampo.[1] La Dra. Joyde Wau, de la Universidad de Edimburgo, propone la hipótesis de que la mejoría en la memoria puede ser debido a que el acto de masticar produce la liberación de hormonas antiestrés.[2]

En otro experimento, el Dr. Scholey, de la Universidad de Northumbria, con una muestra de sujetos repartidos en tres grupos (un grupo de mascadores, otro de mascadores imaginarios que simulaban mascar y otro grupo que no masticaba chicle alguno), se comprobó que los que mascaban chicles obtuvieron mejor puntuación en el test de memoria. El dr. Scholey sugiere que el ejercicio realizado mediante el acto de mascar aumenta la frecuencia cardíaca en 3 latidos por minuto y por tanto mejoraría la perfusión cerebral; por otra parte no descarta que el mascar produjera la liberación de insulina, como un reflejo condicionado, que se adhierería a los receptores del hipocampo.[2] La insulina se ha relacionado con la prevención de la enfermedad de Alzheimer.[3]

En Alemania, un proyecto piloto en una escuela primaria de Berlín, animó a los alumnos al consumo de chicles durante las clases y los descansos, llegando a la conclusión de que mascar estimulaba el cerebro, el aprendizaje y la inteligencia. Siegfried Lehrl, jefe de la Sociedad de Brain Training y científico de la Universidad de Erlangen, alude que posiblemente el efecto positivo se relaciona con la estimulación del tronco cerebral y el aumento de la perfusión sanguínea al cerebro, relacionado con el estado de alerta.[4] En 2002, se realizó otro experimento similar capitaneado por científicos de la Universidad de Northumbria en Inglaterra, comprobándose que las personas que mascaban chicle obtuvieron una mejora del 35% en su capacidad para recordar palabras.

A los soldados de EE.UU. durante la Primera Guerra Mundial se les suministraba chicles debido a la creencia de que aumentaba la concentración y ayudaba a aliviar el estrés.[4]

También se ha comentado que los filósofos de la antigua Grecia animaban a sus alumnos masticar chicle para fomentar el razonamiento.[5]

Dioscórides recomendaba la resina del lentisco (Pistacia lentiscus) por sus presuntas propiedades curativas.[1]

Beneficios[editar]

Composición artística realizada con goma de mascar
  • Mejora la concentración: alivia ansiedad, aumenta la concentración y el estado de alerta y reduce el estrés. Los niveles de cortisol se reducen en un 16%. Aumento del rendimiento intelectual.
  • Reduce la acidez en la boca: masticar estimula un mayor flujo de saliva neutralizando el ácido de los alimentos y las bebidas. La saliva tiene calcio y hierro que mineralizan los dientes.
  • Reduce la caries: el xilitol inhibe microorganismos causante de caries.
  • Reduce la acidez estomacal.
  • Combate el estrés y la ansiedad: mascar chicle tiene un efecto calmante. Reduce la ansiedad en situaciones estresantes, algo que se relaciona con el mayor flujo de sangre al cerebro.[6]
  • Ayuda a dejar de fumar: los chicles de nicotina se usan para pacientes adictos al tabaco.
  • Alivio de náuseas: los chicles de menta contienen componentes que disminuyen las contracciones en el estómago.[7] [8]

Está en fase de desarrollo fabricar un chicle para enfermos de diabetes tipo 2 actualmente en Canadá.[cita requerida]

Perjuicios[editar]

Existe cierta polémica sobre los efectos negativos en la salud bucodental de abusar del consumo de chicles. Algunos afirman que al estimular la salivación se combate la placa dental, mientras otros afirman que el elevado contenido en azúcares sirve de sustrato para el desarrollo de la flora microbiana patógena bucal (microorganismos, principalmente bacterias) y el desarrollo posterior de caries. En todo caso parece que la mejor opción es el consumo de chicles sin azúcar, y que contengan xilitol.[9] [10]

  • caries: los chicles con azúcar contienen glúcidos simples por lo que pueden engordar y promover el desarrollo de caries.
  • trastornos gastrointestinales: en exceso (de 4 a 16 chicles diarios) puede producir gastritis, cólicos, gases intestinales y diarrea por su contenido en sorbitol;[11] también puede provocar acidez, úlcera y pérdida de peso.
  • dolor en la mandíbula: mascar chicle demasiado tiempo fuerza las articulaciones témporo-mandibulares, produciendo desgaste, con lo que el cierre de la boca se altera.
  • efectos secundarios de colorantes y aromas: algunos aditivos pueden ser perjudiciales a largo plazo.[12] [13] [7]
Distintas gamas de chicles

Otros efectos[editar]

  • reduce el apetito: estimula la sensación de saciedad y reduce el impulso de tomar alimentos dulces. Reduce la ingesta calórica.[14]

Posible carcinógeno[editar]

La preocupación ha surgido acerca de la posible carcinogenicidad del acetato de vinilo utilizado por algunos fabricantes en sus gomas bases. No se conoce exactamente sus consecuencias a largo plazo. El gobierno canadiense llegó a clasificarlo en principio como una "sustancia de riesgo potencialmente alto".[15] Sin embargo, el 31 de enero de 2009, el Gobierno de Canadá en una evaluación final llegó a la conclusión de que la exposición al acetato de vinilo no se considera que pueda ser perjudicial para la salud humana.[16] Esta decisión bajo la Ley Canadiense de Protección Ambiental (CEPA) se basa en información actualizada recibida durante el período de comentarios públicos, así como la información más reciente de la evaluación de riesgo realizada por la Unión Europea.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Juan Medrano. «Reflexiones nerviosas. "Mascando (chicle) espero..."».
  2. a b Chicle. Psiquiatría Insólita
  3. La insulina podría proteger la mente y la memoria. Los medicamentos para la diabetes evitan el daño de la memoria relacionado con el Alzheimer
  4. a b http://www.smh.com.au/lifestyle/life/chew-for-iq-pupils-go-in-gums-blazing-20101203-18jvc.html Chew for IQ: pupils go in gums blazing]
  5. Chicle. Reflector.
  6. Caramelos y chicles para paliar el estrés o la ansiedad transitoria
  7. a b Masticar chicle reduce hasta en un 16% nuestro stress
  8. Mascar chicle mejora la concentración y reduce el estrés
  9. Ribelles Llop, M.; Guinot Jimeno, F.; Mayné Acién, R.; Bellet Dalmau, L.J. (mayo-agosto 2006). «El papel del chicle en la prevención de la caries dental». Odontología Pediátrica 14 (2):  p. 52-59. 
  10. Aplicaciones del Xilitol en Otorrinolaringología. LMAG Almeida.
  11. ISABEL ESPIÑO (2008). «Los riesgos de comer demasiado chicle». Consultado el 21 de septiembre de 2012.  Parámetro desconocido |publicación= ignorado (ayuda)
  12. http://www.vitonica.com/alimentos/algunos-inconvenientes-de-masticar-chicle-sin-azucar algunos inconvenientes de masticar chicle sin azúcar
  13. http://www.vitonica.com/prevencion/mascar-mucho-chicle-puede-causar-trastornos-gastrointestinales Mascar mucho chicle puede causar trastornos gastrointestinales
  14. Los beneficios de mascar chicle
  15. «Substance found in chewing gum could be labelled toxic». Canada.com (2008-05-30). Consultado el 2012-01-25.
  16. «Summary of Public Comments Received on the Government of Canada's Draft Screening Assessment Report and Risk Management Scope on Bisphenol A» (PDF). Consultado el 25 de enero de 2012.

Bibliografía[editar]

  • Cottrell, I. W., Baird J. K., "Gomas", en Enciclopedia de tecnología Química Kirk-Othmer, Limusa, 1998, traducción española de: Mark H.F., Othmer D.F., Overberger C. G., Seaborg G. T. (ed.), Kirk-Othmer Concise Encyclopedia of Chemical Technology, Wiley, New York, 1998
  • Flores Candia, J. L., Metabolic Flux distribution, Modelling and Process Optimization of Xanthan Production, PhD Thesis, Fortschr.-Ber. VDI Reihe 17 Nr. 172, Dusseldorf, VDI Verlag, 1998
  • García Ochoa F., Santos V., Casas J., Xanthan Gum: Production, Recovery and Properties, Biotechnology Advances 18, 549-579, 2000
  • Slodki M. E., "Polisacáridos Microbianos", en Enciclopedia de Tecnología Química Kirk-Othmer, Limusa, 1998, traducción española de: Mark H.F., Othmer D.F., Overberger C. G., Seaborg G. T. (ed.), Kirk-Othmer Concise Encyclopedia of Chemical Technology, Wiley, New York, 1998
  • Spanish Word Histories and Mysteries: English Words That Come from Spanish, American Heritage Dictionaries, pág. 61. Houghton Mifflin Harcourt, 2007 ISBN 0-618-91054-9, 9780618910540. (visitado el 19-8-2009)

Enlaces externos[editar]