Gneo Octavio (cónsul 87 a. C.)

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Gneo Octavio Rufo (en latín Cnaeus Octavius Rufus) fue un político de la República Romana. Su padre era Gneo Octavio, cónsul en 128 a. C. y su tío Marco Octavio. Ambos eran hijos de Gneo Octavio, que fue cónsul en 165 a. C., que era a su vez hijo de Gneo Octavio Rufo.

Fue uno de los más firmes partidarios del partido aristocrático y por eso fracasó en la elección de edil.[1] En 87 a. C. fue cónsul junto con Lucio Cornelio Cinna, cuando Sila estaba ausente en Grecia y Gayo Mario y sus partidarios habían sido desterrados.

Durante su consulado, Lucio Cornelio Cinna intentó obtener el poder para los populares incorporando nuevos ciudadanos italianos a las 35 tribus y Octavio se opuso vehementemente.[2] De las palabras se pasó a la lucha y finalmente Cinna fue expulsado de Roma y el Senado lo privó de su cargo de cónsul y lo sustituyó por Lucio Cornelio Merula.

Pero pronto Cinna reunió un considerable ejército con el cual marchó hacia Roma mientras Mario, tan pronto como se enteró de estos hechos, regresó de África y reclutó algunas tropas, con las cuales también procedió contra la ciudad. Los soldados de Octavio al parecer no confiaban en el cónsul y pidieron el mando para Quinto Cecilio Metelo Pío, que había sido llamado a Roma por el Senado, pero cuando Metelo se negó a tomar el mando, las tropas se pasaron a los populares y el Senado tuvo que someterse a Cinna. Metelo huyó de la ciudad, y Octavio fue aconsejado por sus amigos de hacer lo mismo, pero como los adivinos le confirmaron la seguridad que le ofrecían Mario y Cinna, permaneció en Roma.

Octavio se hizo fuerte en el Janículo con algunas tropas que le permanecieron fieles, mientras las tropas de Cinna y Mario entraban en Roma; allí mismo fue asesinado por Gayo Marcio Censorino, enviado al lugar por los populares. Su cabeza fue cortada y colgada en la Rostra, según el relato de Apiano, pero su muerte está relatada de forma diferente por Plutarco. Octavio parece, sobre todo, haber sido un hombre de bien, pero muy supersticioso, lento en la acción y en el consejo.[3]

Su hijo Lucio Octavio, fue elegido cónsul en 75 a. C. Su hermano Marco Octavio fue el padre de otro Gneo Octavio que fue cónsul en 76 a. C.

Referencias[editar]

  1. Cicerón, pro Plancus 21.
  2. Cicerón Brutus 47.
  3. Apiano, De bellis civilibus libro i. 64, 68-71; Plutarco, Mario 41, 42; Valerio Máximo, Hechos y dichos memorables libro i. 6 § 10; Dion Casio, Fragm. 117, 118, edición Reimarus; Tito Livio, Epitome 79, 80; Floro, Epítome de la historia de Tito Livio libro iii. 21 § 9; Cicerón, Catilinarias libro iii. 10, de Harusp. Resp. 24, Filípicas libro xiii. 1, libro xiv. 8, Tuscul. libro v. 19, pro Sest. 36, De divinatione libro i. 2, De natura deorum libro ii. 5.
Precedido por:
Lucio Cornelio Sila y
Quinto Pompeyo Rufo
Cónsul de la República Romana junto
con Lucio Cornelio Cinna y Lucio Cornelio Mérula (sufecto)

87 a. C.
Sucedido por:
Lucio Cornelio Cina y
Cayo Mario