Glándula pineal

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Glándula pineal
Illu pituitary pineal glands.jpg
Diagrama de las glándulas pituitaria y pineal en el encéfalo humano (nomenclatura en inglés).
Latín [TA]: glandula pinealis;
[TA]: corpus pineale;
epiphysis cerebri
TA A11.2.00.001
Sistema endocrino
Sinónimos
cuerpo pineal;
epífisis
Localización de la glándula pineal. Hacer clic sobre la imagen para aumentarla y verla en rotación.

La glándula pineal, cuerpo pineal o epífisis es un órgano que sincroniza la liberación de la hormona melatonina y otras todavía no estudiadas con las fases de luz-oscuridad. Es así considerado un transductor neuroendocrino y un «reloj biológico». En 1958, un equipo de la Universidad de Yale, liderado por Aaron B. Lerner, descubrió que la glándula libera la hormona melatonina.[1]

Embriológicamente, comienza a desarrollarse en el segundo mes de gestación.[2]

Es una pequeña formación ovoidea, aplanada, que descansa sobre la lámina cuadrigémina formando parte del techo del diencéfalo. La epífisis o pineal es en algunas especies sensible a la luz y está en todas relacionada con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño. En los humanos adultos mide unos 5 mm a 10 mm de diámetro y pesa aproximadamente 150 miligramos.

Sus células se llaman pinealocitos y en ciertas especies se subdividen en fotorreceptores y secretadores. Los fotorreceptores se encuentran en peces, anfibios y reptiles (particularmente importantes en las tuátaras). En las aves se encuentran menos desarrollados y se habla de fotorreceptores modificados. En los mamíferos no existen los fotorreceptores pero la glándula está estrechamente relacionada con las vías neurovisuales.

Descripción anatómica[editar]

Ocupa la depresión entre los colículo superiores y la parte posterior del cuerpo calloso. A pesar de la existencia de conexiones entre la glándula pineal y el cerebro, aquélla se encuentra fuera de la barrera hematoencefálica y está inervada principalmente por los nervios simpáticos que proceden de los ganglios cervicales superiores.

Por otra parte, se une mediante el ganglio cervical superior y el núcleo supraquiasmático hipotalámico a la retina. Así pues, puede considerarse que la pineal es parte de las vías visuales, respondiendo a la información sobre la situación lumínica con diferentes niveles de secreción hormonal.[3]

Productora de melatonina[editar]

Con la disminución de la luz, la glándula pineal produce melatonina, hormona inductora del sueño, y lo hace a partir de la serotonina. En consecuencia, está relacionada con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño (ritmos circadianos). La presentación farmacéutica de la melatonina puede servir para contrarrestar los efectos del síndrome de diferencia de zonas horarias (jet lag). Es también un poderoso antioxidante, y se ha comprobado que participa en la apoptosis de células cancerosas en el timo. Pero también está comprobado que altas dosis de esta hormona tienen un efecto cancerígeno. Controla el inicio de la pubertad. La producción de esta hormona disminuye con la edad.

En 1917 se observó in vitro que extractos de glándula pineal producían un aclaramiento en la piel de sapo. A finales de los 50, Lerner y colaboradores aislaron la hormona pineal que producía este efecto a partir de pinealocitos bovinos y describieron su estructura química: 5-metoxi-N-acetiltriptamina (melatonina).

Si bien durante mucho tiempo se consideró que la melatonina era de origen exclusivamente cerebral, se ha demostrado la biosíntesis del metoxindol en otros tejidos como la retina, la glándula harderiana, el hígado, el intestino, los riñones, las glándula suprarrenales, el timo, la glándula tiroides, células del sistema inmunitario, el páncreas, los ovarios, el cuerpo carotídeo, la placenta y el endometrio.

Existen numerosos estudios científicos que relacionan la práctica de la meditación con el aumento de los niveles fisiológicos de melatonina.[4] [5] [6]

Patologías[editar]

Los tumores que comprometen la glándula pineal son raros y constituyen alrededor del 1% de la totalidad de los tumores cerebrales y el 8% de los tumores intracraneales en niños. Se han identificado 17 tipos diferentes de tumores en su mayoría benignos.[7] Los tipos de tumor más frecuentes son los provenientes de células germinales, los cuales varían entre teratomas maduros manejables quirúrgicamente hasta tumores malignos de células germinales capaces de hacer metástasis a otras estructuras del sistema nervioso central, y los tumores parenquimatosos de la pineal, como el pinealoma de bajo grado y el pineoblastoma maligno. Otros tumores menos frecuentes son astrocitomas, ependimomas y gliomas y raramente tumores de estructuras vecinas como meningiomas y tumores dermoides y epidermoides.[8]

Historia[editar]

Por sus características anatómicas, muy pronto llamó la atención de los médicos. La primera descripción de la glándula pineal se atribuye a Herófilo de Calcedonia,[9] en el siglo III a. C., quien la vinculó a funciones valvulares reguladoras del «flujo del pensamiento» en el sistema ventricular. Galeno (siglo II a. C.) describió su anatomía y la llamó konarium (cono de piña), denominación que ha perdurado hasta nuestros días junto con la de pineal, pinea (piña en latín). Parece ser, además, que Galeno observó que la estructura pineal tenía un parecido estructural más grande con las glándulas que con los núcleos del sistema nervioso.

El siguiente avance en el conocimiento de esta glándula se produjo en el Renacimiento. Singularmente, Andrés Vesalio aportó una descripción anatómica muy precisa en su obra De Humani Corporis Fabrica (1543). René Descartes la calificó de «tercer ojo» en su trabajo póstumo De homine (1633), no tanto por su papel en el control del fotoperíodo, sino porque, según su concepción dualista, constituía el correlato físico del alma. Descartes le asignó también una función fisiológica: como parte del sistema nervioso, la glándula pineal se encargaba de la percepción del entorno. Con este planteamiento se llegó hasta el siglo XIX, cuando se abordó la glándula pineal de los mamíferos desde diferentes perspectivas —anatómica, histológica y embriológica— y se mostró su similitud con la epífisis de vertebrados posicionados más abajo en la escala filogenética.

Interpretaciones esotéricas[editar]

Rick Strassman, académico e investigador de la Universidad de Nuevo México y protagonista en estudios de los efectos de la DMT[10] en humanos entre 1990 y 1995,[11] relaciona la glándula pineal con el sexto chakra o Ajna Ajna del que habla la tradición védica, la ventana de Brahma que se nombra en el hinduismo, el Ojo Celestial del cual hablaban los antiguos chinos, el Palacio Niwan que los taoístas conocen o el «asiento del alma» que Descartes exponía. Según relata en su libro DMT: The Spirit Molecule, de sesenta voluntarios a los que inyectó DMT, muchos de ellos relataron encuentros convincentes con presencias no humanas inteligentes, alienígenas, ángeles y espíritus, y casi todos sintieron que las sesiones se encontraban entre las más profundas experiencias de sus vidas.[12] Strassman postula que la glándula pineal aloja el espíritu o alma desde el 49.º día tras la concepción, que «es capaz de recibir información, en lugar de únicamente generar esas percepciones», y que «permite al cerebro percibir la materia oscura o universos paralelos, reinos de existencia habitados por entidades conscientes».[13] Se ha comprobado que la DMT es un potente alucinógeno.[14] [15] [16]

Refutación de tales interpretaciones[editar]

Los eventuales tumores en la pineal pueden resultar asintomáticos o provocar cefalea, incapacidad de elevar la mirada, diplopia, hidrocefalia, etc.[17] En textos de neurocirugía no se describe que la pinealectomía tenga consecuencias en la espiritualidad del paciente.[18]

Desde otro punto de vista, las descripciones del chakra de encima del entrecejo están referidas más a una concentración frontal de energía, que a una estructura anatómica activada. Incluso en las imágenes de perfil lo siguen colocando en la frente y no próximo al oído (la altura de la pineal).

Referencias[editar]

  1. «In Memoriam» Yale School of Medicine. Consultado el 12 de noviembre de 2012.
  2. Rojas, William; Borrero, Jaime; Restrepo, Jorge Endocrinología. Corporación para Investigaciones Biológicas (2006) En Google Books. Consultado el 13 de noviembre de 2012.
  3. (en inglés) Luke, Jennifer «Fluoride Deposition in the Aged Human Pineal Gland» en Caries Res 2991;35:125-128 Caries Research. Consultado el 12 de noviembre de 2012.
  4. Massion AO, Teas J, Hebert JR, Wertheimer MD, Kabat-Zinn J. «Meditation, melatonin and breast/prostate cancer: Hypothesis and preliminary data». Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, Departamento de Psiquiatría, Worcester (Massachusetts, Estados Unidos). Consultado el 18 de noviembre de 2012.
  5. Coker, KH. «Meditation and prostate cancer: integrating a mind/body intervention with traditional therapies». Robert W. Woodruff Health Sciences Center, Universidad Emory, The Emory Clinic Inc., Atlanta (Georgia, Estados Unidos). Consultado el 18 de noviembre de 2012.
  6. Harinath K, Malhotra AS, Pal K, Prasad R, Kumar R, Kain TC, Rai L, Sawhney, RC (2004). «Effects of Hatha Yoga and Omkar Meditation on Cardiorespiratory Performance, Psychologic Profile, and Melatonin Secretion». The Journal of Alternative and Complementary Medicine. Consultado el 18 de noviembre de 2012.
  7. eMedicineHealth. Pineal Tumor. Consultado el 18 de noviembre de 2012
  8. Jeffrey, C. el al.Pineal Regions Tumors. Society for Neuro-Oncology. Consultado el 19 de noviembre de 2012.
  9. Pontificia Universidad Católica de Chile, ed. Apuntes de Historia de Medicina: Herófilo. http://escuela.med.puc.cl/publ/HistoriaMedicina/AlejandrinaHerofilo.html. 
  10. Fontanilla, D. et al (septiembre 2009). «The Hallucinogen N,N-Dimethyltryptamine (DMT) Is an Endogenous Sigma-1 Receptor Regulator». Science. doi:10.1126/science.1166127. 
  11. «Entrevista a Rick Strassman» (en inglés). Skeptico. Consultado el 18 de noviembre de 2012.
  12. Strassman, Rick (marzo de 2001). «DMT: The Spirit Molecule. Reseña en Tantor audiobooks» (en inglés). Consultado el 18 de noviembre de 2012.
  13. Strassman, Rick J. (2001). «Introducción» (en inglés). DMT: The Spirit Molecule. Rochester (Vermont, Estados Unidos): Park Street Press. p. XVII. ISBN 978-0-89281-927-0. http://books.google.es/books?id=rQeeTNHjdtgC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false. Consultado el 18 de noviembre de 2012. 
  14. Fontanilla D, Johannessen M, Hajipour AR, Cozzi NV, Jackson MB, Ruoho AE. «The hallucinogen N,N-dimethyltryptamine (DMT) is an endogenous sigma-1 receptor regulator». Departamento de Farmacología, Escuela de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin, Madison (Wisconsin, Estados Unidos).
  15. Jacob MS, Presti DE. «Endogenous psychoactive tryptamines reconsidered: an anxiolytic role for dimethyltryptamine». Departamento de Biología Molecular y Celular, Universidad de California, Berkeley (California, Estados Unidos).
  16. Gouzoulis-Mayfrank E, Heekeren K, Neukirch A, Stoll M, Stock C, Obradovic M, Kovar KA. «Psychological effects of (S)-ketamine and N,N-dimethyltryptamine (DMT): a double-blind, cross-over study in healthy volunteers». Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia, Universidad de Colonia (Alemania).
  17. Navas-García M, Goig-Revert F, Villarejo-Ortega FJ, Robla J, De Prada I, Madero L, et al. «Tumores de la región pineal en la edad pediátrica. Presentación de 23 casos y revisión de la bibliografía». en Rev Neurol 2011;52:641-52. Revista de Neurología. Consultado el 12 de noviembre de 2012
  18. [1]

Acerca de investigaciones en meditantes[editar]