Genocidio rohinyá

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Campo de Refugiados de Kutupalong, en Bangladesh. (Foto realizada en marzo de 2017 por John Owens/VOA).

El genocidio rohinyá[1][2]​ se refiere a la represión militar por el ejército y la policía de Birmania, país de mayoría budista, sobre los musulmanes rohinyás en el estado de Rakáin, al noroeste del país. Los hechos incluyeron masacres, violaciones y la quema de las viviendas de los rohinyás. La represión empezó con los ataques a los puestos fronterizos birmanos realizados por los insurgentes rohinyá en octubre de 2016.

Las acciones que han sido calificadas de genocidio por las Organización de las Naciones Unidas[1][2]​ dejan un saldo de alrededor de 725.000 desplazados por la violencia[1]​ y 25.000 muertos.[3]

Hechos[editar]

El ejército birmano ha sido acusado de violaciones de derechos humanos a gran escala, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, violaciones en grupo, incendios premeditados e infanticidios, reclamaciones que el gobierno birmano rechaza como «exageraciones».[4][5]

En agosto de 2017 el ejército birmano inició una operación de «limpieza étnica» —así la calificó la ONU— por la que los rohinyás fueron expulsados de sus casas — y quemadas sus pertenencias y tierras— y se vieron obligados a huir al país vecino de Bangladesh, donde fueron acogidos en improvisados y enormes campos de refugiados. Las organizaciones humanitarias desplegadas en la zona calcularon que fueron unas 700.000 las personas afectadas por el éxodo que se produjo en los meses siguientes y que continuaba a principios de 2018. En enero de ese año Human Rights Watch denunciaba que las fuerzas de seguridad birmanas habían derruido al menos 55 aldeas rohinyás. Por su parte el ejército birmano justificó la operación contra los rohinyás como una respuesta a los actos violentos perpetrados por los rebeldes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA).[6]​ Una joven madre de 25 años que dio a luz durante su huida en una barca a Bangladesh relató su experiencia al equipo de Médicos Sin Fronteras que la atendió en enero de 2018 tras el parto:[7]

Cuando estalló la violencia, mi esposo fue capturado y no sé si está vivo o muerto. Nos sacaron de nuestras casas, las incendiaron y nos golpearon. Cuando huimos, mi embarazo estaba muy avanzado. Salí con mi hijo y otra mujer, con la que perdí el contacto durante el viaje. Caminamos varios días por el bosque. Nos moríamos de hambre y sobrevivimos gracias a las hojas de los árboles que comimos. Dormimos en el monte y al final embarcamos en un bote que nos llevó a Bangladesh.

En noviembre de 2017 los gobiernos de Bangladesh y Birmania llegaron a un acuerdo para la repatriación de los rohinyás a partir de enero de 2018, pero después de esa fecha ningún rohinyá había vuelto, entre otras razones, por la falta de seguridad de que el gobierno birmano respetara sus derechos. Un temor que se vio confirmado cuando se conoció la decisión del gobierno birmano de construir una valla en la frontera con Bangladesh. Por su parte el gobierno de este país propuso asentar a 100.000 de los refugiados ronhinyás en una deshabitada y fangosa isla de la bahía de Bengala.[8]

La represión militar contra el pueblo rohinyá ha provocado críticas de las Naciones Unidas, del grupo de derechos humanos Amnistía Internacional, del Departamento de Estado de Estados Unidos, del gobierno del país vecino de Bangladesh y del gobierno de Malasia, a donde muchos refugiados rohinyás han huido. La jefa de gobierno de facto de Birmania, Aung San Suu Kyi, ha sido particularmente criticada por su inacción y silencio sobre el tema y por hacer poco para prevenir los abusos militares.[9]

En noviembre de 2018 el gobierno de Bangladesh intentó iniciar la repatriación de los refugiados pero tuvo que suspenderla al no querer ninguno de ellos volver a Birmania. «No regresaremos sin nuestra ciudadanía y derechos», rezaban en el campamento 22 del área de Unchi Prang las pancartas de algunos de los manifestantes que recibieron a las autoridades bangladeshíes.[10]

Trasfondo[editar]

Birmania es un país con mayoría budista (en torno al 90% de la población), con pequeñas minorías de otras religiones, incluyendo a la de musulmanes (4%), la mayoría de los cuales tienen prohibido votar y se les niega la ciudadanía (a excepción de los kamanes). La nación está dominada por su mayoría étnica, los bamar (68%), que son budistas.

El pueblo rohinyá ha sido descrito como «uno de los menos queridos del mundo»[11]​ y «una de las minorías más perseguidas del mundo».[12]​ Los rohinyás están privados del derecho a la libre circulación y a la educación superior. Además, se les ha negado la ciudadanía birmana desde que se promulgó la ley de nacionalidad birmana. No se les permite viajar sin permiso oficial y antes estaban obligados a firmar un compromiso de no tener más de dos hijos, aunque la ley no se aplicó de forma estricta. Los rohinyás también han perdido una gran cantidad de tierra cultivable, que ha sido confiscada por los militares para dársela a los budistas de otros lugares de Birmania.[13][14]

Los rohinyás proceden de comerciantes árabes que se establecieron en la región sobre el siglo XV. Sin embargo, el gobierno de Birmania les ha negado la ciudadanía, considerándolos inmigrantes ilegales de Bangladesh.

La persecución actual de los musulmanes rohinyás en Birmania se remonta a los años setenta, siendo perseguidos por las dictaduras militares y los budistas nacionalistas. Según Amnistía Internacional,[15]​ los rohinyás han sufrido violaciones de derechos humanos bajo las dictaduras militares birmanas desde 1978, y muchos han huido al país vecino de Bangladesh como resultado.

Referencias[editar]

  1. a b c «Sí hubo genocidio contra los rohinyás». El Espectador. 27 de agosto de 2018. Consultado el 1 de septiembre de 2018. 
  2. a b «La ONU pide juzgar a militares birmanos por "genocidio" de rohinyás». 20 minutos. Consultado el 1 de septiembre de 2018. 
  3. «Killing of Rohingyas: Death toll could be up to 25,000». The Daily Star (18 de agosto de 2018). Consultado el 1 de septiembre de 2018. 
  4. «El gobierno niega las reclamaciones de abusos contra los rohinyás». Al Jazeera. 6 de agosto de 2017. Consultado el 6 de septiembre de 2017. 
  5. «Birmania rechaza las denuncias de violación de derechos humanos contra los rohinyás». Reuters. 6 de agosto de 2017. Consultado el 6 de septiembre de 2017. 
  6. Isidre Ambrós (25 de febrero de 2018). «"Sobrevivimos con hojas de los árboles"». La Vanguardia. 
  7. Isidre Ambrós (25 de febrero de 2018). «"Sobrevivimos con hojas de los árboles"». La Vanguardia. 
  8. Isidre Ambrós (25 de febrero de 2018). «"Sobrevivimos con hojas de los árboles"». La Vanguardia. 
  9. «Así es la persecución que sufren los musulmanes en Myanmar con el apoyo de la Premio Nobel Suu Kyi». eldiario.es. 7 de septiembre de 2017. Consultado el 8 de septiembre de 2017. 
  10. «Bangladesh suspende la repatriación de rohinyás por no presentarse ni un voluntario». La Vanguardia. 15 de noviembre de 2018. 
  11. «Bangladesh es acusada de represión contra los refugiados rohinyás». BBC News. 18 de febrero de 2010. Consultado el 7 de septiembre de 2017. 
  12. «Las personas más perseguidas del mundo». D+C Development and Cooperation. 3 de abril de 2015. Consultado el 7 de septiembre de 2017. 
  13. «¿Qué lleva a los rohinyás al mar?». BBC News. 5 de febrero de 2009. Consultado el 7 de septiembre de 2017. 
  14. «¿Quién ayudará a los rohinyás de Birmania?». BBC News. 10 de enero de 2017. Consultado el 7 de septiembre de 2017. 
  15. «Birmania: la minoría rohinyá, derechos fundamentales negados». Amnistía Internacional. 18 de mayo de 2004. Archivado desde el original el 13 de diciembre de 2014. Consultado el 7 de septiembre de 2017. 

Véase también[editar]